Dólar MEP

El dólar cerró una semana de calma pese al rebote diario

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El mercado cambiario cerró la semana con un comportamiento que refleja el delicado equilibrio que atraviesa la economía argentina. Aunque el dólar volvió a subir este viernes y alcanzó los $1.500 en las principales entidades bancarias, la cotización terminó acumulando una baja semanal, en un escenario donde la desaceleración de la inflación comenzó a moderar las presiones sobre el tipo de cambio.

En el Banco Nación, el dólar minorista avanzó $5 hasta los $1.500 para la venta, mientras que el promedio de las entidades financieras relevadas por el Banco Central se ubicó en $1.500,44. El dólar tarjeta, por su parte, quedó en $1.950.

En el segmento mayorista, referencia para el comercio exterior, la divisa subió $2 y cerró en $1.478, aunque todavía acumula una caída de $10 en lo que va de julio. De este modo, el tipo de cambio oficial continúa lejos del techo de la banda cambiaria, hoy ubicado en $1.827,63, una distancia cercana al 24%, lo que reduce, por el momento, las expectativas de una intervención cambiaria.

El dato de inflación de junio, que mostró una variación mensual de 1,9%, comenzó a modificar las expectativas del mercado. Con una nominalidad más baja, los operadores ajustaron sus proyecciones para el dólar oficial, que actualmente estiman en torno a los $1.486,5 hacia fines de julio y cerca de $1.629,5 para diciembre, según las cotizaciones implícitas en el mercado de futuros.

En los segmentos financieros, el dólar MEP finalizó en $1.519,05, mientras que el contado con liquidación (CCL) cerró en $1.574,84. El dólar blue, en tanto, permaneció estable en $1.525 para la venta, consolidando un escenario de menor dispersión entre las distintas cotizaciones.

Sin embargo, la relativa estabilidad cambiaria no alcanzó para sostener el desempeño de los activos argentinos. La Bolsa porteña atravesó su peor semana de julio, con una caída del S&P Merval de 2,4% en pesos y de 3,8% medido en dólares. Los bonos soberanos también retrocedieron, impulsando un incremento del 4% en el riesgo país, que finalizó en 419 puntos básicos, su mayor avance en casi dos meses.

La reacción del mercado respondió menos a factores domésticos que al deterioro del escenario internacional. La persistencia de presiones inflacionarias en Estados Unidos modificó las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, mientras que la renovada tensión geopolítica en Medio Oriente fortaleció al dólar como activo de refugio y elevó los precios internacionales del petróleo.

En contraste con ese escenario, el Banco Central volvió a mostrar fortaleza en el mercado oficial de cambios. La autoridad monetaria cerró la semana con compras netas por US$1.154 millones, el mejor resultado semanal desde 2023 y un cambio de tendencia respecto de junio, cuando la acumulación de reservas había perdido dinamismo.

En lo que va de julio, las compras netas ya alcanzan los US$1.444 millones y, durante 2026, el organismo acumula adquisiciones por US$12.619 millones. Además, extendió a 129 ruedas consecutivas su saldo comprador en el Mercado Libre de Cambios (MULC), una señal que el Gobierno considera clave para fortalecer la posición externa sin alterar el actual esquema cambiario.

El panorama deja una lectura dual para la economía. Por un lado, la desaceleración de la inflación y la capacidad del Banco Central para recomponer reservas contribuyen a reducir la volatilidad del dólar. Por otro, el comportamiento de los mercados financieros evidencia que la confianza de los inversores continúa condicionada por factores externos y por la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.

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El Banco Nación fortalece su estrategia de financiamiento en el mercado de capitales

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El Banco Nación concretó este miércoles una nueva colocación de títulos de deuda en el mercado de capitales local y logró captar el equivalente a 270 millones de dólares, superando ampliamente el objetivo inicial de obtener fondos por US$ 150 millones.

La operación correspondió a la segunda emisión de Obligaciones Negociables del año e incluyó las Clases 4, 5 y 6, cuyos recursos estarán destinados a fortalecer la capacidad de financiamiento de la entidad y sostener su liderazgo en el otorgamiento de créditos al sector privado, especialmente para familias y pequeñas y medianas empresas.

Las condiciones finales de la colocación fueron las siguientes:

  • Clase 4 (en pesos): tasa TAMAR + 3,25%.
  • Clase 5 (dólar MEP): tasa fija del 6% anual.
  • Clase 6 (UVA): tasa fija del 6,5% anual.

Desde la entidad destacaron que el fuerte nivel de demanda permitió superar ampliamente el monto originalmente previsto, una señal que interpretaron como un respaldo del mercado a la estrategia financiera del banco.

La colocación se enmarca en el Programa Global de Emisiones del Banco Nación, que contempla emisiones por hasta US$ 1.500 millones. El objetivo es diversificar las fuentes de fondeo, fortalecer la estructura financiera de la entidad y ampliar la disponibilidad de recursos para el otorgamiento de créditos productivos.

Con esta estrategia, el banco busca consolidar su posición como principal financiador del sector privado argentino, canalizando recursos hacia inversiones, capital de trabajo y consumo, en un contexto en el que el acceso al crédito comienza a recuperar protagonismo dentro de la economía.

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El dólar oficial cerró junio en $1.500 y superó ampliamente a la inflación

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El dólar oficial cerró junio con una fuerte recuperación y alcanzó los $1.500 para la venta en el Banco Nación, luego de registrar una suba mensual del 5%, muy por encima de la inflación estimada para el período, que las consultoras privadas ubican por debajo del 2%. El movimiento marcó un cambio de tendencia en el mercado cambiario y volvió a instalar el debate sobre las estrategias de cobertura para el segundo semestre del año.

La cotización oficial avanzó cinco pesos en la última rueda del mes, mientras que el tipo de cambio mayorista finalizó en $1.481,50, con un incremento mensual del 5,2%. Aun así, el precio continúa lejos del techo de la banda cambiaria fijado por el Banco Central, actualmente ubicado en $1.806,92, lo que mantiene un amplio margen dentro del esquema de flotación administrada.

La aceleración del tipo de cambio terminó por borrar las ganancias obtenidas durante los últimos meses por las estrategias de carry trade. Quienes apostaron por inversiones en pesos para luego dolarizar sus posiciones registraron pérdidas cercanas al 2,5%, en un contexto donde la apreciación del dólar superó ampliamente el rendimiento obtenido por varios instrumentos financieros de corto plazo.

Detrás de la suba confluyeron diversos factores. La menor liquidación de divisas por parte del complejo agroexportador, la reducción de emisiones de obligaciones negociables en moneda extranjera y un incremento de la demanda de cobertura presionaron sobre el mercado durante todo junio. A ello se sumó la estacionalidad propia del inicio del segundo semestre, cuando disminuye el ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa y aumenta la incertidumbre financiera.

Los dólares financieros también acompañaron la tendencia alcista. El dólar MEP finalizó el mes en $1.512,05, con un incremento mensual del 5,4%, mientras que el contado con liquidación cerró en $1.561,52, tras avanzar 5% durante junio. En paralelo, el dólar informal concluyó en $1.515, acumulando un aumento cercano al 6%, prácticamente el triple de la inflación esperada para el mes.

En materia cambiaria, el Banco Central moderó el ritmo de intervención. Durante junio compró alrededor de USD 1.371 millones, el volumen mensual más bajo del año, reflejando una menor oferta de divisas en el mercado oficial. Según los datos diarios de la autoridad monetaria, las reservas internacionales se ubicaban en USD 44.873 millones al cierre del 30 de junio, mientras que ese día adquirió otros USD 47 millones en el mercado de cambios.

El fortalecimiento del dólar también se explicó por el reacomodamiento de carteras financieras. La proximidad de importantes vencimientos de deuda en pesos, como el bono CER TZJ26, incentivó el desarme de posiciones en moneda local y elevó la demanda de activos dolarizados. A ello se agregaron factores internacionales, como la apreciación global del dólar frente a otras monedas, fenómeno que también impactó sobre las economías emergentes.

Pese al reciente movimiento, el balance del primer semestre todavía muestra una apreciación relativamente moderada del tipo de cambio oficial, con una suba cercana al 2% desde enero. Durante ese período, las tasas en pesos ofrecieron rendimientos mensuales del orden del 2%, lo que permitió que las colocaciones en moneda local resultaran más rentables que la dolarización. Sin embargo, la recuperación del dólar durante junio modificó parcialmente ese escenario.

Las opiniones entre los analistas continúan divididas respecto de la estrategia más conveniente para los próximos meses. Gustavo Ber considera que el contexto favorece una mayor dolarización de los portafolios ante una esperada reducción de la oferta de divisas. Gustavo Quintana, en cambio, sostiene que la demanda actual responde principalmente a factores estacionales y recomienda prudencia antes de tomar posiciones.

Francisco Díaz Mayer entiende que los actuales niveles no resultan atractivos para comprar dólares con una visión de corto plazo, aunque considera razonable el precio desde una perspectiva de largo plazo. Federico Domínguez mantiene una visión favorable a los instrumentos en pesos, apoyado en el superávit fiscal, el orden monetario y el fortalecimiento del sector exportador.

Desde Cocos Gold, Ian Colombo plantea que la decisión dependerá de la evolución de las tasas de interés. Si los rendimientos en pesos permanecen por encima del 20% anual, el carry trade podría seguir ofreciendo ventajas. En cambio, una reducción adicional de las tasas volvería más atractiva la cobertura cambiaria, especialmente cuando el mercado proyecta un dólar entre $1.630 y $1.650 hacia fin de año.

Otros especialistas, como Juan Pazos, consideran que el segundo semestre podría presentar una dinámica cambiaria relativamente estable gracias a una mayor oferta de granos y una demanda moderada de importaciones. Matías Fernández, de Aurum Valores, señala que el actual nivel del dólar luce elevado en términos reales respecto de meses anteriores, aunque no observa riesgos significativos para la estabilidad cambiaria. En la vereda opuesta, Juan Manuel Truffa, de Outlier, interpreta que el mercado atraviesa un pico estacional y espera una corrección bajista durante las próximas semanas.

Con un riesgo país estabilizado en torno a los 426 puntos básicos y una economía que comienza a transitar un semestre tradicionalmente menos favorable en materia de ingreso de divisas, el mercado seguirá monitoreando la evolución de las reservas, las tasas de interés y la liquidación del sector exportador. La interacción entre esas variables definirá si la reciente suba del dólar representa apenas una corrección transitoria o el inicio de una nueva etapa de mayor volatilidad cambiaria.

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El dólar aceleró su suba en junio: la mayor demanda impulsa el tipo de cambio

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El mercado cambiario cerró una nueva semana con una señal que comienza a consolidarse: el dólar retomó una trayectoria ascendente impulsada por una demanda más firme de empresas y ahorristas, en un contexto en el que el Gobierno busca sostener el nuevo esquema de flotación administrada sin resignar reservas ni alterar el programa económico.

Durante la última semana, el tipo de cambio mayorista avanzó 33 pesos, equivalente a un 2,3%, revirtiendo ampliamente la caída registrada en la semana previa. En lo que va de junio, la cotización oficial acumula un incremento de 53 pesos, un alza del 3,8% que, de mantenerse las proyecciones privadas de inflación por debajo del 2%, implicará un ajuste cambiario superior al aumento general de precios por primera vez en varios meses.

El viernes, pese al feriado en Estados Unidos que redujo el volumen operado, la presión compradora volvió a intensificarse. Con negocios por US$408,1 millones en el segmento contado —unos US$160 millones menos que el jueves— el dólar mayorista cerró en torno a los $1.461, tras subir diez pesos en la jornada.

El movimiento llevó al tipo de cambio a su nivel más elevado desde el 12 de enero, cuando había alcanzado los $1.467,50. Además, volvió a ubicarse por encima del valor con el que había finalizado 2025, una referencia que el mercado sigue observando para medir el ritmo de corrección cambiaria.

Un dólar que comienza a recuperar terreno

La aceleración del dólar aparece luego de varios meses de apreciación cambiaria que habían fortalecido el peso en términos reales. Ahora, el escenario parece modificarse lentamente.

En el segmento minorista, el dólar del Banco Nación cerró en $1.480 para la venta, acumulando cuatro ruedas consecutivas de aumento. Durante junio avanzó 50 pesos, equivalente a un 3,5%.

En paralelo, el dólar blue retrocedió cinco pesos en la última rueda hasta los $1.480, aunque también registra una ganancia mensual del 3,5%, luego de haber alcanzado el jueves su valor más alto desde fines de enero.

Los dólares financieros también acompañaron la tendencia. El dólar MEP avanzó hasta los $1.480, mientras que el contado con liquidación permaneció cerca de los $1.509. En el mercado de futuros, todos los contratos operaron con subas de entre 0,4% y 0,9%, reflejando que los operadores continúan incorporando expectativas de un tipo de cambio más elevado para los próximos meses.

El Banco Central mantiene margen dentro del esquema de bandas

Uno de los factores que aporta tranquilidad al mercado es que, pese al avance del dólar, el precio continúa muy lejos del techo establecido por el Banco Central para el régimen de bandas cambiarias.

La autoridad monetaria informó que el límite superior del sistema se ubica en $1.790, por lo que el dólar mayorista todavía permanece unos 330 pesos por debajo de ese nivel, equivalente a una distancia del 22,6%.

Ese amplio margen le permite al Banco Central continuar interviniendo mediante compras en el mercado de contado sin poner en riesgo el funcionamiento del esquema cambiario vigente.

En ese marco, la entidad adquirió US$70 millones durante la última rueda, elevando las compras acumuladas del año hasta US$10.800 millones. Las reservas brutas alcanzaron los US$47.502 millones, aunque las reservas netas continúan en terreno negativo, estimadas en alrededor de US$400 millones.

El mercado espera ahora que el Gobierno anuncie en los próximos días un nuevo financiamiento internacional, ya sea mediante un préstamo con bancos privados o una colocación de deuda respaldada por garantías recientemente otorgadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De concretarse esa operación, las reservas netas volverían a terreno positivo, fortaleciendo el frente financiero.

Cobertura empresaria y señales del mercado de deuda

La dinámica cambiaria también se reflejó en el reciente canje de deuda llevado adelante por el Tesoro Nacional.

La operación permitió reducir los vencimientos de fin de mes desde $20 billones hasta $16 billones. Sin embargo, uno de los datos que más llamó la atención de los analistas fue que el 89% de quienes ingresaron al canje eligieron bonos con vencimiento en julio de 2026.

Para Eric Ritondale, economista de PUENTE, este comportamiento confirma que buena parte de los inversores privados continúa privilegiando instrumentos que ofrecen cobertura frente al riesgo cambiario de corto plazo.

Según el analista, la composición del canje evidencia que la demanda corporativa mantiene un fuerte interés por preservar posiciones protegidas frente a posibles movimientos del tipo de cambio, tanto por razones financieras como por necesidades propias de la operatoria y la contabilidad empresarial.

El desafío del Gobierno

El movimiento del dólar durante junio abre un nuevo escenario para la estrategia económica del Gobierno.

Por un lado, una corrección moderada del tipo de cambio podría contribuir a aliviar parte del atraso cambiario que distintos sectores exportadores vienen señalando desde hace meses. Pero, al mismo tiempo, el Ejecutivo deberá evitar que esa recuperación se traslade rápidamente a precios y complique el proceso de desaceleración inflacionaria, uno de los principales activos políticos de la administración nacional.

La evolución de las próximas semanas dependerá de la capacidad oficial para recomponer reservas, sostener el ingreso de divisas y administrar una demanda de cobertura que comienza a mostrar mayor intensidad en un mercado que, lentamente, vuelve a incorporar expectativas de un dólar más alto.

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El Banco Central moderó las compras de divisas mientras el dólar oficial volvió a subir

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El Banco Central (BCRA) mantuvo este miércoles su posición compradora en el mercado de cambios, aunque con una intensidad menor a la observada en los últimos meses. La autoridad monetaria adquirió US$ 34 millones en el mercado oficial, el menor monto desde comienzos de abril, en una jornada en la que el dólar mayorista volvió a registrar una suba y las reservas internacionales retrocedieron por efecto de la valuación de los activos.

Con este resultado, el BCRA acumula compras por US$ 986 millones durante junio y un saldo neto positivo de US$ 10.655 millones en lo que va de 2026, consolidando una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales de cara a los próximos vencimientos de deuda y sostener la estabilidad del mercado cambiario.

La intervención oficial representó apenas el 6% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde se negociaron US$ 607 millones. El dato refleja un menor nivel de participación del organismo, en línea con la estrategia oficial de otorgar mayor protagonismo a la oferta y demanda privada dentro del esquema de bandas cambiarias.

Las reservas bajaron pese a las compras oficiales

A pesar del saldo comprador, las reservas brutas internacionales descendieron en US$ 147 millones y finalizaron la jornada en US$ 47.508 millones.

La caída respondió principalmente al efecto contable generado por la baja del precio internacional del oro, que retrocedió 2,3% durante la rueda y habría reducido en alrededor de US$ 200 millones el valor de los activos que integran las reservas del Banco Central.

También incidieron las variaciones de las monedas que integran la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEG). El euro perdió 1,02% frente al dólar y la libra esterlina cayó 1,14%, mientras que el yuan avanzó apenas 0,03% y el yen registró una suba de 0,19%.

El comportamiento vuelve a poner de manifiesto que la evolución diaria de las reservas internacionales no depende exclusivamente de las compras o ventas de divisas realizadas por la autoridad monetaria, sino también de las fluctuaciones de los activos financieros que integran su cartera.

El dólar oficial extendió la recuperación

En paralelo, el mercado cambiario mostró una nueva suba del tipo de cambio oficial. El dólar mayorista avanzó $5 y cerró en $1.441,50 para la venta, consolidando la recuperación iniciada tras el feriado y manteniéndose todavía lejos del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.786,94.

La brecha con el dólar contado con liquidación (CCL) se redujo a aproximadamente 4,1%, uno de los niveles más bajos desde marzo, reflejando una mayor convergencia entre las distintas cotizaciones.

El volumen negociado alcanzó los US$ 606,5 millones, mientras que en el mercado de futuros predominó una tendencia alcista, con incrementos de hasta 0,4% en los contratos correspondientes a 2026.

Las expectativas del mercado continúan mostrando un sendero de depreciación moderada. Los contratos proyectan un dólar mayorista en torno a los $1.449,50 para el cierre de junio y cercano a los $1.617 hacia fines de 2026.

Los dólares financieros mantuvieron una brecha acotada

En el segmento minorista, el dólar cerró en $1.460 para la venta en el Banco Nación, llevando la cotización del dólar tarjeta a $1.898. De acuerdo con el promedio relevado por el Banco Central entre las entidades financieras, el tipo de cambio minorista se ubicó en $1.461,27.

Entre las cotizaciones financieras, el contado con liquidación finalizó en $1.499,68 y el dólar MEP en $1.455,80, mientras que el dólar blue avanzó $5 hasta los $1.475.

Los analistas atribuyen la estabilidad relativa del mercado a una combinación de factores: una mayor oferta de divisas proveniente de las exportaciones, el ingreso de dólares del sector energético y minero y una menor demanda del sector privado, en un contexto donde el Banco Central continúa acumulando reservas, aunque con intervenciones más moderadas que las registradas durante abril y mayo.

La evolución de la liquidación del complejo agroexportador, el comportamiento de la demanda privada de divisas y el ritmo de acumulación de reservas seguirán siendo las principales variables bajo seguimiento del mercado durante las próximas semanas.

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