ESPECIES NATIVAS

Colombia se propone lo imposible: quiere plantar 2,3 millones de árboles para reforestar 2.000 hectáreas de bosque en 40 años

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Mientras crece el debate global sobre la efectividad de las campañas masivas de plantación de árboles para mitigar el cambio climático, Colombia decidió avanzar con una estrategia diferente: restaurar ecosistemas degradados mediante especies nativas, compromisos de conservación a largo plazo e integración económica de las comunidades locales.

La iniciativa, denominada Sembrando Futuro 2.0, contempla la restauración de más de 2.000 hectáreas de bosque en los departamentos de Antioquia, Caldas, Risaralda, Córdoba y Chocó. El plan prevé la plantación de 2,3 millones de árboles autóctonos y ya es considerado uno de los proyectos de restauración ecológica más ambiciosos del país.

Sin embargo, el diferencial del programa no radica únicamente en la magnitud de la forestación, sino en el modelo de sostenibilidad diseñado para garantizar la supervivencia y recuperación efectiva del ecosistema a largo plazo.

El proyecto apunta a reconstruir corredores biológicos, recuperar biodiversidad y restablecer servicios ambientales en zonas degradadas. Para ello, fueron seleccionadas más de 70 especies nativas, entre ellas nueve consideradas amenazadas, evitando así los modelos tradicionales de monocultivo forestal que suelen ser cuestionados por especialistas ambientales.

La primera etapa del programa ya supera las 1.000 hectáreas restauradas y las tareas de plantación comenzaron en septiembre de 2023. La meta final es completar las 2.000 hectáreas distribuidas en cinco regiones estratégicas desde el punto de vista ecológico.

En los últimos años, distintos expertos ambientales comenzaron a advertir que muchas campañas globales de plantación de árboles fracasan porque priorizan cantidad sobre calidad ecológica. La falta de diversidad de especies, la ausencia de mantenimiento y la escasa participación comunitaria suelen convertirse en factores críticos.

Precisamente allí es donde Sembrando Futuro 2.0 intenta diferenciarse. El proyecto incorporó acuerdos de conservación renovables a 40 años con propietarios privados, pequeños productores y organizaciones comunitarias. Esa escala temporal modifica completamente la lógica habitual de los programas de reforestación, muchas veces limitados a ciclos políticos o financiamientos de corto plazo.

El esquema busca que las comunidades locales no queden relegadas a un rol secundario, sino que participen activamente en los beneficios económicos derivados de la conservación ambiental.

Hasta el momento ya se firmaron 25 acuerdos de conservación y los participantes reciben cerca del 55% de los ingresos asociados a créditos de carbono generados por el proyecto. Ese componente económico aparece como uno de los pilares centrales de la iniciativa.

La lógica detrás del modelo es simple: transformar la protección del bosque en una actividad económicamente viable para quienes viven en esos territorios. De esta manera, la conservación deja de depender exclusivamente de la conciencia ambiental y comienza a integrarse dentro de las economías regionales.

Además del impacto ecológico, el programa ya generó más de 240 empleos locales vinculados a viveros, plantación, monitoreo y mantenimiento forestal.

El proyecto también recibió una calificación “A” de Sylvera, firma internacional especializada en evaluación de proyectos de carbono. La calificación destacó especialmente el diseño técnico, la contabilidad de carbono y los beneficios sociales y ambientales de la iniciativa.

El caso colombiano se produce en un momento en que América Latina busca posicionarse como actor clave dentro de los mercados globales de carbono y soluciones basadas en naturaleza. La región concentra algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta, pero también enfrenta fuertes presiones por deforestación, expansión agropecuaria y degradación ambiental.

La experiencia de Sembrando Futuro 2.0 comienza a ser observada con atención por distintos países de la región debido a su combinación de restauración ecológica, financiamiento climático y participación comunitaria.

El desafío de fondo, sostienen especialistas, ya no pasa solamente por plantar árboles, sino por lograr que los bosques sobrevivan, recuperen biodiversidad y generen incentivos económicos suficientes para garantizar su preservación durante décadas.

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Masiva plantación de árboles nativos en La Hora del Planeta 

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Con una masiva plantación de árboles de especies nativas en la Reserva Natural Urbana “El Corredor” de San Miguel, el domingo 19 de abril de 2026 tuvo lugar el demorado evento central en Argentina de la edición número 20 de La Hora del Planeta, el mayor movimiento ambiental en el mundo.

La Hora del Planeta es una iniciativa coordinada a nivel global por WWF y organizada en nuestro país por la Fundación Vida Silvestre Argentina de forma ininterrumpida desde el 2009. Aunque la mayoría de los países participantes llevaron a cabo sus actividades el 28 de marzo, en Argentina el evento principal debió reprogramarse debido al clima.

Además de la plantación de más de 150 plantines nativos de especies de la zona como chilca blanca, carquejas, chilca, chilca amarga y talilla, que contribuyó a restaurar a Reserva, los participantes pudieron sumarse a una recorrida interpretativa para conocer la naturaleza de la zona, juegos, propuestas educativas, una feria de emprendedores sustentables, un show de circo realizado con materiales reciclados y otras actividades sobre naturaleza para toda la familia. 

El evento, que contó con la conducción de Agustina Grasso fue organizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina en conjunto con la Subsecretaría de Ambiente de San Miguel y contó con el apoyo de: Reserva Natural Urbana “El Corredor”, NaranjaX, Santander, Zurich, Bicho Canasto, Carrefour, Ecofactory y Wandergreen.

Como parte de la edición de La Hora del Planeta 2026, Fundación Vida Silvestre Argentina también organizó una jornada de limpieza comunitaria junto con la Municipalidad de Puerto Iguazú, Misiones. Durante poco más de una hora de trabajo conjunto, lograron llenar un camión volcador con residuos retirados del entorno de la rotonda de acceso a la ciudad. 

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El Salto Berrondo se enriquece con especies nativas para un turismo más sostenible

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En el mes de la Primavera y a medida que se acerca la temporada veraniega, la ciudad de Oberá se prepara para recibir a miles de visitantes con una visión clara y comprometida con el medio ambiente.

El Gobierno de la Ciudad, a través de la Dirección de Turismo, Recreación y Cultura, no solo embellece sus atractivos turísticos naturales, sino que también apuesta fuerte a la conservación de su invaluable patrimonio natural, destacando la importancia de plantar árboles nativos para la salud del ecosistema y la experiencia turística.

En el corazón de esta estrategia se encuentra el emblemático Complejo Turístico Salto Berrondo, que fue el escenario de una jornada clave. Dentro del proyecto “Plantemos Futuro”, que ya superó los 5 mil ejemplares en toda la ciudad, en el Berrondo se plantaron cerca de 150 especies nativas. Esta reforestación no es un simple acto decorativo; es una inversión vital para el futuro de nuestro hermoso atractivo obereño.

Las especies misioneras seleccionadas, como el Araucaria, el Pau de Canga, el Anyico Blanco, el Lapacho Amarillo, la Pitanga y la Yaboticaba, cumplen funciones cruciales. Más allá de su belleza, estos árboles son fundamentales para la recuperación de los suelos erosionados y actúan como imanes para las especies polinizadoras, vitales para la biodiversidad local. Además, al tratarse de especies autóctonas, se adaptan mejor al clima y no desplazan a la flora y fauna locales, a diferencia de las especies exóticas.

La plantación se enfocó en la nueva zona destinada a acampe y motorhomes, garantizando que los visitantes puedan disfrutar de un espacio natural y en armonía con el entorno. Este trabajo, impulsado por la Dirección de Turismo, Recreación y Cultura, es un claro ejemplo de cómo esta dependencia municipal lidera iniciativas que fusionan el desarrollo del turismo con la protección ambiental. Al cuidar sus espacios naturales, Oberá no solo los hace más atractivos, sino que también asegura su sostenibilidad a largo plazo.

Con estas acciones, la ciudad de Oberá no solo vive la Primavera y se prepara para una temporada de Verano exitosa, sino que también envía un mensaje contundente: el futuro del turismo reside en la conciencia ambiental.

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Más de 20 mil árboles nativos para reforestar en Andresito

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Más de 20 mil plantines de especies nativas de la selva misionera se están produciendo este año en el vivero de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, área protegida gestionada por Vida Silvestre. Los árboles serán destinados a tareas de reforestación en áreas clave para la conectividad del bosques en el norte de Misiones, donde se priorizan los bosques ribereños. Este año, sumado a los esfuerzos iniciados en 2008, se esperan alcanzar las 175 hectáreas de reforestación en Comandante Andresito.

Para el trabajo de producción de los plantines en el vivero se realiza un cuidadoso proceso de identificación y selección de árboles semilleros para su posterior recolección, con la asesoría de ingenieros forestales especializados. Nuestros agentes de conservación, en colaboración con voluntarios estudiantes de las carreras de guardaparques de distintas universidades del país, trabajaron durante el año produciendo plantines de árboles nativos de más de 40 especies, entre las que se destacan: timbó colorado (Enterolobium contortisiliquum); cañafístula (Peltophorum dubium); anchico colorado (Parapiptadenia rigida); pino paraná (Araucaria angustifolia); ceibo (Erythrina crista-galli); anchico blanco (Albizia niopoides); palmito (Euterpe edulis), entre otras.

El proceso de plantación en áreas claves para la conectividad de los bosques en el municipio de Comandante Andresito inició en septiembre. Allí, se prioriza la reforestación en bosques ribereños, conectando distintos parches de monte con el objetivo de reestablecer corredores de biodiversidad. A su vez, mediante el trabajo con productores rurales de la zona, comprometidos con la reforestación y recuperación de los bordes de arroyos, se buscar generar beneficios ambientales, asegurando el servicio ecosistémico de regulación hídrica, y económicos, a través de esquemas de compensación.

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