DERMATITIS

Dermatitis Atópica: cinco de cada diez casos se diagnostican en los primeros años de vida

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Cada 14 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Dermatitis Atópica, una fecha que nace con el propósito de concientizar sobre la importancia de la detección temprana y atención adecuada de esta afección de la piel. En este marco, JOHNSON´S® – la marca líder en el mundo en productos para el cuidado de los bebés y niños recomendada por pediatras – invita a reflexionar sobre el impacto de esta enfermedad en la primera infancia y la importancia de adoptar hábitos de cuidado que ayuden a proteger la piel de los más pequeños y mejorar su calidad de vida.

De acuerdo con la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), la dermatitis atópica es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel que aparece característicamente en la infancia. En los casos leves tiende a mejorar en la adolescencia, pero en las formas severas puede persistir en la adultez. Se caracteriza principalmente por piel seca, prurito – picazón- intenso, irritación, dolor lesiones cutáneas inflamatorias (eccemas) localizados o generalizados con distribución típica relacionada con la edad. 

A nivel mundial, se estima que esta enfermedad afecta entre el 10% y 15% de la población y alrededor del 50 % de los casos se diagnostica en el primer año de vida y el 87% antes de los cinco años, siendo a menudo, la primera manifestación de la enfermedad alérgica, pudiendo también presentar otras afecciones como la rinitis alérgica, asma y alergia alimentaria (2). En Argentina, la dermatitis atópica afecta entre el 5 al 9,7% de las personas en edad infantil y al 3% de la población adulta (3). 

“La piel de los bebés está en desarrollo y, por lo tanto, es naturalmente más sensible que la piel de un adulto. Con esto en mente, la hidratación es clave para mantener la salud y la función protectora de la piel, especialmente en bebés y niños con piel sensible o resequedad. Productos como los de JOHNSON’S® DERMA PROTECT son clave para una hidratación profunda, respetando el equilibrio natural de la piel, ayudando a prevenir irritaciones y reforzar la barrera natural de la piel.” Señaló Melina Barsi (MN 63456) Coordinadora Líder en Lactancia y Puericultura en el Sanatorio Mater Dei. 

Según un sondeo elaborado por JOHNSON’S®, alrededor del 83% de los problemas de salud por los cuales los padres acuden a la consulta pediátrica son enfermedades de la piel, y de estos, un 83% identifica a la dermatitis atópica como un problema relevante, con una ocurrencia promedio del 41% en niños de hasta 6 años. Estos datos reflejan la importancia de la detección temprana y del tratamiento médico adecuado, acompañado por la adopción de productos terapéuticos desde los primeros años de vida.

Ante la aparición de los primeros signos de la dermatitis atópica, es fundamental acudir a la consulta médica para un diagnóstico y un tratamiento adecuado. En esta línea, la Sociedad Argentina de Pediatría destaca que, además de la atención profesional, existen algunos cuidados cotidianos que pueden ayudar a prevenir la aparición de brotes: realizar baños cortos con agua tibia y jabones suavessecar la piel sin frotar y aplicar cremas humectantes de forma diaria y reducir la exposición al polvo, humo y alérgenos

En esta línea, JOHNSON’S® lanzó su línea de cremas hidratantes y baño líquido JOHNSON’S® DERMA PROTECT que combina avena prebiótica para fortalecer el microbioma de la piel, vitamina E para nutrirla y vitamina B5 para hidratar y proteger la barrera cutánea. Su fórmula hipoalergénica, con un 93% de ingredientes de origen natural y libre de fraganciascolorantes y conservantes, es ligera, de rápida absorción y deja la piel suave, protegida y equilibrada, ideal para el cuidado diario de los más pequeños. Asimismo, ayuda a mantener el PH de la piel, regula el microbioma natural de la piel, lo que contribuye a su salud y equilibrio.

“En JOHNSON’S® creemos que la detección de los primeros signos de las afecciones en la piel de los más pequeños, que se caracteriza por ser delicada desde el nacimiento, y su cuidado diario, es fundamental para mejorar su bienestar y calidad de vida. Por eso desarrollamos productos tan suaves y puros que pueden ser utilizados desde el momento del nacimiento hasta la niñez, que combinan beneficios específicos para el tipo de piel, junto con activos como la avena prebiótica y vitaminas, ofreciendo una protección suave, eficaz y segura para bebés y niños“, señaló Josefina OcampoEssential Health Grouper Manager Latam South en Kenvue.

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Vuelta a la escuela: la dermatitis atópica puede afectar la concentración en clase

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Niños y niñas de todo el país están retomando su rutina escolar, comenzando un nuevo ciclo para seguir formándose. En el aula, a algunos les cuesta concentrarse más que a otros, pero los docentes suelen saber cómo identificar cuadros de niños con déficits de atención que deban ser evaluados por profesionales de la salud para descartar la existencia de algún trastorno específico. A los alumnos que tienen dermatitis atópica, la picazón intensa les impide dormir de noche y los desconcentra durante el día, lo que en ocasiones les impide seguir la clase como el resto. Esta es una enfermedad inflamatoria de la piel que no es contagiosa, pero pica mucho, lastima e infecta la piel[2].

Es particularmente relevante hablar de este tema porque es una enfermedad sumamente frecuente en la infancia: el relevamiento internacional EPI-CARE, del que participó Argentina, reveló recientemente que, en nuestro país, tiene dermatitis atópica alrededor del 9.7% de los niños, pero, entre ellos, del 27.9% presenta las variantes moderada y severa[3]. Aunque es predominantemente pediátrica y de la adolescencia, un porcentaje continúa con brotes en la adultez o estos aparecen recién en esa etapa.

“Es una enfermedad que los dermatólogos pediatras vemos a diario en el consultorio. En sus variantes moderada y severa, y cuando no se ha logrado un adecuado control, es completamente esperable que les cueste estar tranquilos y atentos en clase, ya que suele suceder que no paran de rascarse hasta lastimarse e infectarse la piel. Les cuesta pensar en otra cosa que no sea la picazón en brazos, piernas, espalda, prácticamente en todo el cuerpo”, explicó la Dra. Margarita Larralde, médica dermatóloga, Jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Alemán y consultora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica de la Sociedad Argentina de Dermatología.

La picazón es el síntoma que más incomoda a los pacientes. Claramente, eso impacta en todos los órdenes de la vida, tanto en el rendimiento escolar, como en la vida social[4], en el manejo de las emociones y en la salud mental.

En la escuela, hay potenciales desencadenantes de brotes que es necesario mencionar, sobre todo para que los compañeritos, sus padres, los docentes y las autoridades estén al tanto: por ejemplo, las temperaturas extremas pueden desencadenar cuadros de dermatitis atópica. Ahora estamos en meses de calor, pero en invierno también el calefaccionamiento de los ambientes puede generar brotes.

“El calor, por su parte, también juega en contra y tiene que ver con las telas del guardapolvo o uniforme. A veces se les exige a los niños con dermatitis atópica usar determinadas prendas para hacer gimnasia, desconoci endo que algunas telas, al roce con el sudor, irritan la piel y favorecen los brotes”, aclaró la Dra. Fernanda Macario, dermatóloga y pediatra, miembro del servicio de Dermatología del Hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario.

Comprender el alcance de la dermatitis atópica

Otro punto a tener en cuenta es la repercusión que genera entre los compañeros de aula. Es importante informar en el ambiente escolar que la dermatitis atópica no es contagiosa; por el contrario, quien la padece necesita de nuestro acompañamiento y empatía para poder sobrellevarla de la mejor manera posible, sin generar distancias con quienes lo rodean. Con la correcta explicación de su patología se puede lograr que esos aspectos no sean causa de bullying.

El tratamiento de la dermatitis atópica no solo se basa en emolientes o cremas humectantes. Para los casos en que no se logra un buen control con esas herramientas, existen tratamientos sistémicos, como los biológicos, que son lo más innovador en la actualidad, y que permiten obtener mejores resultados sostenidos a largo plazo y con mejor perfil de seguridad.

Para todos aquellos que no estén logrando un adecuado manejo de su dermatitis atópica, el consejo es que vuelvan a su dermatólogo o alergista de confianza; el abanico de posibilidades hoy es mucho más amplio que hace 5 años. Juntos, seguramente encuentren el mejor camino posible para controlar la enfermedad y vivir mejor”, completó la Dra. María Elsa Giovo, ex Jefa de la División de Dermatología del Hospital de Niños de Córdoba y docente de la Universidad Católica de Córdoba.

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Día de la Dermatitis Atópica: encuesta sobre el impacto de la pandemia en los pacientes

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La Asociación de Dermatitis Atópica Argentina (ADAR) y la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), dos organizaciones que trabajan para acompañar y asesorar a personas con esta enfermedad y a sus familias, se unieron para llevar adelante una encuesta sobre la situación que atravesaron (y atraviesan) los pacientes a partir de la pandemia de COVID-19, desde marzo de 2020; indagaron sobre sobre calidad de vida, acceso a la salud, la situación laboral, hábitos de alimentación, actividad física y los niveles de estrés. Presentaron los resultados en el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica, que se conmemora este martes 14 de septiembre.

La encuesta, denominada ‘Evolución de los pacientes con dermatitis atópica durante la pandemia COVID-19’, fue implementada en forma online entre el 12 de junio y el 8 de julio de este año; participaron 535 pacientes de todo el país, con reclutamiento vía redes sociales, grupos de Whatsapp y el mailing de ambas organizaciones.

“Partimos de la premisa de que este contexto tan adverso impactó -aunque de diferente manera- en todos los seres humanos, pero que los obstáculos podían haber sido todavía más desafiantes para la comunidad de personas que conviven con una enfermedad crónica como ésta y en el contexto de nuestro país. Nos propusimos entender esa realidad para compartir luego los hallazgos con los decisores de políticas de salud”,sostuvo Silvia Fernández Barrio, Presidente de AEPSO.

Ansiedad (52,9%), angustia (43,2%), cansancio (40,4%) y desgaste (39,6%) fueron los principales sentimientos experimentados por los pacientes en relación con su enfermedad durante la cuarentena. “Todos hemos atravesado emociones de este tipo a lo largo de estos 18 meses, pero la coexistencia de una enfermedad crónica exacerba la situación, acentuando o agrandando otras complicaciones que enfrentamos”, sostuvo Mariana Palacios, presidente de ADAR.

Esta es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel, caracterizada por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor, enrojecimiento, costras e infecciones[1].Durante la pandemia, el 55% de los pacientes calificó a su dermatitis atópica como moderada o alta y, comparado con cómo se sentían antes de marzo de 2020, para la mitad, su enfermedad empeoró. Además, para el 62,8% la picazón durante la cuarentena fue (y es) moderada o alta, un 41,3% más que antes.

La picazón no es un aspecto menor. Las personas a las que la piel les pica en forma crónica e intensa tienen el triple de posibilidades de desarrollar depresión y el doble de experimentar ansiedad[2]. Otras investigaciones ya habían demostrado que muchas veces los trastornos de salud mental en personas con enfermedades de la piel se vinculan directamente con el nivel de picazón[3].

Antes de la cuarentena, el 62,1% estaba en tratamiento para su dermatitis atópica (sobre todo, con cremas emolientes o humectantes y corticoides en crema), pero el 18,1% lo tuvo que discontinuar, en general por motivos económicos y 1 de cada 10 decidió -por su cuenta- suspender la medicación por temor al COVID-19.

“También supimos de casos que estaban recibiendo tratamientos sistémicos, tanto las drogas más antiguas como los anticuerpos monoclonales modernos, y sufrieron interrupciones ‘burocráticas’ por el cierre de oficinas de las obras sociales y prepagas. Eso se restableció, pero daría la impresión de que hay obstáculos que llegaron para quedarse y nos preocupa el futuro del acceso a los tratamientos para este tipo de enfermedades crónicas”, remarcó Silvia Fernández Barrio.

La pandemia, al igual que en el resto de la gente, impactó en el plano laboral: un 13% de los pacientes perdió su empleo contra un 7,1% que consiguió uno. “Tener una enfermedad crónica y cambiar de empleo puede ser dramático. Primero, por tener que lidiar con estigmas infundados que impidan que te vuelvan a contratar, pero luego porque, tal vez, el nuevo empleo ofrece una cobertura médica que no cubre determinadas prestaciones que necesitás o al equipo médico que te venía tratando. Es comenzar de nuevo, rehacer tu historia clínica, volver a gestionar el tratamiento que te viene dando resultado, con todo el tiempo y esfuerzo que eso lleva, dándole varios metros de ventaja a la enfermedad. De hecho, 7,1% perdió su cobertura de salud en la pandemia”, reconoció Fernández Barrio.

Entre quienes necesitaron ser hospitalizados por su dermatitis en este año y medio, que afortunadamente fueron una minoría (5,6%, aunque el porcentaje ascendió a 15,7% en niños entre 1 y 5 años), 1 de cada 5 encontró dificultades para obtener una cama. “Pongámonos por un instante en el lugar de una familia con un nene con un brote generalizado, esto significa un cuerpo con eccemas, infecciones, dolor, picazón y sin la posibilidad de asistir a un centro médico para ser atendido. Son vivencias traumáticas de las que no te olvidás más”, subrayó Mariana Palacios.

De todos los encuestados, el 66,3% tenía controles programados a partir de marzo 2020, pero solo 3 de cada 10 pudieron concretarlos y el 38,5% lo hizo por telemedicina (vía Whatsapp el 72,4% de las veces). “La tecnología mostró que puede ser parte de la solución de un problema complejo que tenemos en Argentina, que es la carencia de especialistas (y de equipamiento) en muchas ciudades del país, que obligan al paciente a hacer largas distancias para recibir atención médica”, agregó Palacios.

Tal como explicó la Dra. Paula Luna, médica especialista en Dermatología y Dermatología Infantil del Hospital Alemán, “la consulta presencial es irreemplazable, pero la teleconsulta sería un complemento válido porque en estas enfermedades de la piel puede hacerse un seguimiento con fotos o una videollamada”.

Como la dermatitis atópica comparte el proceso inflamatorio subyacente con otras enfermedades, conocido como ‘inflamación de tipo 2’, la Dra. Luna manifestó que no causó sorpresa que 7 de cada 10 participantes presentaran alergia ambiental (47,1%), alergia alimentaria (20,2%), asma (15,7%) y, en menor medida, poliposis, rinoconjuntivitis y esofagitis eosinofílica.

Más obesidad, sedentarismo y estrés

En promedio, los participantes de la encuesta aumentaron 2 kg en la pandemia y un 10% aumentó más de 10 kg. También bajó la realización de actividad física (el 60,6% no hace ejercicio, pero de ese total 1 de cada 4 lo hacía antes de la pandemia, abandonó y aún no retomó).

“A estos datos hay que prestarles atención, porque siendo una enfermedad sistémica e inflamatoria, está en estudio su vinculación con la obesidad y las complicaciones cardiovasculares, comorbilidades que ya fueron ampliamente demostradas en otras enfermedades como la psoriasis”, puntualizó la Dra. Luna.

6 de cada 10 pacientes consideran que su nivel actual de estrés es elevado o muy elevado, un 34% más que en el mundo prepandemia. Por otro lado, 6 de cada 10 afirman que la calidad de su sueño actual es regular o mala y para el 37,8% empeoró.

“Durante el inicio de la cuarentena muchos tratamientos en salud mental se vieron interrumpidos debido a que los psicólogos no hemos sido declarados personal esencial y por ende debimos detener los tratamientos. Por diferentes motivos muchos pacientes no han podido adaptarse a la telemedicina, lo que ha agravado aún más su situación” sostuvo Laura Resnichenco, Licenciada en Psicología, miembro de ADAR.

Otros resultados de la encuesta

– 1 de cada 4 pacientes con dermatitis atópica tuvo COVID-19.

– Los medios de comunicación masivos (61,1%) y los médicos (43,9%) fueron las fuentes de información más consultadas para conocer sobre las vacunas.

– 1 Casi el 90% está de acuerdo con vacunarse (cuando corrió la encuesta, el 34,2% lo había hecho).

La existencia del 10% restante, que no se vacunaría, representa una señal de alarma: “sería necesario indagar sobre los motivos, pero la vacunación salva millones de vidas por año y si bien los conocimientos sobre este virus se encuentran en constante evolución, contamos al día de hoy con evidencia suficiente de que las vacunas contra el COVID-19 son efectivas y seguras. Si algún paciente tiene dudas sobre la conveniencia de vacunarse por el tipo de tratamiento que esté recibiendo, puede consultarlo con su médico y muy probablemente le dirá que lo haga. Siempre es importante mantener un diálogo fluido y de confianza con el profesional de la salud que esté tratando tu dermatitis atópica”, concluyó la Dra. Luna.

Congreso Argentino de pacientes con DA

El sábado 18 de septiembre, de 9.30 a 12.30, tendrá lugar el primer congreso virtual y gratuito para personas con esta enfermedad, organizado por ADAR, AEPSO, la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARSO), la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y la Sociedad de Dermatología Pediátrica para Latinoamérica (SDPL).

Especialistas de nuestro país abordarán temas como el desafío de vivir con DA, la marcha atópica, la DA en las distintas etapas de la vida, ansiedad y depresión en DA, las líneas de tratamiento tradicionales y los nuevos tratamientos, y los derechos de los pacientes, entre muchos otros. Más información e inscripción en www.atopika.com.ar.

“Lo que más cuesta es la aceptación de la enfermedad”

La historia de María Alejandra Rubin, mamá de Martina, paciente con dermatitis.

A Martina (10) le diagnosticaron dermatitis atópica a los 9 meses de edad tras un brote en todo su cuerpo. Su mamá, María Alejandra Rubin, no tenía idea por aquel entonces de la existencia de la enfermedad.

La dermatitis se cursa en ciclos, por lo que en ocasiones Martina se brotaba más que otras. Pero fue a los seis años que las placas tan características de la enfermedad comenzaron a aparecer con más intensidad. “Marti comenzó a tener sarpullidos por todo el cuerpo. A mí me asombró mucho, no sabía que la dermatitis atópica podía llegar a ese nivel de agresión contra el cuerpo”.

Tras el brote severo de Martina, les costó mucho encontrar alguien que comprendiera realmente la implicancia de la enfermedad. “En varias oportunidades nos decían que solo se trataba de piel seca”. Alejandra admite que la vida diaria de ambas cambió totalmente y sus rutinas dieron un giro. “Lo que más cuesta es la aceptación de la enfermedad, entender que tu vida cambia y debes convivir con eso”.  Para Martina empezó a ser más difícil prestar atención en la escuela debido a la picazón, tuvo que cambiar su ropa por una que minimice los brotes. Incluso bañarse requiere un esfuerzo enorme para ella.

“La enfermedad se cursa mejor cuando uno está acompañado y la comprende. Conocer gente que pasa por lo mismo es muy importante, es una gran contención. Decidí transformar esto en algo positivo, algo desde lo que podamos construir junto con Marti”, agrega María Alejandra, que es miembro de ADAR y admite que una forma que tiene de agradecer a todos los que la apoyaron “es trabajar para que otras mamás que están en la misma situación puedan encontrar un alivio y una contención”.


La historia de Gustavo

Gustavo tiene 53 años y le diagnosticaron dermatitis atópica hace aproximadamente siete. Comenzó con varios síntomas que duraron un tiempo, pero un día estalló todo junto. “De pronto tenía todo mi cuerpo tomado, brotado. A esto se le sumó una alopecia universal en la que perdí todo el pelo”.

Si bien Gustavo había escuchado hablar de la enfermedad, desconocía lo que realmente era hasta su diagnóstico, que no fue rápido y tardó en llegar. “Tenía un 70% del cuerpo tomado por la dermatitis, con manos y pies lastimados. Bañarme me costaba mucho, el agua me tocaba y era un dolor que me hacía llorar; mi mujer no dormía porque yo no podía parar de rascarme. Aumenté mucho de peso, no me reconocía la gente en la calle, empecé a no salir y me deprimí mucho”.

Gustavo cuenta que los tratamientos lo ayudaron mucho y empezó a mejorar hasta que, recientemente, su cobertura médica dejó de cubrirlos. Los brotes comenzaron de nuevo y el impacto en su calidad de vida también. “Esto es muy difícil porque no podés hacer cosas cotidianas, se me complica agarrar el celular, cocinar o agarrar a mis hijos”.

Dónde pedir ayuda

Se puede contactar a ADAR enwww.adar.org.aro a través de su Facebook e Instagram o por WP al +54 9 11 5582-5146, +54 9 11 5331-7632 o +54 9 11 4064-4076. Por correo electrónico a pacientes.adar@gmail.com. Para entrar en contacto con AEPSO, ingresar en www.aepso.org/da/ o visitar sus FacebookInstagram  y Twitter exclusivos para DA; también a través de la línea gratuita 0800 22 AEPSO (23776).

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Adolescentes con dermatitis atópica pierden 15% de los días de clase

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Ya era conocido cómo la dermatitis atópica afecta el descanso nocturno y termina impactando en el comportamiento y las relaciones sociales en todas las etapas de la vida, pero también, particularmente, en una población como la de los adolescentes[1],[2], donde se ponen en juego la autoestima, se afianzan vínculos y se empieza a adquirir espacios de independencia y autonomía. Sin embargo, el estudio que acaba de presentarse en el XLIII Congreso de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica es pionero en haber evaluado cómo repercute toda esta situación en el entorno familiar.

El EPI-CARE fue una encuesta que se realizó sobre 22.092 adolescentes (3.078 con diagnóstico de dermatitis atópica) en 18 países, incluido el nuestro, y que midió -de acuerdo con el grado de severidad de la enfermedad- su impacto en la dinámica familiar, las tareas domésticas, el descanso nocturno de todos los miembros de la casa, el ocio, el distrés emocional y el ausentismo escolar y laboral, entre otros indicadores.

El trabajo de campo corrió entre fines de 2018 y todo 2019, por lo que la escolaridad no se había visto afectada por la pandemia de COVID-19 aún, lo que hubiera sesgado los resultados. De hecho, el ausentismo fue uno de los ejes más llamativos: los pacientes severos, particularmente en la región latinoamericana, reconocieron haber perdido un 15% de los días de clase por su enfermedad, más que el promedio global, que era del 12%. Además, 9 de cada 10 padres de este grupo perdieron al menos 1 día laboral al mes (medido en las 4 semanas anteriores a haber completado la encuesta), con una mediana de 6 días.

“Este relevamiento nos mostró que toda la vida familiar se ve alterada cuando en casa alguien tiene una enfermedad crónica como la dermatitis atópica. Se duerme peor, se modifican las rutinas, ese hijo-hija, hermano-hermana, necesita ayuda con su tratamiento, se redistribuyen tareas y, muchas veces, se falta a la escuela o al trabajo”, explicó el Dr. Claudio Parisi, Jefe de la Sección Alergia del Servicio de Clínica Pediátrica y Coordinador de Alergia en Adultos del Hospital Italiano de Buenos Aires.

En Latinoamérica (para tomar de referencia el grupo que incluye a los argentinos) 8 de cada 10 pacientes con dermatitis atópica severa refirieron en la encuesta que era mucho o muchísimo el impacto en las tareas domésticas, el 71,6%, que lo era en el sueño, el 75,4% en el ocio, 81,9% en el cansancio y 78% en el distrés emocional, por citar algunos indicadores.

“Toda la vida se ve modificada, pero en el consultorio los pacientes destacan fundamentalmente dos aspectos: la picazón o ‘prurito’ y la imposibilidad de dormir bien de noche (tanto de los hijos como del resto de la casa), con todo lo que eso representa al día siguiente, y que se repite varias noches a la semana”, indicó el Dr. Parisi, quien además es ex presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

Respecto del tiempo dedicado al cuidado del familiar, a nivel global se destinan 18.7 horas a la semana, aunque otra vez la cifra fue mayor en Latinoamérica: 27.1 horas semanales destinadas a asistir al hijo con dermatitis atópica, desatendiendo otros quehaceres y responsabilidades.

“Un dato parcialmente optimista es que, a nivel global, 9 de cada 10 pacientes con formas moderada y severa de la enfermedad habían recibido tratamiento sistémico durante el último año. El tratamiento sistémico es un escalón más luego de las cremas y emolientes, que son el tratamiento de base para esta enfermedad. Esto nos da la pauta de que están siendo seguidos por un alergista o dermatólogo. Lo preocupante es que, evidentemente, siguen sin lograr un buen control de su enfermedad, por todo el impacto en su vida que muestran los demás resultados de la encuesta; claramente, en los adolescentes hay una necesidad insatisfecha en términos terapéuticos”, señaló el Dr. Parisi.

“Es esperable que, en alguna etapa de la vida familiar, los miembros deban reacomodar rutinas y adaptarse para acompañar mejor a un integrante que necesita algún cuidado especial. Esto sucede ante personas con enfermedades crónicas, pero también con niños pequeños o a adultos mayores que hayan perdido autonomía. La particularidad que tiene el caso de adolescentes con dermatitis atópica es que es una enfermedad que se puede tratar y controlar, entonces el desafío pasa a ser lograr el mejor control posible -con las herramientas terapéuticas disponibles para ese grupo y las que estén llegando en un futuro próximo- de manera que el impacto en la vida de ese paciente y de todo su entorno directo sea el menor posible”, reflexionó el Dr. Parisi.

“Este estudio puso sobre la mesa que, para medir el impacto de una enfermedad crónica en la vida de todos los días, inevitablemente se debe considerar a todo el núcleo familiar, porque la carga de la enfermedad no se deposita únicamente sobre el paciente que la lleva, sino que repercute directamente en todo su entorno. Esto abre todo un capítulo respecto de los cuidados que necesita el cuidador, que muchas veces se desborda porque la situación lo supera y es pertinente tomar medidas para no llegar a ese punto”, concluyó el especialista.

El EPI-CARE consistió en una encuesta online realizada en 18 países -incluido el nuestro- de Europa, Norteamérica, Asia, Medio Oriente y Latinoamérica. Se encuestó a 22.092 adolescentes, de los cuales 3.078 tenían diagnóstico de DA (14,8%). A nivel global, la prevalencia para la forma leve fue de un 8.3%, 5.6% para la moderada y 0.8 para la severa. En Latinoamérica, el 10,3% tenía formas leves, 7,1% moderadas y 1% severa.

Acerca de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria, crónica y recurrente de la piel, que se caracteriza por brotes frecuentes, picazón intensa, irritación, dolor enrojecimiento, costras e infecciones[3],[4]. Suele comenzar en edades tempranas (aunque puede desencadenarse directamente en la adultez) y se calcula que afecta a entre el 15-30% de los niños. Si bien muchos casos mejoran y se curan pasada la adolescencia, otras veces se perpetúa en la vida adulta[5]; algunos estudios sugieren que afecta a entre el 2 y el 10% de los adultos[6].

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