Deuda Pública

Caputo propone cancelar deudas de obra pública con bonos

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El Ministerio de Economía creó un Régimen Simplificado de Extinción de Obligaciones para saldar deudas con contratistas mediante títulos públicos. El esquema alcanza obligaciones acumuladas entre 2022 y 2025 y establece un cupo máximo de $221.119,5 millones, priorizando la regularización de pasivos sin ampliar el gasto presupuestario.

La medida, oficializada mediante la Resolución 1/2026 de la Secretaría de Coordinación de Infraestructura, introduce un mecanismo voluntario para que empresas contratistas acepten bonos del Tesoro como forma de cancelación de certificados de obra, redeterminaciones de precios, acopio de materiales y obligaciones derivadas de contratos rescindidos. El objetivo oficial es ordenar los pasivos heredados de la obra pública preservando la estrategia de equilibrio fiscal.

Para el sector constructor, la resolución representa un cambio relevante: el Estado reconoce la existencia de obligaciones pendientes, pero reemplaza el pago en efectivo por instrumentos financieros que podrán mantenerse hasta su vencimiento o negociarse en el mercado secundario. La decisión traslada parte del costo financiero a las empresas, aunque también abre una vía para destrabar créditos cuya percepción permanecía incierta.

Un mecanismo para normalizar pasivos sin afectar el presupuesto

El régimen estará disponible para contratos ejecutados bajo la Ley 13.064 y también para obras financiadas por organismos multilaterales, siempre que dependan de las Secretarías de Obras Públicas o Transporte.

Las empresas tendrán 10 días hábiles desde la entrada en vigencia de la resolución para solicitar su adhesión mediante la plataforma Trámites a Distancia (TAD). Posteriormente deberán presentar la liquidación de sus acreencias, acompañada por la documentación respaldatoria y el cálculo de intereses por mora cuando correspondan. El procedimiento y el modelo de adhesión fueron aprobados en un anexo específico de la resolución.

Una vez validados los montos, ambas partes suscribirán un acta acuerdo que formalizará la cancelación de las obligaciones mediante títulos públicos.

Tres bonos para cancelar la deuda

El esquema combina tres instrumentos del Tesoro Nacional, distribuidos prácticamente en partes iguales:

  • 33% en una Lecap con vencimiento el 30 de octubre de 2026.
  • 33% en un Boncap con vencimiento el 15 de enero de 2027.
  • 34% en un Boncap con vencimiento el 30 de abril de 2027.

Los títulos serán entregados a su valor técnico al día hábil anterior a la transferencia y el programa tendrá un límite global de $221.119.509.519, que funcionará como cupo máximo de adhesión.

La adhesión implica renunciar a reclamos futuros

Uno de los aspectos más relevantes para las empresas es que el ingreso al régimen no sólo supone aceptar bonos como medio de pago.

La resolución establece que cada contratista deberá desistir expresamente de los reclamos administrativos o judiciales vinculados al contrato alcanzado y renunciar a futuras acciones relacionadas con la ecuación económica o financiera derivada de la modalidad de cancelación elegida.

Desde la óptica jurídica, el mecanismo busca otorgar certeza al Estado respecto del cierre definitivo de cada obligación una vez entregados los títulos.

Para muchas firmas, la posibilidad de convertir créditos demorados en activos financieros puede mejorar la previsibilidad patrimonial, aunque no necesariamente la liquidez inmediata.

La decisión también introduce un nuevo criterio para evaluar el riesgo contractual con el Estado nacional: los pagos pendientes podrán transformarse en instrumentos financieros cuya rentabilidad dependerá tanto de su vencimiento como de las condiciones del mercado secundario.

La eficacia del régimen dependerá del nivel de adhesión de las constructoras y del comportamiento de los títulos públicos utilizados para cancelar las acreencias. Si los bonos conservan liquidez y valor de mercado, el mecanismo podría acelerar el saneamiento de pasivos de la obra pública. Si, por el contrario, las empresas enfrentan dificultades para convertir esos activos en financiamiento operativo, persistirá el desafío de recomponer el capital de trabajo en un sector que continúa condicionado por la escasa ejecución de nuevas obras nacionales.

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BID respalda un programa para fortalecer la seguridad y facilitar financiamiento a menor costo

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El Gobierno nacional aprobó el modelo de Contrato de Contragarantía con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por hasta USD 550 millones, una herramienta financiera que busca respaldar un préstamo comercial vinculado al programa PROSEJUS (Programa de Políticas Proactivas de Seguridad y Justicia en Argentina). Aunque el objetivo formal está orientado a fortalecer la lucha contra el crimen organizado, la operación también tiene un componente económico: mejorar las condiciones de acceso al financiamiento del Estado mediante una garantía internacional que reduce el costo del crédito.

El Decreto 549/2026, publicado en el Boletín Oficial, autoriza al Ministerio de Economía y a la Secretaría de Finanzas a suscribir el contrato con el BID. La garantía parcial de crédito será ejecutable únicamente si se activa el mecanismo previsto en el instrumento financiero, lo que implica que no representa un desembolso inmediato ni un aumento automático de la deuda exigible.

La operación no consiste en un préstamo tradicional del BID. Se trata de una garantía parcial de crédito, un mecanismo mediante el cual el organismo multilateral respalda una operación de financiamiento comercial. Ese respaldo reduce el riesgo percibido por los mercados y permite obtener recursos con tasas inferiores a las que el país conseguiría sin esa cobertura.

Según los fundamentos del decreto, la Oficina Nacional de Crédito Público concluyó que la garantía está asociada a un préstamo comercial cuyo costo financiero estimado es inferior al de emitir deuda mediante bonos en el mercado.

El Banco Central, por su parte, informó que la operación no proyecta impactos sobre la balanza de pagos, ya que los eventuales flujos sólo existirían si la garantía fuera ejecutada.

Seguridad institucional con impacto económico

El programa PROSEJUS tiene como objetivo reducir la impunidad de los delitos vinculados a organizaciones criminales. Aunque el decreto se enfoca en la ingeniería financiera de la operación, la lógica económica detrás del programa apunta a fortalecer el entorno institucional.

Para sectores productivos como el comercio, la logística, el transporte de cargas y las economías regionales, una mejora en los niveles de seguridad jurídica y operativa puede traducirse en menores costos asociados al delito, mayor previsibilidad para las inversiones y mejores condiciones para el desarrollo de actividades privadas.

En provincias del NEA, donde las cadenas productivas dependen de corredores logísticos y zonas de frontera, las políticas destinadas a fortalecer los sistemas de investigación y persecución del crimen organizado constituyen un componente que el sector privado suele seguir de cerca por su impacto sobre la competitividad territorial.

Puntos centrales del decreto: La medida dispone aprobación del contrato de contragarantía entre Argentina y el BID. Garantía parcial de crédito por hasta USD 550 millones. Ejecución del programa a través del Ministerio de Economía, mediante la Secretaría de Finanzas. Autorización para que Economía suscriba futuras modificaciones que no alteren el monto ni el objeto del acuerdo. Confirmación de que la garantía no implica desembolsos automáticos ni efectos inmediatos sobre la balanza de pagos.

Su relevancia está en el plano macroeconómico y financiero. La utilización de garantías de organismos multilaterales se convirtió en una herramienta para que países con elevado costo de financiamiento puedan acceder a crédito en mejores condiciones. Si este esquema logra reducir el costo del endeudamiento público, contribuye indirectamente a mejorar la estabilidad financiera, un factor observado por inversores nacionales y extranjeros.

El desafío estará en que los recursos asociados al programa se traduzcan en mejoras concretas en las capacidades institucionales vinculadas a seguridad y justicia, variables que inciden sobre las decisiones de inversión de largo plazo.

El decreto habilita la estructura jurídica para la operación financiera, pero el verdadero impacto dependerá de la implementación del programa PROSEJUS y de la capacidad del Gobierno para convertir ese respaldo internacional en políticas efectivas. Para el sector privado, la combinación entre acceso a financiamiento más barato y fortalecimiento institucional será uno de los indicadores relevantes para medir si este tipo de acuerdos logra mejorar el clima de negocios más allá del frente financiero.

Anexo Decreto 549/2026 by CristianMilciades

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Furiase reivindica la estabilidad macro como motor del crecimiento y asegura que ya se financió la deuda de 2026 y 2027

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Durante su exposición en el Congreso Nacional PyME 2026, organizado por Somos Pymes en el Centro de Convenciones Buenos Aires, el secretario de Finanzas de la Nación, Federico Furiase, realizó una defensa integral del programa económico del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la estabilidad macroeconómica constituye la condición indispensable para consolidar el crecimiento, reducir la inflación y mejorar el acceso al financiamiento para las pequeñas y medianas empresas.

El funcionario planteó que el proceso de estabilización debe analizarse desde una visión de equilibrio general que combine disciplina fiscal, orden monetario, fortalecimiento de las reservas internacionales y sostenibilidad de la deuda pública. Según explicó, ese conjunto de variables es el que permite amortiguar tanto los shocks políticos internos como la volatilidad proveniente del escenario internacional.

Uno de los principales ejes de su presentación fue la fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central. Furiase señaló que, mientras a comienzos de año las proyecciones más optimistas estimaban compras cercanas a los USD 10.000 millones para todo 2026, en los primeros seis meses ya se acumularon cerca de USD 11.000 millones, un ritmo anualizado superior a los USD 23.000 millones.

Para el secretario de Finanzas, este proceso desmiente los pronósticos de quienes sostenían que era imprescindible abandonar el esquema de flotación administrada y aplicar una fuerte devaluación para recomponer reservas. “La acumulación se logró dentro del régimen cambiario vigente, evitando un salto del tipo de cambio que habría tenido un fuerte impacto inflacionario y sobre el poder adquisitivo de la población”, afirmó.

Deuda más larga y menores tasas

Furiase destacó además el trabajo realizado por la Secretaría de Finanzas para modificar el perfil de vencimientos de la deuda en pesos. Explicó que, a comienzos de año, apenas el 15% de los compromisos en moneda local vencían después de octubre de 2027, mientras que actualmente esa proporción se elevó a casi el 40%.

Según sostuvo, la extensión de los plazos se produjo simultáneamente con una importante reducción de las tasas de interés, que pasaron de niveles cercanos al 50% efectivo anual hasta ubicarse en torno al 24%, reflejando menores expectativas de inflación y una mayor confianza del mercado.

El funcionario recordó que la administración libertaria recibió una pesada herencia financiera en diciembre de 2023, caracterizada por una elevada concentración de pasivos de corto plazo entre deuda del Tesoro y pasivos remunerados del Banco Central, estimada en unos USD 75.000 a 80.000 millones con vencimientos prácticamente inmediatos.

En ese contexto, sostuvo que el nuevo perfil de deuda fortalece la posición financiera del Estado de cara al calendario electoral de 2027.

Riesgo país, financiamiento y reservas

Otro de los puntos centrales fue la evolución del riesgo país. Furiase explicó que la reducción del indicador constituye la forma “genuina” de ganar competitividad, ya que disminuye el costo del financiamiento para empresas y familias.

En esa línea, adelantó que el Tesoro ya tiene cubiertos los vencimientos en dólares correspondientes a 2026 y que también se encuentra prácticamente asegurado el programa financiero para 2027 mediante financiamiento proveniente de organismos multilaterales y otras fuentes internacionales, evitando así la necesidad de salir a los mercados voluntarios en condiciones que consideró menos favorables.

El funcionario resaltó además que actualmente el Tesoro mantiene depósitos por unos USD 4.000 millones en el Banco Central, suficientes para afrontar los próximos vencimientos inmediatos.

Exportaciones récord y crecimiento sostenible

En su análisis del desempeño económico, Furiase afirmó que el actual proceso de crecimiento presenta una diferencia estructural respecto de experiencias anteriores: combina niveles récord tanto de consumo privado como de exportaciones.

A diferencia de otros períodos, argumentó, el crecimiento ya no depende del atraso cambiario, el déficit fiscal financiado con emisión monetaria o el control artificial de tarifas, sino de un marco de equilibrio macroeconómico que permite sostener un elevado superávit comercial.

El secretario de Finanzas proyectó un saldo comercial cercano a los USD 20.000 millones para este año y sostuvo que las estimaciones privadas ya anticipan un superávit de cuenta corriente, descartando los temores de una crisis de balance de pagos que algunos analistas advertían un año atrás.

Energía, minería y una nueva matriz exportadora

Furiase también puso el foco en el cambio estructural que, según el Gobierno, comenzará a experimentar la economía argentina con el crecimiento de los sectores energético y minero.

Según indicó, el superávit conjunto de energía y minería podría pasar de unos USD 12.000 millones este año hasta cerca de USD 49.000 millones hacia 2030, aportando una oferta sostenida de divisas que permitirá consolidar una moneda más fuerte y salarios reales más elevados.

En ese marco, aseguró que “se terminó la Argentina del dólar alto como mecanismo para ganar competitividad” y sostuvo que el nuevo modelo buscará mejorar la productividad mediante baja de impuestos, desregulación, apertura comercial inteligente, menor inflación y reducción del costo financiero.

Crédito PyME en máximos

El funcionario vinculó directamente la estabilidad macroeconómica con la recuperación del crédito para las pequeñas y medianas empresas. Destacó que el stock de préstamos al sector privado acumula un crecimiento real del 96% durante los primeros 29 meses de gestión, el mayor incremento registrado al comparar igual período con administraciones anteriores.

Asimismo, afirmó que las exportaciones PyME alcanzaron su mayor nivel desde 2013 y sostuvo que el nuevo contexto obliga a un cambio cultural dentro del sector empresario.

“Ya no conviene acumular inventarios ni trabajar con márgenes elevados como ocurría durante los años de alta inflación. El incentivo ahora es invertir, ganar eficiencia, reducir costos y competir”, señaló.

Finalmente, Furiase sostuvo que la continuidad del proceso dependerá de preservar los pilares del programa económico: superávit fiscal, disciplina monetaria, reducción del riesgo país, baja gradual de impuestos y profundización de las reformas estructurales. Según concluyó, esos elementos permitirán sostener el crecimiento, ampliar el acceso al crédito y continuar reduciendo la pobreza de manera permanente.

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El Tesoro convalidó una tasa de 7,83% en dólares y adjudicó apenas USD 100 millones frente a ofertas por USD 691 millones

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La Secretaría de Finanzas adjudicó este viernes apenas USD 100 millones en la segunda vuelta de la licitación del Bono del Tesoro Nacional en dólares con vencimiento en octubre de 2028 (AO28), pese a haber recibido ofertas por un total de USD 691 millones. La decisión implica que el Gobierno aceptó menos del 15% de la demanda presentada por los inversores, una señal que refleja la estrategia oficial de privilegiar el costo del financiamiento antes que maximizar la captación de divisas.

Según informó el organismo, las 325 ofertas recibidas representaron un valor nominal de USD 691 millones y un valor efectivo de USD 668 millones. Sin embargo, la adjudicación final alcanzó únicamente USD 100 millones de valor nominal, equivalentes a USD 97 millones de valor efectivo.

El instrumento adjudicado corresponde a la reapertura del Bonar 2028 (AO28), un título denominado en dólares que paga una tasa nominal anual (TNA) del 7,56% y cuya tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) quedó establecida en 7,83%. El precio de corte fue de USD 967 por cada USD 1.000 de valor nominal.

La elevada diferencia entre el volumen ofertado y el finalmente adjudicado obligó a aplicar un fuerte prorrateo entre las propuestas aceptadas. La Secretaría de Finanzas informó que el factor de adjudicación fue de apenas 14,47%, lo que significa que incluso quienes ofertaron al precio de corte recibieron solamente una pequeña proporción de los montos solicitados.

Desde el punto de vista financiero, el resultado constituye una señal relevante sobre la estrategia que viene adoptando el Ministerio de Economía en el mercado de deuda. Lejos de aprovechar la elevada demanda para ampliar el endeudamiento, el Tesoro optó por limitar la colocación y mantener acotado el volumen emitido, privilegiando la disciplina financiera y evitando validar rendimientos superiores a los considerados compatibles con su programa de financiamiento.

La operación también permite tomar el pulso del apetito inversor por activos soberanos argentinos denominados en dólares. Las ofertas superaron casi siete veces el monto finalmente colocado, un nivel de sobreoferta que evidencia la existencia de liquidez dispuesta a ingresar a instrumentos del Tesoro cuando las condiciones de rendimiento resultan atractivas.

Al mismo tiempo, el resultado muestra que el Gobierno conserva margen para administrar el ritmo de emisión sin depender de colocar la totalidad de la demanda disponible, una diferencia significativa respecto de etapas anteriores en las que las necesidades de financiamiento obligaban a aceptar mayores costos o ampliar el endeudamiento.

Tras esta reapertura, el Bonar 2028 elevó su volumen nominal en circulación hasta los USD 2.000 millones, consolidándose como uno de los principales instrumentos en dólares dentro de la curva de deuda soberana de mediano plazo.

El desempeño de esta licitación será seguido de cerca por el mercado, ya que constituye una referencia sobre el costo al que el Estado argentino puede obtener financiamiento voluntario en moneda dura y sobre la percepción de riesgo que mantienen los inversores respecto del programa económico. La combinación de una fuerte demanda con una colocación acotada sugiere que el Tesoro continúa priorizando la sostenibilidad financiera y el control del costo de la deuda por encima del ingreso inmediato de divisas.

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Caputo: “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”

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La exposición del ministro de Economía, Luis Caputo, en el Meeting 2026 de BATEV dejó una definición que busca condensar la narrativa oficial de la actual gestión: “Argentina ya cambió y no va a volver al pasado”. La frase no fue casual. Llegó en un momento en el que el Gobierno intenta consolidar la percepción de que la estabilización macroeconómica logró dejar atrás los desequilibrios que marcaron la economía argentina durante la última década y media, mientras busca proyectar una nueva etapa centrada en la inversión privada, la apertura económica y el crecimiento sostenido.

Ante empresarios vinculados a la construcción y el desarrollo inmobiliario, Caputo defendió los resultados del programa económico implementado por la administración de Javier Milei y aseguró que el país atraviesa una recuperación que ya se refleja en múltiples indicadores. Según sostuvo, tanto el Producto Bruto Interno como el consumo privado alcanzaron niveles máximos históricos, acompañados por una fuerte desaceleración inflacionaria y una mejora en los salarios reales.

El ministro ratificó que la estrategia de disciplina fiscal y monetaria seguirá siendo el eje central de la política económica. En ese sentido, afirmó que el Gobierno está convencido de que la inflación convergerá hacia niveles internacionales en los próximos meses, apoyada en el equilibrio de las cuentas públicas y la reducción de la emisión monetaria. Además, destacó la caída de la deuda consolidada del sector público y aseguró que se trata de un fenómeno inédito en la historia reciente argentina.

Uno de los aspectos centrales de su discurso estuvo vinculado al sector externo. Caputo sostuvo que la apertura económica y la eliminación de restricciones al comercio están generando un escenario diametralmente opuesto al de los años previos. Según su visión, mientras los modelos anteriores provocaron caída de exportaciones, estancamiento del empleo privado y aumento de la pobreza, el esquema actual impulsa una mayor competencia que beneficia a consumidores y empresas mediante mejores precios y mayor calidad de bienes y servicios.

Como respaldo de esa tesis, remarcó que la Argentina registra niveles récord en exportaciones energéticas y mineras, sectores considerados estratégicos para la generación de divisas en los próximos años. También destacó el desempeño de las exportaciones agropecuarias, que muestran una expansión cercana al 70% en tendencia-ciclo, así como el crecimiento de las manufacturas de origen industrial, que exhiben una mejora del 20%. A ello sumó el desempeño de la economía del conocimiento y las exportaciones de pequeñas y medianas empresas, que según el funcionario se encuentran en máximos históricos.

El mensaje tuvo además un fuerte componente orientado a mostrar normalización financiera. Caputo recordó que hasta hace pocos años el país convivía con cepo cambiario, brechas superiores al 200% y restricciones para importar o girar utilidades al exterior. En contraste, aseguró que el Banco Central logró en apenas cinco meses cumplir la meta anual de acumulación de reservas comprometida con el Fondo Monetario Internacional y continúa fortaleciendo su posición externa.

En materia laboral, el titular del Palacio de Hacienda defendió la recientemente reglamentada Ley de Modernización Laboral. Consideró que la reforma generará incentivos para la contratación formal al reducir significativamente los costos asociados a la incorporación de trabajadores. Según explicó, las cargas vinculadas a nuevas contrataciones bajaron de alrededor de 19 puntos porcentuales a apenas 2, un cambio que, según el Gobierno, favorecerá la creación de empleo privado registrado.

Caputo también vinculó la estabilización económica con una mejora social. Aseguró que entre 12 y 14 millones de argentinos salieron de la pobreza desde el inicio de la gestión, lo que equivale a una reducción cercana al 25% de la población en situación de vulnerabilidad. Sobre esa base, planteó que la próxima etapa estará enfocada en profundizar la baja de impuestos, reducir el costo del crédito, mejorar la infraestructura y acelerar la llegada de inversiones productivas.

Más allá de los datos económicos, el discurso tuvo un claro contenido político. El ministro buscó transmitir previsibilidad a los sectores empresarios y reforzar la idea de irreversibilidad del rumbo económico. “Perderle el miedo al pasado” fue la consigna elegida para convocar al sector privado a incrementar inversiones en un contexto donde el oficialismo considera que las reformas estructurales comienzan a consolidarse.

La intervención en BATEV también dejó entrever el desafío central que enfrenta el Gobierno: transformar la estabilidad macroeconómica en crecimiento sostenido de la inversión y el empleo. En un país históricamente marcado por ciclos de expansión y crisis, el mensaje de Caputo apunta precisamente a instalar que esta vez el cambio de rumbo no sería transitorio, sino el punto de partida de un nuevo modelo económico.

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