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Salarios en Misiones: entre el rebote y una recuperación tambaleante

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Hace algunas horas, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social publicó la información referida a salarios de trabajadores registrados del sector privado por provincia, hasta el mes de diciembre de 2025, hecho que nos permite analizar el desempeño salarial en Misiones durante el año pasado. Al comparar los salarios promedios en términos reales del 2025 con los del 2024, observamos que Misiones registró un incremento del 6,8%. 

Sin embargo, esta dinámica de crecimiento durante 2025 no puede entenderse sin ponerla en perspectiva con el derrumbe previo. 

Lo que a primera vista aparece como una recuperación significativa, al desagregarse en su secuencia y contrastarlo con 2024, revela una trayectoria más compleja, con tres momentos bien marcados: caída profunda, rebote acelerado y, finalmente, desaceleración con signos de agotamiento.

Empecemos con lo que dejó 2024: los salarios reales atravesaron una contracción pronunciada durante prácticamente todo el período. Entre enero y agosto, las caídas interanuales fueron de dos dígitos, con un piso particularmente crítico en marzo (-17,3%). Recién hacia el último trimestre comenzó a observarse una moderación en el deterioro, hasta alcanzar un leve equilibrio en octubre (0,0%) y cerrar el año con mejoras interanuales en noviembre (1,5%) y diciembre (19,8%), esta última muy afectada en términos estadísticos por el derrumbe de diciembre 2023 debido a la devaluación y el enorme salto inflacionario (había sido -18,7% en ese mes). Por ende, el dato de diciembre 2024 debe leerse más como efecto base que como señal de recomposición estructural.

Sobre esa base deprimida se monta el desempeño de 2025. El inicio del año mostró tasas interanuales muy elevadas: 18,3% en enero, 16,4% en febrero y un pico de 20,7% en marzo. Este comportamiento responde en gran medida al efecto comparación contra los meses más críticos del año previo. Sin embargo, la serie desestacionalizada del salario (que nos permite medir la evolución mensual) introduce un matiz clave: las subas mensuales existen, pero son acotadas y con interrupciones (caídas en marzo y abril, por ejemplo), lo que revela una recuperación más frágil de lo que sugieren los datos interanuales.

A medida que avanzó el 2025, la desaceleración se volvió evidente. Las variaciones interanuales perdieron fuerza de manera sostenida: pasaron de 20,7% en marzo a 9,2% en mayo, 6,0% en junio y apenas 2,6% en agosto y septiembre. 

Hacia el último trimestre, el proceso se revirtió completamente, con caídas interanuales en octubre (-0,6%), noviembre (-1,6%) y diciembre (-1,1%). En otras palabras, el rebote se agota y el salario real vuelve a terreno negativo en la comparación anual.

La serie mensual desestacionalizada refuerza esta lectura. Luego de un primer semestre con variaciones moderadas pero mayormente positivas, el segundo semestre muestra un comportamiento más errático y débil. Aparecen caídas en varios meses y, hacia el cierre del año, las subas son marginales o directamente negativas, como el caso de octubre y noviembre con -0,2% y -0,3% respectivamente. Incluso cuando diciembre marca un incremento de 0,9%, el dato no alcanza para revertir la tendencia de enfriamiento.

Ahora bien, este recorrido agregado es solo una parte de la historia. Cuando se desagrega por sectores, la idea de una recuperación homogénea se desarma rápidamente y deja en evidencia un proceso mucho más fragmentado.

En términos de niveles salariales, la estructura salarial de Misiones muestra brechas claras. Los salarios del último dato disponible, que corresponde a diciembre 2025 (que incluyen medio aguinaldo) marcan profundas diferencias sectoriales. Los ingresos más altos se concentran en Electricidad, Gas y Agua ($ 3.974.687), en la Intermediación Financiera ($ 3.781.481) y en los servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones ($ 2.529.329). Sin embargo, estos explican solo el 11% del empleo misionero. Luego le siguen, con salarios promedio por encima también del nivel general provincia, los sectores de Servicios Sociales y de Salud ($ 2.099.501), la Industria Manufacturera (con $ 2.042.704) y el Comercio ($ 1.893.626), con una concentración de empleo considerable mayor (44% entre los tres, explicado por la industria y el comercio que solo entre ellos explican el 41% del total provincial). En definitiva, los seis sectores con salarios promedios superiores a los del total provincial explican más de la mitad de los trabajadores provinciales del sector privado formal (55%).

En el otro extremo, los salarios más bajos se ubican en Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura ($ 1.145.179), Enseñanza ($ 1.259.631) y Construcción ($ 1.378.061), que entre ellos concentran el 28% del empleo misionero. Por ende, si bien son mayoría los trabajadores en sectores de ingresos promedios mayores al nivel general, la desigualdad de base condiciona la capacidad de recuperación.

Más allá del dato nominal, ¿cómo evolucionó el salario sectorial? Si se toma como referencia la variación del salario promedio acumulado 2025 vs. 2024, la mejora aparece en la totalidad de los sectores, pero con intensidades muy dispares. Los mayores incrementos reales se observan en Hoteles y Restaurantes (16,6%), Explotación de Minas y Canteras (13,4%), el Agro (11,2%), la Enseñanza (11,0%), Servicios comunitarios, personales y otros (10,3%) y en la Construcción (10,0%), siendo estos los sectores de mayor expansión relativa (de doble dígito)

Los de expansión media (a un dígito pero superiores al total general provincial) fueron Electricidad, Gas y Agua (9,0%), Servicios Inmobiliarios y Empresariales (8,1%) y Servicios Sociales y de Salud (7,8%); y finalmente, los de expansión baja (suba inferior al total provincial) fueron la Industria Manufacturera (5,8%), Transporte y Comunicaciones (5,2%), Intermediación Financiera (3,7%) y Comercio (2,8%). Estos cuatro sectores explican el 50% del empleo, dato no menor.

Ahora bien, el escenario de recuperación generalizada en los sectores cobra otro sentido cuando se lo pone en perspectiva con lo ocurrido en 2024. 

La mayoría de los sectores que lideran la mejora en 2025 venían de caídas muy pronunciadas el año anterior. La actividad minera (-24,1%), Enseñanza (-19,9%), Construcción (-14,4%) y Agro (-5,9%) son ejemplos claros de sectores donde la suba reciente responde, en gran medida, a un rebote tras un deterioro profundo. En cambio, algunas actividades como Hoteles y Restaurantes o Electricidad, Gas y Agua muestran una dinámica más consistente, con mejoras tanto en 2024 como en 2025.

Con ello, cabe hacer entonces una comparación de más largo plazo: los salarios acumulados promedios de 2025 vs. contra los del 2023. Allí se observa que no todos los sectores lograron recuperar el terreno perdido. Los que presentan subas contra ese año con Hotelería y Restaurantes con 21,3%, Electricidad, Gas y Agua (11,4%), Intermediación Financiera (6,7%), Servicios Inmobiliarios (5,9%), el Agro (4,7%) y la Industria (3,4%), que en conjunto representan al 44% de los trabajadores misioneros. 

Por el contrario, el resto de los sectores presentó en 2025 un salario promedio acumulado inferior a los del 2023: Comercio con -0,6%, Servicios sociales y de salud -1,0%, Servicios comunitarios y otros -1,7%, Transporte y Comunicaciones -5,0%, Construcción -5,8%, Enseñanza -11,1% y Minas y Canteras -13,9%: explican el 56% del empleo total. Por ende, más de la mitad de los trabajadores privados formales de Misiones tienen salarios inferiores al 2023. 

Si vemos el nivel general provincial, el salario promedio misionero total crece 1,2% frente a 2023, pero este dato debe ser tomado en contexto de lo dicho anteriormente para entender que la recuperación está lejos de ser homogénea.

En definitiva, 2025 deja una conclusión clara para Misiones. Hubo recuperación del salario real, pero no cambio de tendencia. El repunte estuvo fuertemente influido por el efecto base de 2024, perdió fuerza a lo largo del año y se expresó de manera desigual entre sectores. Más que un proceso de mejora consolidada, lo que emerge es un escenario de recomposición parcial, con señales de fragilidad y un punto de llegada todavía abierto.

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Costo marginal

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“El ajuste lo paga la política, jaja”. El posteo en redes sociales de Victoria Villarruel, la titular del Senado, se burla del jefe de Gabinete, Manuel Adorni y el paseo con su esposa en Nueva York en medio de una gira oficial. 

La ironía del comentario no pasó inadvertida: en pocas palabras, la Vicepresidenta condensó una crítica implícita al relato de austeridad del Gobierno y dejó expuestas, una vez más, las fisuras internas que atraviesan al oficialismo mientras se discute hasta dónde llega -y a quién alcanza realmente- el ajuste.

Argentina Week no será recordada por la lluvia de inversiones generada, sino por el affaire Adorni, que fue a “deslomarse” a Nueva York en compañía de su esposa, a quien subió al avión presidencial contradiciendo el decreto que él mismo anunció hace unas pocas semanas, que limitaba el número de funcionarios en los viajes y excluía a familiares y amigos.

El paseo puede costarle caro al jefe de Gabinete y hombre de confianza de Karina y Javier Milei. No por los reproches que los hermanos puedan hacerle -salieron a “bancarlo” en forma instantánea-, sino porque el desliz daña el contrato tácito con la sociedad: los libertarios prometían “ser mejores” y el paseo por la Gran Manzana, pagado “con la del contribuyente” es una réplica del deterioro de la casta a la que se vino a combatir. 

El Presidente ensayó una suerte de defensa de Adorni y su esposa con un argumento economicista que no alcanza a cubrir -ni a entender- la magnitud del problema: “Costo marginal”, dijo Milei y sus acólitos salieron a repetirlo como un mantra. ¿Qué es el costo marginal? Como el avión debía volar a Estados Unidos y sobraba un asiento, la esposa de Adorni no significó un gasto extra. Mismo argumento podrían ahora utilizar kirchneristas residuales y futuros inquilinos de la Casa Rosada. Incluso, si el avión de todos modos iba a ir a Río Gallegos, no había nada de malo en llevar los diarios a Cristina. Era un costo marginal irreprochable según la lógica presidencial. 

Sin embargo, lo está en discusión no es una fórmula matemática, sino la ética de un funcionario que hace lo contrario a lo que pregona desde el atril. La estatura moral se derrumba por eso, no por un puñado de dólares extra. 

La fractura expone a Adorni con gustos que no condicen con su nivel de ingresos. Viajes en avión privado pagados por el Estado, como confesó su amigo a quien visitó en Punta del Este y gastos de tarjeta de crédito que no coinciden con su sueldo. Un repaso de movimientos de consumo de acceso público muestra un dato difícil de pasar por alto: tras la victoria legislativa de fines de octubre de 2025, los gastos con tarjetas atribuidas a Manuel Adorni y a su esposa, Bettina Angeletti, se dispararon.

Solo con una tarjeta del Banco Galicia, Adorni habría registrado consumos cercanos a los 30 millones de pesos frente a ingresos por unos 10,5 millones. En paralelo, la tarjeta a nombre de Angeletti suma gastos por más de 65 millones en los últimos meses, sin ingresos conocidos en ese período. En total, entre ambos plásticos, los consumos entre agosto y enero rondarían los 115 millones de pesos contra ingresos declarados cercanos a los 21 millones. Un contraste que, al menos, merece explicaciones que no sean ecuaciones matemáticas ni evasivas. Fin. 

En definitiva, el affaire Adorni rompe la conexión que le quedaba intacta al Gobierno: la promesa de borrar a la casta del poder. Sin ese acuerdo electoral, la alianza libertaria no tiene muchos más éxitos que mostrar, por más que el relato se esmere en contar éxitos donde no los hay. Incluso, el presidente tiene más problemas para explicar su vínculo con el escándalo $Libra y aparecen contactos fluidos entre él y los promotores, junto a su hermana, quien tiene su propio escándalo con la Andis. Manchas que quitan lo impoluto. 

La inflación lejos está de ser contenida y ya lleva diez meses consecutivos en alza, con un acumulado de 280 por ciento desde que asumió en diciembre de 2023. En febrero marcó 2,9 por ciento, muy lejos de las promesas optimistas de llegar a cero en el segundo semestre. Pese a la nula emisión y el inédito ajuste, el ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la ausencia de éxitos en la contención de los precios, en que la economía atraviesa “un proceso de corrección de precios relativos” tras “dos décadas de acumular distorsiones”. Para agosto, septiembre u octubre, insistió, la inflación será cero. 

El impacto de los precios se visualiza en la caída del consumo.En febrero, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas pymes cayeron 5,6% interanual, con un acumulado del 5,2% en lo que va del año.
El informe de la Came es contundente: “El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones”.

El relato se agranda en la voz del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien rechazó que el modelo destruya empleo y, por el contrario, aseguró que en dos años se crearon 400 mil empleos. Los propios números oficiales lo desmienten, pero para el siempre presente funcionario, el dato no mata relato. Sin embargo, hay 200.941 empleos registrados menos desde que asumió Javier Milei. En paralelo, hay un fuerte incremento de la informalidad y el empleo asalariado representa apenas el 71,9 por ciento de los ocupados totales, cuando hace un año eran de 74,8%. El boom del Delivery o chofer de App. Los únicos sectores que están generando empleo son los vinculados a Vaca Muerta y las finanzas. 

Sturzenegger tiene a la yerba como un fetiche. En Argentina Week aseguró que la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el valor del producto para el consumidor -en realidad, aumentó por debajo de la inflación-, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

En esa mezcolanza, Sturzenegger omite que la producción está hundida en la miseria y que la propia industria atraviesa momentos delicados.

El semáforo de Coninagro revela un mapa muy distinto a lo que exhibe Sturzenegger. Son ocho las economías que están en rojo, dos más que el mes pasado y apenas cuatro en verde y siete en amarillo. La yerba mate está en rojo desde la desregulación del mercado en diciembre de 2023. Se desplomaron los precios de la materia prima y, aunque la industria recuperó presencia en el mercado interno y bate récord de exportaciones, también atraviesa una crisis por encarecimiento de costos operativos, como energía y combustible y una menor rentabilidad. El argumento tiene números concretos: en conjunto, las principales industrias yerbateras deben a los bancos 230 mil millones de pesos, el equivalente al 83 por ciento de la canchada en stock.

Las consecuencias del “éxito” de Sturzenegger se sienten en la provincia. No sólo en la yerba mate, sino en el té y el sector forestal, con caída de exportaciones y rentabilidad por el suelo. La Provincia intenta contener a los distintos sectores con las pocas herramientas que tiene. La yerba es la mayor preocupación por el volumen de productores afectados, aunque son pocas las alternativas para mejorar su situación. El precio de referencia, que sugirió Misiones al Instituto Nacional de la Yerba Mate, tuvo una recepción negativa en la industria. El principal argumento fue que se trata de un mercado privado en el que cada empresa tiene estructuras de costos diferentes, por lo que consideran difícil establecer un valor único.

En la reunión con la industria que se hizo esta semana, el Gobierno insistió en que contar con un valor orientativo podría ayudar a ordenar el mercado y a sostener el sistema productivo frente a las distorsiones actuales.

Además, los funcionarios señalaron que un precio de referencia permitiría mejorar las condiciones de financiamiento del sector, ya que hoy las empresas enfrentan dificultades para obtener crédito mediante warrants debido a la ausencia de valores de mercado claros para la yerba mate.

En ese marco también se mencionó la implementación de herramientas de monitoreo y trazabilidad como el CeTYM, impulsado tras la desregulación del sector, con el objetivo de seguir la evolución de la cadena yerbatera.

La Provincia sabe que las herramientas con las que cuenta son pocas. Pero el gobernador Hugo Passalacqua se muestra decidido a utilizarlas a fondo para sostener el equilibrio interno. Promoción para el turismo en Perú, obras públicas en la medida que se pueda y austeridad al máximo, como la prohibición de compras de nuevos vehículos para el Estado, forman parte de la misma preocupación: sostener el empleo.

La realidad, esa que en Buenos Aires se esmeran en combatir, marca que Misiones registró en diciembre de 2025 unos 98.721 trabajadores en el sector privado formal, con un descenso del 0,4% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de unos 403 empleos.

De este modo, se observa una profundización en el deterioro del mercado de trabajo misionero en este segmento, ya que de los doce meses del año solo creció en tres (enero con +0,2%, abril con +0,5% y mayo con +0,2%), en tanto que cayó en los otros nueve meses, con descensos consecutivos entre junio y  diciembre. El saldo del año en Misiones fue negativo en 4.675 empleos.

Desde que asumió Milei, en tanto, la caída es de 10.152 empleos (-9,3% vs. noviembre de 2023). En este caso, la provincia  presenta la sexta caída más fuerte del país. A la par, otro agravante de suma a la situación: el volumen actual de empleo es el más bajo desde enero de 2021, momento donde el trabajo estaba transitando una recuperación  luego de los impactos de la pandemia. 

Empleo privado registrado en el NEA – Diciembre

Provincia 2024 2025 Variación
Misiones 99,6 95 -4,7%
Corrientes 80,1 78,1 -4,3%
Chaco 73,7 70,5 -4,3%
Formosa 22,5 22,1 -1,8%

Misiones: el empleo privado registrado cerró diciembre con 95 mil puestos, lo que implica una caída de 4,7% interanual. El nivel representa 10.152 empleos menos (-9,3%) respecto de noviembre de 2023.

En el ámbito nacional el empleo privado formal cayó 0,2% mensual  en diciembre, perdiendo 12.399 asalariados privados en todo el país respecto al mes  anterior. Este descenso se explica principalmente por las caídas en sectores como la Minería (-1,0%), Hoteles y Restaurantes (-0,6%) e Industria Manufacturera (-0,5%), entre otros. 

A nivel acumulado de la era Milei (diciembre 2025 vs. noviembre de 2023,  desestacionalizado) son 200.941 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,2%).

Raro el contraste. Sturzenegger jura que se crearon 200 mil empleos por año desde que llegó Milei. La realidad, esa que se empecina en decir otra cosa, marca que son pocos los sectores con saldo positivo. La industria manufacturera argentina comenzó el año con una señal clara de enfriamiento. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada se ubicó en enero en apenas 53,6%, un nivel inferior al registrado en el mismo mes de 2025, cuando había alcanzado el 55%. El dato no solo confirma una caída interanual, sino que además representa el peor inicio de año para la actividad industrial desde la crisis económica de 2002.

El indicador mide qué proporción de la capacidad productiva instalada en las fábricas está efectivamente en uso. Cuando ese porcentaje desciende, significa que las plantas industriales trabajan por debajo de su potencial, ya sea por caída de la demanda, aumento de importaciones o dificultades macroeconómicas que afectan la producción.

Los sectores más golpeados por la caída de la demanda y el cambio en el escenario comercial son la industria automotriz, que operó en enero con apenas el 24% de su capacidad instalada, mientras que los productos textiles utilizaron solo el 23,7%. La metalmecánica -excluyendo automotores- registró un nivel del 31,4%, el sector de caucho y plástico 36,1% y los productos minerales no metálicos 45,5%.

La caída más marcada se observa en la metalmecánica, donde el uso de capacidad instalada descendió desde el 38,1% de enero de 2025 hasta el 31,4% en el inicio de 2026. El informe vincula este retroceso principalmente con la fuerte reducción en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos segmentos que experimentaron una contracción significativa de la producción.

La industria automotriz también refleja un deterioro considerable. Con apenas el 24% de su capacidad en uso, el sector registra una caída significativa frente al 34,8% del mismo mes del año pasado. La producción de vehículos retrocedió más de 30% interanual, lo que explica buena parte del menor dinamismo industrial.

Algo similar ocurre con el sector textil, que en enero utilizó apenas el 23,7% de su capacidad instalada. La caída responde principalmente a la disminución en la producción de tejidos y de hilados de algodón, que registraron retrocesos superiores al 30% interanual.

El 53,6% de utilización de capacidad instalada registrado en enero refleja que casi la mitad de la capacidad productiva del sector industrial permanece ociosa. Para encontrar un inicio de año con un nivel inferior hay que remontarse a enero de 2002, en pleno colapso económico de la Argentina, cuando la industria utilizaba apenas el 48,2% de su capacidad productiva.

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