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Ormuz se convierte en el nuevo frente de poder de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán

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Tres semanas después del inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto empezó a correrse de los objetivos militares inmediatos hacia un punto de impacto global: el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de las exportaciones mundiales de crudo. Este sábado 21 de marzo de 2026, mientras aumentaron las presiones diplomáticas y militares sobre Teherán para restablecer la navegación, Israel anunció que la semana próxima elevará la intensidad de sus ataques y Donald Trump volvió a dejar una señal ambigua al afirmar que evalúa una reducción gradual de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio. La tensión ya no pasa solo por el frente bélico. También se juega sobre el control de una arteria energética decisiva y sobre quién cargará con el costo de estabilizarla.

La escena revela un cambio de escala. Lo que comenzó el 28 de febrero como una ofensiva militar sobre Irán ahora abre una disputa más amplia por la seguridad marítima, el abastecimiento energético y el reparto de responsabilidades entre aliados occidentales. En ese marco, la presión para reabrir Ormuz no es apenas una demanda táctica: es una señal de que la guerra empieza a medirse por sus efectos sobre el sistema económico internacional. Y ahí aparece una tensión central. Mientras Israel plantea profundizar la ofensiva, la Casa Blanca intenta mostrar resultados militares sin quedar atada a una intervención indefinida.

De la ofensiva militar a la disputa por la navegación

Durante este sábado continuaron los ataques en la región. Irán denunció un nuevo golpe contra el complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, mientras el conflicto siguió expandiendo su radio de daño y su carga simbólica. Según la información difundida sobre la operación iniciada el 28 de febrero, Estados Unidos aseguró haber golpeado más de 8.000 objetivos militares, incluidos 130 navíos iraníes, en lo que presentó como una degradación sustancial de la capacidad militar de Teherán.

El líder del Comando Central estadounidense, Brad Cooper.

En paralelo, el foco estratégico se desplazó hacia Ormuz. El jefe del Comando Central estadounidense, Brad Cooper, sostuvo que Washington atacó un arsenal subterráneo en la costa iraní donde se almacenaban misiles de crucero antibuque y otros materiales, además de instalaciones de inteligencia y repetidores de radar utilizados para monitorear movimientos de embarcaciones. La lectura política de esa acción es directa: Estados Unidos busca mostrar que no solo golpea capacidad militar general, sino específicamente la infraestructura con la que Irán puede condicionar la libertad de navegación en el Golfo.

Eso modifica el sentido del operativo. Ya no se trata únicamente de debilitar a Irán en tierra o de responder a sus ataques contra Israel. Se trata de intervenir sobre el punto donde la guerra puede volverse crisis energética global. La administración estadounidense intenta construir así una narrativa de protección de rutas comerciales, una fórmula que le permite ampliar legitimidad internacional incluso entre países que no quieren involucrarse directamente en la ofensiva.

La presión externa crece, pero los aliados no se apuran a militarizar su apoyo

Trump les pidió respaldo a socios de la OTAN y a aliados asiáticos como Japón y Corea del Sur, muy dependientes del crudo de la región, para contribuir a asegurar la navegación en Ormuz. Pero, hasta ahora, ninguno se comprometió a enviar activos militares. Ese dato expone un límite concreto en la coalición que Washington pretende construir: hay coincidencia en la necesidad de reabrir el estrecho, aunque no necesariamente en asumir los costos operativos de esa tarea.

Aun así, la presión diplomática se amplió. Más de una veintena de países respaldaron un llamamiento para que Irán libere la navegación y reduzca la escalada. Ese documento condenó los ataques contra buques comerciales desarmados y contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones de petróleo y gas, y denunció el cierre de facto del estrecho por parte de fuerzas navales iraníes. En esa línea, los países firmantes expresaron disposición a garantizar el paso seguro y a adoptar medidas para estabilizar los mercados energéticos. A eso se sumó un pronunciamiento del G7, que reafirmó su compromiso con la seguridad marítima y con la estabilidad de los suministros globales de energía.

La señal es potente, aunque todavía incompleta. Hay consenso político sobre el problema, pero no está claro si ese consenso derivará en una arquitectura de seguridad efectiva. Esa brecha entre respaldo diplomático y compromiso militar es uno de los elementos más sensibles de esta fase del conflicto.

Israel quiere escalar; Trump quiere administrar la salida

Mientras la presión internacional se concentra en Ormuz, Israel plantea otro ritmo. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anticipó que junto a Estados Unidos el país se dispone a incrementar la intensidad de los ataques contra Irán la próxima semana y remarcó que no se detendrán hasta alcanzar los objetivos de guerra. La definición endurece la posición israelí y sugiere que Tel Aviv no está en una lógica de contención inmediata, sino de profundización del daño estratégico sobre la república islámica.

Esa postura convive con un mensaje más oscilante de Trump. El presidente estadounidense escribió que está considerando “reducir gradualmente” la presencia militar de su país en Oriente Medio porque entiende que está “muy cerca” de alcanzar sus objetivos. Reuters reportó además que Trump plantea una eventual retirada parcial mientras insiste en que otros países tomen una porción mayor de la carga de seguridad en el estrecho.

La contradicción es evidente y políticamente relevante. Israel habla de intensificar; Trump habla de acercarse al cierre. Uno empuja hacia una nueva fase de presión militar. El otro trata de abrir una salida que no se lea como retroceso. Esa diferencia no implica ruptura, pero sí muestra que la coalición occidental enfrenta un dilema clásico: cómo sostener presión máxima sin quedar atrapada en una guerra de final incierto.

La respuesta iraní: condición para terminar la guerra y exhibición de alcance militar

Del lado iraní, el presidente Masud Pezeshkian afirmó que la condición para terminar la guerra pasa por el “cese inmediato” de las agresiones de Estados Unidos e Israel y por garantías de que esos ataques no volverán a repetirse. Lo hizo en una conversación con el primer ministro de India, Narendra Modi, en la que también planteó la necesidad de un mecanismo regional de seguridad sin intervención de actores externos.

La formulación no es menor. Irán intenta correrse del lugar de actor exclusivamente militarizado y reaparecer con una propuesta de arquitectura regional, aunque esa posición convive con acciones que profundizan la alarma internacional. Entre ellas, el intento de ataque con dos misiles balísticos de alcance intermedio contra la base conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en Diego García, en el océano Índico. Ninguno impactó, pero el episodio alteró la lectura estratégica del conflicto porque mostró una capacidad de proyección mucho más amplia de la que se presumía.

Diego García, sede de una importante base militar de Estados Unidos en medio del océano Índico,

Ese dato cambia el mapa. Diego García está a más de 3.000 kilómetros de la costa iraní. Aunque el ataque no haya sido exitoso, la sola posibilidad de que Teherán pueda intentar alcanzar esa distancia reabre la discusión sobre el verdadero alcance de su programa misilístico y sobre la vulnerabilidad de activos que hasta ahora se consideraban relativamente fuera de riesgo. Para Estados Unidos y sus aliados, no es un episodio lateral: es una advertencia estratégica.

El costo humano y el ensanchamiento del conflicto

La guerra también se sigue midiendo en víctimas. Según el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, la ofensiva de Estados Unidos e Israel provocó al menos 1.300 muertos en Irán y más de 7.000 heridos. Del otro lado, Irán lanzó 365 misiles contra Israel, de los cuales 270 fueron interceptados. Esos ataques causaron 15 muertos en Israel y 4 en Cisjordania, además de impactos sobre zonas civiles.

Los últimos reportes agregan otro elemento: Irán atacó zonas cercanas a Dimona, mientras el conflicto se extendió a otros frentes regionales y siguió afectando infraestructura energética y rutas comerciales. La dimensión militar, por lo tanto, ya no puede separarse del impacto económico y diplomático. Cada golpe sobre instalaciones sensibles o corredores logísticos incrementa la presión sobre gobiernos que, aun sin participar directamente en la guerra, dependen de la estabilidad regional.

Repercusiones: energía, alianzas y reparto de costos

En términos de correlación de fuerzas, la ofensiva sobre Irán le permite a Israel reafirmar una posición de máxima presión y mantener centralidad en la conducción política del conflicto. También le da margen para insistir en una agenda que incluye el desmantelamiento del programa nuclear iraní y de sus capacidades misilísticas. Pero esa ganancia táctica convive con una dependencia estructural: necesita que Estados Unidos sostenga respaldo militar y diplomático mientras crece el costo internacional del conflicto.

Para Estados Unidos, el escenario es más complejo. Washington puede exhibir resultados militares y un discurso de defensa de la libertad de navegación, pero al mismo tiempo enfrenta la presión de ordenar una salida o al menos de limitar la exposición. Reuters informó que la crisis ya golpea a los mercados energéticos y que el conflicto alrededor de Ormuz agrava las tensiones sobre la inflación y los precios de la energía. Eso explica parte de las señales cruzadas de Trump: necesita mostrarse firme, pero también evitar que la guerra se convierta en un pasivo político más amplio.

En cuanto a Irán, la república islámica conserva capacidad de daño y de perturbación, especialmente sobre la navegación y sobre objetivos de largo alcance. Sin embargo, la presión diplomática se amplía y el margen para sostener el cierre de facto de Ormuz sin mayores costos externos empieza a achicarse. La jugada iraní sigue siendo de resistencia y condicionamiento, aunque ahora enfrenta una coalición más articulada en torno a la seguridad energética.

El estrecho de Ormuz como test de gobernabilidad global

Ormuz dejó de ser un punto geográfico para convertirse en una prueba política. Allí se cruzan la capacidad de coerción de Irán, la voluntad de Estados Unidos de seguir liderando la seguridad marítima, la necesidad europea y asiática de proteger sus suministros y la ambición israelí de sostener la presión militar. Ese nudo explica por qué la discusión sobre el estrecho ya no es secundaria. En este momento, Ormuz condensa el problema central del conflicto: cómo impedir que una guerra regional reordene el mercado energético mundial a fuerza de misiles, bloqueos y costos crecientes.

También funciona como un test de alianzas. Si los socios occidentales respaldan el diagnóstico pero no aportan medios concretos, la carga seguirá concentrada en Washington. Si Trump decide de verdad reducir presencia, deberá probar que existe una estructura alternativa capaz de garantizar el paso. Y si esa estructura no aparece, el margen de Irán para seguir condicionando el tablero seguirá vigente, aun con capacidad militar degradada.

Un soldado israelí utiliza una linterna para inspeccionar los daños causados por las descargas de misiles iraníes que alcanzaron Dimona

Un escenario abierto entre la escalada y la administración del conflicto

En las próximas semanas habrá que mirar tres variables. La primera, si la presión internacional logra traducirse en una reapertura efectiva de la navegación en Ormuz. La segunda, si Israel concreta su promesa de incrementar la intensidad de los ataques y hasta dónde acompaña Estados Unidos ese movimiento. La tercera, si el intento iraní de golpear Diego García termina modificando la evaluación estratégica occidental sobre el alcance real de los misiles de Teherán.

Por ahora, el conflicto entró en una fase donde la disputa ya no se limita al terreno militar clásico. Se juega sobre rutas marítimas, precios globales, coaliciones de seguridad y señales políticas contradictorias entre aliados. Israel presiona para profundizar. Trump busca retener margen de maniobra. Irán intenta resistir sin ceder la carta de Ormuz. Y el resto del sistema internacional observa cómo una guerra regional empieza a redefinir algo más amplio que un frente de combate.

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El fenómeno del k‑pop BTS, impone un récord como el evento musical más grande en Corea del Sur

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El momento que los fans de BTS han estado esperando llegó: los integrantes RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook actuando juntos sobre el escenario por primera vez en casi cuatro años.

En el corazón del regreso de BTS hay un concierto gratuito y público en Seúl para sus fans más fieles. Aunque solo 22.000 recibieron el “Golden Ticket” para asistir, se esperaba que el evento atrajera hasta 260.000 fans, lo que lo convertiría en el mayor concierto público de la historia de Corea del Sur.

El concierto de una hora forma parte de una gira promocional del nuevo quinto álbum de estudio de larga duración de BTS, “Arirang”. Publicado el día anterior y llamado así por una canción folclórica tradicional coreana que funciona como el himno nacional no oficial del país, explora temas como la identidad personal y el sentido de pertenencia. También precede a su gira mundial —la más grande de la banda hasta la fecha—, que abarcará 34 regiones entre abril de 2026 y marzo de 2027. Un documental sobre su esperada reunión, así como el concierto en vivo del regreso, ya está disponible en streaming en Netflix.

Varios fans de BTS que asistieron al concierto se inspiraron en el hanbok, un vestido tradicional coreano. En las semanas previas, las redes sociales se han inundado de inspiraciones de atuendos que incorporan el estilo del hanbok y sus accesorios.

Vivienne Ferrier, que llevaba una cazadora y un vestido ornamentados hasta el suelo, junto con pasadores y accesorios tradicionales para el cabello coreanos, dijo a CNN que había viajado desde Estados Unidos para el concierto. “Elegí los colores rojo y blanco porque el álbum es rojo y blanco, así que quería celebrar lo que nos estaban mostrando. Este es un hanbok tradicional coreano. Y de verdad quería rendirle homenaje”, dijo.

Otros incorporaron toques de morado, el color simbólico de BTS y de su base de fans. Los propios BTS también han apostado por destacar la cultura coreana, al vender pasadores para el cabello, bolsitas y otros accesorios en colaboración con MU:DS, la marca oficial de merchandising del Museo Nacional de Corea.

El concierto se inauguró con los integrantes de BTS caminando hacia el escenario por la histórica “King’s Road”, un camino ceremonial a través del Palacio Gyeongbokgung tradicionalmente reservado para los reyes durante la dinastía Joseon. Cada miembro optó por un look monocromático en blanco y negro, compuesto por tops fluidos, prendas exteriores estructuradas y pantalones de corte holgado. El espectáculo comenzó con una interpretación de “Body to Body”, la primera pista del álbum recién lanzado del grupo, con BTS acompañado en el escenario por bailarines que vestían hanboks y otros atuendos tradicionales coreanos. El grupo también interpretó canciones más antiguas como “Butter”.

Cabe destacar que el concierto fue dirigido por Hamish Hamilton, el director británico reconocido por su trabajo en grandes eventos de entretenimiento, incluido el show de medio tiempo anual del Super Bowl y los premios Oscar, lo que da una idea de la magnitud del regreso de BTS.

BTS vistió ropa fluida y monocromática durante el concierto “BTS The Comeback Live Arirang” en el centro de Seúl el 21 de marzo de 2026.

En declaraciones a CNN por correo electrónico, Hamilton describió la producción como “entre las más desafiantes” en términos de “pura complejidad logística”.

El diseño del escenario, construido por los reconocidos especialistas en eventos y producción Guy Carrington y Florian Wieder, se inspiró en el concepto de un marco de cuadro: “Una estructura que, por un lado, ancla el espectáculo en la energía moderna de BTS y, al mismo tiempo, honra la importancia histórica y cultural del lugar”, dijo. “No queríamos llegar y construir algo que se sintiera en desacuerdo con la ubicación (y) simplemente plantar un concierto en medio de uno de los espacios más sagrados de Seúl”.

Aun así, pese a los amplios preparativos (para alimentar la producción, el equipo está tendiendo 9,4 km de cable eléctrico), mucho depende de que BTS ofrezca una actuación impecable. “Este es un espacio público, lo que significa que no hubo ensayo con la banda en el escenario real antes de la noche, algo con lo que no me había encontrado antes en mi carrera”, dijo Hamilton.

Al reflexionar sobre su experiencia trabajando con BTS, que han estado practicando para su gran regreso dentro de un estudio, lo que más le impresionó a Hamilton fue su compañerismo y la “reflexión y dedicación a su trabajo”, dijo. “Escuchan. Hacen preguntas. Aportan ideas. Se toman el pelo y se ríen juntos. Está claro que son siete amigos que, casualmente, están entre las personas más famosas de la Tierra”.

La ética de trabajo de BTS también ha dejado huella en Hamilton, quien, después de trabajar en el Super Bowl de este año, reunió a los siete integrantes de BTS para volver a verlo juntos. “Querían entender cómo se arma todo esto. Ese nivel de implicación por parte de un artista de esta talla es un verdadero regalo”.

Una asistencia colosal

Considerada ampliamente como la mayor boy band del mundo, BTS ha estado en pausa desde 2022 mientras sus integrantes completaban el servicio militar obligatorio en Corea del Sur, donde casi todos los hombres físicamente aptos están obligados a servir en el ejército durante 18 meses.

BTS en 2022.

Los fans de BTS —conocidos como ARMY (siglas de “Adorable Representative M.C. for Youth”)— comenzaron a hacer fila temprano por la mañana y esperaron para poder acceder a un área vallada dentro de la plaza Gwanghwamun, el espacio público al aire libre en el centro de Seúl que también alberga el famoso Palacio Gyeongbokgung, donde se celebraba el evento del sábado. Quienes no tenían entradas también se reunieron alrededor del recinto, con la esperanza de ver aunque fuera un vistazo de sus ídolos.

“Este es el regreso del siglo”, dijo Hye Jin Lee, profesora clínica asociada de comunicación en la USC Annenberg School for Communication and Journalism en Los Ángeles. “Es la primera vez (en bastante tiempo) que vemos a BTS actuar como grupo. Algunos de los miembros se han centrado en sus carreras en solitario, así que será interesante ver cómo ha cambiado el propio fandom de BTS. Todo el mundo está esperando ver cómo será este regreso”.

Fans de BTS animan antes del regreso de la banda mientras esperan cerca del lugar del concierto en el centro de Seúl el 21 de marzo de 2026.

“Pura alegría” es lo que Hamilton espera que los espectadores se lleven del concierto de este fin de semana. “Cientos de miles de personas van a estar en Seúl, dejándose llevar por la positividad de la música, y millones más lo verán desde todo el mundo. Quienes lo vean desde casa deberían sentirse tan presentes como quienes estén de pie en la plaza Gwanghwamun, sintiendo la emoción del regreso de la banda, el orgullo de Corea en un escenario mundial y el amor entre BTS y el ARMY que ha mantenido esto vivo durante cuatro años de espera”.

Aunque la entrada era gratuita, los asistentes debían reservar con antelación, y las entradas se agotaron de inmediato. Unidades policiales especiales y medidas de seguridad adicionales (incluidas secciones designadas para fans sin entrada y el cierre de sitios e instituciones culturales cercanas, como el Museo Nacional del Palacio de Corea, el Museo Nacional de Historia Contemporánea de Corea y el Centro Sejong para las Artes Escénicas) fueron desplegadas alrededor de la plaza para gestionar la gran afluencia prevista. También se desplegaron perros rastreadores para inspeccionar la zona ese día.

La Policía ha estado celebrando reuniones desde diciembre con el objetivo de garantizar la gestión de multitudes y la seguridad. Según la Policía, se desplegarían cerca de 6.000 agentes y más de 4.000 miembros de personal de seguridad de Hybe.

En una reunión del gabinete a principios de esta semana, el presidentede Corea del Sur, Lee Jae Myung, describió el concierto como “una oportunidad importante para demostrar la excelencia de la K-culture y la alta posición de Corea del Sur ante el mundo”, al tiempo que subrayó que la seguridad debe ser la máxima prioridad. Señaló que todas las autoridades pertinentes “deben mantenerse en máxima alerta y prepararse a fondo para todas las situaciones posibles”, incluidas “posibles amenazas terroristas”, aunque “la probabilidad no sea alta”.

Una relación altamente interactiva

BTS no es ajeno a ofrecer actuaciones gratuitas y de acceso público. En 2022, unos 50.000 asistentes llenaron el estadio Asiad en Busan —la segunda ciudad más poblada de Corea del Sur después de Seúl— para el concierto gratuito de BTS “Yet to Come in Busan”. El evento emblemático, destinado a apoyar la candidatura de Corea del Sur para albergar la Exposición Mundial de 2030, incluyó la primera interpretación en vivo del grupo de “Run BTS” y fue disfrutado por millones más que lo siguieron en línea. Este tipo de iniciativas son organizadas predominantemente (y también financiadas) por su agencia HYBE, con el apoyo de patrocinadores corporativos.

Una seguidora de BTS vista a través de mensajes escritos por otras personas durante un evento en Seúl en marzo de 2026 para promocionar el nuevo álbum del grupo.

Una seguidora de BTS vista a través de mensajes escritos por otras personas durante un evento en Seúl en marzo de 2026 para promocionar el nuevo álbum del grupo.Kim Hong-Ji/Reuters

El enorme evento de este fin de semana marcó la primera aparición de BTS con todos sus integrantes en años y consolidó la conexión excepcionalmente profunda del grupo de k-pop con su vasta base de fans. En el centro del éxito de BTS está la comunicación altamente interactiva y constante que mantienen con ARMY. Apenas un mes antes, por el Día de San Valentín, BTS instaló muros de rosas en Seúl, Los Ángeles y Londres. Quienes visitaron estos pop-ups recibieron rosas gratis con códigos QR que enlazaban a una página interactiva que incluía una lista de reproducción musical seleccionada por sus integrantes. Al mismo tiempo, plantearon una pregunta críptica —“¿Cuál es tu canción de amor?”— que apareció en vallas publicitarias de todo el mundo.

“Mientras que los artistas pop occidentales y sus fans tienden a mantener una relación jerárquica convencional —celebridades como ídolos y fans como adoradores—, los ídolos del k-pop y sus fans a menudo construyen su relación más como socios comerciales”, dijo Stephanie Choi, profesora asistente de etnomusicología en la Universidad de Colorado Boulder. Ella cree que es un movimiento astuto. “Los fans funcionan como los promotores más eficaces, que son quienes mejor conocen a los ídolos”, dijo Choi, señalando que eventos como el concierto gratuito “generarían historias adicionales e historias compartidas que fortalecen aún más la relación ídolo–fan”.

Combinado con los temas del nuevo álbum de BTS, añadió Choi, esto también ayudaría a “promover el turismo entre los fans internacionales”.

Kim Yu-hyuk, analista del banco de inversión con sede en Seúl IBK Investment & Securities, estima que el regreso de BTS generaría al menos 2,9 billones de wones surcoreanos (unos US$ 1.930 millones), una cifra que, según Bloomberg, podría llegar a rivalizar con los US$ 2.000 millones de ingresos de la gira “Eras Tour” de Taylor Swift. “Arirang” ya supera los 4 millones de pedidos anticipados, y se espera que las ventas acumuladas alcancen aproximadamente 6 millones de copias, escribió, describiendo el impulso de la banda como “fuerte”. Añadió: “Se espera que este regreso vaya más allá del desempeño de BTS y sirva como una oportunidad para ampliar la trayectoria de crecimiento general de la industria del k-pop”.

El nuevo álbum de BTS ha generado mucha conversación sobre los significados detrás de su nombre, “Arirang”. Se cree que la canción coreana de la que toma su nombre se originó al menos durante la dinastía Joseon (1392–1910) y existe en cientos de variaciones. Al simbolizar identidad cultural, resiliencia y unidad, la melodía pasó a representar la resistencia coreana durante el dominio colonial japonés (1910–1945) y hoy cuenta con el reconocimiento de la UNESCO.

Una pareja se toma una selfie cerca de una pancarta que promociona un concierto de regreso de BTS en la plaza Gwanghwamun, en Seúl, esta semana.

El tráiler de Netflix del concierto público, en el que aparece BTS con el palacio como telón de fondo tanto de día como de noche, sugería una especie de regreso cultural a casa para los integrantes, en un momento en que los jóvenes coreanos están redescubriendo activamente su herencia y redefiniendo su cultura para adaptarla a sus gustos.

Por ejemplo, aunque el hanbok normalmente se ha usado en ocasiones más especiales y no tanto de manera casual, se ha vuelto tendencia entre los locales y también a nivel internacional, a medida que estrellas del k-pop, incluidas BTS y Blackpink, lucen versiones modernizadas en sus videoclips. También se puede ver a muchos jóvenes visitantes de palacios antiguos y otras atracciones turísticas de Seúl alquilando hanboks en tiendas de renta, mientras que algunas marcas de moda lo han reinterpretado para un estilo de vida moderno.

Un camino a seguir para el k-pop

El regreso de BTS sin duda será observado con lupa, y hay quienes esperan que el grupo aporte energía renovada a la industria del k-pop, donde un número creciente de artistas no es étnicamente coreano. Muchos también cantan en coreano, además de en inglés y japonés. (Cuando Blackpink lanzó su nuevo miniálbum “Deadline” en febrero, fue distinto a su música anterior en que las canciones eran casi por completo en inglés). También se están formando grupos más nuevos, que se basan en el marco tradicional del k-pop pero cantan en idiomas distintos del coreano: Katseye en Estados Unidos, Santos Bravos de América Latina y DearALICE en el Reino Unido.

Fans que no pudieron conseguir entradas se toman selfies con boletos hechos por fans como recuerdo en la plaza Gwanghwamun, que será el lugar del concierto de regreso de BTS.

Fans que no pudieron conseguir entradas se toman selfies con boletos hechos por fans como recuerdo en la plaza Gwanghwamun, que será el lugar del concierto de regreso de BTS.Kim Hong-Ji/Reuters

“Lo que me parece interesante es que el título del álbum de BTS lleva el nombre del espíritu de Corea”, dijo Lee, de la USC Annenberg School. “Cuando se reveló, mucha gente se emocionó. Decían: ‘Oh, BTS va a mostrar cómo se puede hacer el k-pop’. Pero las 14 canciones (del nuevo álbum) tienen títulos en inglés y los nombres asociados a estos temas son como Ryan Tedder (compositor y productor discográfico estadounidense) y Diplo (DJ y productor musical estadounidense), así que ha habido cierta confusión sobre si será música más occidental”.

El viernes, cuando BTS lanzó el primer video musical de una canción (“Swim”) de su nuevo álbum, algunos espectadores lo interpretaron como un giro estratégico hacia el mercado del pop occidental. Con BTS a bordo de un barco deslizándose sobre un océano resplandeciente, la canción está cantada íntegramente en inglés. También participa la actriz estadounidense Lili Reinhart, conocida sobre todo por su papel en la serie dramática juvenil “Riverdale”, y fue dirigido por Tanu Muino, quien ha trabajado en videos nominados al Grammy para Lil Nas X y Harry Styles.

BTS zarpa en el “Arirang”: así es el video de “Swim”, su nuevo sencillo

A medida que BTS avanza en esta dirección, ¿corren el riesgo de perder el favor de los fans? Al fin y al cabo, constantemente surgen nuevos talentos y, durante su pausa, han empezado a pisarles los talones. Stray Kids, por ejemplo, ha superado a BTS en la ruptura de récords en la lista Billboard 200, al conseguir la mayor cantidad de álbumes consecutivos en el puesto número 1 entre los actos de k-pop hasta septiembre de 2025.

En opinión de Lee, hará falta mucho más que eso. “Si solo miramos los números, entonces parece que estos grupos se están acercando. Pero cuando se trata del poder de marca, no estoy segura de que sea lo mismo. Stray Kids han tenido mucho éxito, pero no tienen el mismo nivel de reconocimiento de nombre en Corea”; en particular entre una base de fans multigeneracional, dijo Lee. “Hay un orgullo nacional ligado al éxito de BTS”.

Fans de BTS antes del concierto de regreso.

Tan sólida es la posición de BTS que, según Lee, incluso políticos locales están intentando subirse a su éxito. “Con las elecciones de mitad de mandato que se acercan en Corea, algunos políticos ven el concierto como una buena oportunidad de relaciones públicas… y lo están usando para destacar sus logros, aunque no hayan hecho nada (para que BTS actúe)”, dijo. “El k-pop siempre ha sido una parte importante del esfuerzo del Gobierno por aumentar su poder blando. El hecho de que BTS pueda usar el palacio para su actuación se debe a que han obtenido la aprobación de la ciudad de Seúl… que ve esto como algo que beneficia a Corea y que resalta la cultura y el patrimonio coreanos”.

“Solo un grupo del calibre de BTS puede hacer que esto suceda”.

Con información de Yoonjung Seo y Gawon Bae, de CNN.

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Brasil, una potencia agrícola en auge y un ejemplo con vulnerabilidades

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Escribe Mario Osava / IPS Noticias – Brasil es un caso singular de desarrollo agrícola acelerado, multiplicó casi por nueve su producción de granos en 50 años, se presenta como un modelo de agricultura tropical, pero tiene vulnerabilidades acentuadas por las guerras y, más existencial y permanente, por la crisis climática.

De 39,4 millones de toneladas de cereales, leguminosas y oleaginosas en 1975, la cosecha anual saltó para 346,1 millones de toneladas en 2025, según datos del estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge).

De importador de cerca de 30 % de los alimentos que consumía, el país se convirtió en gran exportador, con un superávit de 149 000 millones de dólares en el sector agrícola. Las importaciones se limitaron a 20 000 millones de dólares, registró el Ministerio de Agricultura y Ganadería.

En ese período de cinco décadas, la población brasileña se duplicó, de 107 millones de habitantes a 213 millones, según el mismo Ibge. En 1975 aún era mayoritariamente rural, con 52 %. El censo de 2022 apuntó que 87 % de los brasileños viven en ciudades.

Es decir, el salto en la producción agrícola ocurrió en un período de intenso éxodo rural, con la rápida urbanización de la población brasileña.

La investigación científica que permitió al país incorporar a la agricultura extensas tierras del Cerrado, la sabana brasileña, antes consideradas inadecuadas, suele ser apuntada como un factor decisivo de la transformación de Brasil en uno de los graneros del mundo.

¿Razones financieras detrás del bum?

“Hay varias explicaciones, pero quizás una de las más importantes sean las restricciones de recursos externos para importar alimentos. Brasil era muy dependiente de alimentos importados, y eso se agravó por la crisis de los años 80”, evaluó Jorge Arbache, profesor de economía de la Universidad de Brasilia.

Los países latinoamericanos y muchos otros en desarrollo sufrieron en aquella “década perdida” una empobrecedora crisis de la deuda externa que forzó a duros ajustes económicos.

Brasil vivió entonces un recrudecimiento de la hiperinflación, que alcanzó 235 % en 1985, y el inicio de un proceso de desindustrialización. El sector manufacturero pasó a perder participación en el producto interno bruto (PIB), al contrario de la agricultura.

Para ello contribuyó, de forma decisiva en la mirada agronómica, un gran esfuerzo en investigación y desarrollo volcado al sector agrícola. La estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), creada en 1975, tuvo un rol principal, pero otras instituciones especializadas también fueron relevantes.

“Eso resultó en un plan sofisticado de cultivos en el Cerrado”, recordó Arbache, en referencia al bioma que conforma la sabana más biodiversa del mundo.

El maíz y el algodón también tuvieron saltos de producción en las dos últimas décadas, impulsados por la soja, la locomotora cultivada entre noviembre y marzo. Enseguida se siembra algodón o maíz en la misma tierra. Con dos o tres cosechas al año, la agricultura tropical es naturalmente competitiva. Imagen: Mario Osava / IPS

La decisiva soja

La adaptación de la soja al suelo ácido y al clima del Cerrado, que ocupa dos millones de kilómetros cuadrados en el centro de Brasil, fue determinante para el bum agrícola. En 2025 esa oleaginosa, y también leguminosa, representó 48 % de la producción total de granos en Brasil, o sea 166,1 millones de toneladas.

Hace 50 años era un cultivo marginal restringido al extremo sur del país. Hoy Mato Grosso, un estado de la región del Centro-oeste en su mayor parte ocupado por el Cerrado y parte por la Amazonia, concentra 30,4 % de la cosecha nacional de soja.

“La gran capacidad de adaptación de la soja a suelos y clima distintos favoreció esa expansión. La Embrapa y otros centros de investigación lograron seleccionar variedades de producción espectacular en el Centro-Oeste”, explicó Jean Marc von der Weid, economista agrícola con maestría en la francesa Universidad París I Panthéon Sorbone.

Pero más importante fue la inversión en recursos humanos y en la extensión rural, a través de una red que llevó el conocimiento a los agricultores, opinó Arbache a IPS en una entrevista desde Brasilia.

Además, la soja impulsó la siembra de maíz y algodón, de los que Mato Groso se convirtió en el mayor productor nacional en años recientes. Ello porque que esos dos cultivos componen la segunda cosecha anual en las mismas áreas, una ventaja de la agricultura tropical.

El sol presente todo el año permite la fotosíntesis permanente y por ende dos o tres cosechas al año, limitadas solo por el clima, especialmente el régimen de lluvias. Es lo que asegura un protagonismo creciente de Brasil y otros países tropicales en la alimentación mundial, asegura Roberto Rodrigues, exministro de Agricultura brasileño.

“No conozco otro caso (de desarrollo agrícola) comparable al de Brasil. Si hay proyectos específicos y controlados, casi experimentales, de siembras en zonas áridas, pero nada relevante en ninguna mirada global”, acotó Arbache

Una vulnerabilidad fue que la concentración de granos en la frontera agrícola centro-occidental generó una fuerte demanda logística.

La implantación de carreteras, ferrocarriles e hidrovías no acompañó la velocidad del avance agrícola, lo se tradujo en insuficiencias en el almacenamiento y costos elevados en el transporte, en el quinto país más extenso del mundo, con 8,6 millones de kilómetros cuadrados.

Pequeña porción de un bosque amazónico incendiado. Cada árbol talado o quemado en la Amazonia representa miles de litros de agua a menos cada día en los llamados ríos voladores, que llevan lluvias a la agricultura más productiva de Brasil, hacía el sur. Imagen: Mario Osava / IPS

¿Bum sostenible pese a las vulnerabilidades?

Hay además otras neurálgicas vulnerabilidades.

“Nuestra agricultura es demasiado dependiente de insumos importados, tecnologías, fertilizantes, agroquímicos variados, servicios digitales, y buena parte del comercio es dominado por empresas internacionales”, señaló el profesor de economía Arbache.

“El valor agregado local es relativamente bajo. El sector tiene un talón de Aquiles. Una crisis internacional, como la que ocurre actualmente, puede poner nuestra agricultura de rodillas, a causa de un modelo de negocios muy vulnerable”, acotó.

Se refiere a la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, desde febrero de 2022, y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, que afectan el suministro de dos insumos indispensables: fertilizantes y diésel.

Brasil importa cerca de 85 % de los fertilizantes que consume. Rusia, principalmente, y países del Medio Oriente como Arabia Saudí y Qatar son sus proveedores y, por lo tanto, fuentes de inseguridad, como las guerras en Ucrania y contra Irán evidencian.

Pero, sin duda, la mayor vulnerabilidad es la climática, dijo a IPS, en su residencia en Río de Janeiro, von der Weid, fundador de la organización no gubernamental AS-PTA Agricultura Familiar y Agroecología, originalmente Asesoría y Servicios a Proyectos en Agricultura Alternativa, cuyas siglas mantiene.

Ferrocarriles y almacenes insuficientes encarecen la soja y otros granos de exportación brasileños. Esa infraestructura logística es de Anápolis, en el estado centro-oriental de Goiás, donde se conectan dos ferrocarriles. Imagen: Mario Osava / IPS

¿Camina la bonanza de monocultivos hacia la insolvencia?

El agronegocio, como se denomina a la agricultura industrial, de gran escala y monocultivos, “marcha hacia una insolvencia general”, sostuvo. Los eventos climáticos extremos provocan crecientes pérdidas y exigen cada día más subsidios y condonaciones, hasta la inviabilidad financiera, argumentó.

Ese fenómeno ya ocurrió de manera brutal en el estado de Rio Grande do Sul, en el extremo sur brasileño, donde lluvias torrenciales en mayo de 2024 afectaron 2,4 millones de personas, con por lo menos 183 muertos, sumergieron ciudades enteras, mataron miles de animales e inundaron los principales cultivos.

Las olas de calor redujeron la producción de café y cacao en todo el mundo y hacen mucho daño a la soja y el maíz, los cultivos más voluminosos de Brasil, siendo el maíz el más vulnerable a la sequía, ejemplificó Von der Weid.

Las áreas más productivas para el agronegocio, en el Centro-oeste, Sudeste y Sur de Brasil, dependen en buena parte de las lluvias provenientes de la Amazonia, en los llamados “ríos voladores”.

La humedad del océano Atlántico cercano a la línea ecuatorial, de los vientos alisios que soplan de este a oeste, entra Amazonia adentro y se agranda por la transpiración de los árboles. Al chocarse con la cordillera de los Andes, las nubes se propagan por el centro sur de Brasil y partes del Paraguay, Argentina e incluso Uruguay.

La agricultura de esas áreas depende de esos ríos aéreos, pero la población rural vinculada al agronegocio está entre los negacionistas del cambio climático. La extrema derecha, liderada por el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), es la más activa en el combate al ambientalismo, aunque sean víctimas directas de la crisis climática.

Campesinos del Corredor Seco Centroamericano se adiestran en la construcción de un estanque de piedra, una de las «tecnologías» de acopio de agua de lluvia en el Semiárido brasileño, donde estuvieron en junio de 2018, para un intercambio de conocimientos sobre cómo lidiar con las sequias. Imagen: Mario Osava / IPS

¿El Semiárido, la respuesta para el futuro?

La irregularidad climática provoca sequías y lluvias excesivas, dispersas e imprevisibles, de forma distinta en lugares incluso cercanos, se generaliza y se impone de manera similar a la que ocurre en la ecorregión del Semiárido, en el Nordeste de Brasil, donde AS-PTA más actúa desde su fundación en 1983, detalló Von der Weid.

En esa región predomina otro tipo de agricultura, la que en Brasil se denomina familiar, por involucrar poca tierra y el trabajo principalmente de las familias en la producción rural.

El Nordeste concentra 47 % de los predios de la agricultura familiar, según el censo del Ibge de 2017. Es donde más se diseminaron las prácticas agroecológicas, incluso por razones naturales, es decir las condiciones adversas, como lluvias concentradas en pocos meses, agua subterránea salobre, calor y mucha pobreza.

Las sequías periódicas en el Nordeste ya no provocan los desastres sociales que solían repetirse en la región, con fugas masivas de pobladores hacia el sur más desarrollado e industrial, invasión de las ciudades y saqueos del comercio.

La diseminación de cisternas para acopio de agua de la lluvia, más de 1,2 millones desde 2003, fue el principal factor de los cambios ocurridos y que limitaron los daños sociales de las sequias en el Semiárido.

La mayor parte de esas cisternas, más de un millón, se destina a proveer agua potable para beber y cocinar en los hogares. Las demás, llamadas para producción, son para el riego de los huertos y para los animales.

A ello se sumaron variados programas sociales, como la Bolsa Familia, un subsidio directo a los más pobres, beneficios a los jubilados y discapacitados, y compras gubernamentales de alimentos producidos por agricultores familiares para la alimentación escolar y de las instituciones de asistencia social.

Son “tecnologías sociales” que se exportaron a regiones semiáridas del continente y de África, como el Corredor Seco Centroamericano y el Chaco argentino.

El futuro de la agricultura será agroecológico, asegura Von der Weid, una exigencia de la adaptación a los cambios climáticos, a las condiciones adversas que los campesinos ya enfrentan en el Semiárido.

“La crisis del agronegocio ya se instaló y va creciendo, pese a la pujanza que exhibe en Brasil. No se pueden ampliar indefinidamente los subsidios”, concluyó.

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Passalacqua destacó la inmigración alemana y proyectó a Misiones como puente con Europa

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En un movimiento que combina identidad, diplomacia subnacional y construcción de agenda internacional, el gobernador Hugo Passalacqua encabezó este sábado 21 de marzo de 2026 un encuentro en Silicon Misiones con una comitiva del Ministerio Federal de Asuntos Interiores de Alemania, miembros de la Fundación Verbundenheit, diplomáticos y referentes de asociaciones germano-descendientes. La escena no fue solo protocolar. Con Misiones ya posicionada institucionalmente tras la sanción en 2025 de la ley que fijó el 3 de octubre como Día Provincial del Inmigrante Alemán, la provincia volvió a colocar en el centro una política de reconocimiento que ahora busca traducirse en algo más que memoria: vínculos estables con proyección cultural, social, económica y científica.

El dato político no es menor. En un contexto donde las provincias disputan visibilidad, inversiones y relaciones exteriores con sello propio, Misiones eligió mostrar una fortaleza singular: su composición multicultural como activo institucional. La visita alemana, con delegaciones también de Paraguay y del interior provincial, le permitió al Gobierno provincial ensayar una doble jugada. Hacia adentro, reforzar un relato de convivencia identitaria con anclaje territorial. Hacia afuera, ofrecer a la comunidad germano-descendiente como plataforma de articulación con Alemania. La pregunta que deja abierta el movimiento es hasta dónde ese reconocimiento simbólico puede escalar hacia una cooperación concreta.

Silicon Misiones como escenario de una política que busca futuro

La elección de Silicon Misiones como sede del encuentro no fue un detalle accesorio. El Gobierno provincial montó allí una escena que une tradición e innovación, memoria migratoria y agenda de futuro. En términos institucionales, la visita se inscribió en una lógica de diplomacia provincial cada vez más visible: usar la identidad social de Misiones no solo como rasgo cultural, sino también como herramienta de posicionamiento político y económico.

La Fundación Verbundenheit, dedicada a la vinculación de minorías alemanas en el exterior y con una red que alcanza a más de 150 colonias en el mundo, incorporó a Misiones en su agenda de trabajo por su composición social y por el reconocimiento institucional hacia la inmigración alemana. Ese encuadre le dio espesor al encuentro: la provincia no apareció únicamente como anfitriona de una visita diplomática, sino como territorio con densidad histórica suficiente para entrar en un mapa global de comunidades vinculadas con Alemania.

Ese antecedente reciente tiene un punto de apoyo claro en la decisión de la Legislatura de Misiones, que en 2025 sancionó la ley que establece el 3 de octubre como Día Provincial del Inmigrante Alemán, en coincidencia con el Día de la Unidad Alemana. El gesto legislativo, que podría haber quedado acotado al plano conmemorativo, fue retomado ahora por el Ejecutivo como parte de una narrativa más amplia: la diversidad cultural ya no se presenta solo como herencia, sino como recurso político para proyectar relaciones internacionales.

Passalacqua ordenó el mensaje: diversidad sin disolución de identidades

Durante su intervención, Passalacqua buscó fijar una idea fuerza con valor político propio. “En Misiones hay un sincretismo religioso, gastronómico, etnográfico muy particular, muy único”, señaló, antes de profundizar una definición que funcionó como núcleo del mensaje oficial: “Todos tenemos nuestra propia cultura, cada uno preserva su identidad histórica”.

No fue una frase aislada. El gobernador intentó condensar allí una visión de provincia donde la mezcla no supone pérdida de identidad, sino convivencia de pertenencias. En términos políticos, el mensaje opera en dos niveles. Por un lado, reafirma una marca histórica de Misiones como territorio de inmigración y diversidad. Por otro, ofrece una formulación moderada y ordenadora sobre la diferencia cultural: integración sin uniformidad, pertenencia común sin borramiento de los orígenes.

Ese discurso también le permite al oficialismo provincial sostener una idea de gestión asociada al reconocimiento y al cuidado de la diversidad. Passalacqua habló de una sociedad “que cultiva su diversidad, que la cuida, la ama” y encuadró esa dinámica en “un trabajo de Misiones y de Argentina”. En esa construcción aparece una lectura de poder: la identidad no se presenta como dato espontáneo, sino como resultado de una política pública de reconocimiento.

Alemania validó el gesto institucional y abrió la puerta a otra escala de vínculo

La presencia del comisionado del Gobierno Federal de Alemania para los Asuntos de los Repatriados y las Minorías Nacionales, Bernd Fabritius, le dio al encuentro una dimensión diplomática más nítida. Su intervención no solo celebró el contacto con las comunidades alemanas en Argentina; también puso en valor el paso dado por Misiones al institucionalizar el reconocimiento a la inmigración alemana.

Fabritius remarcó que la provincia “celebra desde el año pasado el día de las comunidades alemanas” y agradeció expresamente la declaración del 3 de octubre como Día Provincial del Inmigrante Alemán. La definición tiene peso porque transforma un gesto local en señal leída y valorizada por una autoridad alemana. “Es una señal de que la provincia reconoce a quienes tienen raíces alemanas, los ve y los estima”, sostuvo.

Pero el funcionario fue más allá del plano simbólico. Planteó que la comunidad alemana puede funcionar “como un puente sólido entre Misiones y Alemania”, base para una cooperación futura “no solo en lo cultural; sino también en lo económico, científico y en el intercambio de jóvenes”. Ahí aparece el punto más relevante del encuentro: la visita dejó en agenda la posibilidad de escalar desde el reconocimiento identitario hacia una relación bilateral con aplicaciones concretas.

Ese pasaje no está resuelto, pero sí insinuado. Y en política institucional, muchas veces el primer avance consiste precisamente en instalar un marco legítimo para futuras articulaciones.

Legislatura, representación y volumen social: la construcción de una mayoría cultural visible

La diputada provincial Carolina Butvilofsky aportó al encuentro una dimensión interna clave: la cuantificación de esa identidad alemana dentro de Misiones. Según expresó, de los 1.200.000 habitantes de la provincia, aproximadamente 400.000 descienden de alemanes. “Uno de cada tres misioneros lleva sangre alemana”, afirmó.

Más allá del tono enfático, el dato buscó hacer algo preciso: transformar una identidad cultural en masa crítica visible dentro de la estructura social misionera. En esa línea, también señaló que Misiones es “la única provincia argentina con dos consulados alemanes” y que cuenta con seis instituciones que enseñan idioma, cultura y tradiciones alemanas. Es decir, no se trató solo de reivindicar un origen, sino de mostrar una trama institucional viva.

Butvilofsky también introdujo una definición con impacto económico al sostener que “el 60% de las empresas de Misiones” fueron fundadas por familias de ascendencia alemana. El número, presentado en el marco del acto, apunta a vincular identidad con estructura productiva. Traducido políticamente: la inmigración alemana no solo forma parte del pasado cultural de la provincia, sino también de su presente empresario y de su paisaje económico.

Ese tipo de afirmaciones robustece el argumento central del oficialismo provincial: reconocer institucionalmente a estas comunidades no es un gesto ornamental, sino una forma de poner en valor un componente real del tejido social y productivo.

Qué se fortalece con este movimiento

En la correlación de fuerzas local, el principal beneficiado es el Gobierno de Misiones, que logra convertir una agenda cultural en una herramienta de posicionamiento político más amplia. Passalacqua aparece no solo como anfitrión de una delegación internacional, sino como articulador de una narrativa donde Misiones puede presentarse como provincia diversa, organizada y con capacidad de tender puentes internacionales desde su propia composición social.

También se fortalece la decisión legislativa de 2025, que deja de ser una ley conmemorativa para integrarse a una secuencia institucional más amplia. Cuando una norma logra proyectarse en relaciones diplomáticas, gana espesor político. Lo que antes podía leerse como un reconocimiento simbólico, ahora empieza a funcionar como pieza de una estrategia de visibilidad externa.

A la vez, ganan centralidad las asociaciones germano-descendientes y las entidades vinculadas con la cultura alemana, que pasan de ocupar un lugar comunitario a integrar una agenda con validación oficial provincial e interlocución internacional. No es un cambio menor: cuando el Estado incorpora a estos actores en su política de representación, también redefine jerarquías dentro del mapa institucional.

El impacto económico todavía es potencial, pero ya ordena expectativas

Por ahora, el encuentro no dejó anuncios de inversión, convenios productivos ni programas específicos. Ese límite conviene subrayarlo. Sin embargo, sí dejó algo que en política pública suele ser la antesala de decisiones más materiales: una agenda verbalmente consensuada sobre cooperación económica, científica y de intercambio juvenil.

La mención a esos campos de trabajo no garantiza resultados, pero marca dirección. Y esa dirección importa en una provincia que viene buscando consolidar una identidad propia en innovación, formación y articulación con el exterior. En ese esquema, la referencia a la comunidad alemana como puente puede funcionar como argumento para futuros proyectos de cooperación.

También hay una lectura institucional más fina. El Gobierno provincial evitó reducir la inmigración a un homenaje nostálgico. La presentó como un capital social vigente y potencialmente útil para abrir nuevas ventanas de vinculación. Esa decisión reordena el sentido del acto: no fue solo memoria, fue también una manera de ensayar una proyección.

Una jugada de diplomacia provincial con anclaje identitario

En el tablero político actual, donde muchas provincias buscan construir agenda propia más allá de la dinámica nacional, Misiones volvió a mostrar un estilo de intervención que mezcla identidad, institucionalidad y proyección internacional. Lo hizo sin confrontación, sin grandilocuencia y con un formato de baja estridencia. Pero justamente ahí radica una parte de su eficacia.

La recepción a la delegación alemana, con presencia de la Embajada de Alemania en Argentina, la Federación de Asociaciones Argentino-Germana, la Fundación Verbundenheit y delegaciones de Paraguay y Corrientes, le permitió a la provincia reunir en una misma escena actores diplomáticos, comunitarios y políticos. Esa combinación genera volumen institucional y le da densidad a un mensaje que, en otro contexto, podría haberse diluido en la agenda cultural.

La actividad mostró además una lógica de continuidad: ley provincial en 2025, reconocimiento oficial en 2026, recepción de delegación internacional y apertura de posibles áreas de cooperación. No parece un hecho aislado. Más bien, empieza a tomar forma como una política de posicionamiento.

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Cuba en áspera negociación con EEUU mientras la crisis llega al límite

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Escribe Dariel Pradas / IPS Noticias – Otro corte eléctrico total en Cuba empeoró las protestas y los cacerolazos de la población, mientras el gobierno negocia con Estados Unidos el fin de la asfixia energética a la isla, dentro de una crisis que se hace cada día más insostenible para sus habitantes.

El miércoles 18, luego de casi 30 horas, la red eléctrica nacional volvió a su “normalidad” luego de que el apagón general del lunes 16 —el sexto de esa envergadura en 18 meses— dejara sin luz a los 9,7 millones de habitantes de esta nación insular caribeña.

Sin conocerse aún las causas específicas que han propiciado este nuevo apagón total, el sistema eléctrico volvió a su rutina de cortes de unas 15 horas diarias en La Habana y hasta el doble en el resto de las provincias, llegando a alcanzarse un déficit diario de la generación eléctrica superior a 60 %.

“Es demasiado que ocurra otro apagón general, cuando al día solo te ponen unas poquitas horas de luz. Así no se puede”, dijo a IPS Marielys González, una responsable de su hogar, de 59 años, residente en la capital.

Según González, los cacerolazos en su barrio no dejaron de sonar, como actos de protesta a la crisis energética que atrapa la cotidianidad de La Habana y otras ciudades durante las últimas semanas.

En la medianoche del sábado 14, un grupo de personas de la central ciudad de Morón, a más de 400 kilómetros de La Habana, salieron a las calles “con reclamos relacionados, fundamentalmente, con la situación electroenergética y el acceso a productos alimenticios”, reportó un medio local.

La protesta, que había iniciado de “manera pacífica”, derivó en que un grupo más reducido apedreara la entrada de la sede del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba —el único permitido por ley—,  y provocara un incendio en la calle con los muebles de la recepción, un video que se hizo viral en las redes sociales.

Cinco personas fueron detenidas, según informó el Ministerio del Interior de Cuba.

Apenas días atrás, el lunes 9, una treintena de estudiantes universitarios se había congregado en la escalinata de la Universidad de La Habana (UH) para protestar por la falta de vías institucionales para transmitir sus quejas y, sobre todo, contra el sistema de clases semipresenciales implementado en febrero para la educación media y superior, como parte de las medidas de ahorro ante el bloqueo petrolero de Estados Unidos.

“No un semipresencial, es a distancia totalmente, al menos en mi carrera. Muchos estudiantes no se sienten cómodos con esta forma. Y al ser a distancia, los apagones y las problemas de conectividad están afectando bastante”, dijo a IPS Leonard Gómez, de 21 años, estudiante de Derecho de la UH y vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria de su facultad, organización que agrupa a los universitarios cubanos.

Gómez y otros estudiantes se organizaron para exigir, mediante la protesta en la escalinata, la cancelación del semestre escolar: “Que se posponga y empiece de cero una vez que la situación del país mejore”, agregó.

Sin embargo, reconoció que su petición es sobre la base de que la crisis energética del país terminaría en pocos meses, ya que “la situación en el país no es sostenible en años”.

Si no mejorara antes de septiembre, probablemente no quedaría otra opción que acatar el modelo de clases semipresenciales, dijo.

La precariedad creciente de las condiciones de vida de los cubanos explica la expectación con que en La Habana se aguarda la llegada, este sábado 21 de la flotilla humanitaria «Nuestra América», con tres buques de organizaciones de una Internacional Progresista, cargados con alimentos y otros insumos asistenciales.

El activista estadounidense David Adler, coordinador de la Internacional, dijo el jueves 19, ya en La Habana, que «Estados unidos ha logrado, con pistola en mano, romper histórica solidaridad entre países», y esto es lo que busca aliviar la flotilla, y tratar de abrir una brecha a favor de la población cubana.

Estudiantes universitarios realizan una protesta pacífica en la escalinata de la Universidad de La Habana. Algunos se encontraban inconformes con el modelo de clases semipresenciales y pedían la suspensión del semestre escolar. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Ásperas negociaciones con Washington

Desde mediados de diciembre, el gobierno de Donald Trump impuso un cerco marítimo en el Caribe para restringir el flujo de petróleo venezolano hacia otros países, incluido Cuba, que durante décadas recibió combustible de Caracas a cambio de cooperación médica y de otros sectores profesionales.

A finales de enero, Trump presionó más al anunciar aranceles para cualquier nación que suministrara combustible a La Habana, una medida que ha disuadido a otros gobiernos de enviar crudo y que provocó un plan de contingencia con fuertes medidas de ahorro como racionar la venta de combustible, entre otras.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó en una declaración el 13 de marzo que, como consecuencia de estas acciones, no han llegado cargamento alguno de petróleo al país en los últimos tres meses.

Como resultado, la demanda eléctrica interna solo puede ser abastecida en 40 %, que aporta el crudo y gas que se extraen localmente, además de los pocos paneles solares en funcionamiento.

El presidente confirmó en la primera quincena de marzo la crisis energética se había “agravado”.

Asimismo, agregó que “el impacto es tremendo” y que la falta de energía perjudica los servicios médicos, educación, transporte y comunicaciones.

“Decenas de miles de personas esperan por una operación quirúrgica que no se puede desarrollar por la falta de energía eléctrica”, citó como ejemplo de las penurias que vive la población.

Pero la mayor noticia que dio Díaz-Canel fue la oficialización de conversaciones con la  administración Trump, en la primera admisión oficial de un diálogo bilateral para salir de las presiones estadounidenses.

De acuerdo al presidente, funcionarios de ambos países están tratando de “buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales”, y que hay actores internacionales —no especificó cuáles— “que han facilitado estos intercambios”, sin dar más detalles.

El jueves 12, horas antes del anuncio de Díaz-Canel, el gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos, en el marco de un acuerdo con el Vaticano, mediador histórico entre ambos países, en lo que se consideró como un gesto dentro de esas negociaciones.

Desde hace semanas, el gobierno estadounidense y el propio Trump repetían que estaba en diálogo con las autoridades cubanas, pero la contraparte cubana lo había negado.

El lunes 16 de marzo, Trump dijo que espera tener “el honor de tomar Cuba, de alguna manera”, mientras aseguró que podía hacer “lo que quisiera” en la isla.

“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional… Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable”, respondió Díaz-Canel, al día siguiente, en su cuenta de X.

Este mismo viernes 20, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, reconoció que las negociaciones con Estados Unidos son «muy sensibles» y por ello la decisión de La Habana es conducirlas con discreción.

Pero «puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es objeto de negociciación», ni lo es el cargo del presidente o cualquier otro funcionario, remarcó el vicecanciller ante crecientes rumores sobre que la salida de Díaz-Canel de la presidencia era parte de las conversaciones binacionales.

Un joven observa la transmisión de la conferencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, televisada en cadena nacional el 13 de marzo. El mandatario confirmó en ella la existencia de una mesa de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

La batalla comunicacional

Muchas reacciones de la población local variaron entre si Cuba debería defender una posición más “digna” o “dar su brazo a torcer” en la mesa de negociaciones, según pudo comprobar IPS en un sondeo realizado a vox populi.

Sin embargo, en los que todos coincidieron es que se debía encontrar alguna solución mediante aquel diálogo bilateral, de forma que se alivie la crisis energética que sufre principalmente la población cubana.

“Pero, ¿qué está exigiendo Estados Unidos? ¿Qué se está negociando? Nada de eso dijeron. Y lo más importante, ¿para cuándo se va a solucionar el problema? Porque no hace falta para dentro un año: la solución se necesita ahora”, dijo a IPS Teresa Gutiérrez, enfermera habanera de 61 años.

Desde febrero, el gobierno cubano ha implementado varias normas jurídicas que ofrecen mayor apertura al sector privado, como la creación de sociedades mixtas con el sector estatal, permitir la importación de combustible, entre otros.

En el contexto de las conversaciones entre La Habana y Washington, la medida más reciente consiste en que los cubanos fuera del país podrán desde ahora ser propietarios de empresas privadas en Cuba sin necesidad de residir en la isla, abrir y operar cuentas bancarias en divisas en bancos cubanos, y otras oportunidades que hasta solo estaban restringidos a los cubanos con residencia efectiva.

Las medidas fueron divulgadas por el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez Oliva, primero en la cadena estadounidense NBC News, y el lunes 16 en la televisión cubana.

Mientras siguen las negociaciones bilaterales, gobiernos de la región, alineados con Trump, intensifican la presión hacia Cuba.

Costa Rica anunció el miércoles 18 el cierre de su embajada en Cuba al expresar su “profunda preocupación” por la situación en la isla y afirmar que “hay que limpiar el hemisferio de comunistas”.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano (Minrex) lamentó que Costa Rica haya limitado las relaciones bilaterales “bajo presión de Estados Unidos”

Dos semanas antes, el gobierno de Ecuador ordenó la salida del personal diplomático cubano de Quito, alegando injerencia en asuntos internos.

En menos de un mes, Guatemala anunció que frenará gradualmente su programa de médicos cubanos, tras 27 años de cooperación, mientras Nicaragua prohibió la entrada a ciudadanos cubanos sin visa, cortando una ruta clave para la migración hacia Estados Unidos.

Asimismo, los últimos médicos cubanos en Honduras salieron el 5 de marzo sin renovación alguna y, al día siguiente, Jamaica rompió el convenio médico con Cuba, una brigada compuesta por 277 profesionales.

“El gran tema hoy es la batalla comunicacional, cuando el nuevo fascismo tiene la ventaja”, dijo el intelectual cubano Abel Prieto el miércoles 18, durante el anuncio de la quinta edición del Coloquio Internacional Patria, un evento que debatirá los desafíos de la comunicación digital contemporánea y la soberanía tecnológica, entre otros tópicos.

El presidente de Casa de las Américas, institución que auspicia el Coloquio, agregó: “Esta amenaza (de Estados Unidos), lo que hizo fue reforzar el antimperialismo de la gente”.

Mientras, su más celebre cantautor, Silvio Rodríguez, aseguró que “tomará las armas” si llega a concretarse la agresión de Estados Unidos a Cuba, que anuncia Trump.

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