Dólar CCL

Dólar: el mayorista subió por tercera rueda y quedó cerca de los $1.500

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El dólar mayorista volvió a subir este miércoles y encadenó su tercera rueda consecutiva de avance, aunque permaneció por debajo de los $1.500. El tipo de cambio cerró a $1.496,50, mientras el dólar minorista llegó a $1.520 para la venta en el Banco Nación, en un mercado que comenzó agosto con mayor atención sobre la demanda de cobertura cambiaria.

El movimiento mayorista fue moderado, de apenas 50 centavos respecto de la jornada previa, pero se produjo después de una suba acumulada de $11,50 durante las tres primeras ruedas de la semana. Según el seguimiento citado de Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, en igual tramo de la semana anterior el tipo de cambio había retrocedido $1.

El volumen negociado en el segmento de contado alcanzó los US$518,3 millones, unos US$66 millones menos que el martes. Pese a la menor actividad, el mercado mantuvo al dólar cerca de su máximo nominal de cierre de $1.498, registrado el 28 de julio.

La cotización mayorista continúa, de todos modos, alejada del techo de la banda cambiaria. El límite superior establecido por el Banco Central se ubica en $1.850,48, por lo que el dólar mayorista quedó $353,98 por debajo de ese nivel, equivalente a una distancia de aproximadamente 23,6%.

En el segmento minorista, el Banco Nación llevó el dólar vendedor a $1.520, cinco pesos por encima de la rueda anterior y nuevamente en el máximo nominal alcanzado entre el 24 y el 28 de julio. El promedio informado por el Banco Central se ubicó en $1.519,65.

En los mercados financieros, el contado con liquidación operó en torno de $1.580,78, el dólar MEP en $1.522,79 y el blue en $1.540. Este último acumuló su quinta rueda consecutiva de descenso, en contraste con la evolución del tipo de cambio mayorista.

La atención del mercado está puesta ahora en si el avance del dólar logra superar de manera sostenida la zona de los $1.500. Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, sostuvo que los operadores siguen observando las señales del Gobierno en torno de ese nivel y planteó que las autoridades parecen priorizar el proceso de desinflación, incluso frente al desafío de otorgar mayor margen al sector productivo.

El escenario cambiario también está condicionado por una posible mayor demanda de cobertura durante el segundo semestre. Entre los factores señalados por los analistas aparece el menor ingreso estacional de divisas provenientes del agro, mientras que los inversores comenzaron a incrementar su exposición a instrumentos vinculados con la evolución del dólar.

La estrategia de cobertura ganó fuerza durante julio. Según Portfolio Personal Inversiones, el stock de cobertura cambiaria del sector público consolidado —BCRA y Tesoro— habría aumentado cerca de US$5.000 millones durante el mes, hasta alcanzar aproximadamente US$11.240 millones.

Dentro de esa expansión tuvieron un papel central los instrumentos dólar-linked. De acuerdo con el análisis citado, se colocaron US$3.467 millones en el bono Dual TAMAR/Dólar Linked con vencimiento en enero de 2028, mientras que el stock de títulos dólar-linked puros en manos privadas creció otros US$1.280 millones entre colocaciones primarias e intervenciones del Banco Central en el mercado secundario.

En paralelo, el BCRA comenzó agosto con una compra neta de US$18 millones en el mercado oficial, sobre un volumen operado de US$514 millones. La intervención representó cerca del 4% de lo negociado y llevó las compras acumuladas del año a US$13.345 millones.

Julio había terminado con compras por US$2.163 millones para la autoridad monetaria, el tercer mejor desempeño mensual de 2026, detrás de abril y mayo. La acumulación de reservas aparece así como uno de los principales desafíos de la política cambiaria para la segunda mitad del año.

El mercado también mira el dato de inflación de julio, cuya publicación está prevista para el 13 de agosto. Ese registro será relevante para determinar la ampliación de las bandas cambiarias prevista para septiembre y, por lo tanto, para evaluar cuánto margen tendrá el esquema cambiario frente a una eventual presión alcista.

Mientras tanto, las tasas en pesos volvieron a recuperar atractivo durante julio frente al dólar. Desde Mills Capital señalaron que el desempeño del carry trade volvió a ser favorable luego de un junio en el que la suba del tipo de cambio había superado el rendimiento de las colocaciones en moneda local. La continuidad de esa estrategia, sin embargo, dependerá de que la estabilidad cambiaria pueda sostenerse.

Los contratos de dólar futuro reflejaron esa expectativa con bajas de entre 0,1% y 0,2%, mientras que el contrato para fines de agosto quedó en torno de $1.511,50. Hacia noviembre, las posiciones incorporan un tipo de cambio cercano a $1.600, una referencia que el mercado utiliza para evaluar el rendimiento futuro de las estrategias de cobertura y carry.

El punto central para agosto será, entonces, si la presión cambiaria se mantiene contenida dentro del esquema vigente o si el dólar comienza a desplazarse de manera más consistente por encima de los $1.500. Por ahora, el BCRA conserva capacidad de intervención y acumula compras significativas, pero el mercado empieza a exigir una respuesta a una pregunta más estructural: cuánto puede sostenerse la estabilidad cambiaria cuando disminuye el ingreso estacional de dólares y aumenta la demanda privada de cobertura.

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Rebote de acciones y bonos argentinos en Wall Street: el riesgo país cae 6,8% y el mercado espera señales del Gobierno

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En una jornada marcada por la volatilidad internacional, los activos argentinos lograron cortar una racha de cuatro caídas consecutivas y registraron un rebote en Wall Street. Los ADRs de empresas locales subieron hasta 4,5%, los bonos soberanos en dólares recuperaron terreno y el riesgo país cayó 6,8% hasta los 534 puntos básicos, su mayor descenso desde el 27 de octubre.

El movimiento se produce en un contexto global complejo. La escalada del conflicto en Medio Oriente —con operaciones militares de Estados Unidos e Israel sobre Irán— mantiene en alerta a los mercados financieros y empuja a los inversores a refugiarse en activos considerados más seguros. En ese escenario, la mejora de los papeles argentinos aparece como un respiro táctico más que como un cambio de tendencia consolidado.

La pregunta que empieza a circular entre operadores y analistas es si este rebote marca un punto de inflexión o si se trata apenas de un ajuste técnico en un mercado todavía condicionado por factores externos y por la estrategia financiera del Gobierno.

Bonos en recuperación y atención sobre la estrategia del Ministerio de Economía

El repunte se observó con mayor claridad en la deuda soberana. En el segmento de renta fija, los bonos en dólares mostraron subas relevantes: el Bonar AL41 avanzó 2,5% y el Global GD41 lo hizo 2,4%.

Esa dinámica permitió una caída significativa del riesgo país —indicador que mide el diferencial de rendimiento de la deuda argentina frente a los bonos del Tesoro estadounidense— hasta los 534 puntos básicos.

Detrás del movimiento aparece un factor político y financiero clave: el mercado espera definiciones sobre la estrategia de financiamiento del Gobierno y, en particular, del Ministerio de Economía. Según fuentes del mercado, los inversores siguen de cerca la posibilidad de mecanismos alternativos de financiamiento, en lugar de recurrir a canjes de títulos cortos o emisiones internacionales.

Ese debate se produce en un contexto en el que el acceso al crédito externo sigue condicionado por el nivel del riesgo país, lo que convierte cada señal de política financiera en un elemento decisivo para los precios de los activos.

Mercado global en modo “risk-off”

La recuperación de los activos argentinos se dio en paralelo a un clima global todavía tenso.

El economista jefe de Grupo SBS, Juan Manuel Francos, señaló que el mercado internacional continúa operando en un escenario “altamente turbulento” por la escalada bélica en Medio Oriente, que presiona al alza a las commodities energéticas y golpea a los activos de mayor riesgo.

Aunque las acciones internacionales mostraban cierta recuperación en el premarket de la jornada, la incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones de inversión.

Ese clima global de risk-off explica, en parte, la volatilidad que vienen mostrando los activos argentinos durante las últimas ruedas.

ADRs y acciones locales: comportamientos divergentes

El rebote fue más visible en los papeles argentinos que cotizan en Nueva York que en el mercado local.

Entre los ADRs, las subas estuvieron lideradas por Telecom Argentina, con un avance de 4,5%. El podio de ganancias lo completaron Grupo Supervielle con 3,2% y Pampa Energía con 2,8%.

En cambio, el índice S&P Merval cerró con una leve baja del 0,7%, en 2.579.970,37 puntos, mientras que medido en dólares se mantuvo prácticamente estable en 1.757,70 puntos.

Entre las acciones locales se destacaron las caídas de Transportadora de Gas del Sur (-3,1%) y Bolsas y Mercados Argentinos (-2,5%). En el extremo opuesto, Ternium registró una suba de 5%.

Los papeles bancarios, por su parte, operaron de forma mixta. El economista Gustavo Ber explicó que el sector financiero fue uno de los más castigados en las ruedas previas, en parte por su mayor sensibilidad a los cambios de humor del mercado global y también por balances que generaron lecturas cautelosas entre los operadores.

El frente cambiario también muestra señales de calma

En paralelo, el mercado cambiario registró movimientos que refuerzan la percepción de una relativa estabilidad de corto plazo.

El dólar blue cerró en $1.395 para la compra y $1.415 para la venta, tras caer $10 y marcar su nivel más bajo desde principios de noviembre. Por segunda jornada consecutiva, el tipo de cambio informal quedó por debajo del dólar oficial minorista.

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar terminó la jornada en $1.400,50.

Los dólares financieros también mostraron brechas acotadas: el dólar CCL cerró en $1.468,71, con una brecha de 4,9% frente al oficial. El dólar MEP finalizó en $1.425,47, con una brecha de 1,8%.

Según operadores del mercado, parte de la presión bajista del dólar paralelo se explica por una mayor demanda de pesos vinculada a obligaciones de principios de mes.

Entre la volatilidad global y las señales del Gobierno

El rebote de los activos argentinos llega en un momento en que el mercado financiero local observa con atención dos variables centrales: la evolución del conflicto en Medio Oriente y las definiciones del Gobierno en materia de financiamiento y política monetaria.

Las compras de divisas por parte del Banco Central de la República Argentina y la dinámica de las tasas en pesos siguen siendo piezas clave en ese esquema. En un contexto donde las licitaciones del Tesoro funcionan como regulador de liquidez, cada movimiento de política económica puede reconfigurar las expectativas.

Por ahora, el mercado parece haber encontrado una pausa después de varios días de presión. Pero la combinación de tensión geopolítica, financiamiento externo limitado y sensibilidad de los activos locales deja abierta una incógnita que todavía no tiene respuesta definitiva.

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El BCRA aceleró compras en febrero y sumó u$s1.555 millones mientras el dólar cayó 3,45%

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El Banco Central (BCRA) cerró febrero con una señal doble al mercado: aceleró la compra de dólares y consolidó la acumulación de reservas, al mismo tiempo que el tipo de cambio oficial registró su mayor caída mensual desde junio de 2019. En el mes, la autoridad monetaria adquirió u$s1.555 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC), por encima de los u$s1.157 millones de enero, y llevó el stock de reservas brutas a u$s45.560 millones.

El movimiento no es menor. Se da en el marco de la nueva etapa de bandas de flotación que ajustan sus límites por la inflación de los dos meses previos y en un contexto de volatilidad cambiaria. La combinación de dólar en baja y compras sostenidas funciona como señal de control sobre el mercado oficial, aunque la dinámica de reservas muestra matices.

Compras sostenidas y reservas con ajustes técnicos

En la última rueda del mes, el Banco Central compró u$s31 millones. Así, acumuló u$s300 millones en la semana y u$s2.712 millones en lo que va del año. Febrero consolidó el proceso iniciado en enero: intervención constante con saldo positivo.

Sin embargo, las reservas brutas registraron una caída diaria de u$s796 millones y un retroceso semanal de u$s701 millones. Según se informó, el movimiento respondió a ajustes habituales de encajes y operaciones técnicas de fin de mes. Aun así, el balance mensual arroja una mejora de u$s1.058 millones, reflejando el impacto neto de las compras oficiales.

El dato estructural es claro: el Banco Central sostiene presencia compradora en el MLC mientras intenta fortalecer el frente externo dentro del esquema de bandas. La acumulación mensual de u$s1.555 millones refuerza esa estrategia, incluso en un mes donde el volumen operado fue menor al de enero (u$s7.823 millones), aunque con un promedio diario más alto de u$s430 millones.

Volatilidad intradiaria y quiebre sobre el cierre

El dólar oficial atravesó jornadas de marcada volatilidad. Durante buena parte del día operó en torno a los $1.410, nivel que concentró el mayor volumen y actuó como referencia intradiaria. Incluso llegó a tocar máximos de $1.420.

Pero en el tramo final del MULC se aceleró la oferta, el tipo de cambio perforó los niveles defendidos durante la rueda y cerró en $1.397, cortando la racha de recuperación previa. En términos mensuales, el dólar oficial acumuló una baja de 3,45%, la más relevante desde junio de 2019.

El tipo de cambio de referencia del BCRA se ubicó en $1.408,9662. En el segmento minorista, el Banco Nación cerró en $1.420 para la venta.

En los dólares financieros también se observaron leves retrocesos: el MEP operó en $1.426, el CCL en $1.469 y el blue en $1.425. El mercado de futuros mostró un volumen elevado de u$s2.561 millones; el contrato a fin de marzo cerró en $1.433 con una tasa nominal anual implícita de 29,80%.

Impacto en el mercado y señales de política cambiaria

El esquema deja varias lecturas. Por un lado, la acumulación de reservas en un mes de baja del tipo de cambio refuerza la percepción de mayor oferta en el mercado oficial. Por otro, la caída técnica de reservas hacia el cierre recuerda que la dinámica del stock no depende exclusivamente de las compras diarias.

Para el sector financiero, el dato de u$s2.712 millones acumulados en el año consolida la estrategia de intervención. Para importadores y empresas con compromisos en moneda extranjera, la estabilidad cambiaria ofrece previsibilidad en el corto plazo. Para los operadores de futuros, la tasa implícita de 29,80% anual marca expectativas moderadas de deslizamiento.

El Banco Central parece haber encontrado margen para intervenir con saldo comprador sin presionar al tipo de cambio hacia arriba. En un contexto de bandas ajustadas por inflación, ese equilibrio resulta clave para la credibilidad del esquema.

La incógnita ahora pasa por la sostenibilidad del ritmo de compras y la evolución de los flujos en marzo, cuando se disipen los movimientos técnicos de fin de mes. El mercado ya tomó nota de la señal: dólar en baja y reservas en recuperación mensual. Lo que resta ver es si el sendero se consolida o enfrenta nuevas tensiones.

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Dólar, tasas y bonos: señales mixtas en el inicio del nuevo esquema cambiario

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El dólar oficial revirtió la tendencia sobre el cierre y subió este lunes, en una jornada marcada por la volatilidad, el seguimiento de las tasas de interés y la atención puesta en la acumulación de reservas del Banco Central (BCRA). El movimiento se dio tras una primera semana del año con bajas, en un contexto atravesado por el nuevo esquema cambiario, el pago de deuda por más de u$s4.200 millones y la estrategia oficial para evitar que el tipo de cambio mayorista toque el techo de la banda, ubicado en 5%.

Rueda cambiaria: suba del oficial, brechas acotadas y fuerte volumen

En el segmento mayorista, referencia del mercado, el dólar avanzó $2,50 y cerró en $1.467,50. En tanto, el dólar minorista en el Banco Nación finalizó a $1.440 para la compra y $1.490 para la venta, mientras que el promedio de entidades financieras que releva el BCRA lo ubicó en $1.483,19 para la venta.

Entre los paralelos, el dólar blue borró el avance intradiario y cerró a $1.485 para la compra y $1.505 para la venta. Los dólares financieros operaron con movimientos acotados: el MEP cedió 0,1% hasta $1.487,88, con una brecha de 1,5%, y el CCL subió 0,2% a $1.532,45, llevando la brecha con el oficial al 5,5%.

El volumen operado fue significativo. En el contado se negociaron u$s433,520 millones, mientras que en el mercado de futuros el monto alcanzó los u$s308 millones, según el operador Gustavo Quintana.

Nuevo esquema, tasas bajo presión y compras de reservas

Tras el estreno del nuevo esquema cambiario, la semana pasada mostró una dinámica particular. De acuerdo con PxQ, el BCRA compró divisas mientras el Tesoro vendió dólares para evitar que el tipo de cambio alcanzara el techo de la banda. Esa estrategia, señalaron, terminó “evidenciando un mercado corto si se quiere acumular reservas sin acceso al mercado internacional de crédito”.

Para Econviews, el interrogante central es si el Gobierno podrá seguir acumulando reservas sin movimientos significativos del tipo de cambio. “Esa obsesión con el dólar planchado tuvo su costo en las tasas de interés”, advirtieron. Según la consultora, el aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre volvió a estresar la liquidez bancaria, llevando a las tasas de corto plazo a niveles altos y volátiles.

“El Gobierno dejó en claro que prefiere que sufran las tasas antes que el tipo de cambio. Entre que no hay una tasa de política monetaria y que ni el BCRA ni el Tesoro hicieron mucho para suavizar la suba de tasas, quedó confirmado que, por ahora, el que manda es el dólar”, evaluaron.

En ese marco, el BCRA inició la semana con un dato positivo: compras acumuladas superiores a u$s200 millones en cinco ruedas. Este lunes, la autoridad monetaria compró u$s55 millones, equivalentes al 12,4% del volumen operado del día (u$s443,520 millones), y las reservas brutas internacionales subieron u$s372 millones, hasta u$s44.678 millones.

Bonos en dólares: señales incipientes tras el pago y foco en el riesgo país

En paralelo al mercado cambiario, los bonos soberanos en dólares mostraron señales incipientes de reinversión tras el pago de u$s4.300 millones correspondiente a Globales y Bonares, el primer vencimiento del año. El desembolso se realizó con depósitos del Tesoro, el ingreso de divisas por la venta de represas por u$s700 millones y el REPO con bancos internacionales.

El viernes posterior al pago, los títulos registraron subas superiores al 1% en promedio, lo que sugiere que una parte de los dólares cobrados habría sido reinvertida. No obstante, el mercado advierte que para confirmar esa dinámica será necesario esperar una o dos semanas.

Hacia adelante, el Gobierno deberá afrontar vencimientos con privados por u$s8.800 millones durante el resto del año, mientras que en 2027 se concentran compromisos por más de u$s20.000 millones.

Desde Adcap, Federico Filippini, Head of Research & Strategy, recordó que la reinversión de cupones no fue una constante en el pasado reciente. “El pago de enero de 2025 fue cuando los bonos alcanzaron un máximo local, para luego caer”, señaló, y remarcó que hoy no se observan “flujos relevantes” a la espera de que el nuevo esquema se consolide.

Con una mirada más constructiva, IEB recomendó posicionarse en el tramo largo de la curva, destacando AL35 y GD41, con un upside potencial de entre 7% y 8%. A su vez, subrayaron que los bonos ley local podrían capturar una mayor compresión de spreads, hoy ubicados entre 3% y 5%, por encima de su media histórica de 2,5%.

Desde IOL, indicaron que para perfiles más agresivos el GD35 resulta atractivo para capturar una eventual compresión del riesgo país, con un rendimiento del 9,5% anual en dólares. En tanto, Portfolio Personal Inversiones (PPI) informó un ajuste en su cartera en moneda dura, manteniendo exposición en AL30 y reasignando parte de los fondos cobrados hacia AE38, priorizando ganancia de capital vía duration.

Expectativas y cautela: reservas, spreads y alternativas

Pese a las señales iniciales, el riesgo país continúa por encima de los 550 puntos básicos, un nivel que sigue condicionando el acceso al crédito y la valorización de los activos soberanos. Desde LCG advirtieron que será necesario “mayor holgura en el saldo comercial externo y en el tipo de cambio” para mejorar la percepción de riesgo.

Por su parte, Facimex Valores destacó que, si bien los Globales largos muestran mejor desempeño relativo, los bonos provinciales comienzan a ganar atractivo, especialmente los tramos largos de Córdoba y Santa Fe. “Hay valor en rotar de Globales cortos a provinciales de alta calidad”, señalaron, en un contexto donde el spread por legislación en los 29’s y 30’s cerró en 197 pbs y 213 pbs, respectivamente.

En líneas generales, el mercado se inclina por una estrategia cautelosa, con reducción de riesgo y seguimiento permanente de la evolución de las reservas, el nivel de tasas y el riesgo país. En ese escenario, ganan protagonismo los bonos provinciales y la deuda corporativa, como alternativas para capturar rendimientos con un perfil de riesgo más moderado.

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Marcos Galperín le dio letra a Luis Caputo para defender a muerte un dólar “antikuka”

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No permitir que el dólar suba de los $ 1.500 costó en tres días US$ 679 millones de las reservas del BCRA. La hipótesis prooficialista es culpar al Riesgo Kuka.

El historial reciente del riesgo país dio pábulo al fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, para atribuir la suba del dólar y el desmoronamiento de los bonos al que denominó “Riesgo Kuka”.

Intentó demostrarlo con un gráfico, que tuiteó, con los números desde el comienzo del Gobierno de Javier Milei y los que siguieron al resultado electoral de la Provincia de Buenos Aires.

De acuerdo con los datos esgrimidos por el empresario prooficialista, se había pasado de los 2.412 puntos registrados en la elección que consagró ganador a los libertarios, a los 600 puntos a los que llegó en el primer año de gestión de la actual Administración.

Y posteriormente al rebote a los 1.100 puntos tras el claro triunfo de Fuerza Patria en la Provincia.

Javier Milei tomó la posta y desafió: “En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los ‘antikukas’ que votan igual que los kukas, pero disfrazados de republicanos”.

La vinculación de la volatilidad financiera con el kirchnerismo ya la había manifestado el ministro de Economía, Luis Caputo, durante una entrevista concedida al economista y streamer libertario, Felipe Núñez, hace dos meses en el canal de Carajo.

Se refirió al “Riesgo Kuka” o la incertidumbre política (que para él son sinónimos) señalando que se manifiesta en que “algunos deciden cubrirse y no es nada que no hayamos visto ni que no hayamos esperado”.

El termómetro político de la confianza

La desconfianza en que el Gobierno reúna los dólares para pagar los cupones de los bonos en los vencimientos se genera a partir de la interpretación de las proyecciones macroeconómicas y políticas de los indicadores, según los datos, pero también de las seguridades que inspire el gobierno para coronar con éxito las gestiones financieras que le permitan cubrir las necesidades.

Luego, su hipótesis es que el incremento del dólar, de los indicadores financieros y del riesgo argentino se basan en el temor de los mercados ante la posibilidad de que regrese el kirchnerismo al poder, si se proyecta la performance bonaerense hacia 2027.

Se repetiría de este modo el proceso vivido en 2019, cuando el entonces presidente Mauricio Macri intentaba sin éxito ser reelecto.

Los mercados vienen manifestando dudas de que las reservas internacionales alcancen para cubrir los vencimientos de deuda, ya que cálculos autorizados indican que, de las sumas y restas hasta 2027, estarían faltando US$ 9.000 millones.

Ello sin contar sin las pérdidas que sumen las ventas al mercado para sostener la banda superior cambiaria ante el embate de la demanda de la divisa norteamericana debida a la incertidumbre.

En tres días, el Banco Central consumió US$ 1.100 millones para que la cotización no trepara a más de los $ 1.500 a los que llegó.

El cuco kuka

Galperín ya había utilizado la hipótesis de “Riesgo Kuka” en mayo, cayó el riesgo país tras la victoria de LLA en las elecciones legislativas porteñas.

En aquella oportunidad, celebró un cuadro publicado por el magister en Finanzas, Federico Domínguez, que reflejó el alza en el precio de los bonos soberanos, y la baja del riesgo país, después de la jornada electoral de la Ciudad de Buenos Aires.

Sacó hace poco la cara por el Gobierno ante los audios que tomaron estado público del ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, en torno de una presunta trama de sobornos en el organismo.

Luego de pronunciarse en apoyo de Milei, trató de absurda “la opereta” para tratar de voltearlo, como denunció en las redes, y la comparó con la corrida contra el dólar en 2019 para bajar a Macri. 

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