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Biodiesel: Argentina produce más, pero sigue lejos de recuperar su mercado exportador

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La industria argentina de biodiesel muestra una recuperación que, en términos históricos, todavía resulta insuficiente. Entre enero y julio de 2026 se produjeron 621.000 toneladas, un 12% más que en el mismo período del año pasado, pero el volumen constituye el tercer acumulado más bajo de los últimos 17 años, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.

La comparación con el inicio del ciclo regulado permite dimensionar el retroceso. En 2010, primer año de vigencia efectiva del esquema previsto por la Ley 26.093 para los cortes obligatorios de biodiesel y bioetanol, Argentina había producido casi un millón de toneladas. Una década y media después, y aun con una tasa de corte obligatoria superior, la producción acumulada hasta julio de 2026 se encuentra 37% por debajo de aquel registro, con una caída promedio cercana al 3% anual.

El contraste es particularmente fuerte porque el estancamiento del biodiesel ocurre mientras el bioetanol atraviesa una trayectoria opuesta. La producción de este último acumula siete años consecutivos de crecimiento interanual hasta julio y encuentra en el maíz uno de sus principales motores. En 2026, el cereal representó el 65% de las materias primas utilizadas para producir bioetanol, con un récord de toneladas de maíz destinadas a la elaboración de energía.

Dos realidades distintas: el bioetanol rompe récords en Argentina, el biodiesel estancado

Mientras la elaboración de bioetanol alcanza máximos históricos, la producción de biodiesel no termina de repuntar. Entre enero y julio del 2026 se produjeron 621.000 toneladas de biodiesel en Argentina; 12% más que el año pasado a esta altura, aunque el tercer acumulado más bajo en los últimos diecisiete años.

En 2010, primer año de vigencia oficial que preveía la Ley 26.093 para el corte obligatorio de biodiesel y bioetanol en nuestro país, la producción de biodiesel había alcanzado casi el millón de toneladas. Una década y media después, inclusive con una tasa de corte obligatoria más elevada, la producción es un 37% menor, decreciendo a una razón del 3% promedio anual.

La provincia de Santa Fe vuelve a explicar el grueso de la producción de biodiesel, pero cada vez en menor proporción. En lo que va del 2026 representó el 56% de la producción nacional, 15 p.p. menos que el promedio de la última década y el segundo registro más bajo desde la vigencia de la ley. Le siguen la provincia de Buenos Aires, con el volumen elaborado más bajo en cuatro años y la provincia de La Pampa, con la producción más alta en siete. Luego, completan la lista las provincias de Entre Ríos y San Luis ambas con máximos productivos, desde el 2019 para la primera y desde el 2020 para la segunda.

Recorriendo el camino inverso, la elaboración de bioetanol viene marcado una clara tendencia alcista, concatenando ya siete años consecutivos de incremento interanual de la producción acumulada hasta julio. De la mano del creciente uso de maíz como insumo principal y una extraordinaria cosecha 2025/26, el cereal representó el 65% de la materia prima utilizada en la elaboración, rompiendo un récord de toneladas procesadas de maíz para la elaboración de energía en Argentina. Desde la provincia de Córdoba se explica el 50% de la producción nacional de bioetanol en lo que va del año, todo elaborado a base de maíz. Mientras tanto, desde Tucumán, donde el insumo exclusivo es la caña de azúcar, se explica el 20% de la producción nacional. El 30% restante se divide entre las provincias de Jujuy, Salta, San Luis y Santa Fe; en las dos primeras la elaboración es a partir de caña de azúcar y en las dos últimas se utiliza maíz como insumo

¿Dónde está el mercado de biocombustibles de Argentina?

Hoy la industria de biocombustibles está amparada bajo el marco normativo de la Ley 27.640 y sus respectivas resoluciones. La tasa de corte obligatoria actual para bioetanol con nafta es del 12% (pudiendo llegar voluntariamente al 15%) y para biodiesel con diesel oil es del 7,5%.

Dentro del universo del bioetanol, al igual que en la última década, en lo que va del 2026 prácticamente el 100% de las ventas en el mercado interno son explicadas por los cupos asignados por la Secretaría de Energía, es decir, por las ventas al corte. Según INDEC, no se registraron exportaciones de bioetanol en lo que va del año. Por lo qué, la evolución de la producción y consumo de bioetanol está explicado por la dinámica de la demanda de movilidad en Argentina y por la evolución de la tasa de corte.

En el caso del biodiesel, el consumo es traccionado por dos grandes categorías: las ventas internas y las exportaciones. De las ventas internas, en promedio, el 98,6% es explicado por el abastecimiento del corte obligatorio y hoy es el principal driver de demanda para la industria en Argentina.

La otra gran pata de la demanda de biodiesel argentino es la exportación, que viene en franco descenso durante los últimos años. Entre enero y julio del 2026 se embarcaron hacia el resto del mundo solo 89.000 toneladas de biodiesel, apenas por debajo del año pasado a esta altura y el menor registro desde que se comenzó a producir biodiesel en Argentina. España y Países Bajos fueron los únicos dos destinos reportados por INDEC. Durante 2018, a esta altura del año, se habían embarcado más de 1 Mt de biodiesel hacia el resto del mundo, explicando el 62% de la absorción de la producción argentina. Hoy las exportaciones solo traccionan el 15% del consumo del biocombustible.

Hasta el 2017 Estados Unidos fue el principal mercado del biodiesel argentino, llegando a absorber casi 1 Mt hacia julio de aquel año. Sin embargo, luego de la acusación de dumping hacia la industria de biocombustibles argentina de parte de la coalición de productores de biodiesel norteamericana, y la imposición de aranceles a la importación, el mercado del norte desapareció. Desde entonces Europa se erigió como principal destino, pero cada año la intensidad de la demanda proveniente del Viejo Continente viene en detrimento. En parte, por el avance de otros oferentes, así como por la tendencia creciente de producción de biodiesel en la región, principalmente a base de colza.

Biodiesel en el resto del mundo

En el resto del mundo, la producción de biodiesel no para de escalar. Entre metas de reducción de huella de carbono, programas de seguridad energética o fines de promoción industrial, la regulación y promoción a la elaboración de biocombustibles estuvo impulsando la oferta todos estos años. Según Oil World, este 2026 la producción global de biodiesel alcanzaría las 69,5 Mt, récord histórico y coronando una clara tendencia alcista en la última década y media, donde se mantuvo un ritmo de crecimiento promedio anual del 8%.

Entre Estados Unidos, Brasil e Indonesia se explicaría el 60% de la producción global en 2026. Para los dos primeros, el insumo estrella es el aceite de soja y en el último, el aceite de palma. Las tres naciones están caracterizadas por su perfil productivo superavitario en el sector agrícola y por colocar su excedente en el resto del mundo. El país asiático ha mantenido un programa de crecimiento constante en su tasa de corte obligatorio, que durante julio de este año alcanzó ya el 50%. En Brasil cuentan con un esquema creciente de corte obligatorio, que prevé alcanzar el 20% hacia el 2030, encontrándose actualmente en la transición hacia el 16%. Mientras que, en Estados Unidos, el Programa de Combustibles Renovables (RFS por sus siglas en inglés) prevé incrementar en 77% el uso de aceite de soja para la elaboración de biocombustibles en 2026 respecto a 2025 y en un 6% en 2027 respecto a 2026.

Sumando a la Unión Europea al grupo de los tres grandes, se llegaría a explicar el 81% de la producción global de biodiesel este año. Individualmente, ninguno de los países del viejo continente maneja magnitudes similares a la de los tres más importantes. Alemania, que es el más relevante, aporta “solo” 3,8 Mt, pero el bloque en su conjunto elabora casi 16 Mt de biodiesel.

El aceite de soja y el de palma son los insumos más utilizados para la producción de biodiesel, que explicarían para este año el 60% de la producción global; siendo el de palma el más utilizado, con más de 23 Mt esperadas para este 2026. El tercer insumo más importante es la colza/canola (principalmente en la Unión Europea), le sigue el aceite de cocina usado y la grasa bovina completando el top 5 global.

Según Oil World este año se procesarían casi 17 Mt de aceite de soja solo para la elaboración de biocombustibles alrededor de todo el mundo, lo que equivale aproximadamente a procesar 89 Mt de soja (teniendo en cuenta un ratio de extracción global del 19%). Con las proyecciones actuales, en Estados Unidos y Brasil el crush necesario para abastecer la demanda anual de biodiesel debería superar las 30 Mt, mientras que en Argentina alcanzaría las 5 Mt.

En el país del norte, como en lo de nuestros vecinos, el procesamiento de soja que es explicado por la demanda para elaboración de biocombustibles vino creciendo a un ritmo promedio anual del 8,5% en los últimos quince años. Es el equivalente a incrementar el crush anual en 1,5 Mt todos los años, ininterrumpidamente, durante década y media.

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Murió René Mangiaterra, el empresario que convirtió los residuos forestales en energía y eligió Misiones para su gran apuesta

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Falleció René Mangiaterra, empresario, industrial y uno de esos hombres que hicieron de la inversión productiva algo más que una cuenta de resultados. Santafesino de nacimiento y misionero por elección, fue el impulsor de MM Bioenergía, la planta de generación eléctrica a partir de biomasa levantada en Cerro Azul, un proyecto pionero que convirtió en energía aquello que durante décadas había sido considerado un residuo de la actividad forestal.

Su muerte deja una marca especialmente profunda en Cerro Azul y Leandro N. Alem, donde había decidido instalarse y desde donde condujo una de las apuestas privadas más relevantes vinculadas a las energías renovables en Misiones.

Mangiaterra había nacido en Matilde, un pequeño pueblo ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Santa Fe. Allí construyó buena parte de su trayectoria empresaria alrededor de Molino Matilde, una compañía centenaria dedicada a la producción de harina y con una fuerte inserción exportadora, especialmente hacia Brasil.

Pero fue precisamente su relación comercial con el gigante sudamericano la que terminó cruzando su destino con Misiones.

Durante sus viajes hacia Brasil, a mediados de la década del 2000, comenzó a observar con otros ojos el paisaje que se repetía detrás de la ventanilla. Donde otros podían ver simplemente montes implantados, aserraderos y restos de madera, Mangiaterra empezó a identificar una oportunidad.

Primero compró chacras y forestó como inversión de largo plazo. Después apareció una idea mucho más ambiciosa: producir energía renovable utilizando biomasa forestal.

Era una apuesta especialmente apropiada para Misiones y Corrientes, dos provincias con una enorme disponibilidad de subproductos provenientes de la forestoindustria. Lo que hasta entonces podía representar un descarte comenzó a ser visto como combustible.

Una apuesta a contramano de la incertidumbre

Economis entrevistó a Mangiaterra hace seis años, cuando MM Bioenergía todavía estaba en plena construcción y el empresario dividía sus días entre Molino Matilde, Santa Fe y su nueva vida en Misiones.

Aquella conversación mostraba bastante más que los detalles técnicos de una central eléctrica. Revelaba el carácter de un empresario que había decidido invertir en un proyecto de largo plazo justamente en un país donde el largo plazo suele ser una de las variables más difíciles de asegurar.

Mangiaterra se había adjudicado un contrato del programa RenovAr para abastecer electricidad a CAMMESA durante 20 años y tomó la decisión de levantar desde cero una sofisticada planta de generación a unos dos kilómetros de Cerro Azul.

No era una inversión marginal ni complementaria a otra industria. A diferencia de otras plantas de biomasa existentes en establecimientos forestales de Misiones, concebidas fundamentalmente para el autoabastecimiento, MM Bioenergía nació específicamente para producir electricidad e inyectarla a la red.

Y lo hizo atravesando casi todos los obstáculos que podía encontrar una inversión de esa magnitud en la Argentina.

La corrida cambiaria de 2018 alteró el escenario financiero. Después llegaron las PASO de 2019, el cambio de Gobierno, las dudas sobre la continuidad de la política energética y finalmente la pandemia. La turbina y el generador debían llegar desde India, la logística internacional se había alterado y cada trámite podía convertirse en una nueva demora.

Mangiaterra seguía adelante. “Tenemos un contrato firmado por 20 años”, explicaba entonces a Economis, aunque inmediatamente aparecía esa mezcla tan argentina entre convicción empresarial e incertidumbre institucional.

En un país normal duermo sin frazada por 20 años”, graficó en aquella entrevista. La frase condensaba perfectamente la paradoja de su inversión: estaba construyendo infraestructura pensada para décadas en un país donde muchas veces las reglas podían cambiar en cuestión de meses.

Aun así, no abandonó. Con el avance del proyecto, Misiones dejó de ser para Mangiaterra apenas el territorio donde había encontrado una oportunidad de negocios. Se convirtió en su lugar.

Se construyó una casa en Leandro N. Alem y durante la cuarentena terminó instalándose allí, dedicando buena parte de sus jornadas a seguir personalmente la construcción de la central.

En aquella entrevista con Economis lo decía sin demasiadas vueltas: se había enamorado de la tierra colorada.

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Bosques, carbono y energía: el mapa productivo que AFoA mostrará en Misiones y Corrientes

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Genética forestal, manejo silvícola, proyectos de carbono, generación de energía renovable y procesamiento industrial serán algunos de los ejes que los participantes podrán conocer de manera inmersiva durante la segunda jornada del Seminario 80° Aniversario de AFoA. A través de recorridas técnicas por empresas y plantaciones de Misiones y Corrientes, el encuentro permitirá observar de primera mano cómo las grandes tendencias que marcarán el futuro del sector ya se están desarrollando en el territorio.

Después de una intensa jornada de análisis y debate sobre inversiones, competitividad, comercio internacional, infraestructura y mercados de carbono, el Seminario 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) trasladará la conversación al lugar donde todo ocurre: el territorio. El sábado 22 de agosto, los participantes recorrerán algunos de los proyectos forestales e industriales más representativos del país, combinando la reflexión estratégica con una experiencia técnica en campo. El evento está planteado como dos jornadas complementarias: una dedicada al análisis de los desafíos del sector y otra enfocada en conocer experiencias concretas de desarrollo productivo.

“La mejor manera de comprender hacia dónde va la actividad forestal es ver cómo esas transformaciones ya están ocurriendo. Queremos que quienes participen puedan conocer proyectos reales, conversar con sus protagonistas y recorrer empresas y establecimientos que hoy representan algunos de los desarrollos más importantes del sector en Argentina”, destacan desde AFoA.

Del mejoramiento genético al procesamiento industrial

Uno de los recorridos estará centrado en el manejo de Pinus sp., permitiendo conocer el trabajo que se realiza en materia de genética forestal, programas de mejoramiento, producción de semillas, plantaciones clonales, manejo silvícola y aprovechamiento forestal. Esto será en el campo Timbauva, de Bosques del Plata SA, en San Alonso, Virasoro.

La jornada continuará en una de las principales plantas industriales de la región – Acon Timber SAU, en la misma localidad – donde los asistentes podrán recorrer el proceso de transformación de la madera y conocer en detalle el funcionamiento de una industria que agrega valor a la producción forestal.

Del bosque a los proyectos de carbono y la energía renovable

El segundo recorrido estará orientado al manejo de Eucalyptus sp. y permitirá observar prácticas de implantación, mejoramiento genético y manejo productivo, además de conocer proyectos vinculados a los mercados de carbono y soluciones basadas en la naturaleza que estará en manos de GMF. La cita es en el campo El Porvenir, del Grupo Pomera, en Posadas.

La experiencia finalizará con la visita a las instalaciones de la empresa FRESA y CTSA, en San Alonso, Virasoro. Una planta de generación de energía a partir de biomasa forestal, donde los participantes podrán conocer cómo el aprovechamiento integral de los recursos forestales contribuye a la producción de energía renovable y a una bioeconomía de menor huella ambiental.

Mucho más que una visita técnica

Para AFoA, el objetivo de esta segunda jornada es que los participantes no solo escuchen a especialistas y referentes durante el seminario, sino que también puedan recorrer proyectos concretos donde las ideas debatidas cobran vida. La propuesta busca generar una experiencia inmersiva que conecte el análisis estratégico con la realidad productiva, permitiendo observar en campo los desafíos, las innovaciones y las oportunidades que hoy impulsan el desarrollo del sector forestal argentino. En ese sentido, las visitas técnicas complementan la agenda del seminario y ofrecen una mirada integral sobre una actividad que combina producción, innovación, sostenibilidad, agregado de valor y generación de empleo

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La energía que hoy se desperdicia: la biomasa aparece como la gran oportunidad para rescatar a la forestoindustria misionera

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Mientras la forestoindustria atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, una oportunidad emerge desde aquello que históricamente fue considerado un descarte. Lo que hasta hace poco eran montañas de aserrín, virutas, cortezas y restos de madera comienza a ser visto como un activo estratégico capaz de generar energía, diversificar ingresos y transformar el modelo de negocios de uno de los principales complejos productivos de Misiones.

Esa es la visión que plantea el ingeniero forestal y consultor en industrias agroforestales Ronald Vera, quien sostiene que el verdadero salto de competitividad del sector ya no dependerá únicamente de producir más madera, sino de aprovechar integralmente cada árbol que ingresa al aserradero. En un contexto marcado por la caída del mercado interno, la pérdida de rentabilidad y el aumento permanente de los costos, la biomasa aparece como una alternativa capaz de convertir un problema ambiental en una oportunidad económica.

“La energía puede terminar siendo más rentable que la propia madera”, resume Vera en una entrevista con LT 17 Radio Provincia al describir un cambio de paradigma que ya comenzó a consolidarse en los principales polos forestales del mundo.

Misiones continúa siendo el principal polo forestal y forestoindustrial de Argentina, concentrando la mayor capacidad instalada para la transformación de madera. Sin embargo, la actividad enfrenta una combinación de factores que presionan sobre su rentabilidad.

La retracción de la construcción paralizó buena parte del mercado interno, tradicional motor del consumo de madera. Aunque las exportaciones crecieron, el atraso cambiario redujo significativamente los márgenes del negocio. A esto se suman los incrementos en combustibles, logística, salarios e insumos industriales, además de una creciente ruptura en la cadena de pagos que afecta especialmente a pequeñas y medianas empresas.

Según Vera, muchas pymes reciben cheques sin respaldo suficiente, lo que demora los cobros y dificulta afrontar obligaciones salariales, impositivas y financieras.

Pero mientras el escenario comercial se vuelve más complejo, otra realidad comienza a ganar protagonismo dentro de los establecimientos forestales.

El negocio que hoy queda al costado del aserradero

Cada tronco que ingresa a un aserradero deja una enorme cantidad de material que no termina convertido en tablas, vigas o tirantes.

“De una tonelada de rollizos apenas la mitad se transforma en madera aserrada. El resto históricamente fue considerado un residuo”, explica Vera.

Ese material incluye costaneros, chips, corteza, virutas y aserrín, que durante años fueron acumulándose en predios industriales o directamente abandonados en el monte tras los trabajos de raleo.

Desde una perspectiva económica, allí aparece uno de los mayores márgenes de crecimiento de la cadena forestal.

En lugar de representar un costo ambiental, esos subproductos pueden convertirse en materia prima para generar electricidad mediante biomasa, producir pellets para calefacción, abastecer plantas de tableros MDF o alimentar nuevas industrias vinculadas a la bioeconomía.

La propuesta implica abandonar la lógica tradicional del aserradero como productor exclusivo de madera para transformarlo en un centro integral de aprovechamiento forestal.

El pellet, por ejemplo, se fabrica únicamente con madera comprimida, sin aditivos químicos. Su demanda crece de manera sostenida tanto en Europa como en América por su utilización como combustible renovable para calefacción e industrias.

La biomasa también permite abastecer centrales termoeléctricas capaces de generar electricidad utilizando residuos forestales que hoy carecen de valor comercial.

Para Vera, el cambio conceptual es profundo. “La energía es el recurso económico más importante del mundo. Nosotros hoy estamos dejando pudrir esa energía en el monte o al costado de los aserraderos.”

Además del beneficio económico, el aprovechamiento de estos materiales reduce significativamente el pasivo ambiental generado por la acumulación de residuos y disminuye el riesgo de incendios forestales.

La tecnología ya existe; el desafío es financiarla

El principal obstáculo no es tecnológico sino financiero. Hace dos décadas, instalar un aserradero de escala media demandaba alrededor de 600.000 dólares. Hoy una planta con equipamiento moderno requiere inversiones cercanas a los tres millones de dólares.

A ese incremento se suma la dificultad para acceder a líneas de crédito de largo plazo con tasas compatibles con proyectos industriales cuya recuperación lleva varios años.

Según el especialista, el desarrollo de la biomasa necesita una estrategia pública que combine financiamiento, capacitación y promoción de inversiones, más que subsidios permanentes.

También demanda nuevos perfiles profesionales.

La automatización de los procesos productivos redujo la necesidad de mano de obra destinada al esfuerzo físico y abrió espacio para ingenieros electrónicos, especialistas en mecatrónica, programadores, técnicos en automatización y profesionales ambientales capaces de operar industrias cada vez más tecnificadas.

Más allá del contexto económico, Vera considera que la salida para la forestoindustria no pasa únicamente por esperar una recuperación del mercado interno.

El desafío consiste en generar mayor valor agregado sobre la materia prima disponible, diversificar la producción y aprovechar recursos que hoy permanecen subutilizados.

También reclama una mayor articulación entre el sector público y el privado para facilitar inversiones, impulsar nuevos mercados internacionales y garantizar reglas claras para el desarrollo industrial.

En esa visión, la biomasa deja de ser solamente una fuente de energía renovable y pasa a convertirse en una política de desarrollo territorial. Significa crear nuevos negocios sin ampliar la superficie forestada, reducir el impacto ambiental de la actividad, generar empleo calificado y aumentar la competitividad de una cadena productiva estratégica para Misiones.

En tiempos donde la rentabilidad de la madera enfrenta crecientes desafíos, el futuro podría estar menos en los tablones que salen del aserradero y más en aquello que durante décadas quedó olvidado al costado de la producción. Allí, entre virutas, chips y aserrín, la forestoindustria comienza a descubrir una nueva fuente de riqueza capaz de transformar una crisis en una oportunidad de desarrollo sostenible.

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Misiones compite por una inversión millonaria con siete nodos de almacenamiento de energía

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La transición energética argentina acaba de abrir una nueva etapa. La licitación AlmaSADI, impulsada por el Gobierno nacional y administrada por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico, recibió ofertas por 232 proyectos de almacenamiento eléctrico mediante baterías, equivalentes a 8.230 MW de potencia y una inversión potencial cercana a los USD 8.200 millones. Aunque el objetivo inicial es adjudicar apenas 700 MW -por un monto estimado de USD 700 millones-, la magnitud de las propuestas evidencia el fuerte interés privado por participar en la modernización del sistema eléctrico argentino.

En ese escenario, Misiones emerge como una de las provincias con mayor presencia estratégica. Mientras gran parte del debate se concentró en los precios récord presentados por empresas como Genneia, 360Energy o Central Puerto, Misiones logró posicionar siete nodos considerados críticos para la estabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI): Iguazú, Wanda, Aristóbulo del Valle, San Vicente y tres posiciones asociadas a la estación transformadora de San Isidro.

La novedad adquiere relevancia porque el almacenamiento energético se convirtió en una de las principales herramientas para resolver problemas estructurales de la red eléctrica. Las baterías permiten almacenar energía en momentos de baja demanda y liberarla instantáneamente cuando el consumo aumenta o cuando se producen contingencias en la red, reduciendo cortes y mejorando la calidad del servicio.

Nodo Ubicación Empresa Oferente Importancia Estratégica
BESS Iguazú Puerto Iguazú Windearth Patagonia Turismo internacional y demanda estacional
BESS Wanda Wanda Windearth Patagonia Distribución energética del Norte
BESS Aristóbulo del Valle Centro de Misiones Windearth Patagonia Nodo clave de la Ruta 14
BESS San Vicente San Vicente Windearth Patagonia Polo forestal y agroindustrial
BESS San Isidro Posadas Windearth Patagonia Centro neurálgico del sistema provincial
BESS San Isidro I Posadas Windearth Patagonia Refuerzo de capacidad metropolitana
BESS San Isidro II Posadas Windearth Patagonia Redundancia y respaldo operativo

Una licitación récord

La convocatoria AlmaSADI recibió ofertas de 37 empresas nacionales e internacionales que presentaron 232 proyectos distribuidos en nodos críticos del NEA, NOA, Centro, Litoral, Cuyo, Pampa y Buenos Aires.

Los números reflejan una competencia inédita:

  • 232 proyectos presentados.
  • 8.230 MW ofertados.
  • 37 empresas participantes.
  • USD 8.200 millones de inversión potencial.
  • 700 MW a adjudicar en esta primera etapa.
  • Contratos de abastecimiento por 15 años.
  • Entrada en operación prevista desde mayo de 2027.

El interés fue tal que la potencia ofertada superó en más de once veces el objetivo licitado.

Uno de los aspectos más comentados durante la apertura de sobres económicos fue la agresividad de las ofertas.

Según Energía Estratégica, el precio promedio ponderado de la licitación se ubicó en USD 10.568 por MW/mes.

Sin embargo, la dispersión fue enorme:

  • Precio mínimo observado: USD 7.397 MW/mes.
  • Precio máximo observado: USD 12.500 MW/mes.
  • Diferencia entre extremos: más de USD 5.100 MW/mes.

Las ofertas más competitivas provinieron principalmente de Genneia -propiedad de Jorge Brito- que presentó cinco proyectos por debajo de USD 7.800 MW/mes, convirtiéndose en la empresa con los valores más bajos de toda la licitación.

También sobresalió 360Energy, que ofertó varios proyectos por debajo de los USD 9.000 MW/mes, mientras que Central Puerto, pese a presentar la mayor potencia total en competencia (1.220 MW), se movió en torno a un promedio de USD 10.740 MW/mes.

La evaluación económica tendrá un peso decisivo en la adjudicación definitiva prevista para el 8 de julio.

El mapa misionero de las baterías

La gran novedad para Misiones es la aparición de siete proyectos distribuidos en los principales puntos críticos de la red provincial.

La empresa Windearth Patagonia figura como oferente en:

  • BESS Iguazú.
  • BESS Wanda.
  • BESS Aristóbulo del Valle.
  • BESS San Vicente.
  • BESS San Isidro.
  • BESS San Isidro I.
  • BESS San Isidro II.

La selección de estos nodos no es casual.

Puerto Iguazú registra uno de los mayores crecimientos de demanda del NEA debido al turismo internacional. Wanda constituye un punto clave para la distribución eléctrica del norte provincial. Aristóbulo del Valle funciona como nodo central sobre el corredor de la Ruta Nacional 14, mientras que San Vicente concentra una intensa actividad forestal, agroindustrial y comercial.

Por su parte, San Isidro representa el corazón del sistema eléctrico misionero y el principal punto de alimentación del área metropolitana de Posadas.

La presencia simultánea de estos siete proyectos convierte a Misiones en una de las jurisdicciones con mayor capilaridad territorial dentro de la licitación.

La compañía que aparece detrás de todos los proyectos misioneros no es una desconocida en la provincia.

Windearth Patagonia S.R.L. es una firma especializada en ingeniería, construcción, operación y mantenimiento de parques solares y eólicos. Tiene presencia en Argentina y España y ya participa activamente del desarrollo energético misionero.

Entre sus iniciativas más relevantes figuran:

  • Parque Solar Fotovoltaico Aristóbulo.
  • Parque Solar de Oberá (20 MW).
  • Parque Solar San Vicente (19,8 MW).

Además, desarrolla soluciones de generación distribuida, autoconsumo industrial y fabricación de aerogeneradores de baja potencia.

Su protagonismo en AlmaSADI consolida una estrategia de largo plazo vinculada al crecimiento de la infraestructura energética provincial.

El NEA fue una de las regiones con mayor concentración de proyectos.

Chaco y Formosa reunieron 62 proyectos por aproximadamente 1.790 MW de potencia ofertada, reflejando la necesidad de fortalecer una red históricamente exigida por el crecimiento de la demanda y las limitaciones de transporte eléctrico.

En ese contexto, la incorporación de sistemas BESS en Misiones apunta a reducir restricciones operativas, mejorar la estabilidad del servicio y crear condiciones para futuras inversiones productivas.

La apuesta es estratégica: las baterías no generan energía, pero permiten utilizar mejor la infraestructura existente, incrementar la confiabilidad del sistema y acompañar la expansión de fuentes renovables.

Por eso la licitación AlmaSADI es observada como uno de los proyectos energéticos más relevantes de la última década. Y dentro de ese proceso, Misiones logró instalar siete nodos clave que podrían convertirse en piezas fundamentales para la seguridad energética provincial durante los próximos quince años.

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