Dengue

Por ahora no habrá inoculación masiva con la nueva vacuna contra el dengue

Compartí esta noticia !

Por el momento el Estado Nacional no comprará la recientemente vacuna aprobada contra el dengue para iniciar una inoculación masiva, según la principal definición surgida ayer de la reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA) en Buenos Aires.

El ministro de Salud Pública de Misiones, Oscar Alarcón explicó que la Nación no recomienda aún una vacunación masiva con esta nueva vacuna, que si bien tiene una aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), todavía continua en estudio la eficacia concreta de la vacuna. Por lo cual, por el momento estará dirigida al sector privado, ya que a nivel público sigue en discusión. 

Por ello, desde Nación se sugirió a las provincias que estaban pensando en comprar vacunas que esperen un poco, hasta que se concluya ese proceso. “Tuvimos un arduo debate entre las provincias y lo que se sacó en conclusión es que, a pesar de que es una vacuna muy segura, todavía se están viendo los diferentes esquemas de alternativas de esquemas de inmunización eficaces, basados en evidencia científica. Ningún país en este momento está realizando en forma pública la vacunación masiva y tampoco lo va a hacer la Argentina”. 

Esquemas d evidencia científica 

Por otra parte, la nueva vacuna consta de 2 dosis (dosis inicial y segunda dosis a los tres meses) lo cual al no tener aún una población objetivo bien definida, “nos llevaría a la imposibilidad hoy de tener una cantidad suficiente de vacunas, porque no se puede decir a quién le va a corresponder la vacuna o en qué jurisdicción”, explicó Alarcón. 

Desde la misma empresa proponen estudios de investigación sobre avance en duración y tipo de cobertura sobre los serotipos, por lo cual aún quedan algunos puntos por cubrir. 

“Cada uno con su Gobierno provincial puede decidir qué hacer, pero los lineamientos generales que se pusieron a disposición de todos es que todavía no tenemos suficiente capacidad de definir cuál sería la población, hacia dónde vamos a ir, qué cantidad se va a comprar, etcétera, por eso no va a ser del uso público como cualquier otra vacuna que ya está dentro del calendario”, indicó Alarcón. 

Por el momento, la vacuna Qdenga sólo se aplicará en entidades privadas o va a ser adquirida por quienes lo requieran con receta y con indicación médica en los sistemas privados”, remarcó Alarcón.

Por último, remarcó que Misiones no estaría dentro de los requisitos para la vacunación masiva, “porque tiene que haber un alto índice de dengue en el lugar, tiene que ser una zona de mucho impacto, mucha incidencia y en forma endémica. Misiones tiene zonas epidémicas todos los años (pero) no en el mismo lugar, y tenemos mucho tiempo también entre estos interbrotes”, finalizó.

Compartí esta noticia !

La vacuna contra el dengue ya se encuentra disponible en la Argentina

Compartí esta noticia !

La vacuna contra el dengue, que a fines de abril fue aprobada por la Anmat, ya se encuentra disponible para su comercialización en la Argentina y podrá adquirirse con una orden médica en vacunatorios privados y “próximamente” en farmacias, mientras que el gobierno de Salta ya adquirió unas 300 mil dosis para ser distribuidas en los tres departamentos de la provincia más afectados por esta enfermedad.

La vacuna Qdengue, del laboratorio japonés Takeda, fue aprobada el 26 de abril pasado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para “todas las personas mayores de 4 años, hayan cursado o no previamente la enfermedad”, precisó el Ministerio de Salud.

Se trata de un esquema de inmunización de dos dosis, que deben administrarse con un intervalo de tres meses y, dado que es una vacuna compuesta por virus vivos atenuados, está contraindicada para embarazadas, mujeres en período de lactancia y personas inmunodeprimidas.

Este mediodía, el laboratorio presentó oficialmente la vacuna tetravalente, desarrollada a partir del serotipo 2 del dengue “que conforma la base genética para ofrecer protección contra los cuatro serotipos” y que demostró “una reducción del 84% de las hospitalizaciones por dengue y una disminución del 61% los casos de dengue sintomático”.

Gabriela Pittis, CEO de la firma para el Cono Sur, Región Andina, México y América Central y el Caribe, precisó que el costo de cada dosis es de $37.514 y que “se está trabajando” con las distintas prepagas y obras sociales para que determinen la posibilidad de ofrecer descuentos a sus afiliados, que pueden ir desde el 40 al 60%.

Derek Wallace, vicepresidente y jefe global del Programa de Dengue de Takeda, anunció de manera virtual los resultados del estudio clínico Tides, una investigación que incluyó a más de 20 mil voluntarios en ocho países endémicos de dengue: Brasil, Colombia, República Dominicana, Nicaragua, Panamá, Sri Lanka, Tailandia y Filipinas; que demostraron los resultados mencionados.

Por su parte, Tomás Orduna, médico infectólogo tropicalista, ex jefe de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Muñiz, aseguró que la vacuna “va a ayudar mucho” en la medida que también se siga acompañando con otras decisiones enfocadas a la prevención.

En este sentido, el especialista explicó que además de la vacuna “son fundamentales” las tareas de prevención.

“Es muy importante que cada uno de nosotros asuma con responsabilidad esta tarea, porque hasta ese límite llega el Estado, nadie me revisa el techo de mi casa, el fondo de mi casa, el jardín de mi casa”, dijo Orduna.

Y agregó que también “hay un estado que tiene que conducir, que tiene que mostrar el ejemplo, que tiene que llegar a calle, que tiene que hacer publicidad sobre las buenas prácticas de higiene colectivas comunitarias e individual”.

Para referirse a la efectividad de la Qdenga, Orduna explicó que “la NS1 es la principal proteína no estructural” de esta enfermedad y que, “no hace muchos años, sabemos que es fundamental para producir dengue grave”, en consecuencia, el “esqueleto” de esta vacuna se montó “sobre virus dengue 2, entonces genera anticuerpos contra NS1” que también son eficaces para los otros tres serotipos de dengue.

En referencia a la adquisición por parte del Estado de esta vacuna, el especialista remarcó que “es muy complejo”, y que “en Nación hay un grupo de especialistas con el que estamos trabajando el tema, pero es un año electoral muy particular, por lo tanto, es imposible pensar que hasta el año que viene puede haber una decisión”.

De la presentación también participó Marcelo Quipildor, médico infectólogo de Salta e integrante de la comisión de enfermedades emergentes de SADI, quien también hizo hincapié en la concientización sobre la prevención del dengue.

“El 80% lo tenemos que hacer nosotros como ciudadanos, ver cómo está el fondo de nuestras casas, evitar criaderos y el otro 20% los equipos de salud y estar preparados para los casos”, apuntó.

El especialista destacó también que el gobierno provincial efectuó la compra de 300 mil dosis, es decir 150 mil esquemas completos de vacunas que serán aplicadas desde diciembre a personas de entre 25 a 39 años de los departamentos salteños de Rivadavia, Orán y Tartagal.

“La disponibilidad de esta vacuna me genera mucha esperanza, porque uno ve los casos de dengue en la práctica diaria, ve gente internada, ve gente fallecer por el virus de dengue y que podamos llegar a la comunidad con alguna solución es una alegría enorme”, aunque remarcó que la inmunización “es solo una herramienta más y lo fundamental es la prevención”.

El dengue constituye una importante amenaza para la salud pública mundial, con riesgo de infección en más de 125 países, incluidos muchos de América Latina, se transmite a través de la picadura de un mosquito infectado, el Aedes aegypti en el continente americano.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el número de casos de dengue en las Américas se incrementó en las últimas cuatro décadas y pasó de 1.5 millones de casos acumulados en la década del 80, a 16.2 millones en la década del 2010-2019.

En Argentina, según el último reporte del Boletín Epidemiológico Nacional en su semana 43, se registraron 132.237 casos de dengue desde enero: 123.538 autóctonos, 1.584 importados y 7.151 en investigación.

El pasado 2 de octubre, el organismo sanitario internacional recomendó “administrar la nueva vacuna Qdenga contra el dengue a los niños de 6 a 16 años que viven en zonas donde esta enfermedad constituye un importante problema de salud pública”.

Compartí esta noticia !

Cambio climático: el dengue y chikungunya han llegado a lugares de Francia y Estados Unidos

Compartí esta noticia !

Por Stephanie Nolen. Fotografías por Malin Fezehai. New York Times. A lo largo de cientos de kilómetros de la costa del lago Victoria, en Kenia, un escuadrón de jóvenes científicos y un ejército de voluntarios libran una guerra sin cuartel contra una criatura que amenaza la salud de más personas que ninguna otra en la Tierra: el mosquito.

Prueban nuevos insecticidas y formas ingeniosas de administrarlos. Se asoman a las ventanas por la noche en busca de los mosquitos que acechan a quienes duermen. Recogen sangre —de bebés, de conductores de mototaxis, de pastores de cabras y de sus cabras— para rastrear los parásitos que transmiten los mosquitos.

Sin embargo, Eric Ochomo, el entomólogo que dirige este esfuerzo en primera línea de la salud pública mundial, se detuvo hace poco en la hierba pantanosa, con una computadora personal, y reconoció una realidad sombría: “Parece como si los mosquitos estuvieran ganando”.

Hace menos de una década, eran los humanos quienes parecían haber obtenido una clara ventaja en la lucha —de más de un siglo— contra el mosquito. Pero en los últimos años, ese progreso no solo se ha estancado, sino que ha retrocedido.

Los insecticidas utilizados desde la década de 1970, para rociar las casas y los mosquiteros con el fin de proteger a los niños dormidos, se han vuelto mucho menos eficaces; los mosquitos han evolucionado para sobrevivirlos. Tras descender a un mínimo histórico en 2015, los casos de malaria y las muertes por esa enfermedad están aumentando.

El cambio climático ha llevado mosquitos portadores de virus que causan dengue y chikungunya, fiebres atroces y a veces mortales, a lugares donde nunca antes se habían encontrado. El dengue, antes una enfermedad tropical, se transmite ahora en Florida y Francia. El verano pasado se registraron en Estados Unidos los primeros casos de paludismo de transmisión local en veinte años, con nueve casos en Texas, Florida y Maryland.

“La situación presenta nuevos desafíos en lugares que históricamente han tenido estos mosquitos y, al mismo tiempo, otros lugares van a enfrentarse a nuevas amenazas debido a factores climáticos y medioambientales”, dijo Ochomo.

Científicos de todo el mundo se esfuerzan por encontrar soluciones, incluyendo las nuevas tecnologías que está probando Ochomo. Han desarrollado algunos enfoques prometedores, como una nueva generación de herramientas que modifican a los mosquitos biológica y genéticamente para bloquear la enfermedad.

No obstante, esos esfuerzos se han visto frenados por el costo y los obstáculos normativos. El proceso para hacer llegar cualquiera de esas herramientas a los lugares donde los niños enferman con cada nueva estación de lluvias implica años de pruebas y revisiones burocráticas que son dolorosamente lentas y carecen de suficientes fondos.

“Es ridículo el tiempo que perdemos antes de poder actuar sobre el terreno y empezar a salvar vidas”, dijo Bart Knols, biólogo neerlandés especializado en vectores que dirige proyectos de eliminación de enfermedades transmitidas por mosquitos en África, Asia y el Caribe.

La malaria ha matado a más personas que ninguna otra enfermedad a lo largo de la historia de la humanidad. Hasta este siglo, la batalla contra el parásito era muy desigual. Después, entre 2000 y 2015, los casos de paludismo se redujeron en un tercio a nivel mundial y la mortalidad disminuyó casi a la mitad, debido al uso generalizado de insecticidas en el interior de los hogares, mosquiteros recubiertos de insecticida y mejores tratamientos. Los ensayos clínicos resultaron prometedores para las vacunas contra la malaria que podrían proteger a los niños, quienes constituyen la mayor parte de las muertes por esta enfermedad.

Ese éxito atrajo nuevas inversiones y se habló de erradicar la enfermedad por completo.

Pero las muertes por malaria, que cayeron a un mínimo histórico de alrededor de 575.000 en 2019, aumentaron de manera significativa en los dos años siguientes y se situaron en 620.000 en 2021, el último año para el que hay datos globales.

En América Latina, hubo más casos de dengue en el primer semestre de este año —más de tres millones— que en todo 2022. Bangladés sufre el mayor brote de dengue de su historia, con 120.000 casos a finales de agosto. Los casos y muertes por chikungunya y otras infecciones transmitidas por mosquitos también han empezado a aumentar en muchas regiones del mundo.

A view of a model thatched-roof mud home under a very large mesh canopy with mesh walls for conducting mosquito research.
Entomólogos del Instituto de Investigación Médica de Kenia prueban tecnologías antimosquitos en una aldea modelo dentro de una jaula de malla gigante.
Augustine Ochieng sits on a wooden bench in a dark room of his home and is brightly illuminated by a tablet device he logs information into. The walls of a his home are lined with fabric and several posters, and a small lamp sits at his feet.
Augustine Ochieng, un voluntario en Alego, en el oeste de Kenia, rastreó los datos en una tableta que le proporcionó el instituto de investigación. Le pidieron que se sentara con las piernas desnudas expuestas toda la noche, recolectara los mosquitos que intentaran picarlo y registrara los resultados.

Una de las principales razones es que los mosquitos son muy adaptables. A medida que más y más personas se protegen con mosquiteros o aerosoles en casa, los mosquitos han empezado a picar más al aire libre y de día, en lugar de en interiores y de noche, el patrón histórico de las especies vectores de la malaria en África. Dado que la composición genética de los mosquitos evoluciona a gran velocidad en respuesta a las condiciones ambientales cambiantes, también han desarrollado resistencia a la clase de insecticidas de uso generalizado, mientras que el propio parásito de la malaria es cada vez más resistente a los medicamentos que antes eran muy eficaces para tratarla.

Además, un nuevo mosquito que prospera en las zonas urbanas ha llegado de Asia a África, donde la propagación de la malaria siempre se había limitado en gran medida al campo. Este cambio ha hecho que más de cien millones de personas adicionales sean vulnerables a las infecciones transmitidas por mosquitos, según han calculado hace poco investigadores de la Universidad de Oxford.

Los expertos afirman que la proliferación de los riesgos hace urgente la búsqueda de un método que proteja a las personas de todos los mosquitos, que ayude a defenderse de la malaria, pero también del dengue, la fiebre amarilla y cualquier otro patógeno que aceche a la vuelta de la esquina. (Solo los mosquitos hembra pican, pues necesitan la proteína de la sangre para producir huevos).

Pero se requiere una década o más para diseñar, desarrollar, probar y producir una nueva tecnología o intervención. Contrasta eso con las seis semanas de vida de los mosquitos, que evolucionan de manera constante para eludir las formas en que intentamos matarlos.

Hasta la fecha, la mayor parte del dinero destinado a esas iniciativas ha procedido de países de ingresos altos y de filántropos privados, pero los niveles de financiamiento se han estancado. Diversos investigadores afirmaron que cada vez resultaba más difícil motivar el tipo de inversión que necesitan para realizar ensayos a gran escala de métodos nuevos.

“Tarde o temprano, los organismos de financiamiento van a desviar ese dinero a otras cosas”, dijo Knols. “Van a decir: ‘Lo destinamos a la agricultura o a la escolarización’”.

A wide view of a clear area of Amukura in Busia County, with a single tree in the middle of the clearning, with a forest and hills on the horizon. Large, dark clouds move in from the left.
En Amukura, en el condado de Busia, en Kenia, el entomólogo Eric Ochomo supervisa dos grandes ensayos clínicos de nuevas herramientas para combatir los mosquitos.

En las ciudades y pueblos del condado de Busia, en Kenia, las carreteras empiezan a llenarse mientras el cielo todavía tiene el color violeta del amanecer; los agricultores iban camino a sus campos, niños con uniformes recién planchados caminaban hacia la escuela y conductores de mototaxi llegaban al mercado.

La investigación de Ochomo ha descubierto que el mosquito Anopheles funestus se está alimentando de ellos: la especie, que alguna vez se pensó que picaba principalmente a quienes dormían en sus camas por la noche, ahora pica afuera durante el día.

Cuatro de cada 10 personas en estos caminos de tierra roja son portadores del parásito de la malaria, incluso si no tienen síntomas, según han descubierto estudios de Ochomo y sus colegas. Es probable que todo este tiempo se produjeran algunas picaduras al aire libre y durante el día, pero nadie realmente las estaba rastreando porque la atención se centraba en los quienes estaban expuestos al dormir.

Hace veinte años, en los primeros días de la distribución masiva de mosquiteros, las tasas de casos de malaria se desplomaron inmediatamente y había optimismo de que los mosquiteros podrían ser suficientes, dijo Audrey Lenhart, jefa de entomología de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. En cambio, dijo, han ayudado a crear un nuevo problema.

“Piensa en esto: si colocas mosquiteros por todas partes, los mosquitos que pican a las personas que están adentro se extinguirán”, explicó Lenhart. “Los que van a sobrevivir son los que pican a la gente sentada afuera, pican al ganado, los que no están en las casas, ¿verdad? Entonces esos son los que se reproducen y mantienen la población de mosquitos allí”.

A close-up view of a table covered with medical devices as a health worker processes blood samples and logs them.
Procesamiento de muestras de sangre recolectadas de niños en el Centro de Salud de Amukura como parte de un ensayo clínico de un nuevo método de control de mosquitos.
A close-up view of blood samples, which are red dots on microscope slides, each with a handwritten label carrying information about its collection.
Láminas de microscopio con sangre extraída de niños inscritos en el ensayo clínico.

La mayoría de los insecticidas que se utilizan en la actualidad son piretroides, desarrollados en la década de 1970 y derivados de los compuestos químicos de un antiguo disuasivo de mosquitos elaborado al machacar flores de áster. Se han utilizado para todo, incluyendo los mosquiteros y las paredes.

Ahora que los mosquitos de todo el mundo son muy resistentes a ellos, hay una búsqueda apremiante por encontrar algo nuevo.

En 2005, la Fundación Bill y Melinda Gates invirtió 50 millones de dólares en un proyecto llamado Innovative Vector Control Consortium para buscar compuestos insecticidas eficaces. El consorcio pidió a grandes empresas agroquímicas que revisaran sus bibliotecas químicas para rastrear moléculas que pudieran afectar a los mosquitos de forma novedosa y ser suficientemente seguras y duraderas.

“Empezamos con cuatro millones y medio de compuestos y nos hemos quedado con cuatro”, explicó Nick Hamon, quien acaba de jubilarse como director general del consorcio.

Para funcionar como nuevo insecticida, los compuestos tienen que ser seguros para el ser humano, presentarse en forma sólida y no ser solubles en agua. Y tienen que matar a los mosquitos de una forma sustancialmente distinta a como lo hacen los piretroides, porque los mosquitos desarrollan resistencia no solo a un producto químico individual, sino a la forma en que el producto químico los mata.

Las empresas deben completar ahora el proceso de seguridad y ensayo de los cuatro únicos compuestos que cumplen todos estos requisitos. Es muy costoso y lento, aseguró Susanne Stutz, química jefa de la empresa alemana BASF.

“Siempre es una carrera contra el mosquito, a ver quién es más rápido: normalmente, el mosquito gana porque desarrolla la resistencia mucho más rápido de lo que salen los nuevos productos”, explicó.

La Organización Mundial de la Salud exige dos grandes ensayos clínicos aleatorizados, realizados en dos entornos geográficos y epidemiológicos diferentes, que demuestren un impacto positivo significativo en la salud pública en ambos, antes de recomendar el uso de una nueva intervención contra los mosquitos. La organización afirma que la política está diseñada para garantizar que los países con medios limitados tomen las mejores decisiones sobre dónde gastar su dinero y para garantizar que los productos estén respaldados por pruebas rigurosas. Sin embargo, la multiplicación de los problemas de los mosquitos en el mundo exige cada vez más soluciones adaptadas a situaciones específicas: lo que funciona para proteger a los niños en el Sahel africano, no será lo que funcione para proteger a los leñadores en los bosques de Camboya.

Ochomo es el investigador principal de dos grandes ensayos clínicos aleatorizados de intervenciones contra los mosquitos. En un proyecto de 33 millones de dólares, los investigadores están probando la eficacia de los repelentes espaciales —cuadrados de película de plástico que pueden colgarse en las paredes del interior de las casas y que dispensan dosis bajas de una sustancia química que confunde a los mosquitos e impide que piquen— tanto en zonas de riesgo de dengue como de paludismo.

S. C. Johnson & Son Inc., la empresa de Wisconsin que desarrolló el repelente espacial que se está probando en Kenia, ha donado millones de dólares en productos para las pruebas. Tal generosidad es inusual y no es una vía sostenible para la investigación sobre el control de vectores, según John Grieco, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Notre Dame que coordina el ensayo multinacional del repelente espacial, que también se está llevando a cabo en países como Malí y Sri Lanka.

Los repelentes espaciales y la mayoría de las otras herramientas nuevas son mercancías: artículos que hay que comprar y volver a comprar seis meses o un año después. La protección que ofrecen es temporal, al igual que la financiación que permite su compra.

La Fundación Gates, el principal patrocinador de la mayoría de los ensayos clínicos de estos productos, también ha tenido que cubrir la mayor parte del costo de las pruebas de BASF de nuevos productos químicos para su uso en mosquiteros, porque no hay suficiente incentivo de ganancias para que una empresa privada lo haga, dijo Stutz.

“¿Cómo mantener a las empresas que saben innovar en este espacio?”, preguntó Hamon. El Innovative Vector Control Consortium perdió a uno de sus socios industriales clave en 2017.

“Simplemente dijeron: ‘Podemos ganar más dinero en otro lugar’”, dijo Hamon.

Algunos expertos creen que la aparición del dengue, y ahora de la malaria, en países de ingresos medios y altos podría generar nuevos fondos porque crea un mercado más rico que puede estimular nuevas inversiones corporativas.

Los escépticos del mundo de la entomología observan la carrera por nuevos productos y sugieren que ignora una lección de la historia: aseguran que solo las mismas estrategias que las naciones de altos ingresos utilizaron hace más de un siglo volverán a dar a los humanos la ventaja sobre los mosquitos. En Europa y Estados Unidos a principios del siglo XX y en Brasil en la década de 1930, lo que marcó la diferencia fue la gestión medioambiental a gran escala y los cambios en las viviendas, declaró Silas Majambere, ecologista de vectores burundés que ha trabajado en toda África, Europa y Asia.

Eso significa drenar los criaderos, rociar larvicidas (que son toxinas biológicas y no causan resistencia) en el agua que no se puede drenar y trasladar las viviendas fuera de las zonas pantanosas. Para protegerse de los mosquitos urbanos, la gente necesita ventanas con mosquiteros, paredes sólidas y tejados con aleros cerrados: mejores casas.

“Si hubiéramos pasado los últimos 40 años tomando esas medidas, con el mismo presupuesto, ¿dónde estaríamos hoy?”, preguntó Majambere.

Si bien los casos de malaria son mucho menores que hace 20 años en el área de Busia, el estancamiento del progreso significa que la enfermedad continúa erosionando la salud, los ingresos y el futuro de las familias.

“Cuando hay un caso de malaria en la casa, la vida se suspende”, dijo Mary Oketeti, una agricultora que vive aproximadamente a una hora en auto a las afueras de la ciudad de Busia. Ella contrae malaria tres veces al año y su hija de 12 años, el doble. La familia entonces tiene que gastar lo necesario para el tratamiento.

“Si hay un pollo en la casa, lo vendes”, dijo.

Un pollo podría valer 600 chelines kenianos, o 5 dólares; un viaje a la clínica médica, con transporte, una prueba de diagnóstico y medicamentos para la malaria, costará al menos esa cantidad. Los repetidos ataques de malaria impiden que los niños vayan a la escuela y que los adultos trabajen; acaban con los ahorros. Oketeti dijo que debe quedarse en casa y alejarse de los campos que cultiva para cuidar a un familiar enfermo durante unos días al mes.

Ochomo y su equipo han recibido recientemente los datos de la mitad del ensayo clínico de los repelentes espaciales. Los casos de paludismo fueron significativamente menores en las familias que los tenían en comparación con las que tenían dispositivos que utilizaban repelentes placebo. Si esa tendencia se mantiene, el próximo reto será convencer a la OMS de que avale el uso de repelentes espaciales y, luego, al gobierno keniano de que los compre.

Sin embargo, no será difícil convencer a los habitantes de Busia de que los utilicen.

“La gente ya sabe que los mosquiteros no bastan, que necesitan algo más y se alegran de vernos”, afirmó. “Dicen: ‘Por fin alguien viene a tratar de ayudar con esto’”.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Stephanie Nolen cubre la salud global. Ha informado sobre temas de salud pública, desarrollo económico y crisis humanitarias desde más de 80 países. Más de Stephanie Nolen

Malin Fezehai, reportera visual, ha trabajado en más de 30 países. Su trabajo fotográfico tiene como tema en común el desplazamiento. Más de Malin Fezehai

Compartí esta noticia !

Capacitarán a maestros y profesores en estrategias preventivas contra el dengue

Compartí esta noticia !

Debido a la alta demanda y los resultados obtenidos, la Secretaría de Salud y Desarrollo Humano de Posadas ha abierto la inscripción para el taller de “Actualización de contenidos metodológicos y estrategias de enseñanza sobre el vector Aedes aegypti y las enfermedades que transmite”, dirigido a educadores.

Esta segunda edición, especialmente diseñada para maestros y profesores, tiene como objetivo empoderarlos para utilizar las escuelas como un medio efectivo de difusión de información y promoción de hábitos saludables entre los estudiantes y sus familias. La premisa central de esta iniciativa es que, al educar a los docentes sobre la problemática del Aedes aegypti, puedan transmitir ese conocimiento a sus alumnos y fomentar prácticas preventivas en la comunidad escolar.

Este enfoque integral y multidisciplinario busca abordar el desafío de las enfermedades transmitidas por vectores, incluyendo no solo el dengue, sino también el zika y la chikungunya. La incorporación del sistema educativo como aliado en esta lucha tiene como objetivo generar un impacto a largo plazo en la prevención de estas enfermedades, fortaleciendo la conciencia y la acción comunitaria para controlar la presencia del mosquito y reducir los casos de enfermedades transmitidas por él.

Inscripciones

La próxima edición de la capacitación está programada para comenzar el 22 de agosto en el SUM del 5to piso de la Municipalidad. El curso seguirá siendo semipresencial y, como valor agregado para los docentes, no se computará como inasistencia en caso de participación.

Aquellos interesados en inscribirse para participar en esta nueva edición pueden hacerlo completando el formulario de inscripción disponible en el siguiente enlace: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfCMVttYg-hw710wSl82fwNBtyFBYtBwUaBZPvma2806l2HfA/viewform?usp=sf_link

El dengue, una enfermedad peligrosa transmitida por la picadura del Aedes aegypti, representa una preocupación constante. Por lo tanto, se destaca la importancia de implementar medidas preventivas diarias para eliminar al mosquito y reducir la propagación de la enfermedad. En este sentido, el papel de los docentes capacitados adquiere una relevancia clave en la divulgación de estas medidas preventivas y la concientización de la comunidad sobre la importancia de prevenir la proliferación del mosquito.

La educación y la colaboración comunitaria se presentan como pilares fundamentales en la prevención de enfermedades transmitidas por este mosquito, y los maestros y profesores capacitados jugarán un papel clave en la construcción de una sociedad más consciente y preparada para enfrentar esta problemática.

Compartí esta noticia !

Perú declara emergencia sanitaria por el síndrome de Guillain-Barré

Compartí esta noticia !

La enfermedad neurológica muy poco frecuente, que afecta el sistema inmunológico y ataca los nervios periféricos.

Fuente: DW servicio de difusión pública alemán.

Perú, decretó el estado de emergencia sanitaria nacional el fin de semana pasado, debido al aumento de casos del síndrome de Guillain-Barré. De acuerdo a la nota publicada por el Ministerio de Salud, el decreto de emergencia tiene una duración de 90 días y permitirá a las autoridades acelerar la compra de insumos y medicamentos para hacer frente a esta enfermedad.

César Vásquez, ministro de Salud peruano, señaló que “ha habido un incremento importante en las últimas semanas que nos obliga tomar acciones como Estado para proteger la salud y la vida de la población”.

Esta es una enfermedad de tipo neurológica rara, que afecta al sistema inmunológico, atacando a los nervios periféricos. La enfermedad de Guillian-Barré, se clasifica como una enfermedad autoinmune, donde el propio sistema inmunológico comienza a atacar ciertas partes del cuerpo de un individuo. El sistema periférico, es el responsable de la comunicación entre el cerebro y las diferentes regiones y estructuras de nuestro organismo.

Qué provoca el síndrome de Guillain- Barré

Este, generalmente es desencadenado por un proceso infeccioso previo. Dentro de los virus y bacterias que se identificaron como desencadenantes, algunos patógenos son causantes del zika, el dengue, el chikungunya, el VIH, las hepatitis A, B, C y la covid-19.

Las autoridades sanitarias, señalan que “muchos virus y bacterias han sido asociados temporalmente con el desarrollo del síndrome de Guillain-Barré, aunque generalmente es difícil comprobar la verdadera causalidad de la enfermedad”.

La enfermedad es más común en el grupo de edad de 20 a 40 años. Los expertos señalan que la detección temprana es crucial para la recuperación del paciente. Los métodos de diagnóstico incluyen análisis clínicos, estudios de conducción nerviosa y análisis del líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento de esta enfermedad puede incluir terapia de soporte, inmunoglobulina intravenosa o plasmaféresis. Es importante consultar a un médico para obtener información. Su detección y tratamiento a tiempo, evita el progreso de la enfermedad y la afección a músculos vitales, como el diafragma, que tiene un papel clave en la respiración.

Primeros síntomas

Entre los primeros síntomas suelen ocurrir la debilidad, hormigueo en manos y pies. Estas sensaciones pueden extenderse rápidamente y, con el tiempo, paralizar todo el cuerpo.

La mayoría de personas que padecen este síndrome requieren la hospitalización. Un gran número de los pacientes suele recuperarse, pero en casos graves puede ser mortal.

Qué desató el síndrome en el Perú

El gobierno peruano, no se ha pronunciado sobre las posibles causas que desataran el síndrome. Expertos señalan la posible incidencia de la epidemia de dengue, que hace meses afecta al norte del país.

El Dengue, causó 248 muertes solo en el primer semestre de 2023. Se cuentan más de 146000 casos.

La infectóloga Raquel Stucchi, de la universidad Estatal de Campinas, Brasil, sostuvo a la BBC Brasil que “el dengue podría ser una explicación, pero se necesita realizar un análisis más amplio para asegurarse de que otros agentes no estén detrás de la situación”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin