economía circular

Huertas escolares y comunitarias: Misiones extiende una red productiva que ya alcanza a más de diez municipios

Compartí esta noticia !

Durante la última semana se desarrollaron jornadas de siembra, capacitaciones, talleres y acciones de asistencia técnica en huertas escolares y comunitarias y espacios productivos de más de diez municipios de la provincia.

El Ministerio del Agro y la Producción, a través de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, desplegó una agenda de trabajo territorial orientada a fortalecer la producción agroecológica, la soberanía alimentaria y el desarrollo de huertas urbanas y periurbanas. Las actividades incluyeron instancias de formación, acompañamiento técnico y seguimiento de experiencias productivas en distintos puntos de Misiones.

En Puerto Rico, el trabajo se desarrolló junto a la Fundación Kolping, donde se avanzó con la siembra de hortalizas de primavera y el reacondicionamiento de la huerta comunitaria. Además, se incorporaron nuevos canteros en semicírculo, una técnica que permite optimizar el espacio e integrar prácticas vinculadas con la producción agro ecológica y biodinámica. A dos meses de su puesta en marcha, la experiencia ya cuenta con un equipo de trabajo consolidado y comenzó a registrar sus primeras cosechas.

A su vez, las instituciones educativas fueron escenario de nuevas propuestas de formación vinculadas con la producción y el cuidado del ambiente. En Loreto, en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria N.º 4 y junto al Centro de Educación Ambiental, se realizó un taller sobre plantas aromáticas y medicinales, en el que se abordaron la identificación de especies, sus propiedades, las formas de cultivo y las posibilidades de incorporarlas a las huertas.

En esa misma línea, la Escuela Especial de Formación Integral de Jóvenes y Adultos N.º 4 de Garupá recibió un taller teórico-práctico de siembra en bandejas elaboradas con materiales reciclados. La jornada contó con la participación de más de 50 estudiantes y docentes y permitió vincular la educación productiva con los principios de la agroecología y la economía circular, promoviendo el aprovechamiento de recursos reutilizables en los procesos de germinación y producción.

Mientras tanto, en Posadas y Garupá, los equipos técnicos realizaron visitas de seguimiento a productores y huertas que habían iniciado sus siembras durante las semanas previas. El monitoreo permitió registrar un importante avance en el desarrollo de los cultivos y el inicio de nuevas cosechas, como parte del acompañamiento continuo que actualmente alcanza a más de diez huertas urbanas de la zona.

En este sentido, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó el valor de estas experiencias dentro del entramado productivo provincial. “Las huertas, aunque muchas veces se desarrollan a pequeña escala, cumplen un rol fundamental: fortalecen la economía de las familias, promueven el autoconsumo y generan una relación más directa con los alimentos. Acompañar estos procesos es también fortalecer cada uno de los actores que integran nuestra matriz productiva”, expresó.

Por su parte, la subsecretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, remarcó la importancia de sostener y ampliar estos espacios, especialmente en las zonas urbanas y periurbanas. “Una huerta es mucho más que un espacio de producción. Es un lugar de aprendizaje, de encuentro y de construcción colectiva, que permite a las familias producir sus propios alimentos y recuperar conocimientos vinculados al cuidado de la tierra.”

En el mismo sentido, el director general deDesarrollo Productivo, Romario Dohmann, puso en valor la articulación entre los distintos actores que participan de estas iniciativas. “La articulación entre el conocimiento técnico, las instituciones educativas y el trabajo en el territorio nos permite acompañar procesos concretos y consolidar experiencias productivas sustentables.”

El trabajo tuvo además, continuidad en el interior provincial mediante acciones de asesoramiento técnico en 25 de Mayo, Alba Posse, San Vicente, Apóstoles, Capioví, Wanda, Puerto Iguazú, Gobernador López, Mojón Grande y Los Helechos. De esta manera, se sostiene presencia territorial orientada a acompañar a las familias agricultoras y fortalecer las distintas experiencias productivas que se desarrollan en cada municipio.

Compartí esta noticia !

La energía que hoy se desperdicia: la biomasa aparece como la gran oportunidad para rescatar a la forestoindustria misionera

Compartí esta noticia !

Mientras la forestoindustria atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, una oportunidad emerge desde aquello que históricamente fue considerado un descarte. Lo que hasta hace poco eran montañas de aserrín, virutas, cortezas y restos de madera comienza a ser visto como un activo estratégico capaz de generar energía, diversificar ingresos y transformar el modelo de negocios de uno de los principales complejos productivos de Misiones.

Esa es la visión que plantea el ingeniero forestal y consultor en industrias agroforestales Ronald Vera, quien sostiene que el verdadero salto de competitividad del sector ya no dependerá únicamente de producir más madera, sino de aprovechar integralmente cada árbol que ingresa al aserradero. En un contexto marcado por la caída del mercado interno, la pérdida de rentabilidad y el aumento permanente de los costos, la biomasa aparece como una alternativa capaz de convertir un problema ambiental en una oportunidad económica.

“La energía puede terminar siendo más rentable que la propia madera”, resume Vera en una entrevista con LT 17 Radio Provincia al describir un cambio de paradigma que ya comenzó a consolidarse en los principales polos forestales del mundo.

Misiones continúa siendo el principal polo forestal y forestoindustrial de Argentina, concentrando la mayor capacidad instalada para la transformación de madera. Sin embargo, la actividad enfrenta una combinación de factores que presionan sobre su rentabilidad.

La retracción de la construcción paralizó buena parte del mercado interno, tradicional motor del consumo de madera. Aunque las exportaciones crecieron, el atraso cambiario redujo significativamente los márgenes del negocio. A esto se suman los incrementos en combustibles, logística, salarios e insumos industriales, además de una creciente ruptura en la cadena de pagos que afecta especialmente a pequeñas y medianas empresas.

Según Vera, muchas pymes reciben cheques sin respaldo suficiente, lo que demora los cobros y dificulta afrontar obligaciones salariales, impositivas y financieras.

Pero mientras el escenario comercial se vuelve más complejo, otra realidad comienza a ganar protagonismo dentro de los establecimientos forestales.

El negocio que hoy queda al costado del aserradero

Cada tronco que ingresa a un aserradero deja una enorme cantidad de material que no termina convertido en tablas, vigas o tirantes.

“De una tonelada de rollizos apenas la mitad se transforma en madera aserrada. El resto históricamente fue considerado un residuo”, explica Vera.

Ese material incluye costaneros, chips, corteza, virutas y aserrín, que durante años fueron acumulándose en predios industriales o directamente abandonados en el monte tras los trabajos de raleo.

Desde una perspectiva económica, allí aparece uno de los mayores márgenes de crecimiento de la cadena forestal.

En lugar de representar un costo ambiental, esos subproductos pueden convertirse en materia prima para generar electricidad mediante biomasa, producir pellets para calefacción, abastecer plantas de tableros MDF o alimentar nuevas industrias vinculadas a la bioeconomía.

La propuesta implica abandonar la lógica tradicional del aserradero como productor exclusivo de madera para transformarlo en un centro integral de aprovechamiento forestal.

El pellet, por ejemplo, se fabrica únicamente con madera comprimida, sin aditivos químicos. Su demanda crece de manera sostenida tanto en Europa como en América por su utilización como combustible renovable para calefacción e industrias.

La biomasa también permite abastecer centrales termoeléctricas capaces de generar electricidad utilizando residuos forestales que hoy carecen de valor comercial.

Para Vera, el cambio conceptual es profundo. “La energía es el recurso económico más importante del mundo. Nosotros hoy estamos dejando pudrir esa energía en el monte o al costado de los aserraderos.”

Además del beneficio económico, el aprovechamiento de estos materiales reduce significativamente el pasivo ambiental generado por la acumulación de residuos y disminuye el riesgo de incendios forestales.

La tecnología ya existe; el desafío es financiarla

El principal obstáculo no es tecnológico sino financiero. Hace dos décadas, instalar un aserradero de escala media demandaba alrededor de 600.000 dólares. Hoy una planta con equipamiento moderno requiere inversiones cercanas a los tres millones de dólares.

A ese incremento se suma la dificultad para acceder a líneas de crédito de largo plazo con tasas compatibles con proyectos industriales cuya recuperación lleva varios años.

Según el especialista, el desarrollo de la biomasa necesita una estrategia pública que combine financiamiento, capacitación y promoción de inversiones, más que subsidios permanentes.

También demanda nuevos perfiles profesionales.

La automatización de los procesos productivos redujo la necesidad de mano de obra destinada al esfuerzo físico y abrió espacio para ingenieros electrónicos, especialistas en mecatrónica, programadores, técnicos en automatización y profesionales ambientales capaces de operar industrias cada vez más tecnificadas.

Más allá del contexto económico, Vera considera que la salida para la forestoindustria no pasa únicamente por esperar una recuperación del mercado interno.

El desafío consiste en generar mayor valor agregado sobre la materia prima disponible, diversificar la producción y aprovechar recursos que hoy permanecen subutilizados.

También reclama una mayor articulación entre el sector público y el privado para facilitar inversiones, impulsar nuevos mercados internacionales y garantizar reglas claras para el desarrollo industrial.

En esa visión, la biomasa deja de ser solamente una fuente de energía renovable y pasa a convertirse en una política de desarrollo territorial. Significa crear nuevos negocios sin ampliar la superficie forestada, reducir el impacto ambiental de la actividad, generar empleo calificado y aumentar la competitividad de una cadena productiva estratégica para Misiones.

En tiempos donde la rentabilidad de la madera enfrenta crecientes desafíos, el futuro podría estar menos en los tablones que salen del aserradero y más en aquello que durante décadas quedó olvidado al costado de la producción. Allí, entre virutas, chips y aserrín, la forestoindustria comienza a descubrir una nueva fuente de riqueza capaz de transformar una crisis en una oportunidad de desarrollo sostenible.

Compartí esta noticia !

Los palitos de yerba mate, de residuo industrial a insumo estratégico

Compartí esta noticia !

Un equipo del INTA Cerro Azul desarrolla un biocarbón elaborado a partir de palitos de yerba mate que podría mejorar sustratos, capturar carbono durante más de un siglo y generar una nueva alternativa de agregado de valor para la principal cadena agroindustrial de Misiones.

En una provincia donde la yerba mate concentra buena parte de la actividad agroindustrial, incluso los subproductos comienzan a adquirir un nuevo valor estratégico. Investigadores del INTA Cerro Azul avanzan en el desarrollo de un biocarbón elaborado a partir de los palitos de yerba mate, una biomasa residual que podría convertirse en un insumo de alto valor para la horticultura, la producción de plantines, la recuperación de suelos y las estrategias de mitigación del cambio climático.

La investigación es encabezada por la ingeniera agrónoma y magíster Lorena Bárbaro, quien trabaja en la evaluación del denominado biochar, un material sólido rico en carbono obtenido mediante pirólisis, un proceso térmico que transforma biomasa con una disponibilidad mínima de oxígeno. A diferencia del carbón vegetal convencional, cuyo destino es la combustión, el biocarbón está diseñado para permanecer incorporado al suelo o a sustratos durante décadas, reteniendo carbono y mejorando las condiciones físicas, químicas y biológicas del ambiente donde se aplica.

“El objetivo principal es transformar un descarte de la industria yerbatera en un producto con valor agregado y con beneficios tanto productivos como ambientales”, explicó Bárbaro.

La elección de los palitos de yerba mate no fue casual. Si bien representan apenas entre el 2% y el 5% del volumen industrial procesado, constituyen un flujo constante de biomasa disponible en la provincia. Además, presentan una granulometría particularmente adecuada para su utilización en mezclas de sustratos, permitiendo mantener la porosidad necesaria para una correcta retención de agua y aireación de las raíces.

Actualmente el equipo desarrolla el biocarbón utilizando un horno tipo Kon-Tiki, conocido también como horno de “cortina de llamas”, construido junto a una metalúrgica local. Se trata de una tecnología de bajo costo, adaptable a distintas escalas productivas y ampliamente utilizada en proyectos de biochar a nivel internacional.

Su funcionamiento consiste en incorporar sucesivas capas de biomasa dentro del horno, donde la propia cortina de llamas consume los gases liberados durante la pirólisis y evita el ingreso de oxígeno, condición indispensable para obtener un biocarbón de alta calidad.

“La geometría del horno es determinante. La inclinación permite que el proceso ocurra prácticamente sin oxígeno y eso garantiza una mayor estabilidad del carbono obtenido”, explicó la investigadora.

Antes de avanzar con aplicaciones agronómicas, el material fue sometido a una completa caracterización física y química siguiendo protocolos internacionales. Los resultados mostraron un contenido cercano al 70% de carbono estable y parámetros que cumplen con las normas internacionales para biocarbón de calidad.

Ese aspecto resulta central porque determina la permanencia del carbono en el ambiente. Mientras el carbón utilizado como combustible libera nuevamente dióxido de carbono durante su combustión, el biochar permanece incorporado al suelo durante períodos que pueden superar los cien años, funcionando como un mecanismo de secuestro de carbono.

Pero los beneficios no terminan allí. La estructura microscópica generada durante la pirólisis produce una enorme cantidad de microporos que incrementan significativamente la superficie específica del material. Esa característica le permite retener agua, nutrientes y ofrecer refugio para microorganismos beneficiosos, mejorando las propiedades biológicas del suelo o del sustrato donde se incorpora.

“Esos microporos actúan como reservorios de agua y nutrientes y generan un ambiente favorable para los microorganismos. Desde el punto de vista agronómico, ese es uno de los grandes aportes del biocarbón”, señaló Bárbaro.

La próxima etapa de la investigación estará orientada a evaluar su utilización como componente de sustratos para producción hortícola y plantines. El equipo trabaja inicialmente con mezclas comerciales y posteriormente avanzará hacia formulaciones propias, donde el biocarbón reemplazará parcialmente otros componentes tradicionales.

Uno de los desafíos consiste en determinar la proporción adecuada de incorporación. Debido a su elevado pH, el biocarbón no puede utilizarse como único componente del sustrato. Las primeras evaluaciones indican que porcentajes de entre el 20% y el 30% permiten aprovechar sus beneficios sin alterar el equilibrio químico necesario para el desarrollo de las plantas.

La línea de investigación también dialoga con otros proyectos que el INTA desarrolla sobre nuevos sustratos para sistemas de semihidroponía, donde se buscan alternativas locales para reemplazar insumos importados como la turba. En ese contexto, el biocarbón elaborado con palitos de yerba mate podría convertirse en un complemento estratégico para una horticultura más eficiente y sustentable.

Más allá de las aplicaciones productivas, el proyecto incorpora un componente ambiental cada vez más relevante. La valorización de residuos agroindustriales, la captura de carbono y la economía circular aparecen como ejes que posicionan a este tipo de investigaciones dentro de las nuevas estrategias de adaptación y mitigación frente al cambio climático.

Si las próximas etapas experimentales confirman los resultados obtenidos hasta ahora, un residuo históricamente subutilizado de la industria yerbatera podría convertirse en un nuevo insumo tecnológico desarrollado íntegramente en Misiones, agregando valor a la principal economía regional y abriendo nuevas oportunidades para una agricultura con menor impacto ambiental.

Compartí esta noticia !

Investigan cómo reemplazar la turba por insumos locales para reducir costos en la horticultura

Compartí esta noticia !

La búsqueda de sistemas de producción más eficientes y sostenibles llevó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Misiones a avanzar en una investigación que podría reducir significativamente los costos de la horticultura intensiva en la provincia. El eje del trabajo consiste en desarrollar un sustrato elaborado con materiales locales que permita reemplazar la turba, uno de los principales componentes utilizados en los sistemas de semihidroponía y cuyo elevado costo está asociado a su origen y disponibilidad.

El proyecto es desarrollado por el ingeniero agrónomo Adolfo Vogel, becario profesional del INTA y maestrando en Cultivos Intensivos de la Universidad Nacional del Litoral, bajo la dirección de la ingeniera Lorena Barbaro. La investigación se lleva adelante en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul y se enfoca en adaptar tecnologías ya consolidadas en otras regiones del país a las condiciones productivas de Misiones.

La semihidroponía aparece como una alternativa para zonas donde la producción en suelo enfrenta limitaciones sanitarias. El sistema permite cultivar sobre sustratos inertes, controlando con mayor precisión variables como el riego, la nutrición y el desarrollo radicular, reduciendo además la incidencia de enfermedades propias del suelo y la necesidad de aplicar agroquímicos.

“En Misiones no existían estudios específicos sobre este sistema de producción. La idea fue comenzar a generar información local para que los productores puedan evaluar esta alternativa con datos obtenidos en nuestras condiciones”, explicó Vogel.

Actualmente, la investigación trabaja con cultivos de hoja implantados en canaletas bajo diferentes proporciones de corteza de pino y turba. La corteza de pino constituye un recurso ampliamente disponible en la provincia gracias a la actividad forestoindustrial y cumple la función de aportar estructura y aireación al sustrato. Sin embargo, la retención de agua y nutrientes continúa dependiendo de la turba, un recurso natural no renovable cuya extracción se realiza principalmente en países del norte de Europa y, en menor medida, en Tierra del Fuego.

“La turba es el componente que mejor funciona para retener agua y nutrientes, pero es un recurso no renovable, costoso y que, además, proviene de zonas muy alejadas. Nuestro objetivo es encontrar materiales disponibles en Misiones que puedan cumplir esa misma función”, señaló el investigador.

Una vez determinada la combinación óptima entre corteza de pino y turba, la segunda etapa del proyecto buscará reemplazar completamente este último componente mediante materiales generados en la provincia. Entre los candidatos aparecen el compost elaborado con bosta de vaca y el compost producido a partir de aserrín, dos subproductos abundantes en la actividad agropecuaria y forestal misionera.

La investigación también evaluará una tercera alternativa nacional basada en una turba vegetal proveniente de Chubut, aunque el objetivo principal continúa siendo desarrollar un sustrato con insumos íntegramente locales que reduzca la dependencia de materiales importados y mejore la competitividad de los productores.

Además del desarrollo del sustrato, el equipo analiza la posibilidad de adaptar otros componentes del sistema de semihidroponía. Actualmente los ensayos utilizan canaletas comerciales fabricadas por una empresa brasileña, elegidas por su estandarización para trabajos científicos. Sin embargo, una vez finalizada la etapa experimental, el desafío será diseñar soluciones con materiales disponibles en la provincia para disminuir aún más los costos de implementación.

Desde el punto de vista productivo, la semihidroponía ofrece ventajas relevantes para los cultivos intensivos. El sistema permite incrementar la eficiencia en el uso del agua y los fertilizantes, mejorar el control sanitario y sostener niveles de producción en establecimientos afectados por enfermedades del suelo, una problemática frecuente en producciones hortícolas como tomate o frutilla.

No obstante, Vogel aclara que su adopción depende de una evaluación económica. “Es un sistema más costoso que la producción tradicional en suelo, por eso resulta conveniente cuando las enfermedades limitan la producción o cuando el producto obtenido tiene un mayor valor comercial que justifica la inversión”, explicó.

La investigación representa un paso hacia la incorporación de tecnologías adaptadas a la realidad productiva de Misiones, combinando innovación, aprovechamiento de recursos locales y economía circular. Si los resultados son positivos, el desarrollo de un sustrato provincial podría disminuir costos, reducir la dependencia de insumos externos y abrir nuevas oportunidades para la horticultura intensiva en la región.

Compartí esta noticia !

Automotores: refuerzan la trazabilidad de autopartes con un nuevo sistema de identificación digital

Compartí esta noticia !

El Ministerio de Justicia introdujo una modificación en el régimen que regula la baja de automotores con recuperación de piezas, una actividad que abastece al mercado legal de autopartes y constituye un eslabón relevante dentro de la economía circular del sector automotor. A través de la Disposición 123/2026, la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad del Automotor reemplazó el sistema de identificación utilizado para las piezas recuperadas, incorporando un elemento con mayores estándares tecnológicos y de seguridad. La modificación quedó formalizada mediante la sustitución del Anexo V del Digesto de Normas Técnico-Registrales.

Aunque la norma no altera el procedimiento de baja ni las condiciones para recuperar componentes reutilizables, sí actualiza el soporte identificatorio que acompaña a cada pieza. El objetivo oficial es fortalecer la trazabilidad durante toda la vida comercial del repuesto, reduciendo riesgos de adulteración y facilitando los controles sobre el origen de los componentes.

La decisión se inscribe en el proceso de digitalización iniciado en 2025, cuando la Dirección Nacional migró estos trámites al Registro Único Virtual (RUV). Ese cambio eliminó buena parte de la documentación en papel y permitió gestionar electrónicamente las bajas de vehículos con recuperación de piezas, acelerando los tiempos de procesamiento y mejorando el seguimiento registral.

Para el sector productivo, el impacto principal no está en una nueva obligación, sino en la consolidación de un sistema que aporta mayor seguridad jurídica a la comercialización de autopartes usadas. Un mecanismo de identificación más robusto facilita la validación del origen de cada componente y fortalece la confianza entre desarmaderos habilitados, talleres mecánicos, aseguradoras y consumidores.

La disposición mantiene la convivencia entre la operatoria digital y la modalidad presencial. Los trámites podrán seguir iniciándose en los Registros Seccionales cuando corresponda, aunque utilizando el nuevo elemento de identificación, diseñado para adaptarse a los estándares tecnológicos que el organismo viene incorporando al sistema registral.

El cambio también responde a una necesidad operativa. La autoridad registral explicó que el identificador anterior debía actualizarse para acompañar el proceso de modernización del sistema, incorporando mayores medidas de seguridad sin afectar el funcionamiento de los procedimientos administrativos que continúan desarrollándose en las sedes físicas.

Desde una perspectiva económica, la mejora de los mecanismos de trazabilidad favorece la formalización del mercado de autopartes recuperadas, un segmento que permite extender la vida útil de componentes originales, reducir costos de reparación y disminuir el impacto ambiental derivado del descarte de vehículos fuera de uso.

Aspectos relevantes de la disposición se reemplaza el sistema de identificación de las autopartes recuperadas. El objetivo es reforzar la seguridad y la trazabilidad de los componentes. La operatoria continúa integrada con el Registro Único Virtual (RUV). Se mantiene la posibilidad de realizar trámites presenciales en los Registros Seccionales. La medida entra en vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial.

El desafío para el mercado será que la digitalización registral continúe acompañando la modernización del sector sin generar mayores cargas administrativas para los operadores habilitados. La trazabilidad de las autopartes se ha convertido en un activo estratégico tanto para combatir la informalidad como para consolidar un mercado secundario con mayores estándares de transparencia y seguridad.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin