déficit

La creciente carga de intereses compromete las cuentas públicas

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El desafío fiscal que enfrenta el gobierno es doble. Por un lado, debe corregir el desequilibrio de las cuentas públicas. Además, tiene que obtener fuentes genuinas de financiamiento para reemplazar a la emisión monetaria (impuesto inflacionario) que se utilizó crecientemente hasta fines de 2015.

·      Frente a esta cruzada y con el desafío a su vez de atender múltiples frentes económicos (mejorar la competitividad externa, reducir la presión tributaria y evitar el deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables), en 2016 el déficit primario creció 0,6 puntos porcentuales como porcentaje del PBI (llegó a 4,3% del producto) y para este año la reducción del rojo sería marginal (-4,2% del PBI, de acuerdo a la meta oficial). El sendero descendente comenzaría entonces recién en 2018, con una baja de un punto porcentual por año.

·      Durante el gobierno anterior el déficit primario adquirió una dinámica creciente. Pero a contramano de lo que suele suceder en estos casos, la carga de intereses del sector público se mantuvo relativamente constante durante este período: mientras que entre 2011 y 2015 el rojo primario aumentó más de tres puntos porcentuales en términos del PBI, los intereses pagados netos intra-sector público se mantuvieron en el orden del 1,2% del PBI en el período.

·      Este resultado fue producto del virtual aislamiento que mantuvo el gobierno anterior frente a los mercados de deuda, que lo llevó a financiar el rojo fiscal a través del uso de “cajas especiales” (tal como la estatización de las AFJP) y, fundamentalmente con emisión monetaria (asistencia del BCRA al Tesoro).

·      Ante la decisión del oficialismo de combatir el alza de precios y buscar otras fuentes de recursos, el costo que antes se financiaba vía inflación (el Tesoro entregaba a cambio de los servicios recibidos pesos que cada vez tenían menor valor) ahora es absorbido por el propio sector público.

·      De manera directa, el financiamiento del rojo fiscal vía emisión de deuda genera lógicamente un mayor peso de los intereses. En 2016, esta carga sin considerar los pagos intra-sector público, superó los $ 130.000 millones, llegando a representa 1,6% del PBI, esto es 0,2 puntos porcentuales adicionales al nivel del año previo. Más aún, esta tendencia se profundizó durante este año: en el primer cuatrimestre más que se duplicó el pago de intereses, pasando de $ 24.830 millones en el acumulado de 2016 a $ 59.640 millones durante este año (+140% i.a.).

·      Pero además de los intereses por la nueva deuda emitida, el gobierno actual debe asumir el costo de la eliminación de las distorsiones del financiamiento de la gestión anterior, esto es la reducción de la inflación. Los esfuerzos del BCRA por esterilizar el excedente de liquidez de la economía (en el último gobierno kirchnerista, la base monetaria aumentó un punto porcentual en términos del PBI y quedó latente una elevada emisión por pérdidas con el mercado del “dólar futuro”) derivaron en un importante aumento de la deuda en manos del Central y un fuerte aumento del pago de intereses.

·      Si consideramos las LEBACs y Pases emitidos, desde que asumieron las nuevas autoridades el stock prácticamente se triplicó, pasando de $ 325.000 millones a $ 935.000 millones de acuerdo a los último datos disponibles del mes de mayo. Por su parte, el pago de intereses pasó de cerca de $ 79.500 millones en 2015 a $ 158.800 millones el año pasado, de forma tal que mientras que previo a que asumiera su peso dentro del PBI representaba 1,4%, el año pasado llegó a 2% del producto.

·      En lo que va de 2017, el pago de intereses del BCRA, tanto por LEBACs como por los Pases, no se incrementó de manera significativa respecto de igual período del año pasado (en los primeros cinco meses del año habría alcanzado los $ 71.850 millones, es decir 2% más que en 2016), pero aún continúa teniendo un peso importante dentro del PBI (representa aproximadamente 0,7% del producto).

·      Si bien parte de estos costos corresponden a los esfuerzos por absorber el exceso de liquidez del pasado, cabe mencionar un elemento que ayudó adicionalmente a incrementar el peso de los intereses y que también fue el resultado del giro de la política de financiamiento del déficit del sector público: el elevado influjo de divisas a la economía, producto de las atractivas tasas de interés fijadas por el BCRA y, fundamentalmente, de la emisión de deuda en dólares por parte del sector público.

·      Ante este aumento de la oferta de dólares (en el caso de la deuda emitida por el gobierno, como sus gastos son mayormente en moneda local debió liquidar las divisas conseguidas), para evitar una apreciación excesiva del tipo de cambio en repetidas oportunidades la autoridad monetaria se vio obligado a comprar el excedente de divisas. Así, como contraparte de estas operaciones el Central volcó nuevos pesos al mercado, que una vez más elevaron la carga en el proceso de esterilización.

·      El año pasado la expansión de la base monetaria producto de la compra de divisas del BCRA al Tesoro Nacional alcanzó cerca de $ 160.300 millones, representando el 88,5% del total esterilizado por la autoridad monetaria a través de las LEBACs y los Pases. A esto se sumaron poco más de $ 48.800 millones que fueron adquiridos por el BCRA directamente en el mercado de cambios que, aunque difícil de identificar, forman parte de los dólares que ingresaron atraídos por las “jugosas” tasas de interés ofrecidas por la propia autoridad.

·      A mayo de este año, los montos emitidos como resultado de la compra de divisas por parte del BCRA ascienden a $ 104.470 millones, prácticamente el doble de lo emitido por estos conceptos en el mismo período de 2016, poniendo en evidencia una vez más los crecientes esfuerzos de la estrategia actual de cubrir el déficit con deuda externa y el esquema de metas de inflación.

·      En suma, si al déficit primario del sector público nacional del año pasado le sumamos el pago de intereses neto intra-sector público y el resultado cuasi-fiscal del BCRA, el rojo global del sector público ascendería a 7,6% del PBI, trepando 1,3 puntos porcentuales respecto de 2015.

·      Y para el año en curso, aunque el gobierno nacional logre acotar el déficit primario, si a sumamos el pago de intereses de la deuda y el déficit cuasi-fiscal del Banco Central, el rojo tocaría 8% PBI.

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Temer a Temer

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA. A mediados de mayo nos desayunamos con otro escándalo de corrupción en nuestro vecino tropical, solo que esta vez un poquito más grave ya que involucra al mismísimo primer mandatario, quien valga la paradoja, accede al gobierno por causa de la destitución de Dilma Rousseff, acusada de todos los delitos posibles.

Los sobresaltos políticos de países soberanos deben resolverse en su ámbito interno salvo que no funcionen sus instituciones democráticas (la justicia principalmente) que no es el caso de Brasil o al menos por el momento parece que funciona.

El problema radica en que cada vez que ocurre algo de magnitud en Brasil repercute de manera directa en la Argentina.

 

El gran cliente

Brasil es grande no solo de superficie, sino de habitantes y actividad económica:

Con 208 millones de habitantes y un PBI de 3.135 mil millones de dólares PPA (3, 5 veces más que la Argentina) a lo que le sumamos nuestra proximidad geográfica, hacen que sea el destino más atractivo que tenemos para colocar nuestras exportaciones. Pero también nos convertimos en un importante punto de colocación de productos brasileños, lo cual de acuerdo a la coyuntura histórica, nos trajo más de un problema en cuanto a la salida de divisas.

Existe un modelo de gravedad del comercio internacional que explica que el comercio entre países está condicionado por su tamaño (tamaño de la economía o PBI) y la proximidad geográfica. Basados en este modelo y en la evidencia de los datos, vemos que el comercio de Argentina con Brasil fue, es y será sumamente importante para ambos países, pero repercutirá más en Argentina por ser el de menor tamaño.

El modelo de gravedad ha funcionado empíricamente de manera correcta. Sin embargo, la tesis central del modelo expone el comercio entre dos países en función de su tamaño, medido a través de su población y/o producto, y de la distancia que los separa. Sin embargo, esta relación tiende a desfavorecer a los países con economías en proceso de desarrollo; ya que lamentablemente las economías más grandes seguirán ganando poder sobre las economías más pequeñas; y por lo tanto, la actividad de intercambio comercial no traería siempre beneficios mutuos.

Principalmente si los países son desiguales en términos de desarrollo se profundizarían las diferencias, esto quiere decir que el más desarrollado exportará más bienes industriales y se desarrollará más, mientras que el menos desarrollado exportará más materias primas por lo que reprimarizará sus exportaciones, produciendo frenos a su desarrollo.

No es el caso nuestro, ya que lo que se exporta a Brasil es lo más avanzado de nuestra industria, por ejemplo, es nuestro principal comprador de la industria automotriz.

Veamos cómo nos va con nuestro vecino en materia de importancia comercial comparado con el resto del mundo

 

 

 

Como se ve, el modelo se corrobora, ya que en 2016 fue el mayor destino de nuestras exportaciones. Sin considerar que fue un año de profunda crisis para Brasil. En periodos de crecimiento normal,  representan el 20 % de nuestras exportaciones.

Así también de nuestras importaciones representaron las compras a Brasil un 25 % en el mismo período.

Como el modelo lo establece, Brasil es el grande, no nosotros, de hecho mirando las compras que realizó al exterior en 2016 nos encontramos con que su principal proveedor fue Estados unidos (17,3% de las importaciones) seguido de China con un 17% y en un cómodo tercer lugar, nosotros, participando en el 6,6 % de sus compras al exterior.

O sea, son el 25 % de nuestras compras y solo somos el 6,6% de las suyas.

Veamos que nos dice la historia de la balanza comercial bilateral de los últimos veinticinco años:

Como vemos el resultado comercial siempre favoreció a Brasil salvo un breve periodo comprendido entre 1995 y el 2002. Y como vemos el del 2016 fue el tercer déficit más grande de los últimos 20 años, y nada indica que esto mejore.

Entonces:

La crisis política del Brasil se transforma en crisis económica. Implica que Brasil va a comprar menos por la recesión, va a seguir devaluando y nos va a vender más. En sentido opuesto, nosotros seguimos con el atraso cambiario lo que solamente agrava la situación. Esa diferencia de dólares que arroja el saldo comercial bilateral la tenemos que conseguir de algún lado y ahí es donde el endeudamiento externo argentino se incrementa.

Los brotes verdes van a llegar exportando, el modelo de gravedad indica que el que tiene que regar los brotes es Brasil. Con nuestro atraso cambiario, y su crisis política, el panorama de una recuperación económica Argentina se ve indefectiblemente retrasado hasta que la autoridad cambiaria oriente el valor del dólar, entre otras cosas, a corregir el déficit comercial con Brasil.

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El problema es el déficit

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA. Los últimos indicadores económicos del país no son muy alentadores en materia de recuperación, empleo y reducción de la inflación. Si bien el año podría terminar con un crecimiento del PBI del 2 % al 2,5 % en el 2017, esto apenas compensa la recesión del 2016 que según estimaciones preliminares fue del 2,3 %, con lo cual la mitad de la gestión presidencial terminaría con un crecimiento prácticamente nulo.

El pobre desempeño económico tiene varias causas que son permanentemente analizadas y expuestas en los distintos medios: La recesión general de la zona del Mercosur (con Brasil como principal protagonista), la recesión europea, la distorsión de precios internos, la inflación, la incertidumbre sobre el futuro a la hora de invertir, el atraso cambiario etc. etc. Como se ve algunas son internas (del país) y otras externas (de fuera).

Lo importante es poder analizar las causas y clasificarlas para tomar decisiones, aquí consideramos útil poder encasillar estas causas en controlables y no controlables:

Las variables controlables son las que la autoridad económica ejerce el control, por ejemplo, la cantidad de dinero en la economía, si el diagnóstico indica que la causa de la inflación es la emisión de dinero el banco central tiene herramientas para reducir el mismo y así bajar la inflación. Si la falta de inversión es porque la tasa de interés es elevada puede bajar la tasa, la presión tributaria, el valor del dólar y muchas más son variables que el estado dada la atribución que la ley confiere a cada organismo (ya sea el Banco Central, El Poder ejecutivo o el Congreso) puede manejar.

Las variables no controlables repercuten en la situación económica interna del país, pero los organismos del estado no pueden controlar, por ejemplo, una baja en el precio de la soja que significa una baja en la rentabilidad del sector, caída de la inversión caída en la recaudación, pero el ministro de economía no puede influir en el precio internacional de un comoditiy. Variable no controlable que afectó significativamente al país es la tasa de interés de Estados Unidos. Cuando esta sube los capitales huyen y el costo de la deuda externa se encarece provocando severas crisis.

Cabe aclarar que las variables controlables no se pueden corregir sin que generen efectos, sino tendríamos todo resuelto. Según se interpreta de las palabras del presidente del Banco Central no se baja la tasa de interés porque subirá la inflación y así con todas… o sea el control no es total a veces por la influencia de las no controlables, a veces por los efectos adversos que generan.

Dentro de las variables sobre las que el Estado tiene influencia se encuentra el déficit fiscal, que es la diferencia entre lo que recauda y gasta el Estado. Todos sabemos que si lo que gastamos supera lo que ganamos en algún momento tendremos problemas económicos. Con el Estado pasa lo mismo, si tiene déficit deberá aumentar los impuestos (cosa no probable hoy en día dado que la presión tributaria es altísima), deberá endeudarse (ya lo hace a un ritmo peligroso) o deberá emitir dinero (lo cual atenta contra la baja de la inflación que es considerada la principal meta del Gobierno).

Una de las diferencias fundamentales entre clásicos y Keynesianos trata sobre usar o no el gasto público como herramienta anticíclica; para los keynesianos en épocas de crisis hay que expandir el gasto sin preocuparse mucho por el déficit con tal de disminuir los efectos de la recesión, para los clásicos este deterioro de las cuentas públicas termina empeorando la situación general.

En el siguiente gráfico vemos las cuentas públicas hasta diciembre de 2015, como puede observarse existe una coincidencia entre el inicio de los problemas económicos y el agravamiento del déficit fiscal:

El actual Gobierno muy crítico de la influencia del estado en la economía sabe que con el nivel de déficit actual no va a poder bajar la inflación ni alentar el empleo privado, es parte fundamental del modelo que propone, veamos que hizo al respecto:

 

Como vemos el déficit es un problema que está lejos de resolverse, solo el cuarto trimestre del 2016 (133.900 mill.) supera el resultado de todo el año 2015 (104.000 mill.).

El Gobierno sabe porque es el modelo en que se basa, que con este déficit no va a poder combatir la inflación ni favorecer la inversión por mas anuncios de brotes verdes que haga.

¿Pero es controlable? En parte si, el empleo público que fue tan criticado no disminuyó durante la actual gestión, la eliminación total de las retenciones podría haberse hecho más gradual, dejar de mantener un dólar barato podría mejorar la competitividad y así recaudar más sin nuevos impuestos.

Conclusión

Este año se espera un déficit de 7 % del PBI, uno de los más altos de la historia. Para tener un parámetro el consenso general es que en países como el nuestro más de 2 o 2,5 % del PBI de déficit fiscal se torna peligroso e inmanejable; estamos en el triple de lo recomendado, y sin corregirlo no habrá reactivación sólida, el gobierno lo sabe y está convencido de eso, veamos que hace para solucionarlo.

 

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Dujovne insistió en que la economía crecerá 3% este año y que se está creando empleo

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Nicolás Dujovne participó esta tarde de la cuarta edición del Seminario sobre Renta Fija en Argentina del Banco Mariva, un encuentro que se realiza anualmente desde 2014 y congrega a autoridades y clientes de la institución, y referentes de la economía nacional. Por espacio de 50 minutos, el Ministro expuso sobre la situación económica y las perspectivas de crecimiento para la Argentina.

Durante su exposición, Dujovne destacó el proceso de recuperación económica que transita el país. “Estamos confiados en que la economía va a crecer por encima del 3% este año. Los números que vemos de recaudación, de comercio exterior, demuestran que estamos transitando un segundo trimestre en el que se aceleró el crecimiento, con un importante aporte por parte del agro. Una economía en crecimiento nos va a permitir bajar la pobreza, recaudar más, saldar las cuentas fiscales”, expresó.

El titular del Palacio de Hacienda subrayó también la importancia que tendrá el crecimiento económico en el objetivo de reducir el déficit fiscal. “Nuestra estrategia fiscal tiene un componente de reducción de déficit. Ya lo hicimos en el 2016, y este año va a continuar ya que la economía está creciendo”, dijo.

“Vamos a cumplir las metas fiscales. Después de 12 años, 2016 fue el primer año en el que no creció el gasto en términos reales. El objetivo del Gobierno, con la Ley de Responsabilidad Fiscal, es mantener el gasto constante en términos reales, no sólo para la Nación sino también para las provincias”, añadió.

Respecto al proyecto de Ley de Reforma Tributaria en la que está trabajando el Gobierno Nacional, Dujovne dijo que “con la reforma vamos a ir bajando algunos impuestos distorsivos, pero deberá ser gradual ya que también necesitamos bajar el déficit y no podemos perder recursos”. Sin embargo, recordó que “el año pasado la presión tributaria bajó 1,6 puntos en relación al PBI”.

Otro de los puntos que analizó el ministro de Hacienda durante su exposición fue el de la recuperación del empleo. En ese sentido, dijo que “en febrero la industria manufacturera empezó a crear trabajo” y destacó que los números de creación de empleo en marzo “remiten a un crecimiento similar al de marzo de 2011”. Al respecto, Dujovne adelantó también que el Gobierno Nacional está trabajando en medidas “para blanquear el trabajo informal”. “Tenemos que dar los incentivos necesarios para que las empresas tengan más personal en blanco”, explicó.

El cuarto Seminario sobre Renta Fija en Argentina del Banco Mariva: “Argentina de cara al mundo” comenzó esta mañana y continuará desarrollándose durante la jornada de mañana en el Hotel Sofitel La Reserva Cardales. Además de Dujovne, el encuentro convocó al ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, y a referentes de instituciones financieras, empresarios y analistas, para que brinden su visión sobre la coyuntura económica, política y social de la Argentina.

El Banco Mariva es una entidad con más de 30 años de trayectoria y experiencia en el mercado de capitales. A través de sus unidades de negocio, ofrece una gran variedad de productos y servicios que abarcan todas las áreas de banca comercial y de inversión
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La consultora que fundó Frigerio dice que el déficit seguirá creciendo este año

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El déficit fiscal de este año será “el tercero más elevado de la historia”, advirtió un informe de la consultora Economía & Regiones (E&R), fundada por el actual ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

La consultora estimó que “es probable que la meta anual” de desequilibrio primario de 4,2 por ciento del PBI “sea incumplida por 1 punto porcentual”.

“El déficit fiscal 2017 terminará siendo el tercero más elevado de la historia, apenas por detrás del déficit del Rodrigazo y del pico de (el gobierno del presidente Raúl) Alfonsín”, auguró. Para la consultora, es necesario “disminuir el déficit fiscal bajando impuestos para retornar al sendero del crecimiento”.

El informe indicó que, de acuerdo con los datos presentados por el Ministerio de Hacienda el jueves último, la meta de déficit primario (0,6 por ciento) del primer trimestre se ha sobre cumplido.

La consultora señaló que “al igual que el año pasado, este sobrecumplimiento se logró en base a los recursos fiscales aportados por el impuestazo del blanqueo”.

“Sin embargo, los ingresos del blanqueo se terminan; y hay cuentas del gasto que crecen cómodo por encima de la inflación”, destacó el análisis.

En este sentido, mencionó que “las jubilaciones y los programas sociales crecen a un ritmo interanual cercano al 40 por ciento” y paralelamente los gastos de capital aumentan “por encima del 35% en términos interanuales”.

“El gasto en jubilaciones (por Reparación Histórica) y en planes sociales (por elecciones) seguirán creciendo aproximadamente al mismo ritmo actual y que la obra pública es esperable que se acelere”, sostuvo.

En este contexto, E&R consideró que “es probable que la meta anual de déficit primario (4,2 por ciento) sea incumplida por 1 punto porcentual del PBI”. Asimismo, calculó que el déficit financiero (que incluye intereses por 2,7 por ciento del PBI) “termine en 7,9 por ciento del PBI en 2017”.

Y, planteó que “si el gobierno sub ejecuta gasto y aumenta los libramientos impagos (patea pagos para 2018), existiría la posibilidad de disminuir el incumplimiento acercándolo hacia la meta 2017”.

Según el análisis, “las elecciones 2017 pueden constituir una bisagra”, y “la clave es monitorear si el gobierno puede cambiar su política fiscal luego de las elecciones, virando hacia una mayor prudencia fiscal”.

“Las actuales metas fiscales lucen poco sustentables e impiden que Argentina retorne al sendero del crecimiento. Hay que cambiar el programa y las metas fiscales para volver a crecer en forma sustentable en 2018/2019. Por el contrario, sin cambio de programa y metas fiscales probablemente no se vuelva al crecimiento económico en la segunda mitad de este mandato presidencia”, concluyó.

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