economía argentina 2026

El costo de la construcción subió 2,3% en enero con fuerte impacto de salarios y tarifas

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El costo de construir en el Gran Buenos Aires aumentó 2,3% en enero de 2026, de acuerdo con el Índice del Costo de la Construcción (ICC) difundido por el INDEC. En términos interanuales, el indicador acumuló una suba de 24,9%, mientras que en lo que va del año registra el mismo 2,3%.

El principal factor de presión volvió a ser la mano de obra, que subió 3,1% en el mes. Dentro de este capítulo, la mano de obra asalariada aumentó 3,4% y los subcontratos 1,6%, en línea con el acuerdo salarial alcanzado por la UOCRA a mediados de enero. En comparación con enero de 2025, el componente laboral acumula un alza de 28,1%.

Los materiales, por su parte, registraron un incremento más moderado del 1,4%, aunque con subas destacadas en insumos clave como cables y conductores eléctricos (4,9%), piezas de carpintería y productos de hormigón y cemento (2,7%). En contraste, el rubro ascensores mostró una baja de 1%.

También los gastos generales presionaron al alza, con un incremento mensual de 2,2%, reflejando actualizaciones tarifarias en electricidad, agua y gas autorizadas por los entes reguladores nacionales.

En el análisis por tipo de vivienda, el costo del modelo multifamiliar subió 1,0% en enero, mientras que el de la vivienda unifamiliar avanzó 2,1%.

El inicio del año confirma que la construcción continúa atravesando un escenario de recomposición salarial y ajustes en servicios públicos, con materiales mostrando un comportamiento más estable. En un contexto de reactivación selectiva del mercado inmobiliario, la evolución del ICC sigue siendo una referencia clave para desarrolladores, inversores y particulares que proyectan nuevas obras.

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Los precios mayoristas subieron 1,7% en enero y el agro volvió a marcar el ritmo

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Los precios mayoristas comenzaron 2026 con una suba mensual de 1,7%, según el Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) difundido por el INDEC ipmayo. De esta manera, la variación interanual del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se ubicó en 26,4%, mientras que la acumulada del año alcanzó el mismo 1,7%.

El movimiento de enero estuvo impulsado tanto por los productos nacionales, que aumentaron 1,7%, como por los importados, que subieron 1,5%. Sin embargo, fue el segmento primario el que volvió a mostrar mayor dinamismo: dentro de los productos nacionales, las mayores incidencias provinieron de los productos agropecuarios, alimentos y bebidas y derivados del petróleo.

En detalle, los productos primarios treparon 2,6% en el mes, con un fuerte salto de 4,1% en los agropecuarios. En términos interanuales, este rubro acumula un incremento del 41%, confirmando que la presión en la base productiva continúa siendo significativa. También alimentos y bebidas muestran una variación elevada frente a enero del año pasado, con un alza del 29,3%.

El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, registró un aumento mensual de 1,6% y una variación interanual de 26,6%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) -que mide los precios percibidos por los productores locales- avanzó 1,6% en el mes y 27,7% en términos interanuales.

El comportamiento de enero muestra una dinámica relativamente contenida en comparación con los picos observados en años anteriores, pero mantiene tensiones relevantes en sectores clave. Para economías regionales con fuerte peso agroindustrial, como Misiones, donde la producción primaria y la industria alimentaria son determinantes, la evolución mayorista sigue siendo un indicador estratégico para anticipar costos y márgenes en la cadena productiva.

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El empleo se vuelca al cuentapropismo y redibuja el mala laboral urbano

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El mercado de trabajo argentino en los principales centros urbanos cambió de forma silenciosa, pero profunda. Entre el tercer trimestre de 2016 y el mismo período de 2025, el empleo por cuenta propia avanzó con mayor dinamismo que el trabajo asalariado y terminó reconfigurando la estructura ocupacional en los 32 aglomerados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

Hoy, sobre un total de 13,6 millones de ocupados urbanos, el 24,5% trabaja por cuenta propia, mientras que el 71,9% lo hace en relación de dependencia. En 2016, la proporción era distinta: los asalariados representaban el 75,4% y los cuentapropistas apenas el 20,5%. En menos de una década, el empleo independiente ganó 4,1 puntos porcentuales y el asalariado perdió 3,6.

La tendencia no fue lineal, pero sí persistente. Entre 2016 y 2020 el cuentapropismo creció de manera ininterrumpida, alcanzando el 25% del total en plena pandemia. Luego, entre 2021 y 2023, el empleo asalariado recuperó terreno, pero el ciclo volvió a invertirse en 2024 y 2025. En los últimos dos años el trabajo independiente sumó tres puntos porcentuales y se ubicó en su segundo nivel más alto de toda la serie histórica, solo por debajo del pico excepcional de 2020.

La transformación también se observa en números absolutos. En 2016 había 2,3 millones de cuentapropistas en los aglomerados urbanos; en 2025 son 3,3 millones: un crecimiento del 42,2%. En cambio, los asalariados pasaron de 8,7 millones a 9,8 millones, una suba del 13%. Más aún: el máximo histórico de empleo asalariado fue en 2023, con 10 millones de trabajadores. Desde entonces retrocedió 2,5%, mientras el cuentapropismo volvió a expandirse con fuerza.

(*) Incluye Patrones y Trabajadores familiares sin remuneración. Fuente: Politikon Chaco en base EPH-INDEC.

El fenómeno no es homogéneo. El mapa territorial revela diferencias marcadas. En el tercer trimestre de 2025, Mar del Plata encabeza el ranking con 32,5% de cuentapropistas sobre el total de ocupados. Le siguen Posadas (32,0%) y Gran Resistencia (30,7%). En el extremo opuesto, Río Gallegos registra apenas 9,2%, el único aglomerado con participación de un dígito, acompañado por Ushuaia-Río Grande con 14,5%.

La comparación entre 2016 y 2025 muestra que el avance fue particularmente intenso en el NEA. Gran Resistencia incrementó su cuentapropismo en 14,3 puntos porcentuales y Posadas en 11 puntos. En ambas ciudades, prácticamente uno de cada tres trabajadores urbanos es hoy independiente. Solo cinco aglomerados redujeron la participación del trabajo por cuenta propia en el período, entre ellos Santa Rosa-Toay y Río Cuarto.

El dato de fondo es que el cuentapropismo volvió a consolidarse como válvula de ajuste del mercado laboral urbano. Ya no se trata únicamente de un fenómeno asociado a la pandemia o a episodios coyunturales de crisis, sino de una modalidad que gana espacio estructuralmente frente al empleo asalariado.

La pregunta hacia adelante no es solo cuánto crece el empleo, sino bajo qué forma lo hace. El aumento del trabajo independiente puede reflejar dinamismo emprendedor, pero también fragilidad del mercado formal. Lo cierto es que, en muchas ciudades argentinas, el empleo dejó de expandirse principalmente a través del salario y comenzó a hacerlo, cada vez más, a través de la cuenta propia.

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La UIA presentó a Caputo un plan para reactivar la economía y aliviar la presión fiscal

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La Unión Industrial Argentina (UIA) se reunió este viernes con el ministro de Economía, Luis Caputo, para acercarle un conjunto de propuestas orientadas a reactivar la actividad, aliviar los costos productivos y fortalecer la competitividad de la industria nacional en un contexto de estancamiento y creciente presión importadora.

El encuentro se produjo en medio de señales de preocupación dentro del empresariado. “Si no se reactiva el consumo, si no hay crecimiento, el programa económico no aguanta y esto termina mal”, deslizó uno de los principales hombres de negocios del país, reflejando un malestar que, aunque en voz baja, se repite en distintos sectores.

Tras la reunión, Caputo destacó el diálogo con el titular de la UIA, Martín Rappallini, junto a Rodrigo Pérez Graziano y Eduardo Nougués. Señaló que conversaron sobre la reforma laboral -en particular el Fondo de Asistencia Laboral (FAL)-, la reducción de los costos vinculados a la litigiosidad laboral, el régimen de nuevo empleo que baja los aportes patronales al 2% durante cuatro años y el RIMI para PyMES.

El ministro consideró que estos cambios, sumados a la ley de Inocencia Fiscal, serán “fundamentales para navegar de la mejor manera posible la transición hacia este nuevo modelo de país”, con foco en creación de empleo, mejora salarial y mayor apertura comercial. También subrayó la necesidad de reducir la carga impositiva “principalmente en provincias y municipios” para mejorar la competitividad industrial.

Un escenario de estancamiento

La reunión se dio en un contexto complejo para la actividad. Según Eco Go, la economía se estancó en 2025: los niveles de noviembre se ubicaron en línea con los de un año atrás y diciembre habría vuelto a caer. Si bien el promedio anual mostró un crecimiento de 4,1%, ese resultado respondió en gran parte al arrastre estadístico de 2024.

En la industria, la utilización de la capacidad instalada fue del 53,8% en diciembre, por debajo del 56,7% registrado doce meses antes, un nivel ya considerado bajo por el sector.

Las propuestas de la UIA

La central fabril trabaja en un proyecto de ley orientado a reducir la presión tributaria y mejorar la competitividad. Entre las principales iniciativas presentadas al ministro se destacan:

  • Rebaja de costos laborales no salariales, incluyendo la posibilidad de computar aportes patronales a cuenta del IVA, complementando el incentivo del 4% previsto en la nueva legislación laboral para nuevos empleos.
  • Sistema de financiamiento en cuotas para estimular el consumo, similar al Ahora 12 pero sin subsidio estatal.
  • Medidas para fomentar exportaciones, como la eliminación de derechos de exportación pendientes y el aumento de reintegros, especialmente para manufacturas de origen industrial y alimentos.
  • Incentivos para la construcción, mediante devolución del IVA en compras de insumos realizadas con tarjeta de crédito y débito.
  • Alivio financiero para PyMES, incluyendo el uso de fondos del FAL y esquemas de crédito para capital de trabajo y consumo con garantía del hogar.
  • Refuerzo de controles ante subfacturación de importaciones, en un contexto de sobrecapacidad global y desvíos de comercio.
  • Agilización en la devolución de saldos acumulados y suspensión de embargos para PyMES, como herramientas de alivio fiscal.

Uno de los ejes centrales es la reducción integral de la carga tributaria, tanto a nivel nacional como provincial. Los industriales sostienen que, sin una baja coordinada de impuestos, la apertura económica podría acelerar la pérdida de competitividad y fomentar la relocalización de empresas en países con menor presión fiscal. Como ejemplo, mencionan la dificultad para desarrollar un polo audiovisual local frente a incentivos más atractivos en Uruguay o Colombia.

Desde Economía se comprometieron a analizar las propuestas y continuar el diálogo técnico.

Sectores en tensión

La preocupación empresarial responde a una realidad concreta en varias ramas industriales.

El sector textil es uno de los más golpeados por la apertura importadora y la caída del consumo. Desde la actividad sostienen que la elevada presión impositiva, en una cadena de valor extensa, distorsiona precios y resta competitividad frente a productos extranjeros o a circuitos informales.

En la siderurgia, fuentes sectoriales reportan caídas de hasta 50% en ventas, producto de la combinación entre apertura y retracción de la demanda interna. En neumáticos, estimaciones privadas indican que las importaciones ya representarían cerca del 85% del mercado.

El consumo masivo tampoco escapa a esta dinámica, con una competencia importada que comienza a desplazar producción nacional en distintos rubros.

En este contexto, la UIA busca instalar una agenda de reformas que combine reducción de costos, alivio impositivo y estímulos al consumo y la exportación, con el objetivo de evitar que el estancamiento derive en una crisis más profunda del entramado productivo.

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Capacidad instalada industrial: diciembre terminó peor que 2024 y con un quiebre en el último bimestre

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Capacidad instalada: las 7 claves de diciembre 2025

  • Nivel general: 53,8% (dic-2024: 56,7%).
  • Máximo 2025: 61,1% (septiembre) y 61,0% (octubre); cierre en baja.
  • Más alto: Refinación del petróleo 87,1%.
  • Sobre el promedio: Papel y cartón 65,0%; Alimentos y bebidas 63,6%; Químicos 58,6%; Metálicas básicas 57,5%.
  • Más bajo: Automotriz 31,2%; Caucho y plástico 33,4%; Textiles 35,2%.
  • Factor de caída: Metalmecánica 38,9% por menor producción de electrodomésticos (-43,0%) y maquinaria agropecuaria (-22,9%).
  • Dato crítico: Neumáticos con caída interanual de 57,3%.

Fuente: INDEC, Utilización de la capacidad instalada en la industria, diciembre 2025 (publicado 12/02/2026).

La industria argentina operó en diciembre de 2025 al 53,8% de su capacidad instalada, contra 56,7% en diciembre de 2024, confirmando un deterioro interanual.

El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria del año: tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la utilización cayó a 57,7% en noviembre y profundizó la baja en diciembre.

La señal es clara: el último bimestre mostró un enfriamiento significativo de la actividad manufacturera.

Tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la industria comenzó a perder impulso: bajó a 57,7% en noviembre y profundizó la caída en diciembre. El cierre anual deja así un promedio sostenido por algunos sectores puntuales, pero con amplias áreas operando con fuerte capacidad ociosa.

La foto sectorial muestra una industria partida en dos. Por encima del promedio se ubican refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%). Son rubros con estructuras productivas más estables o vinculadas a insumos esenciales, lo que les permite sostener niveles relativamente altos de actividad.

En el otro extremo aparecen los sectores más sensibles al ciclo económico. La industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad; caucho y plástico al 33,4%; textiles al 35,2%; y metalmecánica (excluida la automotriz) al 38,9%. Son niveles compatibles con plantas subutilizadas, reducción de turnos o menor intensidad operativa.

El INDEC identifica con precisión las causas de la retracción. En metalmecánica pesó la fuerte caída en la producción de electrodomésticos (-43% interanual) y maquinaria agropecuaria (-22,9%). En automotriz influyó la menor cantidad de unidades fabricadas respecto del año anterior. En caucho y plástico impactó especialmente el desplome de neumáticos (-57,3%). Incluso alimentos y bebidas —que sigue por encima del promedio— registró una leve baja frente a 2024, asociada a menor molienda de oleaginosas (-10,9%) y menor producción de carne vacuna (-7,3%).

La excepción parcial fue metálicas básicas, impulsada por un crecimiento interanual del 11,9% en la producción de acero crudo. Sin embargo, ese repunte no alcanza para compensar la debilidad en los sectores más intensivos en bienes durables e inversión.

La utilización de la capacidad instalada es un indicador clave porque anticipa comportamientos de inversión y empleo. Cuando el nivel general se mueve en torno al 53-54%, la presión sobre los costos fijos aumenta, los márgenes se reducen y las decisiones de ampliar capacidad productiva se postergan. No es un dato de ventas, sino de uso efectivo del aparato productivo disponible. Y hoy ese aparato muestra un margen amplio de ociosidad.

Para Misiones y el NEA, el impacto no es lineal, pero sí indirecto. El hecho de que papel y cartón opere al 65% a nivel nacional es un dato relevante para la cadena forestal vinculada a pulpa y papel. Sin embargo, la desaceleración general limita el dinamismo de la demanda industrial agregada. En alimentos, la menor molienda y la caída en carnes pueden afectar el ritmo de procesamiento y la logística asociada en economías regionales.

La baja en maquinaria agropecuaria también es un punto sensible para el NEA, donde la inversión productiva depende en buena medida del financiamiento y del ciclo agrícola. Si la industria nacional de bienes de capital reduce producción, el efecto se traslada a proveedores, servicios y transporte.

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