dólar linked

El Tesoro le canjea bonos al BCRA y adquiere mayor poder de fuego para intervenir en el mercado

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La operación más relevante surge de la Resolución Conjunta 39/2026, mediante la cual el Tesoro intercambió tenencias del Banco Central en un bono ajustado por inflación (BONCER TZXD6, con vencimiento en diciembre de 2026) por dos Letras del Tesoro vinculadas al dólar oficial (LELINK), con vencimientos el 31 de julio y el 31 de agosto de este año. La conversión contempla hasta US$1.000 millones de valor nominal para cada instrumento, totalizando una capacidad de emisión de hasta US$2.000 millones.

La lectura del mercado fue inmediata. Diversos analistas interpretaron que la decisión fortalece la capacidad operativa del Banco Central para actuar sobre los instrumentos de cobertura cambiaria. En las últimas semanas, la autoridad monetaria incrementó su presencia en los mercados financieros buscando moderar expectativas de devaluación y contener la volatilidad de los contratos vinculados al tipo de cambio. Con una mayor tenencia de títulos dólar linked, el BCRA amplía su margen para intervenir en el mercado secundario y administrar la curva de cobertura.

La medida se produce en un contexto particularmente sensible. El Gobierno busca consolidar la desaceleración inflacionaria mientras enfrenta una mayor demanda estacional de pesos asociada al pago de aguinaldos y una dinámica cambiaria que continúa siendo observada de cerca por los inversores. De hecho, tras la última licitación de deuda, el Tesoro liberó cerca de $3 billones de liquidez que, según estimaciones privadas, terminarán absorbidos en buena medida por las necesidades de efectivo propias de esta época del año.

La operación también revela un cambio en la composición del riesgo financiero dentro del sector público. El Banco Central entrega un bono ajustado por CER y recibe instrumentos atados a la evolución del dólar oficial. En términos prácticos, el riesgo inflacionario es reemplazado por riesgo cambiario de corto plazo, una decisión alineada con la estrategia oficial de reducir gradualmente el peso de los instrumentos indexados por inflación dentro de la estructura de deuda.

Paralelamente, mediante la Resolución Conjunta 38/2026, Economía amplió la emisión de una Letra del Tesoro Nacional Intransferible en dólares con vencimiento en junio de 2031 por un monto de US$35,25 millones. Estos títulos serán entregados al Banco Central para cancelar parte de los intereses devengados por las letras intransferibles que el organismo posee en cartera.

La operación responde a lo establecido en el artículo 55 de la Ley de Presupuesto 2026, que dispone que el 60% de los intereses de estas letras debe ser refinanciado mediante nuevos títulos a cinco años, mientras que el 40% restante se cancela en efectivo. En este caso, los vencimientos corresponden a dos letras emitidas a comienzos de 2024 y cuyos cupones operan durante esta semana.

Más allá de su magnitud relativamente reducida, la decisión vuelve a poner en evidencia la estrategia oficial de refinanciar compromisos intraestado sin recurrir a emisión monetaria directa. El Gobierno busca preservar el equilibrio fiscal y mantener bajo control la expansión de la base monetaria, uno de los pilares centrales del programa económico de Javier Milei.

Desde una perspectiva más amplia, ambas medidas forman parte del proceso de reconfiguración financiera que impulsa el Palacio de Hacienda. El objetivo es doble: por un lado, sostener la estabilidad cambiaria en un año marcado por la liberalización progresiva de los controles y la normalización del mercado; por otro, fortalecer la capacidad de financiamiento del Tesoro sin incrementar significativamente las necesidades de emisión.

La decisión adquiere además relevancia política. Mientras la administración Milei profundiza el ajuste sobre las transferencias discrecionales a las provincias y mantiene una estricta disciplina fiscal, Economía refuerza simultáneamente las herramientas financieras para administrar las expectativas del mercado. El mensaje implícito es que el equilibrio de las cuentas públicas seguirá siendo la prioridad, pero acompañado de una gestión cada vez más sofisticada de los instrumentos de deuda y de las relaciones financieras entre el Tesoro y el Banco Central.

En definitiva, el canje de bonos y la ampliación de títulos intransferibles no modifican sustancialmente el volumen de deuda pública, pero sí alteran su composición y mejoran la capacidad operativa del Gobierno para navegar un escenario donde la estabilidad cambiaria continúa siendo uno de los principales activos políticos y económicos de la administración nacional.

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Análisis de Mills Capital: los desafíos del Tesoro ante un roll-over de $16 billones

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El Tesoro Nacional afronta esta semana uno de los mayores desafíos financieros de 2026: renovar vencimientos por aproximadamente $16 billones, una cifra que se encuentra casi en su totalidad en manos de inversores privados y que pondrá a prueba el apetito del mercado por los activos en pesos.

Consciente de la magnitud del desafío, el equipo económico desplegó una amplia batería de instrumentos que incluye Lecaps, Boncer, bonos duales, títulos ajustados por tasa TAMAR, dollar-linked y la reapertura de bonos soberanos en dólares. La estrategia apunta a captar demanda en todos los segmentos posibles y minimizar el riesgo de una renovación insuficiente.

La licitación llega en un contexto menos favorable que el observado semanas atrás. Durante junio, la tasa de caución escaló hasta el 25,5%, desde niveles cercanos al 20%, mientras que el tipo de cambio mostró una aceleración y creció el volumen operado en bonos atados al dólar. Este escenario refleja una mayor búsqueda de cobertura por parte de los inversores y una creciente cautela respecto de la evolución financiera en la segunda mitad del año.

La presión cambiaria constituye uno de los principales focos de atención. Con expectativas que ubican la banda superior del esquema cambiario aproximadamente un 18% por encima de la cotización actual, el mercado se muestra más reticente a extender plazos en instrumentos puramente nominados en pesos. En consecuencia, el Tesoro debió ampliar las alternativas para satisfacer distintos perfiles de riesgo.

Entre los instrumentos ofrecidos sobresale la reapertura del Bonar 2028, una operación que podría completar emisiones por hasta USD 2.000 millones si logra adjudicar el cupo restante de USD 350 millones. La colocación es seguida de cerca por el mercado, ya que representa una nueva señal sobre la capacidad del Gobierno para acceder a financiamiento en moneda dura.

Al mismo tiempo, la oferta incorpora títulos de vencimiento más corto respecto de la licitación anterior. Entre ellos aparecen una Lecap a 136 días y un Boncer con vencimiento en octubre de 2027, dos alternativas que varios operadores identifican como las de mayor atractivo en el menú actual debido a su menor exposición a la volatilidad política y cambiaria.

La estrategia oficial también incluye una reapertura parcial de los bonos duales, entre ellos el TXMD9, aunque quedaron fuera otros instrumentos similares como el TXMD8 y el TXMJ0. La selección revela una intención de ofrecer mecanismos de cobertura sin incrementar excesivamente los riesgos para las cuentas públicas.

Los Boncer de plazos más largos atraviesan el período electoral y ofrecen tasas reales elevadas para compensar la incertidumbre. Los bonos ajustados por TAMAR buscan captar inversores interesados en diversificar posiciones, mientras que los dollar-linked recuperan protagonismo en un contexto donde el tipo de cambio real continúa apreciado y persisten dudas sobre la trayectoria futura del dólar.

El mensaje que surge de la licitación es claro. Por un lado, el Gobierno busca demostrar flexibilidad y disposición para atender las distintas demandas de cobertura del mercado. Por otro, reconoce implícitamente que la demanda exige rendimientos más atractivos y que el margen para continuar reduciendo tasas se ha acotado significativamente.

La licitación será observada como una prueba de confianza hacia la estrategia económica oficial. Más allá de la variedad de instrumentos disponibles, el resultado permitirá medir hasta qué punto los inversores están dispuestos a seguir financiando al Tesoro en un año atravesado por desafíos electorales, tensiones cambiarias y una economía que aún busca consolidar su proceso de estabilización.

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El Tesoro logró colocar $13,2 billones y refinanció vencimientos en una licitación con fuerte demanda por bonos de largo plazo

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La Secretaría de Finanzas concretó una nueva licitación de deuda en la que adjudicó instrumentos por un valor efectivo de $13,22 billones, tras recibir ofertas por $14,93 billones. El resultado implicó un rollover del 81,26% sobre los vencimientos que enfrentaba el Tesoro, en una operación que volvió a mostrar un importante interés del mercado por los títulos públicos, aunque sin alcanzar una refinanciación total de los compromisos.

La colocación combinó instrumentos a tasa fija, bonos ajustados por inflación (CER), títulos vinculados a la tasa TAMAR, bonos duales CER/TAMAR, instrumentos dólar linked y deuda denominada directamente en dólares estadounidenses. La estrategia del Ministerio de Economía volvió a apuntar a diversificar las alternativas de financiamiento y extender los plazos de vencimiento, consolidando la curva de deuda en moneda local.

Uno de los datos más relevantes fue el marcado interés de los inversores por los bonos de mayor duración. El instrumento con mayor volumen adjudicado fue la nueva Lecap con vencimiento el 13 de noviembre de 2026, que captó $4,18 billones con una tasa efectiva mensual del 2,10%, equivalente a una Tasa Interna de Retorno Efectiva Anual (TIREA) del 28,32%.

Sin embargo, el mayor protagonismo volvió a concentrarse en los instrumentos indexados. El bono dual CER/TAMAR con vencimiento en diciembre de 2029 absorbió $3,77 billones, mientras que el nuevo bono a tasa TAMAR con vencimiento en julio de 2027 obtuvo colocaciones por $2,43 billones. A ellos se sumaron tres emisiones ajustadas por CER con vencimientos entre 2027 y 2028 que, en conjunto, captaron más de $2,1 billones.

La preferencia por este tipo de activos refleja que una parte importante del mercado continúa buscando cobertura frente a la evolución futura de la inflación y de las tasas de interés, aun cuando el Gobierno sostiene que el proceso de desinflación continuará durante los próximos meses.

En el segmento vinculado al tipo de cambio, el Tesoro adjudicó aproximadamente $694.000 millones equivalentes mediante dos títulos dólar linked con vencimientos en agosto de 2026 y diciembre de 2028, instrumentos que permiten a los inversores protegerse frente a eventuales movimientos del dólar oficial.

Por otra parte, el Gobierno volvió a salir al mercado internacional de deuda en moneda dura mediante la reapertura del Bonar 2028 (AO28). En esta licitación recibió ofertas por USD 527 millones y finalmente adjudicó USD 257 millones de valor efectivo, equivalentes a un Valor Nominal Original (VNO) de USD 266 millones, con un rendimiento del 7,83% anual y una tasa nominal del 7,56%.

La demanda superó ampliamente el monto finalmente adjudicado, por lo que se aplicó un fuerte prorrateo sobre las ofertas presentadas al precio de corte, fijado en USD 967 por cada USD 1.000 de valor nominal. Además, la Secretaría de Finanzas anunció que el próximo lunes realizará una segunda vuelta exclusivamente para el AO28, por hasta USD 100 millones adicionales, manteniendo el mismo precio de corte.

Desde la perspectiva financiera, la licitación vuelve a mostrar que el Tesoro mantiene acceso al mercado doméstico de deuda pese a no alcanzar un rollover pleno. La decisión de refinanciar poco más del 81% de los vencimientos implica que el resto podrá cubrirse con parte de la liquidez acumulada por el Gobierno, una estrategia que el equipo económico viene utilizando en los últimos meses para administrar el perfil de vencimientos sin incrementar significativamente el stock de deuda.

Al mismo tiempo, la composición de la demanda ofrece una señal relevante sobre las expectativas del mercado. Mientras los títulos a tasa fija continúan encontrando compradores, la mayor concentración de colocaciones en instrumentos indexados por inflación o vinculados a tasas variables refleja que los inversores todavía privilegian mecanismos de cobertura ante un escenario macroeconómico que, aunque muestra señales de estabilización, continúa transitando un proceso de normalización.

Para el Ministerio de Economía, la continuidad de licitaciones con elevados niveles de participación constituye un componente central de la estrategia de financiamiento del Tesoro, en un esquema que busca sostener el equilibrio fiscal sin recurrir a la emisión monetaria del Banco Central y consolidar un mercado de deuda en pesos cada vez más profundo.

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Finanzas logró un rollover del 120% y estira vencimientos hasta 2030 con fuerte demanda por bonos duales

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La Secretaría de Finanzas cerró una nueva licitación de deuda con un resultado que fortalece la estrategia oficial de administración de pasivos: adjudicó $6,12 billones frente a vencimientos del día y alcanzó un rollover del 120,42%, lo que implica que no sólo refinanció la totalidad de los compromisos inmediatos sino que además obtuvo financiamiento neto positivo.

El resultado adquiere relevancia en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar el equilibrio fiscal, reducir la emisión monetaria y construir una curva de financiamiento de largo plazo en moneda local. La operación recibió ofertas por $7,40 billones, lo que evidencia una demanda superior al monto finalmente adjudicado y permitió al Tesoro seleccionar condiciones más favorables.

La principal apuesta de los inversores estuvo concentrada en los nuevos bonos duales CER/TAMAR con vencimientos en 2028, 2029 y 2030. Estos instrumentos, diseñados para ofrecer cobertura tanto frente a la inflación como ante la evolución de las tasas del mercado, captaron más de $4,3 billones. El bono con vencimiento en junio de 2030 fue el más demandado, con adjudicaciones por $2,11 billones y una tasa interna de retorno efectiva anual del 9,30% sobre la pata TAMAR y del 6,34% sobre la pata CER.

La fuerte adhesión a estos títulos revela una señal relevante para el equipo económico: el mercado comienza a aceptar plazos cada vez más extensos en pesos. En términos prácticos, el Tesoro logró trasladar parte de sus necesidades financieras desde instrumentos de corto plazo hacia vencimientos ubicados entre 2028 y 2030, reduciendo presiones futuras de refinanciación.

Otro dato significativo fue la colocación de instrumentos vinculados al dólar. La nueva letra dólar linked con vencimiento en agosto de 2026 absorbió $1,62 billones, mientras que el bono dólar linked a diciembre de 2028 sumó otros $116.000 millones. La demanda por este tipo de activos refleja que una porción del mercado continúa buscando cobertura cambiaria, aunque sin recurrir a instrumentos emitidos directamente en moneda extranjera.

En paralelo, el Gobierno concretó una nueva reapertura del Bonar 2028 (AO28), denominado y pagadero en dólares. La operación captó USD 191 millones efectivos mediante la adjudicación de USD 200 millones de valor nominal, con una tasa de retorno del 8,63%. El nivel de demanda superó el monto ofrecido, obligando a aplicar un prorrateo cercano al 31% para las órdenes presentadas al precio de corte.

La colocación del AO28 tiene una importancia estratégica para la administración de Javier Milei. Por un lado, permite captar dólares genuinos del mercado sin recurrir a organismos multilaterales. Por otro, funciona como una referencia para medir la percepción de riesgo sobre la deuda soberana argentina en moneda dura.

El operativo incluyó además una conversión voluntaria de títulos con vencimiento a fin de junio de 2026. Los tenedores del BONCER TZX26 y del bono dual TTJ26 aceptaron canjear una parte relevante de sus posiciones por los nuevos bonos duales a más largo plazo. La adhesión alcanzó al 24,89% del stock en circulación del TZX26 y al 21,79% del TTJ26.

Desde la óptica financiera, esta conversión representa una extensión efectiva de vencimientos por más de $3 billones, reduciendo las necesidades de caja que el Tesoro hubiera debido afrontar en las próximas semanas. Al mismo tiempo, permite construir una curva de rendimientos más extensa para los nuevos instrumentos duales.

La operación confirma que el Ministerio de Economía continúa aprovechando el escenario de desaceleración inflacionaria para reconfigurar el perfil de la deuda pública. La aparición de instrumentos con vencimientos hasta 2030 marca una diferencia respecto de los años previos, cuando la mayor parte del financiamiento se concentraba en plazos considerablemente más cortos debido a la incertidumbre macroeconómica.

El desafío hacia adelante será sostener esta dinámica. Si el Gobierno logra mantener la estabilidad cambiaria, la baja de la inflación y el superávit fiscal, la extensión gradual de plazos podría transformarse en una de las herramientas centrales para disminuir la vulnerabilidad financiera del sector público. Por lo pronto, la licitación dejó una señal positiva para el equipo económico: el mercado continúa dispuesto a financiar al Tesoro y comienza a hacerlo a horizontes temporales cada vez más largos.

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Finanzas apuesta a extender plazos y captar cobertura: lanza bonos duales hasta 2030 y reabre instrumentos atados al dólar

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La Secretaría de Finanzas volverá a testear este miércoles el apetito del mercado por la deuda soberana con una licitación que combina cobertura inflacionaria, protección cambiaria y financiamiento en moneda dura. La novedad central será el debut de una nueva familia de bonos duales en pesos con vencimientos entre 2028 y 2030, instrumentos que buscan ofrecer a los inversores una cobertura más amplia en un contexto donde la desaceleración de la inflación convive con interrogantes sobre la evolución de las tasas de interés y el tipo de cambio.

La convocatoria, cuya recepción de ofertas se extenderá entre las 10 y las 15 horas del 10 de junio, forma parte de la estrategia del Ministerio de Economía para sostener el proceso de refinanciamiento de vencimientos y, al mismo tiempo, construir una curva de financiamiento más larga en moneda local. La liquidación de las operaciones se concretará el 12 de junio.

El menú diseñado por el equipo económico muestra una señal clara: el Gobierno busca profundizar la migración desde instrumentos de corto plazo hacia deuda de mayor duración, reduciendo los riesgos de refinanciación concentrados en los próximos meses. Para ello ofrecerá tres nuevos Bonos del Tesoro Nacional en pesos duales con vencimientos en diciembre de 2028, diciembre de 2029 y junio de 2030.

Estos títulos presentan una característica distintiva. Al vencimiento pagarán el mayor rendimiento entre dos variables: la actualización por inflación medida a través del CER o la evolución de la tasa TAMAR, que refleja el rendimiento promedio de los depósitos mayoristas de más de 1.000 millones de pesos en bancos privados, más un margen adicional del 3%. De este modo, los inversores quedan cubiertos tanto frente a un eventual rebrote inflacionario como ante un escenario de tasas reales más elevadas.

La aparición de estos bonos duales representa una innovación relevante dentro de la estrategia financiera oficial. En los últimos meses, la baja de la inflación y la estabilización cambiaria modificaron las preferencias del mercado, obligando al Tesoro a ofrecer instrumentos con esquemas de protección más sofisticados para atraer demanda y extender plazos sin convalidar costos excesivos de financiamiento.

Junto con los títulos duales, Finanzas volverá a ofrecer cobertura cambiaria mediante instrumentos dólar linked. En esta oportunidad se emitirán una nueva Letra vinculada al dólar oficial con vencimiento en agosto de 2026 y un Bono dólar linked con vencimiento en diciembre de 2028. Ambos se suscribirán en pesos, utilizando el tipo de cambio de referencia del Banco Central, y devolverán capital ajustado por la evolución del dólar oficial al momento del vencimiento.

La presencia de estos instrumentos revela que, pese al esquema de estabilidad cambiaria impulsado por el Gobierno, sigue existiendo una demanda de cobertura frente a eventuales movimientos del tipo de cambio. Para el Tesoro, esta alternativa permite captar fondos sin necesidad de emitir deuda directamente denominada en moneda extranjera.

El tercer componente de la licitación será la reapertura del BONAR 2028 (AO28), un bono en dólares con cupón del 6% anual y vencimiento en octubre de 2028. A diferencia de los instrumentos en pesos, la suscripción y la integración deberán realizarse exclusivamente con dólares estadounidenses. Además, el Tesoro habilitará una segunda vuelta por adhesión el 11 de junio para ampliar la colocación, con un límite global de emisión de hasta 300 millones de dólares.

La reapertura del AO28 constituye una nueva prueba para medir la capacidad del Gobierno de captar divisas genuinas en el mercado doméstico. Desde la flexibilización cambiaria y la mejora en los indicadores financieros, Economía busca consolidar una fuente de financiamiento en dólares que reduzca la dependencia de organismos multilaterales y fortalezca el perfil de deuda del Tesoro.

Otro aspecto relevante del llamado es la operación de conversión de deuda bajo el marco del Decreto 846/24. Los tenedores del BONCER TZX26 y del Bono Dual TTJ26, ambos con vencimiento en junio de 2026, podrán canjear sus posiciones por los nuevos bonos duales con vencimientos entre 2028 y 2030. La iniciativa apunta a despejar vencimientos concentrados en el corto plazo y trasladar compromisos hacia horizontes más largos, una estrategia habitual en los procesos de administración de pasivos.

Desde el punto de vista financiero, el resultado de esta licitación será observado con especial atención por el mercado. No sólo permitirá medir el nivel de confianza de los inversores en la estrategia económica del Gobierno, sino también evaluar hasta qué punto existe disposición a financiar al Tesoro a plazos cada vez más extensos en un escenario donde la inflación continúa descendiendo, pero persisten desafíos vinculados a la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y la sostenibilidad del esquema cambiario.

La licitación también servirá como termómetro para conocer cuál de las coberturas resulta hoy más atractiva para los inversores: la protección frente a la inflación, el resguardo contra movimientos del dólar o la búsqueda de rendimientos reales mediante instrumentos vinculados a las tasas del sistema financiero. La respuesta del mercado ofrecerá señales relevantes sobre las expectativas económicas para los próximos años.

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