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El último par: Dass baja la persiana en Eldorado y cierra un ciclo de casi dos décadas de industria en Misiones

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Hubo un tiempo en que el sonido de las máquinas de Dass marcaba el ritmo de Eldorado. Miles de personas entraban y salían de la planta ubicada en el Parque Industrial Alto Paraná. Familias enteras vivían de una fábrica que llegó a convertirse en el mayor empleador privado del norte de Misiones. En sus mejores años producía más de 22.000 pares de zapatillas por día para algunas de las marcas deportivas más importantes del mundo.

Ese tiempo terminó.

La empresa brasileña Dass anunció este lunes que cerrará definitivamente su planta de Eldorado el próximo 17 de julio, poniendo fin a una historia industrial de casi veinte años y dejando 150 trabajadores sin empleo. La comunicación fue realizada a los operarios durante la jornada y confirmó lo que desde hacía meses era un temor creciente: la fábrica ya no tenía volumen de producción suficiente para sostenerse.

El cierre constituye mucho más que la pérdida de 150 puestos de trabajo. Es el golpe final para una industria que supo generar casi 1.500 empleos directos, miles de ingresos indirectos y que durante años fue símbolo de la política de industrialización de Misiones.

La historia de Dass en Eldorado resume, casi como una radiografía, los vaivenes de la política industrial argentina.

La planta comenzó a producir en 2007 y vivió una expansión acelerada durante la década siguiente. En su momento de mayor esplendor llegó a emplear alrededor de 1.500 trabajadores, con una producción que abastecía a Nike, Converse, Fila, Umbro, Asics y posteriormente también a Adidas, luego del cierre de la planta de Coronel Suárez.

Durante esos años Eldorado dejó de depender exclusivamente de la actividad forestal. Miles de jóvenes encontraron su primer empleo formal dentro de la fábrica. Comercios, alquileres, transporte y servicios crecieron alrededor de una industria que parecía consolidada.

Pero el escenario comenzó a cambiar a partir de 2016. El primer gran golpe llegó durante la presidencia de Mauricio Macri.

La apertura comercial, la caída del consumo interno y el ingreso creciente de calzado importado golpearon de lleno a toda la industria nacional del sector. Mientras las marcas internacionales comenzaron a abastecerse crecientemente desde Asia y Brasil, la producción nacional perdió competitividad.

Dass fue una de las principales víctimas.

Entre 2016 y 2019 la planta pasó de casi 1.500 trabajadores a apenas 308, luego de sucesivas tandas de despidos que redujeron más del 80% de su dotación. El deterioro fue tan profundo que en varios momentos se creyó que la fábrica cerraría definitivamente. No ocurrió entonces.

Dass Eldorado

Los números de una caída histórica

La planta que llegó a ser símbolo industrial del Alto Paraná cerrará con apenas 150 trabajadores.

Inicio de operaciones
2007
Pico de empleo
1.500
trabajadores
Producción máxima
22.000
pares diarios
Empleo actual
150
trabajadores
Fecha de cierre
17 de julio
de 2026
Caída desde el pico
90%
del empleo industrial
Fuente: reconstrucción periodística en base a datos históricos de la planta, información sindical y comunicación empresarial.

Una recuperación que nunca terminó de consolidarse

Con el cambio de gobierno en 2019 la empresa logró evitar el cierre. El presidente Alberto Fernández vino a la planta como una muestra de respaldo. Hubo programas nacionales de asistencia durante la pandemia, reaparecieron órdenes de producción para Nike y se anunció una inversión de 25 millones de dólares destinada a ampliar la capacidad instalada.

La planta volvió a superar los 500 trabajadores y pareció iniciar un nuevo ciclo. Sin embargo, aquella recuperación nunca alcanzó la solidez de la década anterior.

La dependencia de insumos importados provocó nuevos problemas productivos durante 2022, cuando la empresa llegó a despedir más de cien trabajadores por falta de materiales, medida que luego fue parcialmente revertida tras la intervención sindical y del Estado.

Era una señal de una fragilidad estructural: la fábrica necesitaba protección frente al calzado importado, pero al mismo tiempo dependía de insumos provenientes del exterior para fabricar localmente.

La llegada del gobierno de Javier Milei encontró a Dass con una estructura mucho más pequeña que la de sus años dorados, pero todavía funcionando.

Sin embargo, el nuevo escenario económico aceleró un proceso que venía gestándose. La apertura comercial volvió a favorecer la importación de calzado terminado. Las grandes marcas internacionales comenzaron a reemplazar progresivamente la producción argentina por zapatillas fabricadas en Asia y otros países de menor costo.

Al mismo tiempo, el propio Grupo Dass consolidó su operación industrial en Paraguay. Es decir, mientras el mercado argentino se abastecía crecientemente con productos importados, parte de la producción regional migraba hacia un país con menores costos laborales, fiscales y logísticos.

El resultado terminó siendo inevitable. La planta de Eldorado quedó prácticamente sin órdenes de fabricación.

Durante los últimos meses la empresa aplicó retiros voluntarios, redujo turnos y fue achicando lentamente su operación hasta comunicar ahora el cierre definitivo.

Nike y Adidas cambian el mapa

El caso Dass también refleja una transformación más profunda. Durante años Argentina fabricó buena parte de las zapatillas que vendían las principales marcas deportivas. Hoy la tendencia es exactamente la inversa.

Las multinacionales priorizan importar productos terminados desde Asia o abastecerse desde plantas regionales, principalmente en Paraguay y Brasil. El costo argentino, la presión tributaria, la inestabilidad macroeconómica y la apertura comercial modificaron completamente la ecuación económica. El resultado es la sustitución de producción nacional por importaciones.

Los 150 empleos que desaparecen ahora son apenas el último capítulo de una sangría que comenzó hace casi una década. Desde su pico de aproximadamente 1.500 trabajadores, Dass perdió alrededor del 90% de su personal.

Cada uno de esos puestos sostenía consumo, comercios, servicios, alquileres y actividad económica en Eldorado. El impacto se extenderá mucho más allá de la planta. El Alto Paraná pierde uno de los pocos establecimientos industriales de gran escala que todavía permanecían activos. Cuando el próximo 17 de julio se apaguen definitivamente las máquinas de Dass, no sólo terminará una producción. También se cerrará un capítulo de la historia económica de Eldorado.

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Forestales denuncian “una de las peores crisis de los últimos años” por importaciones y costos

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Las pequeñas y medianas empresas del sector foresto-industrial de Misiones denuncian estar atravesando “una de las crisis más profundas de los últimos años”, con plantas operando al 40% de su capacidad, caída del consumo y riesgo concreto de cierres que comprometen miles de empleos. En ese contexto, el empresariado no solo describe un escenario crítico, sino que respalda explícitamente la necesidad de establecer condiciones fiscales, energéticas y logísticas especiales para la provincia, en línea con los planteos que Misiones viene sosteniendo ante Nación.

El comunicado del sector forestal pyme es categórico: la situación ya no es coyuntural ni sectorial, sino estructural. La industria atraviesa una fuerte pérdida de competitividad que impacta en toda la cadena: desde productores primarios y viveros hasta prestadores de servicios, profesionales y trabajadores.

“Con plantas trabajando en promedio al 40 % de su capacidad, caída sostenida del consumo y un número creciente de establecimientos que evalúan el cierre, la continuidad de miles de puestos de trabajo y de toda la cadena foresto-industrial de Misiones se encuentra hoy seriamente amenazada”.

La advertencia no es menor: el sector es uno de los pilares productivos de la provincia y su deterioro tiene efectos multiplicadores sobre el empleo, el arraigo rural y el entramado industrial.

Uno de los principales factores señalados es la competencia con productos importados, provenientes de países con menores costos estructurales.

“La pérdida de competitividad frente al ingreso de productos forestales importados, provenientes de países con condiciones impositivas, energéticas, logísticas y financieras sustancialmente más favorables”, es insostenible, advierten.

El diagnóstico apunta directamente a un desbalance en las reglas de juego: mientras la industria local enfrenta una alta carga tributaria y costos elevados, compite con economías con menor presión fiscal, energía más barata, financiamiento accesible e incluso subsidios estatales.

A esto se suma un factor estructural clave: Misiones es una provincia de frontera en el 90% de su territorio, lo que intensifica la competencia con Paraguay y Brasil, donde los costos son significativamente más bajos.

En este contexto, el sector respalda con claridad la necesidad de políticas diferenciales para corregir asimetrías.

“Misiones presenta una realidad productiva particular que requiere tratamientos diferenciales en materia impositiva, energética y de incentivos”

Este punto se alinea con el reclamo histórico de la provincia ante el Gobierno nacional: la necesidad de un esquema especial que contemple su condición fronteriza, su matriz productiva y su desventaja logística respecto de los grandes centros de consumo.

El documento detalla una hoja de ruta concreta para salir de la crisis, con medidas que apuntan a recuperar competitividad:

  1. Energía: tarifas diferenciales para la industria.
  2. Combustible y logística: precios especiales para actividades intensivas en transporte.
  3. Carga impositiva: revisión de tributos nacionales que encarecen la producción.
  4. Importaciones: revisión de aranceles mientras no haya condiciones equitativas.
  5. Ley 25.080: revisión del régimen de promoción forestal para evitar distorsiones.

Se trata de un paquete integral que combina política fiscal, energética y comercial, con el objetivo de sostener el entramado productivo.

El ingeniero forestal Nicolás Ocampo, una de las voces del sector, sintetiza el espíritu del reclamo: no se trata de subsidios, sino de condiciones justas. “No queremos regalos, queremos trabajar”

El planteo apunta a un equilibrio competitivo: si el país avanza en una apertura económica, el sector exige que se corrijan las asimetrías internas que dejan a las pymes en desventaja

El documento también contiene una crítica directa a las políticas nacionales, particularmente en materia de importaciones y presión tributaria. “Nos piden esfuerzo diciendo que en unos años la cosa mejora, pero permiten importaciones de productos forestales de países con menor carga impositiva, menor costo de combustible y energía”, señalan.

La advertencia es contundente: sin correcciones, el modelo podría derivar en la desaparición de pymes y productores. “Están haciendo todo lo posible para que las pymes se fundan y pequeños y medianos productores se vayan de sus chacras”. Incluso se plantea un contraste con esquemas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que -según el sector- podría favorecer a grandes capitales en detrimento del entramado local.

El análisis del sector distingue entre los niveles de responsabilidad:

  • A nivel nacional, apuntan a la presión tributaria, la apertura de importaciones y la falta de condiciones competitivas.
  • A nivel provincial, reconocen la necesidad de recaudar, pero cuestionan los mecanismos de retención.
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