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Rebote de acciones y bonos argentinos en Wall Street: el riesgo país cae 6,8% y el mercado espera señales del Gobierno

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En una jornada marcada por la volatilidad internacional, los activos argentinos lograron cortar una racha de cuatro caídas consecutivas y registraron un rebote en Wall Street. Los ADRs de empresas locales subieron hasta 4,5%, los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 6,8% hasta los 534 puntos básicos, su mayor descenso desde el 27 de octubre.

El movimiento se produce en un contexto global complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente —con operaciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán— mantiene en alerta a los mercados financieros y empuja a los inversores a refugiarse en activos considerados más seguros. En ese escenario, la mejora de los papeles argentinos aparece como un respiro táctico más que como un cambio de tendencia consolidado.

La pregunta que empieza a circular entre operadores y analistas es si este rebote marca un punto de inflexión o si se trata apenas de un ajuste técnico en un mercado todavía condicionado por factores externos y por la estrategia financiera del Gobierno.

Bonos en recuperación y atención sobre la estrategia del Ministerio de Economía

El repunte se observó con mayor claridad en la deuda soberana. En el segmento de renta fija, los bonos en dólares mostraron subas relevantes: el Bonar AL41 avanzó 2,5% y el Global GD41 lo hizo 2,4%.

Esa dinámica permitió una caída significativa del riesgo país —indicador que mide el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense— hasta los 534 puntos básicos.

Detrás del movimiento aparece un factor político y financiero clave: el mercado espera definiciones sobre la estrategia de financiamiento del Gobierno y, en particular, del Ministerio de Economía. Según fuentes del mercado, los inversores siguen de cerca la posibilidad de mecanismos alternativos de financiamiento, en lugar de recurrir a canjes de títulos cortos o emisiones internacionales.

Ese debate se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo sigue condicionado por el nivel del riesgo país, lo que convierte cada señal de política financiera en un elemento decisivo para los precios de los activos.

Mercado global en modo “risk-off”

La recuperación de los activos argentinos se dio en paralelo a un clima global todavía tenso.

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Francos, señaló que el mercado internacional continúa operando en un escenario “altamente turbulento” por la escalada bélica en Medio Oriente, que presiona al alza a las commodities energéticas y golpea a los activos de mayor riesgo.

Aunque las acciones internacionales mostraban cierta recuperación en el premarket de la jornada, la incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

Ese clima global de risk-off explica, en parte, la volatilidad que vienen mostrando los activos argentinos durante las últimas ruedas.

ADRs y acciones locales: comportamientos divergentes

El rebote fue más visible en los papeles argentinos que cotizan en Nueva York que en el mercado local.

Entre los ADRs, las subas estuvieron lideradas por Telecom Argentina, con un avance de 4,5%. El podio de ganancias lo completaron Grupo Supervielle con 3,2% y Pampa Energía con 2,8%.

En cambio, el índice S&P Merval cerró con una leve baja del 0,7%, en 2.579.970,37 puntos, mientras que medido en dólares se mantuvo prácticamente estable en 1.757,70 puntos.

Entre las acciones locales se destacaron las caídas de Transportadora de Gas del Sur (-3,1%) y Bolsas y Mercados Argentinos (-2,5%). En el extremo opuesto, Ternium registró una suba de 5%.

Los papeles bancarios, por su parte, operaron de forma mixta. El economista Gustavo Ber explicó que el sector financiero fue uno de los más castigados en las ruedas previas, en parte por su mayor sensibilidad a los cambios de humor del mercado global y también por balances que generaron lecturas cautelosas entre los operadores.

El frente cambiario también muestra señales de calma

En paralelo, el mercado cambiario registró movimientos que refuerzan la percepción de una relativa estabilidad de corto plazo.

El dólar blue cerró en $1.395 para la compra y $1.415 para la venta, tras caer $10 y marcar su nivel más bajo desde principios de noviembre. Por segunda jornada consecutiva, el tipo de cambio informal quedó por debajo del dólar oficial minorista.

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar terminó la jornada en $1.400,50.

Los dólares financieros también mostraron brechas acotadas: el dólar CCL cerró en $1.468,71, con una brecha de 4,9% frente al oficial. El dólar MEP finalizó en $1.425,47, con una brecha de 1,8%.

Según operadores del mercado, parte de la presión bajista del dólar paralelo se explica por una mayor demanda de pesos vinculada a obligaciones de principios de mes.

Entre la volatilidad global y las señales del Gobierno

El rebote de los activos argentinos llega en un momento en que el mercado financiero local observa con atención dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y las definiciones del Gobierno en materia de financiamiento y política monetaria.

Las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina y la dinámica de las tasas en pesos siguen siendo piezas clave en ese esquema. En un contexto donde las licitaciones del Tesoro funcionan como regulador de liquidez, cada movimiento de política económica puede reconfigurar las expectativas.

Por ahora, el mercado parece haber encontrado una pausa después de varios días de presión. Pero la combinación de tensión geopolítica, financiamiento externo limitado y sensibilidad de los activos locales deja abierta una incógnita que todavía no tiene respuesta definitiva.

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El BCRA aceleró compras en febrero y sumó u$s1.555 millones mientras el dólar cayó 3,45%

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El Banco Central (BCRA) cerró febrero con una señal doble al mercado: aceleró la compra de dólares y consolidó la acumulación de reservas, al mismo tiempo que el tipo de cambio oficial registró su mayor caída mensual desde junio de 2019. En el mes, la autoridad monetaria adquirió u$s1.555 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), por encima de los u$s1.157 millones de enero, y llevó el stock de reservas brutas a u$s45.560 millones.

El movimiento no es menor. Se da en el marco de la nueva etapa de bandas de flotación que ajustan sus límites por la inflación de los dos meses previos y en un contexto de volatilidad cambiaria. La combinación de dólar en baja y compras sostenidas funciona como señal de control sobre el mercado oficial, aunque la dinámica de reservas muestra matices.

Compras sostenidas y reservas con ajustes técnicos

En la última rueda del mes, el Banco Central compró u$s31 millones. Así, acumuló u$s300 millones en la semana y u$s2.712 millones en lo que va del año. Febrero consolidó el proceso iniciado en enero: intervención constante con saldo positivo.

Sin embargo, las reservas brutas registraron una caída diaria de u$s796 millones y un retroceso semanal de u$s701 millones. Según se informó, el movimiento respondió a ajustes habituales de encajes y operaciones técnicas de fin de mes. Aun así, el balance mensual arroja una mejora de u$s1.058 millones, reflejando el impacto neto de las compras oficiales.

El dato estructural es claro: el Banco Central sostiene presencia compradora en el MLC mientras intenta fortalecer el frente externo dentro del esquema de bandas. La acumulación mensual de u$s1.555 millones refuerza esa estrategia, incluso en un mes donde el volumen operado fue menor al de enero (u$s7.823 millones), aunque con un promedio diario más alto de u$s430 millones.

Volatilidad intradiaria y quiebre sobre el cierre

El dólar oficial atravesó jornadas de marcada volatilidad. Durante buena parte del día operó en torno a los $1.410, nivel que concentró el mayor volumen y actuó como referencia intradiaria. Incluso llegó a tocar máximos de $1.420.

Pero en el tramo final del MULC se aceleró la oferta, el tipo de cambio perforó los niveles defendidos durante la rueda y cerró en $1.397, cortando la racha de recuperación previa. En términos mensuales, el dólar oficial acumuló una baja de 3,45%, la más relevante desde junio de 2019.

El tipo de cambio de referencia del BCRA se ubicó en $1.408,9662. En el segmento minorista, el Banco Nación cerró en $1.420 para la venta.

En los dólares financieros también se observaron leves retrocesos: el MEP operó en $1.426, el CCL en $1.469 y el blue en $1.425. El mercado de futuros mostró un volumen elevado de u$s2.561 millones; el contrato a fin de marzo cerró en $1.433 con una tasa nominal anual implícita de 29,80%.

Impacto en el mercado y señales de política cambiaria

El esquema deja varias lecturas. Por un lado, la acumulación de reservas en un mes de baja del tipo de cambio refuerza la percepción de mayor oferta en el mercado oficial. Por otro, la caída técnica de reservas hacia el cierre recuerda que la dinámica del stock no depende exclusivamente de las compras diarias.

Para el sector financiero, el dato de u$s2.712 millones acumulados en el año consolida la estrategia de intervención. Para importadores y empresas con compromisos en moneda extranjera, la estabilidad cambiaria ofrece previsibilidad en el corto plazo. Para los operadores de futuros, la tasa implícita de 29,80% anual marca expectativas moderadas de deslizamiento.

El Banco Central parece haber encontrado margen para intervenir con saldo comprador sin presionar al tipo de cambio hacia arriba. En un contexto de bandas ajustadas por inflación, ese equilibrio resulta clave para la credibilidad del esquema.

La incógnita ahora pasa por la sostenibilidad del ritmo de compras y la evolución de los flujos en marzo, cuando se disipen los movimientos técnicos de fin de mes. El mercado ya tomó nota de la señal: dólar en baja y reservas en recuperación mensual. Lo que resta ver es si el sendero se consolida o enfrenta nuevas tensiones.

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Dólar, tasas y bonos: señales mixtas en el inicio del nuevo esquema cambiario

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El dólar oficial revirtió la tendencia sobre el cierre y subió este lunes, en una jornada marcada por la volatilidad, el seguimiento de las tasas de interés y la atención puesta en la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). El movimiento se dio tras una primera semana del año con bajas, en un contexto atravesado por el nuevo esquema cambiario, el pago de deuda por más de u$s4.200 millones y la estrategia oficial para evitar que el tipo de cambio mayorista toque el techo de la banda, ubicado en 5%.

Rueda cambiaria: suba del oficial, brechas acotadas y fuerte volumen

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar avanzó $2,50 y cerró en $1.467,50. En tanto, el dólar minorista en el Banco Nación finalizó a $1.440 para la compra y $1.490 para la venta, mientras que el promedio de entidades financieras que releva el BCRA lo ubicó en $1.483,19 para la venta.

Entre los paralelos, el dólar blue borró el avance intradiario y cerró a $1.485 para la compra y $1.505 para la venta. Los dólares financieros operaron con movimientos acotados: el MEP cedió 0,1% hasta $1.487,88, con una brecha de 1,5%, y el CCL subió 0,2% a $1.532,45, llevando la brecha con el oficial al 5,5%.

El volumen operado fue significativo. En el contado se negociaron u$s433,520 millones, mientras que en el mercado de futuros el monto alcanzó los u$s308 millones, según el operador Gustavo Quintana.

Nuevo esquema, tasas bajo presión y compras de reservas

Tras el estreno del nuevo esquema cambiario, la semana pasada mostró una dinámica particular. De acuerdo con PxQ, el BCRA compró divisas mientras el Tesoro vendió dólares para evitar que el tipo de cambio alcanzara el techo de la banda. Esa estrategia, señalaron, terminó “evidenciando un mercado corto si se quiere acumular reservas sin acceso al mercado internacional de crédito”.

Para Econviews, el interrogante central es si el Gobierno podrá seguir acumulando reservas sin movimientos significativos del tipo de cambio. “Esa obsesión con el dólar planchado tuvo su costo en las tasas de interés”, advirtieron. Según la consultora, el aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre volvió a estresar la liquidez bancaria, llevando a las tasas de corto plazo a niveles altos y volátiles.

“El Gobierno dejó en claro que prefiere que sufran las tasas antes que el tipo de cambio. Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”, evaluaron.

En ese marco, el BCRA inició la semana con un dato positivo: compras acumuladas superiores a u$s200 millones en cinco ruedas. Este lunes, la autoridad monetaria compró u$s55 millones, equivalentes al 12,4% del volumen operado del día (u$s443,520 millones), y las reservas brutas internacionales subieron u$s372 millones, hasta u$s44.678 millones.

Bonos en dólares: señales incipientes tras el pago y foco en el riesgo país

En paralelo al mercado cambiario, los bonos soberanos en dólares mostraron señales incipientes de reinversión tras el pago de u$s4.300 millones correspondiente a Globales y Bonares, el primer vencimiento del año. El desembolso se realizó con depósitos del Tesoro, el ingreso de divisas por la venta de represas por u$s700 millones y el REPO con bancos internacionales.

El viernes posterior al pago, los títulos registraron subas superiores al 1% en promedio, lo que sugiere que una parte de los dólares cobrados habría sido reinvertida. No obstante, el mercado advierte que para confirmar esa dinámica será necesario esperar una o dos semanas.

Hacia adelante, el Gobierno deberá afrontar vencimientos con privados por u$s8.800 millones durante el resto del año, mientras que en 2027 se concentran compromisos por más de u$s20.000 millones.

Desde Adcap, Federico Filippini, Head of Research & Strategy, recordó que la reinversión de cupones no fue una constante en el pasado reciente. “El pago de enero de 2025 fue cuando los bonos alcanzaron un máximo local, para luego caer”, señaló, y remarcó que hoy no se observan “flujos relevantes” a la espera de que el nuevo esquema se consolide.

Con una mirada más constructiva, IEB recomendó posicionarse en el tramo largo de la curva, destacando AL35 y GD41, con un upside potencial de entre 7% y 8%. A su vez, subrayaron que los bonos ley local podrían capturar una mayor compresión de spreads, hoy ubicados entre 3% y 5%, por encima de su media histórica de 2,5%.

Desde IOL, indicaron que para perfiles más agresivos el GD35 resulta atractivo para capturar una eventual compresión del riesgo país, con un rendimiento del 9,5% anual en dólares. En tanto, Portfolio Personal Inversiones (PPI) informó un ajuste en su cartera en moneda dura, manteniendo exposición en AL30 y reasignando parte de los fondos cobrados hacia AE38, priorizando ganancia de capital vía duration.

Expectativas y cautela: reservas, spreads y alternativas

Pese a las señales iniciales, el riesgo país continúa por encima de los 550 puntos básicos, un nivel que sigue condicionando el acceso al crédito y la valorización de los activos soberanos. Desde LCG advirtieron que será necesario “mayor holgura en el saldo comercial externo y en el tipo de cambio” para mejorar la percepción de riesgo.

Por su parte, Facimex Valores destacó que, si bien los Globales largos muestran mejor desempeño relativo, los bonos provinciales comienzan a ganar atractivo, especialmente los tramos largos de Córdoba y Santa Fe. “Hay valor en rotar de Globales cortos a provinciales de alta calidad”, señalaron, en un contexto donde el spread por legislación en los 29’s y 30’s cerró en 197 pbs y 213 pbs, respectivamente.

En líneas generales, el mercado se inclina por una estrategia cautelosa, con reducción de riesgo y seguimiento permanente de la evolución de las reservas, el nivel de tasas y el riesgo país. En ese escenario, ganan protagonismo los bonos provinciales y la deuda corporativa, como alternativas para capturar rendimientos con un perfil de riesgo más moderado.

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Marcos Galperín le dio letra a Luis Caputo para defender a muerte un dólar “antikuka”

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No permitir que el dólar suba de los $ 1.500 costó en tres días US$ 679 millones de las reservas del BCRA. La hipótesis prooficialista es culpar al Riesgo Kuka.

El historial reciente del riesgo país dio pábulo al fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, para atribuir la suba del dólar y el desmoronamiento de los bonos al que denominó “Riesgo Kuka”.

Intentó demostrarlo con un gráfico, que tuiteó, con los números desde el comienzo del Gobierno de Javier Milei y los que siguieron al resultado electoral de la Provincia de Buenos Aires.

De acuerdo con los datos esgrimidos por el empresario prooficialista, se había pasado de los 2.412 puntos registrados en la elección que consagró ganador a los libertarios, a los 600 puntos a los que llegó en el primer año de gestión de la actual Administración.

Y posteriormente al rebote a los 1.100 puntos tras el claro triunfo de Fuerza Patria en la Provincia.

Javier Milei tomó la posta y desafió: “En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los ‘antikukas’ que votan igual que los kukas, pero disfrazados de republicanos”.

La vinculación de la volatilidad financiera con el kirchnerismo ya la había manifestado el ministro de Economía, Luis Caputo, durante una entrevista concedida al economista y streamer libertario, Felipe Núñez, hace dos meses en el canal de Carajo.

Se refirió al “Riesgo Kuka” o la incertidumbre política (que para él son sinónimos) señalando que se manifiesta en que “algunos deciden cubrirse y no es nada que no hayamos visto ni que no hayamos esperado”.

El termómetro político de la confianza

La desconfianza en que el Gobierno reúna los dólares para pagar los cupones de los bonos en los vencimientos se genera a partir de la interpretación de las proyecciones macroeconómicas y políticas de los indicadores, según los datos, pero también de las seguridades que inspire el gobierno para coronar con éxito las gestiones financieras que le permitan cubrir las necesidades.

Luego, su hipótesis es que el incremento del dólar, de los indicadores financieros y del riesgo argentino se basan en el temor de los mercados ante la posibilidad de que regrese el kirchnerismo al poder, si se proyecta la performance bonaerense hacia 2027.

Se repetiría de este modo el proceso vivido en 2019, cuando el entonces presidente Mauricio Macri intentaba sin éxito ser reelecto.

Los mercados vienen manifestando dudas de que las reservas internacionales alcancen para cubrir los vencimientos de deuda, ya que cálculos autorizados indican que, de las sumas y restas hasta 2027, estarían faltando US$ 9.000 millones.

Ello sin contar sin las pérdidas que sumen las ventas al mercado para sostener la banda superior cambiaria ante el embate de la demanda de la divisa norteamericana debida a la incertidumbre.

En tres días, el Banco Central consumió US$ 1.100 millones para que la cotización no trepara a más de los $ 1.500 a los que llegó.

El cuco kuka

Galperín ya había utilizado la hipótesis de “Riesgo Kuka” en mayo, cayó el riesgo país tras la victoria de LLA en las elecciones legislativas porteñas.

En aquella oportunidad, celebró un cuadro publicado por el magister en Finanzas, Federico Domínguez, que reflejó el alza en el precio de los bonos soberanos, y la baja del riesgo país, después de la jornada electoral de la Ciudad de Buenos Aires.

Sacó hace poco la cara por el Gobierno ante los audios que tomaron estado público del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, en torno de una presunta trama de sobornos en el organismo.

Luego de pronunciarse en apoyo de Milei, trató de absurda “la opereta” para tratar de voltearlo, como denunció en las redes, y la comparó con la corrida contra el dólar en 2019 para bajar a Macri. 

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El dólar tocó el techo de la banda, intervención récord del Banco Central y riesgo país en alza

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El Banco Central atravesó esta semana el primer test serio del nuevo esquema cambiario: por primera vez desde abril, la autoridad monetaria intervino con ventas directas para frenar la escalada del dólar mayorista, que cerró en $1.475 tras cinco semanas consecutivas de suba. En apenas tres ruedas, el organismo que conduce Santiago Bausili se desprendió de USD 1.110 millones, en una dinámica que enciende luces de alerta sobre la sostenibilidad de la estrategia y su impacto en las reservas internacionales, según el análisis de la consultora Ecolatina.

Reservas bajo presión en el techo de la banda

Finaliza otra semana caracterizada por la presión al alza del tipo de cambio. Por quinta semana consecutiva, el dólar mayorista avanzó hasta el techo de la banda hasta finalizar en $1.475 (+1,5% respecto al viernes de la semana pasada).

Como consecuencia, el BCRA vendió divisas por primera vez en el techo de la banda. Desde el miércoles, la autoridad monetaria vendió de forma creciente divisas en el mercado para defender la banda superior. Con depósitos del Tesoro en USD que lucen agotados, la principal herramienta para contener el techo la posee la autoridad monetaria con unas Reservas Líquidas robustecidas tras el acuerdo con el FMI. El riesgo que emerge de dicha estrategia es una circulo vicioso, donde a más ventas, más dudas del mercado sobre su sostenibilidad, retroalimentando y produciendo mayores ventas. En este marco, el riesgo país escaló hasta romper la barrera de los 1.500 puntos, reduciendo la probabilidad de un ingreso rápido a los mercados internacionales en 2026.

Con todo, por lo pronto será importante tener cautela, monitorear la dinámica de reservas y la posición que adopte la autoridad monetaria en el mercado de cambios de cara a las elecciones. Hacia adelante, cada vez es más evidente que el BCRA deberá definir una trayectoria clara y transparente de recomposición de reservas, necesario para ayudar a descomprimir el riesgo país.

Finaliza otra semana caracterizada por la presión al alza del tipo de cambio. Por quinta semana consecutiva, el dólar mayorista avanzó hasta el techo de la banda y finalizó en $1.475 (+1,5% respecto al viernes de la semana pasada). Por su parte, el dólar informado por el BCRA (promedio de la jornada) finalizó casi en línea ($1.474,8; +1,9%).

Como consecuencia, el dólar spot tocó por primera vez el techo de la banda en la rueda del miércoles, hecho inédito desde el cambio en el régimen cambiario vigente desde abril. Particularmente, desde el viernes 12/9 la evolución intradiaria comenzó a insinuar que alcanzaría el techo de la banda, lo que impulsó a que el BCRA coloqué por primera vez una opción de oferta en el mercado en la banda superior.

La dinámica se extendió a lo largo de la semana, generando que el miércoles el BCRA venda divisas por primera vez tras 103 ruedas. Desde entonces, el Central fue profundizando la postura vendedora: el miércoles se desprendió de USD 53 M, el jueves USD 378 M y hoy viernes de USD 678 M (la venta diaria más elevada desde oct-19). De esta forma, la venta acumulada para sostener el techo de la banda alcanza los USD 1.110 M en sólo 3 ruedas (sin contemplar los USD 500 M vendidos por el Tesoro en la previa a las elecciones de PBA).  

Luego de las elecciones de PBA, marcamos que el inicio de la intervención del BCRA y el ritmo de ventas eran factores relevantes para monitorear. La respuesta llegó antes de lo esperado: las ventas arrancaron a falta de más de un mes de la elección de octubre y a un ritmo elevado. En principio, si bien no negamos la señal negativa, es pronto para sacar conclusiones que podrían lucir precipitadas, pero el 26 de octubre queda lejos en el tiempo.

Para dimensionar la magnitud de estas ventas, realizamos un ejercicio que repasa la dinámica de las corridas cambiarias de los últimos años. Para ello, tomamos las elecciones primarias y generales desde 2017 en adelante y calculamos las ventas promedio diarias del BCRA en el MULC, así como la cantidad de ruedas con saldo negativo desde el inicio de las tensiones.

El caso más extremo que aparece es la víspera a las elecciones Generales de octubre 2019, cuando el Central debió desprenderse de USD 144 M diarios durante 53 ruedas, dejando un saldo negativo de USD 7.663 M. Sin embargo, es necesario mencionar que para septiembre de 2019 se había restituido un cepo a las personas con un límite de compra mensual 10.000 USD, una restricción que no se encuentra vigente hoy en día.

Más cerca en el tiempo, si bien no se trata de un caso de previa electoral, este año convivimos con una etapa de continúas ventas en la previa a la flexibilización del cepo en abril, mediada por la incertidumbre cambiaria que traía las negociaciones con el FMI. En este contexto, la autoridad monetaria debió desprenderse en promedio de USD 131 M por día durante 19 ruedas.

Volviendo a la actualidad, el martes 2/9 las autoridades declararon que empezarían a “proveer de liquidez al mercado de cambios”, leído como un acto de sinceramiento a lo que venía ocurriendo desde agosto. Sumando entonces dichas ventas, transcurrieron 14 ruedas y se vendieron USD 122 M en promedio por día, implicando un rojo acumulado de USD 1.708 M. Por lo pronto, tanto el timing como el volumen operado hasta ahora son malas noticias para el gobierno: de mantenerse esta tendencia durante las 24 ruedas restantes hasta las elecciones generales, las ventas totales del BCRA llegarían a USD 4.600 M (casi en línea a lo ocurrido entre agosto y septiembre del 2018). Llegado a este punto, una aclaración importante es que el ejercicio es sumamente ilustrativo, ya que es un supuesto fuerte pensar que las ventas seguirán a este rimo. Y esto vale tanto por la positiva (puede bajar o pausarse), como por la negativa (viene subiendo).

Naturalmente, se desprende la pregunta respecto al poder de fuego que tienen las autoridades para defender el techo de la banda. Los depósitos del Tesoro en USD lucen agotados. Desde 13 de agosto, los depósitos pasaron de USD 2.000 M a los USD 640 M producto de las mencionadas ventas en el mercado y en menor medida pagos netos a organismos internacionales (-USD 475 M). No obstante, tras el acuerdo con el FMI el BCRA robusteció significativamente las Reservas Líquidas (Reservas – Swap con China – Oro; métrica del dinero líquido para abastecer al mercado) que hoy se aproximan a los USD 13.700 M.

Como ya anticipamos unas líneas más arriba, la venta de dólares por parte del BCRA está lejos de ser una buena señal. Con varios compromisos en moneda internacional en el corto y mediano plazo, el mercado tiene un ojo puesto en las posiciones que adopten el Tesoro o el Central en el mercado de cambios. Mientras que la demanda es que se acumulen reservas, por el contrario, la autoridad monetaria se desprende de ellas y compromete su capacidad de repago.

Producto de ello, el riesgo país, que venía oscilando los 1.100 puntos tras los resultados de PBA, saltó durante la jornada del miércoles a los 1.400 p.b. y quebró hoy viernes la barrera de los 1.500 p.b. (el valor más alto desde agosto del año anterior). En paralelo, los bonos soberanos han profundizado el rally bajista: los Bonares contrajeron 14,3% y los Globales 12,6%.

En este escenario, la probabilidad de un acceso rápido a los mercados internacionales a principios de 2026 luce compleja. La prima de riesgo no refleja únicamente la incertidumbre política, sino también un mayor pesimismo en torno al esquema económico trazado y la obvia interacción entre ambas variables, algo no fácilmente discernible.

En el marco de un esquema cambiario con dudas respecto a su sostenibilidad luego de octubre, emerge el riesgo concreto de corto plazo de ingresar a un círculo vicioso. Esto es, mientras más se vea forzado el BCRA a desprenderse de divisas para sostener el techo de la banda, más dudas tendrá el mercado respecto a su sostenibilidad, dinámica que se retroalimenta llevando a nuevas ventas del Central. En el mediano plazo, el saldo será una necesidad mayor de acumulación de divisas para recomponer las reservas internacionales.

Si bien cada venta de divisas implica una absorción de pesos del Central, las experiencias locales dejan en claro que siempre “hay pesos”. Sin embargo, hagamos el ejercicio: si sumamos los pesos circulantes, los depósitos en los bancos privados (CA + CC) y los depósitos a plazo (plazos fijos) y los expresamos en dólares (CCL), la cifra arroja unos USD 80.000 M a comienzo de mes. Obviamente, esto no quiere decir que todos los pesos se irán al dólar. Para poner en perspectiva, en ago-19 la cifra rondaba los USD 54.000 M (a precios corrientes) y a finales de oct-19 finalizó en USD 41.000 M, una reducción de USD 13.000 M.

Con todo, por lo pronto será importante tener cautela, monitorear la dinámica de reservas y la posición que adopte la autoridad monetaria en el mercado de cambios de cara a las elecciones. Hacia adelante, cada vez es más evidente que el BCRA deberá definir una trayectoria clara y transparente de recomposición de reservas, necesario para ayudar a descomprimir el riesgo país.

Dólar oficial al alza

Con las ventas del BCRA como trasfondo, el dólar oficial spot finalizó la semana en $1.475 (+1,5% respecto al viernes previo). Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en USD 39.259 M y las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.100 M (+USD 5.100 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria sube

Con un dólar spot cotizando en el techo de la banda y nuevas regulaciones para la compra de dólares alternativos (prohibición a altos cargos de comprar dólar MEP/CCL), los dólares paralelos se despegaron de la cotización mayorista. En números, el dólar minorista subió 3,8% ($1.524) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP operado con AL30 ascendió 6,4% ($1.567), el dólar CCL medido en CEDEARs se deslizó 5,8% ($1.567) y el blue aumentó 6,7% ($1.520). De esta forma, la brecha cambiaria cerró en 5%, el valor más elevado desde finales de abril (cuando el mercado se acoplaba al nuevo esquema cambiario).

Los futuros de dólar suben

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de septiembre a noviembre subieron 1,4%, y aquellos con vencimiento desde diciembre +1,5%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 4% para el trimestre septiembre-noviembre, y promedia un 13% para el trimestre siguiente.

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