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Productores vuelven a la Justicia para declarar inconstitucional la desregulación del INYM

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La disputa estructural del mercado yerbatero sumará un nuevo capítulo judicial. Un conjunto de asociaciones de productores y cooperativas de Misiones formalizó una acción declarativa de inconstitucionalidad contra el Estado nacional con el objetivo de frenar los efectos del DNU 70/2023 sobre el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Asimismo, se plantea una medida cautelar que plantea la “inmediata suspensión de los efectos y de la aplicación” de varios artículos del DNU a “fin de evitar la profundización de los daños ya verificados sobre el sector productivo primario, la consolidación de un proceso de descapitalización económica y el deterioro de las capacidades del organismo yerbatero”.

La presentación apunta específicamente contra los artículos 164 al 168 del decreto, que modificaron el funcionamiento del organismo creado por la Ley 25.564. El planteo busca que la Justicia declare su nulidad absoluta e inaplicabilidad y restituya el esquema institucional previo.

Se pretende “reconstruir” un instrumento institucional capaz de ordenar el funcionamiento del mercado yerbatero, luego de la desarticulación de los mecanismos regulatorios previos, y de corregir las “distorsiones” derivadas de la “concentración económica” en la cadena de valor.

Los expedientes judiciales fueron asignados como “FPO 2764/2026 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, “2764/2026/1 Skripczuk Jorge y otros c/ PEN – ENA s/  Incidente de medida cautelar”, “2765/2026 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Acción meramente declarativa de inconstitucionalidad”, y “2765/2026/1 Torres Salvador María y otro c/ PEN – ENA s/ Incidente de medida cautelar”.

El eje de la demanda recuerda que la génesis del INYM en el Congreso partió de un diagnóstico claro: la existencia de un mercado estructuralmente desequilibrado, en el cual miles de productores primarios se encontraban en una posición de debilidad, frente a un número reducido de “operadores” con capacidad de incidir en la formación de precios de la materia prima. Frente a esa realidad, se diseñó un esquema institucional orientado a equilibrar las relaciones económicas entre los distintos sectores y garantizar la sustentabilidad de la actividad en su conjunto.

Dentro de las “atribuciones” conferidas por

la ley, se encontraban (entre otras) facultades regulatorias esenciales para el cumplimiento de esa finalidad, tales como

la fijación de precios de referencia para la materia prima, la regulación de nuevas plantaciones y la adopción de medidas tendientes a preservar el equilibrio entre la oferta y la demanda.

De este modo, el INYM fue concebido por el

Congreso no como un mero “organismo administrativo”, sino como una herramienta institucional de regulación económica, destinada a corregir las asimetrías propias del mercado yerbatero y a garantizar condiciones mínimas de equidad y previsibilidad para todos los actores involucrados, algo que se rompió tras la nueva desregulación. 

El núcleo del conflicto es técnico, pero con consecuencias económicas directas. El DNU eliminó facultades clave del INYM, en particular la fijación de precios de la materia prima y la regulación de nuevas plantaciones. Según la demanda, esas herramientas eran esenciales para garantizar la sustentabilidad económica del sector y corregir las asimetrías entre productores e industria. La consecuencia, sostienen, es la desarticulación del sistema de concertación sectorial que durante más de dos décadas ordenó el mercado.

“Las normas cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”. Este punto es clave. El DNU avanza sobre atribuciones del legislador. 

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la

naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido”.

Detrás de este planteo hay un diagnóstico histórico que atraviesa toda la cadena yerbatera: un mercado estructuralmente desequilibrado, con miles de pequeños productores primarios dispersos frente a un número reducido de actores industriales con capacidad de incidir en la formación de precios. Ese fue, precisamente, el fundamento de la creación del INYM en 2002: constituirse en una herramienta de regulación económica capaz de equilibrar la cadena y evitar abusos de posición dominante. Durante más de 20 años, ese esquema combinó precios de referencia, regulación de la oferta, control de comercialización y políticas activas de promoción y desarrollo.

La demanda, sin embargo, no se limita a cuestionar los efectos económicos de la desregulación. El eje central es institucional. Los productores, representados por el abogado Federico Padolsky, sostienen que el Poder Ejecutivo utilizó un Decreto de Necesidad y Urgencia para modificar una ley del Congreso sin que existieran circunstancias excepcionales que lo justificaran. En ese sentido, plantean que el DNU fue utilizado como un atajo legislativo, en contradicción con el principio de división de poderes.

Uno de los puntos más sensibles del planteo de 128 páginas es la ausencia de sustento técnico específico en el decreto. Según la presentación, el DNU no incorpora ningún diagnóstico sectorial detallado, limitándose a argumentos generales sobre la desregulación. Más aún, los actores remarcan que, al momento de su dictado, la actividad yerbatera no atravesaba una crisis. Por el contrario, mostraba crecimiento del consumo, expansión de exportaciones, estabilidad en el mercado interno y mejoras en el valor agregado.

Esos datos surgen del Plan Estratégico Yerbatero 2022, elaborado con participación de organismos públicos, universidades e instituciones técnicas. La lectura que subyace en la demanda es contundente: el Gobierno modificó el régimen sin discutir ni refutar el único diagnóstico técnico disponible dentro del propio Estado.

Hoy, en cambio, el único eslabón que exhibe datos positivos es el exportador, que cerró el 2025 con récord. Pero el mercado interno se mantiene casi sin cambios, después de un 2024 de fuerte caída y el sector productivo atraviesa una profunda crisis, mucho más acelerada que la de la década del 90. Según un minucioso trabajo técnico del diputado Cristian Castro, el costo de producción estimado para un yerbal de alto volumen de producción -unas diez toneladas por hectárea- asciende a 391,2 pesos, lo que, al cargar una rentabilidad mínima del 30 por ciento, daría un precio de 508,56 pesos. La industria hoy ofrece 265 pesos y en plazos de pago de hasta 120 días. 

Más allá del plano jurídico, la presentación se inscribe en un momento especialmente delicado para el sector. Con la desregulación, desapareció la referencia institucional de precios y el mercado comenzó a mostrar una fuerte dispersión en los valores pagados por la hoja verde. La negociación directa entre productores e industria volvió a ser el mecanismo dominante, con resultados dispares según la zona y el poder de cada actor.

Ese cambio ya se traduce en tensiones concretas: conflictos por precios, demoras en el inicio de la cosecha, dificultades para planificar inversiones y una creciente incertidumbre en toda la cadena. El mercado pasó, en pocos meses, de un esquema regulado a uno de libre negociación, donde las asimetrías estructurales vuelven a ocupar el centro de la escena.

En términos estructurales, lo que está en discusión es el modelo. El régimen anterior, basado en la Ley 25.564, se apoyaba en la regulación institucional, la concertación sectorial y la intervención del INYM. El esquema actual, en cambio, se orienta hacia la desregulación, la formación de precios por mercado y una menor capacidad de intervención estatal. Para los productores, esto implica mayor exposición a la volatilidad, pérdida de previsibilidad y un debilitamiento de su posición negociadora.

La decisión de avanzar con esta acción judicial también tiene un trasfondo procesal. Existía una cautelar previa que había suspendido el capítulo yerbatero del DNU, pero esa vía fue declarada inadmisible, la causa terminó archivada y la medida perdió vigencia. Esta nueva presentación busca reencauzar el reclamo por la vía adecuada y obtener un pronunciamiento de fondo sobre la constitucionalidad del esquema.

A partir de ahora, el escenario queda abierto. Un fallo favorable a los productores podría restablecer el rol regulador del INYM y reintroducir mecanismos de referencia para los precios. Un fallo adverso consolidaría el modelo desregulado y profundizaría el esquema actual. Entre ambos extremos, no se descarta un escenario intermedio con medidas cautelares que vuelvan a intervenir parcialmente en el mercado.

Lo que está en juego, en definitiva, excede a la yerba mate. El caso se proyecta como un test sobre los límites de la desregulación en economías regionales con fuertes asimetrías, el alcance de los decretos de necesidad y urgencia y el rol del Estado en la organización de mercados complejos. La resolución judicial no sólo impactará en el precio de la hoja verde, sino también en la arquitectura institucional de una de las principales economías del nordeste argentino.

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Productor atribuyó a la desregulación yerbatera el éxodo laboral de Misiones hacia Brasil

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La profunda crisis que atraviesa la cadena productiva de la yerba mate en Misiones ya tiene consecuencias visibles en la frontera. Miles de trabajadores rurales y familias enteras están migrando hacia Brasil en busca de mejores ingresos, impulsados por la caída de la actividad y la fuerte diferencia salarial entre ambos países.

El productor yerbatero Ygor Sobol hizo mención al informe del diario Folha do Sao Paulo que reveló que más de 40.000 trabajadores argentinos tramitaron documentación brasileña en 2025 para acceder a empleo en el vecino país, una cifra muy superior al promedio histórico de 8.000 trámites anuales.

Según Sobol, el fenómeno responde al deterioro del sector: la actividad yerbatera se redujo cerca de un 90%, lo que dejó sin trabajo a miles de tareferos y trabajadores golondrina que cada año participaban de la cosecha.

La crisis productiva detrás del éxodo

En diálogo con los periodistas Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería, Sobol describió el escenario que se vive en las zonas productoras de Misiones.

Hace 20 años que no veo algo así. Tuvimos altibajos, pero esto es feo”, señaló. Según explicó, muchos secaderos que hasta hace pocos años trabajaban a pleno hoy permanecen prácticamente paralizados.

“Son una o dos empresas las que están recibiendo hoja verde ahora”, afirmó el productor.

La consecuencia directa es la falta de empleo rural. Muchos trabajadores que tradicionalmente se desplazaban durante la zafra quedaron sin actividad, lo que aceleró el flujo migratorio hacia Brasil.

Uno de los factores determinantes del éxodo es la diferencia salarial.

Sobol explicó que en Brasil los trabajadores de la cosecha pueden ganar entre un millón y 1,2 millones de pesos mensuales, mientras que en Argentina un peón rural percibe alrededor de 385 mil pesos.

“El éxodo está claramente explicado por números. En Misiones no tienen chance”, resumió el periodista Matías Barbería durante la entrevista.

Para Sobol, la decisión de emigrar es comprensible: “Está totalmente justificado”.

La desregulación del INYM, en el centro del debate

Consultado sobre las causas de la crisis, Sobol apuntó a la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que históricamente fijaba precios mínimos para la materia prima.

“Las tasas que cobra el Instituto se siguen pagando, pero no así el precio de la hoja verde”, explicó.

Según detalló, los costos de producción superan hoy los 400 o 500 pesos por kilo, mientras que el mercado está pagando entre 120 y 250 pesos.

“En el bolsillo del productor eso termina siendo 40 o 50 pesos por kilo. No alcanza ni para mantener la chacra”, advirtió.

El sistema anterior permitía fijar un precio mínimo mediante laudo de la Secretaría de Agricultura cuando no había acuerdo en el directorio del INYM. Ese mecanismo hoy ya no funciona.

Una cadena productiva en riesgo

La estructura productiva de la yerba mate en Misiones agrava el impacto de la crisis.

La provincia cuenta con entre 12.000 y 15.000 pequeños productores, muchos de ellos minifundistas, lo que diferencia a la actividad de otras regiones con explotaciones de mayor escala.

“Somos muchísimos productores pequeños, no grandes industrias”, explicó Sobol.

Familias que abandonan sus chacras

El impacto social ya se siente en las localidades cercanas al río Uruguay. Según relató el productor, cada vez es más frecuente ver a familias cruzando la frontera.

“Hay familias que se están yendo a vivir a Brasil con todo su grupo familiar”, afirmó.

El traslado muchas veces se realiza a través de las tradicionales balsas que conectan ambas orillas.

En su caso personal, Sobol explicó que la caída de la actividad también impactó directamente en su producción.

“Hace tres años tenía cuatro o cinco trabajadores fijos y alrededor de veinte temporarios. Hoy estoy en cero”, señaló.

La crisis no solo afecta a los productores, sino también a toda la cadena que incluye tareferos, contratistas de cosecha, secaderos, transportistas y molinos.

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Misiones lidera la producción y envasado del mercado yerbatero nacional

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Misiones continúa consolidando su liderazgo en toda la cadena yerbatera nacional, desde la producción de hoja verde hasta el envasado y las exportaciones, en un contexto de redefiniciones para el sector.

De acuerdo con datos oficiales, Misiones aportó en 2025 un total de 754.413.373 kilos de hoja verde, lo que representa el 85% de la producción nacional. En contraste, Corrientes participó con el 15% restante, equivalente a 135.842.716 kilos.

El peso de Misiones en la actividad se explica, en gran medida, por un entramado productivo caracterizado por su fuerte base social. Más de 11.000 productores integran la cadena yerbatera misionera y el 75% de ellos posee explotaciones de hasta 50 hectáreas. Este segmento es responsable de aproximadamente el 34% del volumen total de hoja verde, lo que refleja el carácter inclusivo del modelo productivo provincial.

Cooperativas y agregado de valor

Desde el Gobierno provincial señalaron que, durante la última década, se impulsó la creación y fortalecimiento de cooperativas con secaderos propios, una política orientada a agregar valor a la materia prima y mejorar el poder de negociación de los productores en distintas zonas de la provincia.

En ese contexto, varias de estas cooperativas lograron consolidarse en el mercado y ampliar su capacidad industrial, fortaleciendo la estructura productiva del sector yerbatero.

Liderazgo en elaboración y exportaciones

El predominio de Misiones también se observa en la etapa industrial. Según los datos oficiales, la provincia concentra el 40,5% del volumen de yerba elaborada del país, con más de 116 millones de kilos envasados.

Corrientes se ubica en segundo lugar con 111.225.281 kilos (38%), seguida por Santa Fe con 31.361.315 kilos (11%), Córdoba con 28.678.053 kilos (10%) y otras provincias con 710.967 kilos. En total, 90 establecimientos participan del proceso de envasado en Argentina.

En el plano internacional, Misiones también domina el comercio exterior del producto. El 87% de las exportaciones nacionales de yerba mate provienen de la provincia, con 52.380.000 kilos enviados al exterior. Corrientes concentra el 11% de las ventas externas, con 6.319.000 kilos.

Durante 2025, 57 empresas exportaron yerba mate a 50 países, aunque seis de ellas concentraron el 86% del volumen total exportado. El principal destino continúa siendo Siria, que absorbe cerca del 75% de las ventas externas, seguido por Chile, Brasil, España y Estados Unidos.

Si se consideran en conjunto el mercado interno y el externo, Misiones concentra el 48% del mercado yerbatero total, mientras que Corrientes alcanza el 34%.

Desafíos ante el escenario de libre mercado

Pese al liderazgo productivo, desde el Gobierno de Misiones advierten sobre los desafíos que enfrenta el sector en un contexto de mayor liberalización del mercado.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, señaló que un esquema de libre mercado puede favorecer procesos de concentración vertical en pocos grupos económicos, en contraste con el modelo productivo misionero, basado en miles de pequeños y medianos productores.

Ante la ausencia de un marco legal para fijar precios mínimos, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, a través de la Subsecretaría de Asuntos Yerbateros, impulsa tres ejes estratégicos para fortalecer la actividad.

El primero apunta a establecer precios referenciales para la materia prima, con el objetivo de proteger el ingreso de los pequeños productores. El segundo busca fortalecer las marcas locales, promoviendo información sobre el origen del producto, su cultura y su paisaje productivo. El tercero propone avanzar en nuevos desarrollos industriales derivados de la yerba mate, como extractos destinados a bebidas energizantes, cosmética y gastronomía, con protocolos estandarizados que garanticen la calidad de los principios activos.

Estas políticas se implementarán en articulación con distintos organismos del Estado provincial.

“En un escenario de libre mercado, considero que es fundamental generar herramientas para lograr una mejor distribución y mitigar los efectos que esta situación genera”, señaló Maciel.

El funcionario también remarcó que uno de los principales objetivos es evitar la pérdida del modelo productivo basado en pequeños agricultores.

“No queremos ni debemos permitir la producción de yerba sin agricultores. Para lograrlo tenemos que evitar el avance de la concentración. Una chacra que no comercializa su producto es una PyME en riesgo”, sostuvo.

Desde el Gobierno provincial remarcaron que la meta es garantizar que la rentabilidad del producto final se traduzca en un pago justo por la materia prima, preservando así la sustentabilidad social y económica de la cadena yerbatera.

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El “Mundial de la Yerba Mate” desembarca en Buenos Aires y busca convertir al mate en una industria con estándares globales

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El universo del mate —uno de los consumos culturales más extendidos del Cono Sur— tendrá por primera vez un certamen internacional de evaluación técnica. Del 5 al 7 de junio de 2026, el Museo del Mate de la Ciudad de Buenos Aires será sede del primer Mundial de la Yerba Mate, un evento que reunirá productores, especialistas y público con un objetivo que trasciende lo gastronómico: instalar estándares internacionales de calidad para la industria yerbatera.

La iniciativa, que prevé evaluar más de 100 muestras con jurados de seis países, busca introducir una lógica de reconocimiento técnico en un producto históricamente dominado por hábitos culturales y estrategias comerciales. En términos simbólicos y productivos, el movimiento abre una discusión más amplia: ¿puede la yerba mate transformarse en una categoría global comparable al vino o al café?

La respuesta que ensayan los organizadores apunta justamente a ese horizonte. El certamen nace con la idea de convertirse en un evento itinerante que en futuras ediciones recorra ciudades del continente e incluso otros mercados internacionales, ampliando la visibilidad de un producto profundamente arraigado en el sur de América.

Un sistema de evaluación inspirado en el mundo del vino

El corazón del Mundial será el certamen técnico internacional, previsto para los días 5 y 6 de junio, donde más de 20 jurados especializados analizarán muestras de yerba mate bajo un protocolo de cata a ciegas.

El método replica sistemas de evaluación ya consolidados en otros productos premium. Durante la cata, la marca desaparece y el análisis se concentra exclusivamente en las características del producto.

Los especialistas evaluarán variables sensoriales como: aspectos visuales, textura, aroma, y perfil gustativo

El objetivo es construir un lenguaje técnico común para evaluar calidad, algo que en la industria yerbatera todavía no está plenamente institucionalizado.

El certamen otorgará medallas Gran Oro, Oro, Plata y Bronce, además de reconocimientos especiales según variables como país de origen, tipicidad, tipo de molienda o escala productiva.

El esquema rompe con un modelo tradicional de competencia en el que solo se premia a un ganador. En este caso, todos los productos que alcancen el puntaje necesario dentro de su categoría podrán recibir medallas, una lógica más cercana a concursos internacionales de bebidas.

Un evento que mezcla industria, consumo y cultura matera

La segunda dimensión del encuentro será el Fan Fest, abierto al público los días 6 y 7 de junio.

El evento incluirá degustaciones, presencia de productores, propuestas gastronómicas vinculadas a la yerba mate, presentaciones de bebidas derivadas, blends e innovaciones de producto, además de espacios de discusión como el Panel de Aceptación del Matero.

También habrá una mesa de influencers y creadores de contenido, lo que revela una estrategia de difusión orientada a redes sociales y a la construcción de nuevas audiencias.

La ceremonia de premiación cerrará el encuentro con la entrega oficial de medallas a los productos destacados.

La sede elegida —el Museo del Mate— no es casual. El espacio alberga la colección de mates más grande del mundo y fue declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lo que refuerza el carácter institucional del evento.

Una industria que busca legitimación internacional

Detrás del formato del Mundial hay un objetivo estratégico para el sector: convertir la yerba mate en un producto evaluado bajo estándares internacionales de calidad.

En la práctica, eso implica crear un sistema de validación que permita a los productores comunicar distinciones técnicas en packaging, redes sociales y canales comerciales, algo habitual en industrias como el vino, el café o los destilados.

Los organizadores sostienen que este tipo de reconocimiento puede funcionar como motor de mejora continua en la industria, incentivando procesos productivos más cuidados, certificaciones y nuevas líneas de producto.

La lógica es clara: si el mercado comienza a reconocer diferencias de calidad, también puede abrirse espacio para segmentos premium y nuevos modelos de negocio.

Para inscripción de muestras: Marzo-Mayo 2026 | prensa@mundialdelayerbamate.com
@mundialdelayerbamate – Mundial de la Yerba Mate 2026

Quiénes impulsan el proyecto

El Mundial de la Yerba Mate surge de la iniciativa de tres perfiles vinculados al mundo del producto y la comunicación.

Martín Gómez, ingeniero químico y sommelier especializado en yerba mate, es creador de la carrera de Sommelier de Yerba Mate y autor del libro La Yerba Mate: Mitos, Verdades y Chamuyos. También participó en el desarrollo de herramientas de análisis sensorial como la Rueda Aromática y métodos de cata específicos.

Junto a él aparece Marcos Francisca, sommelier y jurado internacional, además de cofundador de Academia Sommellerie y organizador de Argentina Spirit Awards.

El equipo se completa con Nicolás Geiskko, especialista en estrategias digitales y creador de contenido con más de 750.000 seguidores, responsable de la dimensión de visibilidad y difusión del proyecto.

La combinación de perfiles técnicos y comunicacionales refleja el doble objetivo del evento: validación profesional y expansión cultural del mate.

Un movimiento cultural con impacto económico potencial

La iniciativa aparece en un momento en el que el consumo de mate atraviesa un proceso de transformación.

El producto mantiene su fuerte anclaje cotidiano en países como Argentina, Uruguay o Paraguay, pero en paralelo comienza a expandirse en mercados internacionales interesados en bebidas naturales o funcionales.

Eventos como este buscan ordenar ese crecimiento con criterios técnicos y narrativos que permitan construir identidad de producto en el escenario global.

En ese contexto, el Mundial de la Yerba Mate no solo funciona como concurso. También intenta consolidar una narrativa: el mate como patrimonio cultural y, al mismo tiempo, como producto de excelencia evaluable.

Un primer paso hacia un circuito internacional

Esta primera edición tiene un carácter fundacional. Los organizadores plantean que el Mundial será itinerante, rotando en futuras ediciones por distintas ciudades del continente.

La idea apunta a construir con el tiempo un circuito internacional de reconocimiento para la yerba mate, replicando el modelo que ya existe en otras bebidas.

Si esa red logra consolidarse, el impacto podría ir más allá del evento en sí: podría contribuir a redefinir cómo se produce, se comunica y se comercializa uno de los productos más emblemáticos del sur de América.

Por ahora, el primer paso será en Buenos Aires. El desafío vendrá después: comprobar si el mundo del mate está dispuesto a ingresar en una lógica global de evaluación y competencia.

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