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Objetivos desafiantes en la Fase 4

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Por Guillermo Bermúdez -A mediados de diciembre de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), comunicó los lineamientos de su política cambiaria y de adquisición de reservas para 2026 en el marco de la Fase 4 del Programa Económico.

En materia cambiaria, las bandas de flotación que se indexaban al 1% mensual, pasarían a partir de enero a ajustarse con la inflación de dos meses previos, al tiempo que, siguiendo el proceso de recuperación de la demanda de dinero y el estado de la liquidez del mercado de cambio, la autoridad monetaria pasaría a implementar un programa de adquisición de divisas. De acuerdo con estimaciones del BCRA, la Base Monetaria se recuperará desde el 4.2% del PBI a fin de 2025 al 4.8% al final de 2026, permitiendo la adquisición de entre USD 10 mil y USD 17 mil millones a lo largo del año para el fortalecimiento de la hoja de balance de la autoridad monetaria, sin requerimientos de esterilización. Las anteriores líneas de acción fueron ratificadas con la presentación de los objetivos y planes para el año 2026 del BCRA, donde, además, se hacía referencia a que el Banco mantendría el sesgo contractivo en su política monetaria con monitoreo de la evolución de los agregados monetarios.

Prescindiendo de los factores estacionales que pueden afectar la demanda de dinero en enero y febrero, el objetivo de compra de reservas a partir de la recuperación de la demanda de pesos -es decir, con emisión sin esterilización- planteado para 2026, luce desafiante en vistas a lo ocurrido en los meses recientes con la demanda por circulante de parte del público.

Claro es que el recorte de la inflación de niveles cercanos al 300% en la primera parte de 2024 a valores por debajo del 50% en el inicio del segundo trimestre de 2025, motorizó la recuperación de la demanda de dinero –con una marcada corrección a la baja en la velocidad de circulación. Pero en los meses sucesivos, la demanda de dinero volvió a mostrar un retroceso, inicialmente siguiendo el levantamiento de las restricciones para la operatoria cambiaria para personas físicas y luego a la par de las turbulencias financieras que siguieron al desarme de las LEFI y la creciente incertidumbre electoral desatada tras las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires.

Desde la perspectiva del BCRA, la inestabilidad política iniciada en abril último explicó el freno en el proceso de remonetización, con colapso en la demanda de dinero y un proceso de dolarización de portafolios sin antecedentes. Al respecto, merece mencionarse que desde abril y hasta diciembre, la formación de activos externos del sector privado no financiero superó los USD 37.8 mil millones, relegando episodios del pasado como el que se desarrolló desde diciembre de 2016 a agosto de 2018 o la dolarización que tuvo lugar entre fines de 2007 y comienzos de 2009. Cierto es que la operatoria del mercado de cambio sugiere que el proceso de dolarización habría tenido una normalización, contando con el hecho de que la demanda de dólares sin fines específicos por parte de los privados pasó de promediar USD 4.3 mil millones entre abril y octubre a USD 1.5 mil millones en el último bimestre del año.

Nuevamente desde la perspectiva de la autoridad monetaria, superado el período de incertidumbre pre electoral vuelven a presentarse condiciones favorables en términos de expectativas de crecimiento, recuperación de la demanda de dinero y de la acumulación de reservas internacionales. ¿Será suficiente la remonetización para alcanzar un volumen de compras de divisas que permita una recomposición del stock de reservas internacionales brutas y netas?

Antes de observar la evolución reciente de la demanda de dinero y la recomposición del stock de reservas internacionales, resulta de utilidad repasar lo ocurrido en 2025. El año pasado, la Base Monetaria cerró en $ 42.9 billones, expandiéndose 44.5% respecto al nivel de fin de 2024, distribuyéndose 52.7% en circulante en poder del público, 36.9% en encajes y el resto correspondiendo a la caja en los bancos. Pero el dato destacado corresponde al hecho de que, en el año, el circulante en poder del público creció 38.1%, muy por debajo de los encajes que aumentaron 62.7%.

Lo anterior permite poner en perspectiva el debilitamiento de la demanda de pesos en un contexto de levantamiento de las restricciones a la operatoria con divisas para las personas físicas, y el impacto del desarme de las LEFI -el 89.7% del aumento de la Base Monetaria en 2025 puede explicarse por la expansión asociada al desarme de las LEFI-, y la política de encajes implementada luego para contener el desborde monetario que significó aquella operación, con consecuencias sobre el nivel y volatilidad de las tasas de interés.

De lo anterior también el foco en la discusión sobre la liquidez y el necesario proceso de normalización de la política de encajes bancarios con el objetivo de dar fluidez a una recuperación del crédito tras el deterioro de su crecimiento que tuvo lugar desde mediados del año pasado.

Al respecto, debe observarse que si bien el nivel de la Base Monetaria al cierre de 2025 fue muy inferior a la estimación incluida en la revisión de julio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional -fijaba la Base a fin de año en $ 50.4 billones-, ello no es suficiente para caracterizar al escenario actual como uno con faltante de liquidez, sino más bien uno en el que una parte excedente de ésta se encuentra contenida en unos encajes bancarios históricamente elevados y que su desarme progresivo es el medio para inyectar fondos que satisfagan la recuperación de la demanda de dinero.

Con todo, el apretón monetario en 2025 se dio sobre los bancos, mientras que el circulante en poder del público avanzó ligeramente por encima de la inflación. De aquí, el interrogante es ¿qué dinámica tendrá la demanda de dinero y si ella será capaz de sostener la adquisición esperada de reservas internacionales con emisión sin esterilización y con normalización de encajes? O ¿se requerirá un cambio de estrategia -conjuntamente con el Tesoro- hacia una posición monetaria más expansiva?

Al respecto, debe tenerse presente que en 2025 el BCRA logró acumular reservas –unos USD 11.5 mil millones-, pero una parte insignificante –USD 198 millones- procedió de compras que la autoridad monetaria dejó de realizar a mediados de marzo de 2025, de modo que la mayoría de los fondos provino de desembolsos de Organismos Internacionales, operaciones con bancos del exterior, encajes por depósitos en dólares y de la asistencia del Tesoro americano[1].

En prospectiva, un ejercicio sobre la evolución de la Base Monetaria en el que el crecimiento de la demanda por circulante resulte una vez y media el del PBI nominal y la relación de encajes a PBI se mantuviera en los niveles actuales[2], arroja como resultado un crecimiento de la Base Monetaria del 29.3% interanual a diciembre 2026, colocando la relación de Base a PBI en 4.4% en comparación con el 4.2% a fin de 2025.

Del ejercicio anterior, que supone un marcado repunte nominal en la demanda por circulante, el aumento de la Base Monetaria teniendo en cuenta el tipo de cambio mínimo proyectado a diciembre de 2026 en el REM del BCRA de enero, resultaría en una expansión equivalente a USD 8.5 mil millones, de los cuales USD 5.9 mil millones procederían de una mayor demanda por circulante. El resultado sugiere que la meta de adquisición de divisas sin esterilización propuesta en el marco de la Fase 4 del Programa Económico, luce desafiante.

Así, la consecución del objetivo propuesto de adquisición de divisas por parte de la autoridad monetaria podría requerir una emisión que la demanda de dinero no convalide, lo que sin esterilización impactaría en la inflación. Al respecto, es poco probable que las autoridades estén dispuestas a relajar el proceso de desinflación -teniendo en cuenta además la reciente controversia respecto al cambio de canasta de base en la medición del índice de precios al consumidor-, a pesar de que el aumento en el stock de reservas pueda gravitar positivamente en la percepción de riesgo de los inversores y allanar la vuelta al mercado internacional de deuda. Con todo, no parece factible que la acumulación de reservas propuesta por las autoridades proceda en su totalidad de la remonetización –emisión sin esterilización-, pues ésta se proyecta insuficiente.  

Pero, ¿qué ha ocurrido en los dos primeros meses del año? En términos de la evolución de la Base Monetaria[3], ésta ha mostrado una contracción del orden de los 580 millones de pesos, combinando una caída en la demanda por circulante de $ 1.2 mil millones, con un retroceso de la caja en bancos de $ 100 millones y un aumento de los encajes bancarios del orden de los $ 750 millones. Esta contracción de la Base Monetaria procede fundamentalmente del resultado de las operaciones con el Tesoro, al tiempo que las compras de divisas al sector privado resultan en una expansión de Base por unos $ 3.5 mil millones.

Como se observa, las operaciones del BCRA con el Tesoro han impreso un sesgo contractivo a la Base Monetaria. Estas operaciones comprenden la compra de divisas de parte del Tesoro para la cancelación de sus compromisos, que en el bimestre alcanzaron $ 5.2 mil millones, junto con otras operaciones que recortaron $ 712 millones a la Base. Finalmente, otras operaciones del BCRA hicieron un aporte por unos USD 1.85 mil millones a la expansión de la cantidad de dinero. Así, fundamentalmente a causa de la compra de divisas al BCRA, las operaciones del Tesoro han contribuido a la contracción de la Base Monetaria en un escenario de debilidad de la demanda por circulante.

Claro es que la demanda de dinero revierte -especialmente en enero-, el alza estacional de diciembre, y de ello el retroceso observado en el bimestre. No obstante, si bien la medición corregida por estacionalidad muestra ligeras mejoras nominales en niveles, el circulante continúa recortándose en términos del PBI desde abril del año pasado.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

Asociado a lo anterior, los resultados de la primera licitación de instrumentos del Tesoro en febrero. Precisamente, en dicha operación el Tesoro colocó deuda por $ 9 billones –habiendo recibido ofertas por más de $ 11.5 billones con demanda por cobertura muy baja-, equivalentes al 123% de los montos a renovar, con tasas en el segmento de tasa fija en pesos ligeramente por encima de las negociadas en el mercado secundario, incentivando la continuidad de la estrategia de posicionamiento en tasa. De esto modo, el Tesoro contribuyó a compensar la expansión en la cantidad de dinero derivada de la compra de divisas.

A diferencia de la estrategia desplegada en la primera licitación -en términos de tasas y renovación de vencimientos-, hacia el final del mes el Tesoro modificó la oferta de títulos, concentrándose en instrumentos ajustables por la evolución del CER y dólar, así como también un bono en dólares, pero no presentando otros a tasa fija como lo había hecho anteriormente. De este modo, por un lado, el Tesoro comenzó a recaudar las divisas para el pago de deuda de mediados de año –en la licitación inicial logró con holgura colocar el cupo de USD 150 millones[4] y un día más tarde en la reapertura volvió a hacerse de USD 100.4 millones-, mientras que, por el otro, logró la extensión de plazos sin otorgar alzas de tasa, en un horizonte de desinflación y menores presiones cambiarias, apuntando a una reducción de tasas. Junto a lo anterior, una novedad del resultado de la licitación fue que el Tesoro inyectó liquidez al renovar el 93.3% del total de vencimientos por $ 7.22.

Junto con el retroceso en la demanda de circulante por parte del público, en las primeras semanas del año se tiene una mejora en la acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA, que no procede en lo sustantivo de la compra de divisas sino del incremento de los encajes por depósitos en dólares y de otros factores como la operación de pase pasivo con bancos internacionales de comienzos de enero.

En efecto, desde comienzo del año[5] el stock de reservas internacionales brutas se incrementó USD 5.1 mil millones. En el periodo, el aporte de compras de divisas superó los USD 2.4 mil millones, lo que ilustra el cambio de la política implementada por el BCRA, contando con el hecho de que desde mediados de abril de 2025 había dejado de participar como demandante en el mercado de cambios a la espera de que el tipo de cambio tocara el piso de la banda.

Las compras del BCRA se dan en un escenario de oferta holgada asociada al despliegue de la estrategia de tasas por parte de inversores, a la colocación de deuda por parte de gobiernos provinciales, obligaciones negociables por parte de empresas privadas, el aumento de los préstamos en dólares y un aumento en el primer mes del año de la liquidación de divisas del agro asociada a la cosecha fina record. En efecto, la liquidación de divisas del complejo cerealero oleaginoso ascendió en enero a USD 1,851 millones, marcando un alza del 82.3% respecto a diciembre, mientras que los préstamos en dólares al sector privado acumulan un crecimiento desde comienzos de año de más de USD 1.65 mil millones.

Es dable mencionar que el cambio en la política de compras fue bien recibido por el mercado, lo que se reflejó en un mayor recorte del riesgo soberano, que pasó a colocarse algo por encima de los 500 puntos básicos. No obstante, las compras acumuladas en lo que va del año se colocan por debajo de los niveles alcanzados en la misma cantidad de jornadas de operaciones que en los dos últimos años; USD 4.93 mil millones en 2024 y USD 2.62 mil millones en 2025.

En cuanto a los usos de las divisas, las autoridades continuaron en los primeros dos meses de 2026 cancelando deuda con Organismos Internacionales y con tenedores privados del exterior, por un monto acumulado de USD 1.2 millones de dólares y algo más de USD 4 mil millones, respectivamente. Precisamente, esta estrategia en el pasado fue la que limitó la capacidad de acumulación de reservas en un contexto de compras récord de divisas desde el inicio de la actual gestión de gobierno.

Es así que el mayor aporte a la mejora del stock de reservas internacionales en lo que va de 2026 provino del aumento de los encajes por depósitos en dólares y de otras operaciones del BCRA. Por el lado de estas últimas, en el acumulado del año se sumaron USD 4.5 mil millones, destacándose el aporte que hizo la operación de pase de comienzos de enero con bancos internacionales, que aportó reservas por USD 3 mil millones contra la tenencia de Bonares del BCRA. En el caso de los encajes por depósitos en dólares, estos sumaron USD 3.45 mil millones, en un escenario en el que los depósitos en esa moneda alcanzan los USD 42 mil millones, marcando un récord desde el abandono del régimen de Convertibilidad.

El crecimiento de los depósitos en dólares es una señal positiva pues se da en un contexto en el que desde comienzos de enero quedaron liberados USD 20.6 mil millones de depósitos en cuentas especiales de regularización de activos (CERA) procedentes del régimen de regularización de obligaciones fiscales de 2024.

La recuperación del stock de reservas internacionales, proveniente principalmente del aumento de los depósitos en dólares y de operaciones financieras con el exterior antes que de compras de divisas apuntaladas en la remonetización de la economía, plantea la paradoja de que, por un lado, se elevan las reservas brutas, pero las netas no muestran mejoras significativas.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia en base a BCRA.

En efecto, los datos del balance del BCRA a mediados de febrero indicaban que el nivel de reservas internacionales brutas alcanzaba USD 45 mil millones, mostrando una mejora de USD 4 mil millones desde comienzos de año, mientras que las reservas netas se elevaron en el periodo sólo USD 1.4 mil millones, manteniéndose en negativas en más de USD 9.3 mil millones a precios de mercado. Si el cálculo se aproxima con los precios del acuerdo con el FMI –descontando por caso  cambios en la valuación del oro-, las reservas brutas se colocarían cerca de los USD 41 mil millones, USD 2.7 mil millones por encima del cierre de 2025, mientras que las reservas netas se habían recuperado USD 903 millones hasta los USD 12.8 mil millones negativos[6].

Recapitulando. El objetivo de adquisición de divisas a partir de la remonetización de la economía en el marco de la Fase 4 del Programa Económico luce desafiante, aún en un escenario en el que la demanda de circulante por parte del público muestre un avance muy superior al repunte nominal de la economía. En lo que va del año, en un contexto de marcada debilidad de la demanda por pesos, el Tesoro ha impreso mayormente un sesgo contractivo a la expansión monetaria, tanto por sus operaciones con divisas como a partir de su estrategia de renovación de deuda, contribuyendo con el BCRA a contener el exceso de liquidez. Asimismo, la mejora en el stock de reservas brutas de las últimas semanas ha procedido parcialmente de la compra de dólares, al tiempo que se ha tenido un aumento de los encajes por depósitos en dólares y han hecho su aporte las operaciones financieras con el exterior.

A modo de síntesis. El desliz inflacionario de los meses recientes y la demora esperada en perforar el piso del 2% mensual de inflación, hacen poco probable que las autoridades se inclinen por una expansión en la cantidad de pesos para la compra de dólares no convalidada por la demanda que contamine el proceso de desinflación. La estrategia del Tesoro en la segunda licitación del mes inyectando ligeramente liquidez y buscando contener tasas, podría significar un cambio en aquel sentido, pero debería refrendarse en las semanas por venir. Con un margen acotado para la compra de divisas sin esterilización, sin nuevas operaciones de pase con el exterior y mayores desembolsos por parte de Organismos Internacionales, la recuperación del stock de divisas descansaría en una mayor inyección de liquidez que simultáneamente apuntale la cotización del dólar y al mismo tiempo posponga el proceso de desinflación.

Guillermo Bermúdez, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

[1] El 9 de enero pasado, el BCRA anunció que a mediados de diciembre se cancelaron las operaciones realizadas con el Departamento del Tesoro americano en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria celebrado en octubre.

[2] Bajo el supuesto de que el crecimiento de los depósitos avanza por encima del PBI y se tiene algún ajuste en la política de encajes.

[3] Con datos al 20 de febrero.

[4] Se espera realizar colocaciones en sucesivas licitaciones hasta alcanzar los USD 2 mil millones.

[5] Con datos al 20 de febrero.

[6] Una parte importante de la diferencia en la medición a precios corrientes y a precios del Acuerdo viene dada por la evolución de la valuación de las tenencias de oro por parte del BCRA. Precisamente, a la segunda semana de febrero el precio del oro acumulaba un alza de 16% desde el fin de 2025.

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Misiones cerró el 2025 con el menor volumen de trabajadores en la construcción desde 2007

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En diciembre Misiones registró unos 4.636 empleos formales en el sector de la construcción y mostró desempeños negativos: respecto al mes anterior,  presentó una baja del 6,3% (-312 empleos) al tiempo que, en la comparación interanual, el empleo se contrajo 10,1% (-521 empleos). 

Pero, a su vez, el volumen observado en el  último mes del 2025 es el más bajo desde que existe esta serie histórica, cuyo inicio data en junio de 2007. 

Si se toma la evolución desde noviembre 2023 a diciembre 2025, de modo de observar el impacto sobre la construcción de las políticas aplicables por la gestión Milei, Misiones presenta una baja del 40,4%, provocando una pérdida de 3.137 empleos. 

En el plano regional del NEA, solo Formosa logró cerrar el 2025 con una leve suba interanual (3,4%), seguida luego por Chaco (-1,7%), Misiones (-10,1%) y Corrientes (-16,7%).

Sin  embargo, si se compara contra el año 2023, las cuatro provincias de la región muestran fuertes bajas: Chaco -15,0%, Corrientes -23,2%, Formosa -24,9% y Misiones -29,4%. 

Por otro lado, al evaluar la dinámica salarial, Misiones tuvo una caída del salario real en el  sector en diciembre de 2025: fue de -3,3%, con un salario promedio del sector en la provincia  de $1.270.564 (incluye medio aguinaldo).

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La Asociación Forestal Argentina cumple 80 años

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) inicia la celebración de su 80° aniversario con la presentación de su logo conmemorativo y el lanzamiento de una agenda anual de acciones destinada a poner en valor su trayectoria. La misma se encuentra dentro de una campaña integral denominada “80 Años – 80 Ideas para el Futuro” mediante la cual se convoca a socios y referentes de todo el país para que aporten sus opiniones, deseos, expectativas y visiones que luego serán compartidas en redes y otros formatos de comunicación para compartir a nivel nacional. Además, busca reafirmar el papel estratégico que la actividad forestal tiene para el desarrollo productivo, ambiental y social del país.

Desde su fundación en 1946, la entidad ha sido protagonista de los principales avances normativos, técnicos y productivos que marcaron el crecimiento de la foresto-industria argentina. A lo largo de ocho décadas, AFoA impulsó marcos regulatorios, promovió la inversión, fortaleció y mejoró la seguridad laboral y formación continua en el sector forestal además de haber consolidado espacios de articulación público-privada que hoy siguen siendo pilares para el desarrollo sectorial.

Cumplir 80 años encuentra a la institución en un contexto donde el mundo demanda cada vez más madera, más soluciones basadas en la naturaleza y más productos de origen renovable. En ese escenario, la Argentina cuenta con ventajas competitivas que pueden transformarse en crecimiento federal, agregado de valor y oportunidades para miles de personas.

“Para mí, AFoA es un espacio de encuentro, donde el sector dialoga, construye consensos y trabaja con mirada de largo plazo junto a todos los actores de la cadena. De cara al futuro forestoindustrial, el desafío es transformar el potencial en realidad. Eso requiere inversión, innovación, productividad y reglas claras. En esa agenda, AFoA tiene un rol clave: ordenar prioridades, elevar estándares y representar al sector con una voz firme y técnica” apunta Pablo Ruival, presidente de la entidad. Y concluye: “Estos 80 años marcan el rumbo: seguir creciendo, sumar nuevas generaciones y demostrar con hechos el aporte del sector a la Argentina: desarrollo regional, empleo y una bioeconomía con futuro. Gracias a quienes fueron parte de este camino. Y a los que vienen: lo mejor empieza ahora” declara Pablo Ruival, presidente de AFo A.

Durante el año aniversario, la asociación difundirá contenidos históricos, promoverá la participación de sus regionales y acercará información clave para comprender por qué la cadena forestal es hoy uno de los motores más sólidos de la bioeconomía. Asimismo, la agenda de actividades buscará además fortalecer el rol de AFoA como ámbito de referencia técnica y plataforma de diálogo entre empresas, productores, trabajadores y gobiernos, renovando una vocación institucional que se mantiene vigente desde hace ocho décadas.

AFoA es, además, un actor clave en la articulación de espacios de coordinación sectorial como Consejo Foresto-Industrial Argentino (CONFIAR), Red de Manejo de Fuego Rural, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), INTA, etc. Participa también activamente en iniciativas vinculadas a mercados de carbono junto a la Mesa Argentina de Carbono y otras entidades y organizaciones vinculadas a la foresto industria nacional.  

EL VOLUMEN DE UN MOTOR VERDE 

La foresto industria argentina es un motor económico que involucra a más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, el 80% de ellas localizadas en la Mesopotamia. Se abastece en un 95% de madera proveniente de estas plantaciones, generando un agregado de valor que incluye la producción de celulosa y papel, madera y tableros para viviendas y muebles, energía eléctrica y térmica y diversos productos químicos. Todos ellos poseen muy baja huella de carbono y son necesarios para la descarbonización de la economía.

Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, el sector emplea de manera directa y formal a unas 100.000 personas, y exporta alrededor de 550 millones de dólares anuales. En un contexto internacional en el que, según la consultora finlandesa AFRY, el valor de la industria forestal global crecerá en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035, Argentina cuenta con una oportunidad única para posicionarse como un jugador relevante en los mercados internacionales.

LA VOZ DE LAS REGIONALES 

Pablo Rigal, responsable de la regional Corrientes de AFoA, señaló que en el marco de los 80 años se reafirma el compromiso con una institución que ha sido pilar del desarrollo forestal argentino, impulsando una agenda técnica, productiva y sustentable de largo plazo. Destacó que Corrientes concentra más de 500.000 hectáreas forestadas —cerca del 40% de las plantaciones del país— y genera más de 20.000 empleos directos e indirectos, consolidándose como una de las principales cuencas forestales de Argentina.  “De cara al futuro, el desafío es profundizar la integración industrial, agregar valor y fortalecer la competitividad para consolidar un desarrollo federal basado en el manejo sostenible de los recursos, con AFoA como referente institucional y técnico del sector”.

Desde Entre Ríos, Fernanda Dalla Tea reflexiona:  “80 años esperan en Europa para poder cosechar sus bosques. En Argentina podemos tener entre 6 y 8 cosechas de nuestras plantaciones en ese mismo lapso. AFoA cumple 80 años, varias generaciones de forestales bregando por un país más verde y una forestoindustria con fuerte impacto en las economías regionales”.

Por su parte, desde Misiones, Carlos Scarnichia comenta:  “Por un lado, los 80 años de AFoA representan décadas de trabajo de personas que hicieron de este sector uno de los motores de desarrollo del agro y la industria nacional. Por el otro, es apenas el comienzo de un gigante que tiene muchísimo para crecer y aportar a la Argentina”.

Finalmente, Carlos Urionagüena, responsable de la regional Delta, señala:  “En estas décadas el sector forestal atravesó diversas etapas, demostrando su importancia en las economías regionales y su capacidad de adaptación a los distintos ciclos económicos. El escenario actual es desafiante, pero también una oportunidad. Nuestra visión de largo plazo nos impulsó a ser cada vez más eficientes, aún en contextos de creciente presión económica. Desde su rol, AFoA ha liderado el diálogo interinstitucional y continuará apostando a la construcción de consensos que nos permitan proyectarnos hacia los primeros 100 años”.

A 80 años de su creación, AFoA reafirma su rol como articulador técnico e institucional del sector forestal argentino. Con presencia en las principales cuencas productivas del país, la entidad proyecta una agenda centrada en la competitividad, la sostenibilidad y la integración industrial, convencida de que el desarrollo forestal es una política de largo plazo capaz de generar empleo, arraigo y crecimiento federal. El camino hacia los 100 años ya comenzó.

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Lula impulsa el debate por el fin de la jornada 6×1 en Brasil y pone el foco en el bienestar laboral

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió un debate de alto impacto económico, social e institucional al plantear públicamente la discusión sobre el fin de la denominada jornada laboral 6×1, con el objetivo de garantizar dos días de descanso semanal para los trabajadores. El anuncio, realizado a través de sus redes sociales, vincula productividad, avances tecnológicos y calidad de vida, y vuelve a instalar en la agenda regional el equilibrio entre trabajo y bienestar.

Transformaciones del mundo del trabajo y el debate por la jornada laboral

“El mundo del trabajo está en transformación”, sostuvo Lula al introducir el tema. En su mensaje, el mandatario enmarcó la discusión en un contexto global atravesado por cambios tecnológicos profundos y nuevas exigencias sobre el desempeño laboral. En ese sentido, citó al filósofo coreano Byung-Chul Han, quien caracteriza a la actualidad como una “sociedad del cansancio”, en la que la presión permanente por el rendimiento impacta directamente en el equilibrio entre la vida personal y profesional.

La referencia no es menor. El concepto de “sociedad del cansancio” apunta a un modelo productivo que, aun sin coerción directa, genera autoexigencia constante y desgaste psicosocial. Al incorporar esta mirada, el presidente brasileño introduce un componente cultural y filosófico al debate laboral, alejándolo de una discusión puramente técnica o sindical.

En este marco, Lula afirmó que en Brasil se está discutiendo el fin de la jornada 6×1, un esquema que concentra seis días de trabajo por uno de descanso. El objetivo explicitado es asegurar que el trabajador cuente con dos días de descanso semanal, una modificación que, de concretarse, implicaría una redefinición de la organización del tiempo de trabajo en amplios sectores de la economía.

Productividad, tecnología y bienestar: fundamentos del planteo presidencial

Uno de los ejes centrales del mensaje presidencial es la relación entre productividad y tecnología. Según planteó Lula, los avances tecnológicos permitieron alcanzar “niveles inimaginables de productividad”. Esta afirmación introduce un argumento clave: si la capacidad productiva aumentó de manera exponencial, el debate ya no debería centrarse únicamente en cuánto se produce, sino en cómo se distribuyen los beneficios de ese incremento.

“Es hora de pensar en el bienestar de las personas”, subrayó el mandatario, al conectar directamente innovación tecnológica con calidad de vida. El planteo sugiere que el progreso técnico abre una ventana para revisar esquemas laborales históricos que hoy podrían resultar desfasados frente a las nuevas condiciones de producción.

Desde una perspectiva económica, esta discusión interpela a empresas, sindicatos y al Estado, ya que una eventual modificación del régimen de descanso semanal tendría efectos sobre costos laborales, organización de turnos y productividad sectorial. En términos institucionales, el debate anticipa posibles reformas normativas que requerirían consensos amplios y un análisis detallado de su implementación.

Impacto y reacciones posibles

El posicionamiento público de Lula instala el tema en el centro de la agenda política brasileña y regional. Sectores vinculados al trabajo podrían interpretar la iniciativa como una señal de fortalecimiento de derechos laborales, mientras que actores empresariales podrían poner el foco en la necesidad de evaluar impactos económicos y operativos.

Más allá de las reacciones, el mensaje presidencial marca una definición política clara: el bienestar laboral pasa a ser un componente explícito de la discusión sobre desarrollo y productividad. En un contexto global de cambios acelerados en el empleo, la postura de Brasil introduce un debate que trasciende fronteras y reabre la pregunta sobre cómo compatibilizar crecimiento económico, innovación tecnológica y calidad de vida.

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Dictamen exprés en el Senado y buscará aprobar la Reforma Laboral el próximo viernes

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La Libertad Avanza consiguió avanzar en forma exprés en el Senado hacia la aprobación de la Reforma Laboral luego de aceptar la eliminación del artículo 44 -vinculado a las licencias por enfermedad- durante su tratamiento previo en la Cámara de Diputados. Con ese gesto político, el oficialismo aseguró los respaldos necesarios para dictaminar y dejó el proyecto en condiciones de ser debatido en el recinto la próxima semana.

El plenario de las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda se reunió en el Salón Azul del Senado pocos minutos después de las 10 de la mañana para analizar el texto corregido. El debate planteaba dos alternativas: aceptar las modificaciones introducidas por Diputados o insistir con la versión original. Tras un acuerdo previo, el bloque oficialista confirmó que avanzaría con el texto reformado, apostando a la sanción definitiva en la sesión prevista para el viernes.

Objeciones por constitucionalidad y procedimiento

Desde la oposición, el tratamiento estuvo atravesado por cuestionamientos reglamentarios y advertencias sobre el impacto de la reforma. El senador Jorge Capitanich sostuvo que su bloque consideraba que existían “violaciones flagrantes” a disposiciones reglamentarias y al artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Además, remarcó que el proyecto afectaría derechos laborales y tendría consecuencias fiscales para provincias y municipios, sin garantizar un efecto positivo en la generación de empleo.

En la misma línea, Mariano Recalde criticó el carácter integral de la iniciativa, al señalar que “modifica 18 leyes y deroga 11 más”, y cuestionó que se haya debatido como un paquete único sin discusión pormenorizada. “Todavía no nos pudieron decir cuál de los 218 artículos le mejora la vida a los trabajadores”, afirmó durante el plenario.

Otros legisladores opositores denunciaron que los cambios fueron negociados “a libro cerrado” y advirtieron que las reducciones impositivas incluidas en el esquema beneficiarían principalmente a sectores de mayores ingresos.

Cambios en comisiones y estrategia oficial

El inicio del plenario estuvo marcado por modificaciones en la integración de las comisiones. Desde el PRO, Andrea Cristina reemplazó a Enrique Goerling Lara; en la Unión Cívica Radical, Mariana Juri ocupó el lugar de Rodolfo Suarez y Vilma Bedia sustituyó a Bruno Olivera Lucero. Con estos movimientos, el oficialismo aseguró contar con las firmas necesarias para emitir dictamen.

El senador formoseño Francisco Paoltroni defendió la rapidez del tratamiento y sostuvo que la reforma apunta a modernizar estructuras laborales que consideró “vetustas”. En el mismo sentido, el senador aliado Agustín Moteverde afirmó que el apuro responde a la necesidad de “volver a hacer próspera y grande la Argentina”.

Desde el bloque Convicción Federal, Fernando Salino advirtió que la celeridad podría derivar en futuras impugnaciones judiciales y cuestionó la eliminación del artículo 44, enmarcando el proceso en un contexto que definió como “lleno de irregularidades”.

Amenazas de judicialización y clima de tensión

Durante el debate, senadores de la oposición anticiparon que podrían recurrir a la Justicia por presuntos incumplimientos del reglamento. Juliana Di Tullio señaló que la citación a comisión no habría respetado los plazos establecidos y advirtió sobre eventuales vicios de inconstitucionalidad.

Carlos Linares cuestionó promesas incumplidas en sectores como el petrolero y llamó a la movilización ciudadana durante el tratamiento en el recinto. El clima se tensó aún más con cruces verbales entre legisladores oficialistas y opositores, reflejando la polarización que rodea a la iniciativa.

Al cierre del plenario, Patricia Bullrich defendió la legitimidad del procedimiento y sostuvo que la reforma propone avanzar hacia relaciones laborales más flexibles. “Tenemos una tasa de desempleo que va a la baja y va a ir mucho más cuando las relaciones entre empleados y empleadores sea más libre”, afirmó.

Con dictamen favorable y los votos encaminados, la sesión del próximo viernes será decisiva para definir el futuro de la Reforma Laboral, una de las principales apuestas legislativas del Gobierno.

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