Estados Unidos

Carne y salarios: un trabajador de Estados Unidos puede comprar 35 kilos más de bife de chorizo que un argentino

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Un relevamiento de precios y salarios expuso la brecha de poder adquisitivo entre Argentina y Estados Unidos utilizando como referencia un corte emblemático: el bife de chorizo. Si bien el producto es nominalmente más barato en las góndolas locales, el salario norteamericano permite comprar un 36% más de carne que el sueldo argentino promedio. Al cruzar los datos de ingresos medios con los valores de venta al público en cadenas de supermercados de ambos países, la diferencia de acceso al consumo se hace evidente a favor del país del norte.

El “Índice Bife” en Estados Unidos

En el mercado estadounidense, el corte equivalente al bife de chorizo es el “New York Strip Steak”. Según los precios de lista actuales, una bandeja de calidad “Choice Angus” cotiza a u$s 17.97 la libra, lo que equivale a un precio final de u$s 39,62 por kilo.

  • Salario: Según la Administración del Seguro Social, el salario anual medio en EE.UU. es de u$s 62.192, lo que arroja un ingreso bruto mensual de unos u$s 5.182.
  • Poder de compra: Con ese ingreso, un trabajador estadounidense puede adquirir 130,7 kilos de bife de chorizo al mes.

La realidad en Argentina

En el plano local, el mismo corte en cadenas como Coto se comercializa a un precio regular de $18.799 el kilo.

  • Salario: De acuerdo al último relevamiento de la consultora CETA, el sueldo promedio bruto del sector privado se ubica en torno a $1.798.332, tras una mejora interanual del 44,34%.
  • Poder de compra: A pesar de la recuperación nominal, ese salario permite comprar 95,6 kilos de carne al mes.

Aunque Argentina es un país productor y el precio en mostrador es significativamente más bajo en dólares (dependiendo de la cotización que se tome), la relación ingresos/precios sigue siendo desfavorable para el trabajador local. La brecha indica que un asalariado medio en Estados Unidos puede llevar a su mesa unos 35 kilos más de carne premium por mes que su par argentino.

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Estados Unidos y Rusia ¿un segundo round nuclear?

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Hace apenas unos días venció uno de los tratados más relevantes para el control del armamento nuclear estratégico. En el nuevo orden mundial, su expiración no solo deja al descubierto la fragilidad de los mecanismos de contención existentes, sino que también abre la puerta a una nueva carrera armamentística sin controles internacionales efectivos. El fin del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo START, no simboliza únicamente el desamparo frente al poderío nuclear, sino que expresa un síntoma de época: una vez más, el orden global parece quedar en manos de quienes concentran el poder.

Tratado viejo, mundo nuevo

El 5 de febrero llegó a su fin el último gran acuerdo nuclear vigente entre las dos principales potencias militares del planeta. No se trata de un dato menor: Estados Unidos y Rusia concentran cerca del 90 por ciento de las ojivas nucleares existentes en el mundo, una realidad que explica la centralidad del tratado ahora extinguido.

Lo que durante años mantuvo cierta moderación entre Moscú y Washington no fue únicamente la letra del acuerdo, sino también la voluntad política de sostener canales diplomáticos mínimos que transmitieran estabilidad al resto del mundo. Hoy, ni siquiera ese gesto subsiste.

El tratado establecía límites claros: un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte, junto con un tope de 700 sistemas de lanzamiento activos, que incluían misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos pesados adaptados para portar armamento nuclear. A ello se sumaba un límite total de 800 lanzadores, considerando tanto los desplegados como los no desplegados. Estos mecanismos no eliminaban el riesgo nuclear, pero al menos lo encuadraban dentro de parámetros verificables.

Con la caducidad del acuerdo y la decisión de Estados Unidos de no renovarlo, pese a la solicitud formulada por Rusia el año anterior, el escenario queda reducido a dos opciones: una carrera armamentística sin límites o la negociación de un nuevo tratado.

Donald Trump dejó entrever la posibilidad de avanzar hacia un nuevo acuerdo “modernizado”, en sus propios términos. Su propuesta apunta a incorporar a China, una idea que el gobierno chino rechaza por ahora de manera categórica, argumentando que la cuestión debe ser resuelta entre quienes concentran la abrumadora mayoría del arsenal nuclear mundial: Estados Unidos y Rusia.

La intención de sumar a China responde a una lógica estratégica clara: mantener al principal competidor geopolítico bajo observación directa, al tiempo que se busca equilibrar el vínculo entre Washington, Moscú y Pekín. No es casual que China sea, además, el socio estratégico más relevante de Rusia en el escenario global.

El dato no es menor: desde hace más de medio siglo no existía un mundo sin un tratado nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia. La ausencia de reglas compartidas nos devuelve a un clima de tensiones y amenazas propias de los momentos más álgidos de la Guerra Fría, particularmente durante las décadas de 1950 y 1960. La historia muestra que fue precisamente una carrera armamentística descontrolada la que condujo a Europa a la llamada “paz armada”, cuyo desenlace fue la Primera Guerra Mundial. Si bien los contextos históricos no son idénticos, resulta difícil no advertir similitudes inquietantes.

Un mundo en guerra latente

Tal vez debamos empezar a acostumbrarnos a este nuevo escenario. Tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial estuvieron precedidas por períodos de alta conflictividad localizada, que desembocaron en un mundo formalmente diplomático, pero estructuralmente tensionado.

El retroceso de la globalización dejó como saldo una China consolidada como potencia económica, una Rusia que logró recomponerse tras la caída de la Unión Soviética y la caótica década de Boris Yeltsin, y un Estados Unidos que, bajo el liderazgo de Trump, retomó una visión más cerrada y regionalista, en línea con los principios históricos de la Doctrina Monroe.

Hoy no existen frentes bélicos claramente delimitados a escala global, pero sí conflictos que funcionan como laboratorios geopolíticos para las grandes potencias. La guerra en Ucrania y la permanente inestabilidad en Medio Oriente no pueden ser leídas como episodios aislados, sino como anticipos de escenarios futuros que podrían extenderse a regiones estratégicas como Taiwán o incluso las islas Malvinas.

La ausencia de un tratado nuclear efectivo entre Estados Unidos, Rusia y China no parece ser únicamente el resultado de una confrontación irreconciliable, sino también de un acuerdo tácito que permite a cada potencia expandir su capacidad militar según sus propios intereses y posibilidades. La historia demuestra que, cuando las grandes potencias consideran que las reglas ya no les resultan funcionales, no dudan en abandonarlas.

Una carrera armamentística sin límites profundiza la distancia entre Estados Unidos y Rusia respecto del resto de los países con capacidad nuclear, consolidando un dominio casi excluyente. El intento de incorporar a China a este esquema deja en evidencia la configuración de un orden mundial tripartito, donde el poder se reparte entre tres actores centrales.

En este contexto, la acumulación de armamento nuclear no apunta necesariamente al uso directo, sino a reforzar la disuasión como herramienta central. Corea del Norte lo ha demostrado durante décadas: exhibir capacidad nuclear, incluso mediante lanzamientos no armados, funciona como mecanismo de protección frente a presiones externas.

Tal vez el mundo se encamine hacia una diplomacia basada en la amenaza permanente, donde cada potencia busque consolidar su área de influencia: Estados Unidos en América, Rusia en Europa y China en Asia y el Indo Pacífico.

Mientras tanto, sociedades cada vez más absorbidas por la inteligencia artificial, las redes sociales y los avances tecnológicos que mejoran la vida cotidiana parecen adormecidas frente a estos movimientos estructurales. Quizás estemos atravesando una nueva “bella época”, sostenida sobre una paz aparente, mientras las grandes potencias se rearman silenciosamente.

La historia ofrece lecciones claras. Volver a estudiar las causas profundas de la Primera Guerra Mundial no es un ejercicio académico nostálgico, sino una necesidad urgente para evitar que los errores del pasado se repitan en el presente.

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Argentina firmó un acuerdo comercial e inversiones con Estados Unidos: qué incluye y por qué es clave

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Argentina concretó la firma del Acuerdo Marco de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos, un entendimiento bilateral que apunta a profundizar la integración comercial, reducir barreras arancelarias y no arancelarias, y estimular la inversión en sectores estratégicos.

El acuerdo fue rubricado por el canciller Pablo Quirno, durante su visita oficial a Washington, en el marco de la cumbre ministerial sobre minerales críticos. También participó el embajador argentino en ese país, Alec Oxenford.

“Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al representante comercial de Estados Unidos por construir juntos este gran acuerdo. La Argentina será próspera”, expresó Quirno tras la firma.

La concreción del entendimiento se da en un contexto marcado por la virtual congelación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, que fue enviado al máximo tribunal europeo para su evaluación, proceso que podría demorar cerca de un año.

El texto firmado retoma y amplía el marco anunciado meses atrás y propone profundizar la cooperación bilateral en comercio e inversión, con compromisos concretos en múltiples frentes.

Apertura comercial y aranceles

Argentina se compromete a otorgar acceso preferencial a exportaciones estadounidenses de:

  • Medicamentos y productos farmacéuticos
  • Productos químicos
  • Maquinaria y bienes de capital
  • Tecnologías de la información
  • Dispositivos médicos
  • Vehículos automotores
  • Una amplia gama de productos agrícolas

Por su parte, Estados Unidos se comprometió a revisar la Sección 232, que aplica aranceles de hasta el 50% a productos considerados estratégicos para la seguridad nacional, como el acero.

Además, eliminará aranceles recíprocos a recursos naturales no disponibles en su territorio y a productos farmacéuticos no patentados.

Carne, alimentos y productos agroindustriales

Ambos países acordaron mejorar las condiciones de acceso bilateral para el comercio de carne vacuna.

Argentina también se comprometió a:

  • Abrir su mercado al ganado vivo estadounidense
  • Permitir el ingreso de carne aviar en el plazo de un año
  • No aplicar restricciones al uso de términos tradicionales asociados a quesos y carnes

El acuerdo establece que ambos países trabajarán en conjunto para reducir barreras no arancelarias que afecten el comercio de alimentos y productos agrícolas.

Barreras no arancelarias y facilitación del comercio

Argentina asumió compromisos clave para reducir costos y tiempos de importación, entre ellos:

  • Reducción de licencias de importación
  • Eliminación de formalidades consulares para exportaciones estadounidenses
  • Eliminación gradual de impuestos a la importación de productos de Estados Unidos

También se compromete a alinearse con normas internacionales, aceptando productos que cumplan con estándares estadounidenses o internacionales, sin exigir evaluaciones adicionales.

En el sector automotor, Argentina permitirá la importación de vehículos fabricados en Estados Unidos que cumplan con normas de seguridad y emisiones de ese país.

En materia de propiedad intelectual, el acuerdo reconoce avances de Argentina en la lucha contra la falsificación y la piratería, pero exige mayores estándares de protección, con foco en grandes centros de comercialización de productos falsificados.

Trabajo, ambiente y minerales críticos

El texto incorpora compromisos laborales y ambientales:

  • Argentina se compromete a no importar bienes producidos con trabajo forzoso y a fortalecer su legislación laboral
  • Se acuerda combatir la tala ilegal y promover el uso eficiente de recursos naturales
  • Se refuerza la cooperación en minerales críticos, un eje estratégico para la transición energética y tecnológica

También se propone trabajar en conjunto para estabilizar el comercio global de soja, uno de los principales complejos exportadores argentinos.

El acuerdo establece que Argentina deberá:

  • Revisar “cuestiones distorsivas” vinculadas a empresas estatales
  • Analizar subsidios industriales que puedan afectar la relación bilateral

En el plano digital, el país reconoce a Estados Unidos como jurisdicción adecuada para la transferencia de datos personales y se compromete a no discriminar servicios y productos digitales estadounidenses.

Un acuerdo con impacto económico y geopolítico

El entendimiento con Estados Unidos refuerza la estrategia del gobierno de Argentina para ampliar mercados, atraer inversiones y fortalecer su inserción internacional, en un contexto donde la generación de divisas vía exportaciones aparece como una prioridad central.

La foto política del acercamiento quedó sellada meses atrás con el encuentro entre Donald Trump y Javier Milei en Davos, pero ahora toma forma concreta con un acuerdo que impacta de lleno en comercio, industria, agro y economía digital.

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Lula advierte: “No queremos otra Gaza en Sudamérica”

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que la política mundial atraviesa “un momento muy crítico”, marcado por el avance de la ultraderecha, el debilitamiento del multilateralismo y el creciente alineamiento de algunos países sudamericanos con la agenda de los Estados Unidos, en particular durante el nuevo gobierno de Donald Trump.

Durante un acto realizado la semana pasada en el estado de Bahía, Lula llamó a observar con atención la situación política de la región y mencionó explícitamente a países como Chile, Argentina, Venezuela, Paraguay y Ecuador. “Vivimos un momento muy crítico en la política global”, sostuvo ante el auditorio, al tiempo que alertó sobre el impacto regional del giro político en Washington.

Según consignó el medio brasileño Brasil de Fato, el mandatario remarcó que Sudamérica ha sido históricamente una zona de paz y contrastó esa condición con los actuales conflictos internacionales. “No tenemos armas nucleares ni bombas atómicas. Tenemos gente pobre que quiere trabajar, vivir, comer y estudiar. No queremos guerra”, afirmó. Y agregó: “Puede que no tengamos armas, pero tenemos carácter y dignidad, y no bajaremos la cabeza ante nadie, sea quien sea”.

En su discurso, Lula cuestionó además acciones militares impulsadas por Estados Unidos en la región, en referencia a la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro, y vinculó ese tipo de intervenciones con un clima de creciente tensión geopolítica.

Enfriamiento regional y señales políticas

El presidente de la mayor economía de América Latina dejó entrever que este escenario explica el enfriamiento de las relaciones con algunos mandatarios sudamericanos. En el caso de Paraguay, Lula no asistió en enero pasado a la firma del acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, realizada en Asunción, pese a haber sido Brasil uno de los principales impulsores del tratado y a la invitación formal del presidente paraguayo Santiago Peña.

Si bien al inicio de su mandato en 2023 Peña mantenía una relación cercana con Lula —incluso participando de eventos de alto perfil como la cumbre del G20—, en el último año su gobierno, al igual que el del presidente argentino Javier Milei, mostró una mayor sintonía con la agenda política y estratégica de Washington.

Gaza, multilateralismo y advertencia global

En otro tramo de su exposición, Lula cuestionó los anuncios del gobierno de Trump sobre la reconstrucción de Gaza tras el cese del fuego con Israel. “No queremos otra Guerra Fría. No queremos otra Gaza en Sudamérica”, advirtió. Y fue más allá: “¿Han visto la foto de lo que planean hacer en Gaza? Un complejo turístico. Lo destruyeron todo, mataron a más de 70.000 personas, y ahora dicen que lo convertirán en hoteles de lujo. ¿Dónde vivirán los pobres que sobrevivieron?”, se preguntó.

Finalmente, el presidente brasileño alertó que Trump pretende “crear una nueva ONU” bajo su control y sostuvo que el orden global atraviesa una mutación profunda. “El multilateralismo está siendo reemplazado por el unilateralismo y prevalece el gobierno del más fuerte”, concluyó.

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Potente explosión sacude el sur de Irán y deja víctimas en medio de la tensión con EE.UU.

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Una fuerte explosión en un edificio residencial de la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en el sur de Irán, causó hoy la muerte de una niña de 4 años y dejó al menos 14 heridos, provocando graves daños materiales en la estructura de ocho plantas. 

El estallido, que destrozó las ventanas de todo el complejo, se suma a reportes de incidentes similares en otras localidades como Ahvaz, cerca de la frontera con Irak, donde se informó el fallecimiento de al menos cuatro personas.

Mientras las autoridades locales intentan determinar el origen del siniestro, la Organización de Gestión de Crisis de Hormozgan señaló que continúan las investigaciones sobre lo ocurrido en Bandar Abbas.

En medio del desconcierto, circularon versiones en redes sociales que señalaban a Alireza Tangsiri, comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), como el objetivo de un posible ataque.

No obstante, la agencia de noticias semioficial Tasnim desmintió categóricamente estas afirmaciones, calificando las informaciones de “completamente falsas”. Respecto a las causas técnicas, fuentes nacionales atribuyeron inicialmente el hecho a una fuga de gas, aunque informes locales advirtieron que el edificio afectado no contaba con tuberías de gas instaladas.

La situación de inestabilidad coincide con la postergación de un ejercicio naval conjunto entre Irán, China y Rusia que estaba previsto para esta semana en el estrecho de Ormuz. Según informó la cadena Al Mayadeen TV, el despliegue de fuerzas navales de las potencias aliadas fue cancelado y no se concretaría al menos hasta mediados de febrero.

Previamente, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había instado a la Guardia Revolucionaria a evitar “comportamientos provocativos en el mar” tras el anuncio de las maniobras militares en el Golfo Pérsico.

En paralelo, se registraron alertas en las proximidades de la capital, específicamente en la ciudad de Parand, donde se difundieron videos que mostraban columnas de humo cerca de zonas residenciales.__IP__

Ante la preocupación pública, el gobernador local del condado de Robat Karim desmintió que se tratara de un incidente de seguridad o militar, afirmando que el humo se debió a “un incendio en los cañaverales secos a lo largo de las orillas del río Shour”. 

Hasta el momento, el gobierno central no ha brindado un reporte oficial unificado que explique la simultaneidad de los estallidos en los distintos puntos del país

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