endeudamiento hogares

Proponen refinanciar deudas familiares a una tasa máxima del 35%

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El presidente del bloque Argentina Federal, Oscar Herrera Ahuad, impulsa un Programa Nacional de Desendeudamiento Familiar y Personal para enfrentar una problemática que ya alcanza a millones de hogares. La iniciativa busca que trabajadores, jubilados y familias puedan reemplazar préstamos, tarjetas y créditos de alto costo por una única obligación, con una TNA fija máxima del 35%, cuotas fijas y un plazo mínimo de 24 meses.

El presidente del bloque Argentina Federal, el diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad, llevó al Congreso una propuesta para colocar el endeudamiento de las familias dentro de las prioridades de la agenda nacional y avanzar desde el diagnóstico hacia una respuesta concreta: crear un mecanismo que permita refinanciar las deudas que hoy absorben una parte creciente de los ingresos de trabajadores, jubilados y hogares argentinos.

El proyecto de creación del Programa Nacional de Desendeudamiento Familiar y Personal, acompañado por los diputados Alberto Arrúa, Yamila Ruiz, Daniel Vancsik y Bernardo Biella, parte de una definición central: el sobreendeudamiento alcanzó una dimensión que ya no puede ser considerado exclusivamente un problema privado entre deudores y acreedores.

Los fundamentos advierten que cuando las cuotas consumen una proporción desmedida del ingreso, la deuda comienza a competir directamente con los recursos destinados a alimentación, vivienda, servicios, educación y salud.

Frente a esa realidad, Argentina Federal propone una intervención concreta del Estado que no consiste en eliminar las obligaciones contraídas, sino en generar condiciones para que las familias puedan pagarlas sin comprometer su subsistencia.

De muchas deudas a una cuota posible

La herramienta central consiste en permitir que las personas puedan consolidar préstamos personales, saldos de tarjetas de crédito, créditos de financieras, mutuales, cooperativas y otras obligaciones en una única operación de refinanciación.

El proyecto establece una Tasa Nominal Anual fija máxima del 35%, plazo mínimo de devolución de 24 meses y cuotas fijas. Además, elimina gastos administrativos, comisiones de otorgamiento y cargos de intermediación, permite la cancelación anticipada sin penalidades y prohíbe la capitalización de intereses moratorios y punitorios.

La diferencia es sustancial: en lugar de seguir acumulando cuotas con diferentes vencimientos, tasas y costos, el beneficiario podría ordenar esas obligaciones mediante un esquema único, regulado y diseñado específicamente para reducir la presión mensual sobre sus ingresos.

El Programa alcanzaría a personas con ingresos de hasta diez Salarios Mínimos, Vitales y Móviles cuando las obligaciones financieras representen al menos el 30% de sus ingresos netos o los de su grupo familiar.

Proteger el salario antes que naturalizar la deuda

Uno de los aspectos de mayor impacto político y social de la propuesta es la protección de trabajadores y jubilados que tienen créditos descontados directamente de sus haberes.

Para esos casos, el proyecto habilita mecanismos de sustitución de los actuales códigos de descuento por nuevas operaciones que necesariamente deberán representar una carga menor.

La iniciativa establece además un límite conceptual concreto: ninguna refinanciación podrá comprometer los ingresos indispensables para atender las necesidades esenciales del trabajador, jubilado o pensionado y de su familia.

También prevé que, iniciado formalmente el trámite para ingresar al Programa, puedan suspenderse durante un máximo de 90 días hábiles las ejecuciones judiciales vinculadas con las obligaciones alcanzadas, así como nuevos embargos o medidas cautelares sobre cuentas sueldo, prestaciones de la Seguridad Social o haberes jubilatorios.

Una respuesta frente a números que muestran el deterioro

El proyecto respalda la necesidad de una política nacional con datos incorporados en sus fundamentos. Allí se señala que la morosidad de las financiaciones destinadas a las familias pasó del 10,6% en enero de 2026 al 12,8% en mayo, mientras que determinados segmentos del crédito destinado al consumo presentan indicadores todavía más preocupantes.

La propuesta plantea que detrás de esos porcentajes existe una discusión mucho más profunda: cuánto del ingreso queda efectivamente disponible después de pagar las obligaciones financieras.

Desde esa perspectiva, el objetivo del proyecto no es promover un nuevo ciclo de créditos para consumo. Los fondos que se otorguen mediante el Programa tendrán destino exclusivo para cancelar, refinanciar o sustituir deudas existentes, incluso mediante transferencias directas a los acreedores.

El Banco Nación será invitado a participar prioritariamente, mientras que bancos públicos y privados, mutuales, cooperativas, compañías financieras y proveedores no bancarios podrán adherir bajo las condiciones fijadas por la ley.

La propuesta incorpora además exenciones de IVA sobre intereses y otros cargos correspondientes a las operaciones alcanzadas, mecanismos de transparencia sobre el Costo Financiero Total y la obligación de informar al beneficiario cuánto terminará pagando antes de asumir la refinanciación.

Con el proyecto, Herrera Ahuad y Argentina Federal buscan trasladar al Congreso una problemática que ya atraviesa la economía cotidiana de los hogares: familias que trabajan y perciben ingresos, pero encuentran una proporción cada vez mayor de esos recursos comprometida antes de poder destinarlos a sus necesidades básicas.

La iniciativa propone transformar ese diagnóstico en una política pública nacional, bajo una premisa que atraviesa sus fundamentos: recuperar la función del crédito como herramienta para resolver necesidades, evitando que se convierta en un mecanismo que comprometa la subsistencia familiar.

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Récord de morosidad: uno de cada cuatro argentinos ya tiene deudas en atraso

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La morosidad de las familias argentinas alcanzó en febrero de 2026 un nuevo máximo histórico y expone con crudeza el deterioro del poder de pago de los hogares. Según un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis de Gestión (IAG) en base a datos del Banco Central de la República Argentina (Banco Central de la República Argentina), el 11,2% de los créditos de las familias presenta atrasos superiores a 90 días, el nivel más alto de toda la serie iniciada en 2010.

El dato no solo marca un récord absoluto, sino que confirma una tendencia persistente: ya son 17 meses consecutivos de suba en la morosidad familiar. Desde julio de 2025, este indicador rompe su propio techo mes tras mes, superando ampliamente el máximo previo de 5,1%, que había funcionado como techo histórico durante más de una década.

El deterioro golpea especialmente en los créditos personales, donde el 13,8% de las operaciones ya se encuentra en situación irregular. En tarjetas de crédito, la mora alcanza el 11,6%, mientras que en los créditos prendarios se ubica en 6,8%.

El fenómeno no se limita a los hogares. Las empresas también muestran señales de tensión financiera: la morosidad corporativa llegó al 2,9% en febrero y acumula 15 meses consecutivos de aumento, aunque todavía sin alcanzar niveles récord comparables con los de las familias.

Una crisis más profunda de lo que muestran los bancos

El informe advierte que la situación real de las personas es todavía más grave que la reflejada por los indicadores bancarios tradicionales.

El Banco Central mide la morosidad como el monto moroso sobre el total del crédito otorgado, una metodología útil para evaluar el riesgo sistémico del sistema financiero, pero que puede subestimar el drama cotidiano de los hogares.

Cuando se observa la cantidad de personas morosas —y no solo el peso monetario de sus deudas— el panorama se agrava de manera contundente: el 25,5% de las personas humanas del país tiene al menos una deuda en situación irregular, es decir, con atrasos de tres meses o más.

En cambio, la medición tradicional sobre montos muestra una mora total de 15,5%.

Récord de morosidad en Argentina

Febrero 2026 | Fuente: IAG en base a BCRA

Indicador Valor
Morosidad total de familias 11,2%
Créditos personales en mora 13,8%
Tarjetas de crédito en mora 11,6%
Créditos prendarios en mora 6,8%
Morosidad de empresas 2,9%
Deuda total en mora (por monto) 15,5%
Personas con al menos una deuda impaga 25,5%
Desde julio de 2025, la morosidad de las familias rompe récords todos los meses. La serie histórica comenzó en 2010 y nunca había superado el 5,1%.

La diferencia responde a un fenómeno claro: quienes deben montos más pequeños son hoy proporcionalmente más morosos que quienes arrastran deudas más grandes. Como esos pasivos pesan menos en el total de pesos adeudados, quedan parcialmente invisibilizados en la estadística clásica.

Esto significa que millones de personas enfrentan situaciones de asfixia financiera cotidiana —atrasos en cuotas, refinanciaciones forzadas, pagos mínimos o directamente incumplimientos— aunque su situación no impacte con igual fuerza en la contabilidad bancaria.

Consumo en tensión y deterioro del ingreso

El avance de la mora refleja la persistente fragilidad del ingreso real, especialmente en sectores medios y asalariados informales, que enfrentan aumentos acumulados en servicios, alimentos, tarifas y financiamiento, con salarios que no logran recomponerse al mismo ritmo.

La expansión del crédito al consumo durante 2024 y 2025 permitió sostener transitoriamente niveles de gasto, pero también dejó una estructura más expuesta a la suba del endeudamiento y a la incapacidad de cancelarlo.

El resultado es una economía donde crece el uso del financiamiento para sostener gastos corrientes y, al mismo tiempo, aumenta la imposibilidad de cumplir con esos compromisos.

La mora récord de febrero no solo es una señal de alerta para los bancos: es, sobre todo, una radiografía del deterioro social y financiero de las familias argentinas.

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Morosidad bancaria récord al cierre del 2025

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La economía argentina empieza a mostrar una de sus señales más sensibles: el incumplimiento de pagos. Según el último informe del Instituto Argentina Grande, elaborado sobre la base de datos del Banco Central, diciembre de 2025 cerró con niveles históricos de morosidad tanto en créditos personales como en tarjetas de crédito.

El dato más contundente: el 12% de los créditos personales se encuentra en situación irregular y el 9,3% de las tarjetas de crédito presenta incumplimientos. Son los valores más altos desde que el Banco Central tiene registro sistemático (2010).

Pero el problema no es homogéneo. La mora no está concentrada en los grandes deudores, sino en los sectores más vulnerables.

La deuda chica es la que más cae en mora

El procesamiento de la Central de Deudores del BCRA muestra que el nivel de incumplimiento es inversamente proporcional al monto adeudado.

El decil más bajo -personas con deudas entre $25.000 y $123.000- presenta una morosidad del 27,9%. Es decir: casi tres de cada diez deudores de menores montos no pueden pagar.

A medida que el monto adeudado aumenta, la mora tiende a descender. Los deciles medios oscilan entre 9% y 15%, mientras que incluso el decil más alto muestra una morosidad menor al 11%.

El patrón es claro: la crisis de pagos está empujada por hogares con bajo nivel de endeudamiento nominal, lo que sugiere dificultades estructurales de ingreso más que sobreendeudamiento sofisticado.

Decil Rango de deuda ($) Cantidad de deudores morosos Morosidad (%)
125.000 – 123.000429.93927,9%
2123.000 – 296.000314.61919,2%
3296.000 – 541.000254.76015,4%
4541.000 – 882.000212.29812,5%
5882.000 – 1.343.000182.08910,2%
61.343.000 – 1.992.000173.4299,3%
71.992.000 – 2.990.000189.3819,9%
82.990.000 – 4.809.000210.53210,6%
94.809.000 – 8.993.000241.30211,8%
10Más de 8.993.000291.60410,1%

Fuente: Elaboración propia IAG en base a BCRA

Electrodomésticos y fintechs: la mora también se dispara fuera del sistema bancario

El deterioro no se limita a los bancos. En el segmento de entidades crediticias no financieras -comercios, cadenas, fintechs- los niveles de morosidad también están en alza.

  • Electrodomésticos: 27% de morosidad (récord en más de cuatro años).
  • Fintechs: 18% en julio de 2025, con estimaciones privadas que la ubican ya tres puntos porcentuales por encima.
  • Otros prestadores y cadenas comerciales también registran subas superiores a 3 puntos porcentuales.

El fenómeno es transversal: financiamiento bancario, tarjeta, crédito al consumo y financiamiento digital muestran deterioro simultáneo.

Tipo de entidad Morosidad (%) Observación
Electrodomésticos27%Máximo en más de 4 años
Fintech18%Con estimaciones privadas ya superiores al 21%
Otros prestadoresEn aumentoSubas superiores a 3 p.p.
Cadenas comercialesEn aumentoSubas superiores a 3 p.p.

Fuente: Elaboración propia IAG en base a BCRA

Récord histórico en créditos familiares

La morosidad de las familias alcanzó en diciembre de 2025 su nivel más alto desde 2010.

  • 12% en créditos personales.
  • 9,3% en tarjetas de crédito.
  • 5,8% en créditos con garantía prendaria (también en alza).

El dato adquiere mayor gravedad si se lo contextualiza con el aumento del endeudamiento para financiar consumo corriente. El crédito dejó de ser una herramienta de expansión para convertirse en una herramienta de supervivencia.

Tipo de crédito Morosidad diciembre 2025 Situación histórica
Créditos personales12%Récord desde 2010
Tarjetas de crédito9,3%Máximo histórico
Créditos prendarios5,8%En tendencia creciente

Fuente: Elaboración propia IAG en base a BCRA

Una señal de fragilidad social

La morosidad es un indicador adelantado del estrés económico. Cuando crece en los deciles más bajos, refleja caída del ingreso disponible real, compresión del consumo y agotamiento del financiamiento como herramienta compensatoria.

El dato estructural es que el problema no está en los grandes jugadores financieros sino en los hogares con menor capacidad de ahorro. Allí es donde el modelo económico está mostrando su mayor nivel de tensión.

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