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El campo se une contra la desregulación del IPCVA y advierte que eliminar los aportes obligatorios pondría en riesgo las exportaciones

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Una propuesta de desregulación impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno nacional y uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria. Las principales entidades de productores ganaderos y cámaras frigoríficas rechazaron el anteproyecto que busca transformar en voluntarios los aportes que hoy financian al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), al considerar que la medida comprometería la capacidad del organismo para sostener la inserción internacional de la carne argentina.

El debate trasciende una discusión sobre aportes obligatorios. Para las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA, el instituto constituye una herramienta estratégica construida por el propio sector privado desde la sanción de la Ley 25.507, destinada a financiar investigaciones técnicas, inteligencia comercial, promoción internacional y apertura de nuevos mercados para una de las principales cadenas exportadoras del país.

En un documento conjunto, las entidades afirmaron que la eliminación del esquema de financiamiento compulsivo implicaría, en los hechos, la desaparición del instituto. Argumentan que un sistema de contribuciones voluntarias generaría un problema clásico de acción colectiva: todos se beneficiarían de la promoción internacional sin asumir necesariamente el costo de sostenerla, debilitando progresivamente la capacidad operativa del organismo.

Actualmente, el IPCVA se financia exclusivamente con recursos privados aportados por productores y frigoríficos. La legislación vigente establece una contribución equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna en plaza de faena para los productores y del 0,03% para la industria frigorífica. Según remarcan las entidades, ese mecanismo permitió sostener durante años una política de promoción continua sin depender del presupuesto estatal.

El respaldo institucional exhibe una amplitud poco habitual dentro del sector agropecuario. Firmaron el pronunciamiento las cuatro entidades de la Mesa de Enlace —Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro— junto con las principales cámaras de la industria frigorífica, entre ellas ABC, CADIF, CICCRA, FIFRA y UNICA. Además, el propio Estado nacional participa del Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Las organizaciones sostienen que el IPCVA ha sido determinante para consolidar acuerdos comerciales, fortalecer la relación sanitaria con los principales países compradores y posicionar la marca “Carne Argentina” como un producto premium en los mercados internacionales. Incluso recuerdan que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del instituto se destina a colaborar con tareas sanitarias desarrolladas por el SENASA, aspecto considerado central para mantener la habilitación de mercados de alto valor.

El documento también introduce un argumento comparativo. Según las entidades, todos los grandes países exportadores de carne vacuna cuentan con organismos similares financiados mediante aportes obligatorios y, en muchos casos, complementados con recursos públicos. Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay aparecen como ejemplos de modelos donde la promoción internacional constituye una política de Estado orientada a sostener la competitividad de toda la cadena.

Desde esa perspectiva, los representantes del sector consideran que el debate no debería centrarse únicamente en la reducción de cargas, sino en evaluar el retorno económico que generan estas instituciones. La promoción internacional, la construcción de reputación sanitaria y la apertura de nuevos mercados benefician tanto a grandes exportadores como a pequeños productores, al ampliar la demanda y mejorar las posibilidades de colocación de la producción argentina.

Otro aspecto que las entidades destacan es el carácter federal y plural del instituto. Desde su creación, la presidencia y la vicepresidencia fueron ejercidas de manera rotativa entre representantes de distintas organizaciones, mientras que el Consejo Asesor incorpora universidades, institutos tecnológicos, asociaciones de criadores, organismos científicos, cámaras empresarias y organismos públicos, consolidando un esquema de gobernanza compartida que, sostienen, fortalece la legitimidad institucional.

La discusión también expone un desafío más amplio para la agenda de desregulación impulsada por el Gobierno. Mientras el Ejecutivo busca reducir mecanismos obligatorios de financiamiento sectorial, parte del complejo agroindustrial advierte que existen instituciones cuya sostenibilidad depende precisamente de la participación colectiva de todos los actores. En este caso, el interrogante no pasa únicamente por reducir costos, sino por determinar cómo preservar herramientas que contribuyen a generar divisas, abrir mercados y sostener el posicionamiento internacional de uno de los principales productos de exportación de la Argentina.

La controversia deja planteado un debate de fondo sobre el diseño de las políticas de competitividad. Para el sector cárnico, el desafío no consiste solamente en producir más, sino en mantener instituciones capaces de sostener la calidad sanitaria, promover la diferenciación de la carne argentina y consolidar su presencia en un mercado internacional cada vez más competitivo. Allí radica, sostienen las entidades, el verdadero valor estratégico del IPCVA.

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FAA presentó su propuesta preliminar para el diálogo político 2021

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El presidente de Federación Agraria Argentina, Carlos Achetoni, presentó en el marco de una jornada organizada por la Confederación de Organizaciones de Productores Familiares del Mercosur Ampliado, su “Propuesta preliminar para el diálogo político 2021”. Durante el encuentro, se precisaron las propuestas elaboradas por la entidad, que incluyen políticas públicas específicamente enfocadas en el desarrollo integral de los agricultores familiares y pequeños productores que nuclea FAA, que se suman a las iniciativas que ya viene presentando la entidad tanto en el ámbito legislativo como ante los diferentes organismos del Estado.

“En el marco de lo dispuesto por nuestro Consejo Directivo Central, y como resultado de un trabajo de investigación desarrollado gracias al Programa Diálogos para Transformaciones Rurales (PDRT) del FIDA que llevamos adelante en COPROFAM, hoy sumamos a las históricas propuestas de políticas públicas elaboradas por FAA una serie de iniciativas enfocadas en los agricultores familiares, que tan postergados han sido. Vamos a seguir proponiendo a todos los gobiernos incansablemente las políticas acordes para generar arraigo y bienestar para nuestros representados y los agricultores en general”, señaló Achetoni luego de su presentación.

Las propuestas federadas se articulan en torno a tres ejes: acceso al financiamiento para la agricultura familiar (AF); acceso a mercados, canales de comercialización de los productos de la AF y compras públicas y política de tierras. Todas ellas se sustentan en el Plan de Acción Mundial impulsado en el marco del Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar.

En cuanto aacceso al financiamiento para la AF, FAA propone lo siguiente, para establecer una verdadera política pública diferenciada de financiamiento de las actividades productivas y comerciales para la AF de la Argentina:

·                    Inclusión financiera de la agricultura familiar y sus organizaciones, que establezca un programa de mediano plazo financiado por parte de de las instituciones de cooperación financiera con proyectos de desarrollo en la República Argentina (BID, BM, CAF, FIDA, FONPLATA), para asegurar la mayor conectividad de datos posible en las diferentes regiones, provincias y territorios; estimular la producción de aplicaciones nacionales, por parte de las empresas tecnológicas nacionales, para que las entidades financieras, puedan establecer una comunicación permanente y directa con sus “clientes”; impulsar la inclusión financiera para el pago a proveedores, el cobro de la producción con los agentes comerciales y/o industriales, cobro y pago de beneficios y obligaciones con el Estado, consumo familiar, compras “online”, etc; llevar a cabo actividades presenciales y virtuales de capacitación en el uso de estas herramientas, a cargo de especialistas del INTA y ENACOM, en el uso de TICs.

·                    Que se establezca una política del BCRA para los encajes bancarios que permitan llevar adelante una política que posibilite que haya más recursos financieros para atender las necesidades crediticias de la AF. Esto permitiría que los Bancos, tanto públicos como privados, y otras entidades financieras reguladas por el BCRA, puedan liberar hasta un 20 % de sus encajes en dólares (que son de un 70 %), para que dichos fondos puedan ser aplicados (en pesos argentinos) a financiar diversos instrumentos crediticios a la AF, avalados técnicamente por el MAGYP.

·                    Propone que existan créditos supervisados, que con la participación del INTA y las organizaciones de la AF, en particular las socias de la FAA, a través de la cual la SAFCI, establecerá un programa de créditos locales, o provinciales, para otorgar a la producción familiar registrada en el RENAF, financiamiento para llevar adelante planes de producción, por zafra o campaña, anuales o hasta tres años.

·                    Que se conforme un fondo Especial para el estímulo a los créditos para la producción e inversiones de la AF y se establezcan líneas de créditos orientadas a mujeres rurales emprendedoras y a jóvenes rurales.

·                    Que se implemente un sistema de garantías para la AF (SIGAAF) que funcione en el ámbito institucional del FOGAR, pero con un reconocimiento especial y un funcionamiento financiero autónomo.

·                    Implementación de créditos a valor producto, cuando éstos van dirigidos a financiar inversiones que permitan al productor expandir la producción de un rubro particular, o aumentar la productividad y/o calidad de los productos del mismo, a partir de nuevas tecnologías de producto/proceso recomendadas por el INTA.

·                    Créditos para promover la capacidad exportadora de la AF y sus organizaciones, asignados por la banca pública, orientados a financiar inversiones indispensables para asegurar la exportación de productos de origen agropecuario y/o agroalimentario, que contemplen plazos de amortización del capital prestado, no menores a 7 años, con 2 años de gracia.

Serán destinatarios todos los agricultores familiares, que figuren en el RENAF. Y FAA solicita que el MAGyP se comprometa a asegurar, a partir de enero 2022, una coincidencia de al menos el 85% del padrón de productores familiares, registrados y activos en el RENAF, con los resultados del Censo Agropecuario Nacional de 2018, y mantener dicha correlación siempre en un indicador entre el 85 y el 90% en el futuro, para los sucesivos censos.

En cuanto aacceso a mercados, canales de comercialización de los productos de la AF y compras públicas, para fortalecer la institucionalidad pública, apoyar la asistencia técnica y los servicios de extensión, propiciar la inclusión financiera y el financiamiento rural y fomentar el asociativismo y el capital social. FAA propone lo siguiente:

·      Elaboración de un programa de Sistemas Agroalimentarios de la AF para la producción de los alimentos básicos de la población, integrado con múltiples proyectos.

·      Diseño e implementación de una plataforma digital para la comercialización de alimentos de la AF: desarrollo y promoción de una herramienta digital de comercio online que tendrá como objetivo principal la vinculación entre el agricultor familiar y el consumidor final, en el marco de un circuito corto de comercialización, garantizando así una relación entre oferta y demanda sustentada en los principios del Comercio Justo.

·      Implementación de un Sistema de Servicios de Certificación (SSCAF) a través del cual FAA, en articulación con organismos nacionales como el INTA y SENASA realizará un trabajo a nivel nacional para certificar los procesos de producción de sus asociados y de esta forma dar un salto cuantitativo en la venta de la producción de alimentos en fresco, como así también con valor agregado.

·      Compras públicas: Se propone la creación de un grupo de trabajo para identificar, entre afiliados a la Federación Agraria Argentina y otras OAFs, agricultores con capacidad de ofrecer productos en calidad y cantidad necesarias para organizaciones locales como Hospitales, comedores, escuelas, etc.

Por último, en relación conla política de Tierras, FAA propone la creación del Banco de Tierras de la Agricultura Familiar (BTAF), convencida de que las políticas sobre uso y tenencia de la tierra, deben ser la base de una propuesta integral de desarrollo productivo, social y económico de la AF como modelo agropecuario de arraigo en el interior de la Argentina.

·      La iniciativa de FAA prevé que el BTAF será el encargado de ejecutar las políticas de acceso y tenencia de la tierra para para la producción familiar, en todo el territorio nacional.

·      Luego de creado el Registro que establece la Ley 27.118, el Poder Ejecutivo Nacional capitalizará al BTAF, otorgándole la titularidad de las tierras provenientes de las instituciones y organismos federales, obligados a denunciar las tierras fiscales federales, bajo su propiedad y ponerlas a disposición del banco, bajo su titularidad. Podrá también manejar tierras en administración de Provincias y otras instituciones con las que acuerde planes y/o programas de desarrollo en cada caso, respetándose la soberanía provincial.

·      A partir de la reglamentación de la Ley 27.118 y la creación el BTAF y su plena vigencia, el banco dispondrá de como máximo un año para establecer un registro inicial de potenciales destinatarios de las tierras con destino productivo.

·      Se promoverá que los adjudicatarios de las tierras reciban asistencia del INTA, para el diseño de un Plan de Explotación que se inserte en un Plan de Desarrollo Nacional o Provincial si existiere.

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