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Coparticipación: cómo será la estrategia de defensa de Misiones ante la embestida de Vidal

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La pulseada recién empieza. El reclamo de María Eugenia Vidal para que la Corte Suprema de Justicia admita una “actualización” del Fondo del Conurbano Bonaerense, disparó una cadena de reacciones en defensa de los recursos provinciales.

Sucede que el Fondo del Conurbano bonaerense tiene un monto fijo “congelado” que va para la mayor provincia del país y el resto derrama y se reparte entre las provincias. Con la inflación, ese monto quedó desactualizado. Y el pedido de Vidal conlleva la quita a esa parte del Fondo del Conurbano que se reparte entre las jurisdicciones.

Misiones fue la primera provincia en pedir una audiencia al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, para plantar bandera en defensa de lo recursos provinciales. Pero la misma Corte pidió a las provincias que definan si buscarán el camino del diálogo o la vía judicial.

Misiones apuesta al consenso, pero se prepara para la batalla judicial. Si prospera el reclamo de Vidal, la Provincia dejaría de percibir unos tres mil millones de pesos en el año.

Por eso, plantea la revisión de un paquete de leyes mediante el cual la Nación se queda a cuentagotas con recursos de las provincias. Podría recuperar por esa vía, cuatro mil millones.

El objetivo de Vidal es volver al sistema original del reparto del Fondo del Conurbano, con el 10 por ciento de la recaudación del impuesto a las Ganancias (junto al IVA, es el principal gravamen, la AFIP recaudó 33.000 millones en julio por Ganancias).

Después se le puso el tope de 650 millones de pesos, “congelados” en esa suma fija. Sin ese tope, Misiones pierde $2.200 millones al año.

A eso se suma otra porción que recibe Misiones -y otras provincias- destinado a cubrir Necesidades Básicas Insatisfechas, con excepción de Buenos Aires. Vidal quiere que su provincia sea incorporada. Misiones perdería así, otros 800 millones por año.

La otra jugada que considera Misiones, consensuada con varios gobernadores, es plantear la coparticipación plena de la recaudación del impuesto al Cheque. Hoy se reparte apenas el 30 por ciento. Otras cinco leyes estarán bajo la lupa.

Por ahora todo se maneja en el plano de las hipótesis, pero incluso la Nación alienta el camino judicial para resolver las diputas económicas.

Misiones es una de las provincias que puede exhibir un manejo responsable de las cuentas públicas. En la reunión de ministros de Economía en que se consensuó el nuevo pacto de equilibrio fiscal entre Nación y Provincias, se aprobó la ejecución financiera de 2016, mientras que otros estados no logran cumplir las obligaciones y volvieron a gastar por encima de sus recursos.

El secretario de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán estuvo en el encuentro con el ministro de Economía, Nicolás Dujovne y explicó a Economis los detalles de los acuerdos.

“La reunión fue la continuación de lo que se aprobó en Mendoza. Fue plasmar en el articulado de una nueva ley para sustituir un régimen anterior que se consideraba laxo, que permitía tener déficit y justificarlo en políticas anticíclicas. Ahora Se busca reducir el déficit 10 por ciento este año en todas las provincias y Nación, respecto a 2016. Para 2018 se plantean otras normas, primero, que el gasto corriente no crezca por encima de la tasa de inflación. El objetivo es que el financiamiento del Estado, se mantenga constante en términos reales y que el peso del Estado de la economía no se incremente.

¿Quién mide las tasas? Porque la de inflación de este año no se cumplirá…

El análisis se dará con el presupuesto y con el presupuesto ejecutado. Con el presupuesto, para cumplir con la pauta macrofiscal. La Nación tiene una estimación de inflación del 12 por ciento para 2018. El gasto corriente del presupuesto 2018 no puede crecer en más del 12 por ciento. En el presentado. Después se verá en el ejecutado, cuál es la inflación y la recaudación real. Misiones tiene tiempo de ajustar el presupuesto de acuerdo a las pautas macrofiscales.

¿Y Misiones cómo está para cumplir esas pautas?

En la reunión con Dujovne, a Misiones le aprobaron la ejecución del presupuesto 2016. Ahora se evalúan los trimestres. Hay provincias que están incumpliendo.

¿Y qué pasa si una provincia incumple?

Si no cumple, primero se publicará la información, no podrá acceder a financiamiento con autorización de la Nación.

¿Qué pasará con el empleo público?

El empleo público no puede crecer por encima del crecimiento poblacional. Misiones está bien. Es la cuarta con menos empleados públicos por habitante.

Una de las reglas claves que se introdujo en el nuevo pacto fiscal es la de “fin de mandato”. Seis meses antes de un cambio de Gobierno, no se podrá incrementar el gasto que exceda al mandato. Excepto que haya una ley nacional o emergencia. Por ejemplo, la escolarización desde los tres años, es una iniciativa de la Nación, que crea las escuelas, pero las provincias deben poner los docenes. En ese caso, estaría exceptuada la norma.

Misiones propuso un límite al ratio de endeudamiento. “Propusimos que el servicio de deuda no pueda superar el 15 por ciento de la recaudación neta corriente que tenga la provincia, porque cuando ocurre eso, la jurisdicción queda muy comprometida para poder cumplir con sus compromisos y con el pago de la misma deuda”, explica Safrán.

¿Cómo está Misiones?

Misiones está muy bien. Hoy tiene un ratio de deuda de cerca al 0,5 por ciento de los ingresos totales.

El titular de la cartera económica misionera expone con cautela la estrategia de la Provincia para enfrentar el reclamo de Buenos Aires. “Más allá de la audiencia en la Corte, se busca que haya consenso político. Porque el fallo puede resultar para cualquier lado. El fallo de 2015 –que benefició a Córdoba, Santa Fe y Mendoza- es contradictorio, porque si una provincia tiene razón, todas las tienen, pero no fue así”, advierte.

Safrán sugiere esperar los resultados de octubre para sacar conclusiones sobre el rumbo de la economía. “La coincidencia es que algunos sectores se recuperan y otros no. En la construcción hay una recuperación, pero por el despacho de asfalto y cemento, con poco efecto derrame. El sector agropecuario lo mismo”, señala.

El economista sostiene que el dólar volverá a la calma, por lo menos hasta los días electorales. “Más cerca de octubre puede haber turbulencias, pero se mantendrá cercano a los 18 pesos. Ese es el valor del equilibrio. Tal vez fue un error dejar planchado el dólar, ya que ante cualquier turbulencia, se dispara. El dólar a 18 pesos nos ayuda a tener competitividad. Pero un salto puede generar expectativas inflacionarias. El valor de ahora, de 17 y pico no ayuda, pero achica la brecha de precios con Encarnación”.

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Los intereses de la deuda crecieron 140 por ciento y explican buena parte del déficit financiero de Nación

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El déficit financiero acumulado al primer cuatrimestre de 2017 alcanzo a los 119.649 millones de pesos representando un aumento del 47 % con respecto al primer cuatrimestre del 2016 cuando el mismo era de 81.641 millones de pesos.

Dentro de la partida erogaciones, los intereses obtuvieron un incremento del 140 % interanual en el primer cuatrimestre del 2017 con respecto al mismo periodo de 2017, siendo la de mayor incremento a consecuencia del fuerte endeudamiento.

Los intereses de la deuda eran 7,6% del gasto de la administración pública en 2015, serán 10,5 en 2017. Eso habla de una clara caída en la equidad del gasto público. Sumada a una menos progresiva recaudación. 

 

Mientras se han tomado más de 50.000 millones de dólares que se refleja en nueva deuda neta (la bruta tomada es el doble), que representan 800.000 millones de pesos, el gobierno recorta derechos sociales, ajustando el poder de compra de la población. Como referencia: todo el plan Progresar insume $7800 millones por año, el recorte del Conicet fue de $200 millones, el ahorro por el tarifazo, a lo sumo será de 10.000 millones de dólares, que se le quitan a los contribuyentes, el recorte del PAMi no supera los U$S 150 millones. La baja de retenciones quitó al Estado $76.000 millones.

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Déficit récord en el sector externo como telón de fondo de la suba del dólar

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    • En la última década, el saldo de Cuenta Corriente (CC) evidenció un deterioro significativo, pasando de un superávit de 2,8% del PBI en 2006 a un déficit de 2,7% del PBI el año pasado. Esto se produjo principalmente por la pérdida de competitividad cambiaria.
    • Los datos del primer trimestre de 2017, mostraron un incremento de casi 40% del rojo en la cuenta corriente, respecto al resultado del mismo período de 2016, alcanzando el mayor déficit para el período en análisis de los últimos años.
    • La profundización del déficit en el primer trimestre del año estuvo explicada por el deterioro del saldo de bienes y servicios y los mayores pagos (netos) de intereses. La novedad fue que este último componente trepó 62% i.a. alcanzando US$ 1.910 millones.

    La cuenta corriente: un deterioro de larga data

    La escalada que sufrió el dólar en las últimas semanas, responde en parte a factores coyunturales (ligados a las definiciones políticas pre-electorales) pero también al desequilibrio del tipo de cambio real. La persistente inflación en un contexto de dólar planchado profundizó el atraso cambiario en los primeros meses del año, lo que tuvo impacto en el saldo de la Cuenta Corriente (CC). La CC contabiliza las operaciones corrientes con el resto del mundo. Sus principales componentes son: el saldo comercial de Bienes, de Servicios, y de Rentas (utilidades de las empresas y pago de intereses).

    En la última década nuestro país sufrió un deterioro progresivo de la CC, al pasar de un superávit de 2,8% del PBI en 2006 a un déficit de 2,7% del PBI el año pasado, perdiendo 5,5 p.p. Lo que explica este deterioro fue principalmente el atraso cambiario (la baja del precio internacional de la soja y la desinversión en energía también tuvieron su impacto).

    Tras la salida de la convertibilidad, el superávit en el intercambio de Bienes permitía financiar el déficit de Servicios y de la cuenta Renta. Sin embargo, el punto de inflexión se produjo en 2010, cuando dicho superávit comenzó a reducirse sin lograr compensar los déficits que se producían en servicios y rentas (ese año se registró el primer rojo de CC). Más aún, en 2015 hasta el saldo de bienes se volvió negativo algo que se repetiría este año.

    Al deterioro del intercambio de Bienes se sumó, por el mismo motivo, el creciente rojo del saldo de Servicios. Si bien históricamente fue deficitario (entre 2006-2010 promedió un rojo del 0,5% del PBI), desde 2011 incrementó sostenidamente su peso dentro del PBI hasta llegar a un rojo de 1,6% del PBI el año pasado, duplicando el superávit de Bienes conseguido el año pasado tras la devaluación y la eliminación del cupo y derechos a las exportaciones.

    A contramano de estas dos líneas, la cuenta Rentas mostró una tendencia decreciente desde 2010. Sin dejar de ser deficitaria: el rojo pasó de 3,4% del PBI en 2010, a 2,2% en 2016.

    Parte de esta “mejora” obedeció a la reducción de la carga de intereses pagados al exterior, como resultado del aislamiento de los mercados financieros internacionales durante el último mandato kirchnerista: en 2006 este concepto era de 1,2% del PBI, y en 2015 alcanzó un mínimo de 0,7% del PBI. Pero lo que redujo significativamente el déficit fueron los menores dividendos generados: pasaron de 2,5% del PBI en 2010, a 1,2% del PBI en 2016.

    El esquema económico actual de mayor apertura comercial y endeudamiento externo obliga a seguir de cerca la evolución de la CC y, en particular, del saldo Rentas. Los números de la del primer trimestre de 2017 muestran una clara profundización del déficit. Veamos.


    Empeoran todos los componentes de la Cuenta Corriente en 2017

    Conforme a los datos de Balanza de Pagos (BP) recientemente publicados por el INDEC, en el primer trimestre de 2017 el déficit de la Cuenta Corriente (CC) alcanzó poco más de US$ 6.800 millones, lo que significó un incremento de casi 40% respecto del rojo de los primeros tres meses del año pasado, convirtiéndose así en el mayor déficit de los últimos años para el período bajo análisis (tanto en términos del PBI como en millones de dólares).

    De esta manera, tomando el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el rojo de la CC alcanzó 3% del producto, vs. 2,7% del PBI en 2016. El aumento del déficit de la CC respondió a un deterioro de sus tres principales componentes: el saldo de Bienes, de Servicios y de Rentas, que empeoraron su resultado respecto a lo ocurrido en el primer trimestre de 2016.

    El incremento del déficit entre el primer trimestre de 2017 respecto de dicho período del año pasado fue de US$ 1.944 millones. Esto respondió al deterioro de los saldos de Bienes               (US$ -681 millones), de Servicios (US$ -672 millones) y de Rentas (US$ -798 millones). El ingreso neto de transferencias corrientes permitió compensar mínimamente este resultado ya que la diferencia fue positiva en US$ 208 millones respecto al primer trimestre de 2016.

    Por el lado del intercambio de Bienes, en el primer trimestre de 2017 se observó un crecimiento de las importaciones (+7,4% i.a.) por encima del de las exportaciones (+1,8% i.a.). De esta forma, el superávit de US$ 180 millones conseguido a comienzos del año pasado tras la devaluación, quita/reducción de retenciones y cupos a las exportaciones, se convirtió en un déficit de US$ 500 millones durante los primeros tres meses de 2017[1].

    En lo que respecta al saldo Servicios, el déficit alcanzó los US$ 3.215 millones en los primeros tres meses de 2017, registrando un crecimiento del 26,4% respecto de igual período del año pasado y más que duplicando del rojo observado en los primeros tres meses de 2015 (US$ -1.520 millones). De esta forma, la brecha entre los ingresos y egresos de la cuenta de servicios alcanzó un nuevo record: si tomamos el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el rojo trepó a 1,6% del PBI, cuando en 2016 el déficit había sido de 1,1% del PBI y entre 2006-2010, el saldo de Servicios promedió un rojo anual de 0,5% del PBI.

    Si bien las ventas de servicios al exterior aumentaron en el primer trimestre de 2017 (+11% i.a.), los egresos por esta cuenta lo hicieron a un mayor ritmo (+17,5% i.a.). Entre enero y marzo se acumuló una pérdida record de US$ 6.900 millones, equivalente a 52% de las importaciones de bienes (entre 2006-2016 no superó un tercio de las compras de bienes).

    El deterioro de la cuenta de Bienes y de Servicios no es una novedad respecto de la tendencia que se venía mostrando en los últimos años, sobre todo teniendo en cuenta el contexto de profundización del atraso cambiario, mayor apertura comercial y recuperación de la actividad en los primeros tres meses de 2017. Lo más novedoso tiene que ver con las mayores pérdidas de divisas por Rentas: US$ 3.676 millones se pagaron al exterior en forma neta en los primeros tres meses del año, casi 28% más que en igual período de 2016.

    El saldo Rentas está compuesto por el pago de intereses, y las utilidades/dividendos (de acuerdo a la metodología del BP, se computan las utilidades generadas, independientemente de que se remitan al exterior o reinviertan). Si bien ambos conceptos tienen un peso similar dentro del saldo Rentas, lo que explicó la profundización del déficit en el primer trimestre del 2017 fueron los mayores intereses netos. Estos treparon 62% respecto de los primeros tres meses de 2016 (alcanzando US$ 1.910 millones) mientras que las utilidades netas sólo crecieron 4,5% i.a. en el primer trimestre de 2017.

    De esta manera, la carga de intereses netos acumulada en los últimos cuatro trimestres llegó a 1,1% del PBI, cuando en 2015 había representado 0,7% del PBI. La estrategia del gobierno actual de reabrir la cuenta capital (CK) está comenzando a reflejarse dentro de la CC, abultando la pérdida de divisas por intereses, fenómeno que la anterior administración había revertido por el canje de deuda y el aislamiento externo.

     

    Sostenibilidad del déficit de Cuenta Corriente en el mediano plazo

    El déficit de Cuenta Corriente (CC) suele verse como una demanda interna que supera la producción interna (en contraposición al aumento del ahorro nacional). Asimismo, el deterioro de la CC responde a un mayor ritmo de expansión de la inversión y el consumo respecto de la oferta local. Un aumento del déficit es sostenible si y sólo si permite generar en el futuro un excedente para repagar el financiamiento externo recibido.  

    Cuando analizamos el saldo Bienes en detalle, se observa que el incremento de las importaciones ha venido más por el lado de los bienes de consumo y automóviles (+26% i.a. en el acumulado de los primeros cinco meses del año), que de bienes de capital e intermedios (+6,5% i.a.). De manera análoga, en el primer trimestre del año los pagos de los residentes por viajes al exterior aumentaron cerca de 21% i.a. (crecieron en US$ 670 millones, prácticamente lo mismo que incremento del déficit de servicios).

    Por lo tanto, el uso de los recursos que hoy se obtienen del exterior parecen dirigirse más a la adquisición de bienes y servicios de consumo que a la de aquellos que potencian la capacidad de repago de la economía (ampliación de la capacidad exportable). A esto se suma un creciente pago de intereses que surge del financiamiento externo del déficit de sector público. Como se ha dicho en varias oportunidades, el endeudamiento no es malo ni bueno per sé, la clave es para que se use. Lo que sí es nocivo es aumentar las colocaciones de deuda en el exterior sin generar un salto exportador (de bienes y/o servicios).

    [1] La metodología del BP excluye los costos de fletes y seguros dentro de las importaciones (se incluyen dentro de la cuenta de servicios), lo cual hace que este saldo de bienes sea mayor al que informa también el INDEC en el ICA, donde las importaciones incluyen estos costos (CIF).

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La mejora de la economía, ¿electoral o duradera?

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La relativa quietud del tipo de cambio, el hecho que los salarios en dólares en los últimos doce meses estén aumentando casi un 10 por ciento, son rasgos de una economía en clave electoral. ¿Será que el 2017 no se habrá de diferenciar de los años impares precedentes y que, por ende, en 2018 la economía volverá a entrar en recesión?. Hay bastante distancia con 2015 ó 2013 como para poder asegurarlo. El dólar planchado no es el subproducto de controles (los cepos), la inflación está desacelerando de forma menos artificial, ya que han ocurrido ajustes de tarifas, la reactivación luce más firme, al ser traccionada por la agroindustria y la inversión pública, en lugar del consumo.

Otra diferencia relevante es que el gasto público consolidado (nación, provincias y municipios) este año estaría recortando 1 punto del PIB, cuando en 2013 aumentó 1,5 puntos porcentuales y en 2015 lo hizo nada menos que 3,7 puntos del PIB. En la medida en que se aleje la idea de una futura crisis fiscal, la inversión privada podría dar señales más contundentes, aunque no deberían menospreciarse los datos de coyuntura, ya que la importación de bienes de capital crece 17,2 % interanual en lo que va del año, y ya supera en 7,0 % los guarismos de 2015. Estas tendencias podrán acentuarse cuando se confirme que la reactivación no habrá de agotarse con el año electoral.

Comparado con un primer trimestre en el que la inflación apuntaba hacia arriba y el nivel de actividad no despegaba, el segundo trimestre aporta mejores augurios a la política económica, aunque ya se sabe que las buenas noticias vienen en dosis homeopáticas.

La tendencia ascendente de la inflación entre febrero y abril, con la consiguiente suba de tasas dispuesta por el Banco Central un par de meses atrás, complicaron la marcha de la economía entre el primer y el segundo trimestre. Pero esas tribulaciones parecen quedar atrás. Fue significativo el descenso de la tasa mensual de inflación, de 2,6 % a 1,3 % entre abril y mayo (INDEC), pero además resultó consistente, porque de los 35 items relevados, en 19 las subas de precios fueron inferiores a 1,3 %. Esto hace verosímil un nuevo peldaño descendente para junio, que permitiría que el Banco Central haga otro tanto con las tasas de interés, quizá a principios de julio. 

Con estas novedades, la recuperación del nivel de actividad podría afianzarse, ampliando el número de sectores involucrados, para alcanzar al mercado de trabajo, que siempre actúa con rezago: en términos desestacionalizados, la tasa de desempleo subió de 8,1 % a 8,9 % entre el cuarto trimestre de 2016 y el primero de 2017. De todos modos, hay sectores que ya reflejan el cambio de tendencia y la forma secuencial en que esto ocurre, caso de la construcción, dónde el empleo subió 2,1 % interanual en el primer trimestre, acelerando a 5,6 % en marzo.

La menor inflación, que ahora puede abrir paso a fenómenos positivos como la recuperación parcial del poder adquisitivo de los salarios, es un logro no exento de costos. Como ya se ha comentado, estabilizar luego de una hiperinflación fue reactivante por sí mismo, pero el punto de partida de esta coyuntura es la estanflación de cuatro años (2012 a 2015), no comparable con los episodios de principios de los ’90 y de los 2000.

Asimismo, como se viene de un colapso de la inversión en infraestructura, pese a subsidios que superaron los 4 puntos del PIB, el proceso de recomposición de tarifas introduce una cuña que se interpone entre sueldos y consumos. Si antes de diciembre de 2015 una familia tipo de la Ciudad de Buenos Aires destinaba el 44 % de sus ingresos a pagar alquiler, expensas y servicios de luz, gas, agua y transporte, al presente esa participación ya alcanza al 50 %, o algo más. Esos 6 puntos porcentuales de diferencia implican menor capacidad adquisitiva para indumentaria, peluquería, salidas del hogar, electrodomésticos, y el resto de consumos llamados “suntuarios”. Y el tema es que la actualización de tarifas no se ha completado, ya que los subsidios (que ahora equivalen a 3 % del PIB), todavía cubren más del 40 % de los costos. Los cambios estructurales vinculados con el negocio del consumo (mayoristas capturando mercado de los súper, por ejemplo) recién han comenzado.

Sería un problema si estuviéramos en presencia de un fenómeno de “austeridad inútil”, por el cual lo que se sustrae del consumo se pierde en fuga de capitales. Pero no puede decirse que éste sea el caso, porque hay diversas variables relacionadas con la inversión que se están comportando positivamente. Como se mencionó más arriba, la importación de bienes de capital trepó 17,2 % interanual (enero-abril), y ya se sitúa 7,0 % por encima de 2015. El consumo de cemento, por su parte, que en el primer trimestre había subido 6,1 % interanual, acelera a 9,6 % en lo que va del segundo trimestre.

No hay posibilidad de un boom de inversiones, porque la rentabilidad en la mayoría de los sectores es muy acotada, las decisiones en el segmento industrial están condicionadas por la definición de la crisis brasileña y porque la reversión de los desequilibrios macroeconómicos, que orbitan alrededor del muy elevado déficit fiscal, demanda un consenso político que sólo las legislativas de octubre permitirá afianzar. Pero, al menos, hay un movimiento perceptible que parece responder al “milagro” de constatar que existe vida económica después de 2017…

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El FMI prepara una reunión con funcionarios argentinos para revisar las cuentas públicas

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Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) encabezada por su economista jefe para la Argentina, Roberto Cardarelli, se reunirá el próximo lunes con el ministro de Energía, Juan José Aranguren, y un día después con Nicolás Dujovne y Luis Caputo, ministros de Hacienda y de Finanzas, respectivamente.

“Se trata de una visita de rutina, de una misión intermedia antes de la misión más amplia de consulta del Artículo IV que se llevará a cabo a finales de este año, y que realizará una evaluación más completa de la economía Argentina”, dijo a Télam una fuente del FMI, desde Washington.

De esta manera y por segundo año consecutivo, Argentina cumple con el Artículo IV del organismo internacional que prevé una auditoría de las cuentas del país, una práctica que se abandonó a finales de 2005 cuando el entonces presidente Néstor Kirchner decidió saldar toda la deuda con el Fondo y suspender ´sine die´ las misiones de supervisión de cada año.

Ese artículo, que fue objeto de fuertes polémicas entre el anterior gobierno y la oposición desde 2005 hasta el año pasado en que una misión del Fondo realizó la auditoría, indica que “el Fondo ejercerá una firme supervisión de las políticas de tipo de cambio de los países miembros y adoptará principios específicos que sirvan de orientación a todos ellos con respeto a esas políticas”.

En este sentido, el mencionado artículo da por supuesto que “los países miembros proporcionarán al Fondo la información necesaria para ejercer esa supervisión y, a solicitud del Fondo, le consultarán sobre sus políticas de tipos de cambio”.

La fuente del Fondo precisó a Télam que “de hecho tenemos una misión actualmente en Argentina. Esas misiones intermediarias del personal técnico permiten a nuestro personal a tener una visión más instruida sobre las perspectivas económicas del país así como la evolución de la política económica”.

En fuentes locales, se indicó igualmente que se trata de una visita de rutina que se enmarca en consultas puntuales respecto a la situación fiscal en el país.

En el encuentro del próximo lunes con Aranguren, en horario a confirmar, se dialogará sobre las inversiones previstas en materia de energía y la importancia de este sector para el crecimiento del país.

No se descarta que el ministro Aranguren ofrezca un panorama sobre el nuevo cuadro tarifario en los servicios públicos y la incidencia de estos valores en el desembolso de subsidios por parte del Estado Nacional, que paulatinamente se irán reduciendo.

El martes, con Dujovne, sin dudas, se abordará la situación fiscal del país y las líneas programáticas diseñadas por el ministro para cumplir la meta fiscal de este año, que prevé un déficit no superior al 4,2%.

En el Palacio de Hacienda confiaron a Télam que, seguramente, Dujovne no dejará pasar la oportunidad para señalarles que la inflación de mayo medida por el Indec fue del 1,3%, en lo que fue el menor nivel en lo que va del año junto a enero, acumulando 10,5% en los primeros cinco meses de 2017

Y en el encuentro con Caputo, también previsto para el próximo martes, según confirmaron voceros del ministerio de Finanzas, habrá algún intercambio sobre el plan de endeudamiento nacional e internacional.

En este sentido, Caputo resalta habitualmente que la deuda argentina es la más baja de la región, con un ratio de 28 puntos del PBI. De todas formas, una vez logrado el equilibrio fiscal, el ministro pronostica que la proporción con el PBI se ubicará en torno al 38%, la mitad de Brasil.

En la agenda de los miembros que integran la delegación del FMI está previsto mantener otros encuentros con funcionarios del Banco Central y del Ministerio del Interior.

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