Economías Regionales

El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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La Provincia insistirá para que el INYM vuelva a regular precios y controles de calidad

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La Legislatura de Misiones volvió a poner en agenda la crisis del sector yerbatero y ratificó su decisión de insistir para que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) recupere facultades clave de regulación de precios, control de calidad y trazabilidad. Así lo confirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macías, tras una reunión convocada por la Presidencia del cuerpo legislativo con diputados y productores, en un contexto marcado por la desregulación nacional, la caída de ingresos en el eslabón primario y un deterioro social creciente en las zonas productivas.

Crisis yerbatera, desregulación y rol de la Legislatura

Macías explicó en LT 17 Radio Provincia que la convocatoria respondió a una crisis que “atraviesa desde hace tiempo” al sector yerbatero y que se profundizó tras la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional, que dejó al INYM sin herramientas de intervención. En ese marco, la Cámara de Representantes asumió un rol de articulación política e institucional para abrir el debate y construir consensos.

“Desde la Cámara de Representantes entendemos un trabajo, una reunión en la cual no solo se da la apertura de la posibilidad del debate, del acompañamiento, de las herramientas legislativas que puedan llegar a darse”, señaló el titular del cuerpo. El objetivo, explicó, es acompañar tanto las acciones del Ejecutivo provincial como las del Gobierno nacional, con herramientas que permitan “ir destrabando” el conflicto, aun cuando no existan soluciones inmediatas.

El diagnóstico compartido en la Legislatura apunta al impacto directo de la desregulación sobre el precio que reciben los productores. Mientras los costos crecen, los valores en góndola se mantienen estables o incluso bajan por razones de competitividad, trasladando el ajuste al eslabón más débil de la cadena. “Esto se traslada a los pequeños productores, que son los que hoy están sufriendo esta gran problemática”, advirtió Macías.

Precio, trazabilidad y un amparo para devolver facultades al INYM

El presidente de la Legislatura detalló que una de las líneas de trabajo centrales es el impulso de una acción judicial para que el INYM recupere sus facultades. “Trabajar en un amparo desde la Justicia Federal para brindar nuevamente al INYM las facultades correspondientes”, explicó, aclarando que no se trata solo de regular precios, sino también de recuperar atribuciones vinculadas al control de calidad, las formas de pago y los plazos en la cadena yerbatera.

Según Macías, la ruptura de la cadena de pagos agrava la crisis: los productores inician la zafra sabiendo de antemano que trabajarán a pérdida, una situación que definió como “insostenible en el tiempo”. A su vez, alertó sobre el impacto de esta dinámica en la calidad del producto, al señalar que muchas plantaciones no están en condiciones de ser cosechadas y que el deterioro productivo puede afectar la posición de la yerba misionera a nivel nacional e internacional.

En paralelo, se avanza en la implementación de un sistema de trazabilidad. El legislador indicó que el Ministerio del Agro, junto con ATM y Rentas de la provincia, trabaja en un proceso de carga de datos que permitirá contar con un panorama real del sector, incluyendo la cantidad de productores y las hectáreas que posee cada uno. Según estimaciones mencionadas en la entrevista, el universo alcanza a más de 12.000 productores.

“La trazabilidad va a permitir formalizar el mercado”, sostuvo Macías, y vinculó ese proceso con la necesidad de corregir prácticas de pago y situaciones de desfinanciamiento generadas por algunos industriales en la compra de materia prima.

Próximos escenarios

La problemática yerbatera fue abordada con la participación de “casi todos los frentes” que integran la Cámara de Representantes, un dato que Macías destacó como clave para enriquecer el debate y avanzar hacia propuestas más concretas. Si bien reconoció que desde la Legislatura no surge “la solución definitiva”, remarcó la importancia de construir normas y acciones que acompañen a los productores.

El presidente del cuerpo también subrayó el costado social de la crisis. “No es solamente económica, es un problema social muy profundo que nos toca muy de cerca a los misioneros”, afirmó, y describió un escenario de desánimo creciente en las zonas productivas, con consecuencias directas sobre la eficiencia y la calidad del sistema.

En cuanto al diálogo con Nación, Macías señaló que existen gestiones en marcha desde el Ministerio del Agro y el gobernador, y que el INYM —con presidente designado— comenzó a generar instancias de diálogo con los productores. Sin embargo, volvió a enfatizar que el núcleo del conflicto sigue siendo el precio y la imposibilidad de sostener la actividad bajo las condiciones actuales.

Finalmente, dejó abierta la posibilidad de que las herramientas que se desarrollen para el sector yerbatero puedan ampliarse a otras economías regionales, como la tabacalera, en un proceso de adaptación gradual a un mercado que definió como “imperfecto” y que, según sostuvo, requiere parámetros mínimos de regulación para funcionar de manera sostenible.

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FEDECOOP alertó que el precio de la yerba no cubre ni el 50% de los costos y reclamó acción del INYM

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La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones elevó al Instituto Nacional de la Yerba Mate una nota formal en la que adhiere al reclamo de los productores primarios para instrumentar un plan de trabajo integral. Alertó por precios “irrisorios”, pagos a largo plazo y un impacto social “devastador” en el interior provincial, y propuso una batería de medidas para recomponer el equilibrio del mercado yerbatero.

La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones (FEDECOOP) presentó ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) un documento con inquietudes y propuestas para afrontar la crítica coyuntura que atraviesa la actividad yerbatera. En la nota, la entidad manifestó su adhesión al pedido formulado por las asociaciones de productores primarios para avanzar en la instrumentación de un plan de trabajo conjunto, con participación de todos los eslabones de la cadena productiva, como vía para abordar de manera integral los desequilibrios del sector.

El planteo, dirigido al presidente del INYM, se apoya en un diagnóstico contundente: los precios actuales de la materia prima resultan insuficientes para cubrir los costos de producción y, en la mayoría de los casos, no alcanzan ni siquiera el 50% de esos costos. A esa situación se suma el cobro a plazos extensos, que traslada los costos financieros directamente al productor y lo empuja a un escenario de subsistencia.

Precios, costos y efectos sociales en el interior misionero

Desde FEDECOOP advirtieron que la crisis yerbatera excede lo estrictamente productivo y tiene consecuencias sociales profundas en el interior de Misiones. La entidad remarcó que la yerba mate es la principal actividad económica de vastas zonas rurales, no solo por la cantidad de productores involucrados, sino también por el uso intensivo de mano de obra a lo largo de todo el proceso productivo.

En ese marco, el documento señala que la depresión de los precios de la hoja verde impacta de manera directa en el tejido social del “interior profundo” de la provincia, al reducir ingresos, limitar la capacidad de inversión y retraer el consumo local. El efecto multiplicador negativo alcanza a comercios, servicios y economías locales que dependen de la dinámica del sector yerbatero.

La Federación sostuvo que esta situación coloca al productor “al límite de la subsistencia” y compromete la sustentabilidad de una actividad que históricamente ha sido motor del desarrollo regional.

Un mercado de competencia imperfecta y el rol del INYM

En su análisis, FEDECOOP definió al mercado yerbatero como un caso típico de competencia imperfecta, caracterizado por una demanda inelástica, incapaz de absorber variaciones significativas en la oferta. En ese contexto, el libre juego de la oferta y la demanda no solo no resuelve los desequilibrios, sino que, ante escenarios de sobreoferta, provoca una caída abrupta de los precios de la materia prima.

La entidad subrayó que este fenómeno afecta en primer término al productor, pero termina generando consecuencias económicas y sociales más amplias. Por ese motivo, consideró “de vital importancia” contar con instrumentos y políticas públicas que permitan sostener un equilibrio permanente entre oferta y demanda, garantizando precios sustentables para los productores y valores razonables para los consumidores.

En ese punto, FEDECOOP recordó que la Ley N.º 25.564, en su redacción original, preveía mecanismos adecuados para alcanzar ese equilibrio. En consecuencia, planteó que la recuperación de las facultades del INYM derogadas por el DNU 70/2023 y otras normas dictadas en su consecuencia debería constituir un objetivo central del sector productivo yerbatero. Según el documento, esa recuperación permitiría avanzar hacia una actividad “pujante, en constante crecimiento, con precios justos y generadora de muchos puestos de trabajo bien remunerados”.

Propuestas concretas: calidad, exportaciones y promoción

Además de adherir al pedido de un plan de trabajo conjunto, FEDECOOP presentó una serie de propuestas orientadas a paliar la crisis, fortalecer la calidad del producto y expandir el mercado yerbatero.

Entre los ejes centrales, la Federación propuso intensificar el contralor de calidad de la yerba mate, una facultad que el INYM conserva. El objetivo es asegurar que el producto que llega a góndola cumpla con los estándares establecidos por la normativa del Instituto, el Código Alimentario Argentino y la legislación vigente. En ese sentido, sugirió la firma de convenios con el Senasa y la Anmat para ampliar las capacidades de fiscalización, a partir de antecedentes surgidos de inspecciones del propio INYM que detectaron incumplimientos en algunas marcas.

Otro punto relevante es la posibilidad de exportar subproductos de la yerba mate. FEDECOOP mencionó el interés de una empresa brasileña en adquirir el excedente de palos que se genera durante el proceso productivo, actualmente destinado al descarte, para su uso en la elaboración de alimento balanceado para ganado bovino. La Federación consideró que esta alternativa podría transformarse en una nueva oportunidad comercial para el sector, siempre que se garantice la inutilización del subproducto para consumo humano y se evite su uso como agregado en los paquetes de yerba mate, mediante una normativa específica.

Publicidad, nuevos consumos y corresponsabilidad gremial

En materia de expansión del mercado, FEDECOOP planteó la necesidad de una política de publicidad sostenida por parte del INYM, tanto en el mercado interno como en el internacional. La entidad recordó que el Instituto financió numerosos estudios científicos que demuestran las bondades de la yerba mate y los beneficios de su consumo para la salud, y sostuvo que esos resultados deben difundirse de manera sistemática para ampliar la base de consumidores.

La propuesta incluye el uso de medios tradicionales y digitales, y la promoción del producto genérico “yerba mate”. En caso de publicitar marcas, FEDECOOP señaló que debería garantizarse igualdad de condiciones para todas las que participan del mercado. También propuso difundir nuevas formas de consumo, más allá del mate tradicional, especialmente en ferias y eventos nacionales e internacionales en los que participe el INYM.

Por otro lado, la Federación defendió la continuidad del Convenio de Corresponsabilidad Gremial, al que definió como un instrumento clave para regularizar las relaciones laborales del sector, eliminar la competencia desleal y facilitar el cumplimiento de las cargas sociales, con beneficios tanto para los productores como para el Estado. En ese sentido, solicitó que el INYM tenga un rol activo en la defensa y difusión de este sistema.

Estampilla digital y fondo de becas

Finalmente, FEDECOOP retomó una propuesta impulsada desde el sector cooperativo: la instrumentación de una estampilla digital que sustituya al sistema actual. Según la Federación, esta medida permitiría un ahorro de recursos estimado en “varios cientos de millones de pesos”, dotando al INYM de mayor eficiencia y austeridad administrativa.

Como complemento, propuso que los recursos ahorrados se destinen a la creación de un fondo de becas estudiantiles para hijos de productores yerbateros que cursen estudios primarios, secundarios o universitarios, como una política de impacto social directo en las comunidades rurales.

El documento elevado al INYM lleva las firmas del presidente de FEDECOOP, Edgar Gustavo Hein, y de los consejeros Roberto Buser y Mario Benítez, y se inscribe en un contexto de creciente tensión en la cadena yerbatera, donde los productores reclaman respuestas institucionales frente a una crisis que amenaza la sustentabilidad económica y social de la principal economía regional de Misiones.

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Industria textil: Alal cierra plantas en Corrientes y Chaco y deja más de 460 despedidos

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El cierre de dos plantas de una histórica empresa textil volvió a sacudir al entramado productivo del nordeste argentino. En Goya, Corrientes, al menos 260 trabajadores quedaron sin empleo tras el anuncio de la hilandería Alal, mientras que otros 200 fueron cesanteados en Villa Ángela, Chaco. Este martes, desde las 10, los empleados goyanos y sus familias se concentran frente a la planta ubicada sobre Leandro N. Alem al 349, en una protesta que expone el impacto económico, social e institucional del actual contexto sobre la industria nacional.

La decisión empresaria se conoció ayer pasado el mediodía y generó un inmediato efecto expansivo en la segunda ciudad más importante de Corrientes, que vuelve a perder una de sus firmas emblemáticas. El cierre profundiza una crisis laboral que ya había golpeado a la comunidad en 2019, cuando más de 200 trabajadores quedaron sin empleo tras el cierre de Massalin Particulares, luego de 65 años de actividad en la ciudad.

Una empresa centenaria y un golpe al entramado productivo local

En el caso de Alal, se trata de una empresa textil con más de 100 años de existencia en el país, cuya salida del mapa industrial regional deja un vacío difícil de reemplazar en el corto plazo. Solo en Goya, el cierre implica la pérdida de 260 puestos de trabajo directos, afectando de manera directa a igual número de familias y generando un impacto indirecto sobre comercios, proveedores y servicios asociados a la actividad.

Según trascendió, la empresa atravesaba una situación económica crítica, con pérdidas mensuales estimadas entre 800 y 950 millones de pesos. Estas cifras, que dimensionan la magnitud del desequilibrio financiero, explican la decisión de cerrar las plantas productivas de hilados y telas tanto en Corrientes como en Chaco. En total, el ajuste alcanza a más de 460 trabajadores entre ambas provincias.

A nivel institucional, hasta el momento las autoridades provinciales no realizaron declaraciones públicas sobre el cierre, lo que incrementó la incertidumbre en una ciudad que ya había visto desaparecer su otra gran industria en los últimos años.

Importaciones, contrabando y costos: los factores detrás del cierre

El empresario textil Luis “Pinky” Alal explicó públicamente los motivos que llevaron a una decisión que definió como “no deseada”. En declaraciones al portal Agroperfiles, sostuvo que “lamentablemente llegamos a esta instancia, donde el contrabando de productos textiles como la apertura indiscriminada de las importaciones hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede afrontar”.

Según el empresario, el contexto económico y comercial adverso, combinado con problemas estructurales de competitividad, tornó inviable la continuidad de las operaciones, sin que se vislumbren cambios relevantes en el corto y mediano plazo. La referencia apunta a un escenario donde la presión de productos importados y la informalidad erosionan la capacidad de las empresas locales para sostener niveles mínimos de rentabilidad.

Este diagnóstico se alinea con las dificultades que atraviesa el sector textil a nivel nacional, uno de los más sensibles a los cambios en la política comercial, los costos internos y la dinámica del consumo.

Expectativas de reapertura y tensión social en Goya

Pese al cierre, Alal dejó abierta una puerta a la recuperación. “Tenemos la esperanza de abrir otra vez la industria, las máquinas están listas”, afirmó, al destacar que se trata de maquinarias nuevas y con alta capacidad de producción. En ese sentido, remarcó que tanto los equipos como el personal permanecen disponibles, a la espera de un cambio de condiciones.

Con un mensaje cargado de simbolismo, el empresario sostuvo: “Somos algodoneros, somos optimistas. Somos como el algodón, fuerte, capaz de resistir muchas. El contexto nos empujó a cerrar, pero estamos listos para cuando las condiciones mejoren”.

Luis “Pinky” Alal

Mientras tanto, la concentración prevista frente a la planta de Goya refleja la dimensión social del conflicto. La protesta de trabajadores y familias busca visibilizar una crisis que trasciende a una sola empresa y reabre el debate sobre el futuro de la industria nacional, el empleo en las economías regionales y el rol del Estado frente a cierres que dejan cicatrices profundas en ciudades altamente dependientes de pocas actividades productivas.

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ATYPICØ el matcha argentino que nace en la selva misionera y apuesta al valor agregado

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Desde la selva misionera, Argentina suma un nuevo hito productivo con el lanzamiento de ATYPICØ, un matcha elaborado íntegramente en el país. En un contexto de fuerte crecimiento global de esta infusión y de dependencia casi total de productos importados, la iniciativa apunta a generar valor agregado local, diversificar la matriz agroindustrial y posicionar a Misiones en un segmento premium asociado al consumo saludable.

El té matcha se consolidó en los últimos años como una de las infusiones de mayor expansión a nivel mundial, impulsada por su visibilidad en redes sociales y su asociación con estilos de vida vinculados al bienestar. En el mercado argentino, esa tendencia comenzó a afirmarse, aunque con una particularidad: hasta ahora, la oferta dependía casi exclusivamente de productos provenientes de China o Japón. En ese escenario, la aparición de ATYPICØ introduce una alternativa de producción nacional, elaborada en la selva misionera bajo un modelo agroecológico y con estándares de calidad comparables a los de los principales productores internacionales.

La iniciativa se inscribe en un momento donde la discusión sobre sustitución de importaciones, agregado de valor en origen y diversificación productiva vuelve a ganar centralidad, especialmente en economías regionales como la de Misiones, históricamente asociadas a la yerba mate y al té tradicional.

Una apuesta productiva con identidad local

ATYPICØ nació con una premisa clara: desarrollar un matcha argentino con identidad propia. Así lo explicó Catalina Márquez Palacios, cofundadora y directora creativa del proyecto, quien destacó el objetivo de reinterpretar una tendencia global desde una lógica local. “La idea fue crear una propuesta local con identidad propia y divertida, pensada para reinterpretar una tendencia global pero a nuestra manera”, señaló.

Hija y nieta de misioneros, Márquez Palacios regresó al país tras varios años de trabajo en agencias creativas en el exterior para apostar por un emprendimiento con raíces en su provincia. El proyecto fue fundado junto a Axel Lerman, responsable de la estrategia comercial de la marca, y Leo Paredes, productor de yerba mate y conocedor del ecosistema agroindustrial misionero. Desde una industria tradicional, Paredes impulsó la innovación productiva, apostando al potencial de la tierra colorada para ampliar el horizonte de productos de origen local.

El nombre de la marca sintetiza su filosofía: hacer las cosas de manera distinta. Desde el diseño del packaging hasta el proceso productivo en campos libres de agroquímicos, ATYPICØ se posiciona como una alternativa frente a un mercado dominado por producciones masivas e industrializadas. El lema del proyecto resume ese enfoque: “De la tierra colorada y de las manos que la trabajan nace el primer matcha argentino”.

Valor agregado, consumo saludable y proyección regional

Más allá de su origen, el matcha argentino se destaca por sus propiedades funcionales. Su aporte de energía sostenida, asociado a la L-teanina, lo posiciona como una alternativa al café y al mate, al evitar picos de excitación o ansiedad. Rico en antioxidantes, es elegido tanto para el consumo diario —por sus beneficios en la piel y la digestión— como también como bebida de preentrenamiento, por brindar una energía limpia y estable.

Desde una perspectiva económica, el lanzamiento abre una oportunidad para reducir la dependencia de importaciones en un segmento en crecimiento y para generar encadenamientos productivos en la región. La estrategia de la marca prevé una expansión progresiva durante 2026 en cafeterías boutique, gimnasios, dietéticas y canales de comercio electrónico en todo el país. A mediano plazo, el objetivo es consolidar la presencia regional y avanzar en 2027 hacia otros mercados latinoamericanos, llevando el sello de la selva misionera y el valor agregado de un producto innovador hecho en Argentina.

La experiencia de ATYPICØ se suma así a los debates sobre el rol de las economías regionales en la generación de divisas, empleo y nuevas identidades productivas, en un contexto donde el consumo global de alimentos y bebidas saludables sigue marcando tendencias y oportunidades.

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