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Economías regionales: caen exportaciones arrastradas por azúcar, tabaco y arroz

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El conjunto de 17 economías regionales generó el año pasado divisas por u$s 5707 millones. La cifra se ubicó un 4% por debajo de la de 2016, que había alcanzado unos u$s 5946 millones, aunque si se lo compara con 10 años atrás, sí se evidencia un avance del 26% (siendo las exportaciones del 2007 de u$s 4523 millones).
En tanto, en volúmenes, las distintas cadenas exportaron en promedio a un nivel similar al de 11 años atrás, ya que “la recuperación observada en 2016 no logró sostenerse en 2017”. Así lo sostiene el “Monitor de Exportaciones de las Economías Regionales”, elaborado por Ieral.
Allí se detallan que de las 17 cadenas regionales comprendidas, sólo siete lograron crecimientos en sus exportaciones en el último año (en valores), mientras que fueron 10 las que se contrajeron. Las que mayor retracción experimentaron fueron la cadena de Azúcar, que pasó de exportar u$s 237 millones en 2016 a unos u$s 143 millones en 2017 (una baja de 65,7%); y el Tabaco, que se contrajo un 23,2% (de u$s 397 millones a u$s 322 millones el último año). También mostraron signos negativos las cadenas del Arroz (18,3%), la Papa (16,7%), los Cítricos (11,9%), Vitícola (4,5%), Maní (2,8%) y las Frutas de Carozo (27,5%), de Pepita (6,6%) y frutas finas (15%).

El IERAL de Fundación Mediterránea monitorea, a partir de información proporcionada por INDEC, el desempeño exportador de 17 economías regionales.1 Se trata de cadenas vinculadas a la producción y transformación de frutas, legumbres, madera, caña de azúcar, tabaco, yerba mate, miel y otros productos del aprovechamiento de la tierra y los recursos naturales.2 Es fácil imaginar la gran cobertura geográfica que tienen las cadenas incluidas, ellas representan enclaves productivos que se localizan en diferentes regiones que terminan abarcando a todo el territorio del país.

Este conjunto de cadenas de valor generó divisas por USD 5.707 millones en el 2017. Esta cifra se ubica un 4% por debajo de la del 2016 (USD 5.946 millones), pero supera ampliamente (casi en USD 1.200 millones) a las exportaciones del 2007 (USD 4.523 millones, +26%). El pico en las exportaciones de las ER se observa en el 2011, con un monto de USD 6.777 millones.
 
En el periodo bajo análisis, que va desde el año 2007 hasta el 2017, los entramados regionales han tenido una incidencia sobre las exportaciones totales no menor al 8%; la mayor marca se logró en 2016, con un registro por encima del 10%. Se observa que, en general, el desempeño exportador del conjunto de ER ha estado bastante alineado a la evolución de todas las ventas externas del país, salvo en los últimos tres años (2015-2017) donde parece que éste ha sido un poco más satisfactorio (con un salto de nivel en el market share de las ER.
 
En este período de once años cuatro cadenas han concentrado la mitad del valor exportado por este colectivo, ellas son: la cadena vitícola (18%), la del maní (13%), la de los cítricos (12% y la forestoindustrial (9%). Luego aparece un segundo lote de cinco cadenas también importantes en el plano de la generación de divisas: la cadena de frutas de pepita (9% en promedio, en menguante participación a lo largo del período), de legumbres (6%), la cadena tabacalera (6%), del arroz y de las hortalizas4 (4% en cada caso). Las ocho cadenas faltantes completan el 20% del valor exportado anual, aquí aparecen: la cadena de la miel, olivícola, de la papa, de infusiones, del azúcar, de las frutas finas, de las frutas de carozo y de frutos secos.

Una característica del desempeño exportador de las economías regionales es que, considerando la clasificación a ocho dígitos del nomenclador común del Mercosur (máxima desagregación disponible con datos), se puede identificar un grupo de unos treinta productos que explica gran parte de todas las exportaciones de las ER. Esto tiene dos implicancias relevantes.
 
La primera de ellas es de índole estructural, y alerta sobre el hecho de que, si bien el aglomerado de estas economías regionales involucra a más de 500 posiciones arancelarias, su desempeño externo está fuertemente concentrado en un reducido set de productos. De esta manera, puede decirse que aún hay mucho por hacer en materia de diversificación de productos, agregado de valor y generación de nuevos mercados; el desafío es consolidar las posiciones fuertes pero también buscar nuevos destinos y más volumen en los productos de menor inserción relativa.
 
La otra implicancia es de orden práctico, y apunta a que, para apreciar el comportamiento exportador de las ER, resulta suficiente monitorear sólo a este grupo de treinta productos. Como puede apreciarse en el Gráfico 43, este set ha representado, en el periodo considerado, alrededor de un 82% de las divisas generadas por todas las ER. Si bien la mayor incidencia se da en los últimos dos años, con niveles en el orden del 87%, el valor mínimo del 75% (en 2007) es aun una marca muy representativa. A su vez, la media del 82% se corresponde aproximadamente con los valores observados en el período 2011- 12.
 
Que este grupo de productos sea representativo de las exportaciones consolidadas de las economías regionales durante un período largo facilita la elaboración de Números Índices, que es una herramienta para un seguimiento más sencillo y directo del comportamiento general de los componentes básicos que hacen a las exportaciones (volúmenes y precios medios). En particular, la elaboración de Índices de Precios y de Cantidades (y también de Valor) sirve para monitorear y entender mejor lo que está sucediendo con las exportaciones de un determinado grupo de sectores en cierta ventana de tiempo.

 
La canasta de treinta productos identificados en la sección anterior se utiliza para la construcción de Índices de Laspeyres (ponderadores fijos),6 que permitirán visualizar la evolución de las exportaciones de las ER en los once años bajo análisis, en aquellas dimensiones donde se requiere alguna técnica que permita agregar unidades físicas (toneladas) o monetarias (precios) de productos que son muy diferentes.7 En particular, estos índices permitirán trazar la evolución de los precios de venta de las ER (índice de precios), de los volúmenes enviados (índice de cantidades), y de la dinámica mostrada en materia de divisas generadas (índice de valor).
 
Los resultados pueden apreciarse en el Gráfico 44.8 En el panel (a) se presenta el Índice de Precios Regionales (IPR), cuyo comportamiento presenta una tendencia creciente desde el 2007 hasta el 2011, año a partir del cual se observa un relativo estancamiento. El máximo de la serie se da en el tercer trimestre de 2014, donde el IPR se encuentra penas un 4% por encima de su valor base en 2012. Luego, los precios (ingresos) medios de la canasta caen, estando durante 2016 un 11% por debajo de 2012. El 2017 recupera algo de terreno en materia de precios, a pesar de seguir un 3% por debajo del nivel de 2012 (+56% por encima del valor medio de 2007).
 
Por su parte, el Índice de Cantidades (ICR), muestra un estancamiento claro entre los años 2007 y 2012, una depresión importante entre mediados de 2013 y 2015, una recuperación desde fines de 2015 (a partir del cambio de gobierno, la devaluación que ocurre al cierre de ese año, la liberalización cambiaria y la entrada a un sistema de tipo de cambio de flotación administrada), y una nueva caída hacia fines de 2016. En 2017, el índice se encuentra casi un 5% por debajo del año base. El máximo de la serie se registra en el segundo trimestre de 2016 y el mínimo en el cuatro trimestre del 2014.9
 
El Índice de Valor Exportado (IVR) se muestra expansivo en el inicio de la serie, lo que se explica por el efecto de los mayores precios (crecen un 52% entre 2007 y 2011), luego sufre un ajuste importante, al estancarse estos últimos y deteriorarse las cantidades, se recupera en el 2016 pero el ciclo no se sostiene en el 2017, y el índice cierra con un nivel medio 9% por debajo del de 2012 (+47% respecto de 2007).
 
En síntesis, las exportaciones de las ER crecen en valor entre los años 2007 y 2011 más por el efecto de los mayores precios de venta que por una mayor colocación de volúmenes, los que no muestran prácticamente cambios en el período. Desde ese momento y hasta mediados del 2013 la generación de divisas se estabiliza, los precios medios dejan de crecer, mientras que las cantidades siguen estancadas. Desde mediados de 2013 y hasta mediados de 2015 se tiene una fuerte depresión del valor exportado, al caer las cantidades en un contexto de precios aun estancos. Desde la segunda mitad de 2015 se produce un cambio de tendencia en lo que respecta a los envíos físicos, cuyo crecimiento, aun con precios menguantes, logra hacer escalar el valor exportado hasta dar con su último pico (pero que no supera los niveles máximos entre finales de 2011 y principios de 2013) en el tercer trimestre de 2016. La recuperación de las cantidades no se sostiene desde aquí, y se tiene una nueva fase recesiva.


Si bien el nuevo gobierno generó un cambio en las expectativas hacia una mejora en las condiciones de exportación, para las ER y en general todo el sector exportador, y se implementaron medidas en esa dirección (la más importante quizás para las ER la eliminación de derechos de exportación y la suba de reintegros para algunas posiciones), los productos y volúmenes enviados de las economías regionales durante el bienio 2016-2017 no terminan de reflejar que esas expectativas se hayan cristalizado luego en más operaciones efectivas, que se esté frente al inicio de un ciclo de recuperación y expansión de las exportaciones. Esto quiere decir que las problemáticas de base que afectan a las economías regionales o bien aún permanecen (siguen sin ser resueltas) o bien las soluciones están en camino pero requieren de un período de tiempo que excede los años transcurridos ya por el nuevo gobierno.
En el caso de las infusiones, se observa un estancamiento importante del sector exportador en la colocación de volúmenes pero no en la generación de divisas. Los volúmenes enviados en el bienio 2016/2017 son prácticamente los mismos que los de 2007/2008, para los dos principales productos de esta cadena, el té negro (granel) y la yerba mate (en general bolsas 50 kg, yerba estacionada); pero los precios medios de comercialización (por kilo/tonelada) han subido considerablemente en el período (al 6% y 12% promedio anual, respectivamente). El estancamiento y/o declive de los volúmenes exportados aparece también en la cadena del tabaco, donde los envíos 2016-17 son muy similares a los de 2007-08 para el tabaco desvenado común, pero inferiores en el caso del tabaco tipo Burley (20% en todo el período, un declive del 3% anual promedio). Los precios medios ayudan a sostener la facturación, en el periodo crecen al 3% y 2% anual, respectivamente.

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Argentina volvió al sistema de preferencias para exportar a EE.UU.

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La Argentina logró hoy el reingreso al Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) de Estados Unidos, lo que facilitará exportaciones de unos 500 productos argentinos, en especial de economías regionales, a partir de la reducción de aranceles.
La norma, aprobada ayer por el Congreso de los Estados Unidos y promulgada hoy por el presidente Donald Trump, prevé la renovación del SGP hasta el 31 de diciembre de 2020, y dispone del reembolso de los aranceles cobrados desde el 1 de enero hasta la fecha de restablecimiento, informaron esta tarde el Ministerio de Producción y la Cancillería.
“El SGP consiste en el otorgamiento de preferencias arancelarias por parte de países desarrollados a determinados productos exportados desde países en vías de desarrollo, que reciben tratamiento preferencial y reducciones arancelarias significativas”, indicó la Cancillería en un comunicado.
“La inclusión de la Argentina en el SGP de los EE.UU. se da luego de dos años de intensas negociaciones. A partir de ahora, un listado de productos de las economías regionales podrán ingresar en el mercado norteamericano con arancel cero”, agregó.
La Cancillería, el Ministerio de Producción y el Ministerio de Agroindustria, han trabajado de manera conjunta y coordinada y con activa participación de las provincias y del sector privado que se verán beneficiados con un incremento en las exportaciones hacia EE.UU.
“Estamos recobrando una relación madura con EE.UU., lo cual nos permitirá abrir numerosas posibilidades comerciales, como esta reincorporación al SGP que es particularmente importante para las economías regionales, así como también en productos de agregado de valor”, dijo el canciller Jorge Faurie
“Seguiremos trabajando para abordar todo el conjunto de los temas de la agenda económica y comercial bilateral que brindará nuevas y mayores oportunidades a los exportadores argentinos”, agregó.
Por su parte, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser, explicó: “EE.UU. concedía arancel cero a 538 posiciones de productos agrícolas argentinos hasta 2012 en el marco del SGP. Los principales productos abarcados fueron los vinos, artículos de confitería sin cacao, conservas de carne, aceite de oliva, quesos, maníes y frutillas”.
En 2011, último año en que la Argentina integró el SGP, los productos beneficiados registraron exportaciones por 464 millones de dólares (10% de las exportaciones totales a EE.UU.). Argentina fue suspendida del SGP el 28 de mayo de 2012.
Fuente LaNación
 

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Advierten que no hay mejoras en el frente externo

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Pasados dos meses de 2018, no hay señales de reversión en la tendencia que se tradujo en el déficit comercial histórico cerrado en 2017. Las exportaciones totalizaron USD 4.294 millones, 10,1% por encima del guarismo registrado un año atrás, mientras las importaciones crecieron al 26,3%, ubicándose en USD 5.197 millones. El déficit acumulado supera así los 1800 millones, por lo que pasados sólo dos meses de 2018 tenemos ya casi un cuarto del déficit del año pasado, señala un estudio de la consultora Abeceb.

 

Las exportaciones

 

Las exportaciones argentinas alcanzaron usd 4.294 millones en el mes de febrero, lo que implica una suba de 10,1% interanual. A diferencia del registro de enero, el efecto precio explica 70% de la suba. No obstante, cabe recordar que la base de comparación es un febrero flojo del año pasado.

 

Fuera de la línea trazada en 2017, las Manufacturas de Origen Industrial no tuvieron un rendimiento de alto vuelo. Las ventas de este rubro crecieron 9%, mucho menos que el 32% registrado en enero (es cierto que en términos de volumen estuvieron mucho más cerca, 8% vs 13%). Nuevamente las automotrices (suben 62%) fueron el motor de las MOI, mientras el otro peso pesado, química, contrajo sus ventas un 13%. También cayeron significativamente las ventas de metales preciosos y sus manufacturas (-22%). Como nota positiva, las exportaciones del sub rubro metalurgia crecieron 43,9%.

 

Los cerealeros empezaron a liquidar stocks. Eso explica que las exportaciones de Productos Primarios hayan subido 13,8% (13,5% en cantidad). Unos 200 millones extra en exportaciones de maíz impulsan al rubro cereales, que crece 35% interanual. El trigo no tuvo un buen rendimiento (cae 2% respecto del bimestre enero-febrero 2017), aunque esta situación debería revertirse cuando arranquen las ventas a Brasil. Este rubro será el que más fuerte se verá impactado por la sequía, ya que solo de maíz se esperan unos 1000 millones menos en ingresos por exportación. Las exportaciones pesqueras aportan el dato positivo del rubro, expandiéndose 23,5%.

 

Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) mostraron un virtual estancamiento en febrero (-0,4%) y caen 5% si se analiza el acumulado en 2 meses. Los productos derivados a la soja (aceites y pellets) explican el grueso de esta situación, cayendo los rubros Grasas y aceites y Residuos y desperdicios de la industria alimenticia en el orden del 14,7% y 10,1% en lo que va del año. La caída fue un poco menor febrero contra febrero: -2,2% y 3,4%. El que si tuvo un buen rendimiento fue el rubro carnes: subió 23% mes contra mes.  Aunque esperamos que esto continúe el resto del año (en toneladas exportadas esperamos un incremento en torno al 16% para 2018), esto no será suficiente para compensar la mala cosecha, ya que representa apenas 6% de las MOA.

 

Combustibles y energía, de baja incidencia en el total (apenas 8% del valor exportado) experimentó una fuerte expansión del valor exportado, que se situó 83,6% por encima en términos interanuales. Las exportaciones de biodiesel cayeron 28 millones en comparativa con 2017, cuando el mercado norteamericano todavía estaba abierto.

 

Viendo el primer bimestre del año, podemos concluir que difícilmente se sostenga este nivel de crecimiento de los valores exportados, principalmente ya que en los próximos meses se empezará a notar el impacto de las cantidades exportadas por la sequía. Esta caída no será dramática ya que los ingresos del sector van a morigerarse con utilización de inventarios de soja (se estima un stock de soja en torno a los 15 millones de tn) pero si lo suficiente como para ubicar la variación interanual apenas por encima del estancamiento. Las MOI todavía tienen margen para crecer viendo los últimos datos desde Brasil (Ministerio de Industria de éste país informo un incremento del 17,7% de las importaciones desde Argentina) y serán las que definan la cifra final del guarismo.

 

Las importaciones

 

Luego de un fuerte aumento en el arranque del año, las importaciones no dieron tregua durante febrero, desacelerando apenas hacia un crecimiento de 26,3% con respecto a febrero 2017. Con esto, el primer bimestre de 2018 acumula un valor importado de USD 10.933 M y un aumento interanual cercano al 30%. Esto se contrasta fuertemente con el mismo periodo de 2017, que acumulaba un incremento de 2,9%.

 

Tal como hemos observado durante periodos pasados, fueron las cantidades importadas las que explicaron en gran parte el aumento en el valor importado durante el periodo (+25,5%). Por su parte, el nivel de precios de los productos importados tuvo un incremento por debajo del 1%, anotando una suba de apenas 0,7%.

Mientras los demás rubros mantuvieron la tendencia de crecimiento similar a periodos pasados, el crecimiento en la compra de Bienes de Capital anotó una desaceleración durante el segundo mes de 2018. La importación del rubro, ligado al comportamiento de las inversiones, creció 7,3%, llamativamente por debajo del crecimiento de 29,5% de enero.

 

Cabe destacar que esta desaceleración en el rubro surge de la fuerte baja en las importaciones de los Equipos de transporte industriales (-40,8%). Esta caída abrupta se puede explicar en gran parte por una menor importación de camiones, efecto de la sequía en la región pampeana, que impacta en la necesidad de transporte de carga de la cosecha. También se puede atribuir a un adelanto de compra en enero (+10,8%), que habitualmente se dividía entre los primeros dos meses. Es importante recalcar que el resto de los Bienes de Capital, una vez excluidos los Equipos de transporte, continuó en línea con el mes previo, incluso acelerando la mejora (+41,7%).

 

Por su parte, los dos rubros de mayor peso en las importaciones, Bienes Intermedios y las Piezas y Accesorios para bienes de capital, profundizaron la tendencia positiva que se registra desde fines de 2017. Los Bienes Intermedios, explicado en gran parte por subas en los productos químicos, los metales y sus manufacturas y el plástico y caucho, apuntaron una suba de 35,4%. A su vez, las Piezas y Accesorios registraron un incremento de 39,8% en febrero, acumulando una suba de 26,8% en el primer bimestre de 2018.  

 

Las compras a Brasil, que explicaron un 29% de las importaciones totales del mes, continuaron traccionando buena parte del incremento general. Con un aumento de 21,9%, las importaciones del principal socio comercial también anotaron una leve desaceleración. Lo mismo se vio desplegado en las importaciones de Vehículos, rubro en el cual Brasil define el comportamiento. Las compras se desaceleraron con respecto al mes anterior, anotando un crecimiento de 25,1% en las importaciones totales y de 24,9% en aquellas provenientes de Brasil. Este fenómeno se puede comprender por una desaceleración general del mercado automotriz, junto con una adecuación en la política de sourcing de las terminales automotrices.

 

Sin alivio para el rojo comercial

El resultado del intercambio comercial argentino en dos meses de 2018 llega a 1872 millones de dólares, 7 veces el rojo acumulado a esta altura en 2017. Acumulamos así un semestre de un déficit promedio de 1000 millones al mes. Con ésta tendencia, el escenario de mínima es un déficit de 12 mil millones, especialmente teniendo en cuenta que la sequía le quitará alrededor de un punto y medio a la suba de las exportaciones. En contexto de suba del consumo y la inversión, sería raro que se evidencie una baja abrupta en los volúmenes importados.

 

A nivel bilateral, vemos que crecieron los rojos con China (muy fuerte, 78% respecto al primer bimestre del año 2017) y con Brasil, mientras el déficit con estados unidos cayó (343 millones en dos meses contra 457 el año pasado) en línea con una disminución de los flujos comerciales con éste país. La exclusión o no de Argentina a los aranceles al acero y aluminio argentinos sin duda influirían en la evolución de ésta tendencia en los próximos meses

 

Aunque algunos factores de corto darán cierto viento de cola (dólar en suba, recuperación brasileña), las exportaciones seguirán corriendo de atrás a las importaciones, ya que independientemente de los vaivenes de la coyuntura el déficit estructural de las cuentas externas augura un rojo reciente que se estabilizará en los próximos años en torno al 2% del PBI.

 

 

Comercio exterior argentino.

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¿Qué estadística económica puso a Misiones como la provincia número 1 en 2017?

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Las exportaciones misioneras crecieron en 2017 un 17 por ciento, siendo el distrito de mayor incremento de los envios al exterior en compareación con el año 2016.
Como informó Economis el 8 de marzo pasado, las exportaciones de la tierra colorada dieron un salto a 412 millones de dólares. En cantidades exportadas el aumento fue mayor, del 20,2% respecto al año pasado, según el Indec,
Si bien el crecimiento es una buena noticia, también hay que ponerla en su contexto. Argentina atraviesa una crisis exportadora, y los crecimientos de los envios al exterior fueron muy moderados. Por otra parte, Misiones está en el fondo del pozo en cuanto a sus ventas al exterior, con lo cual, un incremento de cualquier índole sirve para “mover la aguja”.
Un gráfico de la consultora Economía y Regiones, ilustra la comparación de todas las provincias por el incremento de las exportaciones.

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Cabrera: “Lo que tenemos que hacer es ponernos a trabajar en una agenda constructiva”

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“Somos uno de los países más cerrados del mundo y tenemos que concretar acuerdos comerciales con países para ganar mercados”, explicó el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera.
El comercio internacional volvió a crecer en 2017 de modo significativo, y se prevé que también lo haga en 2018, pero Argentina permanece relegada, sin que el gobierno atine a dar respuestas de política doméstica ante uno de sus peores momentos que atraviesan las exportaciones. Mira por tevé el avance del proteccionismo de USA aunque ya se haya cobrado víctimas compatriotas al haber bloqueado la entrada de biodiésel, acero y aluminio.
De un plumazo se evaporan US$2.000 millones en las arcas nacionales más el trabajo que los generaba. Pero para el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, la estrategia de integración al mundo sólo pasa por las importaciones. “Somos uno de los países más cerrados del planeta después de Sudán y Nigeria”. Lo atribuye a la falta de acuerdos comerciales con el resto de los países desde hace muchísimos años. “Tenemos que abrir nuevos mercados”, sostuvo en declaraciones a radio Continental. “La Argentina no está preparada para competir”, sentenció en exclusiva alusión a la vulnerabilidad de algunos sectores de la industria frente a las importaciones. Las exportaciones no contaron, al menos según el relato que hizo de la reunión, en el temario tratado con los empresarios, habida cuenta de que el nivel de recaudación de divisas ha venido dependiendo de la producción de commodities y su precio.
Marcelo Elizondo, desde la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales que dirige, deslizó un par de datos sobre los que el gobierno debería ponerse a trabajar si de competitividad se trata: 1) en 10 años se redujo un 60% la cantidad de empresas que colocan productos fuera de las fronteras (Brasil nos duplica y México triplica); 2) apenas el 1% de los exportadores argentinos supera los US$ 100 millones por unidad. Reflejarían, por un lado, un exiguo aporte vendedor de las filiales locales de las grandes compañías en las transacciones globales a nivel corporativo, y por otro, la necesidad de redoblar esfuerzos en pos de abrir mercados exteriores para las Pymes.

No es casual que Argentina haya tenido reiteradas performances decepcionantes en las exportaciones. No sólo en el concierto internacional sino también en el regional. La comparación de los últimos dos años de la década pasada con los dos años recientes es contundente: mientras los más grandes, México y Brasil, crecieron, nuestro país se estancó, lo cual amplió la desventaja. También una economía más chica como la de Chile nos pasó por arriba, como no lo hacía en la primera década del siglo XXI. Hasta Perú se arrima con ímpetu

Los problemas de competitividad que ahora treparon en la agenda de la relación entre el gobierno y los empresarios vienen de larga data y los testimonia la disminución de la cantidad de empresas exportadoras: de 15.075 que había hace 10 años fue a 9.637 en 2016, según datos oficiales. México triplica ese número y Brasil lo duplica.

De los exportadores argentinos, nada más que el 1% vende por valor de más de US$100 millones anuales.

Es cierto que el macrismo heredó este retroceso relativo que viene de largo y que se había estado disimulando en tanto eran altos los precios internacionales de los commodities.

Pero en cuanto dejaron de pesar en el platillo de la balanza comercial afloró y se agravó la descolocación de la producción nacional frente a competidores en los mercados externos.

El director general de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), Marcelo Elizondo, quien trabajó activamente en la campaña que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia e iba a ser el primer director de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional hasta que el ministro de la Producción Francisco Cabrerale bajó el pulgar, aporta desde el llano 5 tips para revertir la caída:

-Que maduren las políticas dirigidas a reducir al mínimo los desequilibrios macroeconómicos (con mejoras la tasa de inflación, el costo financiero, la presión tributaria; y con adelantos en la calidad del entorno regulatorio). La consecuente elevación de la tasa de inversión será, al respecto, de gran utilidad.

-Que mejore el entorno mesoeconómico (infraestructura, acceso a servicios varios, acceso a recursos humanos, capital social) de las empresas exportadoras. Hay en acción políticas gubernamentales que aún no han culminado en su proceso de implementación.

-Que las negociaciones económicas que están en marcha progresen para permitir a Argentina acceder a más mercados externos en condiciones que al menos permitan el m ismo confort de acceso que el que logran otros países de la región. Y que otras nuevas comiencen especialmente en mercados de potencial creciente.

-Que se trabaje en la dotación de servicios a las empresas internacionales que les permitan obtener atributos competitivos necesarios para afrontar la nueva economía. La baja internacionalidad de los actores económicos debe ser subsanada.

-Que la oferta argentina aproveche mejor la demanda de muchos grandes importadores internacionales.

Salvo en los dos primeros puntos, que dependen de los resultados que logre la denominada mesa chica de la economía, los otros tres tienen como denominador común el trabajo, la dedicación, de una cartera de Estado que no se mostró demasiado activa en la materia duran te el primer medio término de gestión: la de Producción, cuyo responsable reaccionó mediáticamente con declaraciones que expresaban el malhumor presidencial hacia sus ex colegas empresarios por habérsela pasado criticando y sin invertir.

En los hechos, propuso en el encuentro corporativo con la Unión Industrial Argentina reactivar las mesas sectoriales, que no se sabe por qué fueron interrumpidas el año pasado, a pesar de que venían generando consensos en algunas áreas, como la petrolera, automotriz, electrónica y metalmecánica.

Proteccionismo ajeno

Otro partido que se le fue de las manos al Ministerio de la Producción fue el del reacomodamiento del intercambio bilateral con Estados Unidos, víctima de la acción de lobbies americanos que se montaron en el proteccionismo proclamado por el presidente Donald Trump.

El golpe más duro lo recibió la nueva industria nacional del biodiésel, que llegó a ser el principal producto de exportación a Estados Unidos, con 1,5 millón de toneladas, por US$ 1.140 millones en 2016, hasta que una presión local logró que la International Trade Administration del Departamento de Comercio la sacara de circulación, con subas de aranceles imposibles, a partir de las cuales a Louis Dreyfus Corporation Argentina le fijaron 72,28%, a Vicentín 71,45% y al resto de las empresas 71,87% por las ventas del biodiésel. No hay competitividad que valga ante tamaña barrera.

No hubo llamadas telefónicas de Macri a la Casa Blanca, ni misiones al Departamento de Comercio que valieran para revertir el daño. Como tampoco tuvieron efecto alguno las respuestas del gobierno argentino a la nueva discriminación arancelaria de Estados Unidos contra las ventas de acero y aluminio, si bien al estar exceptuados México y Canadá de la medida, el grupo Techint lo padecerá desde este lado del mapa, pero no en los principales negocios siderúrgicos que hacen sus plantas radicadas en el norte del continente.

Para Estados Unidos, el acero que le llega de Argentina representa apenas 0,6% del total que importa y el aluminio 2,3%, por lo que los despachos de ambos rubros provenientes de estas latitudes no causan ni contribuyen a las distorsiones que afectan a los mercados.

La balanza comercial del país sí estará afectada, al resignar unos US$770 millones por estas exportaciones industriales vedadas, que se suman a los US$1.200 millones que faltarán por el bloqueo al biodiésel.

O sea que casi US$2.000 millones en total se restan a la columna del haber en el intercambio bilateral con USA, destino de nuestras exportaciones que, paradójicamente por primera vez en varios lustros, el año pasado se había convertido en el segundo de Brasil y desplazando, aunque apenas, a China como nunca había ocurrido desde hace muchos años en el inicio del siglo.

De todos modos, ese ascenso de las ventas argentinas al País del Norte modificó lo alto del podio, pero no la estructura que asumió el platillo exportador de la balanza, donde 3 de los principales 6 destinos son asiáticos.

Precisamente, Sudamérica y Asia son los dos principales continentes receptores de nuestros productos.

En ese sentido, Asia Pacífico (US$10.237 millones) se ha venido acercando al Mercosur (US$11.970 millones).

La provisión de alimentos constituyó el principal componente (57% del total) de las exportaciones en 2017. La industria oleaginosa fue artífice de este resultado y los vegetales (especialmente primarios) se ubicaron segundos.

En cambio, el abastecimiento para la producción industrial fue el principal componente de lasimportaciones (58%), con preeminencia de máquinas y aparatos (28% del total), seguidos por el equipamiento de transporte.

Una vez más, las compras externas se concentraron en tres países: Brasil, China y EE.UU., que ocuparon más de la mitad del total en 2017.

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