DOMINGO CAVALLO

Para Cavallo se necesitan “cambios en el régimen monetario y de manejo del endeudamiento”

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El ex superministro Domingo Cavallo volvió a publicar sus análisis de la economía Argentina y sus proyecciones, considera que la inflación puede bajar pero afirma que eso no alcanzará para que se reactive el mercado interno.

La inflación puede seguir bajando, pero para que se reactive el mercado interno se necesitan cambios de régimen monetario y de manejo del endeudamiento

Durante abril y mayo la inflación bajó del entorno del 4%, en los meses anteriores, a alrededor de un 3% mensual y el comportamiento del incremento de los precios online, en los últimos 30 días, sugiere que puede seguir bajando.

Los pronósticos de producción agrícola son muy buenos y como los precios internacionales están subiendo, especialmente los del maíz, las perspectivas en materia de exportaciones de este origen, también son alentadoras. No ocurre lo mismo con las exportaciones de las economías regionales y de las manufacturas industriales, muy afectadas por retenciones que antes no pagaban y por la reducción de los reembolsos de exportación.

Sin embargo, la demanda interna de la mayor parte de los bienes y servicios se mantiene muy baja y la producción de estos sectores no tiene visos de reactivarse a corto plazo. Sólo algunas modificaciones importantes en la política monetaria y financiera podrían ayudar a impulsar una cierta reactivación, pero el gobierno no parece decidido a implementar cambios por temor a que vuelva a desbarrancarse el mercado cambiario.

Continúa una fuerte incertidumbre política, pero es probable que comience a haber mayor claridad una vez que se conozcan las alianzas y los precandidatos que se presentarán a las PASO. Las definiciones en materia económica a que se verán obligados los candidatos, también ayudarán a reducir la incertidumbre.

El gobierno no debería rehuir un debate sincero sobre las políticas que se aplicarán a partir del 10 de diciembre. En la medida que el gobierno se limite a decir que continuará con las políticas actuales y no explicite los cambios que se propone implementar, dejará más espacio para que la oposición se monte sólo en las críticas y no se sienta obligada a explicitar lo que hará si gana las elecciones.

El gran desafío, para evitar la acentuación del clima estanflacionario y aventar el riesgo hiperinflacionario luego del 10 de diciembre, es que se recupere la confianza de los ahorristas e inversores argentinos, paso previo a la recuperación de la confianza de los financistas e inversores del exterior.

La marcha de la inflación

En el gráfico 1, se presentan los últimos datos disponibles de la tasa mensual de inflación estimadas en base a los precios on-line, es decir, los precios de los bienes y servicios que se comercializan en mercados libres y que se conocen a través del internet. Como el gobierno ha decidido no seguir aumentando los precios regulados en los próximos meses a un ritmo más alto que el del resto de los bienes, es probable que no haya grandes discrepancias en las mediciones del Índice de precios al Consumidor del INDEC y la tasa de inflación que anticipan los precios on-line.

Al 26 de mayo, la tasa de inflación promedio mensual (equivalente a la que mide el INDEC) era 3,2% y la de los últimos 30 días del 2,9%. La tendencia es claramente a la baja y no es imposible que, estabilizado el tipo de cambio en 45 pesos por dólar, con perspectiva de que hacia fin de año llegue gradualmente a no más de 50 pesos, la tasa de inflación vuelva a ubicarse en el entorno del 2% mensual, no muy diferente del promedio en el que se ubicó desde junio de 2016 hasta la crisis cambiaria de mayo de 2018.
Sigue la recesión de la producción para el mercado interno

La recesión continúa y no hay señales de reactivación del mercado interno, a pesar de las mejores perspectivas en materia agropecuaria y de exportaciones tradicionales. Tal como surge del cuadro 1, los indicadores del nivel de actividad económica disponibles para el primer trimestre y el mes de abril, así lo sugieren.

Este clima recesivo es sin duda consecuencia de: el esfuerzo que el gobierno hace para bajar el gasto público, las altas tasas reales de interés y el deterioro que han experimentado los salarios reales.

Ni en este año ni en el próximo, el gobierno estará en condiciones de utilizar el gasto público como herramienta para estimular la reactivación de la demanda interna, porque será necesario perseverar en el ajuste fiscal si es que se quiere crear condiciones para el futuro crecimiento sostenido de la economía.

El gráfico 2, en el que se comparan las tasas de interés de LELIQs con la tasa de inflación, muestra la persistencia de las altas tasas reales de interés observadas desde el mes de noviembre de 2018.

El deterioro de los salarios reales, que al mes de marzo era superior al 10% difícilmente vaya a revertirse en lo que resta del año. Pero si la inflación baja al 2% mensual, los aumentos que se están negociando para los próximos 12 meses, que son del orden del 30%, permitirían, al menos, que el poder adquisitivo de los asalariados no se siga deteriorando.

Las tasas de interés y el tipo de cambio

Desde que el gobierno logró que el FMI le autorizara a usar reservas para intervenir en el mercado cambiario dentro de la zona de no intervención y evitar subas abruptas del tipo de cambio, el precio del dólar se estabilizó sin que el Banco Central tuviera que vender reservas. El sólo anuncio hizo el trabajo e incluso permitió una tenue reversión de la tendencia al aumento de la tasa de interés pagada para colocar LELIQs.

El tipo de cambio de 45 pesos por dólar está lejos de reflejar el tan temido ¨atraso cambiario¨ que siempre crea argumentos para predecir un ritmo de devaluación por arriba de la tasa de inflación. Esta observación encuentra su fundamento en la comparación entre el tipo de cambio de mercado y los cálculos del tipo de cambio de paridad del poder adquisitivo y del tipo de cambio de convertibilidad, todos ellos representados en el gráfico 3. Allí se puede constatar que el tipo de cambio de mercado está por arriba de los otros dos indicadores.

A pesar de que en circunstancias normales los operadores económicos no deberían esperar que continúen las fuertes devaluaciones, el Banco Central parece convencido de que si facilita la reducción de la tasa de interés de LELIQs, puede volver a aparecer la inestabilidad cambiaria que predominó desde mayo de 2018 hasta el mes de abril de 2019. No parece faltarle razón si se observa el comportamiento de los rendimientos de los bonos, en especial cuando se comparan los rendimientos de los de corto plazo (representados en el gráfico 4 por el BONAR24) con los de largo plazo (representados por el PAR38).

El efecto fiscal de las altas tasas de interés

En el corto plazo, las altas tasas reales de interés provocan efectos recesivos en los sectores de producción para el mercado interno. Pero, además, las altas tasas nominales de interés muy por arriba de la tasa esperada de inflación por períodos largos de tiempo, tienen efectos aún más dañinos en el mediano plazo.

Las altas tasas nominales de interés, que ex post significarán altas tasas reales si la lucha contra la inflación resulta exitosa, crean a la vez, riesgos de insolvencia de las empresas privadas, de los bancos y del propio sector público. Son estos riesgos los que generan presiones económicas y políticas que en la mayor parte de los episodios semejantes de la historia llevaron a explosiones inflacionarias destinadas a licuar pasivos en pesos y a defaults para reducir la carga de las deudas en dólares.

El cuadro 2, que presenta la evolución comparada de las cuentas fiscales, pone de manifiesto que pese al importante esfuerzo que el gobierno está haciendo para contener el aumento del gasto primario y cerrar el déficit fiscal antes de intereses, el déficit fiscal total sigue aumentando a un ritmo incluso superior al de la inflación, debido a la evolución de la factura de intereses de la deuda pública.

El gasto primario creció 32% entre el cuatrimestre enero-abril de 2019 con respecto a enero-abril de 2018, frente a un aumento de los ingresos fiscales del 39%. Esto significó una caída del 51% en el déficit primario, en línea con lo comprometido en el programa negociado con el FMI. Pero para ello, el gobierno debió contener mucho el aumento del gasto de capital (que fue sólo del 22%) y limitar el aumento de los salarios públicos (aun así, el gasto corriente sin intereses aumentó el 43%).

Pero como la factura de intereses subió un 97%, el gasto público total aumentó 40 %, algo más que el aumento en los ingresos fiscales. Ello explica que el déficit fiscal total haya aumentado 54%.
El salto del precio del dólar entre los dos períodos (enero a abril de 2018 y enero a abril de 2019) es la primera explicación que aparece como plausible para semejante incremento de la factura de intereses. Los intereses de la deuda en dólares se pagan en esa moneda. Pero como una parte de la deuda pública está en pesos, no cabe duda que las altas tasas nominales de interés de esa deuda explican también que el aumento de la factura de intereses supere tanto a la tasa de inflación. Y esto ocurre, a pesar que los intereses pagados por el Banco Central por las LELIQs no se computan como erogaciones fiscales. Esto significa que el riesgo de insolvencia del sector público es resultado, a la vez, de la devaluación del peso como así también de las altas tasas nominales de interés.

En la medida que se logre la estabilidad cambiaria, se atenuará el aumento de la factura de intereses originada en la deuda en dólares, pero si para lograr esa estabilidad se tienen que mantener las altas tasas nominales de interés en pesos, la factura de intereses seguirá aumentando significativamente por arriba de la tasa de inflación. Sería diferente si toda la deuda pública estuviera pactada en dólares o ajustable por precio del dólar o por inflación. El compromiso del gobierno (sea el Tesoro o el Banco Central) de pagar altas tasas de interés nominales por su deuda en pesos, puede constituirse en un factor de inercia inflacionaria tan o más grave que los esquemas de indexación por la inflación pasada.

¿Tiene el Banco Central algún margen para bajar las tasas de interés?

Yo creo que lo tiene, si se anima a introducir cambios de política monetaria bien explicados. Aquí va mi sugerencia:

Reemplazar la colocación de LELIQs por encajes remunerados sobre los depósitos a plazo fijo, tal como lo propuse en un informe anterior. Esto significará que el Banco Central no tomará créditos en el sistema bancario a tasas activas de interés. Absorberá la capacidad prestable de esas instituciones al costo que a las mismas le significa captar los depósitos. Las tasas de interés de los depósitos y de los préstamos al sector privado resultará de la oferta y demanda de los ahorristas y demandantes de crédito privado, sin que la tasa de interés activa que está dispuesta a pagar el gobierno tenga efecto alguno sobre las tasas de mercado. Obviamente, la magnitud de los encajes remunerados influirá en el spread entre tasas activas y pasivas para el sector privado, pero esa influencia se da en cualquier caso, sea que el Banco Central le imponga encajes remunerados o le coloque LELIQs a los bancos.
Habilitar a los bancos a hacer préstamos en dólares a empresas y personas del sector privado, aunque no generen ingresos por exportación o ligados al precio del dólar, con el reparo de que se trate de empresas y personas que tengan un nivel prudente de endeudamiento. Por supuesto, para ello utilizarán la capacidad prestable que le generen los depósitos en dólares luego de cumplir con los encajes impuestos por el Banco Central. Estos encajes también deberían ser remunerados a una tasa que induzca a los bancos a pagar una tasa positiva a los ahorristas que quieran tener sus ahorros en dólares dentro del sistema bancario. El endeudamiento en dólares del sector privado, al partirse de un nivel del tipo de cambio que no denota ningún síntoma de atraso, significará menor riesgo de insolvencia que el endeudamiento en pesos a las altas tasas nominales de interés.
El Tesoro no debería emitir LECAPs sino satisfacer todas sus necesidades de financiamiento con LETES en dólares o con deuda en pesos ajustadas por tipo de cambio o por inflación. Debe evitar tomar deuda a más de 30 días de plazo a tasas nominales de interés en pesos. De esta forma, la factura de intereses no aumentará a un ritmo superior al del precio del dólar y la estabilidad cambiaria contribuirá al ajuste fiscal de una manera claramente positiva.
La introducción de estos cambios en la política monetaria permitirá comenzar a convencer a los operadores económicos que, en el contexto de un plan de crecimiento con las reformas estructurales imprescindibles, el régimen monetario evolucionará en la dirección del sistema bimonetario que tanto éxito ha tenido en países como Perú y Uruguay. O, como lo quieren los que son definitivamente pesimistas sobre la habilidad del Banco Central para implementar políticas sostenidamente anti-inflacionarias, hacia la dolarización completa de la economía.

Dejar abierta la posibilidad de que la eventual insolvencia del sector privado, de los bancos y del sector público se solucione con un golpe inflacionario y un default de la deuda externa, es un riesgo muy peligroso para el futuro post elecciones, cualquiera sea el candidato que resulte elegido.

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Página 12 compara hoy el Plan de Dujovne con el de Martinez de Hoz: Economis analiza similitudes y diferencias

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Este martes se conmemora los 37 años de la recuperación de las Islas Malvinas. Pero además es el aniversario del lanzamiento de otro hecho que también fue lamentable para el país, aunque quedó tapado por otros crímenes de la Junta Militar, como la represión y las violaciones a los derechos humanos y la guerra pésimamente planificada, en la que derivó la recuperación de las islas.
El 2 de abril de 1976 se produjo el lanzamiento del plan económico de la Dictatura Militar, encabezado por el ministro José Alfredo Martinez de Hoz. Un plan que llevó al gran endeudamiento de la Argentina, la destrucción de la industria nacional y del entretejido productivo y la fuerte suba de la desocupación.
El día de hoy Página 12 realiza un repaso de aquel plan y lo compara con otros planes que califica de neoliberales, como son los de Menem-Cavallo en los 90 y el actual de Nicolás Dujovne.
El periodista Alfredo Saiat -un histórico editor de economía de Página 12- repasa los lineamientos del plan económico de Martinez de Hoz.
Economis repasa, punto por punto, cuáles de estas condiciones se cumplen en la actualidad y cuáles no son exactamente iguales. En cursiva, fragmentos de la nota de Saiat y entre paréntesis, agregados de Economis.
El plan económico presentado por cadena nacional el 2 de abril de 1976 por el ministro José Alfredo Martínez de Hoz decía lo siguiente:
“Destacar los puntos fundamentales a partir de los cuales se pueden medir la profundidad de la transformación que llevamos a cabo: 

  • La libertad de precios con la eliminación de los controles de precios (SE CUMPLE)
  • la libertad de las transacciones cambiarias con la eliminación de los controles de cambio (SE CUMPLE Y ES UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS MÁS FUERTES DE GESTIÓN ECONÓMICA DE MACRI) 
  • la libertad del comercio exterior (SE CUMPLE NO TOTALMENTE, MACRI PUSO IMPUESTOS PARA LAS EXPORTACIONES Y NO ELIMINO RESTRICCIONES POR NECESIDADES FISCALES)
  • la libertad de las exportaciones y la eliminación de las prohibiciones y de los impuestos a las exportaciones (IDEM ANTERIOR); 
  • la libertad de importar (SE CUMPLE PARCIALMENTE, EL GOBIERNO DE MACRI TAMPOCO LIBERALIZÓ TOTALMENTE LA ENTRADA DE IMPORTACIONES) 
  • la libertad de las tasas de interés y la aplicación de la reforma financiera (UNA DE LAS PRINCIPALES POLITICAS DE MACRI QUE MÁS IMPACTAN EN LA DESTRUCCIÓN DE LA ECONOMIA REAL); 
  • la eliminación de las tarifas políticas de los servicios públicos (OTRA DE LAS CARACTERISTICAS FUERTES DEL PLAN MACRI)
  • la eliminación de los subsidios y de las protecciones excesivas para ciertos sectores privilegiados de la economía que distorsionaban la misma (SE CUMPLE EN PARTE. MACRI ELIMINO PROTECCIONES PARA LA INDUSTRIA ENSAMBLADORA DE TIERRA DEL FUEGO Y NO PARECE DADO A PONER ALGUNA PROTECCION A LA INDUSTRIA TEXTIL, JAQUEADA POR IMPORTACIONES Y CAIDA DEL CONSUMO, ETC); 
  • la reducción del déficit del presupuesto nacional y su financiamiento no inflacionario (ACÁ MACRI NO CUMPLE. MACRI NUN CA PUDO ACHICAR EL DÉFICIT HASTA QUE LA CORRIDA CAMBIARIA HIZO NECESARIO IR A PEDIRLE AYUDA AL FMI Y SE FINANCIÓ CON DEUDA Y CON EMISION INFLACIONARIA)
  • la reducción y racionalización del gasto público (IDEM INTERIOR, MACRI HIZO “KICHNERISMO” DE BUENOS MODALES); y 
  • un programa de privatización de las empresas estatales (EN LA ARGENTINA QUEDA POCO POR PRIVATIZAR. MACRI ES DADO A VENDER TERRENOS DEL EJÉRCITO, LICITAR ESPACIOS EN PARQUES NACIONALES, PERO POR EJEMPLO, JAMAS AVANZO EN REPRIVATIZAR YPF O AEROLINEAS, ACA NO SE CUMPLE).
  • Una cosa que no menciona Alfredo Zaiat es la fuerte asignación del Gobierno Nacional de Macri al sector social a través de jubilaciones y planes sociales, algo que no existía en la época de Martinez de Hoz.  

Para luego Martínez de Hoz enfatizar que “Hemos dado vuelta una hoja del intervencionismo estatizante y agobiante de la actividad económica para dar paso a la liberación de las fuerzas productivas”.
En síntesis, se podría decir que el área donde es más parecida la política de Macri con la de Martínez de Hoz es en la cuestión financiera. En el fuerte endeudamiento externo y la política monetaria de tasas de interés desorbitantes que aprietan a los sectores productivos. Esto, combinado con una marcada ausencia de controles de capitales para que el dinero especulativo de argentinos y no residentes entre y salga libremente del país, aún en épocas de restricciones. La falta de sensibilidad para proteger a industrias jaqueadas (textil, calzados, etc).
En cambio, Macri no avanzó en otras cuestiones como privatizar, achicar el Estado o bajar el gasto público, algo que solamente hizo forzadamente cuando tuvo que recurrir al FMI.
A continuación, el link de la nota completa de Alfredo Zaiat
https://www.pagina12.com.ar/184371-tres-tristes-tragedias
 
 

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Cavallo: “La Base Monetaria no es la mejor guía para influir sobre la inflación”

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A través de su blog personal el exministro de Economía sostiene que la definición de los agregado monetarios no es una simple cuestión semántica pues tiene efectos económicos
En una columna, el exministro de Economía Domingo Cavallo sostiene que “Mi propósito es ayudar a prevenir una crisis monetaria antes de las elecciones. En éste y en algunos próximos posts, voy a señalar algunos inconvenientes que surgen de haber elegido a la Base Monetaria, tal como la define el Banco Central, como guía para la política monetaria”. Y agrega:
Mi propósito es ayudar a prevenir una crisis monetaria antes de las elecciones. En éste y en algunos próximos posts, voy a señalar algunos inconvenientes que surgen de haber elegido a la Base Monetaria, tal como la define el Banco Central, como guía para la política monetaria.
En primer lugar debo decir que la definición que se está usando de Base Monetaria no es conceptualmente muy adecuada. En todos los sistemas bancarios del mundo, incluído el nuestro durante la convertibilidad, la Base Monetaria es la suma de todos los pasivos monetarios del Banco Central. Como en general, los Bancos Centrales no emiten deuda en forma de títulos o bonos, la Base Monetaria es la suma de los billetes y monedas en poder del público (circulación monetaria) mas los encajes bancarios (billetes y monedas en poder de los bancos mas depósitos de los bancos en el Banco Central). Siempre en la moneda local, se entiende.
Pero en nuestro caso, como el Banco Central sí emite títulos públicos (antes las LEBACs, ahora las LELIQs), la Base Monetaria debería incluir el stock de LEBACs y LELIQs, igual que el saldo de las operaciones de pase con las entidades financieras. El argumento de que LEBACs y LELIQs son pasivos monetarios remunerados del Banco Central y por eso se las excluye, no es válido. Gran parte de los encajes de los bancos en el Banco Central, también son remunerados, en realidad se los remunera por el costo de captación de los depósitos de los bancos.
Este problema con la definición de Base monetaria, no es simplemente una cuestión semántica. Tiene efectos económicos sobre el déficit fiscal. Lo voy a explicar.
Si se incluyera el stock de LELIQs en la Base Monetaria, enseguida se advertiría que las LELIQs juegan el mismo efecto contractivo sobre la cantidad de dinero de la economía que los encajes bancarios. Pero los encajes bancarios le cuestan al Banco Central, en el margen, 45% nominal anual, mientras que el stock de LELIQs le cuesta 65% nominal anual. De inmediato surgirá la pregunta ¿Porqué no aumentar los encajes en el monto de las LELIQs y liquidar a éstas? Esta simple decisión permitiría economizar alrededor de 160 mil millones de pesos anuales de intereses pagados por el Banco Central (20% de diferencia entre 45 y 65 multiplicado por el stock de LELIQs, cercano a los 800 mil millones de pesos)
¿Por qué el Banco Central, que tiene gente que seguramente puede hacer o ya ha hecho estas cuentas, no pone en marcha esta forma sencilla de economizar 160 mil millones de pesos al año?
Puede ser por dos razones. Una, porque al haber comprometido una meta de 1.300 mil millones de pesos para la Base Monetaria, incluir las LELIQs o aumentar los encajes legales por una cifra equivalente, la nueva Base Monetaria pasaría de 1.300 a 2.100 miles de millones de pesos y el Banco Central, aparecería violando el compromiso de mantener la Base Montaria constante. Por supuesto, que sería muy fácil explicar la razón del cambio y demostrar que de ninguna manera se trata de una violación del compromiso asumido desde el 1 de Octubre de 2017.
Otra explicación podría ser el deseo de no reducir la rentabilidad de los bancos en 160 mil millones de pesos anuales. Algo más de 4 mil millones de dólares. En realidad, si bien es cierto que en teoría los bancos podrían aumentar el margen financiero (la diferencia entre la tasa a la que prestan y la tasa a la que captan los depósitos) y de esa forma mantener sus márgenes de rentabilidad, no deja de ser cierto que frente a la escasa demanda de crédito por parte del sector privado solvente, puede ocurrir que los bancos no puedan subir más la tasa de interés activa. Podrían sí, bajar la pasiva, aunque la competencia entre bancos para captar depósitos, reducirá esta posibilidad.
En definitiva, la economía de los 160 mil millones de pesos, muy probablemente se haga a costa de la rentabilidad bancaria. Pero, teniendo en cuenta cuánto estan sufriendo las empresas no bancarias, grandes, medianas y chicas, no parece muy injusto que algún sacrificio también hagan los Bancos.
Continuará…

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Cavallo da su “receta” para evitar una nueva crisis antes de las elecciones

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La economía argentina tiene una diferencia crucial para alcanzar la estabilidad de manera sustentable y que muchos economistas rara vez tienen en cuenta
El exministro Domingo Cavallo volvió a publicar en su blog un artículo para la polémica.
El economista remarcó los puntos débiles de la política cambiaria y encendió las alarmas respecto de las eventuales crisis que podrían ocurrir en medio del contexto electoral.
Para Cavallo es un error defender el precio del dólar y el Gobierno debería dejarlo caer/bajar porque de esa forma acelera la caída de la inflación y la recuperación de la actividad económica.
Y advierte, también, sobre la debilidad del nuevo sistema de banda cambiaria ante la eventualidad de un suceso inesperado del exterior que podría generar una suba abrupta del dólar.
A continuación el texto completo de su columna:
La economía argentina difiere en muchos aspectos de otras economías nacionales. Pero hay una diferencia que es crucial para alcanzar la estabilidad de precios de manera sustentable y que muchos economistas profesionales, rara vez tienen en cuenta.
En la mayoría de las economías se utiliza la moneda local para todo tipo de pagos, contratos y transacciones financieras, incluidas las formas más elementales de ahorro familiar y empresario, quedando el dólar como moneda para los pagos internacionales. Para quedarnos en nuestro continente, tienen estas características las economías de Chile, Colombia y Méjico.
En el caso de la economía argentina, como en el de la mayoría de las economías que sufrieron procesos hiperinflacionarios o estanflacionarios extendidos, sólo una parte de las transacciones y contratos, y prácticamente muy poco de los ahorros y créditos, utilizan la moneda local.
Se trata entonces de economías bimonetarias, de hecho, o de derecho. Ejemplos cercanos a nosotros de economías bimonetarias de derecho son Perú y Uruguay. También Paraguay y Bolivia, aunque con un grado menor de dolarización.
La nuestra, es en principio bimonetaria de derecho porque no están prohibidas las transacciones internas en dólares. Sin embargo, la traumática experiencia de pesificación compulsiva de depósitos y préstamos en dólares del 2002, ha hecho que en la práctica sea una economía bimonetaria en parte de derecho y en gran parte, de hecho. En la economía bimonetaria de hecho, la utilización del dólar se da en forma informal o, en el caso de los contratos, buscando protección jurídica en la ley extranjera.
El carácter bimonetario de la economía argentina es crucial para el diseño de cualquier política de estabilización y, sobretodo, para su sustentabilidad.
Fue precisamente no tener en cuenta el carácter bimonetario de nuestra economía, lo que llevó a los errores de política económica desde la asunción del gobierno del Presidente Macri, a pesar de la clara intención de su gobierno de luchar contra la inflación.
Los economistas profesionales que participan en el gobierno y muchos otros ligados a la academia, razonan pensando en el sistema monetario argentino como el de la mayoría de las economías que usan el dólar solo para el comercio internacional, el endeudamiento externo y por supuesto la inversión en el exterior. La teoría monetaria se desarrolló para este tipo de economías.
En materia de régimen cambiario, la discusión por más de cien años ha sido entre el denominado tipo de cambio flotante versus tipo de cambio fijo. Lamentablemente, no es esta discusión la relevante para razonar en términos de una economía bimonetaria.
Una característica de la visión de los economistas del gobierno y de muchos otros economistas profesionales que los apoyan, es que el régimen cambiario tiene que ser de tipo de cambio flotante, más particularmente lo que en la literatura económica se denomina flotación limpia, es decir con mínima intervención del Banco Central comprando o vendiendo divisas.
En realidad, a quienes se identifican con el esquema de tipo de cambio fijo, no siempre postulan el tipo de cambio fijo estricto, caja de conversión o dolarización completa, denominados en ingles ¨strong pegs¨. En realidad, en ciertas circunstancias proponen sistemas de cestas de monedas, flotación entre bandas estrechas e incluso, ajustes periódicos como los que admitía el sistema de Bretton Woods. El líder intelectual de esta corriente de pensamiento es el Profesor Robert Mundell, premio Nóbel de economía del año 2001.
Tanto es el énfasis que los funcionarios del actual gobierno ponen en su convicción flotadora, que cada vez que se quiere diferenciar a las políticas actuales de las de la década de los noventa, se insiste en que la gran diferencia es que entonces existió tipo de cambio fijo mientras que ahora se aplica el tipo de cambio flotante.
Una evidencia de esta obsesión de los economistas del gobierno (y aparentemente de los del FMI) por la libre flotación limpia, es que cuando el precio del dólar había saltado de 18 a 25 pesos y el anuncio de que el BCRA estaba dispuesto a vender hasta 5.000 mil millones de dólares a más de 25 pesos, había logrado estabilizarlo, la puesta en marcha del primer programa acordado con el FMI obligó al BCRA a anunciar la libre flotación del peso mientras trascendía la opinión de aquella institución de que se necesitaba mayor devaluación.
En pocos días el precio del dólar saltó a 30 pesos. En esas circunstancias renunció Federico Sturzenegger al que se le criticaron las intervenciones que había impuesto en el mercado cambiario, supuestamente violatorias del principio de la libre flotación.
Para entonces era claro que esta devaluación no sólo provocaría más inflación sino también subiría el costo de los servicios de la deuda y complicaría el frente fiscal al incrementar el monto de los subsidios energéticos dado que los costos de la energía se cotizan en dólares y las tarifas están fijadas en pesos.
Algunos economistas ligados al gobierno, que quisieron ver efectos positivos en esta fuerte devaluación, argumentaron que alentaría las exportaciones. Pero en la práctica, el deterioro fiscal los obligó a reintroducir impuestos a las exportaciones, eliminar reembolsos de impuestos internos, además de postergar la eliminación de impuestos provinciales distorsivos.
A partir de la nueva devaluación, que llevó el precio del dólar a alrededor de 40 pesos, los exportadores comenzaron a advertir que no se debía dejar atrasar el tipo de cambio, es decir que debería ajustárselo al ritmo de la inflación desde ese valor de 40 pesos, para mantener el supuesto efecto positivo de la devaluación sobre las exportaciones.
Esta demanda “de tipo de cambio real alto” como estrategia de crecimiento económico, es la que popularizaron los autores del Plan Fénix, y entre otros, Roberto Lavagna y Javier González Fraga. Lamentablemente la experiencia de cualquier período posterior al 2002, comparado con un número equivalente de años de la década del noventa, demuestra que el crecimiento de las exportaciones fue más importante en los 90s, período al que ellos denominan de “atraso cambiario”.
La adhesión casi dogmática a la libre flotación limpia de los economistas profesionales del gobierno y del FMI, impidió el diálogo entre ellos y el segundo presidente del Banco Central, Luis Caputo, promotor de un sistema de flotación entre bandas no móviles y estrechas (supuestamente 38 a 42 pesos por dólar) con autorización para que el BCRA pudiera intervenir en el mercado cambiario para sostener tanto el piso como el techo de la banda cambiaria. Luis Caputo no es considerado un economista profesional, pero si un experto en finanzas a quienes muchos consideran, yo entre ellos, de muy buen sentido común.
Tras la renuncia de Luis Caputo a la presidencia del BCRA, su sucesor, Guido Sandleris, anunció un esquema de “zona de no intervención cambiaria” delimitada por un piso móvil fijado inicialmente en 34 pesos por dólar, y un techo móvil de 44 pesos por dólar, es decir con una amplitud de la banda del 30%. La poca simpatía por la intervención en el mercado cambiario se pone de manifiesto en que ni la cantidad que el BCRA pueda comprar si el precio del dólar se ubica por debajo del piso de la zona de no intervención, ni los que puede vender si se ubica por arriba del techo son ilimitados, sino que deben negociarse con el FMI. Es sugestivo que en lugar de hablar de ¨bandas de flotación¨ hayan denominado al esquema ¨Zona de no intervención¨.
La política de altas tasas de las LELIQs, determinado por la imposición de una regla monetaria cuantitativa: base monetaria constante, tendió a empujar el precio del dólar hacia el piso de la zona de no intervención y el BCRA ha comenzado a comprar reservas cuando el precio del dólar tiende a ubicarse por debajo del piso.
Este es un desarrollo ciertamente alentador porque si lograra mantenerse a lo largo de todo el año 2019, y el piso de la zona de no intervención se ajuste mensualmente a no más del 2% mensual, la reducción de la inflación se produciría paradojalmente por el mecanismo que alientan los economistas que consideran que no es la flotación limpia el mecanismo adecuado para estabilizar una economía como la de Argentina.
El gobierno debería hacer todo lo que esté a su alcance para tratar de que éste sea el derrotero del tipo de cambio. En la medida que el BCRA compre dólares y bajen las tasas de LELIQs por la mayor liquidez que significará el aumento de la base monetaria asociada a la compra de dólares, hay más chances de que comience alguna reactivación de la economía a partir del segundo trimestre del 2019.
La obsesión con la libre flotación, la gran amplitud de la zona de no intervención y la falta de precisión de cómo podría intervenir el BCRA en caso de que el dólar se ubicara por arriba del techo, constituyen la mayor debilidad de la política monetaria actual del gobierno de Macri.
Dada la amplitud de la zona de no intervención, en este momento que el piso está en 37 pesos y el techo en 48 pesos, un evento inesperado interno o externo que asuste a los depositantes en pesos, podría provocar una devaluación de más del 30% en pocos días.
Es sabido que en circunstancias como esa, mucha gente que había depositado en pesos decide desesperadamente pasarse a dólares, con lo que la demanda por arriba del techo de la zona de no intervención puede ser muy alta. Si, en ese caso, las intervenciones del BCRA son limitadas y no satisfacen totalmente la demanda, como ocurrió en la primera crisis del 2018, el país habrá caído en una nueva crisis cambiaria con todos sus efectos estanflacionarios.
Si el gobierno, comenzara a escuchar a economistas que no temen a las intervenciones cambiarias, podría minimizar esta debilidad bajando significativamente el techo de la zona de no intervención y anunciando que intervendrá todo lo necesario en el caso que el precio del dólar se ubique por arriba de ese techo. Por supuesto, esto lo tienen que hacer con apoyo del Fondo Monetario Internacional.
De paso, esta sería una clara diferenciación con lo que seguramente será la propuesta económica de la oposición, sea inspirada por las ideas económicas de Kicillof o por las de Lavagna. Si el gobierno anticipa que reconocerá el carácter bimonetario de derecho de la economía argentina, cuando algún factor interno o externo induzca a la gente a trasladar sus ahorros de pesos a dólares, podrá mantener esos dólares depositados en el país. De hecho, es esta facilidad de la gente común para elegir la moneda de sus ahorros sin quebrar ninguna ley, la que lleva a que las economías bimonetarias de derecho tengan un tipo de cambio más estable, en particular muy poco volátil.
También ayudaría mucho que el gobierno anunciara que el plan con el que tratará de estabilizar y hacer crecer la economía a partir del nuevo mandato, va a comenzar reconociendo el carácter bimonetario de la economía y ofreciendo las máximas garantías para que ese carácter bimonetario sea de derecho.
En la práctica esto significa que el dólar juegue el mismo papel que el peso en todo tipo de transacciones. En particular que los bancos puedan utilizar la capacidad prestable generada por los depósitos en dólares a todo tipo de empresa, no sólo las exportadoras, sujeto a normas prudenciales como las que rigen en la economía de Perú. La ventaja de hacer este anuncio, es que llevará a descartar cualquier idea de pesificación compulsiva de los depósitos y las deudas en dólares como la de Duhalde y De Mendiguren en el 2002.
Además, el Banco Central, a partir del reconocimiento del carácter bimonetario, ampliaría su caja de herramientas monetarias. Tendría dos bases monetarias para controlar, la base monetaria en pesos y la base monetaria en dólares, dos sistemas de encajes legales y la posibilidad de determinar dos tasas de interés de intervención. Esto le permitiría controlar no sólo la expansión del crédito en pesos sino también la expansión del crédito en dólares.
Para quieren descrean de esta posibilidad, vuelvo a insistir con una recomendación que vengo haciendo desde mi libro Estanflación: estudien cómo funciona el sistema monetario de Perú.

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Cavallo: “Macri no puede ser su propio ministro de Economía, ese error ya lo cometió Kirchner”

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Para Domingo Cavallo la Argentina está lejos de llegar a una crisis como la de 2001, y aunque trató de no ser tan duro con el Gobierno de Mauricio Macri durante su intervención de este miércoles 02/05 en el programa de TN A Dos Voces, consideró que en el Presidente pretende ser “su propio ministro de Economía” y que no cuenta con un equipo que entienda sobre la historia de la economía en la Argentina. “El problema más grande de este equipo es que no entienden nada, tienen una interpretación equivocada desde el punto de vista económico”, sentenció Cavallo.
Escuchar a Domingo Cavallo hablar sobre la economía es para muchos un motivo de alerta, mientras que a otros sus opiniones le generan repulsión. Cavallo, polémico como siempre, ha estado vinculado en los últimos días con el Presidente de la Nación Mauricio Macri, a quien supuestamente estaba “asesorando” según algunas versiones. No obstante, este miércoles 02/05 el economista aseguró que no se ha reunido con el mandatario nacional, “son puros inventos para desmerecer a Macri y a mí” aclaró durante una entrevista que le concedió al programa A Dos Voces de TN.
Lejos de apoyar a Macri, Cavallo fue bastante crítico con el Gobierno actual y las políticas en materia económica que está llevando a cabo, y aunque trató de ser cuidadoso con sus pa labras, consideró que el equipo presidencial “no entiende nada” y tiene una interpretación equivocada de la realidad económica, al mismo tiempo, criticó al Presidente de la nación y aseguró que otro problema que enfrenta Mauricio Macri es “pretender ser su propio ministro de Economía”.
“Yo creo que uno de los déficit más grandes que tiene este equipo es que no entienden nada, perdón, no es que no entienden nada, entienden muchas cosas, pero no conocen la historia económica de la Argentina, tienen una interpretación equivocada”, sentenció Cavallo, aunque salvó a un miembro del equipo macrista: Lucas Llach. “Hay gente muy preparada técnicamente desde el punto de vista económico, pero no hay nadie realmente tenga una interpretación aca bada de lo que fue la historia de los últimos 30 años en la Argentina en materia económica”, dijo.
Para Cavallo, uno de los problemas que se presenta en materia económica tiene que ver con el Banco Central, “se los vengo diciendo hace tiempo, que el Banco Central emitiera deuda pagando interés para colocar fuera del sistema bancario, es decir, para colocar entre el público en general o a los que trajeran capital del exterior… eso era un peligro enorme, porque así como entran esos capitales se pueden ir, y cuando se van: o emiten muchísimo dinero o se ven obligados a pagarle una tasa todavía más alta para que no se vayan… Es un tema clave y yo no entiendo por qué no le prestaron atención”, explicó Cavallo en el programa televisivo.
“Muchos colegas míos y periodistas le están es prestando atención a si se pelan Quintana y Sturzenegger (refiriéndose al vicejefe de Gabinete Mario Quintana y el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger), pero eso es una anécdota” opina Cavallo, y continuó: acá el problema es que Sturzenegger ha explicado con claridad cómo ve el funcionamiento de la economía y que estrategias va a aplicar, esa explicación que él ha hecho es para cualquier economista que ha estudiado parece impecable, el tema es que de los supuestos de los que él parte son equivocados”, agregó.
Esta opinión la argumenta en que sostener que la volatilidad cambiaria disminuye la demanda de dólares es desconocer la realidad Argentina. “La volatilidad cambiaria lo que hace es aumentar la demanda en la Argentina”, comentó Cavallo.
Además, el economista consideró que el problema más serio que tiene el Presidente es que pretender ser su propio ministro: “Macri no puede ser su propio ministro de Economía, ese error ya lo cometió Néstor Kirchner, que creía que podía manejar la economía… Un Presidente tiene demasiados temas… él no puede ser su propio ministro, un país necesita un ministro que entienda globalmente cómo funciona la economía y no puede tampoco atomizar, no digo el Banco Central, pero está totalmente atomizado el ejecutivo”, disparó Cavallo.

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