exportaciones argentinas

El intercambio comercial creció en diciembre y la balanza cerró el año con saldo positivo

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El comercio exterior argentino mostró una recuperación moderada en diciembre, con un aumento del intercambio del 4,7% interanual y un superávit mensual de US$1.892 millones. Aunque el resultado anual volvió a ser positivo, el saldo de 2025 quedó sensiblemente por debajo del registrado en 2024, reflejando un fuerte crecimiento de las importaciones y un deterioro en los términos del intercambio.

Los datos surgen del último informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En diciembre, el intercambio total —exportaciones más importaciones— alcanzó los US$13.004 millones, impulsado por una suba interanual del 5,7% en las exportaciones y del 3,5% en las importaciones. De esta manera, la balanza comercial acumuló un resultado positivo por vigésimo quinto mes consecutivo.

Un cierre de año con superávit, pero menor al de 2024

Durante todo 2025, las exportaciones totalizaron US$87.077 millones, lo que implicó una suba del 9,3% respecto del año anterior. En paralelo, las importaciones alcanzaron los US$75.791 millones, con un fuerte incremento del 28,9% interanual. Como resultado, el año cerró con un superávit comercial de US$11.286 millones.

Sin embargo, el saldo positivo fue considerablemente menor al de 2024, cuando la balanza comercial había registrado un superávit de US$18.928 millones. La diferencia negativa de US$7.642 millones refleja, principalmente, la aceleración de las importaciones en un contexto de recomposición de la actividad económica y mayor demanda de bienes externos.

En diciembre, las exportaciones sumaron US$7.448 millones y crecieron 5,7% interanual. El incremento se explicó por un aumento del 6,2% en las cantidades exportadas, mientras que los precios registraron una leve caída del 0,5%. Las importaciones, en tanto, alcanzaron los US$5.556 millones, con una suba del 3,5%, impulsada por un crecimiento del 3% en las cantidades y del 0,4% en los precios.

El resultado fue un superávit mensual de US$1.892 millones, US$211 millones superior al de diciembre de 2024, consolidando una secuencia de más de dos años con saldo comercial positivo.

Deterioro de los términos del intercambio y señales de presión externa

A pesar del superávit, el informe del INDEC muestra un deterioro en los precios relativos del comercio exterior. El índice de términos del intercambio cayó 0,9% en diciembre, lo que indica que los precios de las exportaciones evolucionaron peor que los de las importaciones.

Este dato introduce una señal de alerta para la sostenibilidad del superávit comercial en el mediano plazo, ya que una mejora basada únicamente en mayores cantidades exportadas, sin respaldo en precios, puede verse afectada ante cambios en la demanda externa o en las condiciones financieras internacionales.

El crecimiento de las importaciones, que superó ampliamente al de las exportaciones a lo largo de 2025, también anticipa mayores tensiones sobre el saldo comercial si la tendencia se mantiene, especialmente en un contexto de normalización del comercio y mayor apertura de la economía.

Principales socios comerciales: superávit con Estados Unidos e India, déficit con China y Brasil

El desempeño por socios comerciales mostró resultados dispares. Estados Unidos y la India fueron los principales aportantes al saldo positivo, mientras que China, Brasil y la Unión Europea registraron déficits para la Argentina.

Con Estados Unidos, el saldo fue superavitario en US$456 millones, con exportaciones por US$925 millones e importaciones por US$469 millones. En el caso de la India, el superávit alcanzó los US$346 millones, producto de exportaciones por US$454 millones e importaciones por apenas US$107 millones.

En contraste, el comercio con China arrojó un déficit de US$761 millones, con exportaciones por US$761 millones e importaciones que duplicaron ese monto, alcanzando los US$1.522 millones. La Unión Europea también mostró un saldo negativo de US$306 millones, con exportaciones por US$548 millones e importaciones por US$854 millones. Con Brasil, el déficit fue de US$131 millones, tras exportaciones por US$1.007 millones e importaciones por US$1.138 millones.

Impacto económico y perspectivas

El cierre de 2025 con superávit comercial reafirma el rol del sector externo como uno de los principales sostenes macroeconómicos, especialmente en un contexto de restricciones financieras. No obstante, la caída del saldo respecto de 2024, el deterioro de los términos del intercambio y la aceleración de las importaciones plantean desafíos de cara a 2026.

Para los sectores productivos, el aumento del intercambio refleja una mayor actividad, pero también mayor competencia externa. En el plano institucional, los datos del INDEC vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de políticas que fortalezcan el perfil exportador con mayor valor agregado y reduzcan la vulnerabilidad frente a shocks externos.

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Acuerdo UE–Mercosur, la carne vacuna argentina ganaría acceso clave al mercado europeo

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Tras más de 25 años de negociaciones, el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur recibió luz verde para su rúbrica final y abre un escenario de alto impacto para el comercio agroindustrial, en particular para la carne vacuna argentina. En un contexto internacional signado por la incertidumbre geopolítica y la vulnerabilidad comercial, el entendimiento entre ambos bloques aparece como un hecho histórico que promete redefinir el acceso al mercado europeo, con ventajas arancelarias sustanciales para el Mercosur.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el acuerdo permitiría eliminar aranceles a más del 90% del comercio bilateral, favoreciendo a la Unión Europea en exportaciones industriales —vehículos y maquinaria— y ampliando de forma significativa el acceso de productos agropecuarios sudamericanos al mercado comunitario. Dentro de ese esquema, la carne vacuna surge como uno de los bienes más beneficiados, con efectos directos y cuantificables sobre la competitividad exportadora de la Argentina.

Un acuerdo histórico con tensiones y salvaguardias para el agro europeo

El proceso de negociación estuvo atravesado por fuertes resistencias internas en la Unión Europea, particularmente del sector agropecuario, que —con el respaldo activo del Gobierno francés— manifestó su preocupación frente a la competencia de productos sudamericanos elaborados bajo marcos normativos percibidos como menos exigentes.

Como resultado de estas tensiones, el texto final del acuerdo incorpora medidas de salvaguardia orientadas a reforzar el control del mercado europeo y evitar perturbaciones derivadas de las importaciones provenientes del Mercosur. Estas cláusulas fueron clave para destrabar el consenso político necesario y permitir que el acuerdo obtuviera la votación favorable de una mayoría cualificada de los Estados miembros, quedando así habilitado para su firma final por los presidentes de ambos bloques.

Desde el punto de vista institucional, el acuerdo se inscribe en una estrategia más amplia de fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre regiones, en un escenario global marcado por la fragmentación de mercados y la revisión de las cadenas de suministro.

El impacto directo sobre la carne vacuna: cupos, aranceles y ventajas competitivas

Dentro del sector agropecuario, la carne vacuna aparece como uno de los productos con mayor potencial de impacto inmediato. En primer lugar, la eliminación de aranceles prevista en el acuerdo afectaría directamente al contingente Hilton, que actualmente tributa un arancel del 20% al ingresar a la Unión Europea.

Además, el acuerdo asigna al Mercosur un nuevo cupo anual de 99.000 toneladas equivalente carcasa, lo que representa aproximadamente 76.000 toneladas peso producto, a implementarse de manera gradual durante los próximos cinco años. Este contingente estará sujeto a un arancel intracuota del 7,5%, frente a un arancel consolidado fuera de cuota cercano al 50%.

Se trata de un cupo adicional que se sumará progresivamente a los regímenes ya vigentes —Cuota Hilton y Cuota 481—, con diferencias relevantes en sus condiciones. A diferencia de estos esquemas, el nuevo cupo no impondrá restricciones sobre el tipo de alimentación del ganado, ya sea a grano o a pasto. No obstante, sí establece exigencias en materia de conservación, fijando un límite del 55% para productos enfriados, mientras que el volumen restante deberá comercializarse exclusivamente como carne congelada.

Un aspecto aún pendiente es la distribución interna del cupo entre los países del Mercosur. Su administración deberá ser acordada entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, una definición que todavía no fue abordada y que podría convertirse en un nuevo foco de tensión previo a la implementación efectiva del acuerdo.

Un aumento significativo del acceso y un ahorro arancelario inmediato

Considerando los distintos contingentes, el volumen total de acceso al mercado europeo para la carne vacuna del Mercosur quedaría conformado por unas 45.000 toneladas anuales de la Cuota Hilton, hasta 10.000 toneladas de la Cuota 481, y las 76.000 toneladas peso producto del nuevo cupo adicional a partir del quinto año de implementación.

En conjunto, este esquema implicaría que el cupo total de acceso con aranceles de entre 0% y 7,5% se incremente de manera significativa durante los próximos cinco años, con un aumento promedio estimado del 26% anual.

El contraste con las proyecciones europeas resulta elocuente. En su Outlook Agrícola de enero de 2025, la Unión Europea anticipaba importaciones de carne vacuna prácticamente estancadas hacia 2035, con un crecimiento marginal del 0,12% anual. La ampliación del acceso para el Mercosur sugiere, en cambio, una mayor participación de la carne sudamericana en el mercado europeo, apalancada en una ventaja arancelaria decisiva.

Los datos de ejecución refuerzan esta lectura. Según la Comisión Europea, al 31 de diciembre de 2025, el grado de cumplimiento del contingente alcanzaba el 69,3% en la primera mitad del ciclo comercial 2025/26, frente al 45,8% registrado en igual período del ciclo 2024/25.

Al consolidar ambos ciclos comerciales, se observa que durante 2025 los países del Mercosur exportaron en conjunto aproximadamente 49.000 toneladas bajo la Cuota Hilton, sobre un total estimado de 229.000 toneladas embarcadas a la Unión Europea. Esto implica que cerca del 80% de los envíos ingresaron por fuera de cuota, pagando aranceles significativamente más altos.

En el caso de Argentina, que cuenta con una asignación dominante de 29.500 toneladas por ciclo comercial dentro de la Cuota Hilton, las exportaciones fuera del contingente duplicaron en 2025 a las realizadas bajo cuota. Para otros orígenes, especialmente Brasil, los excedentes resultaron aún más significativos.

Estos números muestran que el beneficio del acuerdo sería directo e inmediato, sin necesidad de redireccionar saldos exportables. En una primera etapa, se generaría un ahorro del 20% por la eliminación del arancel Hilton. En una segunda fase, con la incorporación de los nuevos cupos, el ahorro por tonelada podría superar el 40% respecto del arancel consolidado vigente.

Firma, ratificación y un escenario estratégico para 2026

De acuerdo con los últimos comunicados oficiales, el sábado 17 de enero sería la fecha prevista para la firma del texto final del Acuerdo por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y su par del Mercosur, Santiago Peña. Luego, el tratado deberá ser aprobado por los respectivos cuerpos parlamentarios, un proceso que podría concretarse recién durante el segundo semestre del año.

Más allá de los plazos institucionales, el informe destaca que 2026 se perfila como un año de especial trascendencia para el sector de ganados y carnes de la región y, en particular, para la Argentina. Este escenario se potencia por la solidez de los vínculos comerciales con otros mercados clave, como China y Estados Unidos, que junto con la Unión Europea conforman el principal tándem importador de carne vacuna a nivel global.

En ese marco, la eventual concreción de los acuerdos en curso, en línea con una estrategia de apertura comercial, permitiría no solo reducir aranceles y mejorar la competitividad del producto argentino, sino también proyectar un horizonte de mayor certidumbre, previsibilidad e incentivos para la inversión a lo largo de toda la cadena cárnica.

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India importó 3,56 Mt de aceites desde Argentina y consolidó un vínculo clave para el agro

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En 2025, Argentina alcanzó un hito histórico en su comercio agroindustrial al posicionarse como el principal abastecedor de aceites vegetales de la India, el mayor importador mundial de estos productos. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré, el país asiático importó 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales de origen argentino, consolidando un récord de participación y abriendo una ventana estratégica de oportunidades para el complejo oleaginoso nacional.

El dato adquiere relevancia no solo por el volumen exportado, sino también por el contexto global: India concentra una demanda estructural creciente de aceites vegetales para consumo humano y, al mismo tiempo, enfrenta limitaciones productivas internas que refuerzan su dependencia de proveedores externos. En ese escenario, Argentina logró capitalizar su especialización industrial y su capacidad exportadora en derivados de soja y girasol.

India, un gigante importador con demanda estructural creciente

A nivel mundial, India se destaca como el principal importador de aceites vegetales, impulsado por una combinación de factores demográficos, económicos y productivos. Si bien se trata de uno de los mayores productores agrícolas del planeta, su estructura productiva está fuertemente concentrada en legumbres y cereales, con una menor participación relativa de oleaginosas destinadas a la producción de aceites.

De acuerdo con estimaciones del USDA para la campaña 2025/26, India es el segundo productor mundial de trigo, con 117 millones de toneladas, y el primer productor global de arroz, con 152 millones de toneladas. Sin embargo, la producción doméstica de oleaginosas resulta insuficiente para abastecer el consumo interno de aceites, lo que explica la necesidad sostenida de importaciones.

En ese marco, Argentina se consolidó como el principal socio comercial de India en el mercado de aceites vegetales. El país sudamericano explica el 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% de las de aceite de girasol con destino al mercado indio, reforzando un vínculo comercial de alta relevancia estratégica.

Récord de importaciones y liderazgo argentino desde 2002

Durante 2025, India registró importaciones totales de aceites vegetales cercanas a 15,7 millones de toneladas. Dentro de ese volumen, Argentina se convirtió por primera vez desde al menos el año 2002 en el principal abastecedor mundial de estos productos al país asiático.

Las compras de aceites vegetales de origen argentino alcanzaron 3,53 millones de toneladas, un récord histórico en términos individuales para el país sudamericano. El crecimiento se explica, en parte, por la recuperación desde el piso registrado en 2023 y por la capacidad de Argentina de sostener envíos crecientes en un contexto internacional competitivo.

Este desempeño exportador se apoya en una producción conjunta de aceite de soja y girasol estimada en 10,48 millones de toneladas para la campaña 2024/25, el nivel más alto desde al menos el ciclo 2004/05. El dato confirma la capacidad industrial del complejo oleaginoso argentino y su rol como proveedor confiable en mercados de gran escala.

Cambios en la matriz de proveedores y oportunidades para el complejo oleaginoso

El liderazgo argentino se da en un contexto de cambios significativos en la estructura de proveedores de aceites vegetales de India. Indonesia, principal abastecedor de aceite de palma, registró en 2025 el menor volumen de exportaciones hacia India desde 2007, como consecuencia de un crecimiento moderado de su producción y de un fuerte aumento del consumo interno, especialmente para la producción de biocombustibles.

En el caso de Malasia, también enfocada en aceite de palma, las exportaciones se mantienen relativamente estables, sin una expansión significativa de la oferta total anual. En paralelo, se observa un crecimiento paulatino de la demanda india desde Rusia en aceite de girasol, Brasil en aceite de soja y Tailandia en aceite de palma.

En contraste, Ucrania perdió relevancia como proveedor de aceite de girasol, con envíos que cayeron desde el pico de 2,3 millones de toneladas en 2018 hasta 1,1 millones de toneladas en 2025.

Este reordenamiento del mercado internacional refuerza las oportunidades para Argentina, particularmente en aquellos productos donde el país cuenta con ventajas competitivas consolidadas.

Un cambio estructural en la demanda india que favorece a Argentina

El análisis de largo plazo muestra una transformación profunda en el patrón de consumo e importaciones de aceites vegetales de India. A comienzos de los años 2000, las importaciones oscilaban entre 4 y 5,5 millones de toneladas, con una fuerte concentración en el aceite de palma. Sin embargo, desde 2008 se observa un crecimiento sostenido de la demanda, que llevó las importaciones a ubicarse entre 13,7 y 16,6 millones de toneladas en la última década.

En 2024 se alcanzó el récord histórico con 16,6 millones de toneladas, mientras que en 2025 las importaciones habrían retrocedido levemente a 15,7 millones de toneladas, según estimaciones de la SEA para los principales aceites.

El dato más relevante para Argentina es el cambio estructural en la composición de esa demanda. Desde 2014, los aceites de soja y girasol comenzaron a ganar participación de manera sostenida, hasta alcanzar en 2025 un máximo del 53,1% del total importado, según estimaciones preliminares de la SEA.

Ese mismo año, las importaciones indias de aceite de soja y girasol alcanzaron 8,35 millones de toneladas, casi un 50% más que el promedio de la última década. Este fenómeno se vincula con el crecimiento económico del país asiático y la expansión de su clase media, que permitió sustituir el aceite de palma —más barato— por aceites de mayor valor.

Proyección estratégica y agregado de valor para la Argentina

El informe concluye que el actual contexto de demanda de aceites vegetales de India tiende a concentrarse cada vez más en productos donde Argentina posee una fuerte especialización productiva e industrial. Si los indicadores económicos del país asiático se consolidan, se abre una oportunidad significativa para que Argentina incremente no solo la producción, sino también la industrialización y el valor agregado.

En ese sentido, el análisis también señala el potencial de los excedentes de harina como una vía para profundizar la presencia argentina en los mercados internacionales, fortalecer cadenas cárnicas locales y exportar productos con mayor nivel de valor agregado.

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Tras 25 años, la UE habilitó la firma del acuerdo con el Mercosur y Milei habló de “buenas noticias”

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El Gobierno nacional celebró la autorización del Consejo de la Unión Europea para avanzar con la firma del acuerdo Mercosur–UE, un paso clave tras 25 años de negociaciones que, según destacó el Ejecutivo, ampliará exportaciones, atraerá inversiones y acelerará el crecimiento económico. El tratado se firmará el 17 de enero en Paraguay y abre el acceso preferencial a uno de los mercados más grandes del mundo.

Un aval político decisivo tras 25 años de negociación

El presidente Javier Milei celebró el visto bueno del Consejo Europeo con un mensaje contundente: “Siguen las buenas noticias. Fin”. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, calificó el avance como “histórico” y remarcó su impacto práctico para la economía argentina.

En redes sociales, Caputo confirmó que la Argentina firmará el acuerdo el próximo 17 de enero en Paraguay, tras más de dos décadas de negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea. Además, subrayó el rol del Presidente y del equipo diplomático y económico en la concreción del entendimiento, al señalar que permitirá una Argentina “cada vez más libre y más próspera”.

Desde la Cancillería, Pablo Quirno sostuvo que “todos ganamos” y proyectó más comercio, más inversión y más empleo, al tiempo que ratificó la fecha de firma. El Gobierno tomó el avance como un logro propio, enmarcado en una estrategia de inserción internacional basada en reglas claras y previsibilidad.

Acceso preferencial, aranceles y reglas de comercio

Según precisó Caputo, el acuerdo permitirá a los productos argentinos acceder a un mercado de más de 700 millones de personas, que representa el 20% del PBI mundial. En términos arancelarios, destacó que la UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones argentinas y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%, lo que fomentará el comercio, la inversión y la creación de empleo.

El ministro afirmó que el tratado “nivelará a la Argentina” frente a países que ya cuentan con preferencias comerciales con el bloque europeo, como Chile, México, Sudáfrica, Egipto, Marruecos y Ucrania. Además, remarcó que habrá reglas claras que brindarán previsibilidad y transparencia regulatoria, con disposiciones de rápido despacho, facilidades para productos perecederos, reducción de inspecciones físicas y simplificación de procedimientos aduaneros.

Para el Palacio de Hacienda, el acuerdo también facilitará la integración de las PYMES en las cadenas globales de valor, mediante medidas de facilitación del comercio. “Generará mayores oportunidades comerciales para las PYMES, mientras que los consumidores se beneficiarán de una mayor variedad de bienes y servicios a precios competitivos”, aseguró Caputo, quien cerró: “Seguimos trabajando para generar más trabajo e incrementar las exportaciones y el comercio entre la Argentina y el mundo”.

Qué aprobó la Unión Europea y cuáles son los próximos pasos

El Consejo de la Unión Europea aprobó de manera previsional el acuerdo comercial con el Mercosur, despejando un obstáculo central para la ratificación del principio de acuerdo alcanzado por la Comisión Europea con el bloque sudamericano hace algo más de un año. De concretarse, podría crearse la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 720 millones de consumidores potenciales.

El respaldo se logró tras concesiones a Italia, que semanas atrás había puesto en riesgo la aprobación. Así se evitó la conformación de una minoría de bloqueo en el Consejo Europeo, donde se requiere el apoyo de al menos cuatro países que representen más del 35% de la población del bloque. Con ese escollo superado, quedó habilitada la firma por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, prevista para este lunes en Asunción.

El proceso, sin embargo, aún no concluye. El Parlamento Europeo deberá aprobar el tratado en las próximas semanas antes de su entrada en vigor. En ese ámbito, unos 150 eurodiputados (sobre un total de 720) anticiparon que podrían recurrir a la justicia para intentar frenar su aplicación, lo que abre un nuevo frente político e institucional en la etapa final del acuerdo.

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El Gobierno prorrogó hasta marzo de 2026 el arancel cero para exportaciones de aluminio y acero

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El Poder Ejecutivo nacional extendió hasta el 31 de marzo de 2026 la alícuota del 0% del Derecho de Exportación para determinadas mercaderías de aluminio y acero destinadas a países que aplican aranceles de importación iguales o superiores al 45%. La medida, formalizada mediante el Decreto 930/2025 y publicada en el Boletín Oficial el 31 de diciembre, busca sostener la competitividad externa de sectores industriales estratégicos en un contexto internacional marcado por barreras comerciales y prácticas proteccionistas.

La decisión modifica el plazo originalmente fijado por el Decreto 726/2025, que establecía el beneficio hasta el 31 de diciembre de 2025. Con esta prórroga, el régimen especial continuará vigente por tres meses adicionales, mientras persistan las condiciones que afectan el acceso de los productos argentinos de aluminio y acero a determinados mercados internacionales.

Un alivio fiscal para sectores industriales estratégicos

El Decreto 726/2025 había dispuesto fijar en cero por ciento (0%) la alícuota del Derecho de Exportación para ciertas mercaderías vinculadas a los sectores de aluminio y acero, siempre que se exporten a países que, al momento de la operación, apliquen a esos bienes un arancel de importación ad valorem igual o superior al 45%.

Según los considerandos del nuevo decreto, la República Argentina cuenta con capacidades productivas relevantes en ambos sectores, que cumplen un rol estratégico dentro de la estructura industrial nacional por su aporte al volumen exportador, el empleo y el valor agregado. En ese marco, el mantenimiento del arancel cero aparece como una herramienta para amortiguar el impacto de restricciones externas que encarecen el ingreso de estos productos a ciertos destinos.

La prórroga alcanza a las operaciones que se realicen hasta el 31 de marzo de 2026, o hasta que se formalice una reducción del arancel de importación aplicado por los países de destino, lo que ocurra primero, manteniendo intactas las condiciones ya establecidas por la normativa original.

Proteccionismo externo y competitividad exportadora

En los fundamentos del Decreto 930/2025, el Gobierno advierte que en los últimos años diversos países han incrementado significativamente los aranceles de importación sobre productos de aluminio y acero, configurando una forma de proteccionismo que restringe el comercio internacional y afecta de manera directa la competitividad de las exportaciones argentinas.

Ante la persistencia de este escenario, el Ejecutivo consideró necesario prorrogar la vigencia del régimen excepcional para mitigar los efectos adversos sobre el sector exportador. La medida se apoya en las facultades conferidas por el artículo 755 del Código Aduanero (Ley 22.415) y por los artículos 99, incisos 1 y 2, de la Constitución Nacional, que habilitan al Poder Ejecutivo a fijar y modificar derechos de exportación.

Asimismo, el decreto dispone dar intervención a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso de la Nación, conforme a lo establecido por la Ley 26.122, que regula el control parlamentario de los decretos dictados en ejercicio de facultades delegadas.

Impacto económico y posibles repercusiones

La extensión del arancel cero representa un alivio fiscal directo para las empresas exportadoras de aluminio y acero, al reducir el costo tributario de las operaciones dirigidas a mercados con altos niveles de protección. En términos económicos, la medida apunta a preservar márgenes de rentabilidad, sostener flujos de exportación y evitar una pérdida de competitividad frente a proveedores de otros países.

Desde el plano institucional, la decisión refuerza el uso de instrumentos aduaneros y tributarios como respuesta a distorsiones del comercio internacional, mientras se mantiene el seguimiento legislativo a través del Congreso. De persistir las barreras externas, el esquema podría seguir siendo una referencia clave en la política comercial argentina hacia sectores industriales considerados estratégicos.

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