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ARCA simplifica el acceso a beneficios de convenios internacionales para evitar la doble imposición

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reemplazó un régimen vigente desde hace casi tres décadas para acreditar la residencia fiscal de beneficiarios del exterior y acceder a los beneficios previstos en los convenios para evitar la doble imposición. La modificación reduce trámites administrativos, reemplaza declaraciones certificadas por autoridades fiscales extranjeras por certificados de residencia fiscal y redefine las responsabilidades de empresas pagadoras y agentes de retención.

La medida, oficializada mediante la Resolución General 5855/2026, tendrá impacto directo sobre compañías argentinas que contratan servicios, pagan regalías, intereses, asistencia técnica, licencias o cualquier otro concepto alcanzado por los acuerdos tributarios internacionales firmados por Argentina.

Para sectores exportadores, empresas industriales con vínculos internacionales, firmas tecnológicas y grupos económicos con operaciones transfronterizas, el cambio implica una simplificación operativa que reduce costos de cumplimiento y brinda mayor previsibilidad fiscal.

Menos burocracia para aplicar convenios de doble imposición

Hasta ahora, los beneficiarios del exterior debían presentar una declaración jurada específica certificada por la autoridad tributaria de su país de residencia para acceder a los tratamientos especiales previstos en los convenios internacionales.

Con la nueva normativa, ARCA adopta un criterio alineado con estándares internacionales: será suficiente presentar un certificado de residencia fiscal emitido por la autoridad competente del país correspondiente.

Si ese certificado no establece un período de vigencia, tendrá validez por 12 meses desde su emisión.

La resolución también reconoce mecanismos digitales de verificación. Cuando el país de origen disponga de sistemas electrónicos oficiales que permitan corroborar la autenticidad del certificado, no será necesaria la apostilla ni la legalización consular.

Para las empresas argentinas que operan con proveedores internacionales, esta modificación elimina pasos burocráticos que frecuentemente demoraban pagos o generaban contingencias fiscales.

Impacto para empresas exportadoras e industrias con operaciones globales

La medida adquiere relevancia en un contexto donde muchas compañías argentinas incrementaron su integración con mercados externos.

Las empresas alcanzadas deberán seguir exigiendo documentación respaldatoria, pero bajo un esquema más simple y homogéneo.

Entre los cambios más relevantes aparecen: se reemplaza el antiguo formulario certificado por un certificado de residencia fiscal. Se admiten mecanismos digitales de validación internacional. Se simplifican los procesos para pagos recurrentes bajo un mismo contrato. Se mantiene la obligación de conservar documentación respaldatoria para eventuales fiscalizaciones. Se establece un procedimiento claro para recuperar retenciones practicadas en exceso.

Desde la perspectiva empresarial, la principal ventaja es la reducción de riesgos asociados a errores formales que podían derivar en retenciones más elevadas que las previstas en los tratados internacionales.

Qué deben hacer las empresas argentinas

La resolución traslada parte de la responsabilidad de control a los sujetos pagadores locales.

Las compañías deberán solicitar y conservar: El certificado de residencia fiscal vigente, la declaración jurada identificatoria de la operación, los contratos o documentación comercial que respalden la transacción y toda la información relacionada con la aplicación del beneficio tributario. La documentación deberá estar disponible ante eventuales requerimientos de fiscalización de ARCA.

La norma también aclara que, si no se presenta el certificado correspondiente antes del pago, la empresa deberá practicar la retención plena prevista por la Ley del Impuesto a las Ganancias, sin aplicar los beneficios contemplados en los convenios internacionales.

Para grupos económicos con proveedores o accionistas extranjeros, la actualización obliga a revisar procesos internos de compliance tributario y documentación contractual.

Un cambio técnico con impacto en competitividad

Aunque se trata de una modificación de carácter procedimental, el efecto económico puede ser significativo para sectores intensivos en comercio internacional.

Las industrias exportadoras, empresas de software, firmas de servicios basados en conocimiento, compañías forestales, agroindustriales y manufactureras que mantienen relaciones contractuales con proveedores, consultores o inversores extranjeros suelen depender de la correcta aplicación de los convenios para evitar la doble imposición para optimizar sus estructuras de costos.

La simplificación impulsada por ARCA apunta a reducir fricciones administrativas sin modificar los beneficios fiscales ya existentes.

Para economías regionales como las del NEA, donde crecen las operaciones vinculadas a exportaciones forestales, servicios tecnológicos y cadenas agroindustriales con inserción internacional, la medida representa una mejora en la operatoria diaria de las empresas más integradas al comercio exterior.

El desafío ahora estará en la implementación práctica del nuevo esquema y en la capacidad de las empresas para adaptar rápidamente sus procedimientos internos. La simplificación normativa reduce cargas administrativas, pero también exige mayor organización documental para evitar contingencias tributarias. A medida que aumente la internacionalización de las empresas argentinas, la eficiencia en la aplicación de los convenios de doble imposición se convertirá en un factor cada vez más relevante para la competitividad.

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Caputo apuesta a un ciclo de crecimiento acelerado y afirmó que “lo peor ya pasó” para la economía argentina

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En una exposición de fuerte contenido económico y político ante empresarios reunidos en el CAMBRAS Business Day 2026, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó una defensa integral del programa económico del Gobierno de Javier Milei y sostuvo que la Argentina atraviesa una transformación estructural que permitirá consolidar un ciclo prolongado de crecimiento, inversión y generación de empleo.

El mensaje estuvo dirigido principalmente al sector privado, al que convocó a acelerar decisiones de inversión en un escenario que, según su visión, ya dejó atrás los principales riesgos macroeconómicos heredados de la gestión anterior. “La bomba atómica que heredamos ya se desactivó. Hoy no hay riesgo de explosión económica”, sintetizó el titular del Palacio de Hacienda.

La presentación se produjo en un contexto donde el Gobierno busca consolidar señales de recuperación tras más de dos años de ajuste y reordenamiento macroeconómico. Caputo destacó que la recaudación comenzó a recuperarse, que la inflación continúa desacelerándose y que los salarios volvieron a mostrar mejoras reales. Además, remarcó que la reglamentación de la reforma laboral debería impulsar una mayor formalización del empleo.

Uno de los puntos centrales de su exposición fue la evolución de la actividad económica. Según explicó, la serie de tendencia-ciclo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra 24 meses consecutivos de crecimiento, una dinámica que, aseguró, no se registraba desde hace más de quince años.

“¿Significa que todo está bien? No. Pero sí significa que vamos bien. Y si tenemos en cuenta de dónde venimos, diría que vamos extremadamente bien”, afirmó.

Caputo insistió en que la administración Milei no está ejecutando una corrección coyuntural sino un cambio profundo de régimen económico.

Según describió, el modelo anterior se sustentaba en una economía cerrada, con escasa competencia, baja inversión, salarios deprimidos y precios elevados. En contraposición, sostuvo que el nuevo esquema se apoya en tres pilares: inversión, exportaciones y competencia.

Para ilustrar esa transformación recordó que a fines de 2023 gran parte de los salarios se ubicaban en torno a los 300 dólares mensuales, mientras que bienes básicos para la producción y el consumo se encontraban entre los más caros de la región.

“El problema no era que protegíamos industrias exitosas. Lo que se protegían eran negocios financiados por consumidores que pagaban precios exorbitantes”, señaló.

En esa línea, aseguró que la apertura económica comenzó a generar una reducción de precios relativos en sectores como indumentaria, calzado, equipamiento para el hogar y medicamentos, mientras los salarios recuperan capacidad de compra.

El fin de la “restricción externa”

Uno de los conceptos históricos de la economía argentina que el ministro buscó desmontar fue el de la denominada “restricción externa”.

Durante décadas, distintos gobiernos justificaron controles cambiarios, restricciones a las importaciones y cepos financieros argumentando la insuficiencia de dólares para sostener el crecimiento.

Caputo afirmó que esa lógica quedó atrás.

“Hoy hay dólares para importar, para girar dividendos, para ahorrar y aun así el Banco Central sigue comprando divisas”, aseguró.

El ministro destacó que la autoridad monetaria acumula reservas a un ritmo cercano a los 100 millones de dólares diarios y afirmó que la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional ya se encuentra prácticamente cumplida.

La explicación, sostuvo, radica en la recuperación de sectores exportadores estratégicos y en el potencial que comienza a desplegarse en energía y minería.

Energía, minería y el nuevo motor de divisas

Uno de los pasajes más optimistas de la exposición estuvo vinculado al potencial exportador de la Argentina.

Caputo aseguró que hacia 2031 el saldo comercial conjunto de energía y minería podría alcanzar los 60.000 millones de dólares anuales, cifra que consideró incluso conservadora frente a la magnitud de los proyectos actualmente en ejecución.

Según precisó, cuando se realizaron las primeras estimaciones existían proyectos por unos 85.000 millones de dólares. Hoy, afirmó, la cartera supera los 140.000 millones, con una participación creciente del sector energético.

A ello sumó indicadores positivos en exportaciones industriales, agroindustriales, servicios y ventas externas de pequeñas y medianas empresas.

Para el funcionario, la combinación de estabilidad macroeconómica, reducción de regulaciones y menor presión tributaria terminará generando un salto de competitividad capaz de acelerar significativamente el crecimiento económico.

La disputa por la velocidad de la recuperación

Aunque reconoció que la economía ya crece a tasas cercanas al 4% anual, Caputo consideró que el país podría expandirse entre 7% y 8% por año si logra acelerar el proceso de reconversión productiva.

En ese punto identificó como principal obstáculo la persistencia de cierto escepticismo en empresarios e inversores, producto de décadas de inestabilidad económica.

Por ello insistió en transmitir previsibilidad sobre la continuidad del programa económico y aseguró que las bases fiscales, monetarias y financieras construidas durante los primeros años de gestión permiten proyectar una expansión sostenida.

“La economía va a seguir mejorando porque en economía no hay casualidad. Hay causalidad. Si hacés las cosas bien, los resultados llegan”, afirmó.

El componente político: críticas al kirchnerismo y respaldo a Milei

La parte final de la presentación estuvo marcada por definiciones políticas contundentes.

Caputo descartó cualquier posibilidad de retorno del kirchnerismo al poder y sostuvo que la sociedad argentina ya identificó al modelo económico anterior con una etapa de crisis y deterioro.

“El kirchnerismo no es una opción para la mayoría de los argentinos”, afirmó.

Incluso planteó que, aun frente a eventuales shocks externos o dificultades económicas, no visualiza condiciones para una reversión política del rumbo actual.

En ese contexto destacó el liderazgo de Javier Milei como garante de la continuidad del programa económico y atribuyó al Presidente el coraje político necesario para sostener las reformas.

Más allá de los indicadores coyunturales, el mensaje central del ministro estuvo orientado al mediano plazo.

Caputo aseguró que la Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica y sostuvo que el país podría convertirse en una de las economías de mayor crecimiento del mundo durante las próximas décadas.

Con una visión marcadamente optimista, afirmó que 2027 mostrará una realidad económica muy diferente a la que hoy proyecta gran parte del mercado y consideró que la combinación de equilibrio fiscal, expansión exportadora, inversiones récord y estabilidad monetaria permitirá consolidar un ciclo de crecimiento sostenido.

“Estamos viviendo un cambio de época. Argentina va a ser el país que más oportunidades ofrezca durante los próximos treinta años”, concluyó.

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El precio global del carbono superó los US$107.000 millones y acelera la presión sobre las economías exportadoras

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El Banco Mundial confirmó que los mecanismos de fijación del precio del carbono triplicaron su recaudación en una década y ya cubren casi el 30% de las emisiones globales. El avance de estos sistemas empieza a redefinir competitividad, comercio exterior y acceso a financiamiento para sectores productivos intensivos en energía y recursos naturales.

Según un informe del Grupo Banco Mundial publicado el pasado 19 de mayo, los ingresos derivados de la fijación del precio del carbono se triplicaron en la última década: aumentaron de menos de US$30.000 millones en 2016 a movilizar más de US$107.000 millones para presupuestos públicos en 2025.

En el informe anual titulado State and Trends of Carbon Pricing 2026 (Situación y tendencias de la fijación del precio del carbono 2026) se revela que actualmente existen 87 políticas de fijación de precios del carbono en el mundo, un aumento de siete con respecto al año anterior. Asimismo, se muestra que todas las grandes economías de ingreso mediano han implementado o tienen previsto implementar mecanismos de fijación directa del precio del carbono. India y Viet Nam son los países que realizaron avances más significativos en este ámbito en 2025. En la publicación también se señala que los precios directos del carbono han crecido un 7% desde la edición del año pasado del informe y que se han duplicado en la última década. El precio promedio del carbono es ahora de casi US$21/tCO2e.

Un poco más del 29% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en todo el mundo están ahora cubiertas por mecanismos de fijación directa del precio del carbono. Esta cifra aumentaría a alrededor de un tercio si los instrumentos actualmente en desarrollo se implementaran en más economías emergentes importantes.

“La fijación del precio del carbono y los mercados de carbono pueden desempeñar un papel importante al permitir que los países determinen su propia matriz energética”, dijo Paschal Donohoe, director gerente y oficial principal de Conocimientos del Grupo Banco Mundial. “Cuando están bien diseñados, pueden ayudar a impulsar la eficiencia y la innovación, al tiempo que movilizan recursos para las prioridades de desarrollo. Durante más de 20 años, este informe ha ayudado a los responsables de formular políticas y al sector privado a comprender mejor la evolución de estos mercados y las oportunidades que representan”.

En los mercados de créditos de carbono, el volumen total de las emisiones de créditos de carbono aumentó un 8% entre 2024 y 2025. En tanto, los precios de los créditos de carbono disminuyeron levemente durante 2025, pero algunos tipos de proyectos continuaron teniendo un sobreprecio, incluidos aquellos que pueden ser utilizados por aerolíneas internacionales o proyectos de conservación forestal y reforestación con alta calificación.

El Grupo Banco Mundial se ha comprometido a ayudar a los países a alcanzar sus propios objetivos de desarrollo para facilitar la creación de empleo y promover el crecimiento sostenible. Un área de apoyo es el creciente acceso al financiamiento disponible a través de los mercados de carbono. A tal fin, el Departamento de Clima del Grupo Banco Mundial complementa sus servicios básicos de financiamiento y asesoría con productos clave que respaldan a los clientes a lo largo de la cadena de valor de las soluciones climáticamente inteligentes.

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FMI aprueba la revisión del acuerdo y libera USD 1.000 millones para Argentina

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La aprobación de la segunda revisión del acuerdo entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional destrabó un desembolso inmediato de USD 1.000 millones, una señal política y financiera que fortalece la estrategia del Gobierno de Javier Milei para sostener la estabilización macroeconómica y evitar tensiones cambiarias en un año de mayor fragilidad política y menor margen fiscal.

El directorio del organismo validó el rumbo fiscal y monetario del equipo encabezado por Luis Caputo, aunque dejó una advertencia explícita: las reservas internacionales todavía siguen por debajo de las metas comprometidas y el programa continúa expuesto a riesgos externos y domésticos.

Para Misiones, el impacto excede la discusión financiera nacional. La señal del FMI influye directamente sobre tres variables sensibles para la economía provincial: tipo de cambio y competitividad fronteriza. Costo financiero y nivel de consumo. Y perspectivas exportadoras para yerba, madera y economía del conocimiento

Reservas, dólar y frontera: el verdadero termómetro

El desembolso permitirá reforzar las reservas del Banco Central de la República Argentina en un contexto donde el Gobierno busca consolidar la desaceleración inflacionaria sin una devaluación brusca.

Ese punto es especialmente sensible para Misiones por su condición de provincia fronteriza con Brasil y Paraguay. A diferencia del AMBA, la economía misionera convive diariamente con diferencias cambiarias y tributarias que alteran precios, consumo y rentabilidad comercial.

Las llamadas asimetrías fronterizas describen justamente esa diferencia estructural de costos, presión impositiva y valor cambiario entre países limítrofes. Cuando el peso se aprecia o el dólar se estabiliza artificialmente, el comercio misionero pierde competitividad frente a Encarnación o ciudades brasileñas.

Por eso, el aval del FMI tiene una lectura dual en la provincia: En el corto plazo, reduce el riesgo de una corrida cambiaria. Pero si el tipo de cambio continúa atrasándose frente a la inflación regional, puede profundizar la pérdida de competitividad del comercio local.

El organismo destacó que el Gobierno avanzó en una mayor flexibilidad cambiaria y en la acumulación de reservas, aunque reconoció que la meta de reservas netas no se cumplió a fines de 2025.

El mensaje político del FMI: respaldo con condiciones

El dato más relevante del comunicado no es solamente financiero. El Fondo explicitó respaldo político al rumbo reformista del Gobierno argentino.

La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, destacó los avances en desregulación económica, reformas laborales y cambios tributarios, además de pedir continuidad en el ajuste fiscal.

Pero también introdujo un elemento clave para las provincias: el fortalecimiento de los marcos fiscales provinciales y municipales.

Ese punto anticipa una discusión que impactará directamente sobre gobernadores e intendentes: presión para ordenar cuentas públicas, menor margen para gasto discrecional, y necesidad de sostener infraestructura con recursos propios.

Para Misiones, que históricamente reclama compensaciones por su condición fronteriza y baja participación relativa en coparticipación, el escenario puede tensionar aún más la relación financiera con la Nación.

Aunque el FMI destacó la desaceleración inflacionaria y la reducción de la pobreza, el impacto real sobre el consumo todavía es heterogéneo.

Si la estabilización logra reducir inflación sin salto cambiario, podría mejorar gradualmente el crédito al consumo y la previsibilidad comercial. Pero si el ajuste fiscal continúa deprimiendo ingresos y actividad, el comercio fronterizo seguirá bajo presión.

El dato que sigue de cerca el empresariado local es otro: cuánto tiempo puede sostenerse este esquema sin una nueva tensión cambiaria.

El Banco Central acelera compras y busca sostener confianza

El comunicado llega mientras el Banco Central acumula compras récord de divisas. Según los datos oficiales, la autoridad monetaria ya superó los USD 8.800 millones acumulados desde enero y mantiene una extensa racha de saldo positivo en el mercado cambiario.

Ese proceso es central para el FMI porque las reservas funcionan como respaldo frente a eventuales shocks financieros o políticos. Sin embargo, el organismo dejó claro que la estabilidad todavía depende de: mantener superávit fiscal, sostener acumulación de reservas, continuar reformas estructurales, y recuperar acceso genuino a mercados internacionales.

El desembolso de USD 1.000 millones no modifica por sí solo la economía real de Misiones, pero sí reduce un riesgo inmediato: una nueva crisis cambiaria de corto plazo.

La pregunta de fondo para el sector productivo provincial pasa por otro lado: si el programa económico podrá sostener estabilidad sin deteriorar competitividad regional en una provincia donde frontera, logística y presión fiscal pesan más que en el centro del país.

El próximo trimestre será determinante para medir si la baja inflacionaria comienza a traducirse en recuperación del consumo y crédito productivo, o si la estabilidad macro queda limitada al frente financiero mientras persiste la fragilidad de la economía real.

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Trump, Xi y la sequía en EE.UU. empujan una pulseada global que redefine el mercado de granos

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La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la geopolítica volvió a ocupar el centro de la escena agrícola mundial. La tensión comercial entre Estados Unidos y China, la crisis hídrica sobre el trigo norteamericano y la fuerte apuesta alcista de los fondos especulativos en Chicago alteran el equilibrio del mercado y abren una ventana para Sudamérica, incluida Argentina.

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping volvió a poner al comercio agrícola en el núcleo de la disputa estratégica entre las dos mayores potencias del mundo. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las compras chinas de soja estadounidense atraviesan uno de sus niveles más bajos en casi dos décadas, mientras Brasil consolida su liderazgo exportador y Argentina recupera margen para volver a colocar mayores volúmenes de soja en el mercado asiático.

El dato político detrás del movimiento comercial es relevante: China llega a la negociación con stocks récord de soja en puertos y con una dependencia menor de Estados Unidos gracias a la cosecha histórica brasileña. Esa combinación debilita el poder de presión comercial de Washington y reconfigura el mapa global de abastecimiento.

La geopolítica define el rumbo de los granos

Con la cumbre entre Trump y Xi Jinping en el centro de la escena, el USDA dio sostén al trigo al proyectar para 2026/27 la producción estadounidense más baja desde 1973. Los fondos en Chicago acumulan a mayo la apuesta alcista más alta de la historia.

Las compras chinas de soja estadounidense, bajo serias dudas

El foco de los mercados esta semana estuvo puesto sobre la cumbre entre Trump y Xi-Jinping en China, que tuvo como uno de los capítulos más importantes en lo que respecta al agro las negociaciones por el futuro de las compras de soja de China a Estados Unidos. 

Como poder de fuego, el gigante asiático está bien abastecido de porotos registrando los stocks de soja en puertos chinos son los más altos de la historia, alcanzando 8,6 millones de toneladas, según Refinitiv, al tiempo que la cosecha récord en Brasil habilita el abastecimiento desde países proveedores sustitutos. 

En efecto, Brasil embarcó cerca de 55,93 Mt en soja desde enero a la fecha, un récord histórico para el acumulado de los primeros cinco meses del año. 

Como contracara, hasta el 7 de mayo Estados Unidos vendió a China 11,87 millones de toneladas de porotos, consolidando su nivel más bajo desde la 2006/07 y cerca de la mitad de lo exportado para la misma altura de la campaña 2024/25. 

En este escenario de menores compras chinas de soja estadounidense y un mayor interés por la producción sudamericana, la ventana también queda abierta para que Argentina vuelva a vender grandes volúmenes de la materia prima al gigante asiático. Hacia adelante quedará por seguir la evolución de las ventas hacia ese destino, que difícilmente alcancen lo visto en 2025, pero aun así podrían ser significativas. 


El trigo en Estados Unidos sufre del déficit hídrico

Las cifras reveladas en el informe WASDE del martes fueron sorpresivas para el sector. En esta edición, el USDA reveló sus primeras proyecciones de oferta y demanda para la nueva campaña 2026/27. Si bien entre los analistas ya era bien sabido que habría una reducción en la cifra de producción, y una pista para ello se encontró en el informe Outlook de febrero – que arrojó que el área sembrada de con trigo sería la más baja desde 1919-, no veían venir la cifra que finalmente arrojó el informe.

La perspectiva preliminar de producción de trigo en febrero era de 50,6 Mt, aunque con el pasar de las semanas y observando la complicada coyuntura climática de sequía que atravesaban los cultivos, el guarismo fue puesto en duda por los técnicos. De esta forma, los analistas apostaron a menos y estimaban una cosecha norteamericana 2026/27 en 47,2 millones de toneladas. Sin embargo, USDA terminó proyectando una cosecha trigo de 42,5 Mt para la 2026/27. De concretarse, esta cifra representaría un recorte productivo de 21% respecto a la 2025/26 y sería el valor más bajo desde la campaña 1972/73.

El gran recorte a la cifra de producción se enmarca en la compleja coyuntura climática que afecta al trigo de invierno norteamericano. En los últimos meses el agro norteamericano siguió con cierta preocupación el desarrollo del cultivo, viendo como dos variables evolucionaban negativamente: por un lado, el trigo en condiciones buenas a excelentes decrecía semana a semana, y por el otro, como el trigo bajo sequía crecía sin parar. Si bien se esperaban lluvias que aliviaran la situación del cultivo de invierno, estas finalmente llegaron en cantidades insuficientes y en un timing que tampoco dio margen para salvar los rindes. 

En el gráfico anterior se observa cómo, para el 5 de mayo, el porcentaje de trigo bajo sequía alcanzó un 71% y es un máximo a esta altura del año, de acuerdo con datos de NASS-USDA. Asimismo, el lunes se publicó el informe de Seguimiento de Cultivos del mismo organismo oficial, en el que se reveló que el trigo en condiciones de buenas a excelentes es tan solo de 28%, y el dato fue a contramano del 32% que esperaban los analistas privados. El panorama ya se mostraba desalentador y el WASDE del martes terminó de confirmar las preocupaciones de los operadores. Una cifra revelada en este informe, que pone mayor foco en la situación actual del trigo rojo duro de invierno -la variedad más afectada por la sequía-, USDA proyectó que se levantaría el volumen más bajo desde 1957 para este cultivo invernal.

En Chicago, la reacción en precios fue abrupta: el contrato de trigo más operado subió un 7% intradiario y terminó en su nivel más alto en dos años.


Los fondos de Chicago nunca estuvieron tan comprados en un contexto de alta incertidumbre

La continuidad de la guerra en Medio Oriente deja como saldo -hasta ahora- una importante pérdida de capacidad productiva en sectores estratégicos para la economía mundial. Ante los serios daños que el conflicto armado dejó sobre el aparato productivo de hidrocarburos y la logística, se teme que el mundo converja a precios estructuralmente más altos para el petróleo y sus derivados. 

En este escenario, los commodities agrícolas no fueron la excepción y fondos especulativos de Chicago compraron masivamente contratos, anticipando una suba de los precios. Así, al jueves de esta semana, los fondos registran la posición neta comprada más grande de la historia para esta altura del año, como vemos en la siguiente imagen. 

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