elecciones 2027

Arrúa: “Encuentro Misionero nació para representar a una provincia que no puede pensarse desde Buenos Aires”

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Mientras el escenario político comienza a reconfigurarse de cara al próximo calendario electoral, el diputado nacional por Misiones, Alberto Arrúa, sostuvo que Encuentro Misionero representa una evolución del modelo político provincial para responder a una realidad distinta a la que dio origen al Frente Renovador hace más de dos décadas. En diálogo con Economis, el legislador afirmó que el nuevo espacio busca integrar la diversidad de movimientos sociales y políticos surgidos en los últimos años y consolidar una representación enfocada exclusivamente en los intereses de la provincia.

Para Arrúa, el reconocimiento nacional del espacio constituye un paso institucional que acompaña una transformación política iniciada en Misiones. Según explicó, el escenario actual ya no está dominado por los partidos tradicionales, sino por una multiplicidad de expresiones sociales que requieren nuevos ámbitos de participación.

“Encuentro Misionero es un espacio amplio que interpreta el momento político que vive la provincia. Así como en 2003 el Frente Renovador surgió como respuesta al agotamiento de los partidos tradicionales, hoy la realidad es diferente: existen numerosos movimientos políticos y sociales que necesitan un ámbito donde puedan ser protagonistas sin quedar encerrados en las estructuras partidarias”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que el nuevo espacio pretende reunir distintas miradas bajo un objetivo común: construir políticas públicas desde la realidad misionera y no desde las agendas nacionales.

Arrúa consideró que gran parte del distanciamiento ciudadano con la política no implica un rechazo a la participación pública sino a las estructuras tradicionales.

“La gente joven participa, tiene interés por la política, pero no necesariamente quiere hacerlo dentro de los partidos históricos. Hay una demanda de nuevos espacios donde puedan aportar ideas sin quedar condicionados por disputas internas o por lógicas de conducción nacionales“, afirmó.

Misiones frente al centralismo nacional

Uno de los principales ejes del posicionamiento es la condición fronteriza de Misiones y las dificultades que, según Arrúa, genera la aplicación de políticas económicas diseñadas desde una lógica centralista.

El diputado sostuvo que Misiones presenta características únicas dentro del país que exigen herramientas diferenciadas.

“Misiones tiene el 92% de su territorio lindando con Paraguay y Brasil. Nuestra economía cotidiana no compite con Córdoba o Buenos Aires; compite con Paraguay, donde el IVA es del 8%, y con Brasil, una de las economías más grandes del mundo. Esa realidad rara vez es comprendida por quienes diseñan las políticas nacionales”, sostuvo.

En esa línea cuestionó a los representantes provinciales que integran bloques nacionales y consideró que muchas veces terminan priorizando las estrategias políticas de sus espacios antes que las necesidades específicas de Misiones.

Hay diputados que dicen representar a Misiones pero en realidad representan proyectos nacionales. Cuando llegan al Congreso terminan acompañando iniciativas pensadas para el centro del país, donde la frontera prácticamente no existe”, afirmó.

La agenda productiva como eje de gestión

Sobre la relación con el sector productivo, Arrúa sostuvo que el respaldo de empresarios y productores no puede construirse sobre promesas electorales sino sobre resultados concretos de gestión.

En ese marco mencionó distintas iniciativas impulsadas por el bloque de diputados misioneros que buscan reducir costos estructurales y mejorar la competitividad provincial.

Entre ellas destacó la continuidad del debate por la Zona Aduanera Especial para Misiones, la búsqueda de mecanismos regulatorios para recuperar rentabilidad en la cadena yerbatera mediante sistemas de trazabilidad y las gestiones ante el Gobierno nacional para extender los beneficios vinculados a la tarifa diferencial por zona cálida.

También mencionó proyectos destinados a eliminar el IVA sobre productos estratégicos para la economía provincial, como la fécula de mandioca y el agua potable, además de iniciativas orientadas a abaratar alimentos para personas celíacas mediante beneficios impositivos.

“Al sector productivo no se lo convence con promesas. Se lo convence mostrando gestión, resolviendo problemas concretos y llevando propuestas que mejoren las condiciones para producir en Misiones”, afirmó.

Salud y políticas sociales

El legislador también repasó algunas de las iniciativas parlamentarias que el bloque impulsa en materia sanitaria.

Entre ellas destacó un proyecto destinado a mejorar el acceso a trasplantes pediátricos, buscando facilitar los procesos de donación en casos infantiles para ampliar las posibilidades de quienes esperan órganos compatibles.

Asimismo señaló que trabajan en proyectos vinculados a enfermedades de alta complejidad y al reconocimiento de determinadas patologías como discapacidad, además de iniciativas destinadas a reducir el costo de los alimentos específicos para personas con enfermedad celíaca.

Según explicó, el criterio de trabajo legislativo del bloque prioriza las propuestas colectivas por encima de las iniciativas individuales.

“Nosotros no hablamos de proyectos personales. Son proyectos del bloque, construidos entre todos los diputados misioneros, con una agenda que surge de los problemas concretos de la provincia”, sostuvo.

Zona Aduanera Especial y asimetrías fronterizas

Uno de los puntos sobre los que Arrúa hizo mayor énfasis fue la necesidad de retomar el debate sobre la Zona Aduanera Especial para Misiones.

El diputado aseguró que el reciente esquema nacional de beneficios para tiendas duty free no resuelve los problemas estructurales del comercio provincial porque se limita a áreas puntuales y no contempla la condición fronteriza de todo el territorio.

Misiones no tiene un problema de una ciudad fronteriza; toda la provincia vive en un contexto de frontera. Una solución parcial puede incluso profundizar las desigualdades internas“, afirmó.

En ese sentido recordó que la provincia cuenta con 24 pasos internacionales habilitados y más de 1.400 kilómetros de frontera, características que, a su juicio, justifican un tratamiento económico diferencial permanente.

Para Arrúa, el desafío político consiste en instalar definitivamente una agenda federal que contemple las particularidades de las provincias periféricas y no reproduzca políticas diseñadas exclusivamente desde el Área Metropolitana de Buenos Aires.

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Milei retiene el núcleo duro, pero el Círculo Rojo ya busca sucesor

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Mientras el denominado “círculo rojo” acelera especulaciones sobre un eventual “mileismo sin Milei”, los datos de opinión pública muestran una paradoja: el Presidente conserva el núcleo más sólido de potencialidad de voto dentro del espacio de centroderecha, mientras Mauricio Macri y Patricia Bullrich no logran perforar ese mismo electorado ni construir una alternativa superadora. El último informe de Zuban Córdoba & Asociados revela que Javier Milei mantiene un voto seguro del 18,7%, por encima de Bullrich (14,3%) y Macri (9,9%), aunque también exhibe un rechazo consolidado del 57,2%, apenas superior al de sus potenciales reemplazos dentro del mismo universo político.

La consultora plantea que el establishment político y económico argentino “suele ser precoz con respecto a sus deseos” y advierte que el fenómeno Milei atraviesa una etapa de desgaste emocional más que de reemplazo político concreto. “Se ilusiona rápido y se desenamora aún más rápido”, señala el análisis, que interpreta la proliferación de nombres alternativos como una reacción típica ante la frustración más que como una construcción electoral real. Según el documento, la discusión sobre sucesores aparece demasiado anticipada, con un Presidente al que aún le resta más de un año y medio de mandato.

Los números refuerzan esa lectura. Milei registra una potencialidad de voto compuesta por 18,7% de voto seguro y 12,7% de quienes lo votarían, mientras Bullrich alcanza 14,3% y 18,1%, y Macri 9,9% y 20,1%. Sin embargo, los tres comparten prácticamente el mismo techo de rechazo: 57,2% en Milei, 56,4% en Bullrich y 56,8% en Macri. La comparación muestra que ni la ministra de Seguridad ni el ex presidente logran ampliar el perímetro electoral del oficialismo: disputan el mismo electorado, pero no suman fuera de él. La propia consultora resume el fenómeno con una frase directa: “Comparten techo y piso”.

Entre quienes votaron a Patricia Bullrich en primera vuelta de 2023, Milei conserva una alta capacidad de retención: 43,9% aún lo votaría, mientras Bullrich mantiene 68,3%. En cambio, Mauricio Macri logra apenas 44,2% de adhesión entre quienes acompañaron a Milei y 79,7% entre votantes originales de Bullrich. La conclusión es clara: Macri y Bullrich no aparecen como figuras expansivas sino como administradores de un mismo capital político ya consolidado por Milei.

El informe también detecta una fractura generacional significativa. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, Milei conserva mejor performance relativa: 43% asegura que lo votaría, mientras Bullrich llega a 47,1% y Macri queda relegado con 35,3%. Pero en el segmento de 31 a 45 años, donde suele consolidarse el voto económico más sensible al deterioro del ingreso, el rechazo hacia Milei escala a 63,1%, un dato que explica parte de la ansiedad del establishment por anticipar escenarios de recambio.

La pregunta de fondo no es sólo quién podría reemplazar a Milei, sino si existe demanda social para un “mileismo sin Milei”. Allí la consultora introduce la principal advertencia política: el gran ausente de las discusiones de la elite es la sociedad misma. “Se especula con candidaturas sin mencionar rumbos”, sostiene el documento. Es decir, la discusión se concentra en nombres, pero no en un proyecto económico capaz de ofrecer estabilidad tras el ajuste.

El círculo rojo parece haber comenzado el duelo antes de tiempo, pero los datos no muestran todavía una viudez electoral consumada. Milei sigue siendo el dueño principal de ese espacio, aun con desgaste y rechazo alto. La búsqueda de herederos parece más un reflejo ansioso del poder que una necesidad expresada por el electorado.

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Generación Z, manósfera y elecciones

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La manósfera -ese conjunto de foros, canales de YouTube y redes sociales que agrupan a varones que reivindican la masculinidad tradicional y el antifeminismo- cobró visibilidad pública con la serie Adolescencia y el documental de Louis Theroux en Netflix. Se ha vuelto un fenómeno corriente entre los varones jóvenes. Sin embargo, aún no hay mayor conciencia sobre los efectos que produce.

Durante décadas, la academia analizó el comportamiento electoral como si hombres y mujeres opinaran de manera homogénea. Hoy eso ya no es sostenible. Un análisis de datos electorales en más de veinte países elaborado por John Burn-Murdoch (Financial Times, 2024) mostró que los varones jóvenes se identifican crecientemente con posiciones conservadoras o de derecha, mientras que las mujeres jóvenes se desplazan hacia el feminismo, el progresismo y la izquierda. Una encuesta de Ipsos en 31 países lo confirmó: seis de cada diez varones de la Generación Z creen que la igualdad de las mujeres los perjudica. Estamos ante algo más que una anomalía estadística: estamos ante un síntoma de época.

En Argentina, una investigación del Observatorio de Políticas Públicas de la UNVM  (2025) con jóvenes de entre 16 y 30 años reveló que el 49,8% de los varones se identifica con posiciones de centroderecha a extrema derecha, frente al 28,7% de las mujeres. En 2025 esa brecha creció al 28,9%. Este grupo representará el 53% del padrón electoral para las elecciones presidenciales de 2027.

¿La juventud se ha derechizado? No exactamente, pero intentan entender las dinámicas políticas sin atender a las tensiones de género parece difícil al día de hoy. Existen al menos tres ejes explicativos. El primero es económico: las mujeres concentran el trabajo precarizado y las tareas de cuidado no remuneradas, mientras algunos varones perciben los avances de las agendas de género como amenazas a su estatus. El segundo es cultural: #NiUnaMenos y #MeToo transformaron el vocabulario político y la identidad colectiva de muchas mujeres. El tercero es digital: hombres y mujeres habitan ecosistemas separados, consumiendo contenidos distintos y construyendo identidades políticas que raramente se cruzan. Varones hiperconectados a merced de influencers con narrativas que representan opciones electorales que, habitualmente, enmascaran una pertenencia a una derecha radicalizada a nivel mundial.

Desde 2016 crece en Estados Unidos el movimiento Repeal the 19th, que exige derogar el derecho al sufragio femenino. No es nostalgia: es la manosfera trasladada a la política electoral. ¿Qué sigue? ¿Derogar el derecho de las mujeres a estudiar? ¿A heredar? ¿A trabajar? ¿A divorciarse? ¿A hablar en público? No es un planteo exagerado. Prestar atención a esta polarización es urgente, porque el distanciamiento ideológico entre géneros impacta directamente sobre la estabilidad democrática y los derechos conquistados.

No estamos ante una generación que gira hacia la derecha. Lo que aparece es una generación en la que hombres y mujeres siguen trayectorias políticas cada vez más opuestas.

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Milei enfrenta su peor umbral político: 71,2% cree que hace falta un cambio de gobierno

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El gobierno de Javier Milei ingresó en mayo de 2026 en una zona de desgaste político estructural. No se trata ya de una oscilación coyuntural de la opinión pública ni de un mal mes aislado, sino de una consolidación de tendencia: la desaprobación nacional alcanza el 64,5%, mientras que apenas el 34,3% aprueba la gestión libertaria. En paralelo, siete de cada diez argentinos consideran que hace falta un cambio de gobierno, un dato que en cualquier otro contexto sería leído como una señal de crisis terminal. Sin embargo, la singularidad del escenario argentino reside en que ese rechazo no se traduce todavía en una alternativa consolidada.

Así lo muestra el último informe “Domingo de Datos” de la consultora Zuban & Córdoba, elaborado entre el 25 de abril y el 1 de mayo sobre una muestra nacional de 2.000 casos, con un margen de error de +/- 2,19% y un nivel de confianza del 95% .

La encuesta revela una administración que perdió iniciativa política, pero también una oposición que aún no logra apropiarse del descontento social.

El principal dato del relevamiento es que la desaprobación presidencial se sostiene en un piso alto y persistente. Milei registra 64,5% de rechazo contra 34,3% de aprobación, prácticamente sin señales de recuperación respecto de meses anteriores. La serie comparada muestra que desde octubre de 2025 el oficialismo fue perdiendo respaldo de manera sostenida: pasó de 37,1% de aprobación a apenas 34,3%, mientras la desaprobación saltó de 62,8% a 64,5%.

A mitad de mandato, esos números colocan a la administración libertaria en una zona históricamente delicada para cualquier oficialismo argentino. 

La fractura de género

Uno de los datos más contundentes del informe aparece en la segmentación por género. Entre los hombres, Milei conserva una aprobación de 38,5%, con una desaprobación de 59,4%. Pero entre las mujeres el rechazo escala a 69,5%, mientras la aprobación cae a apenas 30,1%.

Casi siete de cada diez mujeres desaprueban la gestión y ocho de cada diez creen que hace falta un cambio de gobierno. Ese segmento aparece como el principal límite electoral del oficialismo hacia 2027. Sin recuperar terreno allí, La Libertad Avanza difícilmente pueda ampliar su techo político.

No se trata de un fenómeno nuevo, pero sí de uno cada vez más consolidado: el voto femenino se convirtió en el principal termómetro del desgaste presidencial.

La erosión no alcanza sólo a Milei, sino al conjunto del armado libertario. En el ranking de imagen de dirigentes nacionales, Patricia Bullrich aparece paradójicamente como la mejor posicionada dentro del universo oficialista, con 37,3% de imagen positiva y 55,5% negativa. El propio Javier Milei tiene 34,8% positiva y 60,6% negativa.

Más abajo aparecen Karina Milei, con 20,3% positiva y 66,3% negativa, y Manuel Adorni, quien exhibe uno de los peores registros del tablero: apenas 16,5% de imagen positiva frente a 72,1% negativa.

El dato de Adorni es particularmente relevante porque simboliza algo más profundo: el desgaste ya no es exclusivamente presidencial, sino también comunicacional. El vocero, que fue una de las piezas centrales del relato libertario, pasó de ser activo político a pasivo electoral.

La pregunta más política del estudio es directa: “¿Hace falta un cambio de gobierno en Argentina?

La respuesta es contundente: 71,2% dice que sí, apenas 21% está en desacuerdo y 7,8% no sabe.

Pero que exista una mayoría favorable a un cambio no significa que exista claridad sobre quién debería protagonizarlo.

La demanda de reemplazo es mucho más fuerte que la oferta de representación.

Entre mujeres, ese acuerdo sube a 76,9%; entre hombres, a 65,1%. La brecha vuelve a confirmar que el rechazo femenino es el principal problema político del oficialismo.

Incluso entre quienes votaron a Milei en el ballotage aparece una señal de alerta.

Ante la frase “Voté a Milei y me defraudó”, el 40,1% de sus propios votantes dice estar de acuerdo, mientras 49,7% está en desacuerdo .

Cuando cuatro de cada diez votantes propios reconocen decepción, el problema deja de ser opositor y pasa a ser identitario.

El peronismo lidera, pero sin hegemonía

En el escenario electoral presidencial 2027, el PJ/Fuerza Patria aparece primero con 28,4%, seguido por La Libertad Avanza con 22,1%. El PRO obtiene 5,4%, la izquierda 5,1%, la UCR 4,1%, el espacio de Victoria Villarruel 3,5% y las alianzas provinciales 3%. Sin embargo, el dato más alto después del peronismo es otro: 27,2% no sabe aún a quién votaría. Ese “no sabe” es hoy el verdadero territorio en disputa.

En un segundo escenario, con una alianza UCR-PRO-partidos provinciales consolidada, el PJ sube a 31,7%, La Libertad Avanza llega a 23,9%, esa coalición opositora marca 9,5% y el no sabe se mantiene altísimo en 30,5% .

En potencialidad de voto, Axel Kicillof aparece con el mejor desempeño: 44,1% dice que lo votaría, contra 43,8% que nunca lo haría. Sergio Massa registra 34,6% de intención favorable y Patricia Bullrich 32,4%.

Javier Milei, en cambio, exhibe un dato preocupante: sólo 31,4% dice que lo votaría nuevamente, mientras 57,2% asegura que no lo votaría .

La fotografía de mayo no muestra todavía un reemplazo político definido, pero sí una certeza social: una mayoría creciente ya no quiere continuidad.

La administración Milei enfrenta una doble dificultad: perdió aprobación y todavía no encuentra un nuevo relato que compense el deterioro económico, la caída del salario, el desgaste institucional y la frustración de parte de su propio electorado.

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Dante Gebel aterriza en Argentina y activa su armado político rumbo a 2027

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Dante Gebel llegó a la Argentina y puso en marcha una agenda política que apunta directamente a 2027. El pastor, empresario e influencer encabezará en los próximos días reuniones con su mesa chica para avanzar en la consolidación de su eventual candidatura presidencial, en el marco de su espacio “Consolidación Argentina”.

El movimiento ocurre en un momento de fragmentación política y reconfiguración de liderazgos. No es un dato aislado: su irrupción introduce una nueva variable en el escenario electoral y abre una pregunta que empieza a inquietar tanto al oficialismo como a sectores del peronismo. ¿Puede capturar una porción del electorado que hoy sostiene o disputa el Gobierno?

Un armado híbrido entre política, sindicalismo y territorio

El primer paso de Gebel en el país será una reunión en el conurbano bonaerense con su círculo de confianza, donde convergen dirigentes sindicales, exreferentes de La Libertad Avanza y actores del mundo empresario y religioso. Ese núcleo no es casual: expresa la lógica de construcción que impulsa el espacio, apoyado en una red que cruza estructuras tradicionales con nuevos canales de influencia social.

El armado ya había tenido un anticipo en reuniones previas en el exterior, donde se delineó un diagnóstico crítico sobre la situación social y económica. Ese diagnóstico funciona como punto de partida político: caída del consumo, deterioro del empleo y tensiones en el entramado productivo.

En paralelo, el espacio busca capitalizar dos fenómenos: la dispersión del peronismo, sin liderazgo unificado, y el desencanto de sectores que acompañaron a Javier Milei. A eso suma un activo propio: la base social vinculada al crecimiento del culto evangélico, con fuerte presencia en zonas urbanas y sectores de mayor vulnerabilidad.

Un nuevo actor en la disputa por el voto blando

El avance de Gebel empieza a generar efectos concretos en la correlación de fuerzas. En La Libertad Avanza, la posibilidad de una candidatura competitiva activa alertas por la eventual fragmentación del voto que respaldó al oficialismo en 2023. Ese electorado, heterogéneo y menos ideologizado, aparece como el principal objetivo del nuevo espacio.

Pero el impacto no se limita al oficialismo. También en el peronismo se registran movimientos defensivos, en un contexto donde distintos actores buscan recomponer vínculos con sectores religiosos y territoriales. La disputa ya no es solo partidaria: se traslada a redes sociales, estructuras intermedias y espacios de contención comunitaria.

Además, el interés de sectores empresarios y dirigentes provinciales sugiere que la construcción de Gebel intenta proyectarse más allá de un fenómeno testimonial. La articulación con gobernadores, intendentes y actores del “círculo rojo” apunta a darle volumen político y viabilidad electoral.

Un proyecto en formación y un calendario que presiona

El cronograma también forma parte de la estrategia. Durante su estadía en el país, Gebel mantendrá reuniones con referentes políticos, empresarios y líderes religiosos, mientras prepara un acto masivo previsto para diciembre en el estadio de River Plate. Ese evento podría convertirse en el primer gesto explícito hacia una candidatura presidencial.

Por ahora, el armado se mueve en una zona intermedia: combina señales políticas con una narrativa de outsider que evita definiciones formales. Esa ambigüedad le permite crecer sin quedar atrapado en las lógicas tradicionales, pero también deja abierta la incógnita sobre su consolidación real.

El tablero empieza a moverse. La irrupción de un actor con base social propia, vínculos sindicales y proyección política redefine las variables de cara a 2027. Lo que aún está en discusión es si se trata de una construcción con capacidad de disputar poder o de un fenómeno que depende de la evolución de las tensiones actuales.

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