Hasta el jueves 14 de mayo, las autoridades de Washington y La Habana tenían las conversaciones estancadas pero un ofrecimiento a Cuba por parte del Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, mejoró momentáneamente la relación bilateral.
“Si el gobierno de Estados Unidos está realmente dispuesto a proporcionar ayuda en las cantidades que ha anunciado, no encontrará ni obstáculos ni ingratitud por parte de Cuba, por muy inconsistente y paradójica que pueda parecerle tal oferta a un pueblo al que ese mismo gobierno estadounidense somete sistemática y despiadadamente a castigos colectivos”, escribió Miguel Díaz-Canel en una publicación en X.
El Departamento de Estado indicó que la ayuda podría ser distribuida por la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables. Rubio abordó la entrega de la ayuda en una reunión en el Vaticano con el Papa León XIV la semana pasada.
El presidente cubano reconoció que la experiencia de su gobierno trabajando con la Iglesia Católica es “rica y productiva”.“Las prioridades son combustible, alimentos y medicinas”.
La población cubana sufre escasez de alimentos, apagones y el colapso de su infraestructura.
La economía ha estado prácticamente paralizada durante más de un año y agravó esa situación el bloqueo energético dispuestos por la administración de Donald Trump a la isla.
El miércoles 13 de mayo, el ministro de Energía del país declaró se habían quedado sin combustible, justo cuando comienza la temporada de calor estival en la isla. “No tenemos absolutamente nada de combustible, no tenemos absolutamente nada de diésel”, dijo Vicente de la O Levy en la televisión estatal.
Apagones generalizados en Cuba
En las principales ciudades han estallado protestas después de que se sucedieran apagones de hasta 48 horas durante la semana.
Cuba perdió a sus proveedores habituales de petróleo cuando Venezuela dejó de enviar crudo después de que Estados Unidos capturara al presidente Nicolás Maduro a principios de enero.
Algo similar ocurrió con México después de que el presidente estadounidense firmara una orden ejecutiva que amenazaba con imponer aranceles a los países que vendieran combustible a la isla.
Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este jueves en el Gran Palacio del Pueblo la primera de sus reuniones en Pekín, que duró en torno a dos horas y cuarto y tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos países presentes.
Después de este primer contacto, en el que además de los saludos protocolarios tradicionales estuvo sobre la mesa la cuestión de Taiwán.
En este primer encuentro, Xi pidió a Estados Unidos «ser socios y no rivales» porque los intereses de sus países «superan sus diferencias», mientras que el mandatario estadounidense confió que ambos gigantes tendrán un «futuro fantástico juntos», alabó a su anfitrión como «un gran líder» y vaticinó que esta será la mayor cumbre de la historia.
Los presidentes de China, Xi Jinping (i), y de EE.UU., Donald Trump (d), caminando durante la ceremonia de bienvenida en Pekín (China). EFE/EPA/ Maxim Shemetov
La cuestión de Taiwán
Además, el gobernante chino sacó a colación Taiwán, para China la principal «línea roja» en su relación con EE.UU. y sobre la que advirtió a Trump del riesgo de «una mala gestión», la cual dijo que podría llevar al «choque e incluso el conflicto», a la vez que defendió que «»no hay ganadores en una guerra comercial», una frase que Pekín ha reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.
Por su parte, gl Gobierno taiwanés aseguró que las amenazas militares de China constituyen la «única fuente de inestabilidad» en el estrecho de Taiwán y el Indopacífico, en respuesta a los comentarios sobre la cuestión taiwanesa de Xi Jinping.
La portavoz del Ejecutivo taiwanés, Michelle Lee, afirmó en una rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete que las amenazas militares de Pekín son el principal factor de inseguridad regional y defendió que el fortalecimiento de las capacidades de defensa y de disuasión conjunta constituyen elementos clave para preservar la estabilidad, según la agencia de noticias CNA.
Gran parte de su gabinete gubernamental acompañó al presidente estadounidense, incluidos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en tanto en la delegación china figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao.
Presencia de directivos de empresas de EE.UU.
Una de las sorpresas de la mañana fue la presencia en la sala de la reunión bilateral de los directivos de empresas estadounidenses que se han sumado a la comitiva de Trump, entre ellos los consejeros delegados de Nvidia, Jensen Huang; Apple, Tim Cook; y Tesla, Elon Musk, algo inusual en este tipo de cumbres.
Antes de reunirse, Xi recibió a Trump con honores en el Palacio del Pueblo, corazón político de China situado a un costado de la plaza de Tiananmén, y tras estrecharse las manos en un saludo prolongado pero contenido, pasaron juntos revista a las tropas.
Con la grandilocuencia que acostumbra, Trump dijo que esta será probablemente la mayor cumbre de la historia y destacó la importancia de venir acompañado de los principales líderes empresariales de su país.
Oriente Medio, Ucrania y Corea del Norte
Xi y Trump abordaron también asuntos internacionales y regionales como Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la península coreana.
La situación en Oriente Medio había cobrado especial relevancia en los días previos a la cumbre, después de que Washington presionara públicamente a Pekín para desempeñar un papel más activo en una posible desescalada con Irán, uno de los principales socios energéticos de China.
Fotografía del 13 de mayo de 2026 del presidente estadounidense, Donald Trump, bajando del Air Force One tras su llegada a Pekín (China). EFE/EPA/ Xinhua / Yue Yuewei
La guerra y la situación en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, en especial para Asia, han añadido presión internacional sobre la urgencia de resolver el conflicto.
Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán «nunca deberá tener armas nucleares» y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar por derechos de paso, según un comunicado tras la primera reunión de la cumbre de Pekín difundido por la Casa Blanca.
Ucrania también ha sido un punto de fricción entre China y Estados Unidos desde el inicio de la guerra, mientras Washington acusa a Pekín de respaldar indirectamente a Rusia mediante apoyo económico y tecnológico, algo que el Gobierno chino rechaza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, asisten a una reunión bilateral en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, China, el 14 de mayo de 2026. EFE/EPA/Maxim Shemetov / POOL
La situación en la península coreana sigue siendo además un asunto habitual en los contactos entre Pekín y Washington, dado el papel de China como principal aliado político y socioeconómico de Corea del Norte.
Los dos líderes acordaron además, según Xinhua, apoyarse mutuamente en la organización de la reunión informal de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para los días 18 y 19 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, y de la cumbre del G20, que se celebrará el 14 y 15 de diciembre en Miami (EE.UU.).
Una delegación con ejecutivos de alto nivel
Antes de la llegada de Trump a Pekín, las delegaciones encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, concluyeron este miércoles en Seúl unas negociaciones económicas y comerciales que la agencia estatal china Xinhua calificó de «constructivas».
El presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump. EFE/EPA/Maxim Shemetov / POOL
Trump dijo desde el Air Force One que pedirá a Xi «abrir» China a las empresas estadounidenses.
Donald Trump invita a Xi a visitar la Casa Blanca
Además, el presidente estadounidense invitó a su homólogo chino y a su esposa a visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, durante el banquete de Estado celebrado en Pekín con motivo de su visita oficial a China.
La invitación, formulada por Trump durante su discurso ante Xi, fija por primera vez una fecha concreta para una futura visita del mandatario chino a Washington.
Xi asegura que el «gran» plan Chino es compatible con hacer EEUU grande de nuevo
Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, aseguró en la apertura del banquete de honor a su homólogo estadounidense, que las aspiraciones del «gran rejuvenecimiento» chino son compatibles con las de «hacer Estados Unidos grande de nuevo», como se conoce al movimiento «Make America Great Again».
El oficialismo intentará avanzar este martes con el dictamen del proyecto de adhesión argentina al sistema internacional de patentes, una iniciativa que combina compromisos internacionales, presión empresarial cruzada y una discusión sensible sobre el acceso a medicamentos y la protección de la industria nacional.
El plenario conjunto de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto, Industria y Legislación General fue convocado para las 15 con el objetivo de dejar lista la iniciativa para una eventual sesión de la Cámara de Diputados prevista para el 20 de mayo. El proyecto forma parte de una agenda legislativa que también incluiría la denominada Ley de Hojarasca y la readecuación del régimen de zona fría para usuarios de gas.
La discusión gira en torno a la adhesión argentina al PCT (Patent Cooperation Treaty), un sistema internacional al que ya adhieren cerca de 150 países y que permite simplificar el registro de patentes mediante un único trámite internacional. Para el Gobierno nacional, el ingreso al esquema representa una señal de alineamiento regulatorio y apertura económica en el marco de los acuerdos comerciales recíprocos firmados meses atrás con Estados Unidos.
El cambio político que destrabó el expediente
El proyecto había quedado listo para ser dictaminado el 14 de abril, luego de la intervención de la Secretaría de Desregulación de la Nación. Sin embargo, el tratamiento se frenó por la reacción de la industria farmacéutica local frente a uno de los capítulos del texto.
Según lo informado, la versión original dejaba a los laboratorios nacionales en una situación de mayor vulnerabilidad frente a compañías multinacionales, especialmente estadounidenses. Esa situación activó el lobby de las cámaras empresariales locales, principalmente CILFA y COOPERALA, que reclamaron mantener bajo reserva parte del tratado vinculada a instrumentos técnicos y mecanismos de patentamiento de medicamentos.
En paralelo, la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham) presionó para sostener la redacción original, en línea con el texto aprobado por el Senado en 1998, con el objetivo de preservar los intereses de las farmacéuticas norteamericanas.
La disputa dejó expuesta una tensión habitual en la política económica argentina: la necesidad de avanzar en compromisos de integración internacional sin desarticular sectores industriales locales considerados estratégicos.
De acuerdo con lo trascendido, representantes de AmCham se comunicaron con la titular de la comisión de Relaciones Exteriores y Culto, Juliana Santillán, aunque finalmente no lograron revertir los cambios impulsados por el sector farmacéutico local.
Qué cambia con la adhesión al PCT
El sistema internacional de cooperación en patentes permite centralizar trámites y facilitar la protección de desarrollos tecnológicos en múltiples mercados. Para investigadores y empresas argentinas, el esquema abre la posibilidad de registrar innovaciones con menos costos administrativos y mayor alcance internacional.
Pero el debate excede la cuestión técnica. El punto más sensible está vinculado al negocio farmacéutico y al eventual impacto sobre la producción de medicamentos genéricos.
La preocupación de los laboratorios nacionales radica en que una mayor facilidad para patentar medicamentos por parte de empresas extranjeras podría retrasar o limitar la fabricación local de genéricos, que suelen comercializarse a valores más bajos. Según el planteo de las cámaras empresariales argentinas, eso podría trasladar costos al sistema sanitario y encarecer el acceso a medicamentos.
Frente a esa presión, el Gobierno resolvió finalmente dejar bajo reserva el capítulo II del tratado. De esa manera, Argentina avanzaría con la adhesión al sistema internacional, pero manteniendo control local sobre determinadas herramientas de evaluación técnica y patentamiento farmacéutico.
La negociación con Estados Unidos y los tiempos que se vencieron
El expediente también quedó atravesado por los compromisos asumidos por el Gobierno argentino ante Estados Unidos. El objetivo original era que la ley estuviera aprobada antes del 30 de abril, plazo que formaba parte de los entendimientos comerciales recíprocos firmados meses atrás.
Sin embargo, la negociación interna y la presión cruzada entre laboratorios nacionales y multinacionales terminaron demorando el proceso. Con los tiempos vencidos, la eventual entrada en vigor de la norma recién podría concretarse hacia fines de mayo, siempre que el proyecto logre superar el trámite en Diputados y luego en el Senado.
La secuencia revela una dinámica cada vez más visible en el Congreso: reformas impulsadas por el Ejecutivo que avanzan condicionadas por disputas sectoriales y negociaciones empresariales de alta intensidad.
Impacto económico y lectura industrial
Aunque el proyecto tiene una dimensión diplomática y regulatoria, el trasfondo es económico. El régimen de patentes afecta directamente la estructura de costos del sistema farmacéutico y el posicionamiento competitivo de la industria nacional.
La definición del Gobierno de mantener bajo reserva parte del tratado puede leerse como un intento de equilibrio entre dos objetivos: sostener la agenda de apertura y alineamiento internacional sin exponer completamente a los laboratorios locales frente a actores globales con mayor capacidad financiera y tecnológica.
En términos productivos, el debate también involucra a provincias con presencia industrial vinculada a la salud, distribución farmacéutica y cadenas comerciales regionales. Aunque el texto no menciona impactos específicos sobre Misiones o el NEA, el eventual encarecimiento de medicamentos podría tener efectos indirectos sobre sistemas provinciales de salud y consumo familiar en regiones con menor capacidad adquisitiva relativa.
El oficialismo buscará ahora transformar el acuerdo político alcanzado en mayoría legislativa. Pero el debate sobre propiedad intelectual, producción local y acceso a medicamentos difícilmente quede cerrado con la votación parlamentaria.
La evolución de los costos farmacéuticos, la reacción de los laboratorios nacionales y el alcance efectivo de las reservas introducidas al tratado serán algunas de las variables que el mercado y el sistema político seguirán de cerca en las próximas semanas.
El precio del petróleo se mantiene en US$111 el barril con una leve baja de 3% al promediar las operaciones de este martes.
La cotización del Brent cedió en las últimas horas por temas de mercado dado que las negociaciones siguen empantanadas.
La tensión en el Estrecho de Ormuz sigue en niveles altos y el tránsito fluvial sigue cortado.
Ante la continuidad del conflicto crece la expectativa por la decisión que tomarán las petroleras la próxima semana cuando venza el acuerdo de precios internos.
EEUU asegura que su operación en Ormuz es “defensiva”
En la primera rueda de prensa desde el inicio del Proyecto Libertad lanzado por el presidente Donald Trump, Hegseth insistió en que esta es una iniciativa «independiente» y «distinta» de sus ataques anteriores al país persa, y posee una «naturaleza defensiva, de alcance focalizado y de duración temporal».
«El alto el fuego no ha concluido», advirtió el jefe del Pentágono, al agregar que esperaba «cierta actividad» al inicio de estas operaciones, que tienen «una única misión: proteger el transporte marítimo comercial inocente de la agresión iraní», agregó.
Teherán acusa a EE.UU de poner en seguridad el estrecho
Estas declaraciones tienen lugar después de que Teherán acusara hoy a Washington de poner en peligro la seguridad en el estrecho al «violar el alto el fuego» con la operación por la que EE.UU. ha movilizado centenares de aeronaves, destructores y drones para facilitar el paso de los navíos atrapados a raíz del bloqueo iraní a la vía.
Según Hegseth, las «fuerzas estadounidenses no necesitarán ingresar en aguas o espacio aéreo iraníes» porque «no es necesario».
«No buscamos un enfrentamiento. Sin embargo, tampoco se puede permitir que Irán impida el acceso de países inocentes y de sus mercancías a una vía navegable internacional», aclaró, mientras indicó que la interrupción del paso por la ruta marítima de crudo y mercancías por parte de Irán es «una forma de extorsión internacional inaceptable».
Nueve ataques de Irán contra buques comerciales
Por su parte, el presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine, precisó que «desde que se anunció el cese el fuego, Irán ha disparado contra buques comerciales en nueve ocasiones y ha incautado dos portacontenedores».
«Han atacado a las fuerzas estadounidenses más de 10 veces, aunque todos estos incidentes se han mantenido, hasta este momento, por debajo del umbral que justificaría el reinicio de operaciones de combate a gran escala», añadió.
Caine insistió, no obstante, que las fuerzas conjuntas de EE.UU. continúan «identificando amenazas» y «permanecen listas para reanudar operaciones de combate a gran escala contra Irán, en caso de recibir la orden».
«Ningún adversario debería confundir nuestra actual contención con una falta de determinación», puntualizó.
Una solución temporal
Hegseth también advirtió a la comunidad internacional que esta es solo una solución temporal y que pronto le tocará a ellos asegurar el paso por el estrecho, por donde pasaba el 20 % del petróleo mundial y cuyo tráfico fue interrumpido por Irán como represalia a la guerra lanzada por EE.UU. e Irán el 28 de febrero.
«El mundo necesita esta vía fluvial mucho más de lo que la necesitamos nosotros. Estamos estabilizando la situación para que el comercio pueda fluir nuevamente. No obstante, esperamos que la comunidad internacional asuma su responsabilidad en el momento oportuno. Pronto les devolveremos el control de la situación», dijo.
Irán no tiene «delfines kamikaze»
«No puedo confirmar ni desmentir si disponemos de delfines kamikazes, pero sí puedo confirmar que ellos (los iraníes) no los tienen», dijo el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, preguntado sobre esta posibilidad en una rueda de prensa en el Pentágono.
Por su parte, el presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, Dan Caine, aseguró que «no había oído hablar de ese asunto de los delfines kamikazes».
«Es algo así como los tiburones con rayos láser», agregó Caine.
Los reportes del uso de animales como arma para tratar de romper el bloqueo estadounidense a los puertos y barcos de la República Islámica salieron a la luz a fines de abril.
La administración de Donald Trump notificó formalmente al Congreso que considera finalizadas las hostilidades con Irán, una definición que le permitió evitar una nueva autorización legislativa en medio de fuertes cuestionamientos sobre la interpretación de la Ley de Poderes de Guerra.
La carta fue enviada al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y al presidente pro tempore del Senado, Chuck Grassley, justo al cumplirse los 60 días desde que Trump notificó el inicio de las operaciones militares, el pasado 28 de febrero.
Ese plazo está contemplado en la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, una norma aprobada tras la guerra de Vietnam para limitar la capacidad del presidente de sostener conflictos bélicos sin aval del Congreso. La ley obliga al Ejecutivo a retirar las Fuerzas Armadas salvo que exista una declaración formal de guerra o una prórroga legislativa específica.
Sin embargo, la Casa Blanca sostuvo que esa exigencia no aplica porque las hostilidades cesaron de hecho con el frágil alto el fuego alcanzado a comienzos de abril.
“No ha habido intercambio de disparos entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026. Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero han cesado”, afirmó Trump en la comunicación oficial.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó esa postura ante el Congreso al señalar que “estamos en un cese al fuego ahora mismo”, por lo que, según la interpretación oficial, el reloj de los 60 días “se pausa o se detiene”.
Debate jurídico y político
La explicación generó una inmediata reacción de legisladores demócratas y expertos en derecho constitucional, que advirtieron que la ley no contempla ninguna pausa automática por un cese al fuego.
El senador demócrata Tim Kaine rechazó ese argumento durante una audiencia en el Capitolio: “No creo que el estatuto apoye eso”. Más duro fue Richard Blumenthal, quien afirmó que “no hay botón de pausa en la Constitución ni en la Ley de Poderes de Guerra”.
Además, persisten señales contradictorias sobre el verdadero estado del conflicto: aunque Trump habló de hostilidades terminadas, la Armada estadounidense mantiene un bloqueo activo para impedir la salida de petroleros iraníes, mientras Irán conserva el control estratégico sobre el estrecho de Ormuz.
La propia carta presidencial reconoce que “la amenaza iraní sigue siendo significativa” y que las operaciones buscan asegurar “una paz duradera”, lo que alimentó aún más el debate político.
Aunque el liderazgo republicano evitó impulsar una votación formal para autorizar el uso de la fuerza, comenzaron a aparecer fisuras dentro del propio oficialismo.
La senadora Susan Collins votó por primera vez junto a los demócratas para intentar frenar el conflicto y advirtió que el plazo legal de 60 días “no es una sugerencia, es un requisito”. También senadores como John Curtis, Lisa Murkowski, Thom Tillis y Josh Hawley reclamaron que el Congreso intervenga en la definición.
Curtis incluso anticipó que no apoyará más financiamiento para la guerra hasta que exista una autorización formal.
Por su parte, Trump descartó por completo pedir ese aval legislativo.
“Ningún otro presidente lo ha pedido antes. Nunca se ha usado antes. ¿Por qué deberíamos ser diferentes?”, declaró antes de partir desde la Casa Blanca hacia Florida. También calificó la Resolución de Poderes de Guerra como “totalmente inconstitucional”.
La discusión reabre un viejo debate en Washington sobre los límites del poder presidencial en política exterior y sobre cuánto margen real tiene el Congreso para condicionar una guerra iniciada por la Casa Blanca.