Ecolatina

Baja el dólar oficial, pero la escasez de pesos sigue intacta

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La nueva fase de re-monetización avanzó durante la última semana con una baja del dólar oficial y una mayor presencia compradora del Banco Central en el mercado de cambios. Sin embargo, según un informe de la consultora Ecolatina, la estrategia no logró recomponer la liquidez en pesos: el mercado sigue ajustado, las tasas muestran mayor volatilidad y el sistema financiero opera con un colchón de liquidez más estrecho. El dato es relevante porque condiciona el costo del crédito, la dinámica financiera y el margen de maniobra de la política monetaria en el inicio de 2026.

El tipo de cambio spot finalizó en $1.430, con una caída del 2,4% respecto del viernes previo, y amplió la distancia al techo de la banda cambiaria hasta el 8,1%, ubicado en $1.546,18, el mayor desvío desde el 17 de noviembre de 2025. A su vez, el dato de inflación de diciembre implicó que las bandas se deslicen a ±2,8% en febrero, lo que llevaría el techo a $1.607 en la última rueda hábil del segundo mes de 2026, un 3,2% por encima del nivel que habría resultado bajo el esquema previo de ajuste mensual del 1%.

Reservas estables, pero deterioro en la posición neta

Los últimos datos monetarios permitieron evaluar el impacto del pago de cupones por USD 4.400 millones realizado la semana anterior. Pese a ese egreso, las Reservas Brutas se mantuvieron prácticamente inalteradas, en torno a los USD 44.000 millones, gracias a tres factores compensatorios.

En primer lugar, el ingreso de USD 3.000 millones por el REPO constituido por el BCRA con bancos privados, de los cuales el Tesoro compró al Central USD 2.319 millones. En segundo término, el aumento de encajes bancarios por USD 1.231 millones, como contrapartida del crecimiento de los depósitos en dólares tras el pago de cupones: el 9 de enero, el stock de depósitos aumentó USD 675 millones en el sector privado y USD 396 millones en el sector público. En menor medida, también contribuyeron las compras de divisas realizadas por el BCRA en el mercado.

El panorama cambia al observar las Reservas Netas. El REPO tiene un plazo apenas superior a un año, por lo que ya corresponde comenzar a descontar su vencimiento de la medición. Además, se conoció la cancelación del tramo del swap activado con Estados Unidos por USD 2.500 millones, a cambio de deuda con organismos internacionales. Aunque aún no se difundieron los detalles y será necesario esperar la publicación del 23 de enero de la planilla de reservas que el BCRA informa al FMI, el efecto ya se refleja en los cálculos.

En concreto, tras el pago, las Reservas Netas (Brutas – Encajes – Swap – Organismos Internacionales – REPOs – SEDESA) pasaron de un nivel cercano a +USD 2.000 millones a un rojo de -USD 1.700 millones. La medición más exigente, que además descuenta los depósitos del Tesoro en dólares y los vencimientos de BOPREAL, se deterioró desde -USD 2.300 millones hasta -USD 4.100 millones.

Más compras de dólares, pero liquidez en pesos ajustada

En este contexto, Ecolatina destaca como una señal positiva que el BCRA sostenga la postura compradora en el MULC. La autoridad monetaria acumuló USD 469 millones en la semana, hilando dos semanas consecutivas de compras, con un máximo diario de USD 187 millones el miércoles —la compra más elevada desde el 12 de marzo de 2025— y USD 125 millones en la última rueda. Desde el lunes 5, el total asciende a USD 687 millones, lo que implica un ritmo diario de USD 69 millones que, de mantenerse, derivaría en compras cercanas a USD 1.400 millones hacia fin de mes.

La contrapartida de estas operaciones es una inyección de pesos que resulta acotada e insuficiente para un mercado con liquidez tensada. El aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre se reflejó en un crecimiento de los agregados monetarios, estancados desde mediados de 2025. Descontando el factor estacional, tanto el M2 Privado (circulante más cajas de ahorro) como el M3 Privado (M2 más plazos fijos) crecieron 1,6% mensual, cortando una racha de dos meses consecutivos de caída.

El crédito al sector privado avanzó 1,1%, recuperando parte de la baja de noviembre, impulsado por los préstamos comerciales: los adelantos crecieron 2,2%. Sin embargo, los préstamos al consumo —personales y tarjetas, que representan cerca de la mitad del stock— acumularon cuatro meses consecutivos a la baja. Detrás de esta dinámica aparecen una tasa más volátil y en alza y el deterioro de la mora de las familias, que en octubre de 2025 se ubicó en 7,8% de los préstamos, el valor más alto de la serie iniciada en enero de 2010.

Como resultado, las entidades financieras cerraron diciembre con una marcada escasez de liquidez. A fines de 2025, la liquidez en pesos descendió al 42,8%, un nivel similar al observado en julio y agosto de 2025, en pleno desarme de las LEFIs. En consecuencia, las tasas comenzaron a deslizarse al alza, con cauciones a un día negociándose por encima del 100% TNA en algunas ruedas. La estrechez también comprimió el margen diario de los bancos con el BCRA vía pases: la absorción neta de pesos cayó desde $4 billones el 31/11/2025 a $0,8 billones el 30/12/25, y se ubicó en apenas $0,06 billones el 14/01/26, ya en medio de las compras de divisas, equivalentes a una inyección de $0,7 billones en esa fecha ($1 billón a valores actuales).

Menor rol del Tesoro y tasas más sensibles

En este escenario, el Ministerio de Finanzas cerró la licitación de la semana con un rollover del 98%, en una primera subasta de 2026 marcada por la falta de liquidez y una posición en pesos del Tesoro de $3,1 billones. Esa posición se vio afectada por la compra de dólares al BCRA (-$3,4 billones), que consumió la inyección previa desde bancos públicos (+$2,4 billones) realizada antes del pago de cupones.

El Tesoro adjudicó $9,37 billones frente a vencimientos por $9,59 billones. La demanda se concentró en instrumentos a tasa fija (69%), especialmente en los tramos cortos de la curva, con las LECAPs más cercanas explicando la mayor parte de lo adjudicado. Los títulos dollar linked representaron apenas el 2% del valor efectivo adjudicado, mientras que los instrumentos ajustados por CER explicaron el 14% y la tasa variable el 15%. Finanzas convalidó tasas superiores a las del mercado secundario, con rendimientos de 3,39% TEM (S27F6), 2,86% TEM (S29Y6), 2,51% TEM (S30N6) y 2,58% TEM (T30J7).

El informe concluye que, aun priorizando la acumulación de reservas, el Gobierno optó por sostener niveles ajustados de liquidez. Al mismo tiempo, mostró disposición a intervenir de forma discrecional —incluida la compra de LECAPs— para evitar picos de volatilidad. Mientras el BCRA compra dólares y ofrece cobertura cambiaria en el mercado secundario, el apetito por cobertura permanece lejos de los niveles observados en el contexto electoral.

Dólar oficial a la baja y brecha estable

El movimiento del spot fue acompañado por los dólares alternativos. El dólar minorista cayó 2,0% hasta $1.483, el MEP con AL30 bajó 1,2% a $1.467, el CCL con CEDEARs descendió 0,3% a $1.521, y el blue se mantuvo estable en $1.505. De este modo, la brecha cambiaria promedio se ubicó en torno al 5%.

Los futuros de dólar acompañaron el movimiento: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 2,2%, mientras que los vencimientos desde abril de 2026 bajaron 2,0%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +1,4% para enero, +4,1% para febrero y +7,0% para marzo.

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Arranque de 2026: el BCRA compró USD 218 millones, baja el dólar y crece la atención sobre las reservas

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La primera semana completa de 2026 marcó el debut del nuevo año con señales relevantes en el frente cambiario y monetario. El tipo de cambio oficial cerró en $1.465, con una baja semanal del 0,7%, mientras el Banco Central (BCRA) retomó las compras de divisas y acumuló USD 218 millones, en el marco de la nueva Fase de Re-monetización. Sin embargo, el impacto positivo de la intervención monetaria quedó parcialmente neutralizado por las ventas previas del Tesoro, el uso creciente de operaciones REPO y un esquema de liquidez en pesos aún tensionado, según el análisis de la consultora Ecolatina.

Dólar, banda cambiaria y recomposición de reservas: señales iniciales del nuevo esquema

Durante las primeras ruedas de la semana, el tipo de cambio spot mostró una trayectoria descendente y comenzó a recuperar terreno desde el jueves, hasta finalizar en $1.465, lo que lo ubicó 5,0% por debajo del techo de la banda cambiaria ($1.537,58). En paralelo, el dólar informado por el BCRA —bajo la nueva metodología de promedio ponderado— cerró en $1.466, con una caída semanal del 0,2%.

Este comportamiento estuvo directamente vinculado al inicio de la recomposición de reservas por parte del BCRA, tal como estaba previsto en la nueva fase monetaria. Tras no intervenir el 2 de enero, fecha de inicio formal del esquema, la autoridad monetaria volvió al mercado el lunes siguiente con compras por USD 21 millones, las primeras tras ocho meses, y sostuvo la racha durante toda la semana hasta alcanzar USD 218 millones.

Como contrapartida, el Central inyectó $0,32 billones en pesos, equivalentes al 0,7% de la Base Monetaria. La intervención promedio superó el 5% del volumen operado, umbral señalado por el equipo económico para evitar presiones alcistas sobre el tipo de cambio. Si bien las compras del lunes (5%) y miércoles (2%) se mantuvieron dentro de ese parámetro, el martes (14%), jueves (11%) y viernes (8%) lo superaron, con un promedio semanal del 8%, lo que sugiere que el BCRA pudo haber operado parcialmente por fuera del mercado.

Tesoro, REPO y reservas netas: el equilibrio frágil del frente financiero

A pesar del retorno del BCRA al mercado, las compras no alcanzaron para compensar las ventas previas del Tesoro. Desde el anuncio de la nueva fase monetaria, Hacienda revirtió su posición compradora en el MULC y, entre mediados de diciembre y comienzos de enero, habría vendido USD 336 millones, concentrando las mayores operaciones el 29 de diciembre (USD 226 millones) y el 2 de enero (USD 266 millones), jornada en la que el Central no intervino.

Así, al consolidar la posición Tesoro + BCRA en lo que va de enero, la intervención neta arroja un saldo negativo de USD 51 millones. El hecho de que el Central haya comprado por encima del 5% del volumen diario refuerza la hipótesis de una recompra indirecta de los dólares previamente vendidos por el Tesoro.

En este contexto se inscriben los pagos de deuda soberana y la constitución de un nuevo REPO. Al 6 de enero, los depósitos en dólares del Tesoro ascendían a USD 2.209 millones, con una suba diaria de USD 533 millones, atribuida al ingreso por privatizaciones de hidroeléctricas. Para afrontar vencimientos por USD 4.300 millones, el BCRA concretó un REPO por USD 3.000 millones con bancos privados, utilizando BONARES 2035 y 2038 como colateral, a 372 días de plazo y una tasa SOFR + 400 puntos básicos, equivalente a un 7,4% anual en dólares.

Si bien la tasa resultó inferior a la de REPOs previos y a la última colocación del Tesoro, la operación incrementa los compromisos futuros: los vencimientos en moneda dura por este instrumento de cara a 2027 se elevan en USD 6.700 millones, monto que deberá ser descontado progresivamente en la medición de Reservas Internacionales Netas (RIN).

En paralelo, el BCRA comunicó la cancelación del tramo activado del swap con el Tesoro de Estados Unidos por USD 2.500 millones, confirmada luego por el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, en la red X. El balance semanal del Central mostró una caída equivalente en la línea de “Otros Pasivos” y un aumento en las obligaciones con Organismos Internacionales, aunque la falta de información impide determinar si la nueva deuda tiene vencimiento menor a un año y, por ende, si debe descontarse de las RIN. La precisión llegará con la planilla mensual de reservas enviada al FMI.

Liquidez en pesos, tasas y expectativas: la clave pasa por la confianza

Para completar el esquema de pagos, el Tesoro habría recurrido al BCRA para adquirir los dólares restantes. Esto se reflejó en un aumento de $2,4 billones en sus depósitos en pesos en el Central, que alcanzaron los $6,5 billones. Tras cubrir la totalidad de los vencimientos, quedaría un remanente de $3,4 billones, con el que llegará a la licitación de Finanzas del miércoles 14 de enero, donde enfrentará vencimientos cercanos a los $9,5 billones.

El dato es relevante en un contexto de escasez de liquidez en pesos, producto del aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre. Esta situación volvió a tensionar las tasas, con cauciones negociándose por encima del 100% de TNA, y redujo la capacidad de absorción del BCRA: el rubro “Otros Pasivos” cayó de casi $4 billones a fines de noviembre a apenas $0,12 billones al 7 de enero, reflejando la necesidad de pesos del sistema financiero.

La licitación próxima aparece, así, como una oportunidad para inyectar liquidez, moderar la volatilidad de tasas y aliviar la presión financiera, aunque con la contracara de un rollover menor al 100% y una reducción de depósitos en moneda local.

Brecha cambiaria y futuros: señales de estabilidad relativa

En el cierre de la semana, los dólares alternativos acompañaron la baja del oficial. El dólar minorista retrocedió 0,1% hasta $1.483, el MEP con AL30 cayó 1,0% ($1.486), el CCL con CEDEARs bajó 1,1% ($1.525) y el blue se deslizó -1,6% ($1.505). Con estos valores, la brecha cambiaria promedio se estabilizó en torno al 3%.

Los futuros de dólar también se movieron en línea con el spot: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 1,8%, y los vencimientos desde abril 2026, otro 2,0%. Las devaluaciones implícitas quedaron en +1,5% para enero, +4,0% para febrero y +6,7% para marzo.

Reservas, riesgo país y acceso al crédito

Según Ecolatina, el factor decisivo hacia adelante será la confianza del mercado en el esquema económico. Una eventual reinvención de cupones, sumada a una recomposición sostenida de reservas, podría derivar en una baja adicional del Riesgo País, condición necesaria para que el Tesoro vuelva a los mercados internacionales y pueda refinanciar los próximos vencimientos de deuda. El arranque de 2026 deja señales mixtas: una mejora incipiente en el frente cambiario, pero con desafíos estructurales aún abiertos en reservas, liquidez y financiamiento.

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Construcción e industria suman nuevas caídas en noviembre

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Según un análisis de la consultora Ecolatina el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción. 

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

La industria continúa en rojo

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

Pese al deterioro de los últimos tres meses, el promedio acumulado de 2025 aún se ubica 2,0% por encima del mismo período de 2024, un año atravesado por la recesión. Sin embargo, como señalamos en envíos previos, en el agregado se esconde una marcada heterogeneidad sectorial. El efecto silencioso de la apertura de importaciones y el enfriamiento de la demanda interna genera que algunas ramas industriales se encuentren peor que hace un año y que incluso, no hayan crecido en el acumulado.  Este es el caso de las algunas industrias destinadas a consumo final e intermedio (Prendas de vestir, Neumáticos, Autopartes, Productos de metal, etc).

En particular, la industria textil continúa cayendo mes a mes: los Productos textiles retrocedieron 36,7% interanual y 6,4% en el acumulado. En la misma línea, los Productos de metal cayeron 18,6% interanual, afectados tanto por la mayor competencia externa como por la menor demanda local de insumos metálicos, utilizados principalmente en la industria automotriz y autopartista. A su vez, la industria automotriz profundizó su deterioro en noviembre, al caer 29,2% i.a. Según informó INDEC, hubo una baja en las exportaciones del 39,7% i.a., debido principalmente a la menor demanda por parte de Brasil (principal destino de exportación), donde los automóviles de origen chino tienen cada vez mayor incidencia.

En un contexto de menor demanda interna, el rubro de mayor peso en el IPI manufacturero, Alimentos y bebidas, también se vio afectado, con una caída de 7,8% i.a. Al interior, once de los trece rubros presentaron caídas. La producción de carne vacuna registró en noviembre una baja de 6,6% i.a. De acuerdo con las fuentes relevadas por INDEC, esto responde a una disminución de 6,8% en el volumen de carne bovina destinado al mercado interno, siendo el principal demandante de la producción nacional.

En contraste, se encuentran las industrias que crecen a paso firme como la Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que se posicionó como la única variación interanual positiva del índice en noviembre (+6,3%).

Dos meses de caída para la construcción

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener los niveles tras el rebote del segundo semestre del año pasado, impulsado principalmente por el crédito y la obra privada. Sin embargo, el mal desempeño de la actividad en noviembre ubicó la construcción casi 6% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, diez dos de los doce insumos cayeron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Pintura (-7,5%), seguido de Ladrillos huecos (-6,2%). En contraste, Hormigón (+4,4%) y Artículos sanitarios (+2,6%) fueron las únicas subas.

Con relación a las expectativas para los próximos meses, entre las empresas que realizan principalmente obras privadas el 18,5% estima que disminuirá, mientras que 68,5% de prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses. Sobre los principales obstáculos, los encuestados respondieron la caída en la actividad económica como primer motivo (28,3%), seguido de los altos costos de la construcción (21,7%). Por su parte, a la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas señalan las políticas destinadas a las cargas fiscales (27,7%) y las destinadas a la estabilidad de los precios (22,4%).

Comentarios finales

La actividad económica comenzó el año en niveles máximos, para luego entrar en una meseta hasta dar señales más negativas que positivas. En esta tónica, los indicadores adelantados para diciembre fueron mixtos, y no se observaron fuertes variaciones.

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

De este modo, no se augura que la industria y la construcción tengan un buen cierre de año, ni que logren rebotar como los demás sectores de la economía. En términos generales, con mayor estabilidad en las tasas de interés, el crédito podría funcionar como actor más relevante que en los meses previos. Al mismo tiempo, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo limitada, por lo que difícilmente se consolide como un motor de crecimiento.

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Arranca 2026 con bandas móviles y un dólar oficial a $1.475, según Ecolatina

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Con el inicio formal de 2026, comenzó una nueva etapa del programa económico. Según el análisis de la consultora Ecolatina, las bandas cambiarias comenzaron a deslizarse en función de la inflación pasada correspondiente a noviembre de 2024 (T-2). Como resultado, el techo de la banda se ubicó en $1.529,03 y el piso en $914,78. En este nuevo esquema, el tipo de cambio oficial mayorista cerró en $1.475, con una suba del 1,5% respecto del viernes previo y quedó a apenas 3,7% del límite superior, dejando atrás el equilibrio transitorio de $1.400–$1.450 que había caracterizado al período post-electoral.

El inicio de esta fase marca un punto clave para el mercado cambiario, ya que reabre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema, el comportamiento de las expectativas de devaluación y la capacidad de generar oferta genuina de divisas en un contexto de regulaciones vigentes y estrechez externa.

Bandas móviles y primeras señales del mercado cambiario en 2026

El foco inmediato estará puesto en cómo se reequilibra el mercado cambiario durante las primeras semanas del año. Con un tipo de cambio operando cerca del techo de la banda y una oferta que aún no muestra señales de recuperación, el principal desafío será mantener contenidas las expectativas de devaluación.

Tras el anuncio de la Fase de Re-monetización del 15 de diciembre, el Tesoro revirtió su postura compradora en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para comenzar a contener la cotización del dólar, estableciendo un techo operativo en torno a los $1.450. Con datos parciales hasta el 23 de diciembre, Ecolatina estima que el Tesoro acumuló ventas por USD 124 millones, en contraste con las compras por USD 525 millones realizadas durante la primera quincena de diciembre y los USD 247 millones adquiridos en noviembre de 2025, según el informe del MULC publicado por el BCRA.

Como consecuencia de esta dinámica, los depósitos en dólares del Tesoro se ubicaron en USD 2.187 millones al 26 de diciembre. No obstante, es probable que estos saldos se hayan reducido en las ruedas posteriores, especialmente el 29 de diciembre, cuando el volumen operado en el mercado alcanzó los USD 903 millones, el nivel más alto desde el 22 de octubre, en la semana de las elecciones legislativas. Con estos niveles, los depósitos cubrirían cerca del 50% de los vencimientos de deuda soberana del 7 de enero y podrían acercarse al 70% en caso de concretarse el ingreso de USD 700 millones correspondientes a la privatización de las hidroeléctricas.

Canje de bonos, REPO y el rol del BCRA en la contención cambiaria

En paralelo, el Tesoro y el Banco Central realizaron un canje de títulos públicos con vistas a la licitación en pesos prevista para el 14 de enero. La operación consistió en el intercambio de bonos en dólares bajo legislación local (AL35 y AE38) en manos del Tesoro por bonos CER que estaban en poder del BCRA. Este movimiento habilita la posibilidad de una eventual operación de REPO, ya que los títulos recibidos podrían utilizarse como colateral, tal como ocurrió en operaciones anteriores con BOPREAL serie 1-D.

Según fuentes oficiales citadas por Ecolatina, el BCRA podría constituir un REPO por hasta USD 7.000 millones, lo que permitiría cubrir eventuales faltantes de financiamiento en el corto plazo y atender compromisos de deuda sin recurrir a una mayor presión sobre el mercado cambiario.

En cuanto a la dinámica del MULC, los datos de noviembre ofrecen algunas señales relevantes. El Sector Privado No Financiero fue demandante neto de divisas por USD 453 millones, muy por debajo del rojo de USD 3.700 millones registrado en octubre, en pleno clima de incertidumbre electoral. La Cuenta Corriente volvió a mostrar un déficit de USD 234 millones, afectada por la estrechez del saldo comercial de bienes, que fue de apenas USD 535 millones, luego de la fuerte reducción en la liquidación del agro tras la eliminación temporaria de retenciones en septiembre.

La Cuenta Financiera tampoco logró compensar el déficit, con un rojo de USD 221 millones, aunque mejoró sensiblemente frente al promedio negativo de USD 3.400 millones del bimestre previo. Esta mejora respondió a una menor demanda de divisas para ahorro y a un mayor ingreso neto por préstamos financieros, que sumaron USD 1.379 millones, el valor más alto bajo la actual administración y desde julio de 2017.

Expectativas, brecha cambiaria y señales de sostenibilidad del esquema

En el detalle de la Formación de Activos Externos (FAE), la demanda neta alcanzó los USD 1.119 millones, el nivel más bajo desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025. Entre los factores explicativos se destacan una mayor cantidad de personas vendiendo billetes, un mercado más calmo tras el proceso electoral, una menor oferta de divisas y el efecto de la restricción cruzada de 90 días, que redujo la demanda para arbitraje y llevó su participación al 25% de los egresos, frente a más del 40% promedio entre mayo y septiembre.

En diciembre, la estrechez en el ingreso de divisas por bienes continuó predominando. El agro liquidó apenas USD 1.015 millones, según CIARA-CEC, el valor más bajo para un diciembre desde 2009 a precios actuales. Si bien la producción de trigo sería récord, resta evaluar si logra compensar el adelantamiento de liquidaciones ocurrido en septiembre. Por el lado financiero, el ingreso de divisas se moderó: en diciembre se emitieron USD 1.300 millones en obligaciones negociables en dólares, frente a USD 3.600 millones en noviembre.

En este contexto, el tipo de cambio oficial cerró en $1.475, mientras que los dólares financieros también mostraron subas. El dólar minorista alcanzó los $1.485 (+0,6%), el MEP con AL30 operó en $1.502 (+1,1%), el CCL con CEDEARs llegó a $1.543 (+0,8%) y el dólar blue se mantuvo estable en torno a $1.530. La brecha cambiaria promedio se ubicó en la zona del 5%.

Los contratos de futuros acompañaron el movimiento del spot. Los vencimientos entre enero y marzo subieron 4,3%, mientras que los contratos desde abril de 2026 avanzaron 5,4%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +2,7% para enero, +5,2% para febrero y +7,8% para marzo.

En suma, la nueva fase no despeja la incógnita cambiaria. En el corto plazo, el equipo económico podrá recurrir a la intervención en futuros, al mercado secundario y a señales de compra por parte del BCRA para contener la presión. Sin embargo, el desafío estructural seguirá siendo aumentar el flujo de oferta real y financiera en el MULC, lo que requerirá un desmantelamiento gradual de las regulaciones cambiarias vigentes y un esquema que resulte sostenible en el tiempo.

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El Ejecutivo demora la reforma laboral ante la falta de apoyos y la presión sindical

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El Gobierno nacional decidió postergar el debate de la reforma laboral y trasladarlo para febrero de 2026, en una jugada política orientada a asegurar respaldos legislativos y evitar que la iniciativa se convierta en una nueva herramienta de presión de los gobernadores en plena negociación presupuestaria, según la consultora Ecolatina. La decisión se tomó luego de las complicaciones surgidas durante la discusión del Presupuesto, que dejaron en evidencia dudas sobre el acompañamiento de aliados clave, especialmente en el Senado, y un escenario de alta fragilidad política para avanzar con cambios estructurales en el mercado de trabajo.

La postergación busca descomprimir el frente legislativo y ganar tiempo en un contexto donde no existe una voluntad firme de acompañamiento por parte de los aliados circunstanciales, lo que llevó a La Libertad Avanza (LLA) en el Senado a recalibrar su estrategia y evitar una derrota o un costo político innecesario.

Presupuesto, gobernadores y reforma laboral: un delicado equilibrio político

La discusión del Presupuesto actuó como detonante de la decisión oficial. Según el análisis interno del Ejecutivo, avanzar en paralelo con la reforma laboral hubiera expuesto al Gobierno a una doble negociación con los gobernadores, que podrían haber utilizado su apoyo —o su rechazo— a la iniciativa laboral como moneda de cambio adicional en la puja por recursos y partidas presupuestarias.

En ese marco, el Gobierno evaluó que el debate laboral podía quedar rehén de las tensiones fiscales y políticas, debilitando su capacidad de ordenar mayorías estables. La ausencia de señales claras de acompañamiento por parte de los gobernadores aliados terminó de inclinar la balanza hacia la postergación.

Con este movimiento, el oficialismo busca recomponer condiciones políticas, reducir el margen de presión externa y encarar la discusión laboral en un momento de mayor previsibilidad parlamentaria.

CGT en la calle y disputa por el contenido de la reforma

La decisión del Ejecutivo coincidió temporalmente con una movilización de la CGT a la Plaza de Mayo, organizada como una demostración de fuerza para forzar una negociación sobre los contenidos de la reforma laboral. La central sindical activó una estrategia múltiple para intentar frenar o moderar los cambios: protesta en la calle, diálogo con bloques aliados en el Congreso y la advertencia de recurrir a la Justicia en caso de que la reforma sea sancionada.

Desde la CGT descuentan que no es viable frenar la totalidad de la ley, pero apuntan a bloquear o atenuar los artículos que consideran más perjudiciales para los trabajadores. La postergación del debate amplía el margen de maniobra sindical y fortalece el trabajo de lobby sobre los sectores dialoguistas.

El Congreso como campo de disputa: aliados, rechazos y bloques clave

Con el nuevo calendario, el escenario legislativo aparece más definido. El oficialismo y sus aliados más afines a la reforma, en particular el PRO, mantienen su respaldo al proyecto. En el extremo opuesto, el peronismo opositor ratifica su rechazo.

La verdadera disputa, tanto para el Gobierno como para la CGT, se concentra ahora en los bloques dialoguistas y en los gobernadores, que se consolidan como los árbitros del debate. Allí se jugará la posibilidad de sancionar la reforma, modificarla sustancialmente o bloquear sus puntos más sensibles.

La postergación, lejos de clausurar el conflicto, lo traslada en el tiempo y lo intensifica en términos de negociación política, en un año donde la agenda legislativa seguirá atravesada por tensiones fiscales, reformas estructurales y disputas de poder entre Nación, provincias y actores sociales.

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