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Argentina gana cómoda la “Copa América” financiera

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La inversión es el principal determinante de si estamos en recesión o expansión y es fundamental para el crecimiento económico. Por lo tanto, medir correctamente la evolución de las expectativas de los inversores es de gran interés. Una aproximación a dicha evolución son los cambios en los precios de las acciones que cotizan en bolsa –es decir, los rendimientos accionarios. Esto se debe a que el precio de un activo financiero refleja esencialmente los flujos de pagos futuros que se espera que éste genere a lo largo de su vida.

La Copa América Bursátil analiza los rendimientos de los índices de bolsa de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. El elemento distintivo de este indicador es que permite analizar el origen de los cambios en el valor de las empresas (según son reflejados por los índices bursátiles) y entender si son consecuencia de fenómenos globales, regionales o de cuestiones específicas de un determinado país.

Para entender el origen de los cambios en el valor de las empresas se compara la performance del índice bursátil de cada país con la de un índice global de referencia construido en forma específica para ese país. Este índice global de referencia tiene una composición por sector económico (o industria) similar a la del índice bursátil del país en cuestión. Así la comparación de ambos índices permite purgar los retornos nacionales de los efectos de cambios a los precios relativos de distintos sectores (p.ej. la baja de los bancos en 2008-2009, o la baja de acciones tecnológicas en 2001). Este índice global de referencia también netea los efectos de cambios en los términos del intercambio (cociente entre precios de exportación y de importación). El rendimiento propio se define como la diferencia entre el rendimiento total de un país y el de su índice mundial de comparación.

En segundo lugar se comparan los retornos propios entre los distintos países de la región. Ello permite comprender los efectos regionales. De esta forma logramos aislar los efectos que son específicos de cada país y que no son ni sectoriales globales, ni de términos del intercambio ni regionales.* Este índice es un importante avance para entender los cambios en el retorno propio de las empresas de un país. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, como cualquier otro indicador económico, este no está libre de problemas.

En primer lugar, los mercados bursátiles latinoamericanos son pequeños, tanto comparados con el tamaño de sus economías como para estándares internacionales. Adicionalmente, la composición de estos índices puede no estar reflejando la estructura productiva de la economía. Estos dos elementos hacen que tal vez las expectativas de los inversores reflejadas en los valores de las acciones no estén reflejando en forma adecuada las expectativas de la mayoría de los inversores del país. Estos problemas se ven parcialmente contrarrestados por el hecho de que, en general, el valor de las empresas que no cotizan en bolsa toma como referencia las valuaciones de las que sí lo hacen.

En resumen, la Copa América Bursátil ayuda a entender mejor la evolución de las expectativas de los inversores sobre un país. Las mismas son el principal componente del rendimiento propio de dicho país en tiempos normales.

La alta volatilidad de los mercados accionarios, comparada con los movimientos más lentos de las expectativas de los inversores –que en definitiva son el objeto último que queremos medir– expone al índice a errores de interpretación si el mismo se difunde con alta frecuencia. En consecuencia, la Copa es una comparación de rendimientos dentro de un año calendario, del cual se publica un avance al final del primer semestre.

Es por ello que, a partir del primer semestre de 2015, el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella difunde sus resultados en forma semestral. Si bien el índice se incorpora al conjunto de índices del CIF desde 2015, el mismo ya se venía produciendo en tiempo real desde 2012 (ver www.utdt.edu/copaamericabursatil).

A su vez, para una mejor comprensión del desempeño de la Copa en distintos contextos históricos, la misma fue computada retroactivamente para cada año desde 1987. La serie completa está disponible en www.utdt.edu/cif > Índices > Copa América Bursátil > Serie histórica.

Tabla de posiciones del primer semestre de 2017

Primer puesto: Argentina (con un rendimiento propio de 19%),

Segundo: Chile (3,6%),

Tercero: Perú (1%),

Cuarto: Colombia (-2%),

Quinto: México (-2,7%)

y último puesto: Brasil (-2,9%).

Esto quiere decir que, en el primer semestre del 2017, Argentina rindió 19% más que su índice mundial de referencia, mientras que Brasil rindió 2,9% menos. Los rendimientos son semestrales y están medidos en moneda local ajustada por la inflación real. La tabla de posiciones 2016 fue: Primer puesto: Perú (con un rendimiento propio de 22,6%), Segundo: Brasil (14,7%), Tercero: Chile (4,7%), Cuarto: Colombia (2,2%), Quinto: México (-2,6%) y último puesto: Argentina (-11,8%).

Es notable la suba de Argentina a lo largo del primer semestre del año, aun cuando sufrió una caída considerable en junio. Los índices mundiales de referencia (segundo gráfico) son mucho más estables que los del gráfico superior, por lo que gran parte de la volatilidad regional no viene de fuentes mundiales sino que es propia de los países bajo análisis y del bajo grado de diversificación de sus índices bursátiles, hecho que es confirmado por los rendimientos propios de cada país.

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La exención del impuesto al cheque no beneficiará ni al público ni a las empresas

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La decisión del ministerio de Hacienda del último viernes de eliminar el impuesto al cheque para medios electrónicos de pago generó mucha confusión en el mercado. Muchos interpretaron que se trataba de una suerte de adelanto de la reforma impositiva y que al seleccionar algún mecanismo moderno para realizar transferencias las partes quedarían exceptuadas del gravamen. Pero nada de eso sucederá y así se preocupó el Banco Central de aclarárselo a Infobae.

Desde la autoridad monetaria explicaron que la exención al 1,2% que se cobra cada vez que se cobra un cheque o al recibir una transferencia “es algo muy específico, destinado a cuentas dedicadas a la administración de pagos electrónicos”. Es decir que no tiene ningún efecto concreto sobre las cuentas que habitualmente utilizan individuos o empresas para transaccionar.

Entre los considerandos, el decreto destacó que “el objetivo se enmarca en las medidas de promoción de la inclusión financiera, el fomento de la bancarización, la eliminación de las barreras de acceso de la población a los servicios financieros y la reducción del uso del dinero en efectivo en pos del dinero electrónico”.

También indicó que la aplicación del impuesto a los créditos y débitos “impacta en los medios de pago electrónicos, generando un desaliento para el usuario, como así también para los comercios y los prestadores de servicio de pago”.

¿A quién beneficiará concretamente la exención? Básicamente no se seguirá cobrando el impuesto a compañías que son intermediarios de pagos, como Paypal o Mercado Pago. Sucede que al realizarse una transferencia de una persona a otra a través de estos medios, se cobraba el impuesto al cheque cuando claramente se trataba de un intermediario entre dos cuentas. “En estos casos el impuesto se pagaba dos veces, algo absurdo. Tampoco se cobra cuando hay transferencias internas entre cuentas virtuales. No estaba gravado pero se aclara que no lo estará”.

También se desgrava a las empresas de cobranzas extrabancarias (como Pago Fácil Rapipago, por ejemplo) cuando uno las usa para cash in o cash out (depositar o retirar el efectivo) de estos sistemas.

Las distintas “billeteras electrónicas” que van surgiendo utilizan los servicios de la red de cobranza extrabancaria. Las transferencias que suceden en esa transacción quedan exceptuadas del impuesto al cheque, porque encarecería notoriamente la transacción.

“Esto es algo que simplifica las cosas a los facilitadores de pago”, agregaron desde el BCRA. Uno de los aspectos claves que también se tuvo en cuenta es el inicio del esquema conocido como Debin, que el Banco Central pondrá en marcha el mes que viene para facilitar los pagos entre empresas. Esta nueva operatoria está siendo coordinada por el vicepresidente de la institución, Lucas Llach.

Lo mismo sucede con empresas que, por ejemplo, desarrollen esquemas de pago a través del código QR. En ese caso, la transacción pasaría por una cuenta intermedia para luego llegar al beneficiario. Semejante “triangulación” de fondos se volvería inviable si en cada etapa del proceso se cobra el impuesto al cheque.

Por el momento, el beneficio que está vigente es para las PYME, que pueden tomar a cuenta el 100% del pago del gravamen a cuenta de Ganancias. La idea del Gobierno es ir generalizando para todas las compañías este beneficio, pero de una forma muy gradual en los próximos años. Esto será discutido en la reforma impositiva que el año próximo llegará al Congreso.

 
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Anticipan una elevada inflación en julio por el aumento de las naftas y la medicina prepaga

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La consultora Economía & Regiones (E&R) estimó que la inflación de julio “ya tiene un piso elevado” debido a los incrementos que dispuestos para en los precios de las naftas (+7,2%) y en la medicina prepaga (+6%), según su último informe.

“La inflación general de julio ya tiene un piso elevado, lo cual implica que es necesario que el resto de los bienes (esencialmente alimentos y bebidas) se incrementen, durante el segundo semestre, menos del 1% promedio mensual para que podamos acercarnos a la meta a diciembre”, sostuvo.

De acuerdo con las proyecciones de la consultora, la denominada inflación ’core’ (no tiene en cuenta aquellos productos y servicios cuyos valores dependen de la época del año) “se ubicará en 1,7%”.

“Una inflación core alta es sinónimo de que la inflación general no se encuentra ’domada’, por lo que, de continuar esta tendencia, no sorprendería un rebrote inflacionario en los próximos meses anulando cualquier chance de acercarse a la meta de inflación oficial fijada en un rango de entre 12% y 17%”, auguró.

 

La consultora calculó que, “en términos interanuales, las variaciones del IPC-General y Core de E&R en junio ascienden al 24% y 23,1%”, respectivamente.

En ambos casos, el informe destacó que las cifras muestran una desaceleración respecto a mayo. “La inflación de junio se explica más por bienes y servicios no regulados que por regulados y/o estacionales”, señaló.

Según su relevamiento, las mayores subas de precios en junio se registraron en “los no regulados como esparcimiento (+14,2%), alimentos y bebidas (+1,13%),comunicaciones (+4,35%), educación (+8,79%) y vivienda (+1,33%)”, que contribuyeron al índice general “en +0,43; +0,41; +0,26; +0,18; +0,17 puntos porcentuales, respectivamente”.

Asimismo, precisó que los sectores “mantenimiento del hogar (+1,17%) y medicina (+0,15%) solamente aportaron 0,05 y 0,01 puntos porcentuales”.

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Déficit récord en el sector externo como telón de fondo de la suba del dólar

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    • En la última década, el saldo de Cuenta Corriente (CC) evidenció un deterioro significativo, pasando de un superávit de 2,8% del PBI en 2006 a un déficit de 2,7% del PBI el año pasado. Esto se produjo principalmente por la pérdida de competitividad cambiaria.
    • Los datos del primer trimestre de 2017, mostraron un incremento de casi 40% del rojo en la cuenta corriente, respecto al resultado del mismo período de 2016, alcanzando el mayor déficit para el período en análisis de los últimos años.
    • La profundización del déficit en el primer trimestre del año estuvo explicada por el deterioro del saldo de bienes y servicios y los mayores pagos (netos) de intereses. La novedad fue que este último componente trepó 62% i.a. alcanzando US$ 1.910 millones.

    La cuenta corriente: un deterioro de larga data

    La escalada que sufrió el dólar en las últimas semanas, responde en parte a factores coyunturales (ligados a las definiciones políticas pre-electorales) pero también al desequilibrio del tipo de cambio real. La persistente inflación en un contexto de dólar planchado profundizó el atraso cambiario en los primeros meses del año, lo que tuvo impacto en el saldo de la Cuenta Corriente (CC). La CC contabiliza las operaciones corrientes con el resto del mundo. Sus principales componentes son: el saldo comercial de Bienes, de Servicios, y de Rentas (utilidades de las empresas y pago de intereses).

    En la última década nuestro país sufrió un deterioro progresivo de la CC, al pasar de un superávit de 2,8% del PBI en 2006 a un déficit de 2,7% del PBI el año pasado, perdiendo 5,5 p.p. Lo que explica este deterioro fue principalmente el atraso cambiario (la baja del precio internacional de la soja y la desinversión en energía también tuvieron su impacto).

    Tras la salida de la convertibilidad, el superávit en el intercambio de Bienes permitía financiar el déficit de Servicios y de la cuenta Renta. Sin embargo, el punto de inflexión se produjo en 2010, cuando dicho superávit comenzó a reducirse sin lograr compensar los déficits que se producían en servicios y rentas (ese año se registró el primer rojo de CC). Más aún, en 2015 hasta el saldo de bienes se volvió negativo algo que se repetiría este año.

    Al deterioro del intercambio de Bienes se sumó, por el mismo motivo, el creciente rojo del saldo de Servicios. Si bien históricamente fue deficitario (entre 2006-2010 promedió un rojo del 0,5% del PBI), desde 2011 incrementó sostenidamente su peso dentro del PBI hasta llegar a un rojo de 1,6% del PBI el año pasado, duplicando el superávit de Bienes conseguido el año pasado tras la devaluación y la eliminación del cupo y derechos a las exportaciones.

    A contramano de estas dos líneas, la cuenta Rentas mostró una tendencia decreciente desde 2010. Sin dejar de ser deficitaria: el rojo pasó de 3,4% del PBI en 2010, a 2,2% en 2016.

    Parte de esta “mejora” obedeció a la reducción de la carga de intereses pagados al exterior, como resultado del aislamiento de los mercados financieros internacionales durante el último mandato kirchnerista: en 2006 este concepto era de 1,2% del PBI, y en 2015 alcanzó un mínimo de 0,7% del PBI. Pero lo que redujo significativamente el déficit fueron los menores dividendos generados: pasaron de 2,5% del PBI en 2010, a 1,2% del PBI en 2016.

    El esquema económico actual de mayor apertura comercial y endeudamiento externo obliga a seguir de cerca la evolución de la CC y, en particular, del saldo Rentas. Los números de la del primer trimestre de 2017 muestran una clara profundización del déficit. Veamos.


    Empeoran todos los componentes de la Cuenta Corriente en 2017

    Conforme a los datos de Balanza de Pagos (BP) recientemente publicados por el INDEC, en el primer trimestre de 2017 el déficit de la Cuenta Corriente (CC) alcanzó poco más de US$ 6.800 millones, lo que significó un incremento de casi 40% respecto del rojo de los primeros tres meses del año pasado, convirtiéndose así en el mayor déficit de los últimos años para el período bajo análisis (tanto en términos del PBI como en millones de dólares).

    De esta manera, tomando el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el rojo de la CC alcanzó 3% del producto, vs. 2,7% del PBI en 2016. El aumento del déficit de la CC respondió a un deterioro de sus tres principales componentes: el saldo de Bienes, de Servicios y de Rentas, que empeoraron su resultado respecto a lo ocurrido en el primer trimestre de 2016.

    El incremento del déficit entre el primer trimestre de 2017 respecto de dicho período del año pasado fue de US$ 1.944 millones. Esto respondió al deterioro de los saldos de Bienes               (US$ -681 millones), de Servicios (US$ -672 millones) y de Rentas (US$ -798 millones). El ingreso neto de transferencias corrientes permitió compensar mínimamente este resultado ya que la diferencia fue positiva en US$ 208 millones respecto al primer trimestre de 2016.

    Por el lado del intercambio de Bienes, en el primer trimestre de 2017 se observó un crecimiento de las importaciones (+7,4% i.a.) por encima del de las exportaciones (+1,8% i.a.). De esta forma, el superávit de US$ 180 millones conseguido a comienzos del año pasado tras la devaluación, quita/reducción de retenciones y cupos a las exportaciones, se convirtió en un déficit de US$ 500 millones durante los primeros tres meses de 2017[1].

    En lo que respecta al saldo Servicios, el déficit alcanzó los US$ 3.215 millones en los primeros tres meses de 2017, registrando un crecimiento del 26,4% respecto de igual período del año pasado y más que duplicando del rojo observado en los primeros tres meses de 2015 (US$ -1.520 millones). De esta forma, la brecha entre los ingresos y egresos de la cuenta de servicios alcanzó un nuevo record: si tomamos el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el rojo trepó a 1,6% del PBI, cuando en 2016 el déficit había sido de 1,1% del PBI y entre 2006-2010, el saldo de Servicios promedió un rojo anual de 0,5% del PBI.

    Si bien las ventas de servicios al exterior aumentaron en el primer trimestre de 2017 (+11% i.a.), los egresos por esta cuenta lo hicieron a un mayor ritmo (+17,5% i.a.). Entre enero y marzo se acumuló una pérdida record de US$ 6.900 millones, equivalente a 52% de las importaciones de bienes (entre 2006-2016 no superó un tercio de las compras de bienes).

    El deterioro de la cuenta de Bienes y de Servicios no es una novedad respecto de la tendencia que se venía mostrando en los últimos años, sobre todo teniendo en cuenta el contexto de profundización del atraso cambiario, mayor apertura comercial y recuperación de la actividad en los primeros tres meses de 2017. Lo más novedoso tiene que ver con las mayores pérdidas de divisas por Rentas: US$ 3.676 millones se pagaron al exterior en forma neta en los primeros tres meses del año, casi 28% más que en igual período de 2016.

    El saldo Rentas está compuesto por el pago de intereses, y las utilidades/dividendos (de acuerdo a la metodología del BP, se computan las utilidades generadas, independientemente de que se remitan al exterior o reinviertan). Si bien ambos conceptos tienen un peso similar dentro del saldo Rentas, lo que explicó la profundización del déficit en el primer trimestre del 2017 fueron los mayores intereses netos. Estos treparon 62% respecto de los primeros tres meses de 2016 (alcanzando US$ 1.910 millones) mientras que las utilidades netas sólo crecieron 4,5% i.a. en el primer trimestre de 2017.

    De esta manera, la carga de intereses netos acumulada en los últimos cuatro trimestres llegó a 1,1% del PBI, cuando en 2015 había representado 0,7% del PBI. La estrategia del gobierno actual de reabrir la cuenta capital (CK) está comenzando a reflejarse dentro de la CC, abultando la pérdida de divisas por intereses, fenómeno que la anterior administración había revertido por el canje de deuda y el aislamiento externo.

     

    Sostenibilidad del déficit de Cuenta Corriente en el mediano plazo

    El déficit de Cuenta Corriente (CC) suele verse como una demanda interna que supera la producción interna (en contraposición al aumento del ahorro nacional). Asimismo, el deterioro de la CC responde a un mayor ritmo de expansión de la inversión y el consumo respecto de la oferta local. Un aumento del déficit es sostenible si y sólo si permite generar en el futuro un excedente para repagar el financiamiento externo recibido.  

    Cuando analizamos el saldo Bienes en detalle, se observa que el incremento de las importaciones ha venido más por el lado de los bienes de consumo y automóviles (+26% i.a. en el acumulado de los primeros cinco meses del año), que de bienes de capital e intermedios (+6,5% i.a.). De manera análoga, en el primer trimestre del año los pagos de los residentes por viajes al exterior aumentaron cerca de 21% i.a. (crecieron en US$ 670 millones, prácticamente lo mismo que incremento del déficit de servicios).

    Por lo tanto, el uso de los recursos que hoy se obtienen del exterior parecen dirigirse más a la adquisición de bienes y servicios de consumo que a la de aquellos que potencian la capacidad de repago de la economía (ampliación de la capacidad exportable). A esto se suma un creciente pago de intereses que surge del financiamiento externo del déficit de sector público. Como se ha dicho en varias oportunidades, el endeudamiento no es malo ni bueno per sé, la clave es para que se use. Lo que sí es nocivo es aumentar las colocaciones de deuda en el exterior sin generar un salto exportador (de bienes y/o servicios).

    [1] La metodología del BP excluye los costos de fletes y seguros dentro de las importaciones (se incluyen dentro de la cuenta de servicios), lo cual hace que este saldo de bienes sea mayor al que informa también el INDEC en el ICA, donde las importaciones incluyen estos costos (CIF).

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¿Qué hay que hacer ante la suba del dólar?

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En estos días vivimos una corrida frenética por la suba del dólar a poco más de 17 pesos. ¿Qué hay que hacer con las finanzas? Sobre todas las cosas hay que mantener la calma: el dólar ha tenido estos saltos abruptos desde que asumió Mauricio Macri, pero si vemos un poquito a más largo plazo la moneda ha estado bastante estable contra el peso.

De hecho si tomamos el precio de a principios de año, la suba fue de un poco más de 7% contando el salto de estas últimas semanas.

 

Mucha gente acude a comprar dólares cuando se provocan estos movimientos abruptos porque se asustan, pero lo cierto es que cuando valía 15,50 todos se quejaban del atraso cambiario y ahora que está alrededor de 17 muchos llaman aterrorizados preguntando hasta dónde se va a ir.

Lo importante es que toda esta suba abrupta se traslade lo menos posible a precios. Imagino que de a poco se va a ir estabilizando la moneda de cara a las elecciones y sugiero que las personas hagan sus inversiones pensando en el mediano o largo plazo evaluando todos los contextos y entendiendo que las fluctuaciones de todo mercado son normales.

Operar dólar futuro es una muy buena herramienta para exportadores e importadores en estos casos, el dólar futuro te elimina la volatilidad del negocio por estas fluctuaciones cambiarias. Los importadores deberían comprar contratos y los exportadores deberían venderlos y así pactar de antemano un tipo de cambio que teniendo en cuenta las tasas actuales de mercado se le debería agregar aproximadamente un 20 por ciento anual a la cotización del día.

En este gráfico vemos los cierres del viernes del mercado a futuros del dólar en Rofex con sus respectivas tasas implícitas.

Estos precios van variando de acuerdo a la cotización de cada día del dólar.

 

Ninguna expresión de esta nota debe tomarse como una recomendación de compra o venta. Es una apreciación de quien escribe. 

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