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Finanzas sale a captar pesos y dólares con una licitación que amplía la cobertura frente a inflación y tipo de cambio

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La Secretaría de Finanzas convocó a una nueva licitación de instrumentos del Tesoro Nacional para el miércoles 29 de julio, con una oferta que combina deuda en pesos, títulos ajustados por inflación, instrumentos vinculados al dólar y un bono denominado en moneda estadounidense. La operación refleja la estrategia oficial de diversificar las fuentes de financiamiento y extender el perfil de vencimientos sin depender exclusivamente de un solo tipo de instrumento.

El menú de la licitación incluye una nueva Letra Capitalizable (LECAP) con vencimiento el 16 de octubre de 2026; la reapertura del bono dual CER/TAMAR TXMD8 con vencimiento en diciembre de 2028; un nuevo bono dual TAMAR/Dólar Linked que vence en enero de 2028; dos Letras Dólar Linked —una reapertura con vencimiento en septiembre de 2026 y otra nueva para enero de 2027—, además de una reapertura del BONAR 2029 (AO29), que paga una tasa del 6% anual y se suscribe exclusivamente en dólares estadounidenses.

Desde el punto de vista financiero, la composición de la oferta evidencia un objetivo claro: atender distintos escenarios macroeconómicos. Mientras la LECAP apunta a quienes privilegian tasas en pesos, los bonos duales permiten capturar el mejor rendimiento entre la evolución de la tasa TAMAR, la inflación medida por CER o la variación del tipo de cambio, reduciendo la exposición del inversor frente a un único riesgo macroeconómico. En paralelo, las Letras Dólar Linked continúan siendo una alternativa para quienes buscan cobertura cambiaria sin necesidad de operar directamente con divisas.

Uno de los aspectos más relevantes del llamado es que el nuevo bono dual TAMAR/Dólar Linked incorpora un mecanismo de pago que garantiza al vencimiento el mayor valor entre la evolución del tipo de cambio oficial y el rendimiento acumulado por la tasa TAMAR capitalizada mensualmente. Esta estructura procura ofrecer una cobertura más flexible en un contexto donde las expectativas sobre inflación, tasas de interés y tipo de cambio continúan ajustándose a la nueva política monetaria.

El AO29, por su parte, tendrá un monto máximo de emisión de hasta USD 1.351 millones. Si ese cupo no fuera cubierto durante la primera rueda del miércoles, el Tesoro habilitará una segunda vuelta el jueves 30 de julio mediante licitación por adhesión al precio de corte, con un monto adicional de hasta USD 150 millones. La liquidación de todas las operaciones está prevista para el viernes 31 de julio.

La licitación mantendrá el esquema de doble tramo. El segmento no competitivo está diseñado para personas humanas y jurídicas que no poseen especialización financiera, permitiéndoles participar sin necesidad de fijar precios o tasas, únicamente indicando el monto a suscribir. En este caso, el límite será de hasta $50 millones para los instrumentos en pesos y USD 50.000 para los denominados en dólares. Los fondos comunes de inversión, aseguradoras y demás participantes profesionales deberán operar exclusivamente en el tramo competitivo.

Para el Gobierno, la licitación constituye además una prueba sobre las expectativas del mercado respecto de la evolución de la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio. La demanda que reciba cada instrumento funcionará como un indicador de las preferencias de los inversores y del nivel de confianza en la estrategia financiera oficial para los próximos meses.

Llamado a licitación en pesos y en dólares by CristianMilciades

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Finanzas logró una adhesión del 45% en el canje de deuda dólar linked y refinanció casi US$ 1.900 millones

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La Secretaría de Finanzas concretó una nueva operación de administración de pasivos al adjudicar US$ 1.895 millones en la licitación destinada a convertir la LELINK con vencimiento el 31 de julio de 2026. La operación alcanzó una adhesión del 45,17% del Valor Nominal Original (VNO) en circulación, luego de recibir ofertas por US$ 2.087 millones, en una señal de aceptación significativa por parte del mercado para la estrategia oficial de extender los plazos de la deuda.

La conversión se realizó en el marco del artículo 2 del Decreto 846/24 y tuvo como objetivo reemplazar parte de la LELINK D31L6 por nuevos instrumentos dólar linked con vencimientos más largos. En total se recibieron 315 ofertas, de las cuales fueron aceptadas aquellas que permitieron refinanciar casi la mitad del stock elegible.

El principal instrumento de la licitación fue la Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar con vencimiento el 31 de agosto de 2026 (D31G6). En su reapertura se adjudicaron US$ 1.736 millones, sobre ofertas por US$ 1.911 millones, con un precio de corte de US$ 990 por cada valor nominal de US$ 1.000. Para concretar esta operación se rescataron US$ 1.851 millones de la letra original que vencía a fines de julio.

En paralelo, el Tesoro también reabrió el Bono del Tesoro Nacional vinculado al dólar con vencimiento el 15 de diciembre de 2028 (TZVD8), donde adjudicó US$ 159 millones sobre propuestas por US$ 176 millones. En este caso, el precio de corte fue de US$ 809,90 por cada valor nominal de US$ 1.000, ofreciendo a los inversores una alternativa de mayor plazo dentro de la curva de instrumentos ajustados por tipo de cambio.

La operación forma parte de la estrategia que viene desplegando el Ministerio de Economía para administrar el calendario de vencimientos y reducir las necesidades de refinanciamiento de corto plazo. Mediante estos canjes voluntarios, el Gobierno busca distribuir los compromisos hacia horizontes más largos sin incrementar el nivel de endeudamiento, al tiempo que ofrece nuevas opciones de inversión a los tenedores de títulos públicos.

Los instrumentos dólar linked continúan ocupando un lugar relevante dentro del mercado financiero argentino. Al ajustar su capital según la evolución del tipo de cambio oficial, constituyen una cobertura frente a eventuales movimientos del dólar sin requerir pagos en moneda extranjera durante la vida del bono, una característica que resulta atractiva para inversores institucionales en escenarios de incertidumbre cambiaria.

Desde la Secretaría de Finanzas recordaron que los participantes cuyas ofertas fueron aceptadas deberán completar la liquidación antes de las 17 horas del jueves 23 de julio mediante una única transferencia de los títulos elegibles desde sus cuentas en la Central de Registro y Liquidación (CRYL) del Banco Central hacia la cuenta oficial de la Secretaría de Finanzas. Aquellos inversores que mantengan sus títulos depositados en Caja de Valores deberán realizar previamente la transferencia hacia la CRYL para cumplir con el procedimiento establecido.

Asimismo, el organismo informó que, en caso de incumplimiento en la entrega de los títulos elegibles, la liquidación se efectuará mediante un débito en pesos calculado sobre el valor efectivo del nuevo instrumento, aplicando el tipo de cambio de referencia publicado por el Banco Central conforme a la Comunicación “A” 3500.

La adhesión cercana al 45% refleja una respuesta favorable del mercado a la propuesta oficial, aunque también evidencia que una parte importante de los tenedores optó por mantener la letra original hasta su vencimiento. Para el Gobierno, el resultado permite continuar mejorando el perfil temporal de la deuda pública y reducir presiones sobre el cronograma financiero, uno de los pilares de la estrategia de consolidación fiscal y estabilidad macroeconómica.

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Hacienda captó $5,44 billones y logró un rollover del 183% en una licitación con fuerte demanda por bonos en dólares

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La Secretaría de Finanzas cerró una nueva licitación de deuda con un resultado que refuerza la estrategia financiera del Gobierno para sostener el programa de financiamiento en moneda local y reducir las necesidades de emisión monetaria. En la operación adjudicó instrumentos por un valor efectivo de $5,44 billones, luego de recibir ofertas por $8,45 billones, lo que implicó un rollover del 183,12% respecto de los vencimientos que enfrentaba el Tesoro en la jornada.

El elevado nivel de renovación refleja que el mercado volvió a mostrar una demanda superior a las necesidades de financiamiento inmediato del Estado, permitiendo al Ministerio de Economía captar recursos adicionales y continuar fortaleciendo su posición de liquidez en un contexto de consolidación fiscal y desaceleración inflacionaria.

La mayor parte de los fondos adjudicados se concentró en instrumentos en pesos a tasa fija. La LECAP con vencimiento el 30 de noviembre de 2026 (S30N6) absorbió $2,38 billones, con una tasa efectiva mensual (TEM) de 1,92% y un rendimiento efectivo anual (TIREA) de 25,59%, consolidándose como el principal vehículo de colocación de la licitación.

En los instrumentos ajustados por inflación, el Tesoro adjudicó $1,08 billones en el BONCER TZXM8, con vencimiento en marzo de 2028 y una TIREA de 8,07%, manteniendo el interés de los inversores por activos indexados al CER, aunque con una participación menor respecto de las colocaciones a tasa fija.

También tuvo una buena recepción el bono ajustado por tasa TAMAR (TMG28), que captó $627.511 millones, equivalente a $0,63 billones, con un margen de 8,06%, ampliando la oferta de instrumentos vinculados a tasas variables dentro del menú financiero del Tesoro.

Uno de los datos más relevantes volvió a ser la demanda por títulos vinculados al dólar oficial. Los instrumentos Dólar Linked sumaron adjudicaciones por aproximadamente $1,35 billones, distribuidos entre la letra con vencimiento en agosto de 2026 ($259.998 millones, TIREA de 7,77%), la nueva emisión con vencimiento en mayo de 2027 ($868.063 millones, TIREA de 3,16%) y el bono a diciembre de 2028 ($222.177 millones, TIREA de 9,08%). La colocación del nuevo título evidencia que una parte del mercado continúa demandando cobertura cambiaria de mediano plazo, pese al actual esquema de flotación administrada del tipo de cambio.

El mayor interés relativo, sin embargo, se observó en el nuevo BONAR 2029 (AO29) denominado e integrado exclusivamente en dólares estadounidenses. Por este instrumento el Tesoro recibió ofertas por USD 1.046 millones, pero adjudicó USD 470 millones a un precio de corte de USD 943 por cada VNO USD 1.000, equivalente a una TNA de 7,99% y una TIREA de 8,29%.

La diferencia entre la demanda y el monto finalmente aceptado muestra que el Gobierno optó por privilegiar el costo financiero antes que maximizar la captación de divisas, manteniendo una política de colocaciones selectivas.

El Ministerio de Economía confirmó además que este jueves realizará una segunda vuelta del BONAR 2029, abierta a personas humanas y jurídicas, por hasta USD 150 millones adicionales, al mismo precio de corte surgido de la licitación principal. La operatoria se extenderá entre las 11 y las 13 horas a través del sistema oficial de licitaciones.

El resultado de la licitación llega en un contexto de descenso de la inflación, mejora de las expectativas financieras y reducción del riesgo país, factores que vienen favoreciendo una mayor demanda de instrumentos emitidos por el Tesoro. Al mismo tiempo, el elevado rollover fortalece la estrategia oficial de financiar los vencimientos principalmente con colocaciones en el mercado, reduciendo la dependencia de la asistencia monetaria del Banco Central.

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Finanzas vuelve al mercado con una licitación diversificada

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La Secretaría de Finanzas convocó a una nueva licitación de instrumentos de deuda para este miércoles 15 de julio, en una operación que combina títulos en pesos, ajustados por inflación, a tasa variable, dólar linked y un nuevo bono denominado y suscripto en dólares estadounidenses. La estrategia se inscribe en el esquema financiero presentado recientemente por el Ministerio de Economía, que busca diversificar las fuentes de financiamiento del Tesoro sin depender exclusivamente del regreso a los mercados internacionales.

El menú de instrumentos refleja el objetivo oficial de captar demanda de distintos perfiles de inversores. La licitación incluirá la reapertura de la LECAP con vencimiento el 30 de noviembre de 2026 (S30N6), un BONCER ajustado por CER con vencimiento el 31 de marzo de 2028 (TZXM8), un bono a tasa TAMAR con vencimiento el 31 de agosto de 2028 (TMG28), además de tres instrumentos vinculados a la evolución del tipo de cambio oficial: una LELINK con vencimiento en agosto de 2026, una nueva letra dólar linked que vencerá en mayo de 2027 y la reapertura del bono dólar linked con vencimiento en diciembre de 2028.

El principal atractivo de la convocatoria será la emisión del nuevo Bono del Tesoro Nacional en dólares estadounidenses 6% con vencimiento el 31 de octubre de 2029 (AO29), que podrá suscribirse exclusivamente en moneda estadounidense. Para la primera rueda se estableció un monto máximo de colocación de USD 250 millones, mientras que el jueves 16 de julio se realizará una segunda vuelta por adhesión, al precio de corte surgido de la licitación inicial, por un monto adicional de hasta USD 150 millones, elevando el tope potencial de emisión a USD 400 millones.

La licitación se desarrollará entre las 10 y las 13 horas bajo la modalidad de indicación de precio, sin establecer valores mínimos ni máximos. Como es habitual, habrá un tramo no competitivo destinado principalmente a personas físicas y pequeños inversores, y otro competitivo para agentes especializados e inversores institucionales. El sistema busca ampliar la participación del mercado sin resignar mecanismos de formación de precios.

En el caso de los instrumentos dólar linked, la integración se realizará en pesos utilizando como referencia el tipo de cambio oficial de la Comunicación “A” 3500 del Banco Central correspondiente al día previo a la licitación, mientras que el AO29 deberá integrarse íntegramente en dólares estadounidenses. La liquidación de todas las operaciones quedó prevista para el viernes 17 de julio.

La convocatoria llega apenas días después del pago de más de USD 4.500 millones en vencimientos de deuda y forma parte de la estrategia del Palacio de Hacienda para mantener cubiertas las necesidades financieras de 2026 y buena parte de 2027 mediante emisiones en el mercado doméstico, financiamiento de organismos multilaterales y colocaciones selectivas en moneda dura.

Desde la óptica financiera, el nuevo AO29 constituye otra señal de la política oficial de reconstrucción gradual de la curva soberana en dólares. Al mismo tiempo, la coexistencia de instrumentos ajustados por CER, tasa fija, TAMAR y dólar linked permite medir las expectativas del mercado respecto de inflación, tasas de interés y tipo de cambio para los próximos años. La demanda que obtenga cada uno de estos activos será seguida de cerca por los operadores, ya que ofrecerá una nueva lectura sobre el apetito de los inversores por la deuda argentina en un escenario de menor riesgo país y mayor estabilidad macroeconómica.

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El Tesoro le canjea bonos al BCRA y adquiere mayor poder de fuego para intervenir en el mercado

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La operación más relevante surge de la Resolución Conjunta 39/2026, mediante la cual el Tesoro intercambió tenencias del Banco Central en un bono ajustado por inflación (BONCER TZXD6, con vencimiento en diciembre de 2026) por dos Letras del Tesoro vinculadas al dólar oficial (LELINK), con vencimientos el 31 de julio y el 31 de agosto de este año. La conversión contempla hasta US$1.000 millones de valor nominal para cada instrumento, totalizando una capacidad de emisión de hasta US$2.000 millones.

La lectura del mercado fue inmediata. Diversos analistas interpretaron que la decisión fortalece la capacidad operativa del Banco Central para actuar sobre los instrumentos de cobertura cambiaria. En las últimas semanas, la autoridad monetaria incrementó su presencia en los mercados financieros buscando moderar expectativas de devaluación y contener la volatilidad de los contratos vinculados al tipo de cambio. Con una mayor tenencia de títulos dólar linked, el BCRA amplía su margen para intervenir en el mercado secundario y administrar la curva de cobertura.

La medida se produce en un contexto particularmente sensible. El Gobierno busca consolidar la desaceleración inflacionaria mientras enfrenta una mayor demanda estacional de pesos asociada al pago de aguinaldos y una dinámica cambiaria que continúa siendo observada de cerca por los inversores. De hecho, tras la última licitación de deuda, el Tesoro liberó cerca de $3 billones de liquidez que, según estimaciones privadas, terminarán absorbidos en buena medida por las necesidades de efectivo propias de esta época del año.

La operación también revela un cambio en la composición del riesgo financiero dentro del sector público. El Banco Central entrega un bono ajustado por CER y recibe instrumentos atados a la evolución del dólar oficial. En términos prácticos, el riesgo inflacionario es reemplazado por riesgo cambiario de corto plazo, una decisión alineada con la estrategia oficial de reducir gradualmente el peso de los instrumentos indexados por inflación dentro de la estructura de deuda.

Paralelamente, mediante la Resolución Conjunta 38/2026, Economía amplió la emisión de una Letra del Tesoro Nacional Intransferible en dólares con vencimiento en junio de 2031 por un monto de US$35,25 millones. Estos títulos serán entregados al Banco Central para cancelar parte de los intereses devengados por las letras intransferibles que el organismo posee en cartera.

La operación responde a lo establecido en el artículo 55 de la Ley de Presupuesto 2026, que dispone que el 60% de los intereses de estas letras debe ser refinanciado mediante nuevos títulos a cinco años, mientras que el 40% restante se cancela en efectivo. En este caso, los vencimientos corresponden a dos letras emitidas a comienzos de 2024 y cuyos cupones operan durante esta semana.

Más allá de su magnitud relativamente reducida, la decisión vuelve a poner en evidencia la estrategia oficial de refinanciar compromisos intraestado sin recurrir a emisión monetaria directa. El Gobierno busca preservar el equilibrio fiscal y mantener bajo control la expansión de la base monetaria, uno de los pilares centrales del programa económico de Javier Milei.

Desde una perspectiva más amplia, ambas medidas forman parte del proceso de reconfiguración financiera que impulsa el Palacio de Hacienda. El objetivo es doble: por un lado, sostener la estabilidad cambiaria en un año marcado por la liberalización progresiva de los controles y la normalización del mercado; por otro, fortalecer la capacidad de financiamiento del Tesoro sin incrementar significativamente las necesidades de emisión.

La decisión adquiere además relevancia política. Mientras la administración Milei profundiza el ajuste sobre las transferencias discrecionales a las provincias y mantiene una estricta disciplina fiscal, Economía refuerza simultáneamente las herramientas financieras para administrar las expectativas del mercado. El mensaje implícito es que el equilibrio de las cuentas públicas seguirá siendo la prioridad, pero acompañado de una gestión cada vez más sofisticada de los instrumentos de deuda y de las relaciones financieras entre el Tesoro y el Banco Central.

En definitiva, el canje de bonos y la ampliación de títulos intransferibles no modifican sustancialmente el volumen de deuda pública, pero sí alteran su composición y mejoran la capacidad operativa del Gobierno para navegar un escenario donde la estabilidad cambiaria continúa siendo uno de los principales activos políticos y económicos de la administración nacional.

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