exportaciones agro Argentina

Exportaciones agro en máximos históricos: 69 Mt embarcadas entre enero y julio

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La agroindustria argentina volvió a marcar un récord en el frente externo, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Entre enero y julio, las exportaciones de los principales granos y productos derivados alcanzaron 69 millones de toneladas (Mt), un volumen que supera en 11,3% al registrado en igual período del año pasado y deja atrás el máximo previo de 65 Mt de 2022.

El dato revela la fortaleza de la campaña 2025/26, pero también expone una particularidad relevante para el mercado: la producción creció mucho más que las exportaciones. Frente a 2022, los embarques acumulados avanzaron 6,15%, mientras que la producción se expandió 26%. En otras palabras, el agro logró colocar en el exterior un volumen inédito y, aun así, mantiene una oferta considerable para los próximos meses.

La magnitud de la absorción externa se observa especialmente en algunos cultivos. El trigo acumula exportaciones por 11,7 Mt, un 70% por encima del promedio de los últimos años, mientras que el girasol alcanzó 5 Mt, más del doble de sus despachos habituales. La combinación entre una cosecha excepcional y una demanda externa sostenida configura un escenario de elevada disponibilidad, con capacidad para seguir abasteciendo los mercados internacionales.

El otro dato que comienza a cambiar el escenario aparece en la comercialización interna. A la semana del 22 de julio, los principales cultivos habían comprometido el 52% de la cosecha 2025/26, ocho puntos porcentuales por debajo del promedio histórico del último cuarto de siglo. Sin embargo, las últimas semanas mostraron una aceleración, especialmente en las fijaciones de precios.

En soja, el volumen comercializado aumentó 4% semanal y las fijaciones crecieron 7,8%, hasta alcanzar 1,14 Mt. En maíz, las fijaciones llegaron a 1,39 Mt, con una mejora semanal del 5,2%. El mayor salto correspondió al trigo nuevo: las fijaciones aumentaron 30% en una semana, acompañadas por una expansión de 19,9% en el volumen comercializado.

La mejora en la comercialización estuvo acompañada por una recuperación de los precios locales. Al 29 de julio, la pizarra de soja alcanzó US$ 339,6 por tonelada, frente a US$ 328,2 a comienzos de mes, mientras que el maíz llegó a US$ 189 contra US$ 180,5. En ambos casos, la mejora rondó el 5,5%. Para el trigo nuevo, el futuro con vencimiento en diciembre cerró en US$ 222,5 por tonelada, casi 7% por encima del inicio del mes.

Misma cosecha, otra ventaja: el maíz argentino gana competitividad

El maíz concentra buena parte de la oferta disponible. Las lluvias retrasaron la cosecha, que alcanzó un avance del 82% a nivel nacional, casi diez puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas y siete puntos por debajo del ciclo anterior.

El retraso no impidió que el cereal pasara a dominar las descargas portuarias. Durante julio representó más de la mitad de los granos recibidos en los puertos, aunque la exportación todavía dispone de un volumen importante para colocar en el exterior.

El avance exportador del maíz se encuentra en 48%, levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años, mientras que el mercado interno comprometió el 50% de la producción, frente al 57% habitual para esta altura del ciclo. La lectura conjunta de ambos datos permite dimensionar el excedente disponible para exportación.

La producción proyectada explica buena parte de esa ventaja. La campaña 2025/26 podría alcanzar 71,5 Mt de maíz, unas 11,5 Mt por encima del récord previo de 60,5 Mt. Ese salto, combinado con una mayor orientación de Brasil hacia el consumo interno de su propia producción, vuelve a colocar al maíz argentino en una posición privilegiada en términos de competitividad FOB.

La oportunidad, por lo tanto, no se limita al volumen cosechado. La oferta récord genera capacidad para abastecer una demanda externa elevada y, al mismo tiempo, permite que Argentina compita con precios atractivos en un mercado internacional donde otros factores comienzan a modificar las cotizaciones.

Chicago corrigió tras los máximos y el clima vuelve a marcar el pulso

El mercado internacional introdujo una cuota de cautela. Después de alcanzar máximos de dos años en soja y desde mayo en maíz, Chicago corrigió durante la última semana: la soja cayó 5% y el maíz 4%, presionados por las perspectivas de una mejora climática en las principales regiones productoras de Estados Unidos.

El mercado comenzó a descontar lluvias sobre el Medio Oeste estadounidense, un factor especialmente relevante para la soja, que atraviesa una etapa crítica de formación y llenado de vainas. La posibilidad de mejores condiciones hídricas redujo parte de la prima de riesgo climático que había impulsado las cotizaciones.

A ese factor se sumó la volatilidad del petróleo y la incertidumbre geopolítica. El Brent llegó a retroceder desde los US$ 95 hasta los US$ 84 por barril ante versiones de negociaciones en Medio Oriente, aunque posteriormente volvió a subir hasta los US$ 91 tras nuevos ataques cruzados.

Los fondos especulativos también aportaron presión bajista. Hasta el miércoles, las ventas alcanzaban unos 31.500 contratos de maíz y alrededor de 27.000 de soja, reflejando una posición vendedora que profundizó la corrección de los precios.

El trigo presentó una dinámica similar, aunque con un componente geopolítico más marcado. Luego de alcanzar un máximo de dos años, el contrato pasó de US$ 259 a alrededor de US$ 242 por tonelada, en un movimiento asociado a la toma de ganancias. Sin embargo, la continuidad de los ataques entre Rusia y Ucrania y los daños sobre infraestructura portuaria mantienen latente el riesgo de una menor oferta exportable desde el Mar Negro.

En ese escenario, la consultora Sovecon recortó en 1,9 Mt su estimación para las exportaciones rusas de trigo de la campaña 2026/27, hasta 44,6 Mt, debido al cierre de la vía navegable en el Mar de Azov.

Para Argentina, el escenario combina dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, una producción extraordinaria que garantiza una oferta abundante y permite ganar competitividad internacional. Por otro, precios globales sometidos a la evolución del clima estadounidense, los movimientos de los fondos y una geopolítica capaz de alterar rápidamente las primas de riesgo.

El récord exportador confirma que la agroindustria dispone de capacidad para colocar volúmenes inéditos en el exterior. El desafío siguiente es transformar esa disponibilidad en comercialización efectiva y valor económico, especialmente en un contexto donde la producción creció mucho más rápido que los embarques. La aceleración de las fijaciones observada en julio puede ser la primera señal de que esa brecha comienza a cerrarse.

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Semáforo de economías regionales: la yerba sigue en rojo y la mandioca se suma al grupo en crisis

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El arranque de 2026 confirma una tendencia que ya venía consolidándose: las economías regionales atraviesan un escenario de creciente fragilidad, con más actividades en terreno negativo y un deterioro sostenido en los ingresos de los productores. En ese mapa, Misiones aparece especialmente expuesta. La yerba mate permanece en rojo y, como dato nuevo, la mandioca se suma al grupo de actividades en crisis, mientras que el sector forestal continúa en zona amarilla, sin lograr consolidar una recuperación.

El problema de fondo es común a la mayoría de las actividades en retroceso: los precios que reciben los productores crecen por debajo de la inflación, mientras los costos operativos -insumos, logística, mano de obra- siguen en alza. El resultado es un deterioro persistente de la rentabilidad que, en muchos casos, empieza a impactar en las decisiones productivas y en la continuidad de la actividad.

En Misiones, la situación se vuelve particularmente delicada. La yerba mate, principal cultivo de la provincia, continúa mostrando señales de desgaste estructural desde el eslabón productivo, mientras que los escalones más altos atraviesan una bonanza, particularmente el sector exportador. El precio de la hoja verde de yerba mate se ubica en torno a los $220.000 por tonelada, pero en términos reales implica una caída cercana al 27%, en un contexto donde los costos no dejan de subir. A esto se suma una producción que cayó 8% en el último año, reflejando un menor dinamismo de toda la cadena.

Semáforo de Economías Regionales

Rojo: Yerba mate, mandioca, arroz, papa, vino, hortalizas, algodón, maní, leche

Amarillo: Forestal, tabaco, cítricos, aves, porcinos, peras y manzanas

Verde: Bovinos, ovinos, granos, miel

Pero el dato que enciende nuevas alarmas es el deterioro de la mandioca. Aunque el precio mostró mejoras nominales, en términos reales acumula una caída del 41% desde fines de 2023. Este desfase golpea directamente al productor, desincentiva la comercialización y comienza a generar efectos en cadena: menor área sembrada y problemas de abastecimiento en la industria, con plantas de fécula que incluso debieron interrumpir su actividad por falta de materia prima.

El sector forestal, otro de los pilares de la economía misionera, tampoco logra despegar. Se mantiene en zona amarilla, con señales mixtas: los precios crecieron apenas 18% interanual, claramente por debajo de la inflación, mientras que las exportaciones cayeron 19%. En paralelo, las importaciones aumentaron, configurando un escenario de pérdida de competitividad en un sector clave para la generación de empleo y divisas.

A nivel general, el semáforo de las economías regionales muestra un avance de las actividades en rojo. Allí se ubican, además de la yerba y la mandioca, el arroz, la papa, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, el maní y la leche. En todos estos casos, el patrón se repite: ingresos rezagados frente a la inflación, costos elevados y dificultades para sostener márgenes positivos.

En zona amarilla aparecen sectores como el forestal, el tabaco, los cítricos dulces, las carnes aviar y porcina y algunas economías frutícolas. Son actividades que muestran cierta estabilidad, pero con recuperación lenta y sin lograr consolidar mejoras estructurales. 

Participación del productor en el precio final

Yerba mate: 13% (vs 23% histórico)

Vino: 14% (vs 24%)

Papa: 25% (vs 34%)

Leche: 25% (vs 29%)

Arroz: 16% (vs 20%)

En contraste, el semáforo en verde se reduce a pocos casos: bovinos, ovinos, granos y miel, donde los precios lograron superar la inflación y los mercados acompañaron.

Sin embargo, incluso en este contexto, el desempeño exportador muestra una fuerte concentración. En el primer bimestre del año, las economías regionales exportaron 9.322 millones de dólares, pero el 78% de ese total estuvo explicado por el complejo granario. Muy por detrás quedaron el sector bovino, la lechería y el maní. 

Esta estructura limita el peso relativo de producciones como las del NEA y, en particular, las de Misiones, que dependen de cadenas con menor escala exportadora.

Uno de los indicadores más reveladores del deterioro es la pérdida de participación del productor en el precio final. En la yerba mate, por ejemplo, el productor capta hoy apenas el 13% del valor en góndola, cuando históricamente esa participación rondaba el 23%. La caída es significativa y refleja un problema estructural en la cadena: mayor concentración en los eslabones intermedios, aumento de costos y pérdida de poder de negociación en el origen.

Este fenómeno se repite en otras economías regionales, como el vino, la papa o las hortalizas, donde la distancia entre el precio de origen y el precio final se amplía, dejando al productor en una situación cada vez más vulnerable.

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Exportaciones agro baten récord en el primer trimestre y reconfiguran la agenda económica del Gobierno

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Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra que la alta competitividad de los granos argentinos en el mercado internacional está traccionando niveles de demanda históricos para esta altura del año. Las descargas en puertos también están en máximos.

En anticipo de un año que hará historia para el sector agroindustrial, el primer trimestre del 2026 cierra con récord de exportaciones para los principales granos y derivados. Teniendo en cuenta las toneladas necesarias para la elaboración de aceites y harinas vegetales y las embarcadas como grano, durante los primeros tres meses del año se enviaron al exterior el equivalente a 29 Mt de granos.

 
La producción total de esta campaña ascendería a 160 Mt según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (ver), un récord histórico para el campo argentino. Considerando los niveles de oferta tan elevados y dado el perfil marcadamente exportador del agro, el efecto en precios es notorio este año, especialmente en maíz y trigo donde la oferta argentina se cuenta entre las más competitivas del mundo. Este posicionamiento ha venido ayudando a traccionar la absorción externa de cereales y oleaginosas.

 
En los cereales el efecto es notorio, se acumulan factores positivos tales como exportaciones récord de trigo, la segunda mejor performance en los registros para el complejo cebada, el mejor arranque del año para el sorgo en una década y la segunda mejor marca exportadora para el maíz. Solo en los primeros tres meses del año se exportaron 8,8 Mt de trigo (11,7 Mt en la campaña), el doble que en los últimos cinco años. Los embarques de cebada alcanzan las 2,5 Mt en el año (2,8 Mt en la campaña); un 40% por encima del promedio para el último quinquenio y un 50% más que en la última década


Para el sorgo y el maíz la campaña recién comenzó este mes de marzo, aunque solo ello bastó para que los volúmenes de embarques estén en lo más alto. Con los buques que fueron apareciendo en el Line Up para el mes, las exportaciones de maíz llegarían a las 5 Mt, profundizando el récord para marzo y marcando el segundo mejor primer trimestre de la historia, solo por detrás del año pasado. Por sorgo se embarcaron 207.000 toneladas, un 30% más que el año pasado.


En el plano de las oleaginosas, el girasol está rompiendo récord de exportación con la combinación de una excelente performance exportadora de aceites y una dinámica completamente atípica de embarques de semillas. Entre todo el complejo girasolero, teniendo en cuenta las toneladas equivalentes, la absorción externa superaría las 2 Mt solo en el primer trimestre, 3,7 veces el promedio de la última década. La soja, en cambio, escapa a esta tendencia general y si bien la nueva campaña arranca formalmente el 1ro de abril, en este primer trimestre del año las exportaciones suman 7,3 Mt, un 2% por debajo de la media para el último quinquenio.


De la mano de un ritmo exportador extraordinario, la descarga de toneladas en puertos y plantas a nivel nacional está en máximos y solo vaticina el principio de lo que será un año marcado por la logística. Ya se entregaron más de 21 Mt entre cereales y oleaginosas según el sistema Stop, 22% más que el año pasado a la misma altura. En plena cosecha de maíz, a nada de comenzar de forma generalizada las labores en soja, a mitad de camino en cosecha de girasol y con una campaña histórica de trigo, el cupo juega un rol fundamental que se traduce en descuentos sobre las cotizaciones para la descarga inmediata.


El ritmo de comercialización de granos en el mercado interno viene cortado por la misma tijera que el de exportación y descargas de granos, todo traccionado en esencia por la misma dinámica: oferta récord y demanda que convalida, traduciéndose en búsqueda de originación por parte del sector exportador e industrial. De esta forma, las compras de granos en el mercado físico superan las 52 Mt hacia fines de marzo para la campaña 2025/26; esto es, un 46% más que la campaña pasada en igual período y un 30% por encima del promedio para la última década
 

2- Soja: cerrando la 2024/25


El ciclo 2024/25 estuvo marcado comercialmente por el efecto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que modificó el flujo internacional de poroto con los asiáticos pivoteando sobre la soja argentina. Las exportaciones de la campaña cerrarían en 12,4 Mt de soja: 2,7 veces más que la 2023/24, un 88% por encima del promedio para la última década y la segunda mejor marca exportadora de la historia.


La aspiradora china funcionó como un driver de demanda fundamental en el mercado interno que además se encontró altamente solicitado para el procesamiento de porotos en un contexto internacional de elevada demanda por aceites vegetales. Generalmente, la época de mayor competitividad para los porotos argentinos coincide con el inicio de la cosecha, sin embargo, el año pasado, durante los meses de agosto a diciembre del 2025 los embarques de soja superaron las 8,4 Mt, 30% por encima del récord anterior y traccionados completamente por la demanda asiática. Esta dinámica llevó que hacia fines de campaña queden cada vez menos toneladas para procesar.


La molienda total de soja durante el mes de febrero fue de 1,98 Mt según SAGyP, un 25% menos que febrero del 2025 y, sacando la sequía, es la peor performance para el mes en doce años. Sin embargo, teniendo en cuenta la molienda de la campaña hasta febrero y proyectando marzo en base a los niveles de suministros y flujos comerciales por soja, esta Bolsa de Comercio estima que el crushing de la 2024/25 ascendería a 41,6 Mt, apenas por debajo de la campaña pasada y 6% delante del promedio para la última década.

 
Entre los embarques y el procesamiento de la soja, la campaña 2024/25 cerraría con una absorción de 54,1 Mt, la segunda más alta en la historia para los dos principales drivers de demanda de soja argentina. De esta forma, las existencias que pasan para la nueva 2025/26 se estiman en 3,8 Mt. Sin tener en cuenta el 2023, año de la histórica sequía, este nivel de stock final es el más bajo en una década.


3- En línea de largada para la campaña sojera 2025/26, se disparan las importaciones de soja paraguaya


La cosecha de soja está a días de comenzar y se comprometieron 8,5 Mt de la 2025/26 hasta ahora; en línea con el volumen del año pasado pero un 24% debajo del promedio para la última década. Sin una oferta interna generalizada hasta el momento, desde el lado de la demanda, las fábricas locales sí hacen visible su decisión por mantener un volumen operativo estable y esto se evidencia sobre todo en un elevado nivel de absorción de producción proveniente del Paraguay.


En este escenario, el papel de la materia prima importada del país vecino toma mayor relevancia. Paraguay está cerrando lo que se estima podría ser una nueva cosecha récord de más de 11,53 millones de toneladas, con lo cual se presenta bien abastecida para cubrir las necesidades de la industria argentina de crushing


A su vez, este hecho ayuda a explicar las elevadas cifras de importación de soja que se registran hasta el momento. Se estima que para el primer trimestre del año las importaciones de poroto provenientes de nuestros vecinos paraguayos alcancen las 1,4 Mt de porotos de soja, de acuerdo con datos de SENASA

 
Desde el lado paraguayo, nuestros hermanos limítrofes vienen manteniendo un ritmo exportador en máximos de, por lo menos, la última década. Según el USDA, desde Paraguay se exportarían 7,7 Mt esta campaña, la segunda mejor marca de su historia, y que ya habría completado 35% de su programa exportador. Es decir, el total exportado en grano es casi la cuarta parte de la producción estimada para la 2025/26. El dato revela lo abultado de los stocks disponibles para vender al exterior desde ese origen, cumpliendo también con la demanda de materia prima de las plantas de procesamiento locales. En este sentido, la competencia juega como un limitante para las subas del nivel de precios de la oleaginosa ofrecida en el mercado interno.


4- La disparada del petróleo por el conflicto armado en Medio Oriente abre una ventana a los biocombustibles


El conflicto armado en Medio Oriente ya está llegando al mes de duración, y el petróleo fue el principal commodity afectado tanto por las interrupciones en la cadena de suministros como por los ataques iraníes al complejo productivo petrolero de la región, con el WTI subiendo hasta 47%.


Frente a este escenario, mediante la Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía se incrementó el límite máximo de oxígeno en naftas hasta el 5,6% para facilitar las mezclas con mayor contenido de etanol. En este sentido, si bien el corte obligatorio se mantiene en 12%, las petroleras podrían voluntariamente subirlo hasta un 15% para hacer frente al contexto internacional. De efectivizarse este mayor porcentaje de mezcla, el uso doméstico de maíz para producción de etanol podría sumar otro medio millón de toneladas, si se mantuviese la proporción actual de participación respecto a la caña de azúcar, dinamizando inversiones en el sector. 


Estados Unidos, por su parte, reaccionó de manera similar. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. oficializó la entrada en vigor del corte con etanol en naftas del 15% (E15) a nivel nacional. Según las últimas estimaciones del USDA, en Estados Unidos el uso de maíz en etanol explica el 42,5% del consumo interno por el cereal, siendo el segundo mayor factor de demanda para el maíz norteamericano luego del uso forrajero. En la misma sintonía se encuentra el uso de aceite de soja para la producción de biodiesel, donde las expectativas para la campaña estadounidense 2026/27 están puestas a que explique más de la mitad del consumo interno de aceite de soja. En Argentina, en tanto, el uso de maíz para la producción de bioetanol explica entre un 10% y un 14% del consumo interno, según la campaña. 


Así las cosas, el aceite de soja y el maíz encontraron impulso en el mercado de referencia de Chicago. La alta vinculación de ambos cultivos con el sector energético explica el importante dinamismo de los precios en las últimas semanas. 
 

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