Federico Sturzenegger

Sturzenegger aseguró que se crearon 400.000 empleos informales o independientes pese a la caída del trabajo formal

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En medio del debate sobre el impacto social del programa económico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, salió a defender el balance laboral de la gestión de Javier Milei y sostuvo que la economía generó unos 400.000 nuevos puestos de trabajo en los dos primeros años de gobierno.

El dato, difundido por el funcionario al analizar estadísticas oficiales, apunta a responder una de las críticas más persistentes hacia el rumbo económico: la idea de que la actividad puede recuperarse sin una mejora real en el empleo. Para Sturzenegger, ese diagnóstico no se sostiene frente a los números de crecimiento y a la evolución del mercado laboral.

Según su planteo, la economía registró una expansión del 6,6% en el primer año de gestión y del 3,5% en el segundo, mientras que el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) proyecta un crecimiento trimestral cercano al 1% hacia adelante. En ese marco, el ministro afirmó que el país podría alcanzar un aumento acumulado del producto cercano al 20% al final del mandato presidencial.

“Es implausible que con tanto crecimiento tengamos un problema de empleo”, planteó.

La intervención del funcionario no fue casual: busca instalar la lectura oficial de que el mercado laboral está atravesando una reconfiguración estructural más que una crisis de destrucción de empleo.

Un mercado laboral en transición: más trabajo independiente y menos empleo formal

El análisis del Gobierno se apoya principalmente en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Según esa medición, la tasa de actividad —que mide la proporción de personas que trabajan o buscan empleo— subió del 48,2% en el tercer trimestre de 2023 al 48,6% en el mismo período de 2025.

Ese aumento implicó una expansión de la población económicamente activa: pasó de 14.210.000 a 14.554.000 personas.

Dentro de ese universo, el número de ocupados creció de 13.396.000 a 13.606.000, lo que el ministro interpreta como una señal de dinamismo laboral durante el actual gobierno.

Sin embargo, el cambio más relevante aparece al observar la composición del empleo. De acuerdo con la Cuenta de Generación del Ingreso, que permite estimar el total nacional, el país pasó de 22.260.000 puestos de trabajo en el tercer trimestre de 2023 a 22.668.000 en igual período de 2025.

La diferencia equivale a unos 408.000 empleos adicionales, pero con una característica central: el crecimiento se explica mayormente por modalidades informales o independientes.

Según el detalle presentado por Sturzenegger, en ese período se registró: +630.000 empleos informales o independientes, –222.000 puestos de trabajo formales

El ministro describió ese movimiento como un cambio en la estructura del mercado laboral vinculado a formas de trabajo más flexibles, donde el monotributo y las tareas independientes adquieren mayor peso.

La Ley Bases y la apuesta oficial por la flexibilización laboral

Dentro de la explicación oficial, el Gobierno vincula esa transformación con las reformas económicas impulsadas durante la gestión. En particular, Sturzenegger mencionó el impacto de la Ley Bases, que según su interpretación facilitó la expansión del monotributo al reducir cargas impositivas.

Para el ministro, la discusión sobre la calidad del empleo requiere mirar no solo la formalidad del vínculo laboral, sino también el nivel de ingresos.

En ese sentido, señaló que en 2025 el ingreso promedio de un trabajador independiente alcanzó los $1.460.000 mensuales, mientras que el salario promedio de un trabajador asalariado se ubicó en $1.300.000.

“No hay una relación directa entre trabajo independiente y trabajo de mala calidad”, sostuvo.

La comparación busca reforzar el argumento de que el crecimiento del empleo autónomo no necesariamente implica precarización, sino que puede reflejar una reorganización del mercado laboral hacia esquemas menos dependientes del empleo asalariado tradicional.

Sectores en expansión y la construcción como foco de la caída

El análisis sectorial también muestra un panorama heterogéneo. De acuerdo con los datos citados por el ministro, el empleo creció en la mayoría de los 17 sectores productivos relevados, aunque con algunas excepciones.

Las caídas se concentraron en: Construcción, Pesca, Minería, Intermediación financiera, y Servicio doméstico

El caso más significativo es el de la construcción, que explicó alrededor del 80% de las bajas laborales registradas en el período analizado.

El dato resulta relevante porque ese sector fue uno de los más afectados por el ajuste fiscal y la paralización de la obra pública durante la primera etapa del programa económico.

En contraste, el ministro destacó que la industria manufacturera sumó 40.000 nuevos puestos de trabajo en los dos años analizados, un dato que el oficialismo utiliza para responder a las críticas sobre un eventual deterioro del empleo industrial.

El debate por la caída del empleo registrado

Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico laboral es la caída del empleo formal registrada por el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

Según esos registros, la cantidad de trabajadores registrados pasó de 13.287.000 a 12.852.000 en un año.

Sturzenegger sostuvo que esa disminución responde casi por completo a un factor específico: la reducción del monotributo social.

De acuerdo con su explicación, ese régimen había sido ampliado en el pasado al eliminarse el costo de la prestación, lo que llevó a una inscripción masiva. Cuando el Gobierno restableció el pago parcial del sistema de salud, la cantidad de inscriptos cayó con fuerza.

El número pasó de 653.400 a 248.900, lo que el ministro considera suficiente para explicar prácticamente la totalidad de la baja en los trabajadores registrados.

La disputa política por la narrativa del empleo

Más allá de los datos, el mensaje del ministro tiene una dimensión política clara. El Gobierno busca instalar la idea de que la recuperación económica ya se refleja en el mercado laboral, aunque con nuevas modalidades de inserción laboral.

Ese enfoque choca con otra interpretación presente en el debate público, que señala la pérdida de empleo formal y la expansión del trabajo independiente como señales de precarización.

En ese cruce de diagnósticos se juega parte de la discusión sobre la agenda laboral futura, especialmente en torno a la modernización de las regulaciones laborales que el Ejecutivo impulsa como parte de su programa de reformas.

Un mercado laboral que todavía redefine su equilibrio

Los datos expuestos por el ministro muestran un mercado laboral que crece en cantidad de puestos pero cambia en su estructura.

El interrogante político y económico es si esa transformación se consolidará como una nueva normalidad laboral, basada en mayor autonomía y flexibilidad, o si representa una etapa transitoria dentro de un proceso de reacomodamiento más amplio de la economía argentina.

Las próximas mediciones de actividad, empleo formal y evolución salarial serán claves para determinar si el crecimiento económico proyectado logra traducirse en un sistema laboral más estable o si el debate sobre la calidad del empleo seguirá siendo uno de los ejes centrales de la discusión política.

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Sturzenegger llevó la desregulación argentina a Nueva York y puso a la yerba mate como símbolo del nuevo modelo económico

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En medio de la estrategia del Gobierno por consolidar respaldo internacional a su programa económico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, presentó en Nueva York un balance político y económico de las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei. Lo hizo durante el Argentina Week, ante inversores y referentes del sistema financiero en la sede del Bank of America, en un encuentro organizado junto al Council of the Americas.

El eje del mensaje fue claro: la desregulación como motor de crecimiento. Y para ilustrarlo, el funcionario eligió un caso emblemático de la economía regional argentina: la yerba mate. Según explicó, la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el precio del producto para el consumidor, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

La exposición no se limitó a una presentación técnica. Funcionó como una señal política hacia el mercado internacional: mostrar que el proceso de reformas económicas iniciado por el Gobierno no sólo continúa, sino que busca consolidarse como el nuevo marco estructural de la economía argentina.

La pregunta que sobrevuela ese mensaje es si la estrategia de desregulación logrará consolidar una nueva arquitectura económica duradera o si enfrentará resistencias internas capaces de frenar su avance.

La yerba mate como símbolo político de la desregulación

El caso de la yerba mate ocupó un lugar central en la presentación. Para Sturzenegger, el mercado yerbatero representa un ejemplo concreto de lo que el Gobierno describe como liberación de sectores productivos históricamente regulados.

Según los datos que expuso ante inversores, la disolución del esquema de intervención estatal que ejercía el Instituto Nacional de la Yerba Mate eliminó la capacidad de fijar precios mínimos para la materia prima. En la lectura del ministro, ese cambio permitió reducir costos para el consumidor y expandir la producción.

El argumento apunta a un punto sensible del debate económico argentino: el rol del Estado en la regulación de cadenas productivas regionales. Durante años, el mercado yerbatero funcionó bajo un sistema de precios acordados que buscaba equilibrar el ingreso de productores, secaderos e industria.

La decisión de desactivar ese esquema forma parte del giro económico impulsado por el Gobierno, que plantea que la intervención estatal generaba distorsiones de precios y restricciones a la expansión productiva.

La elección de la yerba mate como ejemplo ante inversores internacionales no es casual. Se trata de un producto profundamente asociado a la identidad económica del nordeste argentino y, al mismo tiempo, de un mercado históricamente atravesado por tensiones entre regulación estatal y competencia.

Una batería de cifras para defender el programa económico

La exposición del ministro incluyó un recorrido más amplio por los resultados que el Gobierno atribuye a su agenda de desregulación.

Entre los datos presentados ante la comunidad financiera internacional, Sturzenegger mencionó que el precio de los alquileres cayó 30% tras la eliminación de la ley que regulaba ese mercado. También sostuvo que las exportaciones de pequeñas y medianas empresas yerbateras crecen a una tasa anualizada del 40%.

En paralelo, mostró un gráfico sobre la reducción del empleo público desde diciembre de 2023. Según afirmó, la plantilla estatal se redujo en 65.000 personas, sin impacto en la calidad de los servicios.

El ministro vinculó esos cambios con una narrativa más amplia sobre el crecimiento económico. En ese marco, señaló que la economía creció 6,6% en el primer año de gestión y 3,5% en el segundo, con 400.000 empleos creados durante ese período.

La lógica del mensaje fue presentar un patrón: menos regulación, mayor actividad económica.

Internet satelital, aviación regional y apertura productiva

Otro de los ejemplos que el funcionario utilizó para ilustrar el impacto de las reformas fue el del internet satelital. Según explicó, una normativa previa impedía su uso en el país para proteger a proveedores tradicionales. Tras eliminar esa restricción, el servicio comenzó a expandirse rápidamente, alcanzando zonas que históricamente carecían de conectividad.

El ministro también destacó cambios en el mercado aerocomercial. De acuerdo con los datos presentados, 1,2 millones de argentinos tienen ahora un vuelo comercial a menos de 50 kilómetros de su hogar, gracias a la operación de aerolíneas que utilizan aeronaves de seis a 19 asientos en rutas regionales.

Se trata de un esquema que apunta a expandir la conectividad aérea en rutas de baja densidad, un segmento históricamente poco atendido por la aviación comercial tradicional.

A esa agenda se suman otras medidas de apertura económica mencionadas en la presentación, como la habilitación de la importación de bienes de capital usados, que permitiría a empresas acceder a maquinaria a una fracción de su costo anterior, y la autorización del uso de bitrenes, camiones capaces de transportar dos contenedores en lugar de uno, con potencial de reducir hasta 40% los costos logísticos.

Patentes, ciencia y la relación tecnológica con Estados Unidos

Uno de los anuncios más relevantes de la exposición fue la intención de avanzar con la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).

Sturzenegger definió esa decisión como el mayor progreso posible para el sistema científico y tecnológico argentino en décadas. Según explicó, la ausencia de Argentina en ese sistema obliga a investigadores a patentar sus desarrollos en otros países, lo que genera intermediaciones que pueden absorber entre 10% y 15% del capital accionario de los proyectos tecnológicos.

El punto conecta con la agenda bilateral con Estados Unidos y con la estrategia del Gobierno de integrar más profundamente a la Argentina en el sistema global de innovación.

Economía política de las reformas

Más allá de los datos económicos, el ministro ofreció una lectura política del proceso de reformas.

En su exposición identificó tres actores que, según su visión, históricamente bloquearon cambios estructurales en la Argentina: los sindicatos, el capitalismo de amigos y el kirchnerismo. Los describió como los vértices de un “Triángulo de las Bermudas” institucional que habría impedido reformas durante décadas.

La estrategia de desregulación, según planteó, busca desarticular la arquitectura legal que permitió la consolidación de esos actores. En esa lógica ubicó la reforma laboral, la apertura comercial y la implementación de la Boleta Única de Papel, aprobada por el Congreso en 2024.

La exposición, así, combinó argumentos económicos con una narrativa de confrontación política que apunta a legitimar el proceso de reformas.

El mensaje a los inversores y lo que viene

La presentación en Nueva York tuvo un destinatario claro: la comunidad financiera internacional. Argentina busca atraer inversión y consolidar credibilidad en su programa económico en un contexto global todavía cauteloso respecto al país.

El mensaje central fue que el proceso de desregulación no se detendrá.

Sin embargo, la sostenibilidad política de esas reformas sigue siendo una variable abierta. La agenda económica del Gobierno avanza en paralelo con un escenario político dinámico, donde las reformas estructurales pueden generar apoyos, pero también resistencias.

El recorrido de las próximas medidas —como la adhesión al tratado global de patentes o la continuidad del proceso de desregulación— será un indicador clave para medir hasta dónde puede avanzar el rediseño institucional que propone el Gobierno.

Por ahora, el mensaje en Nueva York buscó instalar una idea simple: que la transformación económica argentina ya está en marcha. Pero el verdadero test de ese modelo todavía se juega en el terreno político y productivo del propio país.

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Milei viaja a Nueva York para blindar su plan económico y seducir al mercado con el RIGI

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El Presidente Javier Milei encabezará Argentina Week junto a gobernadores y ministros para mostrar respaldo político y atraer inversión

Javier Milei volverá a poner el foco en Wall Street. Entre el 9 y el 11 de marzo, el Presidente encabezará la Argentina Week en Nueva York con un objetivo explícito: atraer inversiones y consolidar el respaldo financiero internacional a su programa económico. La señal no será solo económica. También será política. Invitó a diez gobernadores —varios de ellos aliados legislativos— para exhibir volumen institucional en medio de la implementación de su agenda de reformas.

El evento se desarrollará en las sedes del JPMorgan Chase Tower y el Bank of America, dos epicentros del sistema financiero global. Allí, Milei hablará el martes 10 entre las 9 y las 10 hora local, en una jornada que abrirá Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. El mensaje es claro: la administración libertaria busca mostrar que su plan no es solo un experimento doméstico, sino una estrategia alineada con los grandes jugadores del mercado internacional.

La apuesta no es menor. Tras el respaldo legislativo obtenido en el Congreso en las últimas semanas, el oficialismo intenta traducir ese apoyo político en señales de previsibilidad hacia el exterior. En esa clave, el viaje funciona como una extensión de la estrategia económica: estabilización interna y validación externa.

Un despliegue institucional con foco en regulación e inversión

La Argentina Week reunirá a referentes financieros, tecnológicos y energéticos de Estados Unidos. El Gobierno cursó invitaciones a Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta), entre otros mandatarios provinciales. Aún no confirmaron asistencia.

La presencia de gobernadores responde a una lógica concreta: gran parte de los proyectos de inversión —sobre todo en energía, minería y economía del conocimiento— dependen de jurisdicciones provinciales. Mostrar coordinación política en esas áreas busca despejar dudas sobre eventuales conflictos regulatorios o tensiones fiscales.

El programa incluye exposiciones de alto contenido económico. Luis Caputo hablará en el Bank of America y participará de un panel sobre economía y mercado de capitales junto a Santiago Bausili, titular del Banco Central. Federico Sturzenegger, responsable de Desregulación y Transformación del Estado, también tendrá intervención. José Luis Daza, secretario de Política Económica, cerrará el bloque técnico.

El eje transversal será el RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que el oficialismo presenta como herramienta central para captar proyectos de gran escala. El esquema apunta a ofrecer estabilidad regulatoria y condiciones específicas para sectores estratégicos. En la narrativa oficial, el RIGI funciona como puente entre la reforma estructural interna y la llegada de capital externo.

El canciller Pablo Quirno expondrá bajo el título “Argentina y Estados Unidos: Desbloqueando la inversión estratégica en una nueva configuración geopolítica”, lo que confirma que la agenda excede lo financiero y se inscribe en una redefinición del posicionamiento internacional.

Energía, minería y tecnología: dónde se juega el impacto económico

El perfil de las empresas participantes anticipa los sectores apuntados. Ejecutivos de Chevron, Dow, Pfizer, Rio Tinto y Baker Hughes compartirán agenda con representantes de YPF, Pan American Energy, Mercado Libre y Globant. Energía, minería, industria farmacéutica y economía del conocimiento aparecen como las áreas prioritarias.

En términos económicos, la apuesta oficial combina tres vectores: atraer inversión directa de gran escala, fortalecer el mercado de capitales y consolidar la estabilidad macro como condición de entrada. El RIGI se presenta como catalizador para proyectos intensivos en capital, particularmente en hidrocarburos y litio, donde las provincias invitadas concentran activos estratégicos.

Si el esquema logra tracción, podría impactar en exportaciones, generación de divisas y empleo calificado. También podría redefinir el mapa productivo en regiones específicas. Sin embargo, el desafío pasa por convertir la expectativa en decisiones concretas de inversión, algo que depende no solo del marco regulatorio sino de la consistencia macroeconómica en el tiempo.

En paralelo, la exposición ante bancos internacionales y fondos de inversión apunta a mejorar el acceso al financiamiento y reducir la percepción de riesgo país. El Gobierno busca instalar la idea de que la Argentina dejó atrás la lógica de controles y discrecionalidad regulatoria.

Una señal política hacia adentro y hacia afuera

Más allá de la agenda económica, el viaje tiene una dimensión política explícita. Milei intentará mostrar que su programa cuenta con respaldo provincial y que no enfrenta aislamiento institucional. En el contexto de reformas estructurales y debates parlamentarios, esa foto puede funcionar como mensaje al sistema político local.

Hacia el exterior, el alineamiento estratégico con Estados Unidos en materia comercial, energética y geopolítica refuerza un giro en la inserción internacional. La participación de autoridades de la Cámara de Comercio estadounidense y organismos financieros internacionales apunta en esa dirección.

La pregunta de fondo no es solo cuántas inversiones se anuncien, sino qué grado de confianza logra construir el Gobierno en un mercado que observa tanto la macroeconomía como la estabilidad política. Argentina Week se presenta como vidriera. El desafío será sostener la narrativa más allá del evento.

La administración libertaria apuesta a que la combinación de desregulación, disciplina fiscal y respaldo político funcione como ancla de expectativas. El mercado, como suele ocurrir, evaluará resultados más que discursos.

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El Gobierno rechaza el antidumping y avala la importación de tubos para el gasoducto de Vaca Muerta

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El Gobierno nacional descartó avanzar con una medida antidumping para frenar la importación de tubos de acero adjudicados a la empresa india Welspun, pese al reclamo del Grupo Techint, que había quedado fuera de la licitación para el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro. La decisión ratifica la orientación oficial hacia la apertura comercial, la baja de costos y el rechazo a esquemas de protección industrial, en una obra estratégica para las exportaciones de gas natural licuado (GNL) y la competitividad energética del país.

La definición fue confirmada por altas fuentes de la Casa Rosada, que fueron categóricas frente a las versiones de una eventual denuncia por dumping y competencia desleal impulsada por Techint. “No vamos a pagar más caros los caños”, señalaron desde el entorno presidencial, en línea con la postura pública expresada por el presidente Javier Milei y por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

La controversia se desató luego de que Welspun ganara la licitación para proveer los tubos del gasoducto con una oferta 40% inferior a la presentada por Tenaris, la controlada del Grupo Techint que produce caños de acero en la Argentina.

Una licitación clave para Vaca Muerta y el debate sobre política industrial

La adjudicación del contrato marcó un hito: es la primera vez en décadas que una empresa extranjera se impone a un proveedor local en este tipo de proyectos estratégicos. El gasoducto que unirá Vaca Muerta con la zona de San Antonio Oeste, en Río Negro, es considerado una pieza central del plan exportador de GNL que impulsa el consorcio Southern Energy (SESA).

Ese consorcio está integrado por Pan American Energy (PAE), propiedad en un 50% de BP; YPF, con una participación del 25%; y otras compañías con participaciones menores como Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto abrió negociaciones por un crédito de USD 1.000 millones con bancos extranjeros para su financiamiento.

En la compulsa participaron más de 15 oferentes de distintos países, entre ellos Argentina, India, China, España, Japón, Grecia y Turquía. Welspun resultó adjudicataria al presentar el menor precio, lo que dejó fuera a Tenaris, que había ofertado un valor un 40% más alto, según el consorcio.

Desde Techint sostienen que esa diferencia no refleja condiciones de competencia leal y que la propuesta ganadora estaría basada en tubos fabricados con chapa de origen chino a precios subsidiados. La empresa incluso ofreció igualar la oferta extranjera “a cualquier costo” para que el proyecto se ejecute con producción local, propuesta que fue rechazada.

La postura oficial: costos, competencia y rechazo al antidumping

La respuesta del Gobierno fue inmediata y contundente. El presidente Javier Milei defendió el resultado de la licitación desde su cuenta oficial de X al afirmar: “Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién le llena el sobre”.

En la misma línea, un alto funcionario explicó que, aun si existieran subsidios en el país de origen, el beneficio de un menor precio se traslada al proyecto: “Si el costo de los caños está subsidiado por China, por el Congo o por Kamchatka, el costo lo pagan ellos. ¿Por qué lo tenemos que pagar nosotros?”.

El ministro Federico Sturzenegger profundizó esa visión y volvió a cuestionar la lógica de las políticas antidumping. Recordó antecedentes recientes, como la eliminación de aranceles a la importación de termos, cuando sostuvo: “La protección incentiva al empresario a sostener esa ineficiencia, porque es la ineficiencia la que motiva la protección”. Y agregó que el argumento de “protegerse para evitar abusos futuros” carece de sustento en mercados globales con múltiples oferentes.

En un extenso mensaje público, Sturzenegger consideró “indefendible” adjudicar un contrato más caro solo por el hecho de que el proveedor sea local. “Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones”, advirtió, y remarcó que el mayor costo podría haberse trasladado a precios más altos de la energía para empresas y consumidores.

Impacto en la industria local y tensiones de largo plazo

Desde Techint advierten que la decisión puede tener consecuencias estructurales para la industria nacional del acero. La compañía, que emplea a más de 26.000 personas en 17 países, produce tubos con costura para gasoductos en su planta de Valentín Alsina, donde trabajan más de 400 empleados, y cuenta además con instalaciones en Villa Constitución, Santa Fe.

Fuentes vinculadas a la empresa señalaron que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) tiene entre sus objetivos el fortalecimiento de las cadenas productivas locales, algo que —según su visión— no se estaría cumpliendo en este caso. “Con ingresos fiscales que cede el Estado nacional se financia el trabajo en la India y China, mientras las empresas argentinas operan con impuestos distorsivos como el impuesto al cheque, Ingresos Brutos y tasas municipales”, remarcaron.

El propio Paolo Rocca había advertido sobre la “actitud predatoria” de China, que produce cerca del 50% del acero mundial, y alertó que la sobreoferta global a precios bajos puede erosionar empleo, inversión y capacidad exportadora local. Según trascendió, la planta de Valentín Alsina tiene pedidos garantizados hasta junio, pero no hay definiciones claras para el segundo semestre.

Del lado oficial, sin embargo, el diagnóstico es opuesto. Sturzenegger sostuvo que la apertura y el acceso a insumos más baratos mejoran la competitividad general de la economía y que alterar una licitación después de conocidos los resultados dañaría la credibilidad del país. “Respetar los contratos y las reglas de juego es clave para que esta industria crezca competitiva y sana”, afirmó.

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“Héroes de la producción”: la visión de Sturzenegger sobre el impacto del turismo en las divisas

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En pleno inicio de la temporada de verano y en un contexto de debate recurrente sobre la salida de divisas por turismo, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, planteó una mirada contracorriente: aseguró que los argentinos que vacacionan en el exterior no despilfarran dólares, sino que cumplen un rol clave en el funcionamiento de la economía y en la sustentabilidad de la capacidad exportadora del país. La definición, difundida a través de redes sociales, se inscribe en la estrategia oficial de apertura comercial y normalización macroeconómica, con impacto directo en la política cambiaria y productiva.

“Todos los años para esta fecha empieza una letanía donde se considera que los veraneantes en el exterior están despilfarrando un recurso precioso de los argentinos. Pero es exactamente al revés: son héroes de la producción”, afirmó el funcionario.

Turismo emisivo, divisas y competitividad exportadora

El eje central del planteo de Sturzenegger se apoya en una lógica estructural del comercio internacional. Según explicó, existe un patrón global consistente: los países que más importan también son los que más exportan, medido como proporción del Producto Bruto Interno (PBI).

“Cada importación requiere divisas extranjeras que, típicamente, proveen los exportadores. Cuando hay muchas importaciones, sube la demanda de dólares y aparecen exportadores que suplen esa necesidad”, sostuvo.

Desde esta perspectiva, la demanda de divisas generada por el turismo emisivo funciona como un mecanismo indirecto de sostenimiento del tipo de cambio real, evitando su atraso y preservando la competitividad de los sectores exportadores. Para el ministro, el gasto de los argentinos en el exterior se integra al mismo circuito que las importaciones de bienes y servicios.

“La demanda de divisas de nuestros veraneantes es lo que le sostiene la competitividad al agro, a la industria y a la exportación de servicios. Cada argentino que veranea en Brasil o en otro país ayuda a sostener la capacidad exportadora del país”, remarcó.

Crítica a las restricciones y al aislamiento comercial

En contraposición, Sturzenegger cuestionó de forma explícita las políticas de restricción a las importaciones, habituales en etapas anteriores de la política económica argentina. Según explicó, limitar el acceso al comercio exterior genera un efecto inverso al buscado.

“Cuando se limitan las importaciones, cae la demanda de divisas y el dólar se abarata en términos relativos, destruyendo la competitividad de nuestro potencial exportador”, advirtió en su cuenta de X.

En ese marco, el ministro vinculó el bajo nivel de integración comercial de la Argentina con décadas de políticas de cierre. “Comerciamos tres veces menos de lo que deberíamos dado nuestro tamaño, por ideas que nos han ido aislando y empobreciendo”, sostuvo.

La consecuencia, según su análisis, es un desaprovechamiento de las ventajas comparativas del país. “Cerrarse al comercio te empobrece, porque dejás de hacer aquello en lo que sos bueno para ponerte a hacer aquello en lo que sos malo”, afirmó, en línea con el enfoque liberal que impulsa el Gobierno nacional.

Apertura comercial y señales políticas

La reflexión del ministro no es aislada: se inscribe en una narrativa oficial que busca reconfigurar el debate público sobre el uso de divisas, el rol del turismo emisivo y la relación entre importaciones, exportaciones y crecimiento. En este esquema, el turismo al exterior deja de ser visto como una amenaza para las reservas y pasa a ser interpretado como una señal de normalización económica.

“Importar más y exportar más es el camino de una Argentina próspera”, concluyó Sturzenegger, al alentar a los argentinos que viajan al exterior durante el verano.

El mensaje apunta tanto al plano económico como al simbólico: desarmar uno de los consensos históricos del debate argentino sobre las divisas y reforzar la idea de que la integración al comercio global es una condición necesaria para el desarrollo sostenido.

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