DEUDA ARGENTINA

La deuda mundial se mantiene por encima del 235% del PIB mundial

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Escriben Vitor Gaspar, Carlos Eduardo Gonçalves, Marcos Poplawski-Ribeiro – La disminución de los préstamos privados compensa el aumento del endeudamiento público; persisten diferencias notables entre países y grupos de ingresos.

La deuda mundial se ha estabilizado, aunque se mantiene en un nivel elevado, ya que la continua reducción de los préstamos al sector privado contrarrestó el mayor endeudamiento de los gobiernos.

La deuda total cambió poco el año pasado, justo por encima del 235 por ciento del producto interno bruto mundial, según la última actualización de la Base de Datos de Deuda Global del FMI.

La deuda privada disminuyó a menos del 143% del PIB, el nivel más bajo desde 2015, lo que refleja una reducción en los pasivos de los hogares y pocos cambios en la deuda corporativa no financiera. En contraste, la deuda pública aumentó a casi el 93 por ciento, según nuestra base de datos que refleja una encuesta anual sobre el monto y la composición de la deuda en poder de los gobiernos, las empresas y los hogares.

En términos de dólares estadounidenses, la deuda total aumentó ligeramente a 251 billones de dólares, con una deuda pública que aumentó a 99,2 billones de dólares y una deuda privada que disminuyó a 151,8 billones de dólares.

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Tendencias divergentes entre los grupos de ingresos

Estos promedios mundiales ocultan diferencias notables entre países y grupos de ingresos. Si bien Estados Unidos y China siguen desempeñando un papel dominante en la configuración de la dinámica de la deuda mundial, como mostró nuestro Monitor Fiscal de abril, los niveles de deuda y déficit en muchos países siguen siendo altos y preocupantes según los estándares históricos, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes.

En Estados Unidos, la deuda del gobierno general aumentó el año pasado al 121 por ciento del PIB (desde el 119 por ciento), mientras que China experimentó un aumento al 88 por ciento (desde el 82 por ciento). Excluyendo a Estados Unidos, la deuda pública en las economías avanzadas cayó más de 2,5 puntos a 110% del PIB. Los aumentos en algunas economías grandes y avanzadas como Francia y el Reino Unido se vieron compensados por caídas en Japón y economías más pequeñas, como Grecia y Portugal.

Excluyendo a China, la deuda pública en los mercados emergentes y las economías en desarrollo se redujo a menos del 56% en promedio.

Las tendencias de la deuda privada variaron significativamente entre países. Estados Unidos experimentó una caída significativa de 4,5 puntos porcentuales, hasta el 143 por ciento del PIB), mientras que China registró un aumento de 6 puntos, hasta el 206 por ciento del PIB. Entre otros mercados emergentes y economías en desarrollo, el endeudamiento privado aumentó en economías más grandes como Brasil, India y México, pero disminuyó en Chile, Colombia y Tailandia.

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¿Qué impulsa los patrones de deuda pública y privada?

El déficit fiscal mundial persistentemente alto, con un promedio de alrededor del 5% del PIB, es el principal impulsor del aumento de la deuda pública. Este déficit aún refleja los costos heredados del Covid-19, como los subsidios y las prestaciones sociales, combinados con el aumento de los costos netos de intereses.

La disminución de la deuda privada se debe a diferentes factores según el país y el grupo de ingresos. En muchas economías avanzadas, las empresas se están endeudando menos, probablemente en respuesta a las perspectivas de crecimiento moderadas, continuando una tendencia iniciada en 2023. En EE. UU., las sólidas posiciones en los balances y las tenencias de efectivo también están contribuyendo a un menor endeudamiento corporativo. En otros casos, el aumento de la deuda pública junto con la caída de la deuda privada sugiere un efecto de desplazamiento, en el que el fuerte endeudamiento público limita la disponibilidad de crédito o aumenta su costo para el sector privado.

En China, el aumento de la deuda privada fue liderado por la deuda corporativa no financiera. El repunte, a pesar de la continua debilidad del sector inmobiliario, refleja una oferta de crédito aún amplia, especialmente para apoyar a sectores estratégicos. Por el contrario, la deuda de los hogares disminuyó, ya que la débil demanda hipotecaria y las preocupaciones sobre el empleo y el crecimiento salarial continúan pesando sobre el endeudamiento.

En otras partes de los grandes mercados emergentes y las economías en desarrollo, el aumento de la deuda privada se debe a las altas tasas de interés y su impacto en los préstamos morosos (como en Brasil), la mejora de las perspectivas de crecimiento a corto plazo (como en India) y las fusiones y adquisiciones corporativas. Por el contrario, las perspectivas de crecimiento más débiles han llevado a una disminución de la deuda privada en países como Colombia o Tailandia.

En los países de bajo ingreso, la dinámica reciente de la deuda refleja una serie de factores adicionales. Incluyen un desarrollo financiero más limitado, condiciones de liquidez estrictas y efectos de desplazamiento vinculados al nexo entre deuda soberana y deuda privada.

Los gobiernos deberían ayudar a gestionar estas tendencias dando prioridad a los ajustes fiscales graduales dentro de un plan creíble a mediano plazo para reducir la deuda pública, ayudando al mismo tiempo a evitar el desplazamiento del endeudamiento y la inversión privados. Al mismo tiempo, fomentar un entorno que impulse el crecimiento económico y reduzca la incertidumbre ayudará a aliviar la deuda pública y alentará la inversión del sector privado.

Vitor Gaspar, ha sido Director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI desde 2014

Carlos Eduardo Gonçalves, es economista superior del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI y ha sido colaborador del Monitor Fiscal desde 2021

Marcos Poplawski-Ribeiro, es subjefe de división de la División de Política y Supervisión Fiscal del Departamento de Finanzas Públicas del FMI

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Riesgo país argentino sube a 898 puntos, máximo en cinco meses

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La plaza financiera argentina volvió a mostrar señales de tensión este miércoles. Los ADRs de empresas argentinas que cotizan en Wall Street retrocedieron hasta un 4,3%, los bonos soberanos operaron con comportamiento mixto y el riesgo país escaló a 898 puntos básicos, su nivel más alto desde abril. El salto en el indicador elaborado por J.P. Morgan refleja la caída en los precios de la deuda y la creciente incertidumbre que domina al mercado en la recta final hacia las elecciones en la Provincia de Buenos Aires.

El S&P Merval retrocedió 1,7% hasta los 1.928.971 puntos en su versión en pesos, mientras que en dólares perdió 1,9%. Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), “el Merval viene de un agosto para el olvido y enfrenta una semana donde la volatilidad es la gran protagonista, con las elecciones de PBA cada vez más cerca”.

ADRs en baja y riesgo país en ascenso

La totalidad de los papeles argentinos que cotizan en Nueva York cerraron en rojo, con Edenor (-2,1%), Telecom (-2%) y Grupo Supervielle (-1,4%) entre los más castigados, aunque Pampa Energía logró un leve avance del 0,4%. En la plaza local, las bajas más pronunciadas fueron las de Aluar (-4,1%), Grupo Supervielle (-3,1%), Telecom (-2,5%), Ternium (-2,5%) y Banco de Valores (-2,5%).

El mal clima inversor impactó de lleno en el riesgo país, que subió 8,3% en una sola rueda y alcanzó los 898 puntos básicos, récord desde el 10 de abril. Este repunte refleja el deterioro de la percepción sobre la capacidad de pago de la deuda soberana, en un contexto de tensiones cambiarias y altas tasas de interés reales.

Para Delphos Investment, el mercado se está moviendo más por factores políticos que por fundamentos: “Si el mercado pusiera en precio únicamente los fundamentos, la heterogeneidad sectorial se reflejaría con mayor claridad. En cambio, el Merval se mueve como un bloque donde flujo mata fundamento”.

Bonos globales: repunte parcial y señales mixtas

Los bonos en dólares exhibieron un comportamiento dispar. El Global 2046 avanzó 2,8%, mientras que el Global 2029 retrocedió 2%. Desde Guardian Capital señalaron que la curva soberana se mueve con “altísima volatilidad preelectoral”, con caídas en los títulos cortos y alzas en los más largos, y recomendaron revisar carteras “evitando el ruido de corto plazo”.

A nivel institucional, Aurum Valores advirtió que “estos movimientos serían motivados tanto por la incertidumbre política, como a las debilidades vistas en el último tiempo en términos de tasas y en el plano cambiario”.

En esa misma línea, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, subrayó que la clave poselectoral estará en el manejo de la política monetaria: “La interpretación del mercado sobre el resultado electoral podrá ser un viento a favor o en contra para el desarme del actual apretón monetario. Mantener tasas reales muy altas sería muy nocivo para la actividad económica si perduran en el tiempo”.

Estrategias de inversión: defensivas y especulativas

En medio de la incertidumbre, los asesores financieros recomiendan cautela. Para perfiles conservadores, la opción más segura es dolarizarse y refugiarse en fondos comunes de inversión (FCI) o en obligaciones negociables (ON) de empresas AAA.

Los perfiles moderados pueden combinar estrategias, incluyendo exposición parcial a renta variable internacional, aprovechando que índices como el S&P 500 en EE.UU. se ubican cerca de máximos históricos.

En tanto, los más arriesgados apuntan al llamado “trade electoral”: apostar a activos argentinos —particularmente bancarios— con la expectativa de que un resultado favorable para el mercado dispare una recuperación de precios. Como explicó el asesor de Cocos Gold, Damián Palais: “Quienes inviertan en activos argentinos muy golpeados podrían beneficiarse de un rebote si el resultado electoral es positivo para el mercado”.

La evolución del riesgo país en los próximos días será clave para medir el pulso de la confianza financiera. El desenlace electoral en Buenos Aires podría marcar un punto de inflexión: un resultado ajustado o favorable al oficialismo podría brindar un respiro y dar espacio a una recuperación parcial de los activos. Sin embargo, un escenario adverso podría acelerar la salida de capitales, profundizar la presión cambiaria y reinstalar el debate sobre la sostenibilidad de la deuda argentina.

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El Tesoro colocó $7,7 billones en letras en pesos y evitó adjudicar deuda en dólares

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La Secretaría de Finanzas informó que en la licitación realizada este 26 de agosto de 2025 se adjudicaron $7,66 billones en instrumentos del Tesoro, frente a ofertas que totalizaron $8,31 billones. El resultado se alcanzó mediante la colocación de LECAP a tasa fija y letras a tasa TAMAR, mientras que las emisiones en dólares (LELINK) quedaron desiertas.

El resultado confirma la capacidad del Tesoro para sostener el financiamiento en moneda local, en un contexto de alta nominalidad y donde las licitaciones representan un termómetro clave de la confianza del mercado en la política económica.

Predominio de colocaciones en pesos

Según el detalle difundido por Finanzas, se recibieron 8.416 ofertas (8.104 en pesos y 312 en dólares). Sin embargo, la totalidad de la adjudicación correspondió a instrumentos en moneda local:

  • LECAP a tasa fija:
    • S30S5 (reapertura, vencimiento 30/09/25): $1,6 billones adjudicados, con TEM de corte 4,81% y TIREA 75,66%.
    • S16E6 (reapertura, vencimiento 16/01/26): $0,9 billones adjudicados, con TEM 3,53% y TIREA 51,58%.
    • S27F6 (nueva, vencimiento 27/02/26): $545.587 millones adjudicados, con TEM de 3,95% y TIREA 59,18%.
  • Letras TAMAR (ajustables por tasa Badlar de bancos privados):
    • M16E6 (reapertura, vencimiento 16/01/26): $3,34 billones adjudicados con un margen de 1,64% TNA.
    • M27F6 (nueva, vencimiento 27/02/26): $1,28 billones adjudicados con un margen de 1,5% TNA.

En total, se adjudicaron $7,66 billones, con predominio de los instrumentos ajustados por tasa de mercado, lo que confirma la preferencia de los inversores por cobertura frente a la incertidumbre inflacionaria.

En contrapartida, las LELINK (bonos atados al tipo de cambio oficial, con vencimiento en septiembre de 2025 y enero de 2026) fueron declaradas desiertas, sin adjudicación.

Un financiamiento sostenido en pesos

El Gobierno mantiene como eje de su estrategia de financiamiento la profundización del mercado de deuda en pesos, reduciendo la dependencia de colocaciones en dólares. Según fuentes oficiales, el tipo de cambio utilizado para valuar las ofertas en moneda extranjera fue el de referencia de la Comunicación “A” 3500 del BCRA del 26 de agosto: $1.352,33 por dólar.

La licitación se da en un escenario donde el Tesoro necesita renovar vencimientos crecientes y, al mismo tiempo, enviar señales de consistencia fiscal al mercado. La adjudicación por $7,7 billones permite cubrir gran parte de las obligaciones de corto plazo y evita mayores presiones sobre la emisión monetaria del Banco Central.

El hecho de que las letras en dólares hayan quedado desiertas es leído por analistas como un reflejo de las expectativas del mercado respecto al tipo de cambio oficial y la percepción de riesgo. No obstante, la alta adhesión a los instrumentos en pesos —en especial los ajustables por tasa TAMAR— muestra que el Gobierno logró retener liquidez del sistema financiero y ofrecer alternativas de inversión a bancos y fondos comunes.

Hacia adelante, la Secretaría de Finanzas anticipó que continuará con el esquema de licitaciones mensuales, con el objetivo de mantener un calendario previsible para el mercado. Además, se espera que la cartera evalúe nuevas combinaciones de instrumentos atados a inflación y a dólar linked, en función de la demanda inversora.

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El Gobierno canjea $5 billones en letras por bonos del Tesoro con el BCRA

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El Ministerio de Economía dispuso mediante la Resolución Conjunta 40/2025 (RESFC-2025-40-APN-SH#MEC), publicada el 25 de agosto en el Boletín Oficial, la ampliación de la emisión del Bono del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento 15 de diciembre de 2025 (BONCAP T15D5) para realizar una operación de conversión con el Banco Central (BCRA). La medida autoriza un canje por hasta $5 billones de valor nominal, en reemplazo de la Letra del Tesoro capitalizable en pesos con vencimiento 29 de agosto de 2025 (LECAP S29G5), con el objetivo de extender plazos y ordenar el perfil de vencimientos de deuda en pesos.

La resolución conjunta, firmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y el secretario de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, se enmarca en las facultades previstas en el artículo 38 de la Ley 27.701 de Presupuesto 2023 (prorrogado para 2025), junto con modificaciones introducidas por los decretos 280/2024, 459/2024 y 453/2025.

El Gobierno busca con esta operación reducir tensiones financieras en el corto plazo, dado que la LECAP S29G5 tenía vencimiento el 29 de agosto próximo. Al ser sus tenencias traspasadas al BCRA, el Tesoro consigue despejar compromisos inmediatos y trasladar el peso de los pagos a diciembre, en línea con la estrategia de “roleo” de deuda en pesos que el Palacio de Hacienda viene aplicando desde 2024.

Cabe recordar que, mediante el Decreto 331/2022 y sus posteriores modificaciones, se habilitó que las suscripciones de deuda pública puedan realizarse utilizando otros instrumentos públicos, lo que viabiliza operaciones de conversión directa entre el Tesoro y el Banco Central.

Contenido técnico de la resolución

La norma establece que:

  • Se amplía la emisión del BONCAP T15D5 hasta un máximo de $5 billones de valor nominal original (VNO).
  • El canje con el BCRA se realizará el 22 de agosto de 2025, con liquidación prevista para el 25 de agosto de 2025.
  • Los precios de la LECAP S29G5 y del BONCAP T15D5 serán determinados el mismo día de la operación en las pantallas de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), inmediatamente antes de las 13:30 horas, con liquidación a 24 horas.
  • El cálculo de los títulos a recibir por parte del BCRA se hará con una fórmula específica, ajustada a la denominación mínima del bono, para evitar desfasajes contables.
  • Se autoriza a funcionarios de la Oficina Nacional de Crédito Público y direcciones dependientes a suscribir la documentación necesaria para la implementación del canje.

Alivio transitorio y señales al mercado

La operación representa una señal al mercado financiero en varios planos:

  1. Despeje inmediato de vencimientos: al diferir el pago previsto para fines de agosto, el Tesoro consigue aire en un calendario marcado por la escasez de liquidez y la dependencia de colocaciones en pesos.
  2. Mayor involucramiento del BCRA: la conversión refuerza el rol del Banco Central como tenedor y financiador indirecto de deuda pública, práctica que genera debate respecto a la independencia monetaria.
  3. Impacto en expectativas: para analistas financieros, el canje reduce el riesgo de default técnico en el corto plazo, aunque concentra vencimientos hacia diciembre, lo que mantendrá la presión en el último tramo del año.

El esquema, si bien brinda certidumbre en el corto plazo, plantea interrogantes sobre la sustentabilidad del financiamiento en pesos, en un contexto de tasas elevadas, volatilidad cambiaria y escaso apetito privado por instrumentos públicos.

El Tesoro enfrenta un último cuatrimestre de alta exigencia financiera, donde las elecciones nacionales de octubre condicionarán tanto la estrategia de licitaciones como la respuesta del mercado. El BONCAP T15D5, ahora ampliado, se convierte en un instrumento central para administrar la transición política y evitar episodios de tensión de liquidez.

En adelante, el Gobierno deberá equilibrar tres objetivos simultáneos:

  • Mantener al dólar oficial contenido, evitando traslados inflacionarios.
  • Garantizar el roll-over de la deuda en pesos sin aumentar excesivamente el costo financiero.
  • Preservar la coordinación con el BCRA en un marco de creciente dependencia mutua.

El éxito o fracaso de esta estrategia definirá no solo la dinámica de la deuda en pesos, sino también el margen de maniobra económico que heredará la próxima gestión a partir de diciembre.

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Economía emite Letra del Tesoro por $5 billones: cómo funciona y qué impacto tendrá en el mercado

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El Ministerio de Economía dispuso la emisión de una Letra del Tesoro Nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento en noviembre de 2025, por un monto máximo de $5 billones, en el marco del programa financiero del año. La operación se realizará mediante licitación el próximo 18 de agosto, en un contexto de contracción monetaria, inflación en desaceleración y fuerte presión sobre el financiamiento del déficit.

La Resolución Conjunta 39/2025, firmada por los secretarios de Finanzas, Pablo Quirno Magrane, y de Hacienda, Carlos Jorge Guberman, se apoya en el artículo 38 de la Ley 27.701 de Presupuesto, que rige para el ejercicio 2025 conforme lo establece la Ley 24.156 y el Decreto 1131/2024. Esta normativa habilita al Poder Ejecutivo a emitir Letras del Tesoro de corto plazo, siempre con reembolso en el mismo ejercicio financiero.

El nuevo título se suma a la batería de instrumentos que el Gobierno utiliza para absorber liquidez, ofrecer alternativas en pesos frente a la dolarización y financiar las necesidades del Tesoro sin ampliar la emisión monetaria. La referencia a la tasa TAMAR (Tasa de Depósitos a Plazo Fijo de más de $1.000 millones en bancos privados, promedio BCRA) implica una indexación flexible, vinculada a la dinámica del sistema financiero.

El servicio jurídico del Ministerio de Economía avaló la operatoria, que se enmarca también en las modificaciones recientes introducidas por los decretos de necesidad y urgencia (DNU 280/2024, 459/2024 y 453/2025), lo que evidencia que la estrategia financiera del Gobierno se apoya fuertemente en instrumentos de corto plazo y licitaciones periódicas para sostener la programación fiscal.

Detalles técnicos de la Letra TAMAR

  • Monto máximo: hasta $5 billones de valor nominal original (VNO).
  • Fecha de emisión: 19 de agosto de 2025.
  • Vencimiento: 28 de noviembre de 2025.
  • Moneda: pesos.
  • Precio de emisión: a la par.
  • Amortización: íntegra al vencimiento.
  • Interés: tasa efectiva mensual (TAMAR TEM) capitalizable mensualmente.
  • Denominación mínima: $1 de VNO.
  • Colocación: bajo normas de la Resolución Conjunta 9/2019.
  • Negociación: se solicitará su cotización en A3 Mercados SA y bolsas locales.
  • Impuestos: gozará de exenciones tributarias vigentes.
  • Agente de registro: el Banco Central, a través del sistema CRYL.

El atractivo del instrumento radica en que ofrece cobertura frente a la volatilidad financiera al atarse a la TAMAR, que refleja el costo de captación bancaria para grandes depósitos. Sin embargo, el margen adicional de tasa se definirá en la licitación, lo que introduce un elemento de expectativa en el mercado.

El lanzamiento de esta Letra TAMAR coincide con la estrategia oficial de endurecer la política monetaria, tras sucesivos aumentos en los encajes bancarios y la suba de tasas de referencia que derivaron en una contracción del crédito y en la desaceleración de la inflación.

Para el mercado financiero, el nuevo título representa:

  1. Un instrumento de absorción de pesos en línea con la política contractiva.
  2. Una alternativa para fondos comunes, bancos y aseguradoras que buscan cobertura en pesos con rendimiento indexado.
  3. Un desafío para la actividad económica, ya que el costo del financiamiento privado seguirá en niveles altos, profundizando la recesión.

Los analistas señalan que el Gobierno apuesta a que este tipo de emisiones funcione como un puente de liquidez hasta fin de año, evitando que los pesos se trasladen al dólar en un escenario de volatilidad preelectoral.

Sin embargo, el riesgo es que la concentración de vencimientos a corto plazo eleve las necesidades de rollover del Tesoro en noviembre, lo que podría condicionar la política económica hacia fin de año.

El Gobierno nacional sostiene que la emisión de la Letra TAMAR responde a la necesidad de “mantener el equilibrio financiero sin recurrir a la emisión monetaria”. No obstante, la medida se inscribe en un marco de ajuste fiscal en marcha y caída del consumo e inversión, tal como señalaron economistas en las últimas semanas.

De cara a los próximos meses, los escenarios posibles son:

  • Éxito en la colocación: reforzaría la credibilidad de la política monetaria y consolidaría al peso como activo financiero.
  • Dificultades en la demanda: obligarían al Tesoro a convalidar mayores tasas o a ampliar la colocación de bonos ajustados por CER o dólar linked.
  • Riesgo de concentración de vencimientos en noviembre: podría tensionar el programa financiero y generar incertidumbre cambiaria.

La licitación del 18 de agosto será un test clave para evaluar la confianza del mercado en la estrategia oficial y, a la vez, un termómetro de la tensión entre disciplina monetaria y necesidad política de sostener la actividad en un año electoral.

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