La industria foresto-industrial argentina atraviesa una profunda transformación en su perfil exportador. En los últimos diez años, el sector no solo logró aumentar significativamente la generación de divisas, sino también diversificar su matriz productiva y ampliar la variedad de productos con valor agregado destinados a los mercados internacionales.
De acuerdo con un nuevo informe de coyuntura elaborado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA) en colaboración con datos del INDEC y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), entre 2015 y 2025 las exportaciones del sector crecieron un 40,7%, pasando de un promedio anual de 315 millones de dólares a un nuevo piso consolidado cercano a los 470 millones de dólares. El informe se enmarca en las actividades por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina, una entidad que desde 1946 impulsa el desarrollo sostenible del sector forestal y foresto-industrial argentino.
“El dato más relevante de esta década es el cambio en la arquitectura de las exportaciones. Hoy el sector foresto-industrial argentino funciona como un complejo multiproducto mucho más diversificado que años atrás”, explicó Claudia Peirano, directora ejecutiva de AFoA.
El gran salto de la madera aserrada
Uno de los cambios más significativos del período se observa en el crecimiento de la madera de pino aserrada, que pasó de representar apenas 10,5% del total exportado en 2015 a cerca del 29% en 2025, con un aumento en valor del 286%.
En paralelo, otros segmentos también mostraron avances importantes. Los tableros de fibra (MDF) duplicaron su participación en las exportaciones del sector, mientras que productos químicos derivados del pino, como colofonia y trementina, continúan consolidándose como un nicho de alto valor.
“La expansión de productos como madera aserrada, tableros y resinas refleja las inversiones que se han realizado en la industria y el esfuerzo del sector por generar más valor agregado a partir del recurso forestal”, señaló Peirano.
Celulosa: sigue liderando, pero con menor peso relativo
Si bien la pasta celulósica continúa siendo el principal producto exportado por la foresto-industria argentina —con 215,8 millones de dólares en 2025— su peso relativo dentro del total disminuyó significativamente en la última década.
En 2015 representaba el 58% de las exportaciones, mientras que en 2025 su participación se redujo al 45,2%, por el crecimiento mencionado de otros rubros del sector.
Más volumen y recuperación logística
El crecimiento en valor también estuvo acompañado por un fuerte incremento en el volumen físico exportado. Según el informe, el volumen de productos forestales enviados al exterior aumentó un 78% en la última década, superando de manera sostenida el millón de toneladas anuales desde 2021.
Este avance estuvo vinculado a la recuperación de la operatividad de los puertos de la Mesopotamia, lo que permitió mejorar la logística de exportación para productos de gran volumen como rollizos y madera aserrada.
El año 2026 comienza con señales positivas
El inicio de 2026 confirma la tendencia de crecimiento del sector. Durante enero, las exportaciones foresto-industriales alcanzaron 37,4 millones de dólares, lo que representa un aumento del 16,1% respecto al mismo mes del año anterior.
Entre los productos con mayor dinamismo se destacaron las resinas industriales, que crecieron 24% en valor, y la madera aserrada, con un incremento del 19%.
Un sector con potencial para seguir creciendo
Para AFoA, los datos muestran que la foresto-industria argentina tiene potencial para continuar expandiendo su presencia en los mercados internacionales, aunque advierte que mejorar la competitividad será clave para sostener ese proceso.
“Argentina cuenta con recursos forestales, capacidad industrial y oportunidades de inversión para seguir creciendo en el comercio internacional. El desafío es consolidar un marco que permita mejorar la competitividad y aprovechar las oportunidades que pueden abrirse en los mercados globales”, concluyó Peirano.
“Lo que pasó, Negro, es que es más difícil de lo que vos creés“. El ministro de Economía, Luis Caputo se justificó ante los empresarios reunidos en Córdoba, convocados por la Fundación Mediterránea. El reincidente intentaba explicar porqué, pese a los éxitos declamados, el riesgo país no cede y la Argentina sigue siendo sumamente frágil ante cualquier estornudo externo, como la guerra que acaba de estallar por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El auditorio se mostró comprensivo, pero lo cierto es que los datos no acompañan el optimismo de Caputo, quien prometió “un gran 2026” con inversiones nunca vistas que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”.
“Ya hay inversiones aprobadas por 26.000 millones de dólares que son una muestra de confianza sobre lo que está pasando en Argentina”, deslizó. Después, en Mendoza, contó que hay otros 42.000 millones adicionales a aprobar mediante el RIGI. Sin embargo, esas inversiones por venir, se concentran en la minería y el petróleo, cuando el resto de la economía se derrumba sin encontrar el fondo del pozo. La industria argentina se convirtió en la segunda en el ámbito mundial, con mayor caída, con 7,9 por ciento en los últimos dos años, apenas por debajo de Hungría, que fue afectada por la guerra de Ucrania y una crisis energética.
Caputo, en cambio, cree que la guerra en Irán jugará a favor de Argentina por la demanda eventual de petróleo, que hay en abundancia en Vaca Muerta. Puede ser. En el mediano plazo. En el corto, la guerra ya impacta en el valor del crudo y eso puede trasladarse al precio de los combustibles que podrían registrar aumentos superiores al 10% en los surtidores. Las naftas ya aumentaron 268,9% desde que asumió el gobierno libertario.
Lejos del optimismo petrolero, Misiones ya siente los efectos de la guerra. La escalada obligó a paralizar cargamentos de yerba mate con destino a Siria. La naviera MSC -Mediterranean Shipping Company-, una de las principales operadoras del transporte marítimo mundial y una de las que opera en el puerto de Posadas, suspendió reservas de carga con destino a la región y aplicó recargos extraordinarios por combustible y riesgo de guerra.
La medida responde al deterioro de la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, corredores clave para el tráfico internacional entre Asia, Europa y Medio Oriente. Los recargos de emergencia por combustible (Emergency Fuel Surcharge) y por riesgo de guerra, están vigentes para reservas confirmadas desde el 3 de marzo. Estos cargos pueden alcanzar hasta 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 3.000 dólares para contenedores de 40 pies, lo que encarece de forma significativa el comercio exterior.
El impacto potencial para Argentina se concentra en un producto muy específico: la yerba mate. Siria es históricamente el principal importador mundial, con una demanda sostenida que absorbe buena parte de las exportaciones argentinas destinadas a Medio Oriente. La paralización de reservas y las restricciones logísticas amenazan con interrumpir temporalmente los embarques hacia ese mercado, uno de los pilares del negocio exportador del sector. Están en juego más de 20 millones de kilos, de los cuáles, buena parte sale de Misiones.
La guerra, entonces, en la que Argentina tomó partido por “el lado correcto”, se suma a los problemas que ya arrastra la industria. La exportación de té cayó 18,1 por ciento en el último año y suma un alerta a las economías regionales, que tienen a la yerba en rojo desde hace tiempo. Desde el sector industrial advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos.
Renso Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. El costo de la energía se triplicó y los combustibles aumentaron 300 por ciento. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.
Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. El empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió otra empresaria del sector.
La industria tealera pidió a Caputo la vuelta de un “dólar exportador” para fortalecer las exportaciones, pero así como ante las súplicas de los productores de yerba, las respuestas de Nación han sido nulas.
Lejos de atender las demandas de las economías regionales, el ministro de Economía insiste en que el modelo no se toca: “La forma de ganar competitividad es bajando impuestos, bajando regulaciones…”, sentenció.
El ministro evalúa los resultados de su segunda gestión como un éxito. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó.
Más allá de lo inverosímil del relato, llama la atención que el ministro no se ponga de acuerdo con el Presidente a la hora de hablar de la pobreza: Milei dice que son 15 millones los argentinos que salieron de la pobreza, a razón de un millón por mes, según sus últimos discursos.
Difícil de sostener el argumento de la baja de la pobreza en medio del derrumbe económico, más de 300 mil puestos de trabajo perdidos y una inflación que lejos está de ser contenida. Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción de Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.
La inconsistencia es enorme, pero poco se cuestiona, porque hacerlo obliga a exponerse a la verborragia presidencial, como ocurrió durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Por momentos en tono vulgar, el Presidente dedicó su mensaje a disparar contra la oposición, particularmente el kirchnerismo y la izquierda, espacios que al mismo tiempo considera un riesgo latente y cadáveres políticos.
El Presidente está convencido de que va camino a la reelección -su discurso del domingo pareció ser el lanzamiento de campaña-, justamente por la escasa capacidad de reacción de la oposición. El peronismo no logra salir de su interna adolescente y su poder de fuego se limita a Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe lidiar con los caprichos del camporismo residual.
Sin oposición real, Milei tiene allanado el camino, aún cuando los resultados de su gestión sean escasos. Ese escenario le permite darse lujos de “elegir” el lado correcto y exponer a la Argentina a una contienda innecesaria y lejana.
Su alineamiento con Donald Trump es entusiasta y acrítico. Simplemente celebra acompañarlo. Este sábado fue partenaire de la Cumbre “Escudo de las Américas”, una especie de Consenso de Washington pero de la seguridad: el mandato de Trump es que los Ejércitos podrán intervenir en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos. Todo bajo la supervisión de Estados Unidos. La ley argentina prohíbe expresamente la intervención militar en la seguridad interior. Nimiedades.
“I’m not going to learn your damn language. I don’t have time” (“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”), dijo Trump para dejar claro quien impone las condiciones. El alineado auditorio de presidentes latinos celebró el “chiste”.
La iniciativa, presentada en el complejo Trump National Doral, implica el uso de fuerza letal y protocolos inéditos de cooperación en materia de defensa, según informó el mandatario norteamericano durante su discurso. Contra el narcotráfico y… contra China.
La llamada Carta de Doral formaliza la estructura del bloque, que integran países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Trinidad y Tobago. El acuerdo destaca la presencia de mandatarios alineados con la doctrina “América Primero”. Entre los firmantes figuran Milei, Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. El final del acto, con Trump regalando lapiceras a los presidentes, es digno de una comedia. Control vs Kaos.
Lejos de las mieles palaciegas, la realidad argentina es menos rutilante. La industria no para de caer, la construcción no levanta y el consumo está planchado desde hace meses. Los gobernadores no hallan respuestas en el Gobierno nacional y la caída de coparticipación asfixia a las provincias. Misiones conserva músculo para poder sostener la gestión, aunque cada peso exige un esfuerzo de distribución.
Por primera vez en más de dos décadas, la Provincia tomó un crédito internacional para poder concretar inversiones en infraestructura energética, largamente negociadas con la Nación -desde gestiones anteriores- y sin respuestas de la Nación.
El gobernador Hugo Passalacqua logró destrabar un crédito de 75 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento que servirá para concretar la extensión de la línea de 132 Kv desde San Isidro, hasta Alem y Oberá. Son 180 kilómetros de una “autopista” energética, como definió Matías Sebely, intendente de una de las ciudades beneficiadas. Las obras se pondrán en marcha a la brevedad.
También en breve se anunciarán obras en rutas provinciales, con financiamiento propio y se gestiona otro crédito internacional, con el Banco Interamericano de Desarrollo, para obras la ruta nacional 14 y accesos a distintas ciudades.
El panorama es claro: de la Nación no podrá esperarse más recursos para obras o infraestructura. A arreglarse con lo que hay. Por eso la premisa de Passalacqua es gestión y gestión. La exigencia a los ministros es constante, aunque algunos pueden exhibir más resultados que otros.
El plan de ajuste sigue en camino y en el día a día, una gestión de cercanía y servicios, aunque sean mínimos. Mirar mejor, entrega de títulos, pequeños respaldos a la microeconomía son herramientas clave contra la escasez.
“La madera siempre vino de Canadá” admite un contratista en uno de los tantos suburbios que se construyen al norte de la ciudad de Detroit, en Michigan. “Esto siempre fue así, desde que comencé en este negocio” repite el mismo hombre a las cámaras de CNN que buscan explicar un mercado que claramente muestra su dependencia estructural con el vecino del norte.
El dato es contundente: Estados Unidos consume más madera de la que produce. En el mercado de softwood lumber(madera blanda utilizada en estructuras, vigas y entramados de viviendas), el país cubre alrededor del 63% de su demanda con producción local, mientras que el resto proviene de importaciones.
Y ahí es donde aparece Canadá como socio indispensable. Aproximadamente 85% de la madera importada por Estados Unidos proviene de Canadá. En términos de consumo total, cerca del 32% de toda la madera utilizada en Estados Unidos es canadiense. Cada año ingresan al país alrededor de 26 millones de metros cúbicos de madera importada para cubrir ese déficit estructural. Para Canadá esto se traduce en que el 80% de la madera que produce, la exporta.
Esto significa que millones de viviendas estadounidenses dependen directa o indirectamente de la madera producida en los bosques de la Columbia Británica, Quebec o Alberta.
El problema es que ese flujo hoy está atravesado por una escalada de tensiones comerciales que parecen no tener punto de retorno.
Aranceles, disputa histórica y nuevas tensiones
La disputa por la madera blanda entre Estados Unidos y Canadá no es nueva: lleva décadas. Washington acusa a Ottawa de subsidiar su industria forestal mediante el control estatal de los bosques, lo que -según la posición estadounidense- abarata artificialmente la madera canadiense.
En los últimos años la tensión se intensificó y, por supuesto, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, el enfrentamiento escaló a niveles impensados por la constante presión de nuevos aranceles y dejó el escenario en las puertas de una crisis de abastecimiento nunca antes vista.
Las autoridades estadounidenses elevaron significativamente los derechos antidumping y compensatorios sobre la madera canadiense, que podrían superar el 30-34% en algunos casos.
El resultado es un mercado cada vez más volátil.
Los precios de la madera ya alcanzaron máximos de tres años, impulsados por la expectativa de menor oferta y mayores costos de importación.
Al mismo tiempo, Canadá anunció programas de asistencia para su industria forestal por hasta 1.200 millones de dólares canadienses, con el objetivo de resistir el impacto de los aranceles y diversificar mercados.
El conflicto no sólo afecta a los productores: también golpea al corazón del mercado inmobiliario estadounidense.
Impacto directo en el sector de la construcción
La vivienda es el principal destino de la madera en Estados Unidos. La mayoría de las casas unifamiliares se construyen con estructuras de madera (wood frame), lo que hace que cualquier alteración en el mercado tenga efectos inmediatos.
Según estimaciones de la National Association of Home Builders, las políticas arancelarias y el encarecimiento de insumos podrían aumentar el costo de construcción de una vivienda nueva entre 9.000 y 10.900 dólares en promedio.
Las consecuencias potenciales incluyen: aumento del precio final de las viviendas, reducción de proyectos de construcción, caída en remodelaciones y una feroz presión inflacionaria sobre el sector inmobiliario.
Esto ocurre en un momento en el que Estados Unidos ya enfrenta un déficit estructural de viviendas, por lo que cualquier shock de oferta en los materiales puede profundizar el problema.
El dato clave es que reemplazar completamente la madera importada exigiría construir alrededor de 75 nuevos aserraderos modernos en Estados Unidos, algo inviable en el corto plazo.
En otras palabras: Estados Unidos necesita si o si proveedores externos.
Canadá y el giro hacia India
Frente a este escenario, Canadá comenzó a acelerar una estrategia de diversificación comercial para reducir su dependencia del mercado estadounidense.
Uno de los destinos en los que el país está poniendo la mirada es India, un mercado con enorme potencial debido a su crecimiento urbano y demográfico. La semana pasada el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, (quien le dijo a Trump “no vamos a rogar”) visitó Nueva Delhi para reunirse con su par Narendra Modri. La firma del acuerdo llamó la atención, pero cuando se conocieron los detalles llegó el verdadero golpe: no se usarán dólares estadounidenses ni bancos de ese país para ninguna de las transacciones. El objetivo principal es “puentear” a Estados Unidos en un acuerdo que asciende a los 50.000 millones de dólares anuales.
India enfrenta un déficit creciente de materiales de construcción, y está ampliando el uso de madera en viviendas y edificios de mediana altura. Al mismo tiempo, el país más poblado del mundo tiene un ambicioso plan energético y necesita uranio para sus centrales nucleares. Canadá tiene una de las grandes reservas del mundo de tierras raras. Esto representa una oportunidad estratégica: diversificar exportaciones y disminuir la vulnerabilidad frente a los aranceles estadounidenses.
Si esa estrategia prospera, podría ocurrir un fenómeno paradójico: parte de la madera, minerales y otros recursos canadienses que históricamente iban a Estados Unidos podrían redirigirse a Asia, reduciendo aún más la oferta disponible en el mercado norteamericano.
Y ese vacío podría abrir nuevas oportunidades para otros proveedores.
¿Puede Misiones crecer en el mercado estadounidense?
Misiones posee una de las mayores reservas forestales cultivadas de América Latina, con plantaciones de pino y eucalipto que crecen a ritmos muy superiores a los de los bosques del hemisferio norte.
Para la empresaria forestal misionera Silvina Oliva, con gran experiencia en producción e incluso exportación a Estados Unidos y Canadá, el momento exige una lectura estratégica.
“El mundo se está convirtiendo en un lugar incierto, peligroso y volátil. Sí creo que nosotros como polo foresto-industrial debemos convertir esta crisis en una oportunidad para que nuestra madera sea apreciada y requerida tanto en Canadá como en Estados Unidos”.
La empresaria sostiene que el potencial productivo existe.“Nuestra materia prima crece en tiempo récord al lado del crecimiento en aquellos lares, y hasta estructuralmente podría resultar interesante”.Entre los productos con potencial exportador menciona: tablas cepilladas, tableros encolados, molduras y otros productos industrializados de mayor valor agregado. “Todo eso puede ser de interés y de hecho lo es”, señala.
Silvina Oliva lidera Valerio Oliva Forestal y exportó a Estados Unidos y Canadá.
Pero aprovechar una oportunidad internacional no depende sólo del mercado. Según Oliva, existen obstáculos estructurales que hoy limitan la competitividad de la industria forestal argentina.
“Tenemos ciertas debilidades coyunturales que tenemos que solucionar antes, y lamentablemente no dependen de nosotros: los costos altos debido a impuestos, los costos laborales y los costos logísticos que siguen siendo altísimos”.
En 2025 el complejo forestal representó apenas 0,9% del total de exportaciones del país. Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada.
Como otras economías regionales, el sector maderero-forestal enfrenta un deterioro de su competitividad externa. La baja del dólar mayorista combinada con un fuerte aumento de los costos internos está presionando los márgenes de exportación. Los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja, lo que genera un combo de baja rentabilidad.
A esto se suman desafíos internos del propio sector: necesidad de inversión en modernización, escasa escala exportadora, baja asociatividad entre empresas.
“En términos de calidad, certificaciones, tipo de productos:tenemos capital humano y excelente materia prima. Nos falta tecnología, inversión y aggiornamiento para poder ajustar los costos puertas para adentro”, explica Oliva.
Una ventana de oportunidad…que podría cerrarse rápido
El mercado internacional de la madera es profundamente cíclico. Las oportunidades aparecen y desaparecen con rapidez según cambian los flujos comerciales.
Por eso el interrogante de fondo no es sólo si Estados Unidos profundizará sus problemas de abastecimiento, sino si Misiones está preparada para responder, al menos en parte, a esa gran demanda.
Oliva lo resume con una pregunta que resuena en todo el sector forestal argentino:
“Ahora, ¿qué hacemos con todas las variables que dependen de las voluntades políticas? ¿Perderemos nuevamente una oportunidad más?”…
Si la tensión comercial entre Estados Unidos y Canadá continúa escalando, el mercado global de la madera podría reconfigurarse.
Y en ese escenario la industria forestal misionera podría encontrar una oportunidad histórica… siempre que logre superar sus propias limitaciones estructurales.
Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez -La carne vacuna es uno de los alimentos más tradicionales de la Argentina y, a la vez, una de sus mejores cartas de presentación en el mercado internacional.
Los argentinos se encuentran entre los consumidores de más alta ingesta de carnes (vacuna, porcina y aviar) en el mundo. Los Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil y Uruguay encabezan el ranking de consumos cárnicos en el mundo, coincidiendo con su condición de mayores oferentes y exportadores mundiales. Aunque el consumo de carne vacuna ha decrecido dentro de la canasta cárnica local, sigue revistando también entre los más relevantes a nivel internacional.
Según los datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en 2025 la canasta de carnes alcanzó los 116,5 kg/hab./año, integrada por 49,9 kg de carne vacuna, 47,7 kg de carne aviar y 18,9 kg de porcina. Esta ingesta aumentó desde 2024 en un 3,85%. El aumento desde 2020 ha sido del 4,2%. Es decir, en los últimos cinco años el consumo cárnico ha continuado siendo muy elevado. El mayor cambio en la composición de esa canasta ha sido un aumento en la participación de la carne porcina que pasó de 14 a casi 19 kg/hab./año. Los consumidores, por su parte, han respondido a la modificación de los precios relativos de las carnes incorporando, particularmente, a la carne aviar que pasó de un consumo de 11 kg en 1990 a 48 kg en la actualidad. En la década de 1990, el 70% de la ingesta cárnica en nuestro país se concentraba en la carne vacuna. Desde entonces, el crecimiento de la industria aviar dio lugar a la diversificación del consumo.
Clasificando la faena por destinos, en torno del 70/75% se encuentra actualmente dirigido al mercado interno. Si bien ese porcentaje ha ido declinando en el tiempo, la demanda interna sigue siendo un determinante principal del precio mayorista. La importancia del mercado interno gravita en la evolución del stock ganadero que hasta diciembre de 2024 alcanzaba a 51.629.909 cabezas. Debe recordarse que este stock sufrió una merma histórica en 2010 debido a la política negativa de un estricto control de precios y faena implementada por el gobierno de turno (el stock cayó a 49 millones de cabezas durante la presidencia de Cristina Fernández). Desde entonces, el stock bovino se ha venido recomponiendo con etapas cíclicas típicas de esta actividad. Entre 2022 y 2024, factores climáticos vinculados a una sequía histórica generalizada y posteriores inundaciones en algunas regiones, llevaron a un aumento de la liquidación de animales incluyendo hembras jóvenes. Atendiendo a ese contexto, los pronósticos del Dpto. de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para nuestro país anticiparon, recientemente, un stock de 51,8 millones a fines del presente año. Por otra parte, aunque con oscilaciones, el indicador de número de terneros por vaca ha ido en aumento desde 2020 hasta el actual 65%, lo que constituye una buena noticia para la futura recomposición del stock. Por último, en términos de la inversión ganadera, debe tenerse en cuenta que la tasa de interés juega un rol importante en la evolución del sector, dado que el stock de ganado constituye un capital que se reproduce bajo reglas naturales y su crecimiento compite con la alternativa de una inversión financiera que se “reproduce” por vía de la tasa de interés. Altas tasas de interés como las que han predominado en el último año en nuestro país tendieron a retrasar la inversión ganadera. Debe esperarse que la normalización macroeconómica en curso limite este efecto financiero negativo, como parece estar ocurriendo.
En cuanto a las exportaciones de carne bovina de la Argentina, el mercado internacional ha mostrado un importante crecimiento de precios desde principios de 2025 debido a restricciones en la oferta de grandes productores como Brasil (fase de retención de su ciclo ganadero) o los Estados Unidos (sequía). Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de nuestro país, “las exportaciones de carne bovina fueron de US$3700 millones en 2025, un 22,3% más que el año anterior, impulsadas por un salto en la demanda global. En términos de volúmenes, se trata de 853.183 toneladas” (ver Gráfico 1).
Gráfico 1
Fuente: FIEL con base en datos INDEC y SAGyP
En cuanto a los destinos exportadores, según se prevé, en 2026 China continuará siendo uno de nuestros principales clientes. La canasta total de carnes del consumidor chino promedio representa un poco más de la mitad del volumen que se consume en nuestro país, pero su composición es diferente. El 60% del consumo chino corresponde a carne aviar, el 20% a carne de cerdo y el 20% restante a carne vacuna. Con el crecimiento del ingreso, como se ha observado en otros casos, el consumidor promedio aumenta su ingesta de carne vacuna, lo que explica el crecimiento de la demanda china en el mercado internacional de esta carne. En el caso de nuestro país, se espera que este destino concentre en torno del 55-57% de las exportaciones en 2026.
Durante 2025, tanto Brasil como la Argentina se han beneficiado con el desacople comercial entre los Estados Unidos y China, que ha llevado a que este último país busque diversificar el origen de sus importaciones, en particular, en el caso de los alimentos. Con todo, recientemente China ha impuesto una salvaguardia a las exportaciones cárnicas justificada en una defensa legal de sus propios productores que alegan un aumento súbito de las importaciones de carne bovina de varios orígenes a precios bajos que les impiden la competencia. Esta medida impone una cuota global hasta diciembre de 2028 de 2.680.000 toneladas iniciales para todo tipo de carne vacuna con un aumento anual de 2%. Los principales abastecedores de China cuentan con una cuota determinada (Argentina, Australia, Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Uruguay) y el resto se distribuye entre los proveedores internacionales que deseen ingresar al mercado. Esta medida determinó que para 2026 las exportaciones argentinas a ese destino se ajusten a una cuota de 511 mil toneladas, con un arancel adicional del 55% para el volumen excedente.
Los Estados Unidos han sido, también, un destino tradicional para la carne argentina y las novedades recientes con respecto al acuerdo comercial entre nuestro país y los Estados Unidos han confirmado un aumento sustancial de la cuota de carne preexistente desde 20.000 toneladas anuales hasta las 100.000 toneladas anuales. Ese volumen total deberá cubrirse en cuatro cuotas trimestrales. La ampliación supera en casi un 100% al volumen exportado el año 2025 de aproximadamente 42.000 toneladas, pero deberá concentrarse en carnes magras. La nueva cuota fue implementada a través de una orden ejecutiva presidencial por fuera del acuerdo general, mientras que el acuerdo bilateral requerirá ratificación del Congreso en nuestro país (prevista para marzo).
En el caso de nuestros clientes europeos, la reciente ratificación del Acuerdo Unión Europea-Mercosur por el Congreso argentino (Uruguay también lo ha ratificado y en Brasil la ratificación se encuentra en curso), es un paso más dentro de una situación poco satisfactoria. En efecto, el avance de la implementación del acuerdo fue detenido por el Parlamento europeo que envió su texto al Tribunal europeo para el estudio de su compatibilidad con la normativa vigente en la UE. El proceso de revisión podría demorar hasta dos años. La promulgación de esta ratificación por parte del Poder Ejecutivo de la Argentina fue acompañada por un comunicado que indica que ambas partes habilitarían el acuerdo de forma provisional. En el caso de la ganadería vacuna, el acuerdo incluye un aumento de la cuota de compras con la dificultad de que se trata de una cuota general que deberá asignarse por país dentro del Mercosur. Además, en la última versión del acuerdo se introdujo la posibilidad bilateral de establecer salvaguardias para productos agroindustriales sensibles si se observa un aumento súbito del volumen importado equivalente al 5% del promedio de los últimos tres años. Este reaseguro, con todo, no logró acallar las voces contrarias al acuerdo provenientes de los productores agropecuarios europeos.
Dentro de este contexto local e internacional descripto, desde mediados de 2025 se ha observado un aumento muy significativo del precio local de la carne vacuna que está afectando uno de los principales indicadores de éxito del programa de estabilización macroeconómica: el índice de inflación minorista. Así, el precio promedio de la carne vacuna aumentó 65,3% al consumidor en 2025, casi el doble que la inflación general, que fue del 31,5%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, ver Gráficos 2 y 3). No obstante, como se observa en los gráficos, este episodio no es extraordinario, sino que se mantiene dentro de un marco de recuperación del precio sectorial en un contexto de oferta ajustada.
Gráfico 2
Fuente: FIEL con base en datos INDEC
Gráfico 3
Fuente: FIEL con base en datos INDEC
En efecto, como ha ocurrido durante otros episodios de estabilización macro en el pasado, las expectativas positivas que crea la nueva situación pueden llevar a una restricción temporal de la oferta ganadera por recomposición del stock y a un consecuente aumento de precios. En el actual episodio, con todo, debe tenerse presente la influencia negativa de la larga sequía 2022-23 que, como se mencionara, ha determinado precios de faena elevados a la vez que se registraban un aumento de la demanda externa y un relativo mantenimiento del consumo local. Por su parte, los frigoríficos y la cadena de comercialización no se encuentran en condiciones de absorber parte de ese aumento como se ha verificado en otras ocasiones, debido al aumento de los costos propios (ya no se comercializan o lo hacen a muy bajo valor el cuero y los subproductos de la faena y, los salarios y costos generales aumentan al ritmo de la inflación).
En síntesis, el mercado de carne vacuna está creciendo en valor en nuestro país y se espera que también lo haga en volumen a través de una recomposición del stock ganadero y de un aumento de la eficiencia productiva. Esta última mejorará si se logra mantener la tendencia actual hacia el aumento del peso en faena de los animales, que aún se encuentra muy por debajo de otros países productores en la región como Brasil o Uruguay (228 kg por animal en nuestro país frente a 247 y 264, respectivamente). A la vez, mejores pasturas y mayor cuidado sanitario permitirán aumentar el índice de preñez y el resultado de la cría y recría. El sector cuenta con una cadena activa y flexible que incluye 1100 establecimientos de feedlots y un aceitado sector de comercialización (remates feria, mercado agroganadero de Cañuelas, mercado de futuros y opciones ganaderos Matba Rofex). Como en el resto de la cadena agroindustrial, la inversión en infraestructura logística también redundaría en una reducción de costos y la reducción definitiva de los derechos de exportación, altamente distorsivos, aliviaría parte de la pesada carga fiscal de nuestro país. Actualmente, las limitaciones en la ejecución de la obra pública nacional han dejado la iniciativa a cargo de las provincias, que enfrentan la novedad con fondos limitados. En cuanto a las retenciones, el gobierno sigue afirmando su determinación por reducirlas, aunque sin fijar aun un cronograma que favorezca las expectativas sectoriales. Teniendo en cuenta todos estos elementos y apostando a buenos resultados de mediano plazo, es probable que la Argentina pueda aprovechar nuevas oportunidades en el mercado externo y que ello también implique una mayor diversificación de la canasta interna de carnes.
Marcela Cristini, investigadora visitante de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)
Guillermo Bermúdez, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)
El mercado internacional de la madera atravesó durante 2025 un escenario de moderada actividad económica global, pero con señales de debilidad en los principales segmentos vinculados a la construcción y al comercio internacional. Así lo señala el consultor Gustavo Cetrángolo, autor del capítulo especial sobre panorama internacional incluido en el Informe Mensual de FAIMA (Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines) correspondiente a enero de 2026.
El análisis destaca que las principales economías del mundo mantuvieron durante el último año una actividad relativamente sólida, aunque condicionada por tres factores centrales: la desaceleración del sector inmobiliario en varios mercados, la menor producción industrial y la creciente incertidumbre comercial derivada de políticas proteccionistas. En ese contexto, los mercados globales de madera maciza se mantuvieron débiles, con una demanda irregular y precios presionados.
Estados Unidos: construcción débil y precios con volatilidad
En Estados Unidos, uno de los principales motores de la demanda mundial de madera, la actividad de la construcción se mantuvo estable durante el cuarto trimestre de 2025, aunque en niveles relativamente bajos.
Las altas tasas de interés hipotecarias continuaron afectando negativamente la construcción de nuevas viviendas y las ventas inmobiliarias. A pesar de ese escenario, el precio promedio de la madera registró un incremento trimestral del 4,9% respecto del trimestre anterior.
Sin embargo, en la comparación interanual los valores muestran un retroceso significativo: el precio promedio de la madera estructural cayó 11,1% respecto de 2024, reflejando el debilitamiento de la demanda en el sector de la construcción.
Brasil: caída de exportaciones y presión arancelaria
En Brasil, los mercados de madera sólida también se mantuvieron relativamente débiles. La menor demanda internacional y la incertidumbre generada por la política arancelaria de Estados Unidos afectaron el desempeño del sector, particularmente en los estados forestales de Paraná y Santa Catarina, donde la producción se desaceleró durante el último cuatrimestre de 2025.
La situación se vio agravada por medidas comerciales adoptadas por otros mercados. La Comisión Europea impuso derechos antidumping provisionales del 6,2% a las importaciones de contrachapado de pino brasileño tras una investigación iniciada en marzo de 2025.
Los datos de comercio exterior reflejan esta tendencia:
Exportaciones de madera aserrada de pino:
Noviembre 2024: US$ 63,5 millones
Noviembre 2025: US$ 47,1 millones
Variación: -26% en valor
Volumen exportado:
De 262.300 m³ a 216.500 m³
Variación: -18%
El contrachapado de pino registró una caída aún más pronunciada:
Valor exportado: de US$ 72,3 millones a US$ 37,3 millones (-48%)
Volumen exportado: de 223.300 m³ a 128.000 m³ (-43%)
Actualmente, el precio promedio del pino seco de secadero brasileño se ubica en torno a US$ 208 por metro cúbico FOB.
Uruguay: oportunidades en Europa por medidas antidumping
En Uruguay, el mercado de madera sólida mostró un comportamiento moderado. La menor actividad en la construcción global y la incertidumbre comercial también impactaron en la demanda de sus principales destinos de exportación.
Sin embargo, el país podría beneficiarse indirectamente de cambios en el comercio internacional. La Unión Europea impuso aranceles antidumping del 86,8% a las importaciones de contrachapado de latifoliadas provenientes de China, lo que podría mejorar la competitividad de las exportaciones uruguayas en ese mercado.
Chile: exportaciones presionadas por menor demanda
En Chile, los mercados de madera aserrada también se mantuvieron moderados durante el cuarto trimestre de 2025. La incertidumbre sobre las políticas comerciales estadounidenses y la débil demanda global redujeron el volumen de pedidos y presionaron los precios.
La actividad exportadora hacia fines del año se vio afectada por tres factores principales:
menor demanda en mercados clave como Estados Unidos y Europa
mayor competencia en otros destinos internacionales
presión competitiva en el propio mercado interno
A pesar de este escenario, los exportadores chilenos mantienen una ventaja comparativa frente a Brasil debido a su menor exposición a los aranceles comerciales estadounidenses.
Ganadores y perdedores en el mercado global de la madera (2025)
Región / País
Situación del mercado
Factores clave
Estados Unidos
Demanda moderada
Altas tasas hipotecarias frenan la construcción; precios suben 4,9% trimestral pero caen 11,1% interanual.
Brasil
Perdedor
Caída de exportaciones de madera aserrada (-26%) y contrachapado (-48%) por menor demanda y aranceles.
Chile
Mercado moderado
Menor demanda de EE.UU. y Europa, pero con ventaja frente a Brasil por menor exposición arancelaria.
Uruguay
Potencial ganador
Podría beneficiarse en Europa tras aranceles antidumping del 86,8% al contrachapado chino.
Unión Europea
Estancamiento
Debilidad del sector de la construcción y cautela de compradores.
China
Perdedor
Crisis inmobiliaria reduce la demanda; importaciones de coníferas caen 12%.
India
Ganador
Crecimiento del PIB superior al 7% impulsa la demanda de madera para infraestructura y vivienda.
Fuente: Informe FAIMA – Panorama internacional elaborado por el consultor Gustavo Cetrángolo.
Unión Europea: mercado estancado
El mercado europeo de la madera permaneció prácticamente estancado en el cuarto trimestre de 2025, en gran medida por la debilidad del sector de la construcción y la actitud cautelosa de compradores y distribuidores.
La ralentización de la actividad inmobiliaria continúa siendo uno de los principales factores que explican la menor demanda de productos de madera en la región.
China: crisis inmobiliaria y caída de importaciones
En China, la desaceleración económica continuó durante el cuarto trimestre del año. Si bien las exportaciones y la producción industrial se mantuvieron relativamente estables, el deterioro del sector inmobiliario y las tensiones comerciales con Estados Unidos impactaron negativamente en la economía.
El mercado inmobiliario es el principal consumidor de madera en el país, por lo que su contracción tuvo efectos directos en el comercio del sector.
Durante los primeros once meses de 2025:
Las importaciones de madera de coníferas cayeron 12% interanual
Rusia se mantuvo como el principal proveedor de madera para el mercado chino.
En términos de precios, el valor promedio de la madera de coníferas importada se ubicó en US$ 205 por metro cúbico, apenas 1% por encima del año anterior.
La reducción en las nuevas construcciones, la caída en las ventas de viviendas usadas y los altos inventarios llevaron a desarrolladores y fabricantes de muebles a reducir sus compras de madera. Según el análisis del sector, no se espera una recuperación rápida de la demanda debido a la cautela de los importadores.
India: crecimiento económico y potencial de demanda
En contraste con otros mercados, India muestra un escenario más dinámico.
El Fondo Monetario Internacional elevó su estimación de crecimiento del PIB para 2025-2026 al 7,3%, mientras que el Banco Mundial revisó su proyección al 7,2%, impulsada por el consumo interno, los recortes impositivos y el aumento de los ingresos rurales.
El crecimiento de la inversión en infraestructura y desarrollo urbano podría impulsar la demanda de madera, contrachapados y muebles para la construcción. Esto mantiene elevada la dependencia del país respecto de las importaciones de productos forestales.
Actualmente, las importaciones de madera y derivados superan los US$ 2.300 millones anuales.
En el mercado doméstico, los precios de madera aserrada de pino radiata se ubican entre US$ 350 y US$ 450 por metro cúbico.
Precios de madera en rollo en Brasil y Chile
Diámetro (cm)
Precio Brasil (R$/m³)
Precio Brasil (US$/m³)
8 – 15
90
16
15 – 25
170
30
25 – 35
250
45
Más de 35
355
63
Chile: el precio promedio de rollos en pie para aserradero ronda los US$ 52 por m³.
Fuente: Informe FAIMA – Capítulo internacional elaborado por el consultor Gustavo Cetrángolo.