FEDERICO FACHINELLO

Industria proyecta $44.000 millones para 2027 y pone el foco en inversión, mercados e innovación

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El Ministerio de Industria de Misiones proyecta para 2027 un presupuesto cercano a los $44.000 millones, con un incremento aproximado del 17% respecto del ejercicio anterior, y concentrará sus recursos en políticas destinadas a sostener la producción, mejorar la competitividad, abrir nuevos mercados y acompañar inversiones en un escenario nacional que el Gobierno provincial considera particularmente desafiante.

Así lo explicó el ministro de Industria, Federico Fachinello, durante la presentación de las previsiones de su área para el próximo año. El funcionario remarcó que la prioridad continuará siendo “acompañar, facilitar y potenciar a todos los que eligen invertir, producir y trabajar en la provincia de Misiones”.

Fachinello señaló que la cartera viene trabajando desde hace tres años sobre una planificación estratégica construida a partir del diálogo con cámaras empresariales, emprendedores y distintos sectores productivos, mediante mesas sectoriales y programas de asistencia técnica.

Dentro de esa hoja de ruta aparecen como prioridades la apertura de nuevos mercados, el posicionamiento de la marca misionera, la capacitación, el aumento de la productividad y la incorporación de innovación.

En este último punto, aclaró que el desafío no pasa exclusivamente por sumar tecnología. “Hay que innovar en nuevos productos y nuevos procesos”, sostuvo, al considerar que esa transformación permite generar oportunidades de negocios y, a partir de ellas, nuevos puestos de trabajo.

La industria representa el 40% de la actividad económica

Fachinello puso especial énfasis en el peso que tiene la actividad fabril dentro de la estructura económica provincial. Según indicó, alrededor del 40% de la actividad económica de Misiones está vinculada con la industria.

El ministro destacó además el efecto multiplicador que genera el sector sobre el resto de la economía, desde la producción primaria hasta el comercio y los servicios asociados.

“Es un círculo virtuoso”, definió. En ese contexto, sostuvo que la Provincia necesita mantener políticas productivas claras para acompañar a las empresas que deciden invertir y producir en territorio misionero.

El planteo adquiere especial relevancia frente a un escenario nacional marcado por la retracción de distintas ramas productivas y la pérdida de puestos de trabajo.

Fachinello cuestionó en ese sentido la orientación económica de la Nación. “Tenemos un Gobierno nacional que no hace política productiva”, afirmó, y vinculó esa estrategia con la pérdida de empleo registrado y el cierre de pequeñas y medianas empresas en el país.

Frente a ese modelo, planteó una diferenciación con la política provincial: “Tenemos una mirada muy distinta. Entendemos que hay que acompañar al que produce, darle herramientas y un marco regulatorio para que pueda producir con calidad y desarrollarse”.

Entre las herramientas previstas para 2027, Industria mantendrá las líneas de créditos productivos con tasas bonificadas, además de la participación de empresas misioneras en misiones comerciales y rondas de negocios.

Fachinello mencionó como ejemplo una reciente ronda vinculada con el sector minero, en la que participaron empresas metalmecánicas con el objetivo de encontrar nuevos compradores y ampliar mercados.

La estrategia, explicó, no se diseña únicamente desde el Estado sino a partir de las necesidades que plantean las propias empresas.

“Las herramientas siempre vienen de la mano de ellos. El pedido viene del sector emprendedor y empresario y, en base a eso, nosotros trabajamos”, explicó.

Federico Fachinello, ministro de Industria

Un presupuesto con fuerte orientación productiva

El presupuesto previsto para el Ministerio de Industria se ubicará en torno a los $44.000 millones, aproximadamente un 17% por encima del correspondiente al ejercicio anterior.

Fachinello destacó especialmente la composición del gasto. Según explicó, apenas entre el 8% y el 9% del presupuesto estará destinado al funcionamiento y la estructura de personal del Ministerio, mientras que la mayor parte de los recursos tendrá como destino la ejecución de políticas productivas.

Para el ministro, esa distribución refleja la decisión del Gobierno provincial de direccionar recursos hacia quienes producen e invierten.

Empleo, informalidad y caída del consumo

El titular de Industria advirtió, además, que la crisis laboral no debe analizarse únicamente a partir de la cantidad de puestos registrados que desaparecieron. A ese fenómeno, señaló, se suma otro problema: trabajadores que salen del empleo formal y pasan a la informalidad.

La contracción industrial, la pérdida de empleo y el deterioro de los ingresos terminan impactando directamente sobre el consumo, explicó.

Fachinello utilizó una imagen cotidiana para describir ese escenario: recorrer unas pocas cuadras del centro de Posadas y encontrar numerosos locales comerciales cerrados.

“Esos locales cerrados son menos trabajo”, sintetizó.

Ante este contexto, aseguró que Misiones buscará utilizar las herramientas disponibles dentro de sus posibilidades fiscales para amortiguar el impacto sobre el entramado productivo, al mismo tiempo que continuará gestionando ante la Nación políticas que permitan recuperar actividad.

El desafío para 2027, planteó, será sostener ese entramado en un escenario adverso: financiar inversiones, mejorar productividad, impulsar innovación, conectar a las empresas con nuevos mercados y evitar que la pérdida de actividad termine profundizando la destrucción de empleo.

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De Misiones a las góndolas: la apuesta a Carrefour, La Anónima y nuevos mercados

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Llegar a una góndola puede parecer el final del recorrido. Para Federico Fachinello es exactamente lo contrario: es apenas el comienzo.

El ministro de Industria de Misiones habla de fábricas, pero rápidamente la conversación deriva hacia supermercados, distribuidores, rutas, contenedores, puertos, certificaciones, tiendas online y compradores. En su diagnóstico, una parte importante de la industria provincial atravesó durante los últimos años una primera frontera: aprendió a producir mejor, incorporó tecnología, mejoró envases, avanzó con registros y, en algunos sectores, comenzó a sumar diseño y profesionales.

El problema aparece después. Hay que vender. Y, sobre todo, hay que vender afuera de Misiones.

“La comercialización es como la pata más débil”, sintetiza Fachinello.

La distancia de los grandes centros de consumo, los costos logísticos, la energía, el estado de las rutas, la escala y las debilidades de gestión forman una suerte de peaje invisible que una empresa misionera debe pagar antes de competir en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o un mercado internacional.

Por eso, detrás de una noticia aparentemente sencilla -productos elaborados en Misiones que consiguieron ingresar a Carrefour- hay una política que el Ministerio intenta convertir en método: preparar a las empresas, resolver previamente la logística, sentarlas frente a compradores y acompañarlas después del primer pedido.

Una cosa es conseguir una góndola. Otra, mucho más difícil, es quedarse en ella.

La llegada de productos misioneros a Carrefour es uno de los resultados más visibles de esa estrategia. Mamayuca y Regional Alfajores ya consiguieron ingresar a la cadena y otros productos están en distintas instancias de negociación.

El mecanismo tiene una particularidad. Carrefour trabaja con acuerdos regionales, lo que permite avanzar por zonas antes de intentar una expansión mayor.

“Vos cerrás con Carrefour, pero cerrás por zona”, explica Fachinello.

La estrategia inmediata apunta al NEA y contempla también acciones comerciales y degustaciones. “No es solamente llegar a la góndola. Después es: ¿cómo te conocen? Esa parte también es un pasito”, advierte.

La experiencia empieza además a mostrar cuáles son los productos capaces de despertar interés rápidamente. Fachinello menciona yerba mate, chips de mandioca, alfajores y derivados de la caña de azúcar.

Pero la verdadera prueba será la recompra.

Un supermercado puede aceptar una partida después de una ronda comercial, una gestión institucional o una negociación con el proveedor. El segundo pedido ya depende del consumidor.

Y allí comienza otro desafío: convertir un producto regional en una marca capaz de disputar mercados mucho más grandes.

La Anónima: una puerta potencial hacia 183 sucursales

La estrategia sumó en las últimas horas otro capítulo. El viernes Fachinello mantuvo una reunión con representantes de La Anónima, acompañado por la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, y Sebastián Najle. El objetivo fue comenzar a construir una agenda comercial para incorporar progresivamente productos misioneros a la cadena.

La conversación adquiere una dimensión particular porque La Anónima desembarcó recientemente en Posadas, pero su escala excede ampliamente el mercado provincial: cuenta con 183 sucursales distribuidas en el país.

Para una pyme misionera, ingresar como proveedor y eventualmente conseguir escala dentro de esa red significaría algo bastante más profundo que ocupar un espacio en una góndola posadeña: supondría empezar a convertir un vínculo comercial local en una plataforma de expansión nacional.

Fachinello salió conforme de la primera reunión. “Buena onda la gerencia, marcamos agenda de trabajo para ir sumando productos misioneros”, resumió después del encuentro.

La discusión conecta directamente con lo que había planteado en la entrevista con Economis. El objetivo no consiste simplemente en conseguir un lugar para las marcas provinciales dentro de supermercados instalados en Misiones. La apuesta mayor es utilizar esos vínculos como puerta de entrada hacia las redes comerciales de las grandes cadenas.

“El objetivo es claro: queremos que el trabajo de nuestros productores misioneros llegue más lejos. Que una cadena con la trayectoria de La Anónima apueste por sumar productos locales a sus góndolas es un paso fundamental para afianzar el desarrollo de nuestras empresas y abrir nuevas oportunidades de comercialización a nivel nacional”, señaló Fachinello después de la reunión.

Carrefour ofrece una primera experiencia concreta. La Anónima abre ahora otra puerta. Fachinello también menciona gestiones con Día y conversaciones con distribuidores.

En lugar de esperar que los grandes compradores descubran a las empresas misioneras, salir a buscarlos.

Ese cambio también puede observarse en los números.

La segunda Ronda de Negocios Inversa +Mercado reunió a más de 120 empresas, generó más de 1.800 entrevistas comerciales y el 52% de las firmas participantes concretó oportunidades de negocios durante el encuentro.

Fachinello se reunió con los directivos de La Anónima para ampliar la presencia en góndola de los productos misioneros.

Fachinello insiste en una diferencia que parece semántica, pero no lo es: no quiere medir el resultado por la cantidad de rondas organizadas sino por los negocios que sobreviven después de ellas.

“Para la empresa, en este momento, todo lo que es venta suma”, resume.

El diagnóstico que atraviesa toda la conversación es incómodo: Misiones tiene empresas que aprendieron a producir, pero muchas todavía no desarrollaron con la misma intensidad la capacidad de comercializar. La distancia geográfica amplifica esa debilidad.

Una pyme puede fabricar un buen alimento, contar con un packaging atractivo y cumplir los estándares sanitarios. Pero si cuando se sienta frente al comprador no sabe cuánto cuesta entregar una caja en Buenos Aires, el negocio empieza perdiendo.

Por eso, antes de intensificar las rondas hubo que “destrabar la parte logística”.

Se trabajó con distribuidores y operadores para permitir incluso el envío de pequeños volúmenes y resolver la última milla. La intención es que el empresario pueda sentarse frente al supermercado con un precio final y una solución logística concreta, no con la promesa de averiguar después cuánto costará el flete.

En paralelo apareció otra dificultad: empresas que vendían dentro de Misiones, pero todavía necesitaban completar registros o habilitaciones para dar el salto.

El balance del primer semestre del Ministerio muestra que se realizaron visitas técnicas a más de 50 empresas de toda la provincia, con asistencia en procesos, registros, comercialización y financiamiento.

Fachinello define ese trabajo como un acompañamiento prácticamente cuerpo a cuerpo.

“Con la sensibilización sola no alcanza. Con el curso solo no alcanza”, plantea.

Una pyme está atendiendo proveedores, empleados, impuestos, energía, producción, clientes y bancos al mismo tiempo. Pretender que después de una capacitación pueda resolver por sí sola una estrategia comercial, logística o digital suele ser insuficiente.

El Estado, en su mirada, tiene que ayudar a recorrer el tramo que va de la teoría a la implementación.

¿Por qué acelerar ahora? Porque el mercado doméstico ofrece pocas respuestas.

“Todo lo que es mercado interno está muy deprimido”, sostiene Fachinello.

La situación se vuelve particularmente compleja en actividades asociadas a la construcción y la infraestructura, como la forestoindustria.

“Lo forestal, que depende de la obra pública o del desarrollo de infraestructura -escuelas, casas-, está quieto, está parado. Con lo cual, ahí no va a estar tu mercado. Tenés que buscar cómo salir a otro lado. Para eso tenés que prepararte”.

La frase explica buena parte de la estrategia industrial que intenta desplegar.

Si el mercado interno no tracciona, la empresa enfrenta dos caminos: achicarse o buscar nuevos clientes.

Pero exportar tampoco funciona como un interruptor que se enciende cuando cambia el tipo de cambio.

Fachinello ironiza sobre esa expectativa recurrente: sube el dólar y parece que “al otro día todos somos exportadores”.

No funciona así. Una empresa necesita productividad, escala, certificaciones, logística, calidad, financiamiento, capital humano y continuidad comercial.

Y, sobre todo, necesita competir con precios que no se deciden en Misiones.

“Nosotros no somos marcadores de precio”, remarca Fachinello.

Un importador puede comparar el mismo producto entre Argentina, Brasil, Chile u otro proveedor internacional. No le interesa cuánto cuesta producirlo en Misiones. Tiene un precio de referencia y pregunta si la empresa puede abastecerlo.

Ahí aparece uno de los conceptos que Fachinello repite durante la conversación: mejorar “puertas adentro”.

“Tenemos que hacer un cambio muy fuerte en seguir ganando mercado y mejorar puertas adentro un montón las condiciones de nuestras empresas”.

Pero la productividad fabril no explica todo.

Una empresa misionera carga con costos que no controla: energía, fletes, distancia e infraestructura. Fachinello pone especial énfasis en las rutas.

Una ruta abandonada -como lo están ahora las rutas nacionales- no significa únicamente que el camión tarde más. Significa roturas, neumáticos, mantenimiento, combustible y riesgo. Cada pozo termina incorporándose, de alguna manera, al precio final del producto.

“Todo eso tira para atrás la competitividad. Todo el esfuerzo que pueda hacer la empresa hay que acompañarlo trabajando muy fuerte en esas condiciones”, sostiene.

El Puerto de Posadas: una pieza que tiene que funcionar

En ese mapa aparece inevitablemente el Puerto de Posadas. Para Fachinello, el desafío ya no pasa por demostrar que Misiones puede contar con infraestructura portuaria. La infraestructura existe. El paso siguiente es conseguir frecuencia, volumen, precio competitivo y gestión comercial.

En determinados momentos, transportar una carga desde el norte provincial hasta Posadas y embarcarla terminaba acercándose demasiado al costo de enviarla directamente en camión hacia Buenos Aires. Si, además, la frecuencia del servicio era baja, el empresario elegía la previsibilidad del transporte carretero.

“Tenemos que bajar el número bastante para que sirva. Pero eso va con frecuencia y con carga”, explica.

La Provincia implementó además un Programa de Beneficio Logístico para exportadores. Durante el primer semestre alcanzó a cinco empresas con asistencia para optimización de embalajes, acondicionamiento de productos, selección de vías logísticas y operadores especializados.

Fachinello espera que la nueva etapa del puerto permita profesionalizar especialmente su funcionamiento comercial.

La ecuación es sencilla de describir y difícil de ejecutar: sin carga no hay frecuencia; sin frecuencia no hay precio competitivo; sin precio competitivo las empresas no llevan la carga al puerto.

Hay que romper ese círculo.

La otra pieza que Fachinello considera estratégica es Eldorado. 

Una parte sustancial de la producción exportable se origina en el corredor industrial del norte. Obligar a que toda esa mercadería baje hasta Posadas agrega kilómetros y costos antes incluso de iniciar el viaje hacia el mercado de destino.

Por eso insiste en estudiar la viabilidad de la infraestructura portuaria de Eldorado.

“Entre Puerto Esperanza y Eldorado tenés” una parte central de las exportaciones, señala.

“No es competencia con Posadas. Lo que tenemos que trabajar es todo junto: algo en Eldorado, algo en Posadas”.

Incluso la disponibilidad de contenedores vacíos provenientes de Paraguay puede modificar sustancialmente la ecuación. Llevar un contenedor vacío desde Buenos Aires hasta Misiones para recién entonces cargarlo puede volver inviable una operación antes de que la mercadería abandone la provincia.

La logística, otra vez, deja de ser un asunto accesorio para convertirse en política industrial.

Exportar más, pero también sumar exportadores

Misiones exporta. El problema que señala Fachinello es otro: la cantidad de empresas que efectivamente exportan cambia poco.

“Lideramos las exportaciones, sí. Vos mirás para atrás y tenemos la misma cantidad de empresas”, observa.

Pueden aumentar los dólares exportados o los volúmenes colocados por los grandes jugadores. Eso no necesariamente significa que la base exportadora provincial se esté ensanchando.

“Logramos que los que están exportando sigan exportando más. Ahora, que se sumen las pequeñas y medianas que pueden dar el salto, eso tenemos que trabajarlo mucho”.

El balance del Ministerio muestra que la estrategia de inteligencia comercial alcanzó a 15 empresas yerbateras, dos tealeras y diez forestales, con elaboración de estudios de mercado y perfiles de compradores potenciales.

En total, 27 empresas de tres cadenas centrales de la economía misionera.

Además, fue presentado el proyecto de creación de una Agencia de Exportación de Misiones, concebida como una herramienta para incrementar y diversificar las ventas externas y acompañar la internacionalización de las empresas provinciales.

El objetivo de fondo es que exportar deje de ser patrimonio casi exclusivo de las compañías grandes. Pero tampoco alcanza con sumar toneladas.

Fachinello introduce otra discusión: importa qué se exporta y a qué precio.

La yerba mate ofrece un ejemplo evidente.

Una empresa puede exportar grandes cantidades a granel. Otra puede colocar menos kilos, pero hacerlo en paquetes terminados, con marca, diseño y posicionamiento propio. El valor obtenido por tonelada cambia sustancialmente.

“No digo que no haya que vender a dos; hay que vender más de dos. Ahora, también tenemos que lograr que se venda mucho más con paquete”, grafica.

El desafío es subir escalones en la cadena: producción, industrialización, envase, marca, distribución y consumidor final.

Esa lógica atraviesa a la yerba, el té, la madera, la mandioca, la caña de azúcar y buena parte de las economías regionales.

El acuerdo Mercosur-Unión Europea aparece en la conversación como una oportunidad, aunque Fachinello evita imaginar que la firma de un tratado abrirá automáticamente las puertas.

Europa compra. Pero también exige.

Trazabilidad, certificaciones ambientales, estándares productivos, transformación digital y documentación pueden convertirse en barreras tan relevantes como un arancel.

El Ministerio presentó tres proyectos para acceder a fondos del paquete de cooperación relacionado con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, con foco precisamente en certificación, trazabilidad, transformación digital y apertura de mercados.

Misiones, considera Fachinello, tiene atributos ambientales que pueden capitalizarse, especialmente en forestoindustria, té y alimentos. Pero existen tareas pendientes. En yerba mate, por ejemplo, menciona las exigencias vinculadas a procesos productivos y secaderos libres de humo. Los mercados de productos orgánicos o diferenciados pueden pagar valores superiores, pero exigen adecuaciones de instalaciones y procesos. “Va a ser una oportunidad por lo que están haciendo”, afirma sobre las empresas que avanzan en esa dirección.

La paradoja de la caña

El azúcar mascabo ofrece otra fotografía de los problemas productivos. Durante años hubo dificultades de precio. Ahora que aparece demanda, falta materia prima.

“¿Qué te falta? Caña. Falta caña. Es una cosa muy loca: sobraba en un momento, no valía nada. Con razón dejaron de plantar”, describe Fachinello.

El Ministerio trabaja en industrialización, desarrollo de nuevos productos y generación de espacios de promoción y comercialización para la cadena de la caña de azúcar. Paralelamente, acompaña a más de 20 apicultores, cooperativas y asociaciones en habilitaciones y registros de productos.

La escena de la caña resume un problema habitual de las economías regionales: cuando durante demasiado tiempo el precio desalienta la producción, recuperar después la oferta no ocurre de un día para otro.

Fachinello tampoco esquiva otro problema estructural: la informalidad.

En determinadas actividades y zonas de Misiones, sostiene, alcanza niveles extremadamente elevados. Y el problema no se resuelve exclusivamente aumentando controles porque detrás existe una ecuación económica.

La industria provincial enfrenta particularidades que, según el ministro, deberían incorporarse a cualquier discusión sobre competitividad federal: la condición fronteriza, la estructura de minifundios y las desventajas energéticas y logísticas, entre ellas la ausencia de gas natural.

De allí surge el planteo a Nación para generar instrumentos diferenciales.

“Dame algo. Un voucher de logística para las empresas que están llevando a Buenos Aires, dame algo. Tenés que bajarme algo porque si no acá la informalidad sigue siendo alta y no va a cambiar porque es muy difícil”, reclama.

¿Y qué respuesta encuentra en Nación?

La respuesta de Fachinello marca una diferencia política clara. “Sabíamos que era un Gobierno que no iba a apostar a la industria, que la industria no era su prioridad. Creo que lo demuestra en todas las acciones y también cuando tiene que hablar lo dicen muy abiertamente”.

La Provincia, contrapone, considera a la industria una herramienta para generar empleo de mayor calidad y oportunidades de desarrollo. “Gran mayoría de las medidas que tomamos como para acompañar son provinciales”, afirma.

Su cuestionamiento apunta más a la ausencia de una política industrial nacional como prioridad estratégica que a la inexistencia de interlocución.

De la universidad a la fábrica

Fachinello quiere que los futuros profesionales conozcan las industrias antes de graduarse. “Salen de la carrera y algunos no conocen un molino o un secadero”, plantea.

Por eso el esquema incluye recorridos y experiencias en empresas de mayor escala, dentro y fuera de Misiones. Ver un almacén inteligente, una línea automatizada o un sistema industrial avanzado permite comprender en pocas horas aquello que dentro del aula puede permanecer abstracto.

El ministro lo observa también como una cuestión cultural.Si universidad e industria permanecen separadas, las empresas reclaman profesionales que no encuentran y los profesionales terminan desarrollando sus carreras lejos del sistema productivo.

La competitividad, entonces, también se construye formando gente.

El e-commerce también es política industrial

La transformación comercial no termina en los supermercados.

Fachinello pone otro ejemplo que parece pequeño, pero explica una dificultad enorme para una pyme del interior. Una empresa participa de una feria en Buenos Aires. Cientos de personas conocen y prueban su producto. La exposición funciona. Pero cuando esas personas regresan a sus casas descubren que no tienen dónde volver a comprarlo.

La venta termina junto con la feria.

“No es la idea”, dice. La solución es construir canales digitales capaces de convertir aquel contacto ocasional en un cliente recurrente.

El Ministerio desarrolló un programa de aceleración en comercio electrónico y marketing digital. Hubo alrededor de 60 postulaciones, fueron seleccionadas ocho empresas para el proceso de aceleración y se avanzó en el diseño y construcción de sus tiendas online. Paralelamente, otras diez pymes recibieron acompañamiento para desarrollar estrategias de posicionamiento de marcas y productos en mercados nacionales.

Pero montar una tienda virtual tampoco resuelve todo. Hay que fotografiar productos, actualizar precios, administrar inventarios, organizar despachos y responder al consumidor.

“Una Tiendanube, si le ponés media pila, no te cuesta tanta plata y lo podés hacer rápido. Pero también tenés que trabajar en manejar el stock”, ejemplifica Fachinello.

La internacionalización tiene también una lógica regional.

Antes de pensar exclusivamente en destinos situados a miles de kilómetros, Misiones tiene mercados literalmente enfrente.

El Ministerio trabaja con cámaras empresariales paraguayas y participa de ferias y rondas en Brasil. El balance semestral registra una agenda conjunta con la Cámara de Comercio e Industria de Itapúa, además de vinculaciones comerciales con Alemania, India, Emiratos Árabes Unidos, Medio Oriente y Estados Unidos.

También se proyecta para 2027 la primera ronda inversa internacional del sector forestal junto con entidades empresarias de la actividad.

Fachinello considera que hay que simplificar especialmente el comercio de cercanía.

Las fronteras que cultural y económicamente funcionan como espacios profundamente integrados siguen teniendo procedimientos administrativos pensados para operaciones mucho más complejas.

“Tenemos que tratar de solucionar, por lo menos, lo que es más cerca acá”, plantea.

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Misiones busca ampliar la llegada de productos locales a nuevos mercados a través de La Anónima

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El desafío para la industria misionera ya no pasa solamente por producir más, sino por conseguir nuevos mercados donde colocar esa producción. Con esa premisa, el Ministerio de Industria de Misiones avanzó en una instancia de articulación comercial con representantes de La Anónima, con el objetivo de vincular a empresas de la provincia con una red de comercialización de alcance nacional.

La reunión se realizó este viernes 14 de agosto y tuvo como eje la construcción de vínculos comerciales directos que permitan que productos elaborados en Misiones puedan incorporarse a nuevos circuitos de distribución. Para las PyMEs, ese salto puede resultar determinante: acceder a una cadena de supermercados implica superar una de las restricciones habituales para las empresas de menor escala, que es la dificultad para llegar de manera sostenida a consumidores fuera de su mercado de origen.

“Queremos que los productos misioneros lleguen a nuevos mercados. Para eso es fundamental generar estos vínculos con grandes cadenas de comercialización, que permitan que nuestras empresas tengan nuevas oportunidades y puedan seguir creciendo”, sostuvo la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek.

La lógica de la estrategia apunta a conectar dos capacidades que suelen avanzar a velocidades diferentes: la producción y la comercialización. Misiones cuenta con empresas que agregan valor en origen, pero ampliar su escala requiere canales capaces de absorber esa oferta y distribuirla en otros territorios. La articulación con grandes cadenas busca precisamente reducir esa brecha.

En ese sentido, el rol del Estado provincial se plantea como facilitador. La intervención no consiste en reemplazar al sector privado, sino en generar condiciones para que las empresas locales puedan establecer contactos comerciales, conocer requerimientos de grandes compradores y adaptar su oferta a estándares de volumen, calidad, logística y abastecimiento.

La reunión también permitió poner en perspectiva la reciente llegada de La Anónima a Posadas. A dos meses de su desembarco, funcionarios provinciales destacaron el peso que la cadena adquirió en la dinámica comercial local y valoraron su compromiso con el desarrollo productivo regional.

El vínculo fue planteado además desde una perspectiva que excede la incorporación de productos a las góndolas. Durante el encuentro se destacó el interés por el desarrollo de la región, los estándares de trato a los trabajadores y las políticas vinculadas con responsabilidad ambiental como componentes de la relación entre la empresa y el territorio.

Para el ministro de Industria, Federico Fachinello, la posibilidad de que una cadena de la trayectoria de La Anónima incorpore producción misionera puede convertirse en un punto de inflexión para las empresas que buscan ampliar su alcance. “El objetivo es claro: queremos que el trabajo de nuestros productores misioneros llegue más lejos”, afirmó.

El punto central está en el potencial efecto multiplicador. Si una PyME consigue ingresar a una cadena de alcance nacional, la oportunidad no se limita a una venta puntual: puede generar mayores volúmenes de producción, nuevas inversiones, incorporación de trabajadores, mejoras de procesos y una demanda más estable para proveedores locales.

Sin embargo, el acceso a grandes superficies también plantea exigencias. Para sostener una relación comercial de escala, las empresas deben garantizar continuidad de abastecimiento, trazabilidad, presentación, precios competitivos y capacidad logística. La articulación institucional puede funcionar como un puente inicial, pero la consolidación del vínculo dependerá de la capacidad de cada empresa para responder a esas condiciones.

Ese es precisamente uno de los desafíos de la política industrial misionera: transformar la promoción de la producción local en oportunidades comerciales concretas. El crecimiento de una industria regional no se mide únicamente por la cantidad de emprendimientos que existen, sino también por su capacidad para vender, escalar y permanecer en mercados cada vez más competitivos.

La presencia de una cadena nacional en Posadas abre una oportunidad adicional porque acerca físicamente a las empresas misioneras a un comprador de escala. El objetivo planteado ahora es aprovechar ese vínculo para que la góndola no sea solamente un espacio de comercialización local, sino una puerta de entrada hacia otros puntos del país.

Del encuentro participaron Fachinello, Gacek, Sebastián Najle y representantes de La Anónima. La instancia se inscribe en una agenda de articulación público-privada que busca que el Estado provincial acompañe a las empresas en una etapa donde conseguir mercados puede ser tan importante como ampliar la capacidad productiva.

Para Misiones, el desafío es convertir esa posibilidad en una cadena de resultados: más productos locales en góndolas, más empresas con capacidad de escalar, mayor circulación de valor dentro de la provincia y nuevos puestos de trabajo asociados al crecimiento industrial.

La frase de Gacek sintetiza el objetivo de la política: que los productos misioneros lleguen a nuevos mercados. El paso siguiente será lograr que ese acceso se transforme en relaciones comerciales sostenibles y que la producción local pueda competir fuera de las fronteras provinciales con mayor escala, previsibilidad y valor agregado.

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Misiones busca abrir mercados para sus PyMEs en la cadena minera nacional

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Misiones buscará dar un nuevo paso en la diversificación de mercados para su industria con una delegación de diez empresas que participará el próximo 26 de agosto de la Ronda de Cadena de Valor Minera, que se realizará en el Pabellón Azul de La Rural, en el marco de la Expo Industrias y Servicios 2026.

La iniciativa será acompañada por el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Industria, con el objetivo de conectar a las PyMEs provinciales con compradores, operadores y empresas líderes del sector minero. La apuesta excede la participación en una feria: el foco estará puesto en generar reuniones de negocios que permitan convertir la vinculación comercial en nuevos clientes, contratos y oportunidades de integración a cadenas de valor de alcance nacional.

Las diez firmas que integrarán la delegación fueron seleccionadas luego de un proceso de evaluación técnica y accederán a encuentros comerciales con actores de una actividad que demanda una amplia variedad de bienes y servicios. Para la industria misionera, el desafío consiste en aprovechar esos espacios para ampliar su cartera de clientes y colocar producción con mayor valor agregado fuera de los mercados tradicionales.

La delegación provincial estará encabezada por el ministro de Industria, Federico Fachinello, mientras que la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, acompañará a las empresas durante la misión comercial. La funcionaria sintetizó el objetivo de la estrategia: “Buscamos abrir nuevos mercados para la industria misionera. Cada encuentro es una oportunidad para que nuestras PyMEs generen vínculos comerciales, incorporen nuevos clientes y sigan creciendo con valor agregado”.

El planteo adquiere relevancia en un escenario donde las pequeñas y medianas industrias necesitan ampliar sus canales de comercialización y encontrar nuevos destinos para sostener escala, empleo y capacidad productiva. En ese sentido, la participación en rondas de negocios especializadas permite reducir una de las principales barreras para una PyME: acceder directamente a los responsables de compras de empresas de mayor dimensión.

La Expo Industrias y Servicios 2026 funcionará como plataforma para esa búsqueda. El encuentro reunirá a más de 10.000 profesionales, 200 expositores y contará con más de 100 charlas especializadas, configurando un espacio de vinculación entre proveedores y grandes empresas del país.

Para Misiones, la oportunidad está en transformar esa agenda de contactos en negocios concretos y, a partir de allí, ampliar la participación de su entramado industrial en cadenas productivas que exceden las fronteras provinciales. La estrategia combina promoción comercial, generación de vínculos y búsqueda de nuevos mercados como herramientas para fortalecer una industria misionera con mayor escala y valor agregado.

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El “Efecto Espejo”: Posadas y Encarnación buscan una agenda de nichos comerciales

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La reunión celebrada en Posadas entre la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) y su par de Encarnación marca un cambio de paradigma: pasar del tradicional “turismo de compra” pendular a una integración de cadenas de valor. En un contexto donde rubros como indumentaria y electrodomésticos en Misiones presentan caídas pronunciadas, el sector privado busca canalizar el potencial de la industria local hacia los 6 millones de consumidores paraguayos. La estrategia no espera soluciones macroeconómicas de fondo —como el tratamiento impositivo diferenciado solicitado a la Nación—, sino que apuesta a la inteligencia comercial para detectar qué demanda hoy el país vecino.

Ejes de la nueva arquitectura comercial fronteriza

El diálogo bilateral se estructuró sobre vectores que exceden la coyuntura de precios y apuntan a la competitividad sistémica:

Exportación de Materia Prima: Empresarios paraguayos manifestaron interés concreto en adquirir insumos industriales argentinos para sus procesos productivos locales.

Transferencia Tecnológica: El Ministerio de Industria de Misiones lidera acciones para exportar conocimiento y servicios técnicos, aprovechando la similitud cultural y la cercanía geográfica.

Simplificación Logística: Ambas cámaras elevarán un pedido conjunto a sus respectivos gobiernos nacionales para agilizar el tránsito en el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, cuya infraestructura de dos carriles hoy colapsa y actúa como barrera no arancelaria.

Contexto Regional: ¿Por qué esta vez es diferente?

Históricamente, la relación Posadas-Encarnación ha sido de suma cero: cuando una costa prospera, la otra declina en base al tipo de cambio. Sin embargo, la actual estabilidad de la economía paraguaya ofrece un escenario inédito donde el consumidor encarnaceno posee un poder de compra superior al del posadeño en ciertos segmentos.

Misiones busca dejar de mirar exclusivamente hacia el centro del país (Buenos Aires o Córdoba) para entender que a “tres minutos” existe un mercado dinámico. Para el bolsillo del misionero, una mayor fluidez comercial implica la posibilidad de que las industrias locales mantengan niveles de empleo a través de la exportación minorista y mayorista, compensando la debilidad del mercado interno nacional.

Voces y Perspectivas del Encuentro

Federico Panozzo, presidente de la CCIP, subrayó que “tenemos que estar preparados para que, cuando lleguen los beneficios fiscales, ya sepamos qué nichos ocupar allá”. Por su parte, Conrado Kiener, de la cámara encarnacena, admitió la dependencia del circuito comercial paraguayo respecto a las crisis argentinas, reforzando la necesidad de que el ir y venir “sea a piacere” para estabilizar ambas costas.

Federico Fachinello, ministro de Industria, destacó que la agenda incluye rondas de negocios inminentes donde empresas paraguayas vendrán a buscar productos específicos, marcando el inicio de un intercambio profesionalizado y no meramente incidental.

La efectividad de esta mesa de trabajo dependerá de dos factores críticos: la respuesta de las autoridades de Migraciones y Aduanas de ambas naciones para desburocratizar el cruce, y la capacidad de las PyMEs posadeñas para adaptar sus costos de estructura —afectados por la alta presión tributaria argentina— a los precios competitivos del mercado paraguayo. A fin de mes se concretará una nueva reunión para esclarecer los rubros industriales con mayor viabilidad de corto plazo.

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