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PISA 2025: Argentina retrocedió en las tres áreas y quedó detrás de Chile, Uruguay y Brasil

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El diagnóstico de PISA 2025 deja pocas zonas grises para la Argentina. Los estudiantes de 15 años obtuvieron peores resultados que en la evaluación anterior en las tres competencias centrales y el deterioro no se limita al puntaje promedio: aumentó también la proporción de alumnos que no alcanza los conocimientos considerados mínimos.

La evaluación, organizada por la OCDE, alcanzó en 2025 a más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías. En Argentina participaron 11.093 alumnos de alrededor de 412 escuelas, mediante una muestra representativa a nivel nacional. En América Latina participaron 13 países.

El resultado central puede resumirse en tres números: 389 puntos en Lectura, 367 en Matemática y 393 en Ciencias. Argentina quedó 62° del mundo en Lectura, 75° en Matemática y 71° en Ciencias. Y existe una llamativa regularidad regional: quedó octava entre los 13 países latinoamericanos en las tres pruebas.

Argentina contra sí misma: las tres pruebas empeoraron

La primera comparación relevante es contra PISA 2022.

ÁreaPISA 2022PISA 2025VariaciónCaída %
Lectura401389-12-3,0%
Matemática378367-11-2,9%
Ciencias406393-13-3,2%

No hubo ninguna disciplina capaz de compensar a las demás. La caída más grande en términos absolutos ocurrió en Ciencias, con 13 puntos menos. Le siguieron Lectura, con 12, y Matemática, con 11.

Pero existe una diferencia importante cuando se compara la trayectoria argentina con la de la OCDE. En Lectura, el retroceso argentino del 3% estuvo aproximadamente en línea con la caída del promedio OCDE, que fue del 3,2%. En cambio, Argentina cayó bastante más que la OCDE en Matemática y, sobre todo, en Ciencias: mientras el país perdió 2,9% y 3,2%, respectivamente, el promedio OCDE retrocedió 1,9% en Matemática y apenas 0,6% en Ciencias.

Esto convierte a Ciencias en una de las señales más relevantes de PISA 2025: era justamente el área foco de esta edición y Argentina cayó hasta 393 puntos, prácticamente el mismo nivel de 2006.

Argentina quedó en la segunda mitad de América Latina

La comparación regional también resulta adversa. En las tres disciplinas, Argentina quedó detrás del mismo grupo de siete países: Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia. Sólo consiguió superar a Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Guatemala y Paraguay -con algunos empates según el área-.

Entre los países limítrofes que participaron de PISA 2025, la fotografía es especialmente clara:

País vecinoLecturaMatemáticaCiencias
Uruguay423405445
Chile436403442
Brasil408388409
Argentina389367393
Paraguay352334355

Bolivia no integra el conjunto de países latinoamericanos participantes consignado en el informe, por lo que no corresponde incorporarla a esta comparación.

La conclusión es contundente: Argentina solamente supera a Paraguay entre sus vecinos evaluados. Y las distancias son considerables.

Contra Uruguay, Argentina queda 34 puntos abajo en Lectura, 38 en Matemática y 52 en Ciencias. Frente a Chile, la diferencia alcanza 47 puntos en Lectura, 36 en Matemática y 49 en Ciencias. Incluso Brasil, cuyo desempeño está bastante más cerca del argentino, obtiene 19 puntos más en Lectura, 21 más en Matemática y 16 más en Ciencias.

Paraguay queda por debajo de Argentina: 37 puntos menos en Lectura, 33 en Matemática y 38 en Ciencias.

La evolución desde 2022 agrega una dimensión relevante. Argentina no sólo tiene puntajes inferiores a Brasil sino que, mientras los estudiantes argentinos retrocedieron en las tres áreas, el vecino mostró una evolución comparativamente más favorable en Matemática y Ciencias.

Algo parecido ocurre con Uruguay: continúa muy por encima de Argentina y en Ciencias alcanza 445 puntos, el mejor resultado de América Latina en 2025, ligeramente por encima de Chile.

Esto significa que el problema argentino no puede explicarse únicamente por una caída internacional posterior a la pandemia: en determinadas áreas otros sistemas educativos regionales consiguieron sostenerse o mejorar mientras Argentina retrocedió.

Matemática es la gran emergencia

El puntaje promedio cuenta solamente una parte de la historia. Probablemente el indicador socialmente más importante sea cuántos estudiantes alcanzan el nivel 2, definido como el umbral mínimo de competencia.

Aquí aparece el resultado más crítico de toda la evaluación.

En Matemática, el 76% de los estudiantes argentinos está por debajo del nivel 2. Es decir, solamente alrededor de uno de cada cuatro alcanza el umbral mínimo.

El promedio de la OCDE presenta una situación exactamente inversa: allí el 35% queda debajo del mínimo y el 65% lo alcanza o supera.

La composición argentina es todavía más reveladora:

  • 49% está por debajo del nivel 1a.
  • 27% se encuentra en nivel 1a.
  • Sólo 24% alcanza los niveles 2, 3 o 4.
  • Prácticamente 0% llega a los niveles 5 o 6.

En Uruguay, en cambio, el 43% alcanza al menos el nivel 2; en Chile lo hace el 41%; en Brasil, 28%. Argentina queda en 24% y Paraguay apenas en 9%. El promedio OCDE alcanza el 65%, incluyendo un 8% de estudiantes en los niveles más altos.

Dicho de otro modo: Chile tiene proporcionalmente casi 70% más estudiantes que Argentina capaces de superar el piso mínimo de Matemática.

Más preocupante todavía es que no se trata de un accidente estadístico de 2025. La proporción de estudiantes argentinos por debajo del nivel mínimo de Matemática presenta una secuencia casi perfectamente ascendente:

64% en 2006 → 64% en 2009 → 66% en 2012 → 69% en 2018 → 73% en 2022 → 76% en 2025.

Desde 2009, cada medición disponible fue peor que la anterior. En dieciséis años, la proporción de alumnos que no domina los conocimientos mínimos pasó de 64% a 76%: 12 puntos porcentuales adicionales.

Esta probablemente sea una de las conclusiones estructurales más importantes del informe: la crisis matemática argentina precede ampliamente a la pandemia y atraviesa administraciones nacionales de distinto signo político.

Lectura: seis de cada diez alumnos no alcanzan el nivel mínimo

En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, contra 401 en 2022. Está 72 puntos debajo del promedio OCDE y quedó 62° entre los 91 sistemas educativos evaluados.

Pero nuevamente el indicador de niveles muestra la profundidad del problema.

El 59% de los estudiantes argentinos no alcanza el nivel mínimo. El 29% está incluso por debajo del nivel 1a y otro 30% permanece en ese nivel.

Solamente el 41% llega al nivel 2 o superior.

La brecha con los vecinos es grande. En Chile, el 62% alcanza al menos el nivel 2; en Uruguay, 57%; Brasil, 49%; Argentina, 41%. Paraguay queda considerablemente más abajo, con 23%.

El promedio OCDE es radicalmente diferente: 69% alcanza como mínimo el nivel 2 y 6% se encuentra en los niveles superiores.

La comparación histórica vuelve a complicar el diagnóstico. Argentina obtuvo 418 puntos en Lectura en PISA 2000. En 2025 consiguió 389. Son 29 puntos menos.

La proporción de estudiantes debajo del mínimo pasó, además, de 44% en 2000 a 59% en 2025.

Es decir que, después de un cuarto de siglo, el sistema tiene 15 puntos porcentuales más de estudiantes con bajo desempeño lector.

La trayectoria intermedia muestra oscilaciones -58% en 2006, 52% en 2009, 54% en 2012, 52% en 2018 y 55% en 2022-, pero el 59% de 2025 representa el peor valor de la serie presentada.

Ciencias merece una lectura diferente. Argentina había mostrado durante años una llamativa estabilidad: 391 puntos en 2006 y 393 en 2025. Vista de punta a punta, prácticamente no hay diferencia.

La proporción de estudiantes debajo del mínimo había oscilado entre 51% y 56% durante casi dos décadas. Fue 56% en 2006, 52% en 2009, 51% en 2012, 53% en 2018 y 54% en 2022. En 2025 saltó a 59%.

Argentina obtuvo 393 puntos, 13 menos que en 2022, mientras el promedio OCDE apenas retrocedió 0,6%.

Entre los vecinos, Uruguay llega a 445, Chile a 442 y Brasil a 409. Argentina queda nuevamente cuarta entre los cinco países limítrofes participantes.

También aquí aparece una fuerte diferencia en los niveles mínimos: los alumnos que alcanzan al menos el nivel 2 representan aproximadamente 64% en Uruguay, 64% en Chile, 48% en Brasil y sólo 41% en Argentina. Paraguay registra 24%.

PISA 2025 muestra dos fenómenos simultáneos: una enorme concentración de alumnos en los niveles bajos y una presencia prácticamente inexistente en los niveles de excelencia. En Matemática, Argentina prácticamente no registra estudiantes en nivel 5 o superior. En Lectura tiene apenas 1% y en Ciencias, 1%. La OCDE registra, respectivamente, 8%, 6% y 7%.

Por lo tanto, la brecha educativa argentina no se limita a conseguir que los estudiantes rezagados lleguen al piso de aprendizaje. También existe un déficit de alumnos de muy alto desempeño, particularmente visible en Matemática.

Si se toma el promedio simple de las tres pruebas únicamente como herramienta descriptiva -no como un indicador oficial de PISA-, Argentina obtiene alrededor de 383 puntos. Uruguay ronda los 424, Chile los 427, Brasil los 402 y Paraguay los 347.

Eso deja a Argentina aproximadamente 44 puntos detrás de Chile, 41 de Uruguay y 19 de Brasil, aunque 36 puntos por encima de Paraguay.

La ubicación argentina es así bastante nítida: no pertenece al grupo latinoamericano de mejor desempeño, encabezado por Uruguay y Chile; tampoco se encuentra en el fondo regional. Está instalada en la mitad inferior, detrás incluso de Brasil, Perú y Colombia.

El documento de Argentinos por la Educación permite separar el deterioro coyuntural de 2025 de los problemas estructurales. En Lectura, Argentina pasó de 418 puntos en 2000 a 389 en 2025.

En Matemática, cuya serie comparable presentada comienza en 2006, pasó de 381 a 367 puntos; el informe señala que esa diferencia es estadísticamente significativa.

Ciencias constituye la excepción: 391 puntos en 2006 y 393 en 2025, prácticamente sin modificaciones si sólo se comparan ambos extremos.

Sin embargo, esa estabilidad de Ciencias esconde el deterioro ocurrido entre 2022 y 2025.

PISA 2025 deja entonces varias conclusiones simultáneas. Argentina empeoró en las tres pruebas respecto de 2022. No consiguió ubicarse entre los siete mejores países latinoamericanos en ninguna de ellas. Está por debajo de Chile, Uruguay y Brasil en las tres disciplinas y únicamente supera a Paraguay entre sus vecinos participantes.

Pero el problema más profundo aparece al abandonar los rankings y mirar qué pueden hacer efectivamente los estudiantes.

Seis de cada diez no alcanzan los conocimientos mínimos en Lectura. Casi seis de cada diez tampoco lo hacen en Ciencias. Y más de tres de cada cuatro quedan debajo del piso en Matemática.

En Matemática, además, no se observa una caída aislada sino una tendencia persistente: el bajo desempeño pasó del 64% en 2009 al 76% en 2025. En Lectura, el deterioro de largo plazo lleva el porcentaje debajo del mínimo desde 44% en 2000 hasta 59% actualmente.

Hay finalmente otra dimensión que vuelve particularmente complejo el escenario. Argentina tiene simultáneamente un problema de piso y de techo: demasiados estudiantes no adquieren las competencias elementales y prácticamente ninguno llega a los niveles más elevados, especialmente en Matemática.

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Innova Educa 21 pone en agenda el desafío de educar en la era de la inteligencia artificial

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Universidad Siglo 21 presenta la 9.ª edición del Congreso Internacional Innova Educa 21, el principal encuentro de innovación educativa de Argentina y la región. Se realizará el 5 de noviembre y convocará a referentes nacionales e internacionales para comprender cómo integrar las capacidades humanas y la inteligencia artificial para liderar la transformación educativa.

La novena edición reunirá a educadores, empresarios, investigadores y expertos de todo el mundo que aportarán conocimiento, tendencias y nuevas perspectivas sobre los temas centrales que hoy desafían a la educación.

Desde hace casi una década, el Congreso Internacional Innova Educa 21 se consolida como uno de los foros de innovación educativa más relevantes de América Latina y como el espacio que establece la agenda educativa de la región. Con más de 18.000 participantes y 220 disertantes en sus ocho ediciones anteriores, se ha convertido en un ámbito de referencia para el ecosistema educativo, impulsando debates y transformaciones que redefinen cómo se enseña y cómo se aprende.

Expansión del Código Humano es el concepto que guiará esta edición, invitando a comprender cómo potenciar nuestras capacidades para aprender, crear, decidir, colaborar y liderar junto a la inteligencia artificial fortaleciendo aquello que hace única a la inteligencia humana.

En un contexto de creciente integración entre las capacidades humanas y la tecnología, expandir el código humano implica reconocer y fortalecer aquello que distingue a las personas: el propósito, el criterio, la sensibilidad y la capacidad de construir significado. Competencias que hoy adquieren un valor renovado para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y generar transformaciones con impacto. Con este enfoque, el Congreso pondrá especial atención en el cerebro, la tecnología y las redes como perspectivas clave para comprender y liderar la transformación educativa.

“La inteligencia artificial no reemplaza el propósito de la educación; por el contrario, vuelve más relevante que nunca la formación de personas capaces de interpretar la complejidad, tomar decisiones con criterio y liderar transformaciones con impacto”, sostiene María Belén Mendé, vicepresidenta de Fundación Universidad Siglo 21.

Una experiencia diseñada para generar expansión 

Tres dimensiones conforman una agenda dinámica  y guiarán las conversaciones de esta edición, con la participación de destacados expertos como Diego Golombek, quien liderará la perspectiva Cerebro; Dolors Reig, que abordará las tendencias en Tecnología en la era de la inteligencia artificial; y Fernán Quirós, que encabezará el debate sobre liderazgo colaborativo, alianzas estratégicas y construcción de valor desde la perspectiva Red.

A través de conferencias magistrales, más de veinte Talks, Laboratorios de Expansión y espacios de networking de alto nivel, el Congreso Internacional Innova Educa 21 promoverá el intercambio de ideas, la colaboración y la aplicación práctica de nuevos enfoques. Con transmisión simultánea y experiencias presenciales en Buenos Aires, Mendoza y Rosario, convocará a la comunidad educativa de distintos puntos del país y la región en una experiencia compartida.Las inscripciones y más información sobre el 9° Congreso Internacional Innova Educa 21: Expansión del Código Humano: Cerebro – Tecnología – Red están disponibles en 21.edu.ar/eventos/innova-educa.

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El otro Mundial: qué país “gana” en educación

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En cada Copa del Mundo los países compiten por la gloria deportiva. Pero existe otro campeonato, mucho más silencioso y con consecuencias de largo plazo: el de la calidad educativa. Allí no se disputan goles, sino el capital humano que definirá la competitividad económica de las próximas décadas.

Con esa premisa, EduLab e IDESA elaboraron una comparación entre los países clasificados al Mundial 2026 utilizando los resultados de PISA 2022, la evaluación internacional que mide las competencias de estudiantes de 15 años en matemática, lectura y ciencias. El resultado deja una fotografía contundente: las potencias futbolísticas no necesariamente son las potencias educativas y, en ese segundo campeonato, Argentina juega muy lejos de los puestos de privilegio.

La economía también se juega en las aulas

El ejercicio trasciende la anécdota deportiva. Los autores recuerdan que la educación constituye una de las principales infraestructuras invisibles de cualquier economía moderna. La calidad de los aprendizajes determina la capacidad futura de un país para innovar, incorporar tecnología, aumentar la productividad y sostener procesos de crecimiento.

En otras palabras, el verdadero activo estratégico ya no son únicamente los recursos naturales ni la infraestructura física: es el conocimiento acumulado por las nuevas generaciones.

Por eso, detrás de un puntaje PISA no sólo hay una discusión pedagógica. También hay una proyección sobre el potencial económico de un país para las próximas décadas.

Japón y Corea del Sur dominan el “Mundial educativo”

Entre los 30 países clasificados al Mundial que cuentan con resultados comparables en PISA, el liderazgo pertenece con claridad a Asia.

El ranking es encabezado por:

  1. Japón: 533 puntos
  2. Corea del Sur: 523 puntos
  3. Canadá: 506 puntos

Detrás aparecen Suiza, Australia, Inglaterra, Polonia, Estados Unidos, Suecia, Bélgica, Austria y Alemania, conformando un grupo de sistemas educativos que se mantienen muy cerca o por encima del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El informe destaca que esos países tienen un rasgo común: utilizan las evaluaciones como herramientas permanentes de gestión y mejora, no como simples diagnósticos estadísticos.

Sudamérica queda muy relegada

La fotografía cambia drásticamente cuando aparecen los países latinoamericanos.

El mejor ubicado es Uruguay, recién en el puesto 20 del ranking de los clasificados al Mundial, con 425 puntos de promedio.

Después aparecen:

  • Catar: 422
  • México: 407
  • Colombia: 401
  • Brasil: 397
  • Argentina: 395

Los cuatro principales países latinoamericanos evaluados quedan separados por apenas doce puntos, pero todos muy lejos del promedio de la OCDE (478 puntos) y aún más de Japón, que supera a Argentina por 138 puntos.

Argentina: rezago persistente

La Argentina ocupa el puesto 25 entre los 30 países clasificados que poseen datos comparables y se ubica por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas.

Los puntajes nacionales fueron:

  • Matemática: 378
  • Lectura: 401
  • Ciencias: 406
  • Promedio: 395

El informe señala que esa distancia equivale, según la metodología de PISA, a varios años de escolaridad respecto de los sistemas líderes.

Pero el problema no termina allí.

En matemática, Argentina ocupa apenas el octavo lugar dentro de América Latina, detrás de Chile, Uruguay, México, Perú, Costa Rica y Colombia, superando únicamente a Brasil entre los principales países de la región.

El promedio nacional también esconde dos Argentinas

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que advierte sobre la heterogeneidad interna del sistema educativo argentino.

Las sobremuestras realizadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza muestran realidades muy diferentes.

La Ciudad de Buenos Aires presenta desempeños cercanos a países europeos de la mitad superior del ranking; Córdoba supera claramente la media nacional; mientras que Mendoza prácticamente replica el promedio argentino.

El diagnóstico es claro: hablar de “la educación argentina” oculta diferencias muy significativas entre jurisdicciones.

Mucho más que un ranking

El dato más preocupante no es la posición relativa.

Según destaca el informe, menos de un tercio de los estudiantes argentinos alcanza el nivel básico en matemática, lo que implica que la mayoría llega a los 15 años sin las competencias mínimas para resolver problemas sencillos o sostener aprendizajes más complejos durante la escuela secundaria.

Esa situación tiene consecuencias económicas directas.

Una población con menores competencias básicas enfrenta mayores dificultades para acceder a empleos de calidad, adaptarse a tecnologías emergentes, mejorar su productividad y aumentar sus ingresos a lo largo de la vida laboral. El deterioro educativo termina convirtiéndose, con los años, en menor crecimiento económico y menor movilidad social.

El desafío no es medir, sino transformar

El informe concluye con una reflexión que trasciende los resultados de PISA.

Argentina participa regularmente de las evaluaciones internacionales y también cuenta con pruebas nacionales como Aprender. El problema no reside en la ausencia de diagnósticos, sino en la capacidad institucional para convertir esa evidencia en políticas sostenidas.

Entre las principales limitaciones menciona una estructura federal muy fragmentada, escaso margen para inversiones pedagógicas, una carrera docente basada principalmente en la antigüedad y debilidades en la formación inicial de los educadores.

En definitiva, el documento sostiene que la diferencia entre los países que lideran el “Mundial educativo” y aquellos que permanecen rezagados no está en cuánto conocen sobre sus problemas, sino en su capacidad para transformar ese conocimiento en mejoras concretas dentro del aula. Porque, al final, el verdadero campeonato que define el desarrollo económico comienza mucho antes del primer silbato: empieza en la escuela.

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Pruebas Aprender 2025: el Gobierno destacó el mejor resultado en Lengua de la última década y una mejora en Matemática

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El Ministerio de Capital Humano presentó los resultados de las Pruebas Aprender 2025 y aseguró que la evaluación registró los mejores desempeños en Lengua de los últimos diez años para los estudiantes de sexto grado del nivel primario. Según los datos oficiales, el 76,9% de los alumnos alcanzó niveles de desempeño satisfactorio o avanzado, mientras que el porcentaje de estudiantes ubicados por debajo del nivel básico descendió al 4,9%, menos de la mitad del registrado en la edición 2023.

El Gobierno interpretó estos resultados como una señal de mejora sostenida en los aprendizajes y los vinculó con las políticas implementadas en el marco del Plan Nacional de Alfabetización. Desde la cartera que conduce Capital Humano afirmaron que el objetivo ahora será profundizar las estrategias para que todos los estudiantes alcancen los niveles esperados y reforzar especialmente las competencias en Matemática.

La evaluación alcanzó a 750 mil estudiantes de sexto grado de más de 20 mil escuelas de todo el país y registró la participación más alta desde la creación del operativo: el 95% de las escuelas convocadas y el 84% de los alumnos fueron evaluados, un nivel de cobertura que, según el Ministerio, fortalece la representatividad del diagnóstico educativo nacional.

Uno de los indicadores que el Gobierno resaltó con mayor énfasis fue la evolución en Lengua. Mientras que en 2023 el 11,9% de los estudiantes se ubicaba por debajo del nivel básico, en 2025 ese porcentaje cayó al 4,9%. Paralelamente, los niveles satisfactorio y avanzado crecieron desde el 66,4% hasta el 76,9%, lo que implica que más de siete de cada diez alumnos alcanzan hoy los aprendizajes esperados para ese nivel educativo.

El Ministerio explicó además el impacto estadístico de esa mejora. Cada punto porcentual adicional representa aproximadamente 7.900 estudiantes que logran desarrollar competencias que anteriormente no alcanzaban. En consecuencia, el incremento de 10,5 puntos registrado en Lengua equivale a más de 80.000 alumnos que hoy acceden a los niveles de desempeño esperados.

En Matemática también se verificó una mejora, aunque con desafíos aún pendientes. De acuerdo con los resultados difundidos, cinco de cada diez estudiantes alcanzan los niveles satisfactorio y avanzado. Para el Gobierno, este avance constituye una base sobre la cual profundizar las políticas de enseñanza de esa disciplina, especialmente luego del acuerdo federal alcanzado en abril en el Consejo Federal por la Alfabetización, que ahora extenderá su foco hacia el fortalecimiento de los aprendizajes matemáticos.

El informe oficial también destacó que las 24 jurisdicciones del país mejoraron sus desempeños en Lengua respecto de la evaluación anterior y que los progresos más significativos se observaron en aquellas provincias que presentaban mayores niveles de rezago educativo.

Otro dato que el Ministerio consideró relevante fue el desempeño de las Escuelas Alfa, instituciones incorporadas al Plan Nacional de Alfabetización por presentar mayores dificultades pedagógicas. Según la evaluación, estos establecimientos mejoraron sus resultados en Lengua en todos los niveles socioeconómicos y redujeron las brechas respecto de las escuelas que no integran el programa. La diferencia más significativa se produjo en el quintil de mayor vulnerabilidad social, donde la mejora alcanzó los 17,6 puntos.

Desde Capital Humano sostuvieron que estos indicadores respaldan una estrategia basada en la evaluación permanente, el uso de evidencia para diseñar políticas públicas y la coordinación entre Nación y provincias. En esa línea, remarcaron que el operativo Aprender constituye la principal herramienta para diagnosticar el estado del sistema educativo argentino y orientar futuras decisiones de gestión.

Finalmente, el Gobierno aseguró que continuará impulsando políticas destinadas a consolidar la mejora de los aprendizajes y planteó como objetivo que cada vez más estudiantes alcancen los niveles satisfactorios tanto en Lengua como en Matemática, ampliando las oportunidades educativas y reduciendo las brechas de desempeño entre regiones y sectores sociales.

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Después de 339 años, el histórico Colegio Monserrat tendrá por primera vez una mujer al frente de la institución

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La historia del Colegio Nacional de Monserrat sumó un capítulo trascendental. A casi tres siglos y medio de su fundación, la emblemática institución cordobesa tendrá por primera vez una mujer como máxima autoridad.

María José Alcázar fue elegida directora del establecimiento tras imponerse con el 62,9% de los votos en los comicios internos que involucraron a estudiantes, docentes, no docentes y egresados. Su triunfo no solo representa un cambio de conducción, sino también la consolidación de un largo proceso de transformación institucional en una de las casas de estudio más tradicionales del país.

El dato adquiere una dimensión histórica si se considera que el Colegio Monserrat fue fundado en 1687 por el presbítero Ignacio Duarte y Quirós y permaneció reservado exclusivamente para varones durante más de tres siglos. Recién en 1998 ingresó la primera cohorte de alumnas, luego de una intensa disputa judicial, política y cultural que marcó a la sociedad cordobesa de la época.

Una institución emblemática

Fundado como Real Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat, el establecimiento forma parte de la histórica Manzana Jesuítica de Córdoba, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

Además de ser el colegio más antiguo de la Argentina en funcionamiento ininterrumpido, mantiene desde sus orígenes un vínculo estrecho con la Universidad Nacional de Córdoba, la casa de estudios más antigua del país.

Por sus aulas pasaron algunas de las figuras más relevantes de la vida política, académica, científica y cultural argentina, convirtiendo al Monserrat en una institución de referencia dentro del sistema educativo nacional.

El perfil de la nueva directora

Alcázar es profesora de inglés graduada en la Universidad Nacional de Córdoba y actualmente se desempeña como secretaria académica del colegio. Nacida en Santiago del Estero, desarrolló prácticamente toda su carrera profesional dentro de la institución, donde comenzó como practicante hasta ocupar cargos de conducción.

Su propuesta de gestión estuvo enfocada en la innovación pedagógica, el fortalecimiento de la formación docente, la preservación del patrimonio institucional y la apertura internacional del colegio mediante programas de intercambio y cooperación académica.

También planteó como eje central el fortalecimiento del sentido de pertenencia de la comunidad educativa, buscando consolidar una institución más integrada y participativa.

Tras conocerse el resultado electoral, Alcázar destacó que el acceso de las mujeres a espacios de conducción es el resultado de un proceso gradual que se viene consolidando desde hace años dentro del establecimiento.

“Es un buen momento para que haya una mujer directora”, señaló, al tiempo que destacó la importancia de construir liderazgos basados en el diálogo, la empatía y la búsqueda de consensos.

Del ingreso de las alumnas al acceso a la conducción

La llegada de una mujer a la dirección del Monserrat puede leerse como la culminación simbólica de una transformación iniciada hace casi tres décadas.

Hasta fines de los años noventa, el colegio mantenía una estructura exclusivamente masculina. La decisión de abrir las inscripciones a mujeres generó una fuerte controversia en Córdoba, con protestas, recursos judiciales y una amplia discusión pública sobre igualdad, tradición y educación.

El debate llegó incluso a la Justicia Federal y posteriormente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Finalmente, distintos fallos confirmaron que no existían fundamentos legales para impedir el acceso de mujeres a una institución pública dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.

Así, en 1998 ingresaron las primeras alumnas del Monserrat. Fueron 44 jóvenes que lograron aprobar el examen de ingreso y comenzaron a modificar una tradición que llevaba más de tres siglos.

Veintiocho años después de aquella decisión histórica, el colegio da un nuevo paso: una mujer no solo forma parte de su comunidad educativa, sino que asumirá la conducción de una institución que durante generaciones fue símbolo de una educación reservada exclusivamente para hombres.

Un cambio que trasciende a Córdoba

La elección de Alcázar tiene un valor que excede los límites del propio colegio. Refleja la evolución de instituciones centenarias que, sin renunciar a su historia, avanzan hacia modelos de gestión más representativos de las transformaciones sociales y culturales de las últimas décadas.

Para el Monserrat, el desafío ahora será combinar el peso de una tradición de 339 años con las demandas de una educación cada vez más abierta, innovadora e integrada al mundo.

La llegada de una mujer a la dirección marca un punto de inflexión en esa trayectoria y constituye uno de los hechos institucionales más significativos de la historia reciente de la educación argentina.

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