Estados Unidos

China mandará enviado especial a Oriente Medio para trabajar en desescalada de tensiones

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China continuará trabajando con todas las partes, incluyendo aquellas involucradas en los conflictos actuales en Oriente Medio, para mantener la comunicación, intensificar los esfuerzos de mediación y aunar consensos, dijo hoy jueves una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino en una conferencia de prensa diaria.

La portavoz Mao Ning hizo estas declaraciones en respuesta a una pregunta relacionada con el aumento de las tensiones regionales, tras los ataques militares contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel.

China enviará en un futuro próximo a la región a Zhai Jun, enviado especial del Gobierno del país para la cuestión de Oriente Medio, con el fin de trabajar por la desescalada de la tensa situación, manifestó la vocera.

China está seriamente preocupada por la tensa situación en Oriente Medio, expresó Mao, tras apuntar que el país ha llevado a cabo intensos trabajos de mediación con diversas partes durante los últimos días.

La vocera recordó que el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, ha sostenido llamadas telefónicas con sus homólogos de Rusia, Irán, Omán, Francia, Israel, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos para intercambiar puntos de vista en profundidad sobre la situación regional.

La extensión y la escalada del conflicto no benefician a nadie, puntualizó Mao, destacando que China considera que la guerra y la fuerza no pueden resolver los problemas de forma definitiva; las soluciones correctas son el diálogo y la negociación, y las controversias y diferencias deben ser neutralizadas a través de medidas políticas y diplomáticas.

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Francia habilita bases a EE.UU. en Oriente Medio y redefine su rol en la guerra contra Irán

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El gobierno de Francia autorizó este jueves que aviones de Estados Unidos utilicen bases militares francesas en Oriente Medio, en plena escalada militar vinculada a los ataques contra Irán. La decisión, confirmada por el Estado Mayor del Ejército francés, se presenta como una autorización temporal y enmarcada en la cooperación bilateral entre ambos países.

El movimiento ocurre en medio de una guerra que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron bombardeos contra territorio iraní. Desde entonces, el conflicto ha provocado cientos de víctimas y ha extendido el riesgo de escalada en toda la región.

La autorización francesa introduce una señal política ambivalente: París mantiene críticas sobre la legalidad internacional de los ataques iniciales, pero al mismo tiempo habilita apoyo logístico a Washington. La pregunta que emerge en los círculos diplomáticos es inevitable: ¿se trata de una maniobra de contención estratégica o de un alineamiento gradual con la operación militar liderada por Estados Unidos?

Cooperación militar en medio de una guerra regional

Fuentes del Estado Mayor francés confirmaron que aeronaves estadounidenses podrán operar desde instalaciones militares francesas desplegadas en Oriente Medio. Las autoridades evitaron especificar qué bases estarán involucradas, aunque subrayaron que la medida responde a la necesidad de proteger a socios regionales.

La decisión se inscribe dentro de la histórica relación militar entre París y Washington. Sin embargo, llega en un contexto delicado: Francia ha cuestionado públicamente que los ataques contra Irán se hayan iniciado al margen de los procedimientos previstos por el derecho internacional.

La respuesta oficial busca sostener un equilibrio complejo. Mientras critica el marco jurídico del conflicto, París argumenta que la responsabilidad última de la escalada radica en Irán por sus programas de armamento nuclear y balístico y por el apoyo a organizaciones armadas en la región.

En paralelo, el gobierno francés desplegó refuerzos militares. La ministra de Defensa, Catherine Vautrin, informó que seis cazas Rafale adicionales fueron enviados a bases francesas en Emiratos Árabes Unidos desde el inicio de la guerra el fin de semana pasado.

Esas instalaciones fueron alcanzadas a comienzos de semana por ataques iraníes. Aunque no hubo víctimas ni heridos y las bases continúan operativas, el episodio elevó el nivel de alerta para las fuerzas francesas desplegadas en la zona.

El despliegue naval y la coordinación europea

La respuesta militar francesa no se limita a la aviación. El portaaviones Charles de Gaulle, que se encontraba en el mar Báltico, se dirige ahora al Mar Mediterráneo. Según el Ministerio de Defensa, llegará a la región entre finales de esta semana y comienzos de la próxima.

El grupo naval estará acompañado por las fragatas Provence, Forbin y Languedoc, con la misión declarada de reforzar la seguridad marítima en un escenario donde varias rutas comerciales comenzaron a sufrir interrupciones.

En paralelo, el presidente Emmanuel Macron inició contactos con líderes europeos para coordinar la respuesta regional. Tras conversaciones con Giorgia Meloni y Kyriakos Mitsotakis, los tres gobiernos acordaron coordinar el despliegue militar en Chipre y el Mediterráneo oriental y colaborar para garantizar la libertad de navegación en el Mar Rojo.

La iniciativa apunta a reforzar la defensa de Chipre y proteger las rutas comerciales en un contexto donde drones y misiles ya han alcanzado instalaciones civiles y energéticas en distintos países de la región.

Legalidad internacional bajo debate

La dimensión militar del conflicto convive con un debate jurídico cada vez más intenso. El secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, pidió públicamente que todas las partes respeten el derecho internacional.

Expertos en derecho internacional consultados por distintos medios sostienen que las condiciones jurídicas para el ataque inicial de Estados Unidos e Israel podrían no haberse cumplido, ya que la legítima defensa exige pruebas claras de una amenaza inminente.

El debate gira en torno a dos disposiciones centrales de la Carta de la ONU: la prohibición general del uso de la fuerza contra otros Estados y la excepción que permite responder a un ataque armado o a una amenaza inmediata.

En ese marco, el argumento de la “defensa preventiva” es objeto de controversia. Algunos especialistas sostienen que no se presentaron pruebas concluyentes de que Irán estuviera a punto de lanzar un ataque.

La respuesta iraní también enfrenta cuestionamientos. Analistas jurídicos advierten que los bombardeos y ataques con misiles contra varios países del Golfo podrían considerarse ataques indiscriminados, lo que también vulneraría el derecho internacional.

Un tablero geopolítico en movimiento

En el terreno político, la decisión francesa de permitir el uso de sus bases por parte de Estados Unidos introduce un nuevo matiz en la correlación de fuerzas dentro de la alianza occidental.

Por un lado, París intenta sostener su tradicional posición de autonomía estratégica dentro de la OTAN y de la política exterior europea. Por otro, la cooperación militar con Washington muestra que, en un escenario de guerra abierta, la coordinación con Estados Unidos sigue siendo un eje central de seguridad.

El despliegue naval, la coordinación con Italia y Grecia y la presencia militar en Emiratos Árabes Unidos reflejan un objetivo concreto: proteger rutas comerciales, garantizar la seguridad de aliados regionales y resguardar a los aproximadamente 400.000 ciudadanos franceses que viven en Oriente Medio.

Aun así, el conflicto abre una incógnita mayor sobre el orden internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial. Si las grandes potencias recurren al uso de la fuerza sin consenso jurídico claro, advierten varios especialistas, el sistema legal internacional podría enfrentar una erosión difícil de revertir.

Un conflicto que todavía se está definiendo

El permiso francés para el uso de bases militares puede interpretarse como un gesto logístico acotado o como un paso más hacia una implicación mayor en la guerra.

Mucho dependerá de cómo evolucione la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos, y de si el conflicto logra contenerse dentro del actual teatro regional o se expande hacia otras rutas estratégicas del comercio global.

Por ahora, la decisión de París combina cautela diplomática y cooperación militar. En un escenario donde las fronteras entre apoyo político, defensa regional y participación indirecta en la guerra se vuelven cada vez más difusas.

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La guerra en Medio Oriente frena embarques de yerba mate a Siria

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La escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó a mostrar sus primeras consecuencias económicas en Argentina. En Misiones, el principal polo productor de yerba mate del país, empresas exportadoras debieron suspender embarques hacia Siria ante la interrupción de reservas marítimas y la incertidumbre sobre las rutas comerciales.

Uno de los casos más concretos es el de la empresa Yerba Don Omar, cuyo titular, el empresario misionero Omar Kassab, confirmó que debieron frenar momentáneamente la producción destinada al mercado externo tras recibir la notificación de que las navieras dejaron de tomar reservas para la región.

“Recibimos un llamado de la naviera avisando que no se toman más reservas. Es lo único que tenemos hasta ahora, pero tuvimos que parar la producción momentáneamente para ver hasta cuándo dura esto”, explicó Kassab en diálogo con el programa El Periodista, que se emite por Canal 12.

El empresario aclaró que su firma tenía previsto embarcar entre el 15 y el 20 de marzo un cargamento de 20 contenedores de yerba mate con destino a Siria, uno de los principales mercados internacionales para el producto argentino.

Siria es históricamente el mayor importador de yerba mate del mundo, debido al consumo arraigado en comunidades de origen sirio y libanés que adoptaron la bebida durante los procesos migratorios hacia Sudamérica y luego la reintrodujeron en Medio Oriente.

En ese contexto, Kassab advirtió que el problema no se limita a su empresa, sino que podría afectar a toda la cadena exportadora si la situación se prolonga.

“Si esto va para largo, ahí sí sería un grave problema porque nadie va a poder exportar. Ni nosotros ni ninguna empresa va a poder cargar para Siria”, sostuvo.

El empresario explicó que la decisión de frenar las reservas marítimas responde principalmente a motivos de seguridad ante la expansión del conflicto en la región.

“La guerra siempre se sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina ni cómo termina. Las navieras, por seguridad, tomaron la decisión de frenar las cargas”, indicó.

Las rutas comerciales bajo riesgo

El comercio de yerba mate hacia Medio Oriente utiliza rutas marítimas que atraviesan Europa y el Mediterráneo antes de llegar a Siria. Aunque Argentina se encuentra lejos del epicentro del conflicto, las tensiones en el Mar Rojo y en corredores estratégicos del comercio mundial generaron cautela en el sector naviero.

“Nosotros enviamos la mercadería por Europa y de ahí al Mediterráneo. El conflicto fuerte está en la zona del Mar Rojo, pero hay varios países involucrados y eso afecta las rutas”, explicó Kassab.

Según señaló, la escalada militar involucra a varios países de la región y ya provocó desplazamientos de población.

“Hoy el Líbano está siendo bombardeado bastante fuerte y mucha gente está cruzando hacia Siria. Las fronteras no dan abasto para recibir refugiados”, relató.

Impacto potencial en la economía yerbatera

Por ahora, el impacto económico directo es limitado, ya que las empresas pueden continuar con otras tareas productivas. Sin embargo, una interrupción prolongada del comercio exterior podría afectar a toda la cadena.

La empresa de Kassab emplea alrededor de 100 trabajadores permanentes, cifra que se eleva a más de 220 durante la cosecha, además de trabajar con más de 100 colonos proveedores de materia prima.

“En lo inmediato no impacta fuerte porque podemos seguir trabajando. Pero si esto se prolonga sí sería un problema serio para todos los exportadores”, advirtió.

El empresario señaló que, ante un escenario prolongado de conflicto, las firmas podrían intentar sostener la actividad reforzando las ventas en el mercado interno.

El mate, una tradición también en Siria

Más allá de la coyuntura comercial, Kassab explicó que el consumo de mate en Siria forma parte de una tradición social consolidada.

La yerba se exporta desde Argentina a granel y luego se envasa en el destino en paquetes más pequeños, generalmente de 250 gramos, adaptados al consumo local.

“Allá se toma en vasos de vidrio. En algunos lugares se comparte y en otros se toma individual. El mate acompaña las reuniones familiares, con semillas, dulces y pistachos”, describió.

El empresario, cuya familia es originaria de Siria, señaló que el vínculo cultural con la bebida fue consolidándose durante décadas.

“Los emigrantes llevaron el mate desde Argentina y quedó como parte de la vida cotidiana. Hoy es una costumbre muy fuerte”, explicó.

En el sector yerbatero predomina por ahora la cautela. La interrupción de reservas marítimas se interpreta como una medida preventiva ante la incertidumbre geopolítica, más que como un cierre definitivo del comercio.

“Esperemos que esto no llegue a mayores. La guerra no sirve para nadie”, concluyó Kassab.

Mientras tanto, el conflicto internacional vuelve a evidenciar cómo una crisis geopolítica a miles de kilómetros puede impactar directamente en las economías regionales argentinas, desde los puertos hasta los yerbales de Misiones.

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EE.UU. hunde una fragata iraní en el Índico y abre un nuevo umbral en la guerra con Teherán

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Un submarino de Estados Unidos (EE.UU:) hundió con un torpedo a la fragata iraní IRIS Dena en el océano Índico y marcó un punto de inflexión en la ofensiva que Washington e Israel iniciaron el sábado contra Teherán. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó el ataque este miércoles y lo definió como una “muerte silenciosa”. No es un dato menor: según el Pentágono, se trata del primer hundimiento de un buque enemigo por torpedo estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial.

El episodio no sólo amplía el teatro de operaciones, sino que instala una pregunta estratégica: ¿Estados Unidos busca disuadir o desmantelar por completo la capacidad naval iraní? En medio de bombardeos cruzados, caída del tráfico petrolero y evacuaciones diplomáticas, la guerra ya no es una hipótesis de presión, sino un conflicto abierto con implicancias regionales y económicas de alto impacto.

El frente militar: supremacía aérea y desgaste naval

Las autoridades de Sri Lanka informaron que rescataron a 32 tripulantes y recuperaron 80 cuerpos, mientras decenas permanecen desaparecidos. En paralelo, Irán elevó a 1.045 los muertos por los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel desde el inicio de la ofensiva.

El Pentágono sostiene que uno de los objetivos centrales es neutralizar la Armada iraní. La destrucción de la IRIS Dena se inscribe en esa lógica: golpear capacidad operativa en aguas internacionales y enviar un mensaje disuasivo sobre el control marítimo.

Según fuentes estadounidenses, los misiles balísticos lanzados por Irán disminuyeron un 86% desde el sábado y los drones un 73%. Washington e Israel atribuyen esa caída a la destrucción de infraestructura estratégica y a la obtención de supremacía aérea. Con el espacio aéreo iraní sin oposición efectiva, los aliados ya no dependen exclusivamente de misiles de largo alcance y comenzaron a utilizar bombas guiadas por GPS, más económicas y abundantes.

Sin embargo, funcionarios occidentales admiten que la Guardia Revolucionaria podría estar reservando armamento para prolongar la resistencia. La reducción de lanzamientos no implica necesariamente debilitamiento estructural irreversible.

Ormuz, petróleo y mercados: la dimensión económica

La escalada militar impactó de lleno en el estrecho de Ormuz. La consultora Kpler reportó una caída del 90% en el tráfico de petroleros en una semana. Teherán asegura mantener “control total” del paso estratégico.

El mercado reaccionó con volatilidad: el Brent subió 2,83% hasta los 83,70 dólares. Las bolsas europeas mostraron estabilidad relativa, mientras Asia registró fuertes pérdidas, con Seúl cayendo más de 12%. El conflicto dejó de ser un enfrentamiento regional para convertirse en un factor de riesgo sistémico.

Además, un portacontenedores con bandera maltesa fue atacado frente a Omán, ampliando la percepción de inseguridad marítima. Cada incidente suma presión sobre las rutas comerciales globales.

Expansión del conflicto: Líbano, Irak y el espacio aéreo turco

La guerra se extendió al sur del río Litani, en Líbano, donde Israel ingresó en varios pueblos y dejó al menos 11 muertos. Hezbollah respondió con drones hacia Tel Aviv y Haifa.

Irán lanzó más de 40 misiles y atacó posiciones kurdas en Irak. Un proyectil fue interceptado por la OTAN cerca del espacio aéreo turco; Ankara aclaró que el blanco era “una base en la parte griega de Chipre” pero el misil se desvió. La multiplicación de frentes aumenta el riesgo de errores de cálculo y arrastre de actores secundarios.

España en la ecuación diplomática

En paralelo, el conflicto abrió una dimensión diplomática inesperada. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, elogió públicamente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por oponerse al uso de bases en España para atacar Irán. “Aún existen ética y conciencias despiertas en Occidente”, escribió en X.

Mientras tanto, el Gobierno español activó un operativo de evacuación. Veintidós españoles salieron de Irán hacia Azerbaiyán y un avión A330 del Ejército del Aire aterrizó en Omán para repatriar ciudadanos. Más de 30.000 españoles —entre residentes, turistas y trabajadores— se encontraban en la región al estallar la guerra.

La posición española combina prudencia diplomática con despliegue logístico. El equilibrio no es sencillo: preservar la relación atlántica sin quedar atrapado en la escalada militar.

Correlación de fuerzas y escenario abierto

En términos estratégicos, Washington y Tel Aviv consolidaron ventaja operativa en el aire y golpearon activos navales clave. Eso fortalece su posición inmediata. Sin embargo, la guerra entra en una fase donde el control del desgaste será determinante.

La reducción en los lanzamientos iraníes sugiere impacto efectivo, pero también abre interrogantes sobre reservas tácticas. Al mismo tiempo, el frente económico —con Ormuz bajo tensión— puede alterar cálculos políticos internos en múltiples capitales.

La pregunta que empieza a emerger no es solo militar, sino temporal: ¿buscan Estados Unidos e Israel una campaña corta de aniquilamiento estratégico o una presión prolongada que fuerce cambios políticos en Teherán?

La respuesta aún no está clara. Lo que sí se consolidó es un nuevo umbral en la confrontación directa entre Washington y la República Islámica. El hundimiento en el Índico no fue un episodio aislado, sino una señal de que la guerra ya opera en todos los dominios: aire, mar, economía y diplomacia. El desenlace, por ahora, permanece abierto.

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Estados Unidos-Irán: el petróleo vuelve al centro del riesgo global y complica el escenario para Argentina

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La tensión creciente entre Estados Unidos e Irán volvió a colocar al petróleo en el centro de la escena financiera global. Con casi el 20% del suministro mundial atravesando el estrecho de Ormuz, el mercado evalúa hasta dónde puede escalar el precio del crudo y qué implicancias tendría sobre la inflación y la política monetaria estadounidense.

Desde Janus Henderson, Adam Hetts, director global de Multi-Asset, señaló que “la atención se centra en el impacto sobre el precio del petróleo”, recordando que el estrecho de Ormuz es un cuello de botella clave por donde transita alrededor del 20% del suministro mundial. Si bien los precios ya superaron los 70 dólares por barril, el ejecutivo considera que el mercado aún descuenta “un conflicto limitado y de duración relativamente corta”.

Hetts advirtió que un escenario de mayor persistencia podría cambiar el panorama: “Un período prolongado de incertidumbre y precios más altos podría reactivar temores inflacionarios y reducir la probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal”.

Desde América Latina, la lectura es más cautelosa. Alfredo Marentes, analista de mercado de VT Markets, sostuvo que el escenario más probable en esta etapa es “una mayor volatilidad y una prima de riesgo a corto plazo en los precios del petróleo”. Sin embargo, alertó que si el conflicto interrumpe físicamente los flujos de crudo, el impacto podría ser más duradero y trasladarse a la inflación global.

En la misma línea, Eduardo Ramos Romero, Senior Market Analyst Latam, afirmó que la prima de riesgo podría sostenerse más tiempo del previsto. “Ya no estamos frente a tensión diplomática. Hay fricción operativa: buques dañados, congestión marítima y retiro de coberturas de seguro. No hace falta un bloqueo formal para que el mercado ponga precio al riesgo”, explicó.

El impacto sobre la Reserva Federal es clave. “Un shock energético es casi siempre estanflacionario: eleva la inflación y erosiona el crecimiento. Si el petróleo se mantiene alto, sube el umbral para que la Fed recorte tasas”, indicó Ramos Romero.

¿Qué pasa en Argentina?

De acuerdo a Romero Argentina es la más vulnerable de los países de la región. “Es altamente sensible a condiciones financieras globales. Si el dólar se fortalece en episodios de tensión y el acceso a financiamiento se encarece, el impacto suele reflejarse rápido en riesgo país y presión cambiaria. En un escenario de estrés, el canal financiero pesa más que cualquier mejora indirecta por commodities.”, explica el analista.

Asimismo señala que para Argentina el canal más relevante es el financiero. “Si el dólar se fortalece y las tasas globales se vuelven más volátiles, el impacto suele reflejarse rápidamente en el riesgo país y en la presión cambiaria. En un escenario de estrés, el canal financiero pesa más que cualquier mejora indirecta por commodities”, advirtió.

Por su parte, en la región el efecto es dispar. México podría beneficiarse parcialmente por su perfil petrolero, aunque su moneda suele actuar como termómetro del riesgo emergente. Chile y Perú enfrentan un equilibrio delicado: un alza amplia de materias primas podría favorecerlos, pero un enfriamiento global derivado de energía cara afectaría la demanda de metales.

“Si el shock se prolonga, el riesgo central es que la energía vuelva a presionar la inflación y limite el margen de la Fed. Y cuando se combinan petróleo alto, dólar volátil y tasas inciertas, los emergentes enfrentan un entorno más desafiante. Argentina sería la más sensible”, concluyó Ramos Romero.

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