empleo científico argentina

Mientras el área nuclear pierde físicos e ingenieros, Milei puso a uno de sus tuiteros en Nucleoeléctrica

Compartí esta noticia !

En paralelo al ajuste que atraviesa el sistema científico-tecnológico argentino, una reciente designación en Nucleoeléctrica Argentina generó fuerte ruido dentro del sector. Se trata del nombramiento de Ezequiel Acuña como subgerente de Responsabilidad Social Empresaria en la compañía estatal que administra las centrales nucleares de Atucha I, Atucha II y Embalse.

La decisión se produce en un contexto especialmente sensible. El área nuclear, al igual que el conjunto del sistema científico, enfrenta recortes presupuestarios, discontinuidad de proyectos y una creciente salida de recursos humanos altamente calificados, particularmente físicos e ingenieros. En ese marco, distintos actores del sector advierten sobre el impacto que estas condiciones están teniendo en la sostenibilidad de capacidades estratégicas.

Acuña, de 23 años, no registra antecedentes en el ámbito de la ciencia, la tecnología o la energía. Su trayectoria más cercana al Estado se vincula con su paso por la Televisión Pública, donde se desempeñó en el área de redes sociales tras la asunción del gobierno de Javier Milei. Según trascendió, su nuevo cargo en Nucleoeléctrica tendría una remuneración superior a los 10 millones de pesos mensuales.

El nombramiento adquiere mayor relevancia por el momento que atraviesan proyectos clave del sector nuclear, como el reactor CAREM o el RA-10, que han enfrentado demoras o reconfiguraciones en su desarrollo. Estos proyectos forman parte de la base tecnológica que sostiene el posicionamiento de Argentina en materia nuclear a nivel regional e internacional.

Desde distintos ámbitos vinculados a la actividad nuclear señalan que la preocupación no radica únicamente en una designación puntual, sino en el criterio general de cobertura de cargos en áreas estratégicas, en un escenario donde la pérdida de capital humano especializado se acelera.

La discusión, en definitiva, excede un nombre propio y se instala en un plano más amplio: el de la gestión de los recursos humanos en sectores críticos para el desarrollo tecnológico del país, en un contexto de ajuste fiscal y redefinición del rol del Estado.

Compartí esta noticia !

Alerta en el sistema de innovación: cae el empleo privado en I+D tras dos décadas de crecimiento

Compartí esta noticia !

La Argentina enfrenta una señal de alarma en su ecosistema de innovación. Por primera vez en más de veinte años, el empleo en investigación y desarrollo (I+D) en el sector privado registró una caída, en un contexto de baja inversión estructural y creciente rezago frente a economías comparables.

Según un informe del Grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), durante 2025 el empleo registrado en I+D privado retrocedió 3,1%, marcando la primera contracción desde la crisis de 2002. El dato resulta particularmente significativo si se considera que entre 2019 y 2023 la nómina había crecido 36,5%, impulsada por el dinamismo del sector tecnológico.

Un freno tras el boom tecnológico

El informe identifica un punto de inflexión en el segundo trimestre de 2024, cuando el crecimiento del empleo en I+D comenzó a desacelerarse hasta entrar en terreno negativo. Desde entonces, la recuperación es “tímida” y no logra compensar cinco trimestres consecutivos de caída.

En términos estructurales, el peso del empleo en investigación dentro del sector tecnológico también se reduce: pasó de representar el 10% en 2003 al 6,5% actual, lo que evidencia un crecimiento más orientado a servicios que a innovación.

Inversión mínima y brecha global creciente

El principal cuello de botella es la inversión. En la Argentina, las empresas privadas destinan apenas el 0,14% del PBI a I+D, muy por debajo del promedio de la OCDE (1,75%) y lejos de economías líderes.

La comparación internacional expone la magnitud del rezago:

  • Israel invierte el 6,3% del PBI en I+D (93% financiado por el sector privado)
  • Corea del Sur supera el 5,3%
  • Estados Unidos alcanza el 3,45%, con fuerte protagonismo empresarial
  • Brasil destina el 1,15% del PBI, con mayor participación privada que Argentina

Incluso frente a China, la brecha se amplió drásticamente: de invertir tres veces más que Argentina en 1998, hoy lo hace quince veces más.

Alta concentración y baja capilaridad

Otro rasgo crítico es la concentración. El 10% de las empresas explica el 87,2% del gasto en I+D, y apenas diez compañías concentran casi la mitad de la inversión total.

Además, tres sectores —farmacéutico, software y servicios de I+D— concentran tres cuartas partes del financiamiento, dejando al resto del entramado productivo prácticamente al margen de la innovación tecnológica.

Salarios en retroceso y menor incentivo

El deterioro también alcanza a los ingresos. En 2025, los salarios reales del sector se ubicaron 2,1% por debajo de 2023, y acumulan una caída de 4,6 puntos reales desde 2015.

Este fenómeno erosiona los incentivos para la formación y retención de talento, en un contexto donde la competencia internacional por perfiles técnicos es cada vez más intensa.

Paradoja exportadora: más ventas, menos saldo

El informe también detecta una dinámica contradictoria. Aunque las exportaciones de servicios basados en el conocimiento alcanzaron niveles récord, el superávit comercial del sector cayó 26% debido a un fuerte aumento de las importaciones (+139,6%).

El caso más ilustrativo es el de los servicios informáticos, que por primera vez desde 2007 registraron déficit (US$ 42 millones), tras haber tenido un superávit de US$ 518 millones en 2023.

Un problema estructural

Más allá del contexto coyuntural, el informe advierte que el problema es de larga data. En los últimos 25 años, la inversión privada en I+D en Argentina pasó de 0,10% a 0,14% del PBI, sin lograr converger hacia estándares internacionales.

El país cuenta con apenas 2,8 investigadores cada mil personas económicamente activas, menos de un tercio del promedio de la OCDE, lo que refleja una masa crítica insuficiente para sostener un sistema de innovación robusto.

Señal de alerta para el modelo productivo

El retroceso del empleo privado en I+D no solo impacta en el sistema científico, sino que pone en cuestión la capacidad del país para generar valor agregado, escalar en cadenas globales y sostener exportaciones de alto contenido tecnológico.

En un escenario global donde la innovación es el principal motor de competitividad, la Argentina enfrenta el desafío de revertir una tendencia que, de consolidarse, puede profundizar su rezago estructural.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin