Energías renovables

Cerro Azul apuesta a la transición energética con una nueva Tecnicatura Superior en Energías Renovables

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Cerro Azul sumó una nueva herramienta para acompañar la transformación del sector energético. El Instituto Superior Andrés Guacurarí inauguró este lunes la Tecnicatura Superior en Energías Renovables, una propuesta de dos años de duración que, según se destacó durante el acto de apertura, es única en el país y apunta a responder a las nuevas demandas vinculadas con la generación y gestión de energía.

La carrera combina formación técnica, innovación y prácticas profesionales para preparar egresados capaces de diseñar, operar y gestionar sistemas vinculados con las energías renovables. La propuesta busca así conectar la educación superior con una actividad que requiere cada vez más conocimientos específicos y perfiles técnicos preparados para afrontar nuevos desafíos productivos.

El rector del Instituto Superior Andrés Guacurarí, Santiago Masloski, puso el foco en el impacto que la iniciativa puede tener sobre los jóvenes de la localidad. “Más que una nueva carrera se están brindando nuevas oportunidades a los jóvenes”, señaló durante la presentación.

La tecnicatura cuenta con el aval del Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM). Su director ejecutivo, Luis Bogado, destacó la importancia de sostener nuevas propuestas educativas aun en un contexto económico complejo. “Son tiempos complejos”, sostuvo, aunque remarcó que con iniciativas de este tipo “lo mejor está por venir”.

La formación en energías renovables adquiere relevancia en un escenario en el que la transición energética genera nuevas necesidades de capacitación, tanto para la instalación y operación de sistemas como para su mantenimiento, planificación y gestión. En ese sentido, la carrera plantea una alternativa de formación específica desde el interior de Misiones y amplía el abanico de opciones para los estudiantes que buscan incorporarse a sectores tecnológicos y productivos emergentes.

Durante el acto, el intendente de Cerro Azul, Gaspar Dúdek, agradeció a las instituciones y autoridades que acompañaron el desarrollo de la iniciativa. También destacó especialmente el respaldo del obispo de la Eparquía Santa María del Patrocinio, monseñor Daniel Kozelinski Netto, quien acompañó los primeros pasos del proyecto y bendijo la carrera al inicio de la ceremonia.

La puesta en marcha de la tecnicatura fue posible a partir de una articulación que involucró al instituto, al SPEPM, al municipio y a representantes del sector privado. Entre los presentes estuvieron los ingenieros Gonzalo Rodríguez y Fernando Nielsen, representantes de Ingeniería del Nordeste y Bioenergía, respectivamente, además de autoridades educativas y municipales.

El acto contó también con la participación del director general de Control Pedagógico del SPEPM, Marcelo Giménez; del director general de Control, Gestión y Administración del organismo, Gustavo Lezcano; el presidente del Honorable Concejo Deliberante de Cerro Azul, Marcelo Yañuk; el concejal Luis Spachuk; el representante legal del Instituto Superior Andrés Guacurarí, Rubén Verón; docentes, estudiantes y las banderas de ceremonia de la institución.

Más allá de la apertura de una nueva oferta académica, el desafío será convertir la formación en una herramienta concreta de desarrollo. La disponibilidad de técnicos especializados puede facilitar la incorporación de conocimiento a proyectos energéticos, generar nuevas oportunidades laborales y contribuir a que una parte de las capacidades necesarias para la transición energética se desarrollen dentro de la propia provincia.

Para Cerro Azul, la inauguración representa además una oportunidad de posicionarse en un área de formación vinculada con una de las transformaciones productivas de mayor alcance. La apuesta combina educación, innovación y empleo y plantea una respuesta local a una demanda que excede las fronteras del municipio: formar recursos humanos capaces de acompañar el crecimiento de las energías renovables.

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Genneia busca debutar en Wall Street y apuesta al acceso de empresas argentinas al mercado internacional

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Genneia, una de las principales compañías de generación de energías renovables de Argentina, dio un paso estratégico para acceder al mercado internacional de capitales al iniciar el proceso para cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE) mediante una Oferta Pública Inicial (IPO). Si la operación se concreta, se convertirá en la primera empresa argentina en debutar en Wall Street desde 2019, un movimiento que el mercado interpreta como una señal de normalización del financiamiento externo para las compañías locales.

La empresa presentó la documentación correspondiente ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para emitir Acciones Depositarias Estadounidenses (ADS), el instrumento utilizado por empresas extranjeras para negociar sus acciones en el mercado estadounidense. Desde Genneia aclararon que la presentación no implica una decisión definitiva sobre la oferta pública, sino el inicio del proceso regulatorio necesario para evaluar una futura colocación.

El plan también contempla la posibilidad de listar acciones en el mercado argentino, configurando una estrategia de doble cotización que le permitiría ampliar las fuentes de financiamiento tanto a nivel local como internacional, en un contexto donde las empresas argentinas comienzan a recuperar acceso a los mercados tras varios años de restricciones.

Una apuesta por captar capital para expandir el negocio energético

La salida a Wall Street encuentra a Genneia en una posición de liderazgo dentro del mercado energético nacional. La compañía produce actualmente el 21% de la energía eólica y el 19% de la energía solar que se genera en Argentina, consolidándose como el principal operador privado de energías renovables del país.

Su estructura accionaria está integrada por Argentum Investments I LLC, que controla el 43,6% del capital; Fintech Energy LLC, con el 25%; Jorge Pablo Brito, Delfín Jorge Ezequiel Carballo y el Fideicomiso en Garantía Herederos JHB, con participaciones individuales del 8,33%; mientras que LAIG Eolia S.A. posee el 6,4%.

La documentación presentada ante la SEC contempla tanto la emisión de nuevas acciones como la posibilidad de que algunos accionistas actuales vendan parte de sus participaciones mediante acciones Clase B. El tamaño definitivo de la colocación y el precio de la oferta dependerán de las condiciones del mercado al momento de la emisión.

Analistas del mercado consideran que Genneia reúne condiciones favorables para convertirse en una de las colocaciones argentinas más relevantes de los últimos años.

Desde Adcap Grupo Financiero estimaron que la compañía podría alcanzar una valuación de entre US$1.000 millones y US$1.200 millones, apoyada en un modelo de negocios basado en contratos de largo plazo, ingresos relativamente estables y una trayectoria consolidada en el mercado de deuda corporativa.

Los resultados financieros respaldan esa proyección. Durante el primer trimestre de 2026, la empresa registró ingresos por US$96,4 millones y obtuvo una ganancia neta de US$7,9 millones, impulsada por la expansión de su capacidad instalada y la creciente participación de las fuentes renovables dentro de la matriz energética nacional.

Un actor cada vez más relevante en la infraestructura eléctrica

La estrategia de crecimiento de Genneia no se limita a la generación de energía limpia. En los últimos meses también avanzó sobre un segmento considerado estratégico para el desarrollo del sistema eléctrico argentino al participar, junto con Edison Energía, en la adquisición de una participación en la controlante de Transener, la principal empresa de transporte de electricidad de alta tensión del país.

La operación le permite integrar generación y transporte eléctrico, fortaleciendo su posicionamiento dentro de un sector que requerirá fuertes inversiones en infraestructura durante la próxima década para acompañar el crecimiento de la demanda y la incorporación de nuevas fuentes renovables.

Actualmente, la compañía opera trece parques eólicos que suman una capacidad instalada de 946 megavatios, nueve parques solares que totalizan 839 MW entre proyectos operativos y en desarrollo, además de dos centrales térmicas con una potencia conjunta de 363 MW.

A esa infraestructura incorpora un proyecto de almacenamiento mediante baterías (BESS), una tecnología considerada clave para mejorar la estabilidad de la red eléctrica y aumentar la eficiencia de la generación renovable, especialmente frente a la intermitencia propia de las fuentes eólicas y solares.

Sus activos se distribuyen entre Chubut, Río Negro, Buenos Aires, San Juan, Mendoza y Tucumán, conformando una de las redes de generación renovable más importantes del país.

Un test para el regreso de las empresas argentinas a Wall Street

Más allá de la operación puntual, el mercado observa el proceso de Genneia como una prueba de confianza sobre el nuevo escenario financiero argentino.

Desde el debut de Vista Energy en 2019, ninguna empresa local logró concretar una salida a la Bolsa de Nueva York. Antes lo habían hecho Central Puerto y Corporación América, en un contexto muy diferente al actual.

Si el proceso culmina exitosamente, Genneia no solo ampliará sus posibilidades de financiamiento para acelerar inversiones en infraestructura energética, sino que también podría convertirse en la puerta de entrada para una nueva generación de compañías argentinas interesadas en captar capital internacional.

En un momento en que el riesgo país muestra una tendencia descendente y las calificadoras comenzaron a mejorar la nota soberana de Argentina, la operación adquiere una dimensión que excede a la propia empresa: representa un test sobre la capacidad del mercado argentino para recuperar credibilidad entre los inversores globales y reinsertarse gradualmente en los circuitos internacionales de financiamiento.

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Misiones entra en la carrera por las baterías de litio: se abren las ofertas de un plan nacional para reforzar el sistema eléctrico

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Misiones estará este miércoles en el centro de una de las licitaciones energéticas más relevantes de los últimos años. A las 14:30 se realizará la apertura de sobres con las ofertas económicas de AlmaSADI, la convocatoria impulsada por la Secretaría de Energía de la Nación para incorporar 700 megavatios de capacidad de almacenamiento mediante baterías de litio en distintos puntos del país.

La iniciativa apunta a fortalecer la confiabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) mediante la instalación de sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems), una tecnología considerada estratégica para la transición energética por su capacidad de almacenar electricidad y liberarla en los momentos de mayor necesidad.

La respuesta del mercado fue contundente. En la etapa de evaluación técnica, el Gobierno nacional confirmó la calificación de 232 propuestas, una cifra que refleja el creciente interés del sector privado por el desarrollo de infraestructura de almacenamiento energético.

Dentro de ese universo, Misiones logró posicionarse con proyectos asociados a nodos de conexión ubicados en Iguazú, Wanda, Aristóbulo del Valle, San Vicente y San Isidro. Se trata de puntos clave para la operación del sistema eléctrico provincial, donde la demanda continúa creciendo y la necesidad de ampliar la capacidad de respaldo se vuelve cada vez más relevante.

Aunque la apertura de sobres económicos no implica aún la adjudicación definitiva de las obras, representa un paso decisivo dentro del proceso licitatorio. Las ofertas que resulten competitivas avanzarán hacia las etapas finales de evaluación para la eventual ejecución de los proyectos.

Para Misiones, la incorporación de sistemas de almacenamiento energético podría convertirse en una herramienta de gran valor estratégico. Las baterías permiten absorber energía en períodos de menor demanda y devolverla al sistema en los momentos de mayor consumo, contribuyendo a reducir tensiones operativas, mejorar la estabilidad de la red y fortalecer la calidad del suministro.

Además, su velocidad de respuesta constituye una de sus principales ventajas. A diferencia de otras tecnologías de generación, los sistemas BESS pueden inyectar potencia en cuestión de segundos, aportando servicios de regulación, control de frecuencia y respaldo instantáneo ante contingencias.

La tecnología también adquiere especial relevancia en una provincia que viene avanzando en la incorporación de fuentes renovables, particularmente proyectos solares distribuidos. El almacenamiento permite aprovechar mejor la energía generada durante las horas de mayor radiación solar y utilizarla posteriormente en los horarios pico, cuando la demanda crece y el sistema requiere mayor soporte.

La licitación AlmaSADI forma parte de la estrategia nacional para modernizar la infraestructura eléctrica y dotarla de mayor flexibilidad frente a un escenario de creciente electrificación de la economía. En ese contexto, la presencia de Misiones entre los nodos seleccionados abre una oportunidad para sumar inversiones, incorporar tecnología de última generación y fortalecer la seguridad energética provincial.

Las próximas definiciones permitirán conocer qué proyectos avanzarán hacia la etapa de adjudicación y cuál será finalmente el alcance de una iniciativa que promete convertirse en uno de los mayores despliegues de almacenamiento energético de la Argentina.

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Invertí Misiones: el mini Rigi con el que la Provincia buscará seducir a nuevos inversores

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Misiones se apresta a discutir la creación de su propio mini RIGI, una iniciativa para atraer y consolidar inversiones, con un paquete de incentivos fiscales diseñado a medida de las potencialidades de la economía de la tierra colorada. 

El RMCIE fija pisos mínimos de inversión diferenciados por sector, lo que permite segmentar el tipo de proyectos a captar: desde USD 200.000 para economía del conocimiento, pasando por USD 600.000 en industrialización y manufactura avanzada, hasta USD 1,5 millones en turismo estratégico y conectividad y USD 2 millones en energías renovables. Esta escala confirma que la provincia no apunta exclusivamente a grandes capitales, sino que busca abrir la puerta a inversiones medianas con capacidad de generar impacto directo en el entramado productivo local.

En materia de incentivos, el régimen incorpora un esquema concreto sobre Ingresos Brutos: cinco años de exención total más cinco años adicionales con una bonificación del 50%, condicionados al aporte real del proyecto en términos de empleo, proveedores locales y valor agregado en origen. A esto se suman criterios explícitos de evaluación -innovación, sostenibilidad, biodiversidad y transparencia- que refuerzan la idea de un régimen con control efectivo. No es solo un paquete de beneficios: es un sistema que premia resultados y busca alinear la inversión privada con los objetivos estructurales de desarrollo de Misiones.

La iniciativa, presentada por la diputada Paula Franco, del espacio Encuentro Misionero, fue bautizada “Invertí Misiones”, que crea el Régimen Misionero Complementario de Inversiones Estratégicas (RMCIE), una iniciativa que, si bien se presenta como complementaria del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), introduce una lógica distinta: menos centrada en el volumen de inversión y más enfocada en el impacto concreto sobre la economía local.

La norma no rompe con el esquema nacional, pero sí marca una diferencia conceptual. Mientras el RIGI -establecido por la Ley 27.742- apunta a atraer grandes capitales mediante estabilidad fiscal, cambiaria y regulatoria por largos períodos, el régimen misionero pone el foco en lo que sucede dentro del territorio. El acceso a los beneficios provinciales no es automático: está condicionado a resultados verificables en términos de empleo, encadenamientos productivos y sostenibilidad ambiental. 

En otras palabras, no alcanza con invertir; hay que demostrar que esa inversión deja valor en la provincia.

Ese matiz no es menor y revela una definición política. El modelo que impulsa Misiones busca evitar la lógica de enclave -proyectos de gran escala con escaso impacto local- y, en cambio, prioriza inversiones que transformen la matriz productiva. Por eso, el diseño del RMCIE delimita sectores estratégicos con un criterio claro: energías renovables, economía del conocimiento, turismo de alta gama con mejora de conectividad y, especialmente, industrialización de base agraria.

Es en este último punto donde aparece la impronta más distintiva del régimen. La ley incorpora conceptos poco habituales en esquemas de promoción, como el desarrollo de complejos industriales “visitables” en cadenas tradicionales -yerba mate, té o forestoindustria-, la consolidación de un “complejo mandioquero” orientado a la producción de almidones y alimentos funcionales, y la transformación de frutas tropicales y caña de azúcar con estándares de exportación. La lógica es explícita: pasar de exportar materia prima a exportar valor agregado.

El contraste con el RIGI es evidente, aunque no confrontativo. El esquema nacional privilegia la escala y la previsibilidad para grandes inversiones, mientras que el misionero introduce una condicionalidad más exigente y territorial. Incluso en materia de control, la ley provincial establece mecanismos estrictos: el incumplimiento de las condiciones implica la caducidad automática de los beneficios, la devolución de los tributos no abonados, intereses y posibles sanciones adicionales. Es un régimen que ofrece incentivos, pero también exige resultados.

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Científicos chinos convierten madera en material que genera electricidad

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La energía solar enfrenta desde siempre un obstáculo estructural: su dependencia directa de la radiación. Cuando el sol se oculta, la generación se detiene, justo en momentos donde la demanda suele incrementarse. Frente a ese límite, un grupo de investigadores desarrolló un material innovador que podría cambiar parcialmente esa lógica: madera modificada capaz de almacenar calor durante el día y transformarlo en electricidad incluso en ausencia de luz.

El avance se basa en la utilización de madera de balsa tratada a nivel nanométrico para potenciar sus propiedades físicas. El material logra una absorción solar cercana al 91,2% y puede generar hasta 0,65 voltios por ciclo térmico, manteniendo su rendimiento tras múltiples usos. La clave no está en producir más energía en el momento, sino en extender su disponibilidad en el tiempo, lo que abre una nueva dimensión en el aprovechamiento de fuentes renovables.

Una solución basada en almacenamiento térmico

El desarrollo combina varias innovaciones. En primer lugar, la madera es modificada para aumentar su porosidad mediante la eliminación de lignina, lo que mejora su capacidad de absorción. Luego se incorporan materiales como fosforeno negro, nanopartículas de plata y compuestos químicos que permiten almacenar energía en enlaces internos.

El elemento central del sistema es el ácido esteárico, un material de cambio de fase que absorbe calor durante el día y lo libera de manera gradual cuando baja la temperatura. Ese flujo térmico puede ser convertido en electricidad mediante dispositivos termoeléctricos, generando energía incluso durante la noche.

El resultado es un sistema que no depende de baterías tradicionales, sino de un almacenamiento térmico integrado en el propio material.

Más allá de las baterías: una nueva lógica energética

Si bien la potencia generada todavía es limitada, el valor del desarrollo radica en su concepto. No busca reemplazar a las baterías, sino ofrecer una alternativa complementaria, potencialmente más simple y sostenible.

En un contexto global donde el almacenamiento energético es uno de los principales desafíos de la transición energética, este tipo de soluciones abre la puerta a materiales multifuncionales capaces de integrarse en infraestructuras existentes. Fachadas, techos o estructuras podrían, en el futuro, captar y liberar energía sin necesidad de sistemas externos complejos.

Además, al tratarse de un material natural, renovable y potencialmente escalable, se alinea con las tendencias de sostenibilidad y eficiencia energética que ya impulsan regulaciones en distintas regiones del mundo.

Aplicaciones y potencial

El uso de este tipo de tecnología podría extenderse a múltiples escenarios:

  • Edificios autosuficientes con almacenamiento energético pasivo
  • Zonas rurales sin acceso estable a redes eléctricas
  • Dispositivos de baja potencia donde las baterías no son viables
  • Sistemas híbridos combinados con paneles solares tradicionales

Más que una revolución inmediata, se trata de una evolución silenciosa que apunta a un modelo energético más distribuido, donde los materiales mismos cumplen un rol activo en la gestión de la energía.

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