El Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio (APP) pone números concretos a una pregunta clave del trabajo en plataformas: ¿cuántos pedidos necesita realizar un repartidor para cubrir gastos básicos y alcanzar ingresos mínimos? El último relevamiento muestra una mejora respecto de septiembre, aunque advierte una creciente desigualdad entre plataformas, con trayectorias de ingresos cada vez más dispares.
El índice toma como referencia un pedido promedio de $3.032,9, sin propina, calculado a partir de valores de PedidosYa y Rappi, y lo cruza con indicadores oficiales de ingresos, canastas básicas y costos de vida. El resultado permite traducir el esfuerzo laboral en una métrica directa: cantidad de pedidos necesarios para vivir.
Los números que explican la precariedad
De acuerdo con el informe, un hogar tipo de cuatro integrantes necesita realizar 454 pedidos mensuales para cubrir la canasta básica total y no ser considerado pobre. En el caso de una persona sola, sin alquiler, el umbral de pobreza se ubica en 140 pedidos, mientras que la canasta básica alimentaria individual se cubre con apenas 63 pedidos, señala un informe fue elaborado por la Fundación Encuentro.
El estudio también permite dimensionar el costo de la crianza: criar a un niño requiere 170 pedidos mensuales, mientras que un bebé demanda 152 pedidos. El alquiler promedio representa 244 pedidos, aunque en un monoambiente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el valor baja a 167 pedidos, evidenciando fuertes diferencias territoriales.
En términos de ingresos laborales, para alcanzar el ingreso promedio individual en Argentina se necesitan 328 pedidos, mientras que llegar al Salario Mínimo Vital y Móvil requiere 110 pedidos. Incluso los costos formales del trabajo aparecen medidos en esta lógica: el monotributo A equivale a 12 pedidos, y un tanque de nafta, insumo básico para repartir, se cubre con solo 2 pedidos.
El dato clave: mejora promedio, brecha creciente
El APP muestra una mejora general respecto de septiembre, pero no es homogénea. El informe advierte que las distintas plataformas presentan trayectorias divergentes, lo que amplía la brecha de ingresos entre repartidores según la app en la que trabajen, aun realizando esfuerzos similares.
En un sector caracterizado por la ausencia de paritarias, escalas salariales y referencias claras de esfuerzo e ingreso, el índice APP aporta una herramienta concreta para ordenar el debate público sobre precarización laboral, ingresos reales y regulación del trabajo en plataformas.
Los salarios volvieron a ganarle a la inflación en octubre: el índice subió 2,5% y acumuló 33,7% en 2025
El índice de salarios que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registró en octubre de 2025 un incremento mensual del 2,5%, superando levemente a la inflación del período, que fue del 2,3%. De esta manera, los ingresos laborales retomaron una dinámica de recuperación real en el corto plazo, aunque con fuertes diferencias entre sectores y con un desempeño que todavía muestra tensiones frente al nivel general de precios acumulado en el año.
En términos acumulados, los salarios crecieron 33,7% en los primeros diez meses de 2025, mientras que en la comparación interanual mostraron un avance del 43,1%, por encima de la inflación del período, que se ubicó en 31,3%. El dato refuerza la señal de mejora relativa del poder adquisitivo, especialmente traccionada por el sector informal, aunque con rezagos persistentes en el empleo público y en el sector privado registrado.
Una mejora heterogénea: el sector informal lideró la recuperación
El informe del INDEC correspondiente a octubre expone con claridad la disparidad entre los distintos segmentos del mercado laboral. El sector privado no registrado fue el único que logró superar con holgura la inflación mensual: los salarios informales subieron 4,2% en octubre, consolidándose como el principal motor del índice general.
En contraste, el sector privado registrado mostró un incremento mensual del 2,1%, mientras que el sector público avanzó apenas 1,9%. En este último caso, el aumento se explicó por una suba del 1,2% en el ámbito nacional y del 2,1% a nivel provincial, lo que evidencia una dinámica salarial más contenida en el empleo estatal.
La brecha se amplía al observar la variación interanual. En octubre de 2025, los salarios crecieron 43,1% respecto del mismo mes del año anterior, impulsados por un aumento del 113,2% en el sector privado no registrado, frente a subas del 30,5% en el sector privado registrado y del 31,9% en el sector público. Estos datos reflejan un proceso de recomposición más acelerado en los ingresos informales, aunque partiendo de niveles históricamente más bajos y con mayor volatilidad.
El acumulado del año y el desafío de sostener la recuperación real
En lo que va de 2025, los salarios acumularon una suba del 33,7%, como resultado de incrementos del 22,9% en el sector privado registrado, del 26,2% en el sector público y del 84,5% en el sector privado no registrado. El dato confirma que la mejora del promedio general está fuertemente influenciada por el desempeño del empleo informal, que explica una parte significativa de la variación total.
Sin embargo, el contexto macroeconómico introduce matices. Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso, advirtió que el dato positivo de octubre debe leerse con cautela: “Hay que tener en cuenta que en noviembre la inflación es 2,5%, con lo cual habrá que ver si los salarios de noviembre logran avanzar a una velocidad que supere a la inflación de noviembre. Si bien el dato es bueno, la inflación mensual en los últimos meses también fue alta; entonces está medio empardado el tema”.
El economista señaló además que el salario “empezó a recuperar rápido, pero quedó levemente por debajo del último techo relativo desde que asumió el Gobierno”, lo que sugiere que la recomposición del ingreso real aún enfrenta límites estructurales, especialmente en los sectores más formalizados de la economía.
Impacto económico y perspectivas
La evolución del índice de salarios tiene implicancias directas sobre el consumo interno, la recaudación tributaria y la negociación salarial en curso. La mejora del ingreso real, aunque moderada, podría aportar cierto sostén a la demanda, mientras que la heterogeneidad sectorial anticipa tensiones en paritarias y reclamos salariales diferenciados.
En el plano institucional, los datos del INDEC vuelven a poner en agenda el desafío de consolidar una recuperación salarial sostenible, en un contexto de inflación aún elevada y con un mercado laboral fragmentado. La clave hacia fin de año estará en si los salarios logran mantener una dinámica que no solo iguale, sino que supere de manera consistente al índice de precios, evitando que la mejora observada en octubre quede como un alivio transitorio.
Según el último informe realizado por Nación Misiones registra 131.477 trabajadores de la economía popular, Si comparamos con el empleo privado registrado que tiene 108 mil trabajadores es un dato más que importante. El relevamiento oficial indica que en el norte argentino hay más trabajadores en la economía popular que los registrados en el sector privado con empleo formal. La mayoría son mujeres y jóvenes.
Durante los últimos seis meses, casi 400 mil trabajadores y trabajadoras de la economía popular se inscribieron en el Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTEP) confirmando la importancia de esta herramienta a la hora de visibilizar a un sector de la Economía que lleva registrados, desde julio 2020 al 12 de febrero 2022, a más de 3.200.000 personas. De ese total, el 57,8% son mujeres lo que da cuenta de que la Economía Popular es un sector altamente feminizado.
En nueve provincias del noreste y noroeste hay más inscriptos en el registro de la economía popular que en el empleo asalariado del sector privado, según los datos actualizados del Registro Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la Economía Popular (ReNaTEP), que en los últimos seis meses sumó a casi 400 mil personas.
Eran siete -Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Santiago del Estero-, pero en los últimos seis meses se sumaron La Rioja y Tucumán con la actualización del relevamiento.
El informe, analizó los datos surgidos del ReNaTEP durante julio del 2020 y el 12 de febrero de 2022, con un total de 3.225.268 personas inscriptas, y cruzó la información con la del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Si la comparación de la economía popular y el empleo registrado es en relación a la población de 18 a 65 años de cada provincia, en Santiago del Estero alcanza el 30,1%; mientras que en Chaco, Formosa, Jujuy y Salta la proporción se ubica entre el 20 y 25%. En el caso de Tucumán, Misiones, Catamarca, Corrientes, La Rioja, San Juan y San Luis, los porcentajes de población inscrita se encuentran entre el 10 y 20%. “Este dato permita correr el sesgo que tiene siempre la provincia de Buenos Aires por cantidad de población”, indicó el informe.
Solo el 22,5% de la población del ReNaTEP percibe el programa Potenciar Trabajo. Un dato que adquiere relevancia frente a una nueva ola de cuestionamientos sobre los “planes sociales” y sus beneficiarios.
Las mujeres y las personas jóvenes son mayoría en la economía popular, una tendencia que se ratifica en cada informe desde el inicio del registro. El 57,8% son mujeres, la gran mayoría trabaja en comedores y merenderos populares, y en actividades vinculadas a los cuidados, servicios de limpieza y textil.
La población que trabaja en la economía popular es marcadamente joven, con un promedio de 33 años de edad. El 64,3% de quienes trabajan en el sector tiene entre 18 y 35 años. En términos etarios se observa la mayor diferencia entre el ReNaTEP y el SIPA. “La presencia de trabajadores/as de entre 18 y 24 años es significativamente mayor en el ReNaTEP (27,1% versus 6,7% en SIPA)”, detalla el relevamiento.
Los datos representan un contraste notable entre el universo del empleo informal y formal. La predominancia de mujeres y jóvenes en la informalidad es consecuencia, entre otros factores, de su exclusión o falta de oportunidades en el sector registrado.
Está entre los principales reclamos de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) que el 1 de mayo realizará un acto en la 9 de Julio para conmemorar el día del trabajador pero, especialmente, exigir un paquete de iniciativas en el Congreso que impulsan desde hace tiempo. La más destacada es la que establece un monotributo productivo que permitiría formalizar a la economía popular y a las millones de personas que integran ese universo de trabajadores que están por fuera del mercado laboral formal.
Un dato relevante que se advierte entre las conclusiones del informe es que, en los últimos 6 meses, la rama que “tuvo mayor crecimiento relativo” es la de Recuperación, Reciclado y Servicios Ambientales (18,9%), cartoneros y cartoneras, por encima del total del registro (15,2%).
Otra tendencia que se mantiene en comparación a los últimos informes es que más de la mitad de las inscripciones (53,2%) corresponde a trabajadoras de comedores y merenderos comunitarios, servicios de limpieza, pequeños agricultores y agricultoras, venta ambulante y albañilería. También se destaca el crecimiento de la pesca artesanal con un aumento del 26,7% en el número de inscriptos.
El Registro Nacional de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (ReNaTEP) depende de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que conduce el dirigente del Movimiento Evita, Emilio Pérsico.
En la presentación del último informe, de abril de este año, señalaron que “los trabajadores y trabajadoras de la economía popular son protagonistas del desarrollo de nuestro país” que “crean su propio trabajo a partir de sus saberes y oficios, en unidades productivas individuales o colectivas” y advirtieron que el sector sufre “relaciones asimétricas en el ámbito financiero, comercial o fiscal”.