Ecolatina

Sólo se recupera la producción industrial vinculada al agro y la construcción

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La economía no logra consolidar su despegue, y la mayor preocupación radica en la performance de la industria: de acuerdo a datos oficiales, el complejo manufacturero cayó 2,4% i.a. en el primer trimestre de 2017, tras alternar en los últimos cinco años fuertes caídas y leves recuperaciones.

·      Las únicas ramas que muestran un mayor dinamismo dentro del complejo manufacturero son aquellas ligadas a la actividad agropecuaria y la construcción (dos sectores favorecidos por la política económica actual).

·      La producción agropecuaria ha sido uno de los sectores que mejor ha reaccionado al nuevo esquema económico. De acuerdo a las cifras oficiales, en los dos primeros meses del año la producción aumentó 5,4% i.a., tras el repunte observada a fin del año pasado (+1,6% i.a. en el cuarto trimestre de 2016). Esta actividad impulsa la recuperación de la economía por su impacto positivo sobre otros sectores.

·      La construcción es otro sector que ha dado señales de recuperación a comienzos de este año, tras una formidable caída el año pasado (-11,3%). Por caso, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que publica el INDEC, trepó casi 2% i.a. en el primer trimestre del año.

·      Pese a la merma global de la actividad manufacturera, cabe destacar cierta mejora en algunos rubros que ayudaron a moderar la contracción observada en 2016 (5,7% i.a.). Ahora bien, cuando descomponemos el EMI por bloques se observa que las ramas más dinámicas han sido justamente aquellas ligadas al sector agropecuario y a la construcción.

·      El caso más ilustrativo es el de la maquinaria agrícola que presentó un incremento en la producción superior al 50% i.a. en los primeros tres meses del año. Por su parte, la producción de Alimentos y Bebidas exhibió una contracción de 1,6% i.a., pero en este caso la caída está más relacionado con la elevada base de comparación, ya que a principios de 2016 la actividad creció fuerte por la liquidación de los stocksagrícolas retenidos. De hecho, la producción de alimentos fue 3% superior al promedio del primer trimestre observado entre 2011 y 2015, y en marzo de este año exhibió un leve repunte (+0,7% i.a.).

·      De manera análoga, la producción industrial de metálicas básicas (impulsada por la producción de acero, que acumula un alza de 0,3% i.a. en el primer trimestre) y la de productos minerales no metálicos, que continúa en terreno negativo en los primeros tres meses del año, pero tras varios meses de caída, mostraron variaciones positivas en marzo (+17,3% i.a. y 2,8% i.a., respectivamente) de la mano del repunte de la actividad de la construcción.

·      Excluyendo estas ramas, la realidad del complejo manufacturero resulta menos favorable: la apreciación del tipo de cambio y la mayor apertura comercial no sólo afectó su capacidad exportable, sino también la posibilidad de competir en el mercado interno con productos importados.

 

·     Casos paradigmáticos

 

·      El caso del sector automotor es paradigmático: mientras que el consumo interno crece aceleradamente (el patentamiento de 0km aumentó 32,4% i.a. en el primer cuatrimestre de 2017), la producción de autos continúa en retroceso (-9,8% i.a.), con los vehículos importados cubriendo la brecha entre la oferta y demanda interna (el patentamiento de 0 km importados crecieron casi 60% i.a. en el primer cuatrimestre de 2017).

·      Una situación similar se observa en la industria textil, que en el primer trimestre del año exhibió una contracción de la actividad del 17% i.a. (acumula una racha de nueve meses consecutivos de caída), mientras que las importaciones del sector registraron un incremento de 5% i.a. en el período. Pese a cierta mejoría de la demanda interna, la producción local no consigue capitalizarlo: el dólar planchado en un contexto de altas inflación (2% mensual), sumado a una asfixiante presión impositiva y elevados costos logísticos, los bienes importados son más baratos que los locales.

·      Hay consenso en cuanto a que la actividad económica se va a recuperar en 2017 aunque no está clara la magnitud de la expansión (2,5%, según nuestras estimaciones), pero ello no despeja la preocupación sobre algunas ramas productivas.

·      Si el gobierno hubiese aplicado una apertura indiscriminada de las importaciones de bienes, la mayoría de rubros fabriles deberían “reconvertirse” afectando significativamente la situación del empleo. En el primer trimestre de 2017 se estabilizó la caída el empleo privado formal (-0,3% i.a., según el Ministerio de Trabajo) pero el número de trabajadores en la industria sigue contrayéndose (-4,7% i.a.) y el complejo manufacturero explica casi el 20% (llegó a 21% en 2013) del empleo privado formal.

·      Esto explica por qué, pese a que este gobierno se identifica con el “libre intercambio”, mantiene elevada la protección a las importaciones en rubros industriales sensibles. El problema es que hasta que el Ejecutivo no se despeje la incógnita sobre qué tipo de cambio real y qué grado de protección frente a las importaciones busca, la inversión y la actividad en el sector fabril seguirán en unimpassse.

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La actividad fabril sigue baja, pero con “brotecitos verdes” vinculados al campo y la construcción

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Un informe de la consultora Ecolatina difundido hoy indicó que la actividad fabril sigue muy baja en la Argentina, pero con algunos sectores a los que si les está yendo mejor, como son los vinculados al campo o a la actividad de la construcción, que empieza a exhibir mejoras.     

“La economía no logra consolidar su despegue, y la mayor preocupación radica en la performance de la industria: de acuerdo a datos oficiales, el complejo manufacturero cayó 2,4% i.a. en el primer trimestre de 2017, tras alternar en los últimos cinco años de fuertes caídas y leves recuperaciones”, dice el informe.

“Las únicas ramas que muestran un mayor dinamismo dentro del complejo manufacturero son aquellas ligadas a la actividad agropecuaria y la construcción (dos sectores favorecidos por la política económica actual)”, explicó el reporte.

Algunos de los datos que resaltó Ecolatina, son:

-La producción agropecuaria ha sido uno de los sectores que mejor ha reaccionado al nuevo esquema económico. De acuerdo a las cifras oficiales, en los dos primeros meses del año la producción aumentó 5,4% i.a., tras el repunte observada a fin del año pasado (+1,6% i.a. en el cuarto trimestre de 2016). 

-La construcción es otro sector que ha dado señales de recuperación a comienzos de este año, tras una formidable caída el año pasado (-11,3%). Por caso, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que publica el INDEC, trepó casi 2% i.a. en el primer trimestre del año.

-Pese a la merma global de la actividad manufacturera, cabe destacar cierta mejora en algunos rubros que ayudaron a moderar la contracción observada en 2016 (5,7% i.a.). Ahora bien, cuando descomponemos el EMI por bloques se observa que las ramas más dinámicas han sido justamente aquellas ligadas al sector agropecuario y a la construcción.

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El déficit comercial en el sector industrial alcanzó un récord de u$s8.200 millones

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El déficit comercial en el sector industrial (generado a partir de sumar las exportaciones y restar las importaciones de bienes manufacturados) registró en el primer trimestre un nivel récord de 8.200 millones de dólares, el máximo para un comienzo de año desde que se tiene registro, informó la consultora Ecolatina.

La firma difundió un reporte en el que da cuenta de que “en el primer trimestre de 2017 se atenuaron las mejoras observadas el año pasado en materia de comercio exterior: el superávit de productos primarios y agroindustriales disminuyó  y el rojo industrial alcanzó niveles récord”.

Tras la salida del cepo cambiario y otras medidas “para dinamizar el frente externo”, como “la eliminación casi total de las retenciones y cupos a las exportaciones y el reemplazo de las DJAI por el esquema de régimen de Licencias No Automáticas de Importación” generaron que “el intercambio comercial retornó a terreno positivo el año pasado”.

Así fue como alcanzó “mejoras significativas en los saldos de los grandes rubros. El superávit de Productos Primarios (PP) volvió a crecer, tras tres años consecutivos de caída mientras que el superávit de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) se contrajo mínimamente”.

La evolución del comercio exterior fue relativamente buena en el primer año de Mauricio Macri pero empezó a revertirse en este 2017, dice Ecolatina.

“Durante su primer año de gestión el gobierno revirtió la tendencia negativa que mostraron los grandes rubros desde la imposición del cepo cambiario. Sin embargo, durante el primer trimestre de este año la mejora se revertió”, señaló. Ecolatina apuntó las siguientes conclusiones:

-El recorte en del superávit de materias primas y la agroindustria (-5,2% i.a., llegando a US$ 7.300 millones), fue acompañado de una profundización del déficit industrial -+5,2% i.a., superando los US$ 8.200 millones-, el mayor rojo para un comienzo de año desde que hay registros.

-Así, en los primeros tres meses de 2017 el superávit conjunto de Productos Primarios y Manufacturas de Origen Agropecuario cubrió menos del 90% del déficit del sector industrial, cociente similar al de 2015.

-Una vez más, la dinámica de las importaciones explicó este resultado. En el caso del sector industrial, el avance de los envíos al exterior (+8% i.a., mejora que obedece en parte a la baja base de comparación), fue más que compensada por el crecimiento de las importaciones (+6% i.a. en el primer trimestre de 2017), producto de la leve recuperación de la actividad y, principalmente, de la apreciación del tipo de cambio real.

-Aunque el año pasado el intercambio comercial volvió a arrojar superávit, este se debió principalmente a la recesión y a la mejora de los términos del intercambio. A nivel de grandes rubros, el resultado de 2016 dejó entrever una mayor dependencia del superávit de productos primarios, único complejo que logró un alza significativa de sus exportaciones.

-La elevada dependencia a las exportaciones de Productos Primarios  aumenta la vulnerabilidad ante factores exógenos (clima y precios internacionales). Es deseable agregar valor a estos productos y lograr una mayor diversificación de la matriz exportadora. El creciente atraso cambiario en un contexto de menores restricciones a las importaciones, no es el camino.

 

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El intercambio comercial con Brasil arrojó un déficit de u$s 665 millones en abril

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Tras entrar en terreno negativo durante el mes pasado, las exportaciones argentinas a Brasil profundizaron esta tendencia al registrar la segunda caída en el año, retrocediendo -10,1% i.a. en abril. Las ventas al país vecino totalizaron USD 701 millones durante el cuarto mes, el menor nivel de exportaciones a Brasil que se registra desde febrero 2016, señala la consultora ABECeB.

 

Sin embargo, al tomarse la media diaria, que contempla los días hábiles en el mes, las ventas al país vecino se mantuvieron casi estables con una caída de apenas -0,1%. Con esto, se puede atribuir la fuerte caída en el valor exportado a la menor cantidad de días hábiles en el mes con respecto a 2016.

 

La merma en las exportaciones argentinas estuvo relacionada con la menor venta de productos del sector automotriz. Particularmente, se destacaron la caída en las ventas de vehículos de carga, automóviles de pasajeros y autopartes. Se sumaron a ésta, las caídas en la venta de algunos productos puntuales agropecuarios entre ellos la malta sin tostar, frijol negro y aceite de soja en bruto. Finalmente, las exportaciones de celulosa, medicamentos y productos de perfumería también mostraron valores más bajo durante el mes, en comparación con abril de 2016.

 

En el acumulado del año, las ventas a Brasil siguen 4,5% por encima del valor exportado en el mismo periodo del año pasado, con un total de USD 2.853 millones entre enero y abril de 2017. Sin embargo, este aumento se encuentra bastante por debajo del crecimiento promedio de las importaciones totales del país vecino, que crecieron 9,5% en el año. Con estos resultados, Argentina sigue perdiendo terreno en el mercado de importaciones de Brasil, ante el fuerte crecimiento de las importaciones desde Asia, principalmente ASEAN y Corea del Sur.

 

Las importaciones argentinas desde Brasil muestran en cambio una fuerte dinámica, creciendo en abril por sexto mes consecutivo. Las compras a Brasil llegaron a USD 1.366 millones, un 29,4% más que en abril del 2016. Nuevamente, los rubros que traccionaron este crecimiento fueron automóviles de pasajeros, vehículos de carga y máquinas para uso agrícola. Otros sectores que mostraron un desempeño positivo fueron maquinaria vial, tractores y soja en grano.

 

En los primeros cuatro meses del año las compras a Brasil acumulan un fuerte crecimiento del 26,6% interanual, relacionado con dos factores: por un lado la descarga de automóviles brasileños en el mercado local que sigue mostrando un gran dinamismo (patentamiento aumentó 32,4% en el primer cuatrimestre de 2017), y por otro lado la incipiente recuperación de la economía argentina. La evolución particular de la importación de maquinaria agrícola habla del buen desempeño esperado para la cosecha este año, así como el aumento de la importación de maquinaria vial estaría relacionado con el fuerte crecimiento de la obra pública en los últimos meses.

 

Tal como se desprende del análisis, el intercambio comercial con Brasil arrojó un saldo negativo de USD -665 millones en el mes de abril. Con respecto al mismo mes del año pasado, el déficit aumentó un 140%. De esta forma se confirmó durante el cuarto mes del año la tendencia hacia un creciente déficit bilateral que se observó durante todo el año pasado y el primer trimestre.

Por su parte, la consultora Ecolatina, sostiene que de acuerdo a los datos del Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, en abril la balanza comercial bilateral entre Argentina y nuestro principal socio arrojó un déficit cercano a US$ 670 millones. De esta forma, el rojo más que se duplicó (+141% i.a.) en comparación al registrado durante el mismo mes de 2016 (US$ -276 millones).

 El deterioro del saldo obedeció tanto al salto de nuestras importaciones como al retroceso de nuestros envíos al país más grande América del Sur. Por un lado, las compras al país vecino treparon 29,4% i.a., encadenando así la sexta suba interanual en fila (la mayor desde 2013) y rozando los US$ 1.370 millones (máximo valor para el cuarto mes del año desde 2013). Por su parte, nuestras exportaciones al gigante latinoamericano retrocedieron 10,1% en abril, totalizando “sólo” US$ 700 millones (lo que marca el peor para el cuarto mes del año desde 2006).

 La apreciación en términos reales de nuestra moneda (en lo que va del año el dólar acumula una caída nominal cercana al 3%, contra una inflación que superó 8,5% conforme a nuestras estimaciones) nos hace menos competitivos frente a los demás proveedores de Brasil. Además del aumento del déficit, también se redujo la participación de nuestras exportaciones al país vecino: puesto que el resto de las importaciones realizadas por Brasil treparon 3% i.a. en el último mes. De esta manera, la incidencia argentina retrocedió 0,9 p.p. ubicándose en 6,5% de las compras externas de nuestro principal socio comercial (lo que marca la peor participación para un abril desde el 2000).

 Asimismo, el flujo de comercio bilateral superó los US$ 2.000 millones en abril de 2017, lo que representa un avance de 13% i.a. en relación a igual mes del año pasado y marca una mejora de 6% al contrastar con igual mes de 2015.

Pese al flojo desempeño del mes, en el primer cuatrimestre de 2017 las exportaciones a Brasil crecieron 4,6% i.a. (superando los US$ 2.850 millones). Más allá de este avance, el resto de las compras externas brasileñas treparon 9,9% i.a, por lo que se registró una leve caída de 0,3 p.p. en la participación argentina en dicho mercado.

Por otro lado, las importaciones argentinas provenientes desde Brasil crecieron 26,6% i.a. en los primeros cuatro meses del año (llegando a US$ 4.120 millones), por lo que el déficit con nuestro principal socio comercial rozó los US$ 2.360 millones en el primer cuatrimestre de 2017, trepando 70% i.a. en relación a igual período del año anterior (US$ -1.388 millones).

Por último, la suma de exportaciones e importaciones trepó 18% en relación al primer cuatrimestre de 2016 (+4% al comparar con los primeros cuatro meses de 2015). La intensificación de las relaciones comerciales bilaterales es un aspecto a profundizar, ya que ambas economías se potenciarían al ensanchar sus mercados y obtener ganancias de escala, que redundarían en mejoras de la competitividad (caída de los costos) más allá de las cuestiones cambiarias, en un momento en que los capitales financieros continúan fortaleciendo tanto al Peso argentino como al Real brasileño.

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Según Ecolatina, la suba de precios orilló el 8,5% en los primeros cuatro meses del año

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El gobierno arrancó el año con el pie izquierdo en materia inflacionaria: el IPC GBA Ecolatina arrojó en abril una variación en torno de 2%, de forma tal que en el primer cuatrimestre los precios acumularon un alza que orilló 8,5%, la mitad de la suba máxima prevista por el BCRA para 2017 (12-17%).   

  • El promedio mensual de inflación alcanzó 2,1% en el primer cuatrimestre del año (vs. +1,8% de los últimos cuatro meses del año pasado).
  • La aceleración inflacionaria de 2017 obedeció fundamentalmente a la renovada ola de subas en las tarifas de servicios públicos (caso de la electricidad y el gas) así como en otros bienes y servicios cuyos aumentos son autorizados por el gobierno (prepagas, cigarrillos, combustibles, telefonía, educación, etc.).
  •  En el Gran Buenos Aires los precios regulados traccionaron la inflación en lo que va del año: según nuestros relevamientos, los mismos crecieron 15% en el primer cuatrimestre de 2017, casi el doble que el Nivel General.
  • Buena parte de los aumentos significativos de precios fueron impulsados por el Ejecutivo para atender otro de los frentes preocupantes dentro de la economía, el fiscal. El elevado déficit del sector público y la reformulación de las metas, obliga al gobierno a no desviarse de los objetivos planteados para no jaquear la credibilidad del “gradualismo” fiscal.
  • Dado que el Ejecutivo decidió no ajustar el gasto social ni la obra pública en un año electoral, los subsidios fueron la variable de ajuste. Esto explica la fuerte suba de las tarifas energéticas.
  • En marzo y abril el IPC Core volvió a rozar el 2% mensual, luego de cinco meses consecutivos en que había logrado ubicarse por debajo de ese valor. Así, en el primer cuatrimestre del año la inflación núcleo acumuló un aumento de 7%, equivalente a 1,7% promedio por mes.
  • Si los regulados trepan 30% en 2017, en los ocho meses restantes del año el IPC resto y los regulados deberían crecer a una tasa inferior al 1% mensual para que la inflación no supere el 17%.
  • Además del desafío que implica perforar una inflación mensual del 1%, más difícil es pensar que, tras los valores registrados en el primer cuatrimestre del año, dichos guarismos se alcancen de manera inmediata. Por el contario, en un contexto de elevada inercia parece más lógico pensar que la desinflación sea progresiva
  • Con la inflación acumulada a abril y la trayectoria futura esperada, queda muy poco margen para cumplir con la meta oficial. Lejos de reformular la pauta, el BCRA endureció la política monetaria para alcanzar dicho guarismo, asumiendo costos sobre la actividad.
  • Estimamos que dicha política no tendrá un impacto significativo en la suba de precios ya que presupone que la inflación actual proviene de una elevada demanda. La suba de tasas sí podría moderar los precios si profundiza el atraso cambiario, pero el presidente del BCRA ha declarado que desea acumular reservas (comprar divisas), lo que le puso un piso al dólar.
  • Pese a que el alza de tasas no afectará en demasía a la dinámica de precios, profundiza el déficit cuasi-fiscal del BCRA y podría perjudicar a la actividad en un contexto de lenta recuperación de la producción y la demanda interna. Por suerte, a diferencia de la mayoría de las economías, el canal crediticio es pequeño por lo que el impacto sería acotado.
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