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La economía de Brasil empieza a dar señales positivas

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  • A partir de 2014 Brasil se sumergió en una de las peores crisis económicas de su historia. La inestabilidad política (y los escándalos de corrupción) hacían prever un peor desempeño de la economía.
  • El PBI del segundo trimestre creció 0,3% respecto al mismo período de 2016. En términos desestacionalizados creció por segunda vez consecutiva (+0,2%). De esta forma, acumula en el primer semestre un alza de 0,9%.
  • La desaceleración de la inflación permitió una mejora del salario real en el segundo trimestre (+2,2% i.a.) que, sumada a la mejora del nivel de empleo permitió traccionar el consumo de las familias. De esta forma el consumo interno junto con el crecimiento de las exportaciones fueron los drivers del crecimiento.

Tras dos años complejos, la situación económica y política se estabiliza

La economía brasileña comenzó a mostrar señales de deterioro en 2014 y para fines del año pasado acumuló una caída de su PBI cercana al 8% (una de las peores recesiones de su historia). Como suele ocurrir en estas oportunidades, la debilidad de la economía fue de la mano de una importante fragilidad política e institucional, que derivaron en la destitución de Dilma Rousseff yen la asunción de Michel Temer como presidentea mediados de 2016.

Aun viniendo del mismo partido político (Temer acompañó a Dilma en la fórmula que ganó las elecciones en 2014), el nuevo presidente hacía pensar en un “cambio de aire”: se esperaba que la situación económica mejorara y que la actividad dejara de contraerse. Sin embargo, en los primeros meses de mandato, los escándalos políticos que salpicaron al Presidente y a su gabinete generaron dudas acerca desu futuro y tuvieron como correlato el derrumbe de las expectativas positivas generadas tras la salida de Dilma.

Sin embargo, los datos de actividad del primer trimestre de 2017 fueron alentadores: el PBI creció 1,1% en términos desestacionalizados rompiendo una racha de ocho caídas trimestrales consecutivas. Cuando parecía que la situación se estabilizaba, a mediados de mayo estalló un nuevo escándalode corrupción (audio) que involucraba directamente a Temer. Pese a que se temía que la debilidad del gobierno afectara la economía, el PBI volvió a crecer (aunque a un ritmo muy acotado) durante el segundo trimestre, avanzando 0,2% en términos desestacionalizados.

Más aún, la tormenta política que enfrentó el actual gobierno parece haber quedado atrás: en los últimos meses el gobierno logró aprobar en el congreso dos reformas significativas (laboral y previsional), y la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales se diluye, teniendo en cuenta que la candidatura del ex Presidente Lula da Silva está sujeta a su situación judicial (aún no definida).

De esta manera, cuando parecía que la conflictividad política impediría la recuperación de la economía, nuestro principal socio comercial muestra señales claras de mejoría: mayor estabilidad política, avances en reformas estructurales (para mejorar su competitividad) que tienen el apoyo de los mercados financieros y dos trimestres consecutivos de crecimiento (en términos desestacionalizados). Esto último significa que Brasil no dejó atrás la recesión sino que lentamente va consolidando su recuperación económica.

 

El consumo privado y las exportaciones impulsan la recuperación de Brasil

En el segundo trimestre de 2017, la economía brasileña trepó 0,2% en la medición sin estacionalidad, confirmando la recuperaciónobservada en los primeros meses del año (+1,1% en términos desestacionalizados tras  ocho trimestres consecutivos de caída). Altratarsedel segundo trimestreconsecutivo de expansión del PBI, se puede afirmar que la economía brasileña ya salió de la recesión.

Más aún, por primera vez desde el 2014, la actividad creció en términos interanuales, ubicándose 0,3% por encima del PBI del segundo trimestre de 2016 (en el promedio del primer semestre igualó el nivel dela primera mitad del año pasado). Estos números fueron bien recibidos por el mercado, que incluso esperaba un crecimiento más moderado para el segundo trimestre del año. Sin embargo, cuando profundizamos sobre la dinámica de esta recuperación, todavía persiste cierta debilidad económica.  

Al desagregar el PBI por rama de actividad se observa que el crecimiento interanual del segundo trimestre fue impulsado por las actividades primarias. Por caso, el sector agropecuariocreció casi 15% i.a. en dicho período (misma tasa que en el primer trimestre del año). De manera análoga, las industrias asociadas a las actividades extractivas(petróleo gas y minería) treparon casi 6% i.a. en el segundo trimestre, acumulando en el primer semestre del año una expansión de 7,7% i.a.

Sin embargo, sectores de mayor envergadura dentro de la economía Brasileña, como la industria o la construcción  continúan en terreno negativo al cierre de la primera mitad del año (en el segundo trimestre cayeron 1,1% i.a. y 7% i.a., respectivamente).

Asimismo, la producción de servicioscayó 0,4% i.a. en el segundo trimestre del año acumulando en la primera mitad de 2017 una contracción del 1%i.a.Ahora bien, dentro del sector terciario durante el segundo trimestrese destacóel buen desempeñodel comercio (+0,9% i.a.) y, en menor medida, el sector inmobiliario (+0,3% i.a.)

La expansión del comercio se explica por la mejora del consumo privado. Este componente de la demanda trepó 1,4% en términos desestacionalizados y 0,8% interanualen el segundo trimestre de 2017. Dicha mejora en el consumo de los hogares se explica por la recuperación del salario real en un contexto de fuerte desaceleración de la inflación y, en menor medida, el incipiente aumento del empleo.

El salario real trepó 2,2% i.a. en el segundo trimestre de 2017 gracias al reducción de la inflación (el menor dinamismo del alza de precios: no sólo impulsó el gasto de las familias, sino que le da margen al Banco Central de Brasil (BCB) para reducir la tasa de interés nominal, mejorando así las perspectivas de crediticias y de inversión real.

Asimismo, durante el segundo trimestre se observó una significativa mejora del mercado laboral. El empleo trepó 1,4% respecto de los primeros tres meses del año y la desocupación bajóde 13,7% a 13% en el segundo trimestre, algo que no se observaba desde 2014.

El mayor consumo de las familias (compensado en parte por la reducción de 2,4% i.a. del gasto del gobierno) estuvo capitalizado en su totalidad por la producción local, en la medida en que las cantidades importadas cayeron 3,3% i.a. durante el segundo trimestre.

Sin embargo, la inversión brasileña aún no consigue despegar: no sólo continúa por debajo de los niveles de 2016 (-5,7% i.a. en el segundo trimestre), sino que además sigue cayendo en términos desestacionalizados: cayó 0,8% respecto delos primeros tres meses del año, tras bajar 0,9% respecto del cierre de 2016.

Finalmente, las exportaciones de bienes y servicios de Brasil han logrado sostenerse en los últimos años pese a la crisis. Este componente trepó 0,5% i.a. en el segundo trimestre, y acumula una expansión del 2,3% i.a. en la primera mitad del año. Vale destacar que,en términos de cantidades, las exportaciones hanalcanzado un nuevo recordhistórico, convirtiéndose e un pilar de la recuperación de la producción Brasileña.

Este modelo de crecimiento se encuentra en las antípodas del observado en nuestro país donde las exportaciones caen, mientras que las importaciones y la inversión trepan fuerte.

En definitiva, los datos de cuentas nacionales de Brasil indican que finalmente la recuperación de Brasil se consolida,aunque a un ritmo lento. La recuperación vino de la mano de la demanda externa y del consumo privado, (y en este último caso por la reducción de la inflación), mientras que la inversión y el gasto del gobierno siguen cayendo.

Por último, vale destacar que mejoraron las expectativas de crecimiento. Según un relevamiento del Banco Central de Brasil a las principales consultoras y bancos de ese país, la actividad trepará 0,7% en 2017 y 2,3% en 2018.

 

La recuperación de Brasil, un aliciente para Argentina

Es muy probable que la economía argentina crezca en 2018, rompiendo la dinámica recesiva observada en los últimos años pares (no electorales). Hay varios factores que explican dicha expansión: arrastre estadístico positivo (+1%), mayor concreción de inversiones privadas; y la concreción de la tan ansiada recuperación de Brasil.

La mejora económica de nuestro principal socio comercial es particularmente relevante para la industria local. Las exportacionesde manufacturas industriales argentinas ya se están recuperando (+12,8% i.a. en los primeros siete meses del año) pero el aporte de Brasil es todavía acotado (+3,4%i.a. en los primeros siete meses del año).

Si el año que viene la demanda de Brasil comienza a dinamizarse, es probable que nuestras exportaciones industriales consoliden su recuperación.

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Presupuesto: Ecolatina dice que el gasto no baja lo suficiente para achicar el déficit

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La consultora Ecolatina realizó un análisis de los principales números del proyecto de Presupuesto 2018 que envió al Congreso el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Entre las principales conclusiones, se destaca la dificultad que encuentra la consultora para bajar el gasto y, por ende, achicar el déficit. Una de las variables claves que mirarán los agentes económicos y los inversores, una vez que pase este año electoral.

“Con la mitad del gasto indexado, será difícil alcanzar la meta de déficit”, dice Ecolatina en su informe. A continuación, repasamos algunos de los comentarios de la consultora que fundó Roberto Lavagna.

  • La Ley de Leyes estipula un crecimiento del PBI de 3,5% para 2018 impulsado por la inversión (+12% anual). Así se rompería la “maldición” de los últimos tres años pares recesivos. Asimismo, prevé para el año que viene una inflación en línea con la ambiciosa meta del BCRA (8%-12%).
  • El proyecto de presupuesto estima que este año el déficit primario cerrará en 4% del PBI. Reducir dicho rojo a 3,2% del PBI en 2018 luce complejo. Sin ingresos adicionales por blanqueo, con casi la mitad del gasto primario indexado y la Reparación Histórica a jubilados, el gobierno apuesta a reducir nominalmente los subsidios y concretar proyectos de inversión público-privado.

El proyecto oficial prevé una inflación promedio de 15,7% para 2018, que entre puntas se alinearía con la meta oficial del BCRA en torno al 10%. En cambio, según nuestras proyecciones el año entrante el aumento promedio rondará 19%. La decisión de alinear la inflación es correcta, pero si el Gobierno/BCRA vuelve a subestimar el alza de precios, la estimación de ingresos y gastos del sector público quedará subestimada, quitándole previsibilidad a la Ley de Leyes.

  • Debido a que la recaudación nacional se mantendría prácticamente estable en términos del producto, para cumplir la meta de déficit primario del 3,2% del PIB, el Ejecutivo planea seguir reduciendo el gasto primario en términos del producto. Según se desprende del proyecto oficial, las erogaciones primarias crecerían 15,1% en 2018 (incremento probablemente subestimado por la baja inflación proyectada), retrocediendo 1 p.p. en términos del PBI. Dicho recorte vendría por el lado de los subsidios económicos (-0,6% del PBI) y en los gastos en bienes y servicios (-0,3% del PBI).
  • De hecho, las correcciones de tarifas de los servicios públicos previstas por el gobierno generarían una reducción del gasto nominal en subsidios en 2018 (-13,2%), siendo el sector energético en donde se observa la mayor caída (-21,1%).
  • El gobierno busca para 2018 sostener su compromiso social junto la ejecución de obra pública, sin descuidar el cumplimiento de la meta fiscal. De esta forma, las erogaciones previsionales aumentarían 22,1% i.a. (+0,2 p.p. del PBI), lo cual no sólo se debe a la movilidad jubilatoria que ajusta semestralmente los beneficios de Jubilaciones y Pensiones, AUH, Asignaciones familiares y Pensiones No Contributivas, sino también al Programa de Reparación Histórica que beneficiará a más de 2 millones de adultos mayores.
  • En cuanto al gasto de capital se prevé un aumento del 21,5% en 2018. Dentro del rubro, destaca el aumento en las erogaciones relacionadas con el sector educativo (+101,2% i.a.), Agua y alcantarillado (+52,8% var i.a.) y Vivienda (+22,4% var. i.a.) mientras que los aumentos previstos en Energía y Transporte son mínimos (+1,9% y +5,4%, respectivamente). Estas discrepancias en los incrementos, lleva a que en términos del PBI el gasto de capital permanezca estable respecto a 2017. Sin embargo, las diferencias en los aumentos no significan a priori que el gobierno nacional busque frenar el avance de proyectos de obra pública, sino que, a partir de 2018, buscará que el sector privado lleve a cabo la mayor parte de su financiamiento, a través de los contratos de Participación Público-Privada (PPP). De hecho, se espera que el gasto en infraestructura ronde $435.000 millones, es decir un 3,5% del PBI.
  • Con un leve aumento en la carga de intereses (+0,1% del PBI), el déficit financiero pasaría del 6,2% del PBI en 2017 a 5,5% en 2018, gracias al menor rojo primario estimado.

Fuente: Ecolatina

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El rojo financiero se incrementa por encima de la tasa de inflación

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En julio de 2017 el déficit primario del Sector Público Nacional No Financiero (SPNF), según base caja, alcanzó los $ 22.090 millones. De esta forma, el déficit cayó 9% i.a., lo cual se explica por un diferencial  positivo de 5 p.p.  entre la tasa de crecimiento de los recursos totales (+28% i.a.) y la expansión del gasto primario (+23% i.a.), señala un estudio de la consultora Ecolatina.

Por el lado de los recursos, en julio la recaudación de AFIP que se le transfiere al Tesoro Nacional  aumentó 28% i.a., con una destacada performance de los impuestos a la seguridad social (+31% i.a.), Ganancias (+36% i.a.) e IVA (+30% i.a.), reflejo de la recuperación del empleo y de aumentos salariales por encima de la inflación. Asimismo, un mayor consumo con preferencia sobre bienes dolarizados se tradujo en mayores derechos de importación (+17% i.a.). Sin embargo, la dinámica de los recursos provenientes del comercio exterior fue magra (+6 % i.a.) por el estancamiento de las retenciones al complejo sojero (-1% i.a.).

En cuanto al gasto primario (+23% i.a.), se observa que este volvió a crecer en línea con la inflación medida por el IPC Nacional Ecolatina (+23% i.a.). Vale destacar que el menor ritmo de expansión de las erogaciones (alineado con la inflación) se observa desde mayo. De hecho, en los últimos tres meses el gasto primario trepó 24% i.a., 12 p.p por debajo del primer cuatrimestre del año (+36% i.a.).

En julio el incremento de las erogaciones primarias estuvo traccionado, principalmente, por las Prestaciones Sociales (+46% i.a.) y los gastos de funcionamiento (+31% i.a.).

En el caso de las prestaciones, la suba se explica por el impacto de la movilidad jubilatoria (+27% i.a.), sobre las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, Asignación Universal por Hijo (AUH) y Pensiones No Contributivas (PNC), y las mayores erogaciones producto de la reparación histórica, que hoy beneficia a más de 1 millón de jubilados.

En el caso de los gastos de funcionamiento, el principal componente (Remuneraciones) mantiene la desaceleración observada a partir del mes pasado (+29% i.a.). Este componente empieza a reflejar que las paritarias para el Sector Público Nacional fueron inferiores a las del año pasado.

El aumento del gasto primario fue atenuado por a la caída del 29% i.a. en los subsidios económicos, merma explicada fundamentalmente por el menor gasto en transferencias al sector energético (-49% i.a.). Si bien la suba de las tarifas de la energía (luz y gas) es un factor clave que incide en esta cuestión, es relevante tener presente también que en diciembre de 2016 el gobierno le giró anticipadamente a CAMMESA alrededor de $ 30.000 millones.

Asimismo, vale destacar que en julio de 2017 se revirtió la tendencia declinante en la variación interanual del gasto de capital. Este trepó 66% i.a., explicado por fuertes aumentos en las obras de vivienda (+149% i.a.) y Agua potable y alcantarillado (+124% i.a.).

Finalmente, en el séptimo mes del año, el déficit financiero -que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público- alcanzó $ 32.721 millones (+19% i.a.) producto del incremento del pago de intereses (+230% i.a.).

 

Se complejiza la situación financiera

A julio del corriente año, el déficit primario acumuló $ 166.375 millones trepando 21% i.a. En términos del producto, el rojo primario alcanzó 1,7% del PBI (dato del presupuesto 2017), similar a la marca observada a julio de 2016. Sin embargo, durante los primeros siete meses del año, el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público), rozó los $ 288.267 millones, trepando 40% i.a. La significativa brecha entre la expansión del déficit primario (+21% i.a.) y el rojo financiero (+40% i.a.) corresponde al pago de intereses, que acumula un alza de 78% i.a.

En términos del  PBI, el rojo financiero alcanzó 3% en los primeros siete meses del 2017 producto del pago de intereses por 1,3% del PBI. En cambio, a la misma fecha del año pasado, el déficit financiero trepaba al 2,4% del PBI y los intereses pesaban 0,9% del PBI.

Con las dos primeras pautas fiscales trimestrales cumplidas, se espera que el gobierno haga lo propio con las dos restantes. Según estimaciones de Ecolatina, el rojo primario acumularía 2,5% del PBI para el tercer trimestre y cerraría el año en torno de 4,0% del PBI, cumpliendo la pauta del tercer trimestre y la meta del 2017 (rojo acumulado de 3,2% y 4,2% del PBI, respectivamente).

Esto implica que en términos del déficit primario la tarea estaría cumplida. Sin embargo, no todo es color de rosa: i) La meta original del gobierno para 2017 era un rojo primario de 3,3% del PBI; y ii) Producto del creciente pago de intereses (ascenderían a 2% del PIB a fin de año), el resultado financiero del Sector Público Nacional No Financiero no mostraría ninguna mejora respecto de 2016 (el año pasado rozó 6% del PBI). 

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Aumenta la incertidumbre en los mercados financieros

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  • En las últimas semanas, las noticias económicas estuvieron en el centro de la escena: el dólar tocó un nuevo record, la inflación volvió a orillar el 2% el mes pasado, el gobierno sobre-cumplió la pauta fiscal del primer semestre, y los datos actividad (junio) consolidan su recuperación. Aunque el estado de situación de la economía siempre es tema de debate, las novedades que estuvieron circulando en los últimos días adquieren un significado especial a poco más de una semana de las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO). 
  • El último dato que dio a conocer el INDEC sobre la actividad mostraba una consolidación de la recuperación económica. De acuerdo al EMAE, en mayo el PBI creció más de 3% respecto del mismo período de 2016 y en los primeros cinco meses del año acumula un incremento de 1% i.a.
  • La mejora también se consolida por el lado del mercado laboral. A mayo, el empleo registrado acumula un crecimiento de 0,8% en relación al cierre de 2016  y ya se ubica 1,1% por encima del valor de noviembre de 2015.
  • Por su parte, al quinto mes del año el salario real de los trabajadores formales muestra un incremento de 2,4% respecto de igual período del año pasado, impulsado a partir del segundo trimestre del año (en marzo el poder adquisitivo había caído 0,7% contra diciembre del año pasado). De todas formas, la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores formales no alcanza a recomponer el terreno cedido en 2016, y es probable que sea menor en el caso de informal y/o cuentapropistas.  
  • En síntesis, la mejora de la mayoría de las variables durante los últimos meses hacía pensar que la economía llegaba a las PASO con algo más de margen. En lo que va del año la economía ha dado señales de recuperación, dejando lentamente atrás el escenario de 2016. No obstante, hay encuestas de opinión que muestran que esta performance económica no entusiasma a la mayoría (está por debajo de las expectativas). Más aún, la mejora de diversos indicadores de coyuntura ha sido opacada por la reciente trepada del dólar y la aceleración de la inflación en julio.
  • El dólar se despertó tras un largo letargo (estuvo planchado durante casi todo el primer semestre). Este fenómeno no es ajeno al contexto político: la incertidumbre respecto a la performance electoral del oficialismo (y un posible triunfo de la ex presidente en Provincia de Buenos Aires), y la falta de intervención del BCRA explican por qué el tipo de cambio oficial se depreció, a contramano del resto del mundo.
  • Desde el cierre de listas a fines de junio la cotización de dólar subió cerca de 10%, cuando hasta entonces sólo había subido 1,6% respecto del cierre del 2016.
  • La contraparte de la depreciación del tipo de cambio oficial fue la caída en el valor del resto de los activos, como el precio de los bonos del país. Por caso, el Riesgo País subió más de 6% desde que el momento en que se cerraron las candidaturas de las PASO, cuando el EMBI de la región cayó 2% en este mismo período.
  • Más allá de la importancia que tienen las elecciones de mitad de término sobre el apoyo político al oficialismo, el resultado tendrá un impacto significativo sobre el plano económico. El gobierno actual intentó generar un clima de mayor previsibilidad a los inversores y una derrota en Provincia de Buenos Aires podría ser interpretada por los agentes como un riesgo para los avances del plan económico oficial. Asimismo, un resultado positivo en las legislativas facilitaría el tratamiento de diversas leyes que el Ejecutivo desea aprobar para tentar a los inversores a hundir capital en nuestro país.
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El déficit en el intercambio comercial con Brasil es el más alto de la historia

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De acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en julio la balanza comercial bilateral entre Argentina y Brasil arrojó un déficit en contra de nuestro país de US$ 800 millones, que resulta casi tres veces más elevado al del mismo mes del año pasado, y el más alto de la historia, según un informe de la consultora Ecolatina. 

 

Este deterioro del saldo comercial en el séptimo mes del año, obedeció a dos dinámicas contrapuestas: un fuerte incremento de las importaciones (+48% i.a.) provenientes de Brasil y una reducción de las exportaciones de nuestro país al gigante de América (-5,3% i.a.).

 

Las importaciones desde Brasil aceleraron su incremento, superando los US$ 1.500 millones. Al igual que en junio, las compras a nuestro principal socio comercial llegaron a su máximo valor para un séptimo mes desde el año 2013.

 

En 2013 Argentina tuvo el mayor patentamiento de vehículos de la historia. En gran medida, esta ampliación del parque automotor estuvo compuesta por vehículos provenientes de Brasil. Este año, los niveles de patentamiento están cerca de los alcanzados cinco años atrás. Por caso, las importaciones de vehículos vienen repuntando con fuerza y en su gran mayoría provienen de nuestro principal socio comercial.

 

Por el contrario, nuestras exportaciones al vecino país retrocedieron 5,3% i.a. (siendo que en julio de 2016 ya habían caído 15,6% i.a.). Las ventas de productos argentinos a Brasil sumaron sólo US$ 714 millones (el valor más bajo desde julio de 2005).

 

Lo que más llama la atención es que este mes, las importaciones totales de Brasil avanzaron 6,1% i.a. mientras que nuestras ventas al país vecino cayeron 5,3% i.a. De esta manera, la participación argentina en las importaciones totales de Brasil fue del 5,7% en julio, retrocediendo 0,7 p.p. respecto al mismo mes del año pasado.


El alza en las importaciones totales de Brasil (luego de haber sufrido una leve contracción en junio de 1,4% i.a.), muestran que, los escándalos de corrupción que se dispararon, luego del audio del Presidente Temer trascendido en mayo, tuvieron un efecto negativo coyuntural. Sin embargo, rápidamente la demanda de bienes al resto del mundo volvió a tomar un sendero de crecimiento que había adoptado en los primeros 5 meses de 2017. 

 

El flujo de comercio bilateral en el julio de 2017 fue levemente superior a US$ 2.200 millones. Esto implica un incremento de 25% respecto al mismo mes del año pasado.

 

 

El rojo acumulado con Brasil en los primeros siete meses del año no hace más que agrandarse, alcanzando US$ 4.510 millones. Esto resulta un 75% más alto al saldo registrado en los primeros siete meses de 2016.

 

Este resultado acumulado en la balanza comercial de bienes con Brasil responde lógicamente  a dos dinámicas: las compras y ventas con el país vecino. Por un lado, las exportaciones crecieron “solamente” 6,7% i.a. en los primeros siete meses del año. Por el otro, las importaciones tuvieron un avance mucho más acelerado (+30% i.a. en los primeros siete meses del año). Lo cierto es que, las importaciones estuvieron, por segundo mes consecutivo, en valores records desde 2013. Esta dinámica estuvo en parte impulsada por las mayores compras a Brasil de productos terminados (por ejemplo, vehículos de pasajeros), pero también, por el aumento de compras de insumos y bienes intermedios. Con el repunte de la producción manufacturera a partir de mayo, el comercio intra-industrial se vio favorecido fuertemente. Como nuestro principal socio comercial, es también el principal oferente de insumos necesarios para la producción industrial las importaciones tienden a crecer cuando la actividad repunta.

 

Sin embargo, en julio el tipo de cambio real bilateral mejoró 7,7% respecto a junio pasado dándose una depreciación del peso respecto al real. Esta situación nos permitirá por un lado, ganar competitividad permitiendo un repunte de las exportaciones a Brasil. Por el otro, la depreciación del peso respecto al real encarecerá las compras a Brasil haciendo que en el margen se desacelere el ritmo de crecimiento.

De todas maneras, en lo que va del año, las exportaciones acumulan USD 5.310 millones versus USD 4.980 millones durante el mismo periodo del año pasado, lo que implica un aumento de 6,6%, impulsado por mayores ventas de cereales, vehículos y motores, agrega un estudio de la consultora ABECeB.

En contraste con el débil desempeño de las exportaciones, las importaciones argentinas de Brasil alcanzaron USD 1.514 millones en julio, 48% por encima del valor registrado en el mismo mes de 2016. Nuevamente, la compra de vehículos automotores fue el principal factor de impulso, con un aumento estimado de las ventas de autos de origen brasileño en Argentina de más de 42%. A su vez, continúan liderando las compras a Brasil los productos ligados a la agricultura, como maquinaria agrícola, soja en grano para procesar e insecticidas, y a la construcción, como camiones e insumos de hierro y acero, entre otros.

 

Con estos valores, las importaciones acumulan USD 9.820 millones entre enero y julio, 30% por encima del mismo periodo del año pasado, y el mayor registro para este periodo desde 2013.

 

Mayor déficit comercial mensual en la historia

 

Producto del fuerte incremento en las importaciones y el débil desempeño de las exportaciones, el saldo comercial bilateral registró un déficit de USD -800 M en julio, el mayor rojo mensual con Brasil en la historia. Este guarismo representa una expansión del 196% i.a., y consolida un déficit acumulado de USD -4.510 M entre enero y julio, 75,1% por encima del valor registrado en el mismo periodo de 2016.

 

En base a estos valores, se espera un déficit comercial bilateral superior a los USD 7.000 millones, con un fuerte rojo bilateral en el comercio automotriz que pondrá a prueba el nuevo esquema de multas y garantías establecido por el gobierno y que comenzará a regir el mes que viene, con el objetivo compensar el desvío respecto al valor acordado del Flex de 1,5.

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