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Programa Económico 2.0 (actualizado por el FMI)

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Escribe Lorenzo Sigaut Gravina, Economista Jefe de Ecolatina. Tras el anuncio de un préstamo Stand By del FMI por hasta USD 50.000 Millones por tres años, el Ministro de Hacienda y el Presidente del BCRA relanzaron en conferencia el programa económico de la administración Macri. Cabe destacar que no anunciaron un nuevo esquema sino que lo recalibraron: bajo la atenta supervisión del staff técnico del FMI, se modificó la velocidad del gradualismo fiscal y el tempo de las metas de inflación.
En el frente fiscal, el Ministro de Hacienda se comprometió a un ajuste más fuerte para alcanzar el equilibrio primario en 2020 (la propuesta original era conseguirlo en 2019 pero luego se pospuso a 2021), bajando el rojo primario de la meta del 2,7% PBI para este año a un déficit de 1,3% PBI el año que viene. Esto significa que en 2019, año de elecciones presidenciales, el gobierno de Cambiemos deberá hacer un esfuerzo fiscal de 1,4 p.p. del PBI.
En el cuadro se detalla donde se concentrará el recorte de 1 p.p. de las erogaciones primarias en 2019 (gasto de capital, subsidios y transferencia a las provincias caerán en términos nominales) y el aporte de los ingresos (+0,4 p.p. del PBI) gracias a un crecimiento del 2,5% previsto para el año entrante.
Más aún, el FMI sumó al programa fiscal el resultado financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda pública (ver abajo) y se negoció una cláusula novedosa en la cual el Estado puede elevar el gasto en planes sociales (+0,2 p.p. del PBI) si la pobreza empeora.

Existen dos incógnitas sobre la viabilidad del planteo fiscal. La primera es sobre la fortaleza política del Ejecutivo ¿puede el gobierno implementar dicho ajuste del gasto? Preocupa particularmente la aprobación en el Congreso de un presupuesto con una reducción de partidas sensibles para las provincias (Ej: transferencias corrientes a las provincias).
La segunda es sobre la factibilidad económica del ajuste fiscal. Si el PBI no crece (no mejoran los ingresos) el recorte del gasto sería aún mayor al estipulado dificultando sobremanera el cumplimiento de la metas fiscal. Vale destacar además que el ajuste pautado para 2019 reduce las posibilidades de expansión de la economía. Es cierto que un clima favorable en la zona agrícola núcleoel año que viene podría recuperar la pérdida de actividad de este año (1 p.p. del PBI), pero el arrastre estadístico de 2018 sería nulo (o incluso negativo) y la política fiscal y monetaria será contractiva para conseguir las ambiciosas metas trazadas.
Por el lado de la inflación, el BCRA recuperó el control sobre la fijación de las metas (el 28 de diciembre de 2017 había perdido esta potestad a manos de Jefatura de Gabinete), y acordó con el Tesoro tres cuestiones que le otorgan mayor margen de maniobra a la hora de desacelerar la suba de precios.
En primer lugar, el Tesoro va a cancelar -anticipadamente y en Pesos- Letras Intransferibles para que el BCRA pueda recomprar/reducir el stock de LEBAC. Esta medida apunta a que el Central recupere gradualmente el control de la tasas de interés de referencia (muy elevada en un escenario de corrida para evitar que el desarme de LEBAC termine presionando al dólar). En segundo término, el BCRA va a dejar de comprar las divisas provenientes de la colocación de Deuda Pública. Esto implica que el Tesoro va a tener que venderlas en el mercado cambiario para hacerse de Pesos, mientras que el Central deja de acumular Reservas y emitir Pesos (contrapartida de esa operación). Por último, se acordó la eliminación de la asistencia al Tesoro, y el envío por parte del Ejecutivo de una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para cristalizar legalmente la mayor autonomía conseguida.
En este contexto el presidente del BCRA anunció nuevas meta de inflación para los próximos tres años: 17% en 2019; 13% para 2020 y 9% en 2021. Además, tomó la decisión de dar de baja la meta de 2018 (que a fines del año pasado fue elevada de 12% a 15%) producto del fenomenal desvío respecto de la realidad (esperamos que el año cierre con una inflación de 28,5%). Consistente con esta medida, ayer el gobierno elevó 5% (de 15% a 20%) la pauta salarial que acordaron la mayoría de los gremios en la paritaria de 2018.
La pregunta del millón es si finalmente el BCRA podrá cumplir con la meta de inflación pactada. El saneamiento patrimonial de la autoridad monetaria (principio de solución para la bola de nieve de las LEBAC), la reducción de la emisión monetaria (por asistencia al Tesoro y acumulación de reservas), y precios relativos (tarifas y dólar) más alineados, son elementos que permiten ser optimista sobre alcanzar el 17% el año próximo. Sin embargo, tres años consecutivos de incumplimiento han minado la credibilidad del BCRA, la elevada inercia y lo que suceda con el tipo de cambio nominal serán claves.
Esto nos lleva a discutir la política cambiaria. Pese a que el Presidente del Central mencionó que intervendrá frente a tendencias disruptivas, dejó de poner un techo al dólar mayorista (oferta de USD 5.000 millones a 25 ARS/USD), dando la señal de volver a un esquema de mayor flotación como exige el FMI. Sin embargo, el Ministerio de Finanzas se comprometió a vender las divisas conseguidas por colocaciones de deuda pública en el mercado cambiario en momentos de presión, por lo que aún no se sabe cuán activa será la participación del Tesoro. Si con los dólares conseguidos se consolida la estabilidad, la tentación de planchar el tipo de cambio el año próximo son elevadas: en el corto plazo el atraso cambiario ayuda a cumplir las metas del programa económico y ganar elecciones.
Pese al relanzamiento del programa económico actualizada por el FMI, la pregunta clave sigue siendo con cuanto ingreso neto de capitales contará la economía argentina. Esta variable define la trayectoria del tipo de cambio y la magnitud del déficit externo financiable. Si contamos con apoyo de organismos financieros internacionales, un posible swap con China, y/o prestamos de un grupo de bancos internacionales, la economía Argentina podría conseguir más de U$S 60.000 millones en los próximos meses, brindándole al gobierno de Cambiemos un dique de contención frente a nuevas presiones cambiarias (por shocks externos o internos).
Para aquellos que piensan que el problema de Argentina es de origen fiscal, dicho financiamiento será el puente para llegar al superávit primario que permite estabilizar el ratio deuda pública producto y además corrige “pari passu” el déficit externo, llevando a nuestro país finalmente a la senda del desarrollo.
Lamentablemente, el principal problema de nuestra economía es la restricción externa, por lo que sin una estrategia clara de promoción de las exportaciones (tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos) dicho financiamiento sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado, acumulando mayor deuda en moneda extranjera. Es que este esquema es inestable (depende en demasía del ingreso de capitales) y sólo puede ser exitoso en el corto plazo (lograr estabilidad cambiaria y crecer bajando la inflación como sucedió en 2017) a costa de seguir acumulando desequilibrios externos.

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Ysyry Cuatiá, la fábrica de pasta celulósica de empresarios misioneros y correntinos, avanza en negociaciones con inversores de Estados Unidos y Europa

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En la Argentina, cuando se habla de una inversión de 1.000 millones de dólares de capitales locales para instalar una moderna fábrica  sólo cabe pensar en menos de una decena de grupos empresarios: YPF, Arcor, Techint, Pan American Energy, Grupo Pampa y quizás algún nombre más.
Pero la historia de Ysyry Cuatiá -el proyecto para instalar una planta de pasta celulósica y papel kraft en Ituzaingó-, puede romper esa lógica y devolverle a la Argentina la capacidad de que sus empresarios puedan crecer y soñar en grande, con una mirada puesta en el desarrollo local que siempre será distinta al de un grupo multinacional.
Ysyry Cuatiá es el proyecto que nació de un grupo de seis empresarios misioneros y correntinos y en los últimos dos meses avanzó mucho en las negociaciones con dos grupos de inversores de Estados Unidos y Europa.
El proyecto para instalar una planta con capacidad para producir 500.000 toneladas al año de pasta celulósica de pino y/o papel kraftilner (el marrón que recubre el corrugado para hacer cajas de embalaje) requiere de una inversión de entre 800 y 1.000 millones de dólares. Semejante inversión en un país como la Argentina solo está al alcance de las multinacionales o esa pequeña elite de grupos empresarios locales mencionados más arriba.
Para hacer una comparación, Arauco Argentina, la pastera más grande del país, tiene capacidad para 350.000 toneladas al año. Ysyry Cuatiá (“río de papel” en guaraní) es una de las mayores inversiones industriales proyectadas en la era de Mauricio Macri, ya que demandaría un desembolso de entre 800 y 1.000 millones de dólares.
“El monto final depende de la configuración final de la planta, explicó, Gustavo Cetrángolo, el ideólogo y principal impulsor, quien visitó la redacción de Economis para relatar la evolución de este proyecto.
Este consultor forestal logró reunir en 2011 a un heterogéneo grupo de empresarios y profesionales que se entusiasmaron, vieron el potencial y aportaron trabajo y capital para contratar a la finlandesa Pöyry, la consultora forestal más grande del mundo, que terminó avalando el plan tras un exhaustivo estudio.
Acá hay una posibilidad de negocio, hay materia prima, hay mercado y los números del negocio cierran: concluyó la consultora finlandesa. Si lo dice Pöyry, los inversores empiezan a sacar cuentas y a interesarse en el negocio.
“Los proyectos avalados por Pöyry son lo que en la jerga se denomina bankable, es decir, son sujetos de crédito para organismos financieros multilaterales como el Banco Mundial o el BID, este es un aval importante”, explicó Cetrángolo.
El grupo de seis socios-fundadores o impulsores de la idea lo completan Ralf Frank y Mario Plotz, médico obereño. Ambos son socios de Cetrángolo en Agroforestal Oberá, una pequeña planta que exporta resina de pino. Cuenta también con dos empresarios importantes en sus sectores: Stuart Navajas y Marcos Pereda, del Grupo Bermejo (ganadería) y Potrero San Lorenzo (forestaciones en Entre Rios). Completa el sexteto, el abogado Marcelo Subizar, quien se encarga del armado legal de la inversión.
Vinieron los inversores
“Hace unas semanas estuvo de visita uno de los tres grupos interesados en asociarse, de origen norteamericano y del sector celulósico y papelero, los recibimos el supermartes de las Lebacs”, comentó. “Obviamente miran con atención las turbulencias financieras, aunque esta es una inversión a largo plazo”, agregó.
El segundo grupo interesado lo forman dos firmas de origen europeo. “La que lleva la voz cantante en ese segundo grupo produce cajas y papel para cajas, el otro es del sector celulósico”, dijo Cetrángolo. Los europeos ya hicieron pruebas satisfactorias de la calidad de la madera.
El rol del Estado en una inversión de envergadura
“Tenemos en claro que cualquiera de esas fórmulas nos dejaría con una minoría accionaria, pero aún así queremos avanzar, las papeleras y las fábricas de pasta se hicieron en los 70 y 80 con aportes de los estados nacionales y provinciales en la Argentina y la participación de empresarios más chicos. Papel Prensa se hizo con el entusiasmo emprendedor de Roberto Civita, fundador de editorial Abril, que tampoco tenía el capital, pero tenía la idea”, explicó Cetrángolo.
“Civita se asoció con el Estado, ninguno de estos proyectos se hacen sin que el Estado participe de alguna manera”, comentó Cetrángolo, quien se reunió varias veces con gobernadores, funcionarios de todo tipo.
La última fábrica de pasta celulósica que se inauguró en la Argentina fue Alto Paraná en 1983 y se realizó con aportes del estado nacional. “Todas las plantas de papel o pasta se hicieron en los 70 u 80 con un fuerte impulso del Estado, el Estado en proyectos de semejante envergadura tiene un rol fundamental”, explicó el consultor forestal y ex ejecutivo de Pérez Companc.
Cetrángolo no pide que el Estado aporte capital, necesariamente. Sino que contemple alternativas, como créditos a largo plazo o avales para presentar ante bancos privados. Hasta los 80, el Estado tenía al desaparecido BANADE (Banco Nacional de Desarrollo) que cumplía este rol. Como los brasileños tiene al poderoso BNDES, que sigue cumpliendo un rol primordial para apuntalar los grandes proyectos industriales de capitales brasileños.
En Corrientes y Misiones hay 1,2 millón de hectáraes de bosques listos para ser cultivados. La demanda actual no alcanza a absorber semejante oferta. “Hay un excedente de 5 millones de toneladas al año en Misiones y unos 7 u 8 millones más en Corrientes”, calcula Juan Gauto, subsecretario de desarrollo forestal de Misiones.
“A veces en algunos reuniones que tenemos con funcionarios nacionales parecería que a esta administración no le hace mucha diferencia que seamos un grupo de empresarios locales o un grupo multinacional, se focaliza en que se concrete la inversión, aspiramos a que en algún momento vean la diferencia”, dijo Cetrángolo.
“Pero para nosotros sí, tenemos un compromiso distinto con la comunidad donde vivimos y trabajamos, y estamos todos los días”, consideró el principal gestor e impulsor de este “Río de papel”.

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Emir Sader: “La izquierda no hizo lo suficiente para ganar conciencia social”

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O Brasil que queremos, es el título del libro que Emir Sader pone sobre la mesa. Es un extenso compendio de “nuevas utopías”, superadoras de aquellas que llevaron a Lula al poder en 2003. Ahí radica, según el veterano filósofo y pensador brasileño, la raíz del retroceso de las izquierdas de Latinoamérica después de una década rica en la recuperación y ampliación de derechos: la falta de nuevas utopías que reemplacen a aquellas que en Brasil se exteriorizaron en comer tres veces al día.
“El que vivió los años 90, aquí o allá, se daba cuenta, teníamos una cierta idea de que no había vuelta atrás, era tan avasallador lo de la victoria del neoliberalismo, como modelo económico, como desarticulación del Estado, como ideología. Pero conseguimos un milagro en esos seis países de América Latina. A contramano de lo que pasaba en el mundo logramos disminuir la desigualdad, disminuir el hambre, la exclusión social, a contramano del neoliberalismo que sigue vigente en escala mundial. Hemos dejado de construir eso”, explica Sader.
El pensador brasileño, uno de los férreos defensores de Lula, brindó una exposición en la facultad de Humanidades el viernes por la tarde. Antes dio un extenso reportaje a Economis.
Sader advierte que la derecha volvió para recuperar espacios que la izquierda supo ceder en los últimos años. Por las urnas, como en Argentina o a través de un golpe parlamentario, como en su país o el que desplazó a Fernando Lugo en Paraguay.
“Ayer salió la resolución jurídica que confirma que Dilma no cometió las “pedaladas” fiscales, por lo tanto, debieran devolverle el cargo. No sólo la condena de Lula es una trampa, tampoco el golpe no tenía ninguna razón”, puntualiza.
¿Qué pasó para que ese milagro, como lo denomina, quedara trunco?
Bueno, no fue un milagro, fue una combinación de un cambio de las condiciones internas y errores cometidos. En lo interno, el primer gobierno de Dilma fue bueno con políticas sociales y todo, pero no hubo discurso. Cuando llegaron las elecciones de 2014, una parte, a lo mejor 30 millones de personas que votaron por el candidato de la derecha, son beneficiarios de las políticas sociales. En el centro sur tuvimos una derrota enorme. En los pueblos donde las condiciones de vida cambiaron tanto, el efecto de los medios de comunicación fue muy pequeño. En el norte, Minas Gerais, Bahia hacia arriba, llegaron con un 70% de votos una diferencia pequeña, pero ganaron. Pero hay que ver los errores. Uno de los principales errores internos fue la presidencia desnuda, que no hablaba, no explicaba, porque uno cree que hace buenas medidas tecnocráticas y ya está, pero la gente toma conciencia de ello.
¿No hubo un giro también de Dilma en políticas que no fueron del todo progresistas?
Eso fue el segundo mandato, que fue desastroso. En la misma campaña electoral de 2014 no se dijo qué se iba a hacer, era una campaña buscando evitar un retroceso, pero sólo te convenzo de evitarlo, si estás convencido de que está bien, no ganás nueva gente. En el segundo mandato ella sola absolutamente implementó un ajuste que la aisló completamente de todo, fue ineficiente, injusto, que la dejó en una situación de debilidad donde todo la golpeaba. Ya no tenía el apoyo popular y la derecha la presionaba.
Eso de alguna manera termina arrastrando a toda Latinoamérica… la caída de Dilma fue el puntapié…
El error de perder beneficiarios de las políticas de inclusión se da en varias partes. Pero no es responsabilidad sólo del Gobierno, sino de las organizaciones sociales que no organizan a los beneficiarios de esas políticas. Es cierto que faltó discurso, pero los Gobiernos hicieron muchas buenas políticas sociales, hubo un universo de gente beneficiada que podía estar organizada y conciente, así que también hubo un error de los movimientos populares en su conjunto. Los electores del nordeste de Brasil, que son decisivos, no están organizados popularmente, quieren el liderazgo de Lula, etc, pero no están organizados para hacer política. Después del segundo mandato de Dilma, que ahí hubo errores graves, se aisló y ahí ellos aprovecharon esa nueva guerra híbrida que es combinar medidas en el parlamento, resoluciones en el poder judicial, medios de comunicación, para descalificar, judicializar la política. Como dicen, la guerra de lawfare (guerra jurídica), que busca utilizar las leyes de manera direccionada para la persecución política, y lograron imponer esa idea de que la política es mala y corrupta. Nosotros no pudimos revertir ese mensaje, sobre todo en la misma gente con la que ganamos, cuando pusimos la idea de que lo primordial era mejorar la desigualdad social. Eso fue cambiando porque ellos empezaron a hablar de la corrupción y del desastre económico que no era tal, pero se generó la idea de una inflación descontrolada. La combinación de todo eso generó que ellos tengan una agenda favorable.
Está contando la historia reciente de la Argentina…
Probablemente. Pero allá (en Brasil) la derecha perdió. Tuvo 51 millones de votos, Dilma tuvo 3 puntos más, pero de todas maneras fue un golpe para las políticas sociales de mucho éxito. En Ecuador, Lenin le ganó a uno de los banqueros más grandes del país, gana por muy poquito. Pero perdió en sectores organizados socialmente incluso, donde habían políticas sociales que beneficiaron a la mayoría de la población. No se hizo lo suficiente para ganar conciencia. Allí empiezan los argumentos que usted bien conoce como: “Dios me ayudó, me esforcé mucho, el Estado no me da nada”. La gente siente en la carne eso, porque ahora se da cuenta que había mejorado y el esfuerzo que ponía el Gobierno.

En el caso de Brasil el neoliberalismo es más frágil, primero porque no habían ganado elecciones, segundo el gobierno tiene el 3 por ciento de apoyo, no tiene caudal electoral. Tercero, hay una unidad muy fuerte de izquierda, donde Lula tiene un carácter de líder avasallador, donde si no es candidato va definir quién es el favorito para ganar. De allí que para América Latina, Brasil es decisivo, no sólo por el peso, sino por la fragilidad de ellos, y por el plazo del desenlace de este momento de crisis más profunda de la historia económica de Brasil, porque algún desenlace va a haber.
¿Eso puede influir en Argentina?
Sí, posiblemente ganando López Obrador, o el PT o lo que sea, va a significar frenar un poco al neoliberalismo. Por el contrario, si en Brasil se consolida, el viraje a la derecha se consolidará.
¿Porque cree que pasó, tanto en Brasil, Argentina, Chile, Fernando Lugo en Paraguay que terminan siendo derrotados o desplazados?
Lugo no tuvo tiempo de consolidarse, no es justo evaluarlo por el poco tiempo que tuvo, frenado por un parlamento, frenado por un vicepresidente. Los otros sí.
¿Pero por qué cree que pasó?
Por esa razón, (Alvaro) García Linera lo dice muy bien: “Cuando una fuerza política gana, la disputa ideológica sigue hasta la victoria política”. Con convencer a la mayor parte de la población a que tema el gasto excesivo del Estado, ganaron en los 90 una, dos o tres veces. Recién perdieron cuando convencimos de que había una gran desigualdad social. Con eso ganamos siempre, pero ellos fueron cambiando la agenda. Entonces cuando se llega a 2015 en Argentina, la agenda nacional es otra, ya no es la desigualdad social la centralidad que fue el espíritu de fuerza de nuestro gobierno. Ya empieza el tema asociado al gasto del Estado y a la corrupción que justifica los supuestos gastos, esta nueva agenda ganó a la mayoría de la gente acá.
Argentina firmó un acuerdo con el Fondo Monetario por 50 mil millones de dólares, ¿qué significa esto en materia política para la región?
Significa que, en Brasil y Argentina, el neoliberalismo no tiene nada de nuevo, propone lo mismo que en los 90, sin la paridad del 1 a 1, pero es lo mismo. Con todo el ajuste que hay allá hay un cierto control de la inflación, pero con una recesión letal, con 27 millones de personas desempleadas. Ahora están vendiendo la idea de un Fondo Monetario flexible. ¿En dónde está ese modelo? Al contrario, ya están comenzando a decir que el pueblo va a sufrir, que va a ser duro. Dígame dónde el ajuste fiscal derivó en una recuperación económica. No hay nada de nuevo en esto, es el camino de la depresión y derrota. En Brasil y Argentina, se aplica el mismo modelo que en los 90 y eso fracasa. En Brasil con la simple huelga de camioneros se cayó todo el optimismo de la recuperación económica, vuelve a ser un punto preocupante, después de dos años, dos años y medio, ni siquiera temperaron ese ajuste con políticas sociales, allá por lo menos. Acá no hicieron nada sustancial, allá congelaron los recursos por 20 años para políticas sociales. Por eso Lula dice que es ingobernable el país sin un referéndum revocatorio de las medidas, tiene que tener una votación del parlamento. Después sumar a los pueblos, sin eso incluso, la votación de los derechos de los trabajadores tendría que tener eso mínimamente para que sea gobernable.
Hay una discusión ideológica que los pensadores, filósofos no deberían involucrarse en política…
Hay un reflujo de la intelectualidad en Latinoamérica. En todos los periodos importantes en nuestra historia hubo nuevas corrientes, no sólo políticas, sino culturales, pero la intelectualidad está en cierto reflujo. En gran medida porque nuestros gobiernos fueron minimalistas en el sentido que se preocuparon en resolver problemas básicos que son poco heroicos. Venimos del “otro mundo es posible”. Pero es imposible decir que esos gobiernos son el otro mundo posible, porque atacaron temas básicos. La gente se dio cuenta del retroceso que hubo en esta última época. Lula repite lo que siempre dice: “El hambre y la miseria no llevan a la revolución. Llevan a la degradación, a la sumisión. Para llegar a la revolución, antes que todo hay que crear condiciones mínimas de dignidad en condiciones de vida. La gente no apoyó eso, el antineoliberalismo. Había gente que idealizaba que el capitalismo sólo llegó a la época neoliberal y ahora solo se sale de eso con el socialismo, porque teóricamente el capitalismo está más mercantilizado que nunca. En la derrota política, hay que mencionar también eso. Latinoamérica sufrió mucho los retrocesos, la crisis de la deuda, las dictaduras militares, y es el continente que tuvo más gobiernos neoliberales y los más radicales. Nadie más, salvo los pensamientos abstractos de Hugo Chávez, planteaba el socialismo en la actualidad. El intelectual siempre quiere interpelar la realidad desde la teoría y es la teoría la que debe ser interpelada por la realidad.
Es decir, los gobiernos “progresistas” no sirven desde esa teoría…
No, es minimalista, esos programas antineoliberales son épicos, fantásticos, heroicos, además critican las alianzas, una alianza en este periodo histórico es un sentido mayoritario. Pero es imposible llegar y gobernar sin alianzas.
¿Hay chances de que esa corriente de izquierda renazca?
Está en manos de Brasil y de Lula esa posibilidad. Hoy está de pie preso. Eso puede dar nuevo impulso.  Hay que combinar una serie de factores que ya no están, además parte del empresariado está muy unido en contra de la izquierda, porque está haciendo mucho dinero con este modelo.
¿Cuánto ha influido la emergencia de Donald Trump en Estados Unidos para que se incline la balanza?
Tiene un efecto directo sobre México pero no tanto sobre los otros. Lula dice que Bush fue más receptivo que Obama. Cuando vino en las elecciones acá el golpe a Brasil, ni él ni Hillary nunca dijeron nada. Trump es síntoma de un fortalecimiento de una corriente extrema en el mundo.
 

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Passalacqua inauguró en Puerto Iguazú el Instituto Misionero de Biodiversidad

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El gobernador Hugo Passalacqua junto a parte de su Gabinete inauguró este martes en Puerto Iguazú el Instituto Misionero de Biodiversidad (Imibio), centro de referencia regional e internacional de Gestión Integral Estratégica en el rubro.
En diálogo con los medios, durante el recorrido realizado en las modernas instalaciones del centro de investigación situado al ingreso de la Ciudad de las Cataratas, el Gobernador valoró el rol que ejercerá el Imibio de ahora en adelante.
“Despacito, desde Misiones estamos dando un buen ejemplo hacia fuera; el IMIBIO es único en el país y tenía que estar puesto acá, porque en Misiones  conservamos el 52% de la biodiversidad de la flora y de la fauna y esto es  una enorme responsabilidad y hay que hacerse cargo desde el punto de vista científico”, manifestó Passalacqua.

Al frente de las modernas dependencias está la exministra de Ecología Viviana Rovira, quien explicó que la misión que tendrán será la de “poner en valor la biodiversidad de la provincia, acercando los conocimientos al pueblo misionero en su conjunto, para un desarrollo sustentable, de forma integrada, colaborativa e innovativa, con miras a las nuevas generaciones”, además de constituir un núcleo estratégico integral social, cultural, científico, tecnológico, educativo y económico para el uso sustentable del patrimonio natural de la Provincia” y “promover y apoyar la creación de políticas e instrumentos legales que garanticen el uso sustentable de los bienes y servicios derivados de la biodiversidad”.
A su vez, el mandatario misionero insistió con la importancia que adquiere el hecho de que esto ocurre “acá en Misiones, con mano de obra misionera,  con dinero misionero; acá nadie nos dio nada, esto es producto del esfuerzo y de la buena administración del pueblo de Misiones, de sus recursos”.

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