damián di pace

Índice Joven: La generación de los “Ratones Profesionales”

Compartí esta noticia !

La imagen tradicional del joven que no sabe administrar sus ingresos parece haber quedado vieja. En la Argentina de 2026, los menores de 30 años desarrollaron una estrategia de consumo mucho más sofisticada: recortan gastos cotidianos, comparten servicios y buscan alternativas económicas para liberar recursos que luego destinan a experiencias, bienestar personal, tecnología o actividades vinculadas a su identidad.

Esa es una de las principales conclusiones de un relevamiento elaborado por Focus Market, que analizó cómo administran su presupuesto los adolescentes y jóvenes adultos en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida. Lejos de la austeridad absoluta, el estudio muestra una generación que prioriza de manera selectiva.

“A partir de este informe observamos que muchos jóvenes están reorganizando sus presupuestos con una lógica mucho más selectiva y emocional que en generaciones anteriores. Frente al aumento del costo de vida, reducen gastos cotidianos o postergan consumos tradicionales, pero mantienen —e incluso priorizan— aquellos vinculados a experiencias, bienestar personal, tecnología, viajes o vida social”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Según el informe, los jóvenes argentinos desarrollan una economía doméstica de dos velocidades. Por un lado, aplican estrategias de ahorro en consumos considerados secundarios. Por otro, sostienen gastos asociados a la construcción de identidad, pertenencia y desarrollo personal.

La lógica es sencilla: compartir plataformas de streaming, dividir gastos de conectividad, utilizar bicicleta en lugar de transporte motorizado o llevar comida preparada desde el hogar son decisiones que permiten reducir costos sin afectar la percepción de bienestar. El ahorro acumulado por estas prácticas puede alcanzar los $268.500 mensuales respecto de los precios de referencia del mercado.

Ese monto, según el estudio, se convierte luego en financiamiento para consumos que los jóvenes consideran prioritarios. Allí aparecen los recitales, la tecnología, las zapatillas de marca, las cafeterías de especialidad o determinados viajes y experiencias.

El gasto emocional no se negocia

Mientras optimizan gastos cotidianos, muchos jóvenes mantienen consumos que podrían considerarse prescindibles desde una mirada tradicional, pero que para ellos cumplen una función social y emocional relevante.

Un café con medialunas en una cafetería céntrica ronda los $9.300. Tomado ocho veces por mes, implica un desembolso cercano a los $74.400 mensuales. A eso se suman pedidos de delivery de fin de semana, que pueden agregar otros $50.000 al presupuesto, o la compra de zapatillas de marca, cuyo costo prorrateado representa más de $31.000 mensuales.

Los recitales ocupan un lugar central dentro de esa escala de prioridades. Según Focus Market, una entrada para un espectáculo nacional ronda actualmente los $80.500, mientras que un show internacional puede superar los $120.000. Sin embargo, para buena parte de los jóvenes ese gasto no se elimina: simplemente se reorganiza el resto del presupuesto para hacerlo posible.

Redes sociales y consumo aspiracional

El informe también identifica un fenómeno cada vez más visible: el consumo vinculado a la exhibición digital.

Desde cafeterías diseñadas para ser fotografiadas hasta accesorios virales impulsados por influencers, existe una porción creciente del gasto que responde a la necesidad de pertenencia y validación social dentro de las plataformas digitales.

El estudio cita como ejemplos los cafés de especialidad, prendas utilizadas para eventos específicos o accesorios convertidos en tendencia por TikTok e Instagram. En estos casos, el valor simbólico del producto puede resultar tan importante como su utilidad práctica.

“Hoy los jóvenes construyen sus decisiones de consumo y ahorro mucho más desde la identidad y la pertenencia que desde modelos tradicionales de estabilidad. Las aspiraciones individuales están profundamente influenciadas por los espacios sociales que integran, ya sea educativos, laborales, deportivos o culturales”, señaló Di Pace.

Una nueva racionalidad económica

Lejos de los estereotipos, Focus Market concluye que los jóvenes argentinos no son ni austeros ni derrochadores. Son consumidores que administran recursos limitados bajo una lógica distinta a la de generaciones anteriores.

La inflación, las dificultades de acceso a la vivienda y los cambios en los patrones laborales modificaron las prioridades. La estabilidad material perdió peso frente a experiencias, formación, bienestar y pertenencia.

La paradoja es que ambas conductas conviven sin contradicción: ahorrar donde el sacrificio resulta invisible para gastar donde sienten que construyen identidad. En definitiva, no se trata de una generación que dejó de ahorrar, sino de una que redefinió qué vale la pena financiar.

Compartí esta noticia !

La economía del fastidio ya le cuesta casi $24.000 por mes a cada hogar argentino

Compartí esta noticia !

La inflación dejó de ser la única fuente de preocupación para los consumidores argentinos. Aunque los precios continúan ocupando el centro de la escena económica, emerge un fenómeno menos visible pero cada vez más extendido: el costo que generan los trámites engorrosos, las promociones poco transparentes, la atención automatizada y las dificultades para resolver problemas cotidianos.

A ese fenómeno, los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney lo bautizaron como “economía del fastidio”. Ahora, un estudio de Focus Market puso cifras locales a un problema que millones de argentinos experimentan a diario: el tiempo perdido, la frustración y los costos ocultos asociados al consumo representan una carga equivalente a $23.912 mensuales por hogar.

Según el relevamiento realizado por la consultora entre 2.640 consumidores argentinos, la economía del fastidio se convirtió en una dimensión relevante del costo de vida. Ya no se trata únicamente de cuánto cuestan los bienes y servicios, sino de cuánto esfuerzo demanda acceder a ellos o resolver inconvenientes posteriores.

“En un contexto donde la inflación dejó de ser el único problema visible, empieza a pesar también el desgaste cotidiano de operar en una economía friccionada”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

La letra chica lidera el ranking de los fastidios

El estudio identificó cuáles son las situaciones que generan mayor irritación durante el proceso de compra.

El principal problema señalado por los consumidores son las condiciones ocultas y la letra chica, con el 46% de las menciones. Se trata de promociones sujetas a requisitos poco visibles, cantidades mínimas no informadas o beneficios que terminan siendo diferentes a los anunciados.

En segundo lugar aparecen las promociones confusas, con el 28%. Los descuentos condicionados, las ofertas limitadas por medios de pago específicos o las promociones con múltiples excepciones son percibidos cada vez más como mecanismos engañosos.

El tercer puesto corresponde a los costos de envío inesperados, con el 13%. Son aquellos cargos que aparecen recién al final de una compra online, cuando el consumidor ya invirtió tiempo en seleccionar productos y avanzar en el proceso de pago.

Entre los tres factores concentran el 87% del fastidio experimentado durante la compra.

Para Focus Market, existe un denominador común: ocultar el costo real hasta que el consumidor ya avanzó demasiado en la decisión como para retroceder fácilmente.

Bots, reclamos y suscripciones: el problema continúa después de comprar

La frustración no termina una vez concretada la operación.

El informe revela que el 64% de los encuestados considera que la atención automatizada mediante bots y sistemas sin acceso efectivo a operadores humanos es el principal problema de la postventa.

Muy por detrás aparecen los reclamos y garantías con múltiples requisitos, que concentran el 14% de las respuestas. Facturas, formularios, fotografías, llamados telefónicos y requisitos adicionales terminan transformándose en una barrera para ejercer derechos básicos del consumidor.

Las suscripciones con precios engañosos ocupan el tercer lugar, con el 12%. Son servicios que comienzan con valores promocionales y luego incrementan sus costos sin una comunicación clara.

Según explica el informe, muchas de estas prácticas no responden necesariamente a errores operativos, sino que funcionan como mecanismos de retención o generación adicional de ingresos.

“Si el fastidio en la compra opera ocultando el costo real, el fastidio en la postventa opera sobre otro mecanismo: el agotamiento”, sostiene el estudio.

Un costo invisible de más de US$3.200 millones

La novedad más relevante del trabajo es la estimación económica del fenómeno.

Tomando como referencia un estudio realizado en Estados Unidos, donde la economía del fastidio representa el 0,54% del Producto Bruto Interno, Focus Market aplicó esa proporción al Producto Bruto Interno argentino de 2025, estimado en US$601.150 millones.

El resultado arroja un costo anual superior a los US$3.242 millones para la Argentina, equivalente a unos $4,57 billones al tipo de cambio oficial.

Distribuido entre los 15,9 millones de hogares del país, el impacto alcanza los US$204 anuales por familia o aproximadamente $23.912 mensuales.

La cifra equivale al costo de una suscripción de entretenimiento, una compra de supermercado o un pedido de comida a domicilio. La diferencia es que nadie elige conscientemente afrontar ese gasto.

Un problema que afecta también a la productividad

Más allá del impacto individual, la economía del fastidio tiene consecuencias macroeconómicas.

Cada minuto perdido en trámites, reclamos o procesos innecesariamente complejos representa tiempo que no se destina a actividades productivas. Al mismo tiempo, la incertidumbre desalienta decisiones de consumo y deteriora la percepción general sobre la calidad de los servicios.

“Cuando el fastidio se vuelve estructural, también se transforma en un costo económico”, advirtió Di Pace.

La consultora considera incluso que la estimación local podría ser conservadora. Entre las razones menciona la menor digitalización de numerosos servicios, las dificultades para la defensa efectiva del consumidor y la elevada concentración existente en sectores como telecomunicaciones, salud y servicios financieros.

En ese contexto, la economía del fastidio deja de ser una simple molestia cotidiana para convertirse en un factor que erosiona ingresos, tiempo y productividad. Un impuesto invisible que no figura en ninguna factura, pero que los hogares argentinos pagan todos los meses.

Compartí esta noticia !

Ingresos: hay argentinos que viven con sólo 8 dólares por día

Compartí esta noticia !

Mientras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una persona dispone en promedio de 25 dólares por día, en provincias del norte argentino como La Rioja, Chaco o Formosa ese ingreso no llega a los 9 dólares diarios. La diferencia, superior a tres veces, refleja con crudeza la desigualdad territorial que persiste en el país y cómo el promedio nacional suele esconder realidades profundamente distintas.

Un informe de la consultora Focus Market reveló que el ingreso individual promedio en Argentina asciende a 671,08 dólares medido al tipo de cambio oficial. Esa cifra ubica al país por encima de Bolivia (607,81 dólares), Paraguay (598,40 dólares) y Brasil (620 dólares), aunque todavía lejos de Uruguay (1.273 dólares) y Chile (1.518 dólares). Sin embargo, el verdadero problema aparece cuando se observa cómo se distribuyen esos ingresos dentro del territorio argentino.

“El ingreso total individual refleja la totalidad de los recursos económicos que percibe una persona, independientemente de su origen. Sueldos, jubilaciones, rentas, transferencias sociales y otras percepciones monetarias conforman este indicador”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora.

Según el relevamiento, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con un ingreso per cápita familiar de 762,34 dólares mensuales, seguida por Tierra del Fuego con 635,52 dólares y Neuquén con 610,75 dólares. En el otro extremo aparecen La Rioja con 247,20 dólares, Chaco con 255,74 dólares y Formosa con 266,65 dólares. Esto implica que una persona en CABA percibe más del doble que alguien que vive en La Rioja.

Traducido a la vida cotidiana, la diferencia resulta todavía más evidente. En CABA, un día de trabajo permite comprar un kilo y tres cuartos de bifes, un kilo y medio de helado o catorce empanadas. En cambio, en La Rioja apenas alcanza para medio kilo de bifes, medio kilo de helado o cinco empanadas. En Chaco y Formosa el panorama es similar.

El informe también pone el foco en la brecha entre trabajadores formales e informales. En provincias como Santa Cruz, Chaco y San Luis, un trabajador informal percibe menos de la mitad de lo que gana uno formal. Santa Cruz presenta la mayor brecha del país con 67,3%, seguida por Chaco con 63,9% y San Luis con 62,7%. En contraste, Tierra del Fuego exhibe la menor diferencia con 31,6%, seguida por La Rioja con 42,5% y CABA con 42,6%.

Para Di Pace, estas desigualdades no son inevitables. “Reducir la informalidad laboral es una de las palancas más poderosas disponibles. Un trabajador que accede al sistema formal no solo mejora sus ingresos inmediatos, sino que construye derechos, previsibilidad y acceso al crédito”, sostuvo.

El especialista advirtió que mientras persistan diferencias de tres a uno en los ingresos diarios entre provincias y brechas superiores al 60% entre trabajadores formales e informales, cualquier discurso sobre recuperación económica seguirá siendo parcial. “Estabilidad, inversión y formalización son las tres condiciones necesarias para que el crecimiento se traduzca en mejoras reales y sostenidas para el conjunto de la población”, concluyó.

Compartí esta noticia !

Seis de cada diez hogares de Argentina tiene deuda no bancaria

Compartí esta noticia !

Un informe de la consultora Focus Market revela que los hogares argentinos registran un fuerte cambio en su patrón de endeudamiento: aumenta el uso del crédito bancario, cae la deuda informal y se dispara la morosidad, especialmente en préstamos personales y tarjetas. La deuda total supera los $39 billones y ya equivale a más de tres salarios promedio por hogar endeudado.

El crédito se convirtió en uno de los principales motores del consumo en la Argentina, pero también empieza a mostrar señales de tensión. Según un informe elaborado por la consultora Focus Market, las familias argentinas acumulan actualmente más de $39 billones en deudas, con un marcado desplazamiento desde el endeudamiento informal hacia el financiamiento bancario formal, aunque acompañado por un preocupante crecimiento de la mora.

Del total relevado, $32,1 billones corresponden a deuda bancaria y $6,9 billones a deuda no bancaria. La diferencia también se refleja en los montos promedio: mientras cada hogar endeudado con bancos registra en promedio $5.702.809, la deuda no bancaria promedia $1.149.431.

El estudio fue realizado sobre una muestra de 2.670 hogares, complementado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2025 y estadísticas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La radiografía muestra una transformación profunda respecto de años anteriores.

En 2023, apenas el 41,3% de los hogares tenía deuda bancaria, mientras que el 82,6% mantenía algún tipo de deuda no bancaria. En 2025 esos porcentajes pasaron a 47,9% y 61,6%, respectivamente, y en 2026 la tendencia se profundizó: el endeudamiento bancario alcanzó al 55,1% de los hogares, mientras que la deuda informal retrocedió al 59%.

La brecha entre ambos sistemas —que en 2023 superaba los 40 puntos porcentuales a favor del endeudamiento informal— hoy se redujo a menos de cuatro puntos, marcando una fuerte reversión del patrón histórico de financiamiento de las familias argentinas.

El crédito formal gana terreno

El director de Focus Market, Damián Di Pace, explicó que este fenómeno responde a un cambio estructural en el sistema financiero.

“El avance del crédito en Argentina está siendo el gran sostén del consumo para una parte importante de la población que antes no tenía acceso ni volumen suficiente para financiarse en el sistema formal. Representa un factor clave para dinamizar la actividad económica y promover una mayor inclusión financiera”, sostuvo.

Según el BCRA, el stock de préstamos al sector privado alcanzó en enero de 2026 el 13,6% del Producto Bruto Interno, más que duplicando el 5,2% registrado cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023.

En términos concretos, el crédito prácticamente se duplicó en los últimos dos años, con una fuerte incidencia del financiamiento destinado a los hogares.

“El principal factor detrás de esta expansión es la menor absorción de recursos por parte del Estado, lo que liberó capacidad prestable del sistema financiero hacia el sector privado”, explicó Di Pace.

Y agregó: “A esto se sumaron la desaceleración inflacionaria y una mayor previsibilidad económica, que mejoraron la confianza tanto de los hogares como de las entidades financieras”.

La deuda bancaria promedio por hogar también escaló con fuerza: pasó de $377.664 en 2023 a $4.660.549 en 2025 y a $5.702.809 en 2026. En términos salariales, eso implica que la deuda típica pasó de representar 1,43 salarios promedio a superar los 3,46 salarios registrados del sector formal (RIPTE).

La contracara: la mora se cuadruplicó

Pero el crecimiento del crédito no llega solo. La principal alarma está en el aumento de la morosidad.

El ratio de irregularidad —la proporción de deuda en mora— pasó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026, casi cuadruplicándose en apenas doce meses.

Los préstamos personales son los más comprometidos: su tasa de irregularidad saltó del 3,5% al 13,2%, es decir, más de uno de cada ocho pesos prestados presenta atrasos en los pagos.

Las tarjetas de crédito siguieron una trayectoria similar, con un salto del 2% al 11%. En cambio, los créditos hipotecarios se mantuvieron estables en torno al 1%, reflejando una mayor disciplina de pago cuando hay una vivienda como garantía.

El dato más crítico aparece en la categoría “otros préstamos”, donde la mora escaló del 10,7% al 31,9%, con casi un tercio de la cartera en situación irregular.

El informe advierte que muchos hogares que lograron ingresar al sistema formal de crédito ahora enfrentan crecientes dificultades para sostener sus pagos, en un escenario donde los salarios reales aún no logran recomponerse plenamente y el costo de vida continúa presionando sobre los ingresos familiares.

La deuda informal sigue alta

Aunque pierde peso relativo, la deuda no bancaria sigue siendo masiva. A comienzos de 2026 involucra a 6.038.564 hogares —el 59% del total— con un stock promedio de $1.116.013 y un total acumulado de $6,7 billones.

Aquí conviven realidades muy distintas: préstamos entre familiares, cuotas escolares impagas, impuestos atrasados, expensas sin pagar, servicios vencidos y financiamiento informal de cercanía.

El mayor peso está en los préstamos personales fuera del sistema bancario, que representan el 46,6% del total, con un promedio de $2.290.258 por hogar. Le siguen el no pago de impuestos (20,8%) y los préstamos entre familiares o amigos (15,9%).

Este último dato resulta particularmente relevante: en 2025 los préstamos entre conocidos representaban el 35,4% de la deuda no bancaria, pero ahora cayeron casi veinte puntos porcentuales.

Para Focus Market, esto podría indicar que el tradicional “colchón” de solidaridad familiar comienza a agotarse, obligando a muchas familias a buscar otras alternativas de financiamiento.

Preocupan las deudas básicas

Otro dato sensible es el crecimiento de las deudas vinculadas a gastos esenciales.

El no pago de expensas pasó del 1,4% al 4,9%; las cuotas educativas impagas subieron del 0,7% al 3,1%; y las deudas por servicios escalaron del 2,3% al 5,4%.

Se trata de indicadores especialmente delicados porque reflejan dificultades para sostener gastos corrientes y no consumos extraordinarios. El repunte de estas variables en 2026 aparece como una señal de alerta sobre la capacidad de pago de los sectores más vulnerables.

Di Pace señaló que la baja de tasas puede ayudar a contener esta dinámica, aunque advirtió que no alcanza por sí sola.

“La baja de la tasa de interés cumple un rol central en la dinámica de endeudamiento de los hogares en Argentina. Una reducción del costo del crédito alivia la carga de los servicios de deuda, mejora la capacidad de pago y contribuye a moderar los niveles de mora”, explicó.

Sin embargo, remarcó que “para que este mecanismo sea sostenible, debe estar acompañado por estabilidad macroeconómica y previsibilidad en los ingresos, evitando que una expansión del crédito derive en nuevos desequilibrios”.

Compartí esta noticia !

Comer sin gluten cuesta más: la canasta sin TACC es 12% más cara que la tradicional

Compartí esta noticia !

Un informe de la consultora Focus Market revela que mantener una dieta básica libre de gluten en Argentina implica un costo mayor que una canasta alimentaria tradicional. Según el relevamiento realizado para el blog de educación financiera de Naranja X, la canasta básica alimentaria sin TACC cuesta en promedio un 12% más que la canasta omnivora que cumple los requerimientos nutricionales de un adulto promedio.

De acuerdo con el estudio, la canasta básica tradicional, compuesta por seis categorías -cereales, proteínas, lácteos, frutas y verduras, aceite y snacks- alcanza un valor mensual de $206.137,28 para un adulto.

En contraste, la canasta sin TACC, que reemplaza los productos con gluten por equivalentes certificados, tiene un costo mensual de $231.479,27, lo que representa una diferencia cercana al 12% respecto de la versión convencional.

“Desde la perspectiva de estructura de mercado, la canasta básica alimentaria tradicional opera en un entorno relativamente más competitivo y con amplias economías de escala, debido a la alta presencia de proveedores masivos y canales de distribución convencionales. En cambio, la canasta básica sin TACC presenta una estructura más concentrada, con menor número de oferentes especializados y una dependencia significativa de certificaciones y normativas específicas”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Los productos que más encarecen la canasta sin gluten

El informe señala que la brecha de precios se amplía especialmente en algunas categorías. Los cereales sin TACC presentan valores hasta 42% superiores, mientras que los snacks certificados sin gluten pueden alcanzar sobreprecios de hasta 230% respecto de sus equivalentes tradicionales.

Según Di Pace, esta diferencia responde a factores estructurales de la industria. “La certificación de gluten, los insumos alternativos —como harinas especiales— y los procesos de producción segregados implican costos adicionales que no se distribuyen homogéneamente en toda la cadena de valor, generando una prima de precio que impacta directamente en la accesibilidad económica para hogares con necesidades alimentarias especiales”, detalló.

Metodología del informe

El estudio de Focus Market se elaboró siguiendo tres referencias técnicas:

  • La metodología de Canasta Básica Alimentaria del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
  • Las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) del Ministerio de Salud de la Nación.
  • Los requerimientos energéticos promedio establecidos por la Organización Mundial de la Salud, que estiman entre 2.200 y 2.400 kilocalorías diarias para un adulto.

Cambios en el etiquetado de alimentos sin gluten

El informe también recuerda que a fines de 2023 se actualizó la normativa sobre Alimentos Libres de Gluten (ALG) en Argentina, incorporando el nuevo logo identificador “SIN GLUTEN”.

La regulación establece dos tipos de productos: aquellos elaborados con ingredientes naturalmente libres de gluten y aquellos que, aun partiendo de materias primas que lo contienen, son procesados para removerlo. En ambos casos el límite máximo permitido es de 10 miligramos de gluten por kilogramo de alimento.

Las empresas cuentan con un plazo de adaptación de tres años, hasta el 2 de diciembre de 2026, por lo que durante ese período convivirán en las góndolas productos identificados con los sellos “SIN TACC” y “SIN GLUTEN”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin