La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) oficializó el lanzamiento del Instituto de la Construcción con Madera (ICM). Este nuevo espacio institucional nace con el objetivo estratégico de impulsar, modernizar y consolidar el uso de la madera en la arquitectura y la construcción sustentable a lo largo de todo el territorio nacional.
Ante los desafíos globales del cambio climático y la necesidad de una transición hacia un modelo de desarrollo carbono neutral, el ICM surge como el actor clave para posicionar a la madera como un material competitivo, de vanguardia y ambientalmente responsable.
El Instituto de la Construcción con Madera asume un rol federal y se vinculará con empresas, universidades, organismos públicos y estudios de arquitectura. El propósito de esta red es dinamizar el desarrollo comercial del sector e integrar la cadena de valor forestoindustrial con las demandas actuales de la construcción.
“La creación del ICM representa un salto cualitativo para nuestra industria. No se trata solo de promover un material, sino de transformar la matriz constructiva argentina hacia un modelo más eficiente y sustentable, donde la madera sea protagonista”, señalaron las autoridades de FAIMA.
Para cumplir con su misión, el ICM difundirá información sobre la actividad y desplegará una agenda enfocada en la gestión institucional y la incidencia técnica. En ese sentido, buscará vincularse de manera directa con ministerios nacionales y provinciales, cámaras sectoriales, universidades, estudios de arquitectura, desarrolladores inmobiliarios y organismos multilaterales de crédito.
Así, el instituto tendrá participación activa en mesas de trabajo y foros clave para la actualización de normativas técnicas que faciliten y regulen el uso de la madera en la obra pública y privada. También colaborará con la estandarización técnica de los materiales y promoverá formación profesional y técnica en construcción con madera, junto al equipo de Arquitectura de FAIMA.
Con este lanzamiento, FAIMA reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible del país y apuesta por la innovación y la profesionalización de un sector con un enorme potencial generador de empleo y valor agregado en todas las provincias argentinas.
El 149° Congreso Maderero de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), realizado en Cañada de Gómez, Santa Fe, cerró con un diagnóstico contundente: la foresto-industria argentina atraviesa una crisis estructural marcada por la caída del consumo interno, la pérdida de competitividad exportadora y la ausencia de respuestas eficaces por parte del Estado nacional. La advertencia fue clara: sin financiamiento, incentivos a la forestación y una política activa que proteja a las PyMEs, el sector podría enfrentar un deterioro aún más profundo en los próximos años.
Durante tres jornadas de exposiciones y debates, representantes de 23 de las 28 cámaras que integran FAIMA coincidieron en que el escenario actual dejó atrás la etapa de alerta para ingresar en una fase de supervivencia crítica. El Congreso, organizado por la Cámara de la Industria Maderera de Cañada de Gómez (CIMA), puso el foco en tres grandes ejes: abastecimiento forestal, competitividad industrial y construcción con madera como motor de demanda.
Uno de los principales reclamos estuvo vinculado al abastecimiento de materia prima. La preocupación por la concentración de rollos en manos de grandes plantas de celulosa y biomasa encendió alarmas especialmente en el NEA, donde los aserraderos PyME dependen de un flujo constante para sostener su operación. Desde FAIMA insistieron en la necesidad de una Mesa de Diálogo Permanente que permita garantizar la convivencia entre grandes jugadores y pequeñas industrias, además de exigir que la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial actualice los registros reales de disponibilidad de madera y abandone lo que calificaron como “números de escritorio”.
El debate también reabrió con fuerza la discusión sobre la Ley 25.080 de promoción forestal. Las cámaras del Nordeste plantearon que la norma debe volver a su esencia original: incentivar al pequeño y mediano productor forestal mediante aportes no reintegrables eficientes. La lógica es simple: sin rentabilidad inmediata ni previsibilidad, nadie planta para esperar un retorno dentro de veinte años. El problema no es solo productivo, sino sistémico: si cae el primer eslabón de la cadena, en cinco a diez años comenzará a faltar materia prima y los cierres de aserraderos serán inevitables.
En paralelo, el sector busca defender el mercado interno frente al avance importador. Allí surgió la propuesta de fortalecer la marca “Mueble Argentino”, como una estrategia para diferenciar calidad y valor agregado frente a los productos importados de bajo costo. La apuesta incluye el fortalecimiento del Instituto del Mueble Argentino y el desarrollo de líneas premium apoyadas en diseño industrial y certificación técnica.
En ese punto, el Centro Tecnológico del Mueble (CTM) de Cañada de Gómez apareció como una pieza clave. La presentación de sus nuevos laboratorios fue leída como una herramienta concreta para que las PyMEs dejen de competir solo por precio y puedan hacerlo por estándares internacionales. El sello “Apto Formaldehído”, los ensayos de resistencia estructural y los avances en acabados superficiales apuntan a elevar la competitividad técnica del mueble argentino y abrir puertas tanto en exportación como en grandes desarrollos habitacionales.
Otro de los consensos fuertes fue la necesidad de impulsar la construcción con madera como salida inmediata a la crisis de demanda. El planteo volvió sobre una vieja propuesta: que una parte obligatoria de la vivienda social financiada por el Estado se ejecute con madera. La idea no solo permitiría dinamizar el consumo de los aserraderos regionales, sino también posicionar al sector dentro de la agenda de sostenibilidad y descarbonización, donde la madera gana protagonismo global como material estratégico.
El Congreso vinculó esta visión con los datos relevados por ASORA Madera y Tecnología en su informe “Panorama de la Cadena de Valor de la Madera de Argentina 2025”, donde se definió al año pasado como un verdadero “régimen de supervivencia”. Allí se registró una capacidad ociosa promedio del 50%, rentabilidad erosionada por tarifas, logística y carga laboral, además de un desplazamiento creciente de PyMEs por parte de grandes empresas que, al no poder exportar por costos portuarios elevados, volcaron sus stocks al mercado interno saturándolo.
La respuesta política de FAIMA frente a ese escenario fue clara: certificación de calidad, acceso a financiamiento vía CFI, fortalecimiento de la vivienda con madera y una agenda legislativa que devuelva previsibilidad al productor primario. La meta ya no es resistir, sino reconstruir competitividad.
La conclusión de fondo es que la foresto-industria argentina no discute solamente precios o financiamiento: discute su modelo de supervivencia. El desafío pasa por transformar la madera en un activo estratégico de la nueva economía sustentable, pero eso exige algo básico que hoy no existe: reglas claras, financiamiento razonable y una cancha nivelada para todos los actores.
El 149.° Congreso Maderero Argentino, celebrado en Cañada de Gómez, cerró con una fuerte advertencia sobre la crisis que atraviesa la transformación mecánica de la madera. Para Misiones, epicentro de la próxima edición, el deterioro de la rentabilidad exportadora y la presión de las importaciones bajo un tipo de cambio apreciado configuran una amenaza directa al arraigo poblacional y al empleo privado regional.
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) formalizó su preocupación por la actual coyuntura económica, caracterizada por caídas significativas en producción y ventas. En un escenario de inflación persistente y atraso cambiario real, las empresas madereras del NEA enfrentan una competencia asimétrica frente a productos importados que ingresan con ventajas artificiales. La federación enfatizó que esta actividad constituye la columna vertebral productiva de decenas de localidades en provincias forestales, siendo a menudo la única fuente genuina de desarrollo económico local.
Construcción con madera: el motor para dinamizar la demanda
Con la participación de cámaras empresarias de todo el país, referentes industriales, especialistas técnicos y autoridades públicas, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) realizó en Cañada de Gómez, Santa Fe, el 149° Congreso Nacional Maderero, un encuentro que puso en agenda los principales desafíos y oportunidades para fortalecer la competitividad del sector foresto-industrial argentino.
Durante la jornada central del Congreso, desarrollada el viernes 8 de mayo, se abordaron temas vinculados a innovación, diseño, construcción con madera, desarrollo tecnológico, calidad, branding, vivienda y estrategias para potenciar a las PyMEs de la industria del mueble y la madera en un contexto económico desafiante.
La apertura oficial contó con la participación de César Federici, presidente de la Cámara de la Industria Maderera y Afines de Cañada de Gómez (CIMA); Mercedes Omeñuka, presidente de FAIMA; el intendente de Cañada de Gómez, Matías Chale; y el senador provincial Hugo Jesús Racetto.
En ese marco, Federici destacó el entramado productivo de la región y el potencial tecnológico del sector: “Estamos complicados, pero al recorrer las empresas pudimos escuchar el sonido de las máquinas trabajando y ver instalaciones modernas con tecnología de última generación, especialistas en software, diseño, recursos humanos, marketing, ventas, transporte y logística. Todo eso está integrado en nuestra industria manufacturera y demuestra de lo que somos capaces”.
Asimismo, remarcó el rol estratégico de la industria maderera y del mueble como generadora de empleo, arraigo territorial y valor agregado, y puso en valor herramientas desarrolladas junto a instituciones locales como el Centro Tecnológico del Mueble (CTM), el laboratorio de ensayos y el Instituto del Mueble Argentino (IMA), orientadas a consolidar la identidad y competitividad del “Mueble Argentino”.
Por su parte, Mercedes Omeñuka llamó a fortalecer el trabajo conjunto entre las cámaras que integran la federación y sostuvo que el Congreso debía funcionar como un espacio para pensar estrategias comunes frente a la coyuntura actual. “Necesitamos impulsar un mayor uso de la madera en la construcción, reactivar el consumo y seguir trabajando para que la madera sea reconocida como un material estratégico en toda la cadena de valor”, expresó.
Cañada de Gómez: identidad y «lobby bien entendido»
El intendente anfitrión, Matías Chale, dio la bienvenida a los congresistas destacando la identidad de la ciudad con la actividad foresto-industrial: «Somos la capital provincial del mueble, y vamos a pelear por ser la capital nacional», bromeó, para luego señalar el impacto social de un sector que emplea a más de 1.000 trabajadores en la localidad. “Aquí las empresas tienen nombre y apellido en la puerta de la fábrica; cuando hablamos de una pyme, hablamos de una familia de la ciudad y de un lazo social indestructible. Todos nos hemos criado con el ruido de una sierra o el sonido de una carpintería», describió Chale. El jefe comunal detalló el trabajo conjunto entre el municipio y el sector privado a través de FUDECA para lanzar herramientas locales de fomento al consumo simila res a los programas nacionales, y ratificó el apoyo al Centro Tecnológico del Mueble, que cuenta con su laboratorio certificado. “Defender los intereses del sector productivo es hacer un lobby bien entendido; es la manera de hacer política, elevando la voz por quienes representamos”, concluyó.
La vivienda de madera como bandera
En representación del NEA, Edmundo Ybarra (Chaco) pidió la palabra para aportar una mirada de fondo sobre el uso de la madera en la construcción de viviendas y reclamó un compromiso colectivo para impulsar una iniciativa que sería, a su entender, la mejor manera de lograr embajadores por esta iniciativa donde el material se presenta como una solución habitacional definitiva para la Argentina. “Tenemos que empezar por casa: propongo que renovemos las viviendas de nuestra propia gente, de nuestros empleados, para que tengan un hogar digno, sostenible, de calidad, y erradicar el prejuicio de las casas de madera precarias. Tenemos que construir casas de madera con diseño y calidad, en las que se sientan orgullosos de vivir nuestra propia gente y se conviertan en los mejores embajadores de este material constructivo ante la sociedad&rdqu o;, propuso Ybarra, pidiendo el acompañamiento a la FAIMA, Municipios y gobiernos provinciales.
Una agenda cargada de temas y anuncios
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el potencial de la construcción con madera como motor de desarrollo industrial y solución habitacional sostenible. En este sentido, representantes del Instituto de la Construcción de FAIMA presentaron avances vinculados a viviendas industrializadas, actualización normativa, capacitación técnica y articulación con organismos públicos para promover nuevos sistemas constructivos en todo el país.
También se expusieron proyectos en marcha vinculados al desarrollo de escuelas, módulos habitacionales y soluciones constructivas para distintos sectores productivos, junto con iniciativas destinadas a posicionar a la madera como un material moderno, eficiente y de alta calidad.
Otro de los puntos destacados de la jornada fue la presentación institucional del Centro Tecnológico del Mueble (CTM) y su Laboratorio de Calidad, impulsados junto a la Fundación para el Desarrollo de Cañada de Gómez (FUDECA). Allí se presentó el Sello Apto Formaldehído, una certificación que busca garantizar estándares de calidad, salud y sostenibilidad alineados con las nuevas exigencias nacionales e internacionales.
Además de los espacios técnicos y empresariales, el Congreso funcionó como un ámbito de debate sobre el presente y futuro de la foresto-industria argentina. Referentes sectoriales coincidieron en la necesidad de avanzar en políticas que fortalezcan la producción nacional, promuevan inversiones, amplíen el uso de la madera y permitan sostener el entramado PyME que caracteriza a la actividad en distintas regiones del país.
Desde FAIMA destacaron que el Congreso reafirmó la importancia de seguir construyendo una agenda federal para el desarrollo de la industria maderera y del mueble, basada en innovación, articulación público-privada, agregado de valor, empleo y sostenibilidad.
Los expositores en detalle
Para el inicio y con el fin de fortalecer el diseño, la innovación y la profesionalización de las empresas para mejorar la competitividad del sector, el primero en tomar la palabra fue Pablo Bercovich, responsable del Instituto del Mueble Argentino (IMA) presentó las iniciativas clave de la entidad, haciendo especial hincapié en la próxima realización de la Feria de la Madera y el Mueble Argentino que se realizará del 24 al 27 de septiembre en La Rural de Palermo, dentro de la cual tambien se podrán admirar los trabajos realizados durante este año en el Laboratorio del Mueble. Explicó que estas herramientas están diseñadas para profesionalizar el sector y dotar a las PyMEs de capacidades de diseño y calidad que les permitan diferenciarse. El Laboratorio se posiciona como un centro de innovación donde se testean materiales y procesos para elevar el estándar de la producción nacional, facilitando la inserción en segmentos de mayor valor agregado. Respecto a la coyuntura económica, analizó los desafíos actuales que enfrenta la industria manufacturera, como la volatilidad de costos y la dinámica del consumo interno. Planteó que, ante un escenario complejo, la respuesta estratégica debe ser el fortalecimiento institucional y la adopción de herramientas de gestión modernas. Destacó que el mueble argentino tiene una identidad propia que debe potenciarse mediante la colaboración entre empresas y el apoyo técnico del Instituto para ganar competitividad frente a productos importados.
Luego, Jorge Rigoni – Instituto de la Construcción de FAIMA abordó la situación actual de la Foresto-Industria y el rol fundamental del Instituto de la Construcción de FAIMA (ICM). Su presentación se centró en derribar mitos sobre la construcción con madera, destacando sus ventajas competitivas en términos de sostenibilidad, velocidad de ejecución y eficiencia térmica. Explicó que el ICM trabaja activamente en la actualización de normativas para que la madera sea considerada un material tradicional en todos los niveles del Estado, facilitando así su uso en la obra pública y privada. En cuanto a la construcción de viviendas de madera, se enfatizó que Argentina tiene un potencial subutilizado dada su capacidad de producción forestal. Rigoni present ó casos de éxito y prototipos que demuestran que es una solución habitacional de alta calidad y bajo impacto ambiental. Instó a los presentes a ver la construcción no como un sector ajeno, sino como el gran motor de demanda que puede traccionar a toda la industria maderera, transformando el excedente forestal en soluciones de vivienda concretas.
Más tarde, el Arq. Victor Mazzitelli fue el responsable de presentar oficialmente el Instituto de la Vivienda de FAIMA, con el objetivo de fortalecer toda la cadena y especialmente impulsar a la madera como elemento de construcción primordial, sostenible y de vanguardia mundial. El Arq. Mazzitelli enfocó su intervención en la integración de la madera dentro de los planes oficiales de vivienda. Detalló los procesos técnicos y administrativos necesarios para que los sistemas constructivos en madera cumplan con las exigencias de los organismos de vivienda provinciales y nacionales. Su exposición fue técnica y orientada a la gestión, subrayando la importancia de contar con certificaciones de calidad y manuales de buenas prácticas que aseguren la durabilidad y seguridad de las viviendas ejecutadas.
Asimismo, destacó la necesidad de capacitación para los profesionales del área (arquitectos e ingenieros) y para la mano de obra en el sitio de obra. Mazzitelli argumentó que el Instituto de la Vivienda ve en la madera una oportunidad para reducir el déficit habitacional de manera federal, aprovechando los recursos de cada región. Resaltó que la colaboración con cámaras como FAIMA es esencial para estandarizar procesos y garantizar que las viviendas de madera sean percibidas por la sociedad como una opción moderna, segura y de calidad superior.
Por su parte, el Lic. Luciano Pazcel – Gestión de Marca y Ventas realizó una presentación dinámica sobre el cambio de paradigma en la comercialización y el branding en el contexto actual. Planteó que las empresas madereras deben evolucionar de un modelo centrado en el producto a uno centrado en el cliente y la experiencia de marca. En un “cambio de época” marcado por la digitalización y la saturación de información, destacó que la narrativa de la empresa y su propósito son tan importantes como la calidad de la madera misma para captar la atención del mercado. En el ámbito de las ventas, analizó cómo las nuevas herramientas tecnológicas y los cambios en el comportamiento del consumidor exigen una fuerza comercial más profesional y orientada al asesoramiento . Dio consejos prácticos sobre cómo gestionar la comunicación de marca para generar confianza, especialmente en sectores donde la decisión de compra es meditada (como muebles o insumos de construcción). Su mensaje final fue claro: las empresas que no logren adaptar su comunicación y estrategia de ventas a la nueva realidad digital y emocional quedarán relegadas, independientemente de su capacidad técnica.
Y, para cerrar la jornada, la Lic. Verónica Solís e Ing. Rebeca Fernandez – representantes de la Fundación para el Desarrollo de Cañada de Gómez (FUDECA) realizaron una presentación institucional enfocada en el apoyo a la industria regional. Presentaron el Centro Tecnológico del Mueble (CTM) como un modelo de articulación público-privada exitoso, orientado a brindar soluciones tecnológicas, asistencia técnica y formación específica para los trabajadores y empresarios del sector maderero. Uno de los puntos más relevantes fue la presentación del Laboratorio de Calidad del CTM y el lanzamiento del Sello Apto Formaldehído. Explicaron que este sello es una respuesta a las exigencias internacionales de salud y medio ambiente, permitiend o a las empresas certificar que sus tableros y muebles cumplen con bajos niveles de emisión de gases. Esta certificación no solo mejora la seguridad de los productos para el usuario final, sino que se convierte en un requisito indispensable para aquellas empresas que buscan exportar o posicionarse en mercados de alta gama que valoran la sostenibilidad y la salud.
En el marco de su Asamblea Anual, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) renovó sus autoridades y ratificó por unanimidad a Mercedes Omeñuka como presidente de la entidad, consolidando así un liderazgo que marcó un hito histórico y que hoy se proyecta con más fuerza hacia el futuro del sector.
La reelección —mediante lista de unidad— no solo expresa el respaldo de las 28 cámaras que integran la Federación, sino también la confianza en una gestión que puso en el centro a las pymes, el desarrollo federal y el fortalecimiento de toda la cadena foresto-industrial.
Desde su llegada a la presidencia en 2024, Omeñuka —primera mujer en conducir la entidad en más de 90 años— impulsó una agenda basada en la articulación territorial, la defensa de la industria nacional y la visibilización del rol estratégico de la madera en la economía argentina.
“FAIMA es una construcción colectiva, profundamente federal, que representa el trabajo de miles de pymes en todo el país. Nuestro compromiso es seguir fortaleciendo esa red, defendiendo la producción nacional y generando oportunidades para cada eslabón de la cadena”, expresó Omeñuka tras su reelección.
Empresaria, docente y referente de larga trayectoria en el sector, su historia combina esfuerzo, vocación y una mirada profundamente humana sobre la actividad productiva. Madre, abuela y líder, supo abrir camino en una industria históricamente masculinizada, demostrando que el liderazgo también se construye desde la cercanía, la resiliencia y el trabajo constante.
En este nuevo período, la conducción de FAIMA buscará profundizar una agenda centrada en:
el desarrollo de las economías regionales,
la competitividad de las pymes,
la promoción del uso de la madera en la construcción,
y el posicionamiento del sector como actor clave en la transición hacia una economía más sostenible.
La nueva Comisión Directiva quedó conformada de la siguiente manera:
Presidente: Mercedes Omeñuka – AMAC Vicepresidente 1°: Pedro Reyna – CAFYDMA Vicepresidente 2°: Ricardo García – APICOFOM Vicepresidente 3°: Vicente Mazzitelli – CEMA Secretario General: Daniel Vier – CADAMDA Prosecretario General: Gustavo Mehring – CIMAE Secretario Gremial: Oscar Martin – CIMASFe Prosecretario Gremial: Daniel Briones – APROFICSA Tesorero: Cesar Federici – CIMA Protesorero: Jorge Rigoni – IMFER
De izquierda a derecha: Daniel Vier, Mercedes Omeñuka y César Federici.
Desde la Federación felicitaron a las nuevas autoridades y a quienes renovaron sus cargos, así como también a los vocales, revisores de cuentas y delegados zonales que continuarán fortaleciendo el trabajo institucional en todo el país.
Con esta reelección, FAIMA reafirma un rumbo claro: consolidar una industria con identidad federal, basada en el valor agregado, el empleo y la sostenibilidad, con la madera como protagonista de un desarrollo productivo con futuro.
El último “Informe de empleo y actividad” elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines – FAIMA, destaca el difícil panorama que enfrenta la cadena de valor sectorial. Pero también da cuenta de las asimetrías presentes al interior de la misma.
El trabajo de FAIMA fue coordinado por su director ejecutivo Fernando Couto y contó con el respaldo de los datos aportados por las 28 cámaras de todo el país que representan a la actividad sectorial.
Panorama complejo
FAIMA pone de relieve que la recuperación macroeconómica no se traduce de manera homogénea en la cadena foresto-industrial. En este sentido, la entidad puntualiza que el crecimiento del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) está fuertemente impulsado por sectores primarios, mientras que la industria continúa mostrando debilidad estructural.
Por otra parte, el crecimiento observado en algunos segmentos responde en gran medida a efecto rebote estadístico. “Tanto en madera como en muebles, las subas acumuladas deben interpretarse en el contexto de las fuertes caídas registradas en 2024, lo que sugiere una recuperación parcial más que una expansión consolidada”, advierte FAIMA.
El empleo continúa ajustándose, con una caída del empleo industrial del 6,15% interanual. “Es una clara muestra que indica que el proceso contractivo aún no se ha revertido, particularmente en actividades vinculadas a construcción y bienes de mayor valor agregado”, comenta el coordinador del informe Fernando Couto.
Para las PyMEs, la realidad es aún más compleja. El relevamiento sectorial evidencia una caída significativa en ventas, mostrando que la recuperación no está siendo uniforme y que existen fuertes diferencias según escala y región.
En línea con lo anterior, persisten señales de fragilidad en la demanda interna: La contracción del comercio sectorial confirma un menor dinamismo del consumo y de la actividad vinculada a construcción, precisa el informe de FAIMA.
Números y señales
El punto de partida en 2026 lleva el lastre de los números preocupantes que mostró el balance sectorial de 2025. Así, en toda la cadena foresto-industrial, el comportamiento fue dispar.
El sector de madera y productos de madera (excepto muebles) mostró una recuperación interanual del 4,6% en diciembre y una suba acumulada del 3,8% en 2025, tras haber registrado una fuerte caída del 14% en 2024.
En cambio, el sector de muebles y colchones registró una caída interanual del 6,6% en diciembre, aunque acumuló una expansión del 14% en el año. “Sin embargo, este crecimiento debe interpretarse como una recuperación parcial luego de la caída del 18% sufrida en 2024”, aclara el informe.
En el segmento PyME mueblero, el relevamiento sectorial de FAIMA para el cuarto trimestre de 2025 indicó una caída promedio del 19% en ventas, evidenciando una divergencia respecto de indicadores oficiales y reflejando una recuperación desigual según tamaño de empresa y región.
En materia de empleo registrado, la cadena foresto-industrial mostró una contracción interanual del 6,15% en el segmento industrial y del 2,42% en el comercial.Las mayores pérdidas de empleo industrial se concentraron en viviendas prefabricadas de madera (-31%). Pero también hubo índices altos en artículos de tornería (-22%), enchapados y tableros (-20%) y aserrado de madera nativa (-11%).
En el comercio sectorial también se verificó una contracción generalizada, especialmente en mayoristas de muebles (-7%) y venta minorista de madera (-3,5%). “El único segmento industrial con variación positiva fue la fabricación de somieres y colchones (+1,64%), mientras que en el comercio solo creció el segmento mayorista orientado a industria y comercio (+5%)”, destaca FAIMA.
Evolución sectorial
Del optimismo cauteloso al desengaño de la realidad
“El año 2025 se define como un ciclo de Régimen de Supervivencia para la cadena de valor de la madera de Argentina. El periodo está marcado por una contracción de mayor a menor y una caída drástica de la demanda en el segundo semestre. Con una capacidad ociosa promedio del 50%, el sector sostiene una estrategia de retención de capital humano”, señala el mencionado informe.
El relevamiento planteaba que la viabilidad del 2026 dependía de una “cancha nivelada”, que contenía la esperanza del acceso al crédito, la reforma laboral y, fundamentalmente, una política de costos logísticos y reales que detuviera la asfixia financiera provocada por la combinación de precios planchados y tarifas en ascenso.
De acuerdo al último informe de FAIMA, poco y nada de eso se verifica en los primeros meses de 2026. Ni tampoco se vislumbra en el horizonte inmediato de la actividad industrial.
El diagnóstico general que presentó el trabajo de ASORA Madera y Tecnología se confirma con el informe de FAIMA: un estancamiento generalizado, con el mueble y la construcción atravesando una crisis profunda. Los ejes que se identificaron en el relevamiento sectorial marcan la hoja de ruta a seguir en la evolución de cortísimo plazo de la actividad de la cadena de valor de la madera:
Por un lado, la “Triple Pinza” de costos: tarifas de servicios en alza, incertidumbre laboral y una falta de competitividad externa que reduce drásticamente la rentabilidad.
Los efectos de la reforma laboral, tan esperada por los industriales, no pareciera tener el impacto inmediato que auguraron sus impulsores. Las PyMEs sostienen el empleo especializado como activo estratégico, pero enfrentan una situación contextual que las asfixia en su intención de mantener al personal que tanto les costó formar.
El dilema de la apertura e impacto tecnológico sigue sin resolverse. La entrada de productos finales de China amenaza la fabricación nacional. Esto afecta el recambio tecnológico, con el consiguiente efecto negativo sobre la modernización de instalaciones industriales que muestran evidentes signos de retraso y obsolescencia.
La nota positiva de una mayor estabilidad en precios de insumos y la previsibilidad de mercado comienza a diluirse con una inflación que se le escapa de las manos al Gobierno. Esto tiene su correlato en la caída de la rentabilidad y pisa cualquier esperanza de recomposición en los volúmenes de pedidos.
Así, el panorama presentado por FAIMA subraya más las notas negativas del análisis y previsiones del informe de ASORA Madera y Tecnología que el optimismo cauteloso de las opiniones obtenidas a fines de 2025. En esta línea, todo indica que las previsiones que señalaban la continuidad del estancamiento de la actividad y el mercado interno trazarán la escena sectorial, al menos, en el primer semestre del año.