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Preocupación al volante: transportar mercadería por camión aumentó un 47% en 2019

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En sintonía con la tendencia que vivieron los costos de transportar mercadería en camión durante 2019, diciembre concluyó con un aumento del 2.2%. Así lo midió el Índice de Costos que elabora mensualmente la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC). En todo el año, acumuló un aumento del 47%, lo que deja en evidencia que el sector se encuentra en emergencia.

  • En diciembre, los costos aumentaron un 2.2%, en un contexto de alta inflación.
  • El combustible aumentó un 6.2% en la primera semana de diciembre, por lo que es uno de los rubros que más responsabilidad tiene en la suba de costos.
  • El aumento promedio del gasoil el año pasado fue del 45.5% tras las políticas de congelamiento y la decisión de no aplicar nuevas subas a fines de 2019.

Con la suba que se registró de enero a diciembre, el 2019 se consolidó como el año de mayor aumento de los costos desde 2002, después del pico récord de 2018 de 61.5%.  En los últimos cinco meses, desde agosto, en el contexto del abrupto cambio en las condiciones macroeconómicas del país, el incremento acumulado en los costos roza el 20%. Estos valores se registran en un contexto económico de alta inflación mayorista y minorista, que se aceleró, justamente, a partir de la nueva devaluación del tipo de cambio.

Combustible en el ojo de la tormenta

Con el aumento del combustible de 6.2% en la primera semana de diciembre, ese insumo se constituye como el rubro determinante en el resultado del último mes. En este sentido, cabe aclarar que el 14 de noviembre finalizó el congelamiento de precios en el mercado hidrocarburífero establecido por el Estado Nacional en el Decreto de Necesidad y Urgencia 566-19 y que la suba programada para los últimos días del año fue suspendida hasta el momento. De haberse aplicado, los costos del autotransporte de cargas hubieran alcanzado a fines del 2019 el 50%.

No obstante, el aumento promedio del gas-oil alcanzó el 45.5% en 2019, tras haberse incrementado 77% en 2018. Los aumentos nominales y relativos del combustible afectan el normal funcionamiento del sector en el país.

Cabe aclarar que preocupan los aumentos en el precio internacional del petróleo como consecuencia del conflicto en Medio Oriente. Al respecto, FADEEAC elaboró y presentó un proyecto de retenciones escalonadas para los hidrocarburos de forma que los precios internacionales no afecten a los precios internos de este producto.

Leves aumentos y algunas mejoras

Por otro lado, el Costo Financiero descendió -4.6%, en el marco de las bajas de las tasas de interés por parte del Banco Central de la República Argentina. Respecto de otros insumos medidos, se verifican subas menores: Neumáticos trepó un 1.6%, Gastos Generales un 1.4 %, Reparaciones subió un 0.4% y Material Rodante, un 0.1%.

El resto de los indicadores no presentaron modificaciones en relación con noviembre de 2019. El estudio, realizado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC, mide 11 rubros que impactan directamente en los costos de las empresas de transporte de cargas por carretera del país, y es referencia en buena medida para la fijación o ajuste de las tarifas del sector.

En un contexto económico decididamente inflacionario y con desaceleración de la actividad por la caída de los volúmenes transportados, la marcada suba de los costos deja al autotransporte de cargas en un contexto crítico. Es preciso la urgente toma de medidas vinculadas con la declaración de la emergencia económica para el rubro, para poder vislumbrar una oportunidad de recuperar a un eslabón fundamental para la economía nacional.

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En noviembre los costos de transportar mercadería en camión aumentaron un 3.5%

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  • En lo que va de 2019, la suba en los insumos del sector es del orden del 44%. Puede superar el 47 % en el año con la reciente suba del gasoil de entre 5 y 6 % los primeros días de diciembre
  • El combustible preocupa y mucho: trepó un 9.34% en noviembre, el aumento más alto de todo el año. Alcanzaría el 45 % en el año luego del récord de 77 % en 2018.
  • En noviembre, también se posicionan como líderes de los aumentos los lubricantes y los neumáticos.

La crisis aprieta: en el anteúltimo mes del año, los costos de transportar mercadería en camión aumentaron un 3.5%, en un marco de cambio en las condiciones macroeconómicas por la depreciación del peso que trae consecuencias en varios de los insumos del sector. En los último cuatro meses, la suba acumulada ya supera el 17%. Así lo arrojó el Índice de Costos de noviembre elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC).

Con estos datos, el aumento acumulado en lo que va de 2019 roza el 44%, y llega a 47.2% en los últimos doce meses, en un contexto económico caracterizado por una alta inflación mayorista y minorista que se aceleró a partir de la nueva devaluación del tipo de cambio.

Entre los rubros con mayor aumento, se destacaron Lubricantes, que treparon un 8.5% en el último mes, y en Neumáticos, que, con un 3.16 %, es el rubro que lidera los aumentos de costos en 2019 (67.6 %). También en noviembre se incrementaron los Seguros (2.92 %) y los Gastos Generales (1.9 %).

Finalmente, Material Rodante (-0.37 %) y Reparaciones (-0.38 %) registran muy ligeros descensos, en un marco de ligera baja -y de volatilidad acotada- del tipo de cambio oficial.

Explosivo: el combustible en aumento

En un marco de alta volatilidad en los niveles de precios de la economía, fue determinante el comportamiento del insumo de mayor gravitación en el sector, el combustible. Aumentó 9.34%, incluidos los segmentos minorista y mayorista del gas-oil-, con dos subas marcadas a principio y a mediados del mes. El 14 de noviembre último finalizó el congelamiento de precios en el mercado hidrocarburífero establecido por el Estado Nacional en el DNU 566-19, y frente al escenario actual FADEEAC insiste en la necesidad de establecer un sistema de retenciones escalonadas a los hidrocarburos.

El aumento promedio del gas-oil alcanzó el 37% en lo que va de 2019, luego de haberse incrementado 77% en 2018; en tanto que, con las subas ya plasmadas en los primeros días de diciembre de entre 5 y 6%, se proyecta un incremento para todo el año en torno al 45%. De esta manera, los aumentos nominales y relativos del combustible, afecta el normal funcionamiento del autotransporte de cargas en el país.

El estudio, realizado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC, mide 11 rubros que impactan directamente en los costos de las empresas de transporte de cargas por carretera de todo el país, y es referencia en buena medida para la fijación o ajuste de las tarifas del sector.

Con el registro de noviembre de 2019 y las proyecciones para diciembre, resulta evidente que el autotransporte de cargas se encuentra en emergencia, en un contexto económico decididamente inflacionario y con caídas en los volúmenes transportados.

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Para FADEEAC es “urgente declarar la emergencia en el transporte”

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Según un comunicado de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) el transporte de cargas está en “estado crítico”. El comunicado:

Los aumentos en los costos son una constante como consecuencia de las políticas monetarias y la fuerte presión tributaria. El futuro del transporte de cargas pende de un hilo en un escenario crítico.

La crisis no da tregua al autotransporte de cargas. En un contexto de enfriamiento de la actividad, los aumentos de costos son constantes, sobre todo del combustible y otros insumos debido a la devaluación del peso. A ello se una presión fiscal que no da tregua. Los aumentos que el sector recibe no se pueden trasladar a tarifas inmediatamente lo que provoca que se trabaje por debajo de los límites que hacen competitiva a la actividad. En ese escenario, FADEEAC reitera el reclamo de la urgente declaración de la emergencia económica.

Sobre la espalda de las empresas que transportan mercadería pesan números en rojo: solo si se analiza el comportamiento del combustible, se evidencia un aumento del 150% desde la desregulación del mercado de hidrocarburos en octubre de 2017, un 77% desde 2018 y un 35% al tercer trimestre de 2019. Como las políticas no observan el estado crítico del sector, el combustible volvió a aumentar y ya lleva una suba promedio del 31% en lo que va de noviembre.

No es el único insumo con aumento. El Índice de Costos de FADEEAC, que mide los once rubros centrales de la actividad, arrojó que poner en marcha un vehículo para trasladar mercadería costó un 39% más en lo que va de 2019, y un 50% en los últimos doce meses, en un contexto de alta inflación mayorista y minorista. A ello se le suma la presión fiscal sobre la tarifa final del flete: sobre cada $100 de facturación del autotransporte de cargas, el 42% corresponde a la carga tributaria, según valores de octubre último.

En este escenario alarmante, FADEEAC reclamó formalmente ante el Gobierno nacional la declaración de la emergencia económica para el sector, de manera de obtener mayor previsibilidad en el precio del combustible y la garantía de su abastecimiento, el acceso a financiamiento y la adaptación del régimen impositivo a la difícil situación que se atraviesa.

La realidad es preocupante ya que cada producto que llega a la mesa de las familias argentinas es transportado por un camión. El autotransporte de cargas no es formador de precios pero está en emergencia debido a los altos costos que debe afrontar y frenan el funcionamiento de un sector central para la vida del país.

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Autotransporte en crisis: los costos aumentaron un 2.88% en octubre según FADEEAC

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En octubre el incremento de los costos medido por el Índice de FADEEAC fue del 2.88% y se espera más en noviembre por la suba del combustible. El autotransporte de cargas opera en un contexto de inflación, baja de volúmenes transportados, altas tasas de interés e incertidumbre cambiaria.

– El incremento de octubre fue promovido sobre todo por el rubro Personal, debido al pago de la segunda cuota del acuerdo paritario.
– Por la suba del 5% del 1 de noviembre en el combustible, se proyecta un mayor aumento en noviembre.
– El autotransporte de cargas opera en un contexto inflacionario de baja de los volúmenes transportados y altas tasas de interés, además de la incertidumbre cambiaria

En solo cuatro meses, desde la devaluación de agosto y la vuelta del cepo cambiario, los costos del autotransporte de cargas acumulan una suba del 15%. Así lo arroja el Índice de Costos de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), que trepó un 2.88% en octubre respecto del mes anterior. Para noviembre, se proyecta una nueva suba en los costos ya que el mes comenzó con un incremento del orden del 5% en el combustible.

Con los últimos valores medidos, poner en marcha un vehículo para trasladar mercadería costó un 39% en lo que va de 2019, y 50% en los últimos doce meses, en un contexto de alta inflación mayorista y minorista.

En octubre fue notable el aumento del rubro Personal, que surge del segundo tramo del acuerdo rubricado en julio de 2019 (11.5%) e impacta en componentes relacionados. También sobresale el descenso del Costo Financiero en un 13.2 % desde los niveles muy elevados de agosto.

Por el lado del equipo, se destaca la suba de Material Rodante (3.72%) y Neumáticos (2.14%). En el primer caso, había aumentado 11.5% en agosto y 18,7% en septiembre, en tanto que Neumáticos había registrado 28.5% y 1.2%, respectivamente.

En tanto, el combustible, insumo de mayor gravitación en el sector, mostró una variación marginal en octubre, para volver a incrementarse a partir del 1 de noviembre en torno al 5%, en el marco de la Resolución 688/19 de la Secretaria de Energía. Con ese instrumento, el organismo autorizó un nuevo aumento de los precios minoristas en hasta 5% respecto de los precios vigentes al 20 de septiembre de 2019.

Política de combustible: idas y vueltas

El gas-oil ya había aumentado 6.4% en septiembre con la anterior Resolución (557/19) de la Secretaria de Energía, que había limitado en hasta 4% los aumentos de precios minoristas y desregulado los precios mayoristas.

Esta situación, de fuerte ampliación de brechas entre las distintas variedades de carga de gas-oil y entre las diversas zonas geográficas en los últimos meses, generó inconvenientes en el abastecimiento normal del combustible en todo el país, lo que provocó mayores costos en la provisión e inconvenientes en la logística de las empresas. En particular, los precios de compra mayorista por granel sufrieron aumentos muy superiores al promedio, entre el 10% y el 20% según el área y la marca, en ese segmento de carga mayorista.

A partir del 9 de agosto último, el gobierno nacional dispuso por tres meses un congelamiento de precios de los combustibles, naftas y gas-oil (DNU 566/19), que quedó acotado solo al segmento minorista (DNU 601/19) y cuyos aumentos posteriores (hasta 4% y 5% respectivamente) fueron limitados por la mencionadas Resoluciones 557/19 y 688/19.

En lo que va de noviembre, el aumento promedio del gas-oil alcanza el 31%, tras haberse incrementado 77% en 2018, lo que afecta el normal funcionamiento del autotransporte de cargas a nivel nacional.

Con el registro de octubre y las proyecciones para el siguiente mes, la situación que vive el sector es crítica, en un contexto económico inflacionario con caídas en los volúmenes transportados. A su vez, la actividad debe responder a una presión impositiva del orden del 42% de la tarifa final, sumado a las altas tasas de interés y la incertidumbre sobre el comportamiento de la moneda.

Frente a ello, la conclusión es una: hacen falta políticas acordes a la crisis que se atraviesa para ayudar a que el sector se recupere y que las empresas que lo componen no pierdan su capacidad de ser competitivas.

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FADEEAC reclama la urgente declaración de la emergencia económica

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Con la carga impositiva que trepó en el último mes un 42%, impuestos que no son acordes al tipo de actividad realizada y el combustible que aumentó un 150% desde la desregulación del mercado de hidrocarburos, resulta de primera necesidad que se adopten políticas para lograr la recomposición del sector.

El aumento constante de la presión fiscal sobre la tarifa final del flete, los reiterados aumentos en el combustible y otros insumos vinculados al dólar, la suba de los peajes y la ausencia de un criterio federal de cobro de impuestos: esas son solo algunas de las razones que llevaron a la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) a reclamar frente al gobierno nacional la urgente declaración de la emergencia económica para el sector.

A través de una carta dirigida al Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, FADEEAC pidió políticas de emergencia para rescatar de la crisis a las empresas ligadas al transporte, la logística y el almacenaje. Según cuestionó, los altos costos que soporta no son puestos en evidencia a la hora de analizar cómo se conforma la economía, sino que, por el contrario, se responsabiliza al sector de ser formador de precios.

Un ejemplo de ello es la alta carga que la presión tributaria representa para las empresas. Lejos de la promesa gubernamental de reducir el peso tributario, el porcentaje del impacto fiscal sobre cada $100 de facturación del autotransporte de cargas pasó de 39.7% en mayo de 2016 a 42% en octubre de este año. “Es evidente que una presión fiscal de tal magnitud atenta contra el desarrollo y la eficiencia del sector que, al tratar de actualizar tarifas, refuerza la inexacta teoría de ser formador de precios y de obstaculizar el comercio de las economías regionales”, señaló la institución en su nota para el ministro Dante Sica.

El panorama se complejiza al analizar las demandas tributarias en el país: hay superposición de tasas y criterios encontrados a lo largo de las jurisdicciones que recorre un camión para transportar mercadería, e incluso se le cobran algunos valores que se alejan de la verdadera actividad del transportista, como resulta con “publicidad” por los carteles identificatorios que llevan los vehículos.

El impuesto de sellos es otro caso en el que su aplicación no contempla las cualidades específicas que tienen los bienes de trabajo del sector, es decir los vehículos: ese componente “no debiera percibirse por la inscripción de tales unidades por no revestir el carácter de instrumento en los términos de la ley de coparticipación”, argumentó, entre otras razones, la Federación en la nota con la que reclamó la emergencia económica para el sector. Como se mencionó, los vehículos son un bien de trabajo para el autotransporte como una máquina lo es para la industria.

Las contradicciones también alcanzan al cobro por patentes, ya que desalienta la inversión en unidades nuevas, cuyo costo impositivo es más elevado, y se opone a la política de renovación de flota por razones de eficiencia, seguridad y sustentabilidad. Pese a las buenas intenciones del Consenso Fiscal, el sector no recibió en los últimos años soluciones ágiles acordes a sus necesidades, aunque su rol es estratégico para el funcionamiento del país.

Subas constantes

Otro factor que, con sus frecuentes aumentos, pone en jaque a la competitividad del sector, es el pago de los peajes. Desde enero 2015 a la fecha, el peaje tanto nacional como en los accesos a las grandes ciudades o de tránsito interno, sufrió un aumento del 781,6%. Queda en evidencia la necesidad de que se pongan en marcha mecanismos de compensación para el autotransporte de cargas que mitiguen el efecto sobre los costos de explotación.

En tanto, con la dolarización de los precios del combustible derivada del esquema de desregulación y alineamiento a precios internacionales que funciona desde el 1 de octubre de 2017, el precio del gas-oil se convirtió en una de las principales causas del aumento de los costos para el autotransporte de cargas, tras las sucesivas devaluaciones y los vaivenes del precio internacional del crudo. El precio trepó un 77% en 2018 y ya lleva un 25% al tercer trimestre de 2019, incluso con políticas de semicongelamiento. Los números no dejan de preocupar: desde la desregulación del mercado de hidrocarburos, el combustible aumentó en 150%, lo que impacta de lleno contra el funcionamiento del sector. El Índice de Costos que mide FADEEAC ya lleva acumulado al tercer trimestre de 2019 un 35 % de aumento.

De esta manera, las políticas puestas en marcha propiciaron un mayor aporte a las arcas estatales a través de los impuestos a los combustibles que no significaron otra cosa que una paulatina transferencia de recursos a otros sectores en desmedro del propio.

Además, desde el punto de vista geográfico, hay una disparidad de precios muy marcada que impacta en las economías regionales, distorsiona los costos y provoca una pérdida de competitividad en las empresas de transporte del interior con respecto a las del Área Metropolitana de Buenos Aires.  Es decir que es falso que el valor del insumo sea plano, y para casos de surtidor donde debería estar vigente el congelamiento existe fácticamente un sobrevalor a abonar, so pena de desabastecimiento.

El círculo de fuego que rodea al sector lo completan alzas de costos cercanos al 90% anual en neumáticos, repuestos y material rodante que sufrieron subas incesantes de la mano del dólar ya que en su mayoría son insumos importados, o en el caso de los nacionales, la variable precio no es el peso argentino. Por otro lado, la falta de financiamiento y cortes en la cadena de pagos producto de las altas tasas de interés se refleja en una caída permanente de la rentabilidad y una importante reducción de la actividad económica que repercute en los volúmenes a transportar.

Por último, si bien la mano de obra es un elemento central de la actividad, representa uno de los mayores valores que debe afrontar una empresa por lo que resulta imprescindible que se considere al sector dentro de los que pueden anticipar el cómputo total del mínimo no imponible de contribuciones patronales.

Este grave escenario impulsa a la Federación a insistir en la necesidad de políticas acordes a la crisis que atraviesan las empresas, de manera de obtener mayor previsibilidad en el precio del combustible y la garantía de su abastecimiento, la compensación del pago del peaje o su reducción a través de subsidios, el acceso a financiamiento adecuado con tasas preferenciales, y la adaptación del régimen impositivo a la difícil situación que atraviesa el sector.

El autotransporte de cargas no es formador de precios sino que recibe sobre sus espaldas los costos que hacen cada vez más difícil la posibilidad de seguir en marcha. Un vehículo detenido significa la reducción del empleo y la imposibilidad de que las familias argentinas accedan a productos y servicios básicos para la vida.

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