El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, criticó hoy la idea de la dolarización al sostener que es una “medida milagrera” y aseveró que la Argentina “no puede renunciar a su moneda”, al tiempo que sostuvo que “los argentinos precisan también un país normal, no el país de los gritos y de los insultos”.
A la vez, Schiaretti fue invitado formalmente por el Partido Demócrata Cristiano a que se postule como precandidato a presidente para las próximas PASO, aunque no se expresó al respecto, informaron allegados al mandatario provincial.
El gobernador consideró que “lo que necesita nuestro país es una alternativa que exprese la producción y el trabajo, que salga por fuera de la grieta”, afirmó.
El mandatario cordobés pronunció una alocución en la reunión de la Junta Nacional Ejecutiva del Partido Demócrata Cristiano (PDC), en la que autoridades del partido aprobaron por unanimidad una resolución en la que lo invitan a ser precandidato a Presidente de la Nación.
Abrieron el encuentro la presidenta de la Junta Nacional partidaria, Nancy Alberione, y el secretario de Organización, Juan Brügg, tras lo cual Schiaretti dio su visión del país.
“No hay por qué entrar en la discusión ideologista, más que ideológica, que por un lado dice que el Estado debe fijar todo, hasta el precio de una golosina, y por otro, que indica que el Estado debe desaparecer, que es lo que expresan los dos polos de la grieta”, dijo Schiaretti.
“Esta discusión no se da en otras partes del mundo como se da en este país. En Argentina, algunos dicen tenemos que dolarizar, como si fuera así de simple. Esa es una ‘medida milagrera'”, sentenció el gobernador.
Schiaretti, que culminará en diciembre su tercer periodo (segundo consecutivo) al frente del Gobierno provincial siguió: “Este país tiene su complejidad y tiene que tener su moneda, no puede renunciar a su moneda, lo que tenemos que tener es la actitud que tienen los países a los que les ha ido bien, que han progresado y que han conseguido bajar la pobreza”.
“Así como en nuestros países hermanos: Uruguay, Chile, Brasil y Bolivia. Todos tienen en común que tienen equilibrio y responsabilidad fiscal. No es un tema ideológico sino de sentido común”, agregó Schiaretti.
Consideró que “los argentinos precisan también que seamos un país normal, no el país de los gritos y de los insultos, el país donde al que piensa distinto hay que destruirlo en vez de entender de que es alguien con quien se comparten valores y con quien se puede construir algo superador”.
Aseguró además que “si somos capaces de construir esta alternativa, una coalición con otras fuerzas entre quienes queremos un país de producción y de trabajo, un país que exprese la necesidad de cuidar las instituciones, fuera de la maldita grieta, Argentina va a dejar atrás tanto tiempo de decadencia y comenzar a crecer y a ser un país normal”.
El exmandatario Mauricio Macri consideró hoy que las elecciones que llevaron a la Presidencia a Néstor Kirchner en 2003 significaron “una oportunidad desaprovechada” y calificó esa gestión como “el origen de lo que después se llamó la grieta”, a la vez que vaticinó que “el dominio del kirchnerismo se termina en 2023”.
“En lo político, la victoria de Kirchner dio inicio a un estilo de gobierno que se fue haciendo cada vez más intolerante y manipulador, el origen de lo que después se llamó la grieta”, expresó Macri en un texto publicado en sus redes.
En ese mensaje, el expresidente y fundador del PRO hizo un repaso de la llegada al poder de Kirchner al cumplirse 20 años de esa elección, en la que “los argentinos tuvimos una oportunidad enorme” pero que “fue desaprovechada”.
“Habíamos logrado salir de la peor crisis de nuestra historia y empezábamos, después de mucho dolor, a recuperarnos. Era un país empobrecido y sacudido, pero también con baja inflación, un tipo de cambio razonable, las cuentas públicas en orden (¡con superávit!), energía abundante e infraestructura reciente”, indicó Macri sobre el estado del país que comenzaba a dejar atrás el estallido social y económica del 2001.
Para el expresidente, durante esos años la ciudadanía “estaba reclamando una renovación de la cultura política” y el país estaba “listo para crecer, con una democracia y una economía fuertes y sólidas”, pero -según él- con la administración de Kirchner “tiramos a la basura la oportunidad inicial”.
Pese a afirmar que “durante unos años la economía creció”, el exmandatario -que decidió hace semanas no participar como aspirante al Sillón de Rivadavia en las próximas elecciones- aseguró que el país tuvo “una inflación crónica, un capitalismo para amigos con mucha corrupción, una economía cada vez más cerrada y cada vez menos energía y menos inversión”.
“Estamos cumpliendo 20 años de esa manera de ver la economía y de entender la cultura política, que nosotros intentamos cambiar durante nuestro gobierno pero sólo lo logramos a medias”, justificó, y agregó que se trató de “veinte años desaprovechados, en los que podríamos haber construido una economía basada en cimientos firmes y una democracia apoyada sobre las instituciones y el Estado de derecho. Pero no lo hicimos”.
Al concluir su texto, Macri afirmó que existe “un lado positivo” y es que “no habrá más años de kirchnerismo”, pese a lo que pueda suceder con “el resultado electoral” en los comicios presidenciales de este año.
“El dominio del kirchnerismo sobre el peronismo y sobre la política argentina se terminan en 2023. Y se abre una nueva oportunidad, parecida a la de 2003, para cambiar de régimen económico y poner bases firmes para un crecimiento de 20 años”, dijo y concluyó que “esta vez no la vamos a desaprovechar”.
La vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner (CFK) comparó la convertibilidad de Domingo Cavallo con la propuesta de dolarización de Javier Milei.
Mientras la militancia le exigía al coro de “Cristina presidenta” que sea candidata en estas elecciones 2023, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner (CFK) los desactivó con una frase: “No, no, no. ¡Tranquilos, tranquilos, tranquilos! Ay, Dios… No se hagan los rulos. Ya se los dije muchas veces”.
Tras ese momento incómodo, CFK celebró la apertura de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner y comenzó rápidamente a hacer referencias indirectas al precandidato a presidente Javier Milei y su plan de dolarización, de manera muy limitada:
Muchas veces nos encontramos con técnicos e intelectuales que saben todo pero tal vez no entiendan nada
“Néstor nace siendo hijo de una Argentina que un año y meses antes gritaban ‘que se vayan todos’ (…) La convertibilidad empezó como terminó: fue una idea o solución que se le ocurrió a un señor que luego fue ministro de Economía, de ojitos claros, que tiene discípulos de ojitos claros ahora en el presente, que dice que fue el mejor ministro de Economía. Ahora, con más pelo; aquel era calvo”, disparó contra Milei.
“Fue la dolarización de la economía. Una dolarización no extrema. Esto significaba una disciplina fiscal muy dura, pero primero hubo que capturar todos los plazos fijos que tienen los bancos y el déficit cuasifiscal del BCRA, que orillaba los 8 puntos. Esto fue el plan bonex”, agregó.
¿Sabrá CFK que La Alianza tuvo que prometer continuar con la convertibilidad porque la clase media pedía no volver al despilfarro político y la inflación?
NexCiencia – El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas remarca otra vez la urgencia por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Carolina Vera, científica argentina que integra ese grupo, advirtió que los obstáculos para alcanzar ese objetivo no son tecnológicos ni de recursos sino que se trata de un problema social, político y económico.
Se ha escuchado muchas veces. Lo vemos en incontables ficciones distópicas que fantasean con múltiples versiones del fin del mundo. Lo leemos en libros, notas, papers. Se reafirma en conferencias sobre el tema, en entrevistas a expertos. Lo experimentamos al comprobar sus consecuencias cada vez más notorias. El cambio climático pone en riesgo la vida tal como la conocemos.
“Es difícil ser optimista pero hay una ventana pequeña”. Carolina Vera inició así su presentación sobre el último informe de síntesis del IPCC, brindada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Esa apertura diminuta consiste en una meta ambiciosa: reducir las emisiones entre un cinco y un siete por ciento anual desde ahora y, al menos, durante la próxima década.
Para apreciar la magnitud de esa reducción existe un ejemplo histórico, lo suficientemente inédito y reciente como para no olvidarlo: se logró durante el aislamiento mundial por la pandemia de COVID-19, en 2020. Ese objetivo permitiría no superar el grado y medio de calentamiento global, establecido como un máximo relativamente tolerable por el Acuerdo de París de 2015.
“¿Cómo lograr esa reducción ahora con todas las personas trabajando y viviendo normalmente? Durante la pandemia la gente no salía a la calle, no usaba los autos, no había aviones. Por eso digo que el desafío es posible pero está muy lejos”, advierte Vera, quien en su presentación afirmó que ya alcanzamos una acumulación de 1,09 grados y que, de no cambiar, en poco más de diez años estaremos sobrepasando la barrera del grado y medio.
Puede parecer poco pero es la temperatura media de la Tierra, calculada en períodos de veinte años y cuya acumulación desde 1850 tiene grandes consecuencias. Ese año es parámetro para medir el calentamiento porque desde entonces se distingue la emisión de gases de efecto invernadero a causa de la era industrial, principalmente por el uso del carbón.
Para Carolina Vera, quien además es investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) en Exactas UBA, y flamante profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires, un buen ejemplo es la ola de calor que ha sufrido América del Sur, principalmente la región centro-norte de Argentina y la mayor parte de Paraguay y Uruguay, hacia fines del año pasado.
“Un estudio recientemente publicado por compañeros argentinos (que tiene a Juan Antonio Rivera, de IANIGLA-CONICET, como primer autor) junto a científicos de distintos países de América, Europa y Oceanía, da cuenta de que esa ola de calor, que en promedio podía ocurrir una vez cada veinte años, se aceleró sesenta veces debido a la influencia humana. Eso trae consecuencias”, afirma.
El Acuerdo de París aconseja no pasar los dos grados de calentamiento, estableciendo un límite deseable de uno y medio. La diferencia entre ambos valores es importante. Para Vera, hay un salto muy grande que se refleja en la frecuencia e intensidad de eventos extremos de lluvias, temperaturas o vientos.
“Nosotros computamos cómo cambia la frecuencia de ocurrencia de los eventos extremos. Entonces, una ola de calor que se producía en un promedio de una en cincuenta años al inicio de la era industrial, ya con un grado de calentamiento es más probable que ocurra entre cuatro y ocho veces más. Con un grado y medio, entre ocho y nueve veces más. Con dos grados, catorce veces más”, ejemplifica.
Humano, demasiado humano
Vera manifiesta que la conclusión no es que debemos vivir en aislamiento, sino lograr una sociedad cuya emisión de gases sea equivalente a la que tuvimos durante el 2020. ¿Cómo alcanzar ese descomunal objetivo? La respuesta de la investigadora es tan simple como compleja:
“Implica la transición del sistema energético de una manera ambiciosa y generalizada y la del transporte. Con esos dos sectores junto al cambio del uso de la tierra, es decir, la transición de la agricultura y la ganadería, se pueden lograr reducciones rápidas con tecnologías que ya existen”. Y agrega: “También acompañar esas transiciones con misiones de captura de dióxido de carbono. Eso ya lo hace la vegetación por fotosíntesis pero se puede incrementar con otras formas tecnológicas”.
Carolina Vera
Los últimos reportes del IPCC permiten ver que los medios necesarios están disponibles. En palabras de Vera: “Ya el primero de este ciclo, publicado en 2018, concluía que el problema no es físico, porque si se reducen y capturan las emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura va a bajar. El problema tampoco es tecnológico, porque sabemos que existen tecnologías probadas que en muchos casos ya están en funcionamiento. El problema es social, político y económico”.
Para la científica, ese reporte concluye que existe suficiente capital financiero global para atender el desafío. “El problema es que vivimos en un mundo con un sistema socioeconómico que no está siendo eficiente y que implica desigualdad en la distribución de la riqueza”, destaca.
Los informes del IPCC, sustentados en cuantiosas investigaciones publicadas a lo largo del mundo, muestran que las mayores emisiones son realizadas por el porcentaje de personas más ricas del planeta, mientras que el porcentaje más pobre es el que menos emite y el más impactado. Los números que brinda la experta son contundentes: “Entre 2010 y 2020 la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue quince veces mayor en regiones de alta vulnerabilidad que en regiones de baja vulnerabilidad. La resiliencia climática es desigual”.
Para Vera, si bien el problema es complejo, los gobiernos tienen la capacidad de regular. “Sin embargo, los reportes concluyen que los países en desarrollo requieren de la asistencia de los países desarrollados, que tienen la mayor responsabilidad en la acumulación de gases de efecto invernadero”, explica la experta.
“Al día de hoy es poco lo que se ha hecho, se redujeron las emisiones pero no lo suficiente”, se lamenta. Y aclara: “Eso nos está llevando a un mundo que, en lugar de llegar a los cuatro grados de aumento de la temperatura media global para fines de este siglo como si no se hubiera hecho nada, se ubicará en un rango que oscila entre los dos y medio y los tres y medio”.
La investigadora señala, conforme al reporte síntesis, que hay setenta países con planes nacionales de adaptación y una decena con acciones de mitigación “ambiciosas y generalizadas”. “Es posible y hay un camino”, celebra al mismo tiempo que advierte: “En el Acuerdo de París se planteó que los países desarrollados podrían generar un fondo especial para financiar planes así. Eso no se logró y lo que hay proviene de organismos internacionales que determinan qué y cómo se financia. Hay que pensar que el cambio climático no se puede desvincular de los planes generales de desarrollo de un país. Se debería pensar al país con una acción climática transversal”.
Últimamente, han surgido discursos que niegan o disminuyen la problemática ambiental. Sin embargo, las habladurías del mundo se deshacen ante la evidencia científica. Lo explica Vera cuando dice que la responsabilidad humana en el calentamiento global es inequívoca: “hay metodologías matemáticas con las que se desarrollan simulaciones en centros de investigación de todo el mundo, de forma independiente y con los mismos protocolos, que permiten atribuir las fuentes de este calentamiento al accionar humano”.
El crítico literario y ensayista estadounidense, Fredric Jameson, alguna vez dijo que “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Si bien así parece estar cifrado nuestro presente, lo cierto es que la investigación científica avanza con otro futuro posible en mente. “La ciencia avanza, lamentablemente no pasa lo mismo con las acciones para frenar este fenómeno”, reconoce Vera.
En Argentina ya hay casos que dan cuenta de los avances en la materia. Miguel Cané, es uno de ellos.
La edad biológica es un indicador de la edad de las células que puede servir para conocer el estado real del cuerpo. No podemos detener el paso del tiempo, sin embargo, todo parece indicar que sí es posible detener los pasos que nuestro cuerpo y mente van dando en el tiempo ya que la edad biológica puede variar considerablemente según la genética y el estilo de vida que adopte cada individuo.
Tener buenos hábitos de vida significa revitalizar y equilibrar el sistema inmunológico y la función metabólica, dando importancia a cinco pilares fundamentales: La calidad de calorías y no solo la cantidad que ingerimos (sólidos y líquidos) , la práctica de actividades físicas, mantener bajo control el nivel de estrés, evitar el consumo de fármacos (sobre todo de auto prescripción) y un descanso saludable, sin necesidad de ansiolíticos.
Aplicar esta fórmula no es magia. Es constancia y hábito, y en Argentina hay casos que pueden demostrar el éxito. Uno de ellos es el de Miguel Cané, director General de La Posada del Qenti, quien decidió ajustar sus hábitos de vida y disminuir su intenso ritmo empresarial que a lo largo de 50 años lo mantuvo a la vanguardia en el mundo empresarial y directivo (de Cámaras del sector de las telecomunicaciones y del Turismo Médico) que le fueron provocando, junto al nivel de incertidumbre que sufrimos, diversos malestares a su salud que dejaba siempre para atender más adelante.
Frente a esta realidad, y ya con algunos problemas y un incidente cardiaco en los EEUU en enero del 2022, Cané decidió someterse a un plan personalizado de salud con el Equipo Multidisciplinario de profesionales de su establecimiento y comenzar un tratamiento riguroso. Probó de su propia medicina y hoy los resultados sorprenden: Cané además de reforzar sus buenos hábitos de vida, incorporó adicionalmente a su plan, una terapia que se basa en el aporte de peptonas, que actúan como “nutrientes celulares”. Este tratamiento, usado frecuentemente en Suiza, Francia, Alemania y otros países líderes en medicina preventiva y de antienvejecimiento, consiste en ir incorporando estos nutrientes al tejido correspondiente y estimular biológicamente las células logrando de esta manera mejorar la edad biológica del organismo.
Mala alimentación, tabaquismo, estrés, polución ambiental y otras patologías y disfunciones pueden tratarse con esta terapia que actúa como un excelente complemento de terapias alópatas. Pero tal como señala el director médico de la posada del Qenti, Dr. Christian Leiva, “es necesario un compromiso que permita el seguimiento y control para lograr los resultados esperados”.
Un rejuvenecimiento REAL
“Miguel es muy especial, con conciencia, actitud y aptitud logró mejorar sustancialmente sus índices de masa muscular y postura corporal, índice de glucemia y funcionamiento general de sus órganos que hoy corresponden a una persona de 65 años” indicó Christian quien explicó además que “en la actualidad, los controles periódicos de Cané y un estilo de vida adaptado a sus obligaciones le permiten mostrar una edad biológica admirable”.
Detener el paso del tiempo, o ralentizarlo, ha sido desde el principio de todos los tiempos un tema con el cual han fantaseado diversas culturas. En la actualidad, la edad biológica ya se ha podido revertir. Los científicos afirman que ya estamos con programas de antienvejecimiento REAL. El ejemplo del Ing. Cané nos permite pensar que reducir nuestra edad biológica ya es una realidad concreta.