DEVALUACIÓN

Schwarz relativiza los temores por una devaluación: “No veo ningún salto cambiario en los próximos meses”

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El debate sobre el futuro del dólar volvió a instalarse tras las declaraciones del economista Adrián Ravier, quien planteó que el tipo de cambio podría ubicarse en torno a los $1.800 en los próximos meses. Para Gerardo Alonso Schwarz, economista y formador de dirigentes de La Libertad Avanza, ese escenario no implica necesariamente una devaluación ni representa un motivo de alarma.

En diálogo con Economis, Schwarz explicó que el actual régimen de flotación administrada establece un amplio margen para la evolución del dólar, con bandas que se ajustan mensualmente.

“Hoy la banda superior de flotación está cerca de los $1.880, mientras que la inferior ronda los $750. Dentro de ese rango el dólar puede fluctuar libremente y el Banco Central se comprometió a no intervenir”, señaló el economista que también pertenece a la Fundación Mediterránea.

El economista recordó que esas bandas se actualizan aproximadamente un 1% mensual, por lo que el techo permitido para la cotización seguirá incrementándose con el paso del tiempo.

“Si alguien habla de un dólar a $1.800 dentro de algunos meses, ese valor está perfectamente dentro del esquema cambiario vigente. Es una posibilidad que contempla el propio régimen”, explicó.

Tres años de estabilidad cambiaria

Schwarz invitó además a observar el comportamiento del dólar en una perspectiva más amplia. Según indicó, el tipo de cambio oficial se mantiene desde hace casi tres años en una franja similar a la actual.

“Hoy el dólar está alrededor de los $1.500 o $1.550, valores muy parecidos a los que tenía hacia fines de 2023. Si uno mira ese período completo, prácticamente no hubo movimientos significativos. Los argentinos solemos preocuparnos con cualquier variación, pero cuando se observa la serie completa, la estabilidad ha sido bastante importante”, sostuvo.

Para el economista, esa estabilidad reduce la probabilidad de un ajuste abrupto y permite pensar en una evolución mucho más gradual del tipo de cambio.

Sin expectativas de un salto devaluatorio

Schwarz consideró razonable que el dólar comience, en algún momento, a acompañar parcialmente el ritmo de la inflación, aunque descartó que eso implique una devaluación brusca.

“La inflación anual hoy está en torno al 30% y las proyecciones apuntan a niveles cercanos al 20% hacia el próximo año. Es posible pensar que el dólar empiece a moverse en esa dirección, pero estamos hablando de variaciones muy lentas”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que no observa condiciones para un salto cambiario.

“No veo ningún salto devaluatorio ni nada por el estilo. El mercado cambiario luce muy calmo. Puede haber movimientos graduales, pero no veo un problema por ese lado en los próximos meses”, enfatizó.

Finalmente, Schwarz señaló que proyectar un valor puntual del dólar siempre implica un elevado grado de incertidumbre.

“Que el dólar pueda llegar a esos valores es una posibilidad. La cuestión es cuándo y cuál será la cotización exacta. Eso nadie puede predecirlo. Lo que sí puede observarse es una tendencia de largo plazo, no un salto abrupto”, concluyó.

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El promedio de aumentos mensuales continúa sin poder romper el techo del 2%

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Para la consultora Ecolatina por cuarto mes consecutivo, el nivel de aumentos mensuales osciló en el rango 1,6%-1,9%, lo que refleja que las paritarias están estabilizadas luego de aquel salto inflacionario visto en marzo/abril. 

Como dato negativo para los salarios, este nivel de estabilización se dio por debajo de los niveles del IPC, por lo cual la gran mayoría de los gremios acumula pérdidas en 2025. Para octubre, los salarios promediaron aumentos en el orden del 1,9% mensual, contra una inflación proyectada por diversas fuentes privadas en el orden del 1,8%-2,2% mensual, lo cual haría que los salarios estén una luz por debajo del nivel de aumento de precios.

Con respecto a los gremios más grandes, SMATA, Camioneros y Comercio ya tienen su acuerdo cerrado y renegociarán nuevamente en 2026. El mejor ubicado de los tres es SMATA, con aumentos que rondan el 32,6% para el 2025, mientras que Comercio y Camioneros cerraron en torno al 22% ambos. El resto, que aún tiene uno o dos meses más por arreglar, irían en la línea de Comercio/Camioneros, y no en la línea de SMATA: todos terminarían el 2025 con aumentos en el orden del 24% anual.

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Ingreso disponible: más del 60% de los argentinos recortó gastos

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El ingreso disponible de los hogares argentinos —el dinero que queda luego de pagar los gastos fijos— mostró una leve mejora durante 2025, pero aún se mantiene 7% por debajo de noviembre de 2023, el mes previo a la devaluación impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Según un relevamiento privado, en junio volvió a caer un 0,4% real respecto de mayo, lo que refleja la presión de tarifas, alquileres y transporte sobre los presupuestos familiares.

Más de seis de cada diez argentinos declararon haber resignado consumos habituales como ocio, primeras marcas en el supermercado, compra de ropa o vacaciones. El fenómeno impacta en empresas locales y plantea un desafío para la recuperación del consumo masivo, pese a la mejora del crédito y el repunte en bienes durables.

El deterioro del ingreso disponible no comenzó con Milei. Entre 2017 y 2023, los salarios reales habían perdido 25% de poder adquisitivo, según el Indec, por efecto de la crisis cambiaria del macrismo, la pandemia y el estallido inflacionario del último gobierno kirchnerista.

Con la devaluación de diciembre de 2023, la liberación de precios y la quita de subsidios en tarifas de servicios públicos, el oficialismo buscó reordenar precios relativos y estabilizar la economía. La estrategia logró desacelerar la inflación y recuperar en parte el salario en dólares, pero modificó la estructura de gasto familiar: los gastos fijos representan hoy en promedio 23% de los ingresos, con un peso mucho mayor entre inquilinos (36%) que entre propietarios (19%).

El consumo privado, medido de forma amplia, creció 11,6% interanual en el primer trimestre de 2025, impulsado por el crédito a bienes durables y el uso de ahorros, pero el consumo masivo en supermercados y mayoristas muestra un retroceso constante.

Radiografía del ingreso disponible: datos de Empiria y UTDT

El último informe de Empiria, la consultora que dirige el exministro Hernán Lacunza, detalla que en junio los ingresos crecieron apenas 0,2% real, con impulso de jubilaciones actualizadas por inflación. Los salarios privados registrados avanzaron 0,1%, mientras que los del sector público cayeron 0,3%.

Los gastos, en cambio, subieron 2% real, principalmente por alquileres y expensas (+2,8%) y transporte (+2%). En 2025, los gastos fijos ya acumulan un aumento del 1%, tras el salto del 50% en 2024.

La evolución fue dispar por segmentos:

  • Hogares de ingresos altos: caída de 0,1% en junio, con mejora acumulada de 2% en el semestre, aunque aún 3% debajo de 2023.
  • Hogares de ingresos bajos: retroceso de 0,5% en junio y caída acumulada del 10% respecto de noviembre de 2023, pese a una mejora del 3% en el semestre.

El 36% de los hogares declaró usar ahorros para gastos corrientes en el primer trimestre, cinco puntos por encima del promedio histórico. El crédito con tarjeta, en cambio, se estancó en julio por la suba de tasas.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT cayó 13,9% en agosto respecto de julio, y se ubicó en 39,94 puntos. En el Gran Buenos Aires, en plena campaña electoral hacia el 7 de septiembre, la confianza bajó 15,8%.

Para el exministro Dante Sica, director de Abeceb, el problema central es la competencia por el ingreso disponible: “El salario real privado volvió a niveles de 2023, pero ahora ese ingreso debe afrontar tarifas plenas y compite con el ahorro en pesos y con los importados. Con menor inflación, los consumidores comparan más y las empresas deben adecuarse a un mercado distinto”.

En tanto, Ecolatina, que dirige Federico Moll, advierte que la presión de servicios inelásticos como salud y educación limita la mejora del ingreso: “No se ven señales de un crecimiento significativo del ingreso disponible en lo que resta del año. El Gobierno privilegia bajar la inflación, aun a costa de un menor nivel de actividad”.

El ajuste en el consumo se refleja en las decisiones familiares: una encuesta de Casa Tres indicó que el 63% de los hogares recortó algún gasto, en particular ocio (60%), primeras marcas (47%), ropa (44%) y vacaciones (41%)

Consumo en tensión de cara a las elecciones

El escenario hacia fin de año dependerá de la evolución de tres variables clave:

  1. Inflación y salarios reales, que marcarán el margen para recomponer ingresos.
  2. Costo de los servicios básicos, que seguirá condicionando el presupuesto familiar.
  3. Clima político y electoral, especialmente en el GBA, donde el humor social se vincula directamente con el bolsillo.

Mientras el consumo de bienes durables como autos, motos y electrodomésticos aún resiste, la contracción del gasto corriente plantea un desafío para el mercado interno y la industria local. La estabilidad nominal logró frenar la inflación, pero dejó a las familias con menos margen de maniobra y mayor disciplina de consumo, un factor que pesará en la agenda política y económica de los próximos meses.

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El Banco Central ya ofrece comprar dólares a $1.000: cuál es la audaz jugada del Gobierno

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Con el objetivo de empezar a recomponer sus reservas más allá de los préstamos de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central ya ofrece comprar divisas a 1.000 pesos, el piso de la banda de flotación fijada para salir del cepo cambiario.

Según operadores del mercado, el BCRA ofrece en el mercado de cambios adquirir un bloque de US$ 500 millones a $1.000.

Se trata del piso de la banda en la que el gobierno anunció que empezaría a comprar divisas.

La orden lanzada por la mesa de dinero del BCRA, conocida en la jerga financiera como “bid”, fue presentada en el arranque de esta semana en la que el Gobierno espera que la cotización del dólar siga bajando.

Van a buscar forzar esa baja, opinan analistas financieros, al describir los planes de corto plazo del equipo económico en el manejo de variables como las tasas de interés o la apertura del cepo con condiciones para el acceso a instrumentos financieros para fondos del exterior.

El piso de los $1.000 fue anunciado por el presidente Javier Milei, quien dijo que la idea era empezar a comprar divisas a ese nivel.

El tipo de cambio cayó este lunes otro 5%, a $1080 en el mercado mayorista, mientras que el MEP se negoció a $1093 (bajó 6%) y el contado con liquidación a $1.102.

El nuevo esquema cambiario se aplicó tras la firma del acuerdo con el FMI, que implicó el fin del ajuste mensual del 1% (crawling peg). 

La banda de flotación implementada prevé que el BCRA solo intervendrá si la divisa baja de $1000 o supera los $1400. 

El Banco Central recibió ya los US$ 12.000 millones del FMI, una suma que engrosó las reservas.

Una de las razones de la baja en la cotización es que comienza el período de mayor liquidación de la cosecha gruesa y las cerealeras deben pagar las compras previas y lo que llega a puertos y plantas. 

En el año electoral, el Gobierno busca fortalecer el peso, lo cual ya se empezó a notar en que los bancos subieron las tasas de plazo fijo, a 37% anual con un rendimiento mensual del 3,1%.

Además, se espera el ingreso ingreso de fondos extranjeros, luego de que Banco Central da acceso al mercado de cambios a la inversión de portafolio de inversores no residentes luego de un plazo de estadía mínimo de 6 meses.

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El 57% de las familias argentinas vive con menos de 207 dólares mensuales

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57% de las Familias Argentinas viven con menos de US$ 207 Mensuales

 Desde Focus Market elaboramos el siguiente Informe donde mostramos la pérdida del poder adquisitivo que viene sufriendo nuestro peso argentino desde el año de lanzamiento de su curso legal al día de hoy, y como cayó el ingreso en dólares de las familias Argentinas en los últimos 10 años.

“Estamos en un momento histórico en nuestro país. La política le ha pedido año tras año en forma sostenida un esfuerzo más a la sociedad requiriendo más impuestos para cerrar las cuentas de un Estado deficitario que gasta más de lo que le ingresa, con aumento ineficiente de su gasto público. Sin embargo, no sólo no han cerrado las cuentas públicas sino que han deteriorado las cuentas de los privados ya sea empresas y hogares, sumándole el impuesto inflacionario y el deterioro de nuestra moneda”.

Es importante conocer con datos lo que viene sucediendo con el plan distribucionista en Argentina en los últimos 10 años, en el período 2013 a 2023. Para eso tomamos una familia con 4 integrantes, en donde dos de ellos reciben ingresos promedios iguales tomando los 3 principales deciles de distribución del ingreso en nuestro país, que son representativos de las características de nuestra población para ser considerados pobres.

Sumando 2 ingresos por parte de los adultos mayores del Hogar en 2013, en promedio percibían USD 2.932, USD 1.743 y USD 1.096 respectivamente, es decir que si comparamos a la clase más baja, en el 2013 tenía ingresos por USD 1.096 mientras que hoy en el 2023 es de USD 209, representando aproximadamente el 57 % de la población argentina. Esto significa que los ingresos reales en dólares cayeron en un 81% en los últimos 10 años.

El décil más alto tenía ingresos por US$ 2.932 en 2013 y hoy US$ 744 es decir 75% menos. A su vez, el décil siguiente tenía ingresos por US$ 1.743 en 2013, y hoy US$ 358, es decir 81 % menos. 

Al comparar el 2023 con 2022, vemos que el décil más alto tenía un ingreso promedio de US$863 en promedio en 2022, frente a US$744 en 2023, con una caída del 14%. A su vez, el décil siguiente en 2023 tenía un ingreso promedio de US$439, y hoy de US$358 con una caída de 18%, representando al 27% de la población. Por último, el 57% de la población tenía un ingreso promedio de US$272 en 2022, cayendo a US$209 en 2023. El fracaso de nuestra moneda no sólo es evidente sino doloroso. 

La caída de los ingresos reales en estos 10 años se corresponden con el deterioro de las condiciones de vida de las familias argentinas en el mismo período. Veamos 2 casos de diferentes tipos de familias con distintos tipos de ingresos.

En el caso de una familia tipo con 2 integrantes adultos y 2 niños que tienen ingresos promedios por $150.218 de dos adultos (acá tomamos el ingreso del decil 7) cubre el 100% de la Canasta Básica Alimentaria ($111.642), pero no alcanza a cubrir una Canasta Básica Total ($248.962). Es decir, le falta un 39.65% para no continuar bajo la línea de pobreza, y además un 64.66% de ingresos para cubrir la totalidad de la CBT + Alquiler de $ 176.244 = $425.206 y un 70.26% para cubrir la CBT + Alquiler y el mantenimiento del auto (asumimos el valor de la canasta básica anterior sumado $80.000 en mantenimiento del auto = $505.206). 

Ahora bien, para el caso de una familia tipo que cuenta con ingresos por $257.638 ((tomando el ingreso promedio del decil 9 de población es decir el 20 % más rico de nuestro país) pueden cubrir el 100% tanto de la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total, por lo cual se encontrarían sobre la línea de la pobreza, pero de igual forma con ese ingreso le faltaría un 39.41% para alcanzar a cubrir CBT + Alquiler y un 49% para cubrir CBT + Alquiler + mantenimiento de un Auto. 

Al tomar un ingreso medio familiar de $123.782 (tomamos el promedio de ingresos del 50% de familias), medido por el INDEC, en la distribución del ingreso en Argentina logra cubrir con ese ingreso la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria. Sin embargo, para cubrir la CBT le faltaría un 50% en su nivel de ingresos, un 71% para cubrir CBT + Alquiler y un 75% de ingresos para cubrir CBT + Alquiler + Auto. 

“Las políticas de las últimas décadas han tomado el concepto de economía estacionaria donde se supone que no varían los ingresos ni la riqueza de la gente, como si el sistema social y económico no estaría en pleno funcionamiento y en dinámica de cambio permanente. En el caso argentino ese cambio ha sido negativo, se ha deteriorado el ingreso de la gente paralizando el progreso de la población en base a la generación de la riqueza. Se ha detenido el proceso de la función empresarial por el de una economía estacionaria, donde la función estatal aseguraría a la población la incertidumbre del futuro, con ingresos otorgados de antemano e incluso ajustados por la evolución de la inflación”

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