déficit

Mejora el déficit primario, pero el financiero total se disparó 366%

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  • En enero el Sector Público no Financiero registró un superávit primario base caja de $ 3.929 millones (M.). El pago de intereses fue de $ 29.818 M. y el resultado financiero del mes ascendió a – $ 25.889 M. 
    Los ingresos totales ascendieron a $ 203.130 M implicando un crecimiento de 19,3% interanual (i.a.). Los ingresos tributarios netos de coparticipación, que representaron el 92% de los ingresos totales, tuvieron un incremento de 16,9% i.a. y fueron liderados por Créditos y Débitos (76,0% i.a.), el IVA (45,0% i.a.) y Contribuciones a la seguridad social (28,9% i.a.), todos ellos impulsados por el crecimiento de la actividad económica. La variación anual estuvo influenciada por los recursos obtenidos en enero de 2017 por el programa de exteriorización de capitales que elevaron la base de comparación. Si se excluyen aquellos ingresos extraordinarios, el crecimiento de los ingresos tributarios asciende a 25,7% i.a. y el de los ingresos totales a 27,7% i.a.
    El Gasto primario fue de $ 199.202 M y registró un incremento de 19,5% i.a., equiparando el ritmo de los ingresos. En términos reales el Gasto primario tuvo disminución de 4,4% i.a. Los Gastos de capital se contrajeron 40,1% i.a.(1). Los subsidios económicos mostraron una variación de 1,9% i.a., y en términos reales cayeron 18,5% i.a. En sentido inverso operaron las Transferencias corrientes a provincias que registraron una suba de 40,2% i.a., afectadas por una baja base de comparación dado que el gasto nominal de enero estuvo en línea con el promedio mensual de 2017. Finalmente, las Prestaciones sociales crecieron 29,4% i.a., impulsadas por las Jubilaciones y pensiones (35,1% i.a.), las Asignaciones familiares (28,8% i.a.) y las Prestaciones al INSSJyP (44,2% i.a.). El gasto en Salarios tuvo un incremento de 20,4% i.a. y en términos reales representó una caída de 3,6% i.a., en línea con el comportamiento observado en los últimos meses.
    Para 2018 se estableció una meta fiscal de déficit primario de 3,2% del PBI. Para el primer trimestre la meta fijada es de 0,6% del PBI y equivale a $ 70.000 M(2). Para el segundo trimestre la meta acumulada es de 1,6% del PBI y para el tercero de 2,2% del PBI.
                        Un análisis sobre el pago de intereses en enero 2018
    En enero los intereses pagados al sector privado, BCRA y sector público financiero ascendieron $ 29.918 millones, lo que significó un incremento interanual de 226%. Esta tasa de crecimiento se debe principalmente a dos factores:
    • En enero se pagaron $ 9.500 millones en intereses al Banco Central (32% del total de intereses del mes) cuyo vencimiento era el 30 de diciembre de 2017. Dado que el día era inhábil, el pago se trasladó al 2 de enero 2018. En consecuencia, el análisis interanual compara un enero de 2018 que incluye este pago de intereses con enero 2017 que no lo incluyó por haberse hecho en diciembre de 2016.
    • En el año 2017 se concentraron colocaciones de deuda en enero con cupones semestrales de intereses en enero y julio de cada año. Esto explica un incremento interanual inusual de $ 8.000 millones en los intereses de enero (27% del total de los intereses), algo que no se repetirá en los próximos meses.
    A pesar del crecimiento mostrado en enero, el pago de intereses durante 2018 será de aproximadamente 2,2% del PBI, un nivel similar al observado en 2017. Cumpliendo las metas fiscales, el pago de intereses como porcentaje del PBI se estabilizaría a partir de este año. Por otro lado, en la comparación internacional, Argentina se encuentra por debajo del promedio de la región en cuanto a pago de intereses, lo cual se explica principalmente por el bajo nivel de endeudamiento relativo.
  • El análisis de Ecolatina
    En enero de 2018, el superávit primario del Sector Público Nacional No Financiero (SPNF) rozó los $4.000 millones. De este modo, creció 10% i.a. en términos nominales en comparación a igual período del año pasado, cuando había alcanzado los $3.600 millones. Más aún, si consideramos sólo los ingresos genuinos, es decir descontamos el efecto blanqueo, se observa una significativa mejora en el primer mes del año: sin contabilizar los recursos excepcionales del sinceramiento fiscal, el resultado primario de enero de 2017 alcanzó un rojo de $4.100 millones. Por lo tanto, el resultado primario de enero 2018 aporta una mejora de las cuentas públicas que ayuda a cumplir la meta del primer trimestre (-0,6% del PBI).

 

  • El avance del resultado primario genuino obedeció a que los ingresos totales (descontando el efecto de blanqueo) saltaron 28% i.a. en términos nominales (+2,3% i.a. en términos reales), mientras que el gasto primario creció sólo 20% i.a. (-4,4% i.a. en términos reales).

 

  • La contracción real del gasto primario obedeció al ajuste en dos partidas principalmente . En primer lugar, aparecen los subsidios económicos que sólo crecieron 2% i.a. nominalmente (-18,5% i.a. en términos reales). Cabe destacar que esta caída se profundizará en febrero, cuando tengan lugar los aumentos tarifarios anunciados. En segunda instancia, aparecen los gastos de capital, quienes arrojaron una caída de 40% i.a. en términos nominales. Este movimiento puede explicarse por dos factores: 2018 no es un año electoral (lo cual le permite al gobierno cuidar la caja en este rubro); y la potencial puesta en marcha del esquema de participación público-privada (PPP) que posibilitaría reducir los desembolsos del Estado sin golpear la obra pública.

 

  • De este modo, podemos ver cómo se está configurando un cambio en el peso relativo de las distintas erogaciones. Como se observa en el gráfico, en los últimos años, subsidios y gastos de capital perdieron peso a manos de las prestaciones sociales (su incidencia dentro del gasto total saltó del 54% en enero 2017 a casi 60% en igual mes de 2018, a la par que la de los primeros cayó de 15% a menos de 10%).

 

 

  • Por último, durante el primer mes del año, el pago de intereses de la deuda ascendió a $30.000 millones, más que triplicándose respecto de igual período de 2017. Este fuerte incremento obedeció, en parte, al pago de compromisos al Banco Central que suelen abonarse en diciembre (y no lo hicieron en 2017 por motivos de calendario), por casi $10.000 millones. Excluyendo este pago excepcional, los intereses igualmente se duplicaron, superando los $20.000 millones y ya alcanzan al 10,8% de los ingresos tributarios.

 

  • Como resultado, el déficit financiero total ascendió a $26.000 millones, cuadruplicándose respecto de igual mes del 2017 (-$ 5.500 millones). De todas maneras, si descontamos los fondos del blanqueo que abultaron los ingresos en enero del año pasado y excluimos el pago de intereses al Banco Central que tuvo lugar en enero 2018 por razones estrictamente de calendario, el rojo financiero comparable fue similar al del año pasado.

 

  • En conclusión, y de cara al 2018, esperamos que enero sea un presagio de lo que se ocurrirá a lo largo del año: un déficit primario que se achica, coexistiendo con un pago de intereses que se agranda.

 

  

 

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¿Cómo hizo Chile?

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Entre metas del gobierno levantadas, estimaciones privadas que siguen por encima de esas metas y paritarias que se disputan entre las metas y las estimaciones, la inflación sigue siendo el tema, ya que el aumento sostenido y generado del nivel de precios no
solamente atenta contra el poder adquisitivo de las personas, sino que no permite realizar planes económicos de largo plazo que busquen incrementar la producción de una economía y, por el contrario, los agentes económicos le dedican muchos esfuerzos a tratar de protegerse de sus efectos nocivos.
Pero no solo una inflación alta es un problema, sino que su variabilidad a través del tiempo también lo es, ya que una inflación muy variable a lo largo del tiempo hace que las expectativas sobre el nivel futuro de los precios sean bastante inciertas, por lo que es difícil armar planes de consumo y producción a largo plazo. Además, la volatilidad de la inflación genera cierta incertidumbre que ocasiona mayores tasas de interés, las que afectarían a la decisión de invertir y hace que las personas dediquen recursos a protegerse de la incertidumbre, en perjuicio de las actividades productivas. O sea el costo en intereses de lebacs seria mucho mas bajo si la inflación fuera baja.
Por lo tanto, lo mejor para la economía de un país es conseguir una inflación baja y estable, por este motivo, dicha meta representa el principal interés de las autoridades monetarias en Argentina, en donde la inflación ha maltratado fuertemente la economía.
Es por eso que este artículo se enfoca en analizar el caso de Chile, país que ha conseguido controlar la inflación y mantenerla baja y estable por un prolongado periodo de tiempo. Hay que considerar que en la década de los 70, la economía chilena sufrió un proceso hiperinflacionario, alcanzando un índice de inflación del 500% anual, cuyo principal desencadenante fue el desorden fiscal y  financiamiento de dicho déficit con emisión monetaria. Durante la década de los ochenta se logró reducir considerablemente la inflación, cuyo índice se encontraba entre el 30% y el 40%, pero estos números aún mostraban una inflación muy elevada, ya que las metas consistían en llegar a cifras de un dígito y acercarse a los niveles de inflación de los países desarrollados. En 1995 se alcanzó un índice del 8,23% anual y desde entonces Chile no volvió a superar la barrera de los dos dígitos, incluso alcanzó un inflación del 0,72%
anual en 2009.
Tomando como referencia el éxito que ha tenido Chile en controlar la inflación, a continuación se presentarán algunos puntos clave de la política antiinflacionaria chilena y lo compararemos con las medidas implementadas en Argentina para llegar a tal fin:
 Otra vez el déficit fiscal: Chile, al igual que Argentina, tenía un desorden fiscal muy importante cuyo déficit se financiaban con emisión monetaria, lo cual generaba inflación. Si bien, luego de 1976, lograron ordenar sus cuentas fiscales y hacer desaparecer dichos déficit, esta medida fue una condición necesaria pero no suficiente para lograr el objetivo.
 El gradualismo si es importante: cuando se escucha hablar a las autoridades que llevan adelante la política económica en Argentina, es muy común escuchar la palabra “gradualismo” y, si se observa el ejemplo chileno, esto si resultó ser importante. Los datos demuestran que tuvieron que pasar casi 20 años para que la inflación bajara considerablemente a cifras de un dígito, ya que las
autoridades chilenas renunciaron a bajar más drásticamente la inflación debido a la sustancial inercia del proceso inflacionario y a la desconfianza del mercado a la verdadera voluntad antinflacionaria de quienes tenían a su cargo la política económica.
 Un banco central independiente: el hecho de que en 1989 se cree un banco central autónomo, que llevó adelante la implementación de un riguroso esquema de metas de inflación fue fundamental.
Cabe destacar que la reducción de la inflación de la década de los 90 en Chile no sólo no implicó un costo en términos de actividad económica, sino que fue acompañado de un crecimiento sostenido y una menor volatilidad en variables reales clave para la economía. En numerosos trabajos académicos se ha demostrado que una política de reducción más abrupta habría tenido mayores costos para la economía chilena en términos de actividad.

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Comercio exterior: el mayor rojo desde la salida de la Convertibilidad

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  • En diciembre, la balanza comercial arrojó un déficit de US$ 850 millones mostrando un deterioro respecto del saldo alcanzado en el mismo mes del año pasado (superávit de US$ 33 M).
  • El resultado respondió al salto de las importaciones (+16,7% i.a) y a la caída de las exportaciones (-2,4% i.a.). Este proceso, observado a lo largo de todo el año, estuvo motivado por la apertura comercial y el atraso cambiario. En otro orden, la recuperación de la actividad doméstica y el persistente estancamiento de la economía global, dinamizaron las importaciones e impusieron un freno al avance de las exportaciones, respectivamente. 
  • Como resultado, en 2017 el déficit comercial rozó los US$ 8.500 millones. De este modo, 2017 arrojó el mayor rojo comercial sobre PBI (-1,4% del PBI) desde salida de la convertibilidad (-1,5% del PBI en 1998).

 

 #BalanzaComercial: En 2017 IMPO crece 19,7% interanual, y EXPO 0,9%. En precios corrientes, es el déficit comercial más grande de la historia. En términos del PBI, es de alrededor de -1,5%. No llegó a superar al de 1998 q había sido de -1,7%. Impo bienes consumo sube 21% Impo autos sube 41% Dos datos positivos: sube impo bienes de capital 23 % y expo industria 11%, señaló el economista Alejandro Rodríguez.

Análisis de Importaciones y Exportaciones Diciembre de 2017

 

 

  • Las ventas externas cayeron (-2,4% i.a.) explicadas en su totalidad por una baja de las cantidades vendidas al exterior (-6.2% i.a.), ya que los precios internacionales avanzaron (+4,0% i.a.).
  • Las Manufacturas de Origen Agropecuaria (MOA) explicaron principalmente la baja. Aunque al medir las exportaciones en cantidades tanto las MOA como las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) y los Combustibles y Energía (CyE) tuvieron caídas en las ventas.
  • Por el lado de las importaciones, el incremento de 16,7% i.a. respondió en su casi totalidad a un salto en las cantidades (+16,4% i.a.) mientras que los precios se mantuvieron prácticamente estables (+0,3% i.a.). El avance en los volúmenes importados fue generalizado en todos los usos económicos.
  • El mayor alza en las compras al exterior se registró en Combustibles y lubricantes (+68,9% i.a.) y piezas y accesorios para bienes de capital (37% i.a.).

 

 

Análisis de Comercio Exterior 2017

  • El intercambio de bienes con el mundo mostró durante 2017 una dinámica particular que no se observaba desde la convertibilidad: progresivamente todos los meses se registró un déficit comercial que se fue profundizando conforme iba avanzando el año.
  • El saldo comercial del año presentó un rojo de US$ 8.471 millones.Esto implica un fuerte deterioro del intercambio de bienes con el resto del mundo respecto al resultado obtenido en 2016 cuando se alcanzó un superávit de US$ 1.969 millones. El resultado obedeció al crecimiento de las importaciones (+19,7% i.a.) y al estancamiento de las exportaciones (+0,9% i.a.).
  • El avance de las importaciones estuvo liderado por los vehículos livianos que acumularon un incremento de 41% i.a., seguido por bienes de capital (+23% i.a.) y bienes de consumo (+21% i.a.).
  • De hecho, la suma de importaciones de bienes de consumo y vehículos de pasajeros (bienes finales) representó 22,8% sobre el total de las compras al exterior.De este modo, la proporción de bienes finales como porcentaje del total de las importaciones es la más alta desde 1994. Asimismo se encuentra por encima de la media del período 2003-2015 (17,5%), e incluso supera el promedio de la convertibilidad (22,2%).

 

  • Por otro lado, las exportaciones registraron un leve incremento en el acumulado (+0,9% i.a.).Desagregándolo por grandes rubros,vemos que se redujeron las ventas al exterior de Productos Primarios (-5,6% i.a.) debido a la reducción de las exportaciones de semillas y frutos oleaginosos y cereales, y de Manufacturas de Origen Agropecuario (-3,6% i.a.). Vale destacar que esta situación obedece a la alta base de comparación  de los PP producto de la  liquidación de stocks de comienzos de 2016.
  • De hecho, durante el segundo trimestre (período de exportación de la cosecha) de 2017 se registró el primer saldo deficitario, para este período, desde la salida de la convertibilidad.
  • Esta situación fue compensada por el incremento de las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (+11,2% i.a.),impulsado principalmente por las ventas de materiales de transporte terrestre. En este sentido la evolución de las ventas de vehículos al exterior registró un alza en unidades de 10% i.a. Este salto obedeció a la incorporación de destinos no tradicionales, principalmente Centro América y países de América del Sur (a excepción de Brasil): descontando las ventas al gigante sudamericano los envíos externos de automóviles treparon 46% i.a.; a contramano, las cantidades de vehículos exportadas a este país retrocedieron 1% en el último año.

 

 

Conclusión:

El deterioro comercial durante el año fue profundizándose mes a mes de manera constante. Esta situación responde a tres motivos principales: la recuperación económica, la política de apertura comercial y el atraso cambiario.

En primer lugar la recuperación económica generó tanto un incremento de la inversión como del consumo que provocó el alza de las importaciones tanto de bienes de capital como de bienes finales (bienes de consumo y automóviles).

Adicionalmente, el ingreso de capitales que se registró durante el año, combinado con el aumento de los precios internos, atrasó el tipo de cambio, principalmente durante el primer semestre del año. Esta situación abarató relativamente los bienes externos en relación a los de producción nacional incrementando los incentivos para la compra de bienes del exterior.

El alza de las importaciones se adicionó a la mala performance que tuvieron las exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario.

De esta forma, el déficit del sector externo se postula como uno de los más preocupantes a nivel macroeconómico. Las importaciones de bienes finales están alcanzando valores récord sobre el total e implican un fuerte gasto de divisas para la adquisición de bienes finales que no aumenta la producción ni la productividad de nuestro país y compiten con la propia industria nacional.

Es esperable que esta dinámica continúe durante 2018. Por un lado las importaciones continuarán creciendo (a un ritmo menor al registrado durante 2017, debido a la elevada base de comparación) y las exportaciones crecerán en línea con el aumento del nivel de actividad. De esta manera, se continuará profundizando el déficit comercial.

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Macri 2017: similar déficit fiscal que en 2015, con una política fiscal “de mejor calidad”

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Por Marcelo Capello y Luis Laguinge. El gobierno nacional presentó los números fiscales de 2017, con un déficit fiscal primario que resultó del 3,9% del PIB, menor al 4,2% que se había fijado como meta para ese año, aunque todavía en niveles similares al déficit primario que expuso el gobierno de Cristina en 2015 (3,8% del PIB). Inclusive, si se incluyen los intereses por deuda que se pagan a agentes extra Sector Público, y se compara el resultado financiero, el déficit con Macri en 2017 (6,1% del PIB) resulta mayor al de Cristina en 2015 (5,2%)

No obstante, que los déficits primarios resulten similares en 2015 y 2017, no quiere decir que la política fiscal resulte similar en las dos administraciones de gobierno. Debe recordarse que la Administración Kirchner terminó en 2015 con un alto déficit fiscal (no sustentable en el tiempo), financiado en gran medida con emisión monetaria (presiones inflacionarias), con un alto gasto en subsidios económicos a empresas(generó graves distorsiones en el sector de energía), con pagos incorrectos de una porción de las jubilaciones (generaban demandas judiciales), todo lo anterior a pesar de contar con una presión tributaria record para Argentina, con impuestos muy distorsivos, que deterioraban la competitividad. En definitiva, la nueva administración requería (requiere): bajar el déficit fiscal, reducir la asistencia del BCRA al Tesoro, disminuir la necesidad de endeudamiento público, bajar la presión tributaria, reducir el gasto en subsidios a empresas y regularizar el pago de jubilaciones. 
La presión tributaria nacional resultó del 25,1% del PIB en 2017 (24,7% si se excluyen los recursos provenientes del Blanqueo), contra 26,3% en 2015, mostrando entonces una importante caída de 1,2% del PIB en dos años, que resulta de 1,6% si se excluyen los recursos del Blanqueo en 2017. Este resultado se dio básicamente por la menor presión fiscal en Ganancias (-1,1% del PIB) y en Derechos de Exportación (- 0,7%).Desde 2018 y hasta 2022 se profundizará la caída en la carga fiscal en ambos impuestos. De hecho, este año se reducirá la alícuota de Ganancias para utilidades reinvertidas a 30% mientras que ya se actualizaron las deducciones y escalas para personas físicas en base al RIPTE (mecanismo automático previsto en la reforma normativa de fines de 2016). Por el lado de las retenciones, entrará en vigencia una disminución en la alícuota afrontada por las exportaciones del complejo sojero de medio punto porcentual por mes que la llevaría del 30% actual a 24% a fines de 2018. A estas novedades se agregarán los efectos en aportes patronales, impuesto al cheque y en otros tributos incluidos en la reforma tributaria aprobada en diciembre último.


Por el lado del gasto público, entre 2015 y 2017 sólo bajó 0,2% en términos del PIB (de 25,8% a 25,6%). Pero aquí también se pueden hacer varias aclaraciones, en torno a la razonabilidad de la política fiscal. Entre ambos años cayó en 0,6% del PIB el gasto en subsidios al sector privado, no por una reducción en las transferencias a las familias (más bien ocurrió lo contrario tanto por la ampliación en el universo de beneficiarios de asignaciones familiares como por la actualización automática de los haberes en base a la Ley de Movilidad Previsional), sino más bien por el fuerte recorte producido en los subsidios a la energía, que se profundizarán en 2018 y se sumarán a los que se produzcan en materia de transporte y otros servicios públicos. Así, mientras las transferencias corrientes a empresas privadas representaron un 2,1% del PIB en 2015, alcanzaron un 1,2% en 2017 (cayeron 0,9 pp del PIB). Tales ajustes eran necesarios para reordenar el sector energético, comenzar con la recuperación del autoabastecimiento y reducir el déficit fiscal.
También disminuyeron, aunque levemente, el gasto en Consumo y Operación del sector público nacional (-0,3% del PIB) y las Transferencias de Capital (-0,5%), principalmente a provincias.
Pero por otra parte aumentó el gasto en seguridad social, en 0,8% del PIB, y las Transferencias Corrientes (principalmente a provincias), en 0,3% del PIB. En el primer caso, se trata de una situación intertemporalmente justificada: con la reparación histórica previsional se deja de generar pasivos contingentes, por incorrecta liquidación de haberes previsionales para una porción de los jubilados, que normalmente se terminaban reconociendo a partir de juicios iniciados por los perjudicados por dicha situación.
Finalmente, no se aprecia una fuerte reducción en el gasto público porque concomitantemente a algunos ajustes en las erogaciones, aumentó el pago de intereses por deudas, por el equivalente a 0,8% del PIB. Al pasar a financiar el déficit mayormente con emisión de deuda, en lugar de emisión de dinero, como hacía la anterior administración, ahora pesa más la cuenta de intereses, lo que se podrá revertir sólo si el gobierno nacional cumple con su compromiso de reducir todos los años el déficit fiscal, y así requerir cada vez menos financiamiento.

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Pese a que se sobrecumplió la meta de déficit primario aumentó el desequilibrio en 2017

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En diciembre de 2017 el déficit primario del Sector Público Nacional No Financiero (SPNF), según base caja, alcanzó los $119.607 millones. De esta forma, el rojo primario aumentó nominalmente 104% interanual (i.a.) respecto de diciembre pasado. Sin embargo, hay que tener presente que, por el lado de los ingresos, se observa una alta base de comparación debido a que en diciembre 2016 ingresaron $90.395 millones en concepto del blanqueo de capitales. Si corrigiésemos el efecto del blanqueo, el resultado primario mostraría una caída del 20% i.a. respecto a diciembre del primer año de gestión de Cambiemos.

 

Por su parte, el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra-sector público) alcanzó en diciembre de 2017, $150.108 millones, trepando 79% i.a. Si no tuviésemos en cuenta el ingreso por parte del blanqueo, se observaría una caída del 14% i.a., explicada por un incremento interanual del 22% por parte de los intereses.

     

Con el dato de diciembre, se observa que durante 2017, el déficit primario acumuló $404.142 millones, aumentando 18% i.a. nominal, debido a un crecimiento de los Ingresos Totales por 23% i.a. mientras el gasto primario lo hizo en 22% i.a. Sin embargo, si corregimos el efecto del blanqueo, el déficit hubiera caído interanualmente alrededor de 1,1%, dado que los ingresos totales habrían crecido (+29% i.a.), es decir 7 puntos porcentuales por arriba del gasto primario (+22% i.a.).

 

En relación con el gasto primario, se observa un incremento interanual del 22% impulsado por el gasto social (+37% i.a.) y el gasto en personal (+25% i.a.). De todas formas, el aumento se vio atenuado por una importante caída interanual nominal de los subsidios económicos (-22% i.a.).

 

En el caso de las prestaciones sociales (+37% i.a.), el avance responde al impacto del aumento de las jubilaciones, pensiones, y asignaciones familiares. A esto se le suman mayores erogaciones por la reparación histórica, que hoy beneficia a más de 1 millón de jubilados.

 

En el caso de los gastos de funcionamiento (+26% i.a.), las remuneraciones (el principal componente del rubro), treparon 25% i.a. mientras que las erogaciones en bienes y servicios lo hicieron en un 32% i.a.

 

En relación al gasto en los subsidios económicos, la caída interanual del 22% se debe principalmente a la corrección de tarifas y a las menores transferencias realizadas en los sectores de energía (-40% i.a.) y transporte (+13% i.a.), ya que no tuvieron incidencia los adelantos realizados en diciembre 2016 y 2017 al tratarse de montos nominales similares.

 

Respecto del déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público) rozó los $629.050 millones, trepando 32% i.a. La significativa brecha entre el crecimiento del déficit primario (18% i.a.) y del rojo financiero (32% i.a.) corresponde al creciente pago de intereses, que alcanzó en 2017 un alza del 71% i.a.

 

En síntesis, durante 2017 se observó que el gobierno logró sobrecumplir por 0,3 p.p. la meta fiscal respecto del déficit primario que se había propuesto a principio de año (4,2% del PBI) debido a que el rojo primario alcanzó el 3,9% del PBI.

 

Sin embargo, el rojo financiero trepó a 6,1% del PBI, es decir 0,2 p.p. por arriba de lo obtenido en 2016 (- 5,9 % del PBI). Los intereses crecieron 0,6 p.p. interanualmente, al pasar de 1,6% en 2016 a 2,2% en 2017.

 

Esta situación refleja la dinámica que se viene presentando, en donde el cambio en la forma de financiar el déficit fiscal (deuda en vez de emisión) tiene como contrapartida un aumento sostenido en la carga de intereses, que termina licuando el ahorro generado por la reducción del déficit primario. Dicho de otra forma, las medidas graduales adoptadas por el gobierno están generando un cambio en la composición del déficit financiero: baja el rojo primario, pero sube el pago de intereses.

 

Perspectivas 2018

 

El gobierno nacional tiene como objetivo, reducir el déficit fiscal en 0,7 puntos porcentuales para el año 2018, es decir 3,2% del PBI. Para ello, se propone disminuir en 1 punto porcentual los subsidios económicos, negociar paritarias cercanas al 15% y mantener en términos del PBI el gasto de capital apostando a las inversiones del sector privado, principalmente vía el esquema de participación público-privada.

 

Sin embargo, en el último tiempo, se fueron llevando a cabo distintos cambios en materia fiscal: la reforma tributaria, previsional y el pacto fiscal. Estas medidas buscan apuntalar diversos frentes: darle un nuevo ordenamiento al federalismo fiscal; generar una mayor competitividad no cambiaria; lograr un ahorro previsional. En este sentido, se comprende cómo el frente fiscal es una de las madres de las batallas para el gobierno, ya que está dispuesto a asumir el costo político que le pueden implicar las medidas tendientes a ordenar las cuentas públicas.

 

Más allá de esta relevancia, cabe una reflexión final: desde el Palacio de Hacienda sólo se están enfocando en acotar el rojo primario; sin embargo, los intereses de la deuda se encuentran en constante crecimiento: saltaron 0,6 puntos porcentuales del PBI en el último año, al pasar de 1,6% en 2016 a 2,2% en 2017. En consecuencia, y de cara al futuro, deberían fijarse también pautas explícitas para este resultado; de lo contrario, comenzarán a abrirse interrogantes acerca de la sustentabilidad del presente esquema de endeudamiento.

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