El Ministerio de Economía aprobó el ingreso al RIGI del proyecto de ampliación del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno —ex Néstor Kirchner— impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS), con una inversión comprometida de USD 550 millones y el objetivo de incrementar en 14 millones de metros cúbicos diarios la capacidad de transporte de gas desde Vaca Muerta.
La decisión no sólo consolida al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta de atracción de capitales para infraestructura energética. También marca un cambio estructural en la lógica económica argentina: el Gobierno empieza a priorizar obras destinadas a aumentar exportaciones y disponibilidad energética antes que proyectos de infraestructura tradicional financiados por el Tesoro.
Para Misiones y el NEA, el impacto no será directo en términos de producción gasífera, pero sí puede alterar variables clave para la competitividad industrial, logística y energética regional. El proyecto aprobado permitirá ampliar la capacidad de evacuación del gas de Vaca Muerta desde Neuquén hacia Buenos Aires mediante nuevas plantas compresoras sobre el Tramo I del gasoducto.
La apuesta oficial es clara: aumentar transporte de gas para reducir costos energéticos internos, sustituir importaciones y ampliar saldos exportables.
El RIGI entra en fase real
La aprobación del proyecto de TGS representa uno de los primeros casos de infraestructura energética de gran escala que obtiene formalmente los beneficios del RIGI.
La iniciativa contempla:
USD 550 millones de inversión total
USD 513 millones computables bajo régimen RIGI
Plazo de obra estimado: 18 meses
Inicio operativo previsto: abril de 2027
Participación mínima de proveedores locales: 20%
El esquema otorga beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros, incluyendo facilidades para importar equipamiento y estabilidad normativa de largo plazo.
El punto central para el mercado es político: el Gobierno busca mostrar que el RIGI puede transformarse en una plataforma concreta para destrabar inversiones que durante años quedaron condicionadas por volatilidad macroeconómica, restricciones cambiarias y litigios regulatorios.
El dato financiero que sigue el mercado
El Banco Central avaló el proyecto al concluir que la demanda de divisas asociada a la inversión “no afecta la sostenibilidad del sector externo ni las reservas”.
Ese punto es central porque revela el nuevo criterio oficial para aprobar grandes proyectos: inversiones privadas, financiamiento externo, capacidad exportadora, y bajo impacto fiscal directo.
A diferencia de los viejos modelos de obra pública, el esquema RIGI traslada gran parte del riesgo financiero al sector privado mientras el Estado ofrece estabilidad jurídica y beneficios regulatorios.
El mensaje hacia inversores internacionales es evidente: Argentina intenta reconstruir credibilidad ofreciendo reglas de largo plazo para sectores estratégicos.
Un cambio profundo en la infraestructura argentina
La obra también tiene una lectura geopolítica interna.
Durante años, la restricción energética funcionó como límite estructural para el crecimiento industrial argentino. La falta de capacidad de transporte obligaba a importar combustibles caros incluso teniendo reservas abundantes en Vaca Muerta.
Con esta ampliación, el Gobierno apunta a resolver parte de ese cuello de botella.
La discusión ya no pasa sólo por producir gas, sino por transportar más volumen hacia centros industriales y mercados externos.
Para provincias alejadas de los grandes polos industriales, el desafío será evitar quedar afuera del nuevo mapa de inversiones.
Misiones tiene oportunidades potenciales en: biomasa, industria forestal, logística regional, y exportaciones con valor agregado. Pero necesitará infraestructura, competitividad tributaria y costos energéticos sostenibles para aprovechar un eventual ciclo de expansión energética nacional.
El RIGI puede acelerar inversiones concentradas en sectores extractivos y transporte. La incógnita es si esa dinámica logrará derramar competitividad hacia economías regionales periféricas o si consolidará aún más las diferencias entre el centro energético y las provincias de frontera.
En un contexto global que vuelve a tensionarse hacia el proteccionismo, el economista surcoreano Ha-Joon Chang reaviva un debate central para la Argentina: qué tipo de modelo económico permite crecer de manera sostenida.
Autor de Patear la escalera, uno de los textos más influyentes de la economía heterodoxa, Chang sostiene que las recetas de liberalización extrema no tienen antecedentes exitosos en la historia económica mundial. Y advierte que el país enfrenta problemas mucho más profundos que la inflación.
“La alta inflación es un problema menor ante las debilidades estructurales de la Argentina a largo plazo”, señaló en un reportaje con Alejandro Rebossio de ElDiarioAr.
El mito del libre mercado
El núcleo del planteo de Chang es histórico: las economías desarrolladas no crecieron bajo esquemas de libre mercado, sino mediante políticas activas del Estado.
“Todos los países ricos de hoy se enriquecieron usando políticas que recomendaban a los países en desarrollo no usar”, describe.
Según el economista, potencias como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur aplicaron durante décadas altos niveles de proteccionismo, subsidios y regulación para consolidar sus industrias. Recién después, ya consolidadas, promovieron el libre comercio a nivel global.
Esa lógica, sintetizada en la metáfora de “patear la escalera”, vuelve hoy a escena en un mundo que abandona progresivamente el consenso liberal de los años noventa.
Para Chang, el escenario internacional actual confirma su tesis. Las economías centrales están reintroduciendo políticas industriales activas ante el avance de China.
“Los países occidentales están usando proteccionismo y subsidios ellos mismos. Ya ni siquiera pueden ser hipócritas”, explica.
Sin embargo, advierte que el caso estadounidense presenta debilidades estructurales: la falta de inversión productiva y el predominio de la lógica financiera.
“Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas. Perdieron la capacidad de invertir”, remarca.
“En el caso de Estados Unidos, básicamente no hay una política real. Lo que Estados Unidos está haciendo es explotar su posición como el mercado más grande del mundo para amenazar a otros países con acceso limitado a su mercado mediante barreras arancelarias y forzar a otros países a no competir con empresas americanas o a invertir en Estados Unidos para construir capacidades manufactureras allí. Podría decir que esto es una versión geriátrica de la protección de la industria infantil. La protección de la industria infantil es la idea de que, de la misma manera que necesitamos proteger y nutrir a nuestros hijos hasta que crezcan y puedan competir en el mercado laboral, los gobiernos de países en desarrollo necesitan proteger y nutrir sus industrias jóvenes antes de que puedan desarrollarse y competir en el mercado mundial. No podíamos competir con lo mejor, no sé, las empresas automotrices coreanas en los 70 o las empresas textiles americanas en los 1850, pero teníamos que hacerlo algún día. Y vamos a proteger nuestras industrias para que puedan invertir, aumentar la productividad y eventualmente volverse internacionalmente competitivas. Lo que está haciendo Trump es como tener un hijo de 55 años que fracasó en su negocio porque no estaba invirtiendo, estaba gastando dinero en jets privados, yates y casinos en Las Vegas. Ahora su negocio está en problemas. Entonces su padre llega y dice: “OK, te voy a ayudar porque quiero hacerte grande otra vez. Voy a impedir que empresas extranjeras compitan contigo poniendo muros arancelarios. Y también voy a forzar a algunos de estos tipos, coreanos, japoneses, alemanes, a invertir en tu empresa”. El problema es que este tipo no tiene incentivos para mejorar su desempeño porque no hay condiciones. En los últimos 25, 30 años, las empresas americanas han dejado de invertir. Distribuyeron el 90-95% de sus ganancias a accionistas en forma de dividendos muy altos y recompras de acciones, lo que significa que la empresa compra sus propias acciones para que suban los precios y los accionistas puedan obtener ganancias extra vendiendo sus acciones. Perdieron la capacidad de invertir. Entonces, a menos que hagas que estas empresas vuelvan a invertir, no van a poder revivir su competitividad”, detalla.
Milei y el experimento argentino
El economista es categórico sobre el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei:
“No hay ningún país que haya tenido éxito con este tipo de políticas liberales que está implementando el gobierno del señor Milei”.
Chang ubica este proceso en una secuencia histórica conocida para América Latina, donde la región ha funcionado como laboratorio de reformas de mercado.
“Argentina ya lo intentó, bajo la dictadura militar, con Carlos Menem. No funciona”.
Incluso desarma el caso de economías consideradas “liberales”, como Singapur, al señalar el fuerte rol estatal en su estructura productiva.
Más allá del debate ideológico, Chang identifica un núcleo estructural que explica la recurrencia de crisis en Argentina: la falta de divisas.
“Argentina no desarrolló la capacidad de exportar más allá de commodities primarios”.
El problema, según explica, es cíclico: cada vez que la economía crece, aumenta la necesidad de importar insumos, tecnología y bienes de capital, lo que genera tensiones en la balanza de pagos.
“Apenas crecés unos años, tenés crisis de balanza de pagos”.
Este diagnóstico conecta con una de las restricciones históricas del país y explica por qué las soluciones basadas exclusivamente en estabilización macroeconómica resultan insuficientes.
Sobre el rol de sectores como energía y minería, el economista introduce un matiz clave: pueden aportar divisas en el corto plazo, pero no resuelven el problema estructural.
“En el corto plazo puede ayudar. Pero el petróleo va a ser un activo varado”.
Chang advierte sobre la transición energética global y el desarrollo tecnológico, que podrían reducir la demanda de recursos estratégicos como hidrocarburos e incluso litio.
“Los chinos ya están desarrollando baterías de sodio. Cuando eso pase, la demanda de litio va a colapsar”.
Frente a este escenario, el economista plantea que el desarrollo requiere una estrategia activa, focalizada y con condiciones claras.
“La política industrial tiene que ser focalizada. La protección general no funciona”.
El modelo exitoso, según explica, combina protección selectiva, inversión en infraestructura, desarrollo tecnológico y formación de capital humano, con exigencias concretas de desempeño al sector privado.
Chang también describe un cambio profundo en el orden global: el avance de China, el debilitamiento del multilateralismo y la emergencia de un sistema más multipolar.
“Hoy los países en desarrollo tienen diferentes opciones. Si juegan inteligentemente, pueden mejorar sus posiciones”.
Sin embargo, advierte que la Argentina sigue atrapada en debates del pasado.“Me da pena que Argentina esté atrapada en debates de los 80 y 90”, analizó.
Argentina y Paraguay avanzaron en la firma de un Memorándum de Entendimiento (MOU) entre PromArgentina y REDIEX, en un gesto que apunta a reforzar el clima de inversión y profundizar el comercio bilateral. La firma se concretó en Buenos Aires, con participación de autoridades de ambos países, en una instancia que combina agenda económica y señal política.
El dato central es el objetivo explícito: ordenar la cooperación para promover inversiones y ampliar negocios entre ambos mercados. En palabras del presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca, el acuerdo busca “fomentar oportunidades de inversión mutuamente beneficiosas, planificar negocios y facilitar el intercambio de experiencias dentro de la comunidad empresarial”.
El movimiento no es aislado. Se inscribe en una estrategia más amplia de reposicionamiento regional, donde la relación con Paraguay aparece como un canal operativo dentro del Mercosur. La pregunta que queda abierta es si este tipo de acuerdos puede traducirse en flujo concreto de inversiones o si queda limitado a una señal institucional.
Un marco institucional que busca consolidarse
El entendimiento firmado entre PromArgentina —la agencia encargada de la promoción de inversiones y comercio internacional— y REDIEX —su par paraguaya— establece un esquema de cooperación formal para articular políticas y facilitar la interacción entre empresas.
Más allá del lenguaje técnico, el acuerdo apunta a reducir fricciones en la operatoria bilateral: facilitar rondas de negocios, coordinar agendas empresariales y generar condiciones más previsibles para el sector privado.
En ese marco, ambos gobiernos acordaron intensificar el comercio bilateral y promover la participación de empresas paraguayas en eventos organizados por Argentina. Uno de los primeros hitos será la posible presencia en Argentina Alimenta, la exposición global de la industria alimentaria que se realizará del 17 al 19 de noviembre en Buenos Aires.
El trasfondo institucional es claro: el Mercosur, integrado por Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay, sigue siendo la principal plataforma de integración económica regional. Este acuerdo bilateral funciona como una herramienta concreta dentro de ese esquema más amplio.
Comercio en expansión, pero con margen para crecer
Los números explican por qué ambos países buscan profundizar el vínculo. En 2025, Paraguay se ubicó como el 12° destino de las exportaciones argentinas, con un total de USD 1.334 millones. Dentro del Mercosur, es el segundo socio comercial, detrás de Brasil.
El intercambio tiene una estructura definida. El complejo petrolero y petroquímico lidera las exportaciones con USD 416 millones, seguido por el sector automotriz, con USD 123 millones, donde los vehículos representan el 95% del total.
Además, el crecimiento no se limita a grandes compañías. 2.098 empresas argentinas exportaron a Paraguay en 2025, lo que implica un aumento de 127 firmas respecto al año anterior. Este dato muestra una mayor capilaridad del comercio bilateral.
A nivel territorial, la provincia de Buenos Aires concentra la mayor parte de los envíos, con cerca de USD 808 millones, seguida por Santa Fe y Córdoba.
Señales hacia adentro y hacia la región
El acuerdo fortalece a los organismos técnicos de promoción comercial, que ganan centralidad en la estrategia económica. También posiciona a Paraguay como un socio prioritario en una etapa donde Argentina busca ampliar mercados sin depender exclusivamente de grandes economías.
En términos políticos, el entendimiento envía una señal de coordinación dentro del Mercosur, en un contexto donde el bloque enfrenta desafíos para consolidar una agenda común. La decisión de avanzar por la vía bilateral puede leerse como un intento de acelerar resultados sin esperar consensos más amplios.
Desde el punto de vista económico, el impacto dependerá de la capacidad de transformar estos acuerdos en operaciones concretas. La participación en ferias, las rondas de negocios y la articulación empresarial aparecen como los primeros test.
Un vínculo con potencial, pero en construcción
El acuerdo abre una nueva etapa en la relación entre Argentina y Paraguay, pero todavía en fase inicial. La clave estará en cómo evoluciona la implementación: si logra traducirse en inversiones efectivas y mayor volumen comercial o si queda en un marco de cooperación formal.
En las próximas semanas, el foco estará puesto en la ejecución: participación empresarial, concreción de negocios y continuidad del diálogo institucional. También en la capacidad de sostener esta agenda en un contexto regional donde cada país redefine sus prioridades.
El movimiento ya está hecho. Ahora resta ver si el Mercosur encuentra en estos acuerdos bilaterales un camino para reactivar su dinámica o si las tensiones internas del bloque vuelven a marcar el ritmo.
Que la yerba esté en la revista Forbes ya es un dato en si mismo. La tradicional infusión misionera gana mercados en el mundo y se convirtió en el “nuevo objeto de deseo del wellness global”, señala el artículo sobre la expansión de la yerba argentina, que le arrebató a Brasil el primer puesto como principal exportador global.
Desde nuevas marcas que apuntan a distintos segmentos a una estética más acabada de lujo cool con mates de diseño y termos premium, bebidas funcionales con yerba, al furor en las redes sociales donde explota la curiosidad por el producto y con grandes marcas detrás empujándola. Nuevas tendencias en alza, oportunidades narrativas y un mercado en expansión para esta tradición local y bien argentina.
Si en el último tiempo hubo cada vez más postales de famosos de toda índole tomando o probando mate -como el viralizado video de Maria Becerra y Paris Hilton-, es porque el mate se perfila como producto for export de moda, tanto por sus propiedades benéficas y en línea con el boom de las bebidas funcionales y sin cafeína, como por su atractivo autóctono y pintoresco. El mate como producto local se encuentra en un momento de expansión y relevancia que abre las puertas a posicionar la yerba desde un costado más amplio y cultural.
“El descubrimiento de productos hiperlocales es uno de los grandes motores de experiencias de turismo. En este sentido, vemos que los consumidores buscan conectar no solo con el producto, sino con la autenticidad de la experiencia, con el objetivo de descubrir tanto tradiciones como historias originarias del terreno que visitan. Gracias a la globalización y la baja de costos de importación, hoy la mayor parte de los productos locales se encuentran en cualquier rincón del mundo”, abre la especialista en tendencias Gaba Najmanovich.
En este sentido, las ventas locales de yerba mate superaron los 46 millones de kilos el primer bimestre. El informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) revela que durante enero y febrero la yerba mate a salida de molinos alcanzó los 46.961.724 kilos (la sumatoria de los despachos al mercado local y las exportaciones).
En cuanto al comercio exterior, la yerba mate dejó de ser un producto estrictamente regional, sobre todo si observamos las importaciones desde países como Siria o Estados Unidos (los dos principales destinos extranjeros) en los últimos años, según datos de UN Comtrade. Con un valor actual estimado de US$ 2.030 millones en 2025, el mercado mundial de yerba mate pasará a valer US$ 3.460 millones hacia 2035. Esa expansión convive con un deterioro de los eslabones primarios de la cadena yerbatera, afectados por la desregulación y la desaparición de un precio mínimo para la hoja verde.
Gran parte de este crecimiento de cara a los mercados extranjeros tiene que ver con la expansión del formato ready-to-drink (RTD), que abre un universo de bebidas funcionales listas para beber para un público que está buscando dejar o disminuir el consumo de café o bebidas sin cafeína, subiéndose a la movida del wellness. Así, la mateína está teniendo su momento, con un segmento que creció un 65% y compitiendo de manera directa con el café frío premium y las bebidas energéticas con marcas como Yachak (PepsiCo), Guayakí, EcoTeas, Yerbaé y CleanCause, entre otras.
Esta tendencia en alza se da a la par -y probablemente también impulsada- por el aumento en el consumo de bebidas más naturales, fermentadas o probióticas y sin azúcar agregadas como la kombucha, el kefir saborizado y las sodas naturales, como les refrescos de Jengibre (Ginger bug). Marcas como Mateína capitalizan justamente este tipo de modas y segmentos, y, con su ingreso al catálogo de la cadena de alimentos saludables Whole Foods o con presencia en otras tiendas retail de lujo como Erewhon, posicionan al producto en el segmento premium y saludable.
“En Argentina, el consumidor de yerba mate siempre fue muy tradicional, pero esto cambió drásticamente desde la pandemia. Los principales factores fueron la necesidad de evitar compartir la bombilla por un tiempo, la exposición de la infusión en redes sociales a través de especialistas e influencers (jugadores de fútbol, el papa Francisco, actores y actrices internacionales), y la facilidad de la venta online a nivel global. Estos fenómenos ayudaron al rápido crecimiento de la yerba mate principalmente entre la juventud y el canal gourmet”, explica Karla Johan, licenciada y mate sommelier, que desde 2023 vive en Lisboa y que abrió su propia importadora de yerba mate, vinos y productos gourmet de Argentina y Latinoamérica, para promocionar activamente el consumo de yerba mate gourmet en Europa.
El mate tradicional también se aggiorna
Al analizar qué pasa con el consumidor de mate tradicional, algo parece estar cambiando. De unos pocos años a esta parte en la góndola, la variedad de productos de yerba mate crece exponencialmente, trayendo más opciones con marcas que apuntan a distintos segmentos (orgánica, sin tacc, con sabores); e inclusive llevando al ritual del mate una estética más acabada de lujo cool o chic con mates de diseño (en cerámica, impresos en 3D, custom made o arty), termos (desde el aspiracional termo Stanley hasta kits materos completos) y vasos térmicos modernos y funcionales. Hoy, el mate kit puede ser un señalizador más de estatus y sofisticación personal o de pertenencia.
También destacan la camada de nuevas yerbas boutique más cuidadas, saludables u orgánicas, saborizadas y eco-friendly, realizadas por jóvenes emprendedores locales, con excelente marketing detrás que ya encontraron su nicho, como Fronteras (yerba con gustito y hierbas que además ofrece packaging reutilizable y compostable) o Porongo. Inclusive marcas de yerba clásicas como CBSé o Verdeflor se aggiornaron, cambiando no solo su comunicación orientándose a un público más joven, sino también incursionando en la saborización, canalizando otras tendencias como las bebidas frías o la coctelería con yerba mate, y hasta subiéndose a modas como la del Chocolate Dubai y otras con ediciones limitadas con sabores Chocolate Dubái y Mango Picante. O Rosamonte, con una fuerte apuesta por la yerba orgánica.
“El boom matero tiene aristas muy interesantes. La primera, el furor que generan hoy los futbolistas argentinos repartidos por el mundo (en especial Lionel Messi, pero todos los que llevaron el mate a lugares impensados y con bastante pasión). Por otro lado, una fuerte tendencia mundial a los productos energizantes y naturales, super alimentos, sin azúcares agregadas y estimulantes como la yerba mate y los hongos entre otros”, comenta Lucía Armendáriz, co-creadora de Fronteras, especialista en marketing y emprendedora.
Los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores. Durante el mes de febrero de 2026, los paquetes de medio kilo representaron el 54,04% de las salidas de molinos al mercado interno. Con el 41,08 % se ubicaron los paquetes de un kilo, con el 1,32 % los envases de dos kilos y con el 0,70%, los de cuarto kilo, según el INYM. Además, la yerba crece en otras áreas con su incorporación como ingrediente tanto en la gastronomía -algo que hace una década podía parecer una excentricidad- como en la cosmética, en donde se convirtió en un insumo clave respaldado por estudios científicos que avalan su alto poder antioxidante.
El giro no es solo comercial y alimentario, sino también cultural y de perfil del usuario, que se volvió más flexible y aventurero además de consciente. “Estamos transitando el mismo boom que vivió el vino con las bodegas boutique en el año 2000. La yerba mate gourmet y de nicho está en un crecimiento acelerado, buscando un lugar en un mercado tradicional competitivo. También como resultado de esto, el consumidor local comenzó a aceptar con más facilidad los productos alternativos al mate cebado. Bebidas energéticas, cervezas, coctelería de especialidad, pastelería y productos de cuidado personal con yerba mate. Todos rubros que están creciendo rápidamente tanto en el mercado local como internacional”, apunta Johan.
“Hay consumidores con ganas de más, que les interesa saber de dónde viene lo que consumen, que quieren conocer sus orígenes y tener diferentes opciones de formato para disfrutarlas en diferentes ocasiones de consumo, buscan un valor agregado y no miran solo el precio. Esta tendencia la vimos primero en el vino, luego en la cerveza, el pan y el café. Marcas como la nuestra buscan ofrecer alternativas al consumidor. En este sentido, nuestro deseo es que el boom matero continúe, pero que se vea reflejado en una mejora para toda la cadena yerbatera que en estos momentos sufre una crisis bastante importante”, agrega Armendáriz.
El desafío es que esa renta del ‘mateboom’ se distribuya equitativamente en toda la cadena, desde el tarefero hasta el molino, asegurando que la innovación en blends y packaging potencie las economías regionales de Misiones y Corrientes.
El negocio global de las bebidas funcionales suma un nuevo jugador con ambición internacional y un activo estratégico claro: la yerba mate. El proyecto Sollos, que tiene entre sus directores a Barron Trump, comienza a mostrar definiciones concretas de cara a su lanzamiento comercial, previsto para las próximas semanas en Estados Unidos.
Lo que inicialmente circuló como una curiosidad mediática comienza a consolidarse como una apuesta empresarial alineada con una tendencia creciente: el reemplazo de bebidas energéticas tradicionales por alternativas naturales, donde la yerba mate gana protagonismo como fuente de cafeína vegetal, antioxidantes y posicionamiento “healthy”.
Según se desprende de los avances comunicados en redes sociales, Sollos debutará con un formato en lata, apuntando a un público joven, urbano y activo. La estrategia replica el modelo de marcas como Guayakí o Yerbaé, que lograron instalar la yerba mate en el consumo masivo norteamericano bajo una lógica de conveniencia: lista para tomar, portable y con identidad de marca.
El primer producto tendrá un perfil sensorial disruptivo: una combinación de ananá, coco y yerba mate. La elección no es casual. Se trata de sabores tropicales, asociados al lifestyle del sur de Florida -donde se originó el concepto- y que dialogan con el consumidor global de bebidas refrescantes premium.
El lanzamiento inicial contemplaría packs de 12 unidades, lo que sugiere una estrategia de distribución orientada a canales modernos (e-commerce, retail especializado y cadenas de conveniencia), más que al consumo tradicional.
Pero más allá del producto, el eje central del proyecto es el posicionamiento. Sollos no busca vender “mate” en el sentido cultural sudamericano, sino reinterpretarlo como una bebida funcional de estilo de vida. Es decir, competir en el mismo segmento que las bebidas energéticas, pero con atributos naturales y una narrativa vinculada al bienestar.
Activo estratégico
La irrupción de proyectos como Sollos vuelve a poner el foco sobre la yerba mate como commodity con valor agregado global. No se trata solo de exportar materia prima, sino de capturar margen en la industrialización, el branding y la distribución internacional.
Para Argentina -y en particular para Misiones, que concentra la producción- el fenómeno abre una ventana estratégica. Hoy, el mercado externo de yerba mate sigue altamente concentrado: Siria explica la mayor parte de las exportaciones, lo que genera vulnerabilidad ante shocks geopolíticos o logísticos.
La expansión en Estados Unidos, Europa y Asia, en cambio, responde a otra lógica: menor volumen, pero mayor valor por unidad. Allí es donde las bebidas listas para tomar (RTD) aparecen como el vehículo más potente de crecimiento.
Sin embargo, el desafío es evidente. Si las marcas globales capturan el posicionamiento y la distribución, Argentina corre el riesgo de quedar relegada a proveedor de insumos, perdiendo la renta asociada al desarrollo de marca.
El desembarco de Sollos se da en un contexto de fuerte expansión del segmento de bebidas funcionales, impulsado por consumidores que buscan alternativas más saludables frente a las bebidas azucaradas o energizantes tradicionales.
En ese escenario, la yerba mate compite con ingredientes como el té verde, el matcha o el guaraná. Su diferencial radica en el equilibrio entre energía sostenida y atributos naturales, una combinación cada vez más valorada en mercados desarrollados.
La apuesta de Barron Trump y sus socios se inscribe en esa lógica: transformar un producto tradicional en una experiencia global, adaptada a los códigos del consumo contemporáneo.
El desafío, entonces, no es solo producir más, sino producir mejor: con innovación, agregado de valor y una estrategia clara de inserción en los mercados de alto crecimiento.
Porque en la nueva economía de alimentos y bebidas, la renta no está en la hoja, sino en la marca.