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Del 2 al 5 de octubre: el mueble argentino tendrá su gran feria en Buenos Aires

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Del 2 al 5 de octubre de 2025, el Centro Costa Salguero en la Ciudad de Buenos Aires será sede de la primera edición de la Feria de la Madera y el Mueble Argentino, organizada por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y el Instituto del Mueble Argentino (IMA). Con casi todos los espacios ya reservados y la confirmación de destacadas marcas nacionales, el evento se perfila como un hito estratégico para el sector, en un contexto en el que la industria busca consolidar su perfil exportador y ganar competitividad en los mercados internacionales.

La feria llega en un momento clave para la economía argentina. Si bien el consumo interno atraviesa un escenario de contracción, la foresto-industria nacional apuesta a la innovación, el diseño y la internacionalización. El sector mueblero genera más de 60.000 empleos directos en todo el país y se destaca por su federalización productiva, con polos en Misiones, Corrientes, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Según datos de Informes de Expertos, el mercado latinoamericano del mueble alcanzó en 2024 un volumen de USD 17.400 millones y se proyecta que superará los USD 28.100 millones en 2034, con un crecimiento anual del 5,5%. Este escenario regional abre una ventana de oportunidades para el mueble argentino como marca país, en línea con sectores como el vino, la moda o el conocimiento.

  • Fechas: 2 al 5 de octubre de 2025.
  • Lugar: Centro Costa Salguero, Ciudad de Buenos Aires.
  • Exhibición: 2.800 m² de stands, con posibilidad de ampliación.
  • Acceso: Libre y gratuito.
  • Modalidad: Sectores diferenciados B2B (negocios mayoristas) y B2C (venta minorista).
  • Participación: Fabricantes de muebles, aberturas, pisos, placas y otros bienes finales de madera.
  • Innovación: Presentación de 24 prototipos diseñados en el Laboratorio del Mueble Argentino, continuidad del Proyecto Deseo.

La propuesta busca consolidar un espacio único que articule negocios, creatividad y formación profesional, con stands llave en mano para facilitar la participación de empresas de todo el país.

Los protagonistas: empresas y cooperativas en escena

Entre las firmas que confirmaron su participación destacan:

  • La Cardeuse, fabricante de colchones y muebles.
  • Color Living, especializada en sofás, sillas y mesas de madera.
  • La Valenziana, con una propuesta integral de mobiliario para el hogar.
  • Araucaria, emprendimiento misionero con fuerte identidad en diseño artesanal y cálido.
  • Muebles Orlandi, con mobiliario práctico y funcional de fácil armado.
  • Inmacol (Córdoba), con su línea de muebles macizos de madera.
  • Metal Franch, fabricante de mobiliario de caño con más de 40 años de trayectoria.
  • Dielfe (Santa Fe), con más de 45 años en el mercado de muebles de hogar y oficina.
  • Ricchezze, también de Santa Fe, con una amplia gama de muebles competitivos.
  • Indelama, una de las carpinterías industriales más grandes de Latinoamérica.
  • Vier Abinet, especialista en diseños de alta complejidad.
  • Co.Nu.Ca, cooperativa de San Fernando que produce muebles de pino desde la economía popular, integrada mayoritariamente por mujeres carpinteras.

Esta diversidad de actores refleja la amplitud del sector, que combina grandes firmas, pymes y cooperativas con un fuerte componente de innovación social.

El lanzamiento de la feria responde a la estrategia conjunta de FAIMA e IMA de reposicionar al mueble argentino en el plano internacional. Para Pablo Bercovich, asesor de FAIMA en el IMA, “es hora de que el mundo descubra el valor y el talento que tiene el mueble argentino”.

El Laboratorio del Mueble Argentino será uno de los ejes destacados del evento, ya que articula el trabajo de diseñadores y fabricantes con el objetivo de profesionalizar el sector, generar valor agregado y alinear la producción con estándares de sostenibilidad.

La Feria de la Madera y el Mueble no solo busca fortalecer el mercado interno, sino también abrir nuevas oportunidades de exportación hacia América Latina y Europa, donde la demanda de mobiliario sustentable y de diseño crece de manera sostenida.

La participación de empresas de distintas provincias refuerza la idea de un sector federal, que en Misiones y Corrientes encuentra su base productiva a partir de la foresto-industria, mientras que en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe se concentra la mayor parte del agregado de valor en diseño y manufactura.

En paralelo, el e-commerce y las herramientas de realidad aumentada abren nuevas posibilidades para la comercialización directa, generando un puente entre fabricantes y consumidores finales en un mercado cada vez más digital.

El éxito de la primera edición de la Feria podría marcar el inicio de un calendario regular de eventos nacionales con proyección internacional. El objetivo de FAIMA y el IMA es consolidar este espacio como una vidriera permanente del mueble argentino, capaz de atraer compradores extranjeros, inversores y referentes del diseño global.

En un país que necesita diversificar exportaciones y fortalecer cadenas de valor con impacto federal, la industria del mueble aparece como una oportunidad concreta para generar empleo, promover innovación y construir identidad productiva.

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Construir con madera: eficiencia energética, confort y menor impacto ambiental

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) destaca los beneficios térmicos de la madera y su papel clave en la transición hacia viviendas más sostenibles.

En un país donde el acondicionamiento térmico (calefacción y refrigeración) representa alrededor del 40% del consumo energético residencial, la elección de los materiales de construcción cobra un papel protagónico. En este contexto, la madera se posiciona como una aliada clave para mejorar la eficiencia energética, garantizar el confort térmico y reducir el impacto ambiental.

El confort térmico se define por un rango óptimo de temperatura y humedad relativa en interiores —entre 18 y 25°C y con una HR entre 30% y 70%, según la American Society of Refrigerating Engineers—. Mantener estas condiciones requiere un equilibrio entre consumo energético y aislamiento del entorno.

¿Cómo lograr ese equilibrio sin resignar confort? La respuesta está en el diseño arquitectónico, la planificación urbana, la tecnología… y, especialmente, en los materiales que elegimos.

Madera: aislamiento natural y menor consumo energético

Por su propia estructura celular, la madera actúa como un aislante natural, tanto térmico como acústico. Su baja conductividad térmica la convierte en un material ideal para conservar la temperatura interior, reduciendo la necesidad de calefacción o refrigeración.

Comparada con otros materiales de uso habitual:

  • Conductividad térmica de la madera: 0,10 – 0,20 W/m·K
  • Ladrillo: 0,39 – 0,80 W/m·K
  • Hormigón: 0,80 – 2,50 W/m·K

Esto se traduce en una mayor eficiencia. Por ejemplo, un muro de madera de 100 mm de espesor tiene una capacidad de aislamiento térmico 3,6 veces superior al ladrillo (140 mm) y 5,7 veces mayor que el hormigón (200 mm). Este rendimiento se refleja en un ahorro energético de hasta el 32%, según la zona climática.

A su vez, el uso de madera reduce el impacto ambiental asociado a la construcción: su transformación desde la materia prima hasta el material final demanda menos energía que el acero o el hormigón. Y al tratarse de un recurso renovable, gestionado de forma sostenible, se alinea perfectamente con los objetivos de descarbonización y transición energética.

Construcción rápida, eficiente y adaptable

Además de sus virtudes térmicas, la madera permite acelerar los tiempos de obra. Las viviendas construidas con madera se levantan más rápido que aquellas hechas con sistemas tradicionales, con un impacto ambiental significativamente menor y con la versatilidad para adaptarse tanto a entornos urbanos como rurales.

Desde FAIMA destacan que construir con madera no solo es una decisión técnica, sino también estratégica: una solución inteligente para un futuro más eficiente, accesible y sustentable.

Normativas y políticas públicas: un paso necesario

Para consolidar estos avances, es clave avanzar en normativas específicas. Desde FAIMA se impulsa el desarrollo de regulaciones para aberturas y envolventes construidas con madera, así como la implementación del Programa Nacional de Etiquetado de Eficiencia Energética de Viviendas (PRONEV), conforme a las resoluciones 595/2024 y 129/2025.

“Estas soluciones permiten cumplir con las exigencias térmicas establecidas, pero además lo hacen con menor impacto ambiental y mejor calidad de vida para las personas”, afirman desde la entidad.

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Faima alertó por la pérdida de competitividad y pidió una agenda que trascienda la coyuntura

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Durante varios días, Gobernador Virasoro fue epicentro de la industria forestal argentina. Visitas a complejos industriales, recorridas por forestaciones de pino y eucalipto, paneles con especialistas y un alto nivel de representación institucional marcaron el pulso del 147º Congreso Maderero organizado por FAIMA. Empresarios, funcionarios, técnicos y referentes de más de 20 cámaras del país se reunieron para debatir políticas públicas, analizar desafíos y trazar una hoja de ruta para el desarrollo del sector.

El evento contó con la presencia de figuras clave como el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rapallini; el titular del INTI, Daniel Afione; el ministro de Producción de Corrientes, Claudio Anselmo; y el intendente de Virasoro, Emiliano Fernández Recalde. En la apertura, Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA y de AMAC, destacó los ejes que preocupan al sector:

  • Tipo de cambio competitivo: esencial para recuperar exportaciones y generar divisas.
  • Obra pública con participación privada: ante la parálisis actual, se pidió avanzar en marcos legales que habiliten esquemas de inversión mixta.
  • Construcción con madera: FAIMA impulsa un cambio cultural para posicionar a la madera como material eficiente, sustentable y de calidad.

“Debemos romper barreras culturales. La madera puede y debe ser sinónimo de calidad, eficiencia y sustentabilidad”, expresó la presidenta de FAIMA.

Martín Rapallini (UIA) se sumó al llamado a un nuevo contrato productivo: “Debemos apoyar al empresario industrial argentino y construir una visión moderna del industrialismo, basada en eficiencia y competitividad”.

Desde la visión local, el intendente Fernández Recalde sostuvo que el “modelo Virasoro” apuesta a la intensificación productiva y el empleo de calidad. Mientras que Claudio Anselmo, ministro de Producción correntino, destacó que la forestoindustria es clave para el desarrollo regional y para el ingreso de divisas.

Los paneles contaron con voces destacadas como el economista Gustavo “Lacha” Lazzari, quien afirmó que: “Argentina vive un cambio de régimen económico donde la innovación y la cirugía de costos son ineludibles”.

El politólogo Lucas Romero puso el foco en la incertidumbre política. Estamos ante un ciclo de transición o el inicio de un nuevo orden. La clave será cómo se consolidan los cambios frente a las tensiones políticas”.

EXPORTAR MÁS Y MEJOR

Francisco Macheo Lorca, presidente de Aserraderos Unidos de Chile (ASUN), enfatizó el potencial exportador argentino. Advirtió sobre los altos costos internos y la importancia de las certificaciones internacionales (FSC y PEFC) para acceder a mercados exigentes como Vietnam, Taiwán o Malasia.

Durante el panel de certificación forestal y normativa de la Unión Europea, empresas como CMPC – Bosques del Plata, Asecor y Acon Timber compartieron sus experiencias en procesos de certificación. La ingeniera Mirta Báez fue la voz experta en los estándares internacionales.

Además, FAIMA firmó un acuerdo con la UNNE para capacitar en construcción con madera a través de la plataforma UNNEGlobal.

Conclusiones centrales

  • Estabilidad macroeconómica con mirada industrial. Se valoró la estabilización, pero se reclamó una política productiva de mediano plazo.
  • Asociación público-privada. Se insistió en nuevas normativas para financiar obras estratégicas que mejoren la competitividad.
  • Amenaza de las importaciones. Se advirtió por la pérdida de empleos ante el ingreso de bienes finales, como muebles y viviendas de madera, sin protección para la industria local.
  • Más madera. Se promoverá el uso del material en la construcción y en políticas de mitigación climática.
  • Mueble argentino. El próximo congreso, en octubre, se hará en el marco de la Primera Feria de la Madera y el Mueble, junto a la campaña “Quiero un Mueble Argentino”.

Agenda logística e impositiva. Se reclamó una reducción de los costos logísticos y de la presión tributaria provincial y municipal, que afectan la competitividad.

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Gobernador Virasoro se prepara para el 147º Congreso Maderero de FAIMA

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) celebrará la 147ª edición de su tradicional Congreso Maderero los días 3 y 4 de julio en la ciudad correntina de Gobernador Virasoro, en lo que promete ser uno de los encuentros más importantes del año para el sector forestoindustrial nacional. Este evento se ha consolidado como una plataforma clave para el diálogo estratégico, la capacitación técnica, el análisis político-económico y la promoción del desarrollo sostenible en la cadena de valor de la madera.

Como cada edición, el Congreso convocará a empresarios, técnicos, funcionarios y referentes del sector, con el objetivo de repensar la agenda de la forestoindustria desde una perspectiva integral. Este año, además, el encuentro se traslada a un territorio emblemático: Virasoro, la capital provincial de la forestoindustria, ejemplo de integración industrial, sostenibilidad y desarrollo regional.

Por qué Virasoro

El modelo productivo de Gobernador Virasoro —que combina una histórica impronta yerbatera con un robusto desarrollo maderero— ha recibido más de 500 millones de dólares en inversiones y concentra más de 30 aserraderos, industrias del mueble, carpinterías, plantas de pellets y centrales de bioenergía. Empresas como Forestadora Tapebicuá, Grupo Pomera, Las Marías, Bosques del Plata y el holding europeo HS Timber Group (con su planta Acon Timber) son protagonistas de este ecosistema forestoindustrial.

Acon Timber es actualmente el aserradero más grande del país, con un perfil 100% exportador, producción cercana a los 500.000 m³ de rollos por año y empleo directo para casi 300 personas. Con tecnología de última generación y un modelo de economía circular, la empresa se prepara para duplicar su capacidad productiva en una segunda etapa, fortaleciendo la industrialización local con un enfoque sostenible.

En el plano energético, Virasoro también lidera: centrales como FRESA y San Alonso, del Grupo Insud, generan 80 MW combinados a partir de biomasa forestal, abasteciendo casi un cuarto del consumo eléctrico de Corrientes. Esta matriz energética basada en recursos renovables representa un diferencial estratégico para el crecimiento futuro.

La agenda del Congreso

El evento se dividirá en dos jornadas. El jueves 3 de julio estarán dedicadas a visitas a forestaciones y plantas industriales, mientras que el viernes 4 se concentrarán los paneles y actividades centrales en el Salón Rincón de Agua.

Entre los ejes temáticos se destacan:

  • Coyuntura económica y perspectivas del mercado;
  • Contexto político nacional y su impacto en la industria;
  • Panorama exportador y certificación forestal;
  • Normativa de la Unión Europea y trazabilidad.

Además, habrá visitas a campo y recorridas industriales, como la que se realizará a la planta de Acon Timber, para conocer de primera mano los avances tecnológicos y las oportunidades de inversión.

Una cadena con potencial

En la actualidad, el 95% de la madera que abastece a la industria proviene de plantaciones forestales, de las cuales más de la mitad están certificadas bajo estándares de gestión sostenible. La forestoindustria nacional involucra a más de 13.000 productores y 6.000 empresas, con una capilaridad que abarca desde la producción primaria hasta la transformación industrial y la exportación de productos con valor agregado.

“La forestoindustria es una herramienta concreta para el desarrollo sostenible y la mitigación del cambio climático”, afirmó Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA. “Este Congreso nos permite pensar en una industria con mirada de futuro, capaz de generar empleo formal, promover inversiones y posicionar a la Argentina como proveedor de bienes renovables y carbono positivo”, subrayó.

FAIMA, que nuclea a 28 cámaras de todo el país, representa una de las cadenas de valor más diversificadas de la industria argentina: desde muebles, aberturas y pisos, hasta viviendas industrializadas, pallets, molduras, tableros y bioenergía. En ese entramado, el Congreso Maderero es mucho más que un evento institucional: es el espacio donde se define el rumbo del sector.

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La forestoindustria contra las cuerdas: capacidad ociosa, caída de ventas y riesgo de cierres en todo el país

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La industria forestoindustrial argentina atraviesa un escenario crítico. Las empresas vinculadas a la madera, muebles y productos derivados reportan una caída cercana al 40% en los niveles de actividad. Mientras algunas plantas operan al 50% de su capacidad, otras han suspendido operaciones o directamente cerrado.

El mercado interno muestra signos de agotamiento, las exportaciones han perdido competitividad y no hay, por el momento, políticas activas que amortigüen el impacto en una cadena productiva clave para muchas economías regionales, especialmente en provincias como Misiones, que concentran una porción significativa de la producción nacional.

Según un relevamiento reciente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), la contracción sectorial contrasta con los datos generales de la industria: mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejó un crecimiento del 5,5% en diciembre de 2024, el sector maderero acumuló una caída del 13,7%. Por su parte, el segmento de muebles y colchones mostró un crecimiento interanual del 52,9% ese mes, aunque explicado exclusivamente por la baja base de comparación de diciembre de 2023, cuando la actividad había alcanzado su punto más bajo. En el acumulado anual, la caída fue del 17,8%.

“El consumo se contrajo de forma alarmante. La obra pública, que históricamente dinamizaba la demanda de madera, está completamente paralizada, y el escenario para exportar empeora mes a mes”, advirtió Fernando Couto, director ejecutivo de FAIMA.

El impacto es especialmente fuerte en Misiones, donde la industria maderera tiene un peso estratégico. Desde la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes, Ricardo García explicó que muchas empresas trabajan por debajo del 50% de su capacidad. “El mercado interno representaba entre el 85% y el 90% de la demanda. Esa proporción se desplomó. Hoy se vende por debajo del punto de equilibrio”, señaló.

Bajar los precios, una estrategia inicial para mantener el flujo de ventas, dejó de ser sostenible. “Ya no hay rentabilidad. La situación compromete la continuidad operativa de muchas firmas”, añadió García.

A la caída del consumo se suman problemas estructurales. Couto detalló que la competitividad del sector está siendo erosionada por una combinación de presión tributaria, costos logísticos elevados y falta de financiamiento. “Exportar desde el norte del país implica recorrer hasta 1.200 kilómetros para llegar a un puerto. Las tarifas logísticas y portuarias, junto con un esquema impositivo poco flexible, nos dejan en clara desventaja frente a países con acceso directo al mar y políticas de incentivo a la industria”, explicó.

César Federici, presidente del Instituto del Mueble Argentino (IMA), coincidió en que los eslabones iniciales de la cadena, como los aserraderos orientados al mercado externo, son los más comprometidos. “Algunas empresas achicaron estructuras, otras están suspendiendo turnos o aplicando vacaciones forzadas. No hay despidos masivos aún, pero sí una pérdida persistente de actividad”, detalló.

El informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indica que, si bien la actividad de las pymes del rubro creció un 18,3% en diciembre de 2024 respecto al mismo mes del año anterior, el balance anual marca una caída del 9,8%. El deterioro fue constante a lo largo del año, con un retroceso promedio del 18% en la producción interanual.

“Llevamos más de 15 meses de retracción en el consumo. Ya no es solo una desaceleración: es un proceso de contracción sostenida”, expresó García.

Reclamos y propuestas del sector

Frente a este contexto, FAIMA elevó una serie de propuestas al Gobierno nacional:

  • Reactivar la obra pública con insumos nacionales.
  • Facilitar el acceso al crédito para capital de trabajo.
  • Establecer un tipo de cambio competitivo para mejorar la rentabilidad exportadora.
  • Promover el consumo interno de productos industrializados en madera.

“El sector forestal genera empleo en zonas donde hay pocas alternativas productivas. Cada planta que cierra es una comunidad que pierde oportunidades”, advirtió Couto.

Federici también advirtió sobre el impacto en la estructura productiva: “Si no se equilibran las políticas de incentivo entre sectores como energía, litio o agro, y la industria nacional, se perderán capacidades que llevaron décadas construir”.

Riesgos latentes: inversión paralizada e importaciones

El IMA reveló que existen proyectos de inversión frenados por falta de certidumbre. “Había planes de renovación tecnológica y ampliación de capacidad, pero en este contexto no es viable asumir compromisos sin horizonte claro de demanda ni estabilidad”, señaló Federici.

El riesgo de una apertura comercial sin regulaciones es otra amenaza latente. “Una política de importación sin condiciones de trazabilidad o contenido local puede desmantelar lo que queda del entramado productivo”, advirtió García.

Este entramado está compuesto, en su mayoría, por pymes familiares: el 80% de los establecimientos vinculados a FAIMA tiene menos de 50 empleados. Estas empresas cumplen un rol clave en el tejido social de las regiones forestales, generando empleo directo y traccionando servicios asociados como transporte, logística, insumos y formación técnica.

Desde Misiones hasta Buenos Aires, pasando por Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero, la parálisis de la construcción redujo la demanda de productos como tableros, pisos, aberturas y tirantería. El efecto se siente especialmente en municipios con base forestoindustrial, donde se desplomaron los volúmenes de pedidos.

Uno de los puntos más mencionados por los representantes del sector es la falta de interlocución. La mesa forestoindustrial, que funcionó activamente durante otras gestiones, hoy está inactiva. “Enviamos informes, propuestas, pero sin voluntad política las respuestas no llegan o llegan tarde”, resumió Federici.

El financiamiento es otro obstáculo. “Las tasas no son viables para pymes, las garantías exigidas son inalcanzables y los plazos, incompatibles con nuestros ciclos productivos”, concluyó García.

Frente a esta coyuntura, el sector no solo reclama medidas urgentes: pide una estrategia de mediano y largo plazo que contemple la importancia de la forestoindustria en el desarrollo regional, en la generación de empleo de calidad y en la sustentabilidad ambiental.

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